2015

Rosa María Torres

Y finalmente llegó el 2015. Año que simboliza 'el futuro' en la película Volver al Futuro, el punto de llegada después de un largo viaje de 30 años.
Año preñado de metas, plazo de otros dos grandes viajes mundiales: la Educación para Todos (1990-2015) y los Objetivos de Desarrollo del Milenio (2000-2015). Se veía lejano en el año 2000.

Año 2000: bisagra del nuevo siglo y del nuevo milenio, pasó a ser horizonte de todos los planes de la humanidad. Ibamos a llegar al 2000 sin desnutrición infantil, sin analfabetismo, con educación de calidad, igualdad de género, trabajo y vivienda dignos, sociedades lectoras, interculturales, inclusivas.

En América Latina, el horizonte educativo giró en torno al Proyecto Principal de Educación para América Latina y el Caribe (PPE), acordado en México en 1979 e iniciado en 1980 balo la coordinación de la oficina regional de la UNESCO. Se suponía que íbamos a llegar al año 2000: a) con una educación general mínima de 8 a 10 años para todos los niños, b) sin analfabetismo y con servicios educativos para jóvenes y adultos con escolaridad incipiente o sin escolaridad, y c) con sistemas educativos mejorados en su calidad y eficiencia. Teníamos dos décadas para cumplir con las metas. No obstante, el 2000 nos encontró con la tarea a medio hacer, como se reconoció en 2001, en el cierre del PPE en Cochabamba-Bolivia.

A nivel mundial, el horizonte educativo del 2000 lo acaparó la iniciativa de Educación para Todos, lanzada en 1990 en la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos (Jomtien-Tailandia) organizada por UNESCO, UNICEF, Banco Mundial y PNUD. En el marco de una 'visión ampliada de educación básica', al 2000 debíamos llegar con seis metas de educación básica cumplidas: (1) más actividades de cuidado y desarrollo de la primera infancia, (2) acceso universal a la educación primaria o al nivel considerado básico, (3) mejores resultados de aprendizaje, (4) analfabetismo reducido a la mitad, (5) más educación y capacitación de jóvenes y adultos, y (6) una población accediendo a información necesaria para vivir mejor, disponible a través de todos los medios. De la conferencia de Jomtien salí entusiasmada, dispuesta a trabajar a tiempo completo en la posibilidad de un mundo capaz de ofrecer "Educación para Todos": niños, jóvenes y adultos.

Pocos meses después recibía una invitación de UNICEF Nueva York para integrarme al equipo asesor que llevaría adelante la agenda de la EPT a nivel mundial. Seis años me entregué a esa tarea. Ya para 1995 estaba claro que las cosas eran mucho más complejas que lo anticipado y las inercias muy difíciles de vencer. Hubo avances importantes en algunos campos, pero las metas no se cumplieron. Así lo confirmó la evaluación de la década presentada en abril del 2000 en el Foro Mundial de Educación, en Dakar-Senegal.

Con los ánimos desinflados, allí mismo se decidió ampliar el plazo 15 años más. ¿Por qué 15 años? Se dijo que el 2015 estaba siendo elegido como nuevo año clave por otras agencias e iniciativas internacionales. En definitiva: no había una razón científica detrás de esa decisión. Esa vez, en Dakar, tuve la certeza de que las seis metas - revisadas - no se alcanzarían hasta el 2015. Había trabajado y aprendido mucho en los diez años entre Jomtien y Dakar, y tenía ahora el criterio y la experiencia para poder anticiparlo. Escribí al respecto un pequeño libro titulado "Una década de Educación para Todos: La tarea pendiente" (IIPE-UNESCO Buenos Aires, 2000).

El 2000 nos recibió no solo con Educación para Todos +15 sino también con flamantes Objetivos de Desarrollo del Milenio, lanzados en septiembre en la Cumbre del Milenio, cinco meses después del Foro de Dakar. Sus 8 objetivos, también con plazo al 2015, corresponden a una agenda multisectorial: (1) erradicar la pobreza extrema y el hambre, (2) lograr la enseñanza primaria universal, (3) promover la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de la mujer, (4) reducir la mortalidad de los niños menores de 5 años, (5) mejorar la salud materna, (6 ) combatir el VIH/SIDA, la malaria y otras enfermedades; (7) garantizar la sostenibilidad del medio ambiente, y (8) fomentar una alianza mundial para el desarrollo. La meta 2 se refiere a niños y a completar una educación primaria de 4 años, sin ninguna atención a calidad ni aprendizajes. Una meta muy limitada en comparación con la Educación para Todos. Ambas agendas - EPT y ODM - han estado en manos de Naciones Unidas y coexistiendo incómodamente durante 15 años.

Y así llegamos al 2015, sin grandes expectativas, con poco que celebrar, otra vez con metas incumplidas, con grandes deudas pendientes tanto en la EPT como en los ODM. En los últimos años se convocó a redoblar esfuerzos. No obstante, la magnitud y complejidad de los problemas no dan para resolverlos con un empujón de último momento. Todos estos años se puso
el acento en el acceso y en los indicadores cuantitativos; ahora, la constatación de que millones de niños no pueden leer, escribir ni calcular después de asistir a la escuela durante 3 ó 4 años ha venido a mostrar con claridad que no basta con meter niños a la escuela, que el acceso no asegura aprendizaje, que cantidad y calidad son inseparables, y que todo ello implica cambios profundos en políticas y enfoques, un rotundo "no more business as usual" (no más hacer las cosas del mismo modo) que viene repitiéndose desde la conferencia de Jomtien, en 1990. 


De las reflexiones y debates en múltiples foros e instancias internacionales fue surgiendo el "post-2015", el qué hacer después. La nueva agenda de desarrollo - los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) - plantea el 2030 como nuevo plazo.

El listado contempla 17 objetivos y 169 metas; el Objetivo 4 se refiere a la educación -
"Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad. Y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos" - con metas que abarcan desde el desarrollo infantil hasta la educación universitaria. Los ODS se discutirán, aprobarán y darán a conocer por parte de Naciones Unidas en septiembre 2015.


En el Foro Mundial de Educación 2015 en Incheon, Corea del Sur, entre el 19 y el 21 de mayo, se debatirá la nueva agenda educativa 2015-2030 y se presentará el borrador de un nuevo Marco de Acción, a incorporarse a la agenda de los ODS. La versión final estará disponible en octubre/noviembre de 2015, cuando será adoptada en la 38 Conferencia General de la UNESCO.

¿Por qué 2030? ¿Qué hará que 15 años adicionales logren lo que 25 no lograron para la Educación para Todos y 15 para los Objetivos de Desarrollo del Milenio? ¿Nuevamente un paquete de objetivos y metas globales, iguales para todos? ¿Cuáles son las lecciones aprendidas que permiten comprender el camino recorrido - los problemas, los errores, los aciertos - y calibrar las opciones que se abren por delante?

En lo que hace a la Educación para Todos, el año 2000 y el Foro Mundial de Dakar han sido consignados oficialmente por la UNESCO como el punto de partida. La década de Jomtien (1990-2000), que se evaluó en Dakar, pasó a ser - literalmente - 'historia' y antecedente en el sitio web y en las publicaciones de la UNESCO y otras agencias internacionales. No obstante, lo cierto es que el proceso de la EPT no tiene 15 sino 25 años de vida y que una reflexión seria implicaría hacerse cargo de este cuarto de siglo.

En medio de la falta de información y el desinterés de la mayoría, y sin el indispensable análisis y debate de fondo que el asunto amerita, el mundo se apresta una vez más a establecer metas mundiales para la educación y para otros campos. Un ritual arriba-abajo que reitera las mismas dinámicas, que atribuye a las ONGs representación de una sociedad civil amplia siempre ausente de estos foros y decisiones, que sigue centrado en miradas sectoriales, alejado de la participación social y la comprensión.

Es posible que muchos de quienes tenemos una perspectiva histórica, quienes hemos participado y seguido de cerca este proceso desde hace más de 25 años, no estemos ya en el 2030 para ver lo logrado y no logrado en el "post-2015". Lastimosamente, la perspectiva histórica, la visión sistémica, el expertise construido en base a conocimiento y experiencia, tienen escaso valor en el mundo actual. No veo la utilidad de escribir un nuevo libro, uno que recoja no solo los 25 años de EPT sino el casi medio siglo de sucesivos y siempre inacabados planes internacionales para la educación. ¿A quién podría interesarle? Sí, tal vez, la importancia de reflexionar en voz alta sobre las lecciones aprendidas a lo largo de estos 25 años, de Jomtien a Incheon.

Quizás sea hora de apartarse de las ilusiones globales, de las macro-políticas, y de volver al territorio, a lo local, a la teoría, a la formación sistemática, al aprendizaje más que a la educación, a la creación y la experimentación en el campo pedagógico, filigrana crítica, apasionante e inalcanzable para los planes y las metas que se piensan allá arriba, en las agencias internacionales y en los mega-eventos mundiales. 

Para saber más 
Open Group Proposal for Sustainable Development Goals, United Nations, 2014. 
Informes de Seguimiento de la Educación para Todos en el Mundo
No creas todo lo que dicen de los Objetivos de Desarrollo del Milenio
, Jan Vandemoortele, El País, 16 feb. 2015 
¿Es una agenda con muchas metas imprecisas mejor que ninguna?Jan Vandemoortele, El País, 21 oct. 2014
PNUD, Informe 2014. Objetivos de Desarrollo del Milenio, 7 julio 2014
Millennium Development Goals and Sustainable Development Goals


Textos relacionados en OTRA∃DUCACION
América Latina: Seis décadas de metas para la educación
1990-2015: Educación para Todos - Education for All (compilación)
Education for All 2000-2015: How did Latin America do?

 

Un Año Viejo infantil


Rosa María Torres




Para los niños y niñas de mi condominio


Linda tradición los Años Viejos, esos monigotes caseros que rellenamos con aserrín o papel periódico, cubrimos con caretas de brujas, monstruos o personajes públicos, y quemamos la noche del 31 de diciembre para ahuyentar malas vibras y solventar, de algún modo, broncas y angustias. Recurso creativo y vital de expresión popular que permi­te burlarse sin miedo de los políticos de turno, reclamar sin paros ni huelgas, defenderse sin puños de todas las caras del maltrato, la injusticia, la corrupción, la impunidad.

Los niños son los que más se divierten con los Años Viejos, fabricándolos, disfrazándose de viudas, pidiendo limosna para el velorio y el entierro y, finalmente, quemándolos y saltando sobre la llama. Pero los Años Viejos que hacen y queman son por lo general Años Viejos Adultos, simulacros de personajes y problemáticas adultas. Siem­pre pensé que, si los niños pudieran hacer sus propios Años Vie­jos, liberando sus propias ganas y temores, muchos escogerían como tema la escuela.

Un Año Viejo sobre la escuela: esto es efectivamente lo que decidieron hacer los niños y niñas de nuestro condominio. Dejando de lado las escenas y los personajes trillados - el borracho con la botella sobre la mesa, la mujer con el palo pe­rsiguiendo al marido, el futbolista con su pelota, el político arengando a las masas - montaron el escenario escolar con tres Años Viejos: el director, la profeso­ra y el alumno, cada uno con su cartel de identidad colgado del pecho. Una pizarra de telón de fondo, un mapa de Améri­ca Lati­na colgado de la rama de un árbol, el director - careta de lentes y pocos amigos - sentado con su portafolio al brazo (pro­piedad de uno de los papás), la maestra - careta de bruja - parada, regla en mano. El alumno, pequeño, sentado, con careta de niño. Completando el cuadro, cuadernos, tizas y libros, sobre una improvisada mesa de cartón.

Salpicados entre las ramas de los árboles que sirven de escenario natural, los típicos carteles que acompañan a los Años Viejos. En este caso, carteles alusivos a la escuela, hechos por los propios niños, con cartuli­nas y mar­cadores de colores, mil errores de ortografía, letras garrapateadas, manchones, borrones.

LOS DEBERES CAUSAN CANSANCIO MENTAL
ABAJO LAS ESCUELAS
HUELGA DE ESCUELAS
PROFESORAS BRUJAS
U,U,U, BRUJAS
EL DIRECTOR ES UN MANDON
NO NOS ATORMENTEN CON ESCUELAS
NECESITAMOS JUGAR MAS Y MENOS DEBERES
QUE, ¿NO ENTIENDEN?

A propósito del Año Viejo, niños y niñas protagonizaron en el escenario un conversatorio sobre la escuela, replicando los estereotipos de la niña aplicada y el niño vago, la niña recatada y el niño osado. Todos com­partiendo sus experiencias escolares, contándose los deberes que les mandan, los castigos que les aplican, los libros que deben leer, los profesores con que interactúan. 

Un niño de pre-escolar pidiendo a los más grandes que le lean lo que dicen los carteles y comentando que a él le encantan los deberes. Una niña pequeña dicien­do que lo que a ella más le gusta de la escuela es el bus. Otra revelando que su mamá le mandó un regalo a la profesora para que no le ponga mala nota en inglés. Otro argumentando que el inglés es más fácil que el español. Y otro dicien­do que tal vez para los gringos, pero no para los ecuatorianos...

Y a todo esto, yo, mirando, escuchando, aprendiendo y pensando qué bueno sería que los 31 de diciembre los niños tuvieran la posibilidad de expresarse y dramatizar sobre sus escuelas, como los niños de mi condomi­nio, construyendo Años Viejos Escolares para que ellos y noso­tros, los adul­tos, podamos entender mejor lo que nuestros niños sienten, resienten y sueñan respecto de la escuela. 

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"Infantil" no puede ser insulto

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