Educación: Términos discriminadores que mejor no...

Rosa María Torres

Estigma. Oleo de Angela Suárez
Algunos términos discriminadores y estigmatizadores
que vale repensar (y evitar) en educación

Analfabeto funcional

No existe una única comprensión o un uso consensuado del término "analfabetismo funcional" (o del término asociado "alfabetismo funcional"), ni siquiera en el seno de la UNESCO y entre las agencias internacionales dedicadas a la educación.

De modo general, suele llamarse "analfabeto funcional" a quien lee sin comprender bien lo que lee (o escribe de manera incomprensible, con errores, etc.). Muchos asocian dicha condición a no haber completado la educación primaria. Otros la asocian a no haber completado cuatro años de escolaridad ("educación incipiente" la llama el SITEAL). En el uso corriente, analfabeto funcional sirve como llano insulto (haciendo las veces de bruto, inculto, ignorante). No obstante, como ya es sabido - y confirmado cada vez más por estudios y evaluaciones - cuatro años de escuela e incluso una secundaria completa no aseguran un manejo competente y autónomo de la lectura y la escritura dada la mala calidad de la oferta escolar y la creciente complejidad de la cultura escrita en la sociedad actual.

¿Por qué ver el vaso medio vacío en vez de medio lleno, por qué destacar lo que falta antes que lo avanzado?. ¿Vamos a llamar analfabeta funcional a un alto porcentaje de la población escolarizada?


» Ver en este blog:
- Analfabetismo y alfabetismo: ¿de qué estamos hablando?
- ¿Crisis global de aprendizaje?
- El fracaso alfabetizador de la escuela

Analfabeto digital (alfabetización digital)


Se aplica a quien no maneja las tecnologías digitales, contemplándose diversos niveles de manejo de dichas tecnologías. La pregunta es: ¿por qué considerar y llamar analfabeta a una persona que sabe leer y escribir, aunque no sepa hacerlo usando teclados y pantallas?

La definición de analfabeto es "persona que no sabe leer ni escribir". Ese - aprender a leer y escribir - es el cimiento, el conocimiento fundamental. Aprender a hacerlo en diferentes soportes, y no solo en papel, es un aprendizaje adicional, no un aprendizaje sustituto.

Saber leer y escribir es indispensable para usar las modernas tecnologías con fines de información, comunicación y aprendizaje. Hoy aceptamos y afirmamos que aprender a leer y escribir es un proceso que se realiza y perfecciona a lo largo de la vida, que no se resume en la vieja dicotomía analfabeto-alfabetizado sino que incluye diferentes ámbitos y niveles de competencia, entre los que se incluye la familiarización con las nuevas tecnologías. Cabe entonces llamar a ese proceso educación digital, no alfabetización digital.


» Ver en este blog: Alumnos Clasificados

Educabilidad

Wikipedia remite al filósofo alemán Herbart (1776 -1841) como el primer autor que usó el término, hace dos siglos. No obstante, éste ha resucitado en los últimos tiempos, a menudo de la mano de connotados especialistas, como una noción apta para "explicar" (y, de paso, justificar) el no-aprendizaje o el débil aprendizaje de niños, jóvenes y adultos que viven en situación de pobreza. Edad, género, identidad étnica y lingüística, inteligencia, discapacidad, nivel de pobreza, desnutrición, ausencia de contexto letrado, se mencionan entre muchos factores de "vulnerabilidad educativa" que pondrían en duda la "educabilidad" de las personas. La constatación de que millones de niños y niñas en el mundo no están aprendiendo a leer y escribir en la escuela, incluso después de asistir a ésta durante cuatro años o más, ha sido bautizada de "crisis global de aprendizaje" y no - también - de crisis global de enseñanza.

Como ya sabemos, toda persona puede aprender, a cualquier edad, incluso en condiciones de gran precariedad material e incluso a pesar de discapacidades y enfermedades graves. El hecho de que todo niño aprenda su lengua, mucho antes de entrar a la escuela y sin que nadie se la enseñe, debería ser evidencia suficiente de inteligencia y de capacidad para aprender, teniendo en cuenta que aprender a hablar es el aprendizaje más complejo de todos.


» Ver en este blog:
Pobre la educación de los pobres

- ¿Crisis global de aprendizaje?
» Para saber más: Conferencia Dr. Ricardo Baquero "Jóvenes y escuelas de la sospecha por la educabilidad a la construcción de la posibilidad" , Montevideo, 08/18/10 (video)

Erradicar el analfabetismo 

Asociado a términos como "ignorancia", "ceguera", "oscuridad", "plaga", "lacra", "flagelo", "llaga", no es de asombrar que el analfabetismo (y su antídoto: la alfabetización) se haya acompañado siempre de un lenguaje militar y catastrófico, como si se tratara de una peste, un vicio, un defecto, una enfermedad contagiosa, una calamidad. Las plagas se fumigan, los flagelos se apagan, las lacras se curan, las llagas se cicatrizan. El analfabetismo no. Porque no es una epidemia ni una enfermedad contagiosa sino un problema social estructural que es preciso enfrentar con políticas multisectoriales, sostenidas y de largo plazo.

Tampoco hay una definición o un uso consensuado de este término, aunque su uso está extendido. Algunos lo asocian con "deserción" escolar y con falta de certificación de un determinado nivel de estudios. Otros llaman fracaso escolar al fatídico paquete deserción + repetición + bajo rendimiento escolar. En todo caso, el término apunta, culpabiliza y estigmatiza al alumno. En verdad, el fracaso escolar es, como su nombre lo indica, fracaso del sistema escolar mucho más que del alumno.

» Ver en este blog: El absurdo de la repetición escolar

NiNi

Esta abreviatura designa a jóvenes que ni estudian ni trabajan (asumiéndose que esas son las dos únicas opciones vitales de los jóvenes). Hay "ni-ni"s en todas las clases sociales: en sectores pobres, la razón fundamental suele ser la pobreza y la falta de oportunidades; en sectores ricos, son obviamente otros los factores (familiares, sociales, morales) que entran en juego.

- Los nini no estudian, en una edad en la que se supone deban estar estudiando, es decir, matriculados en alguna institución de enseñanza. Pueden ser ex-alumnos y cuentan, en todo caso, como alumnos a recuperar, a reintegrar en el sistema escolar que los expulsó. No estudiar no equivale a no aprender. Estos jóvenes pueden estar aprendiendo a través de múltiples vías y de muchas maneras, pero ese aprendizaje no se ve desde la mentalidad y las estadisticas educativas convencionales.


- Los nini no trabajan. No según una idea convencional de lo que es trabajar. Pero si miramos adentro de las estadísticas encontramos que muchos (sobre todo mujeres) hacen tareas domésticas, pero el trabajo doméstico - como sabemos - no suele verse ni valorarse como trabajo. Se afirma que en América Latina y el Caribe 21,8 millones de jóvenes no estudian ni trabajan, pero ese número incluye a 12 millones que se dedican a quehaceres domésticos. (Informe OIT 2014: Trabajo decente y juventud en América Latina).


Investigadores en México proponen dejar de hablar de jóvenes "ni-ni" y pasar a hablar de jóvenes "sin-sin", o "no-no", marcando el despojo más que la simple falta de...
- A los "ni-ni" se contrapone actualmente los "sí-sí",  jóvenes descritos como "cool hunters, trendsetters y emprendedores". 

» Ver en este blog:
Niños que trabajan y estudian (CMT, Ecuador)
» Para saber más:
La ONU estima que 60% de jóvenes entre 14 y 24 años en el mundo no estudian ni trabajan (Estado de la Población Mundial 2014: Los adolescentes, los jóvenes y la transformación del futuro, UNFPA, 2014).

Rezago educativo

"Rezago" alude a retraso. ¿Retraso en qué o respecto de qué, cuando se aplica a la educación? Aunque adopta referentes distintos en cada país, el término se asocia en general con población mayor de 15 años que no ha completado determinado nivel escolar (primaria, básica, media). México es el país latinoamericano que más ha difundido la noción de "rezago" en esta región. Tanto México como el Ecuador consideran rezagado a la persona mayor de 15 años que no ha terminado la educación básica (9 años de escolaridad en México, 10 en el Ecuador).

¿Quién y con qué criterio define cuál es el nivel escolar deseable y posible respecto del cual se dictamina "rezago"? ¿Cabe hablar de "escolaridad incompleta" y, si es así, cómo definirla en cada contexto y en el mundo? Al paso que vamos, cuando tener un título de maestría o doctorado aparece como requisito para tener un lugar y ser respetado en la sociedad, la mayoría de la población ha pasado ya de hecho a ser tratada como "rezagada".

» Ver en este blog: La educación y sus mitos

Segunda oportunidad

(a) Suele llamarse así a los programas educativos dirigidos a jóvenes y adultos en situación de analfabetismo o de "rezago" educativo. La ideología de la "segunda oportunidad" asume equivocadamente entre otros que (a) la edad para aprender es la infancia, asociándose edad escolar con infancia y edad escolar con edad de aprendizaje, (b) jóvenes y adultos han tenido una primera oportunidad (y no la han aprovechado), (c) las oportunidades de aprender se agotan en la segunda.
(b) Es asimismo común considerar y hasta justificar la repetición escolar como una oferta de "segunda oportunidad" (es decir, en vez de que abandone el sistema escolar, permitirle al alumno repetir el año, a fin de que "aprenda más"). ¡Nada más errado!

» Ver en este blog:
- De la alfabetización al aprendizaje a lo largo de la vida

- El absurdo de la repetición escolar

Sobreedad (o extraedad)

Aunque no suele mencionarse, la edad es un factor muy importante de discriminación en educación. La infancia copa el espacio; jóvenes y personas adultas - a mayor edad, menor atención - son considerados sujetos educativos marginales. En el medio escolar, la problemática de la sobreedad, definida como tal por la cultura escolar, deja afuera o relega a millones de niños y adolescentes en el mundo.

La obsesión escolar con la edad cronológica de los alumnos y con su igualación - los niños de 8 años deben ir con los de 8 años, los de 9 con los de 9, etc. - hacen que un alumno de 10 u 11 años pueda quedar afuera del sistema, ser aceptado solo como oyente o bien ser atendido en grupo "especiales" o "irregulares" por diversos motivos. Niños y niñas pobres, trabajadores, migrantes, huérfanos, con alguna discapacidad o simplemente enfermos, tienen alta probabilidad de no encajar en ningún lado, pues "están pasados de edad".

Vale recordar al respecto que la escuela multigrado (unidocente) hace de la diversidad de edades un recurso antes que un problema y que algunas de las escuelas más famosas y caras del mundo organizan a los alumnos no según su edad sino según sus intereses y motivaciones. Definitivamente, la edad - y conceptos arcaicos como el de la sobreedad - necesitan replantearse a la luz del nuevo paradigma del Aprendizaje a lo Largo de la Vida.

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