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Eventos traumáticos en la vida

LA Johnson/NPR
Estos son los eventos traumáticos que según los expertos afectan más la salud cognitiva:

1. Repetir un año, ser expulsado o retirarse del colegio. Fracasar académicamente en el bachillerato o en la universidad o ser enviado lejos del hogar como castigo.
2. El desempleo de alguno de los padres.
3. Alcoholismo o abuso de drogas de uno o ambos padres.
4. Ser despedido del trabajo y vivir desempleado por un periodo largo.
5. La muerte de un padre en la infancia.
6. La muerte de la pareja.
7. El divorcio de los padres.
8. La muerte o la enfermedad de un hijo.
9. La infidelidad de la pareja.
10. Problemas con la familia política.
11. Pérdida de la vivienda por desastres naturales, fuego o inundación.
12. Encarcelamiento o dificultades legales serias.
13. Ser abusado sexual o físicamente.
14. Ingresar a las Fuerzas Armadas y estar en combate.
15. Quiebras, pérdidas financieras o quedar en la pobreza.

Copié este texto de un artículo que circuló en redes con el título de Las 15 vivencias que más envejecen.

¿Qué me llamó la atención? Que algunas situaciones traumáticas vinculadas a la educación
aparezcan en el listado y lo encabecen.


"Repetir el año, ser expulsado o retirarse del colegio, fracasar académicamente en el bachillerato o en la universidad, o ser enviado lejos del hogar como castigo" encabezan un listado de calamidades que ponen a prueba la fuerza y la sanidad mental de las personas: duelos - pérdidas de un progenitor en la infancia, pérdida de un hijo, pérdida de la pareja - , divorcios, abuso sexual o físico, quiebras, despidos, guerras, encarcelamiento, infidelidad de la pareja, alcoholismo, uso de drogas, y pérdida de la vivienda. 

El profesor o profesora que decide que un alumno o alumna debe repetir el año, ¿está consciente del enorme daño que le ocasiona?. Según confirman innumerables estudios, la repetición no resuelve ningún problema ni reporta ningún beneficio a quien se aplica la medida. Solo genera daño y pérdidas, y es un fuerte predictor de abandono escolar.

La autoridad que toma la decisión de expulsar a un alumno de la escuela o el colegio, ¿cree estar actuando de manera sabia, justa, constructiva? ¿Piensa que la sanción hará recapacitar al alumno y enderezará sus comportamientos, o bien sabe de antemano que ésta solo tendrá repercusiones negativas para el alumno y su familia?

Quienes hacen un culto de la evaluación y las pruebas, ¿saben que no aprobar la prueba puede tener efectos devastadores para los estudiantes concretos, autoculpabilizados por el 'fracaso', sin capacidad para percibir o aceptar que el fracaso es del sistema antes que de los estudiantes individualmente?

Padres y madres que echan al hijo o hija de la casa por malas notas, mal comportamiento u otros problemas, ¿tienen conciencia de que éste es un acto de violencia extrema que puede arruinar para siempre la vida de sus hijos y la de los propios padres? 

Todas estas situaciones generan en niños y jóvenes no solo estrés sino desorientación, demolición de la autoestima, cuadros depresivos, suicidio. 

Por favor, comparta este artículo con esas autoridades, profesores, directores, inspectores que consideran que su prestigio depende de cuántos estudiantes dejan en el camino antes que de cuántos contribuyen a alentar y levantar. Compártalo también con esos padres y madres que, ignorando o malentendiendo su rol, terminan aliándose con los castigadores y verdugos de sus hijos.

Textos relacionados en OTRAƎDUCACION

» El absurdo de la repetición escolar

Pedagogía: la gran olvidada

Rosa María Torres
Fubiz

Políticas educativas. La preocupación central gira en torno a los números: acceso, coberturas, metas cuantitativas, financiamiento, costos. Cuántos hay, cuántos entran, cuántos salen, qué edades, qué zonas, cuántos planteles y maestros, cuántos préstamos. Intervienen los políticos, los economistas, los abogados, los planificadores, los administradores, los estadísticos, los analistas de sistemas. Los que saben de Educación y, sobre todo, los que saben de Pedagogía, pueden brillar por su ausencia. Porque la enseñanza y el aprendizaje, el cómo se enseña y el cómo se aprende, suelen pasar desapercibidos. Para quienes no vienen del mundo de la educación, la pedagogía puede parecer tema menor, asunto técnico de implementación y de aula.

Reforma educativa. El cambio se propone arriba, pretendiendo incidir abajo; nunca se empieza por el aula e incluso rara vez se llega a ella. Los documentos proponen mejorar la legislación y la administración, la organización del sistema, los planes y programas de estudio, la infraestructura. La evaluación y las pruebas miden cuánto se aprendió de lo oficialmente estipulado, no cómo ni con qué profundidad ni para qué. Demasiado a menudo se deja de lado o para más adelante lo fundamental: los cambios necesarios en la cultura escolar, en la cultura docente, en las mentalidades sobre la educación, la enseñanza y el aprendizaje.

Formación docente. Preocupa el número de cursos, los temas a desarrollar, los certificados y las acreditaciones. Preocupa que los docentes manejen los contenidos de las materias que enseñan o van a enseñar. Su formación pedagógica -el arte y el oficio de enseñar en general y cada asignatura en particular- tiene mucha menos importancia. Se asume que de algún modo se las arreglarán y que la experiencia diaria irá enseñanando, a través del ensayo y el error. Poco interesa saber si los docentes aprenden lo que se les enseña, y si eso que aprenden tiene alguna consecuencia práctica sobre la enseñanza y sobre el aprendizaje de los alumnos. 

Textos y materiales didácticos. La preocupación se centra en el contenido y la forma. Importa más el diseño de la portada, lo vistoso de las ilustraciones, el tipo de papel, que la calidad pedagógica del material. Las editoriales están por lo general más interesadas en vender que en saber si el material es adecuado para los profesores y para sus alumnos. Un material bien diseñado pedagógicamente es difícil de hacer, requiere equipos interdisciplinares y toma tiempo.

Experiencias innovadoras. La mayoría de innovaciones educativas propone cambios en el ámbito administrativo, organizativo, legal, curricular, tecnológico. Son más bien raras las innovaciones que muerden el ámbito pedagógico, el más difícil de todos, y que apuntan a modificar mentalidades, prejuicios, prácticas. Innumerables experiencias innovadoras reproducen la pedagogía convencional.

La PEDAGOGIA ha sido y sigue siendo la gran olvidada dentro del campo educativo. El olvido viene de lejos y se repite con la organización popular y la no-gubernamental, con el gobierno nacional y el organismo internacional.

Diseñar políticas y plantear reformas educativas sin hacerse cargo de cómo enseñan y aprenden maestros y alumnos es evadir el problema de fondo de los sistemas educativos. Revisar los contenidos de la enseñanza es fundamental. Pero pretender cambiar los contenidos sin cambiar las relaciones y los métodos de enseñanza es como cambiar la carrocería del auto dejando intocado el viejo motor.

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Proyecto Restaurarte (Uruguay)

Aula en el Liceo N° 3 de Paysandú, Uruguay. 
 
Fotos, videos y textos entrecomillados tomados de: Comunicación Visual y Arte del Prof. Fernando Irecio, profesor de Educación Visual y Plástica en el 
Liceo N° 3 de Paysandú.
 

Este es un proyecto de arte en la escuela, en la escuela secundaria concretamente. Sencillo y extraordinario al mismo tiempo. Y con toque uruguayo.

Cosas que suceden en Uruguay. Cosas que ni PISA ni ninguna prueba puede captar. Cosas que hay que ver in situ. Tendré que ir a verlo personalmente.



"Solo hay que creer, y los sueños se hacen realidad. Esta semana empezamos a cambiar algo que los alumnos manifiestan en sus fundamentaciones, liceos aburridos, sin color, monótonos, con poca energía. Tal vez tenemos en nuestras manos la llave para cambiar una realidad, tal vez los bancos rayados se conviertan en arte. El arte de todos. Todos somos parte. Los que pintan, los que diseñan, los que apoyamos, los que cuidamos. Los que acompañan. Los que ponen música y onda. Los que van a estar ya piensan como pintarán su banco, los que se van dejan una parte de su ser, puede ser que un hermano disfrute eso material, que tiene parte espiritual. Hoy doy gracias a los que me enseñan día a día, gracias gurises".

RESUMEN

"El proyecto busca restaurar e intervenir el mobiliario liceal, venido a menos por el uso a través de los años, así como la intervención con murales en el salón de música, próximo a estrenarse.

El diseño de los bancos será creativamente libre, fundamentando el artista o movimiento artístico del cual el alumno tomó de referencia y además se pedirá un trabajo transversal con otras asignaturas, incorporando los contenidos más importantes en estos. 


Desde el trabajo transversal, buscaremos diseños en los bancos con contenidos de todas las asignaturas. Por ejemplo, leyes de física, ecuaciones, descripciones del cuerpo humano. La idea es que los contenidos más importantes sean asimilados indirectamente, al ser observados en los bancos. ¿Por qué en vez de realizar un machete para un escrito, el alumno encuentre partes de estos en contenidos pintados en bancos o lugares del Liceo? ¿Por qué no simplificar estos contenidos a imágenes que los representen y volcarlos a los bancos?

¿Qué es más importante para los docentes, que el alumno aprenda de memoria fórmulas y ecuaciones o que tenga éstas al alcance en un banco y razones y sepa cómo usarlas?".

29 octubre 2016

El Proyecto Restaurarte, Restauración e intervención de mobiliario y espacios liceales es un proyecto en marcha. Viene realizándose en el Liceo N° 3 de Paysandú, bajo la dirección del profesor Fernando Irecio. Liceos, en Uruguay, son los planteles de educación secundaria (6 años, divididos en dos ciclos de 3). Paysandú es la segunda ciudad del país, con cerca de 80.000 habitantes.

Me enteré del proyecto en Twitter, a través del Consejo de Educación Secundaria (CES) y de Celsa Puente,
Inspectora de Institutos y liceos de Montevideo. Bastó un mínimo de texto y unas pocas fotos, para quedar 'tocada'. Pasé toda la noche buscando más información en internet.

La foto de arriba, en el encabezado, muestra la primera aula terminada dentro del proyecto (diciembre 2016). 31 pupitres -madera y metal- primorosamente pintados y decorados, mesa, asiento y respaldar. Una panorámica puede verse en este video. En este otro video un recorrido por las tres primeras aulas terminadas.

Los estudiantes fueron quienes hicieron el trabajo, con la dirección y el acompañamiento del profesor de arte. Trabajaron todos los sábados, a partir del mes de agosto. También repararon una mesa de ping pong y pintaron murales en el salón de música. Todo el proceso está documentado (textos, fotos, videos) en la página de Facebook del prof. Irecio.


El compromiso es que el próximo año el proyecto se extienda a todas las aulas del liceo. Otros liceos se contagiaron y también se han dedicado a restaurar y pintar.

Pupitres modestos arreglados, lijados, pintados y convertidos en obras de arte, cada uno con un diseño diferente - inspirado en un artista o un movimiento artístico - y con un mensaje único. El aula transformada en taller y en galería de arte. Las obras no cuelgan de las paredes; son el mobiliario escolar.

Este proyecto combina restauración y arte; se realiza en el marco de la asignatura de Educación Visual y Plástica, con la colaboración de profesores de otras asignaturas; los protagonistas-artistas son los estudiantes; recupera bancos maltrechos, los aprovecha en vez de tirarlos y les da nueva vida; le agrega color y belleza al plantel, al aula, a la enseñanza y al aprendizaje; y aspira a hacer de cada banca, de cada pintura, un auxiliar visual del currículo y del aprendizaje. Un proyecto que deja de ser tal y se hace realidad. Una experiencia que muestra lo que puede el arte, un profesor sensible y entusiasta, una dirección que apoya, un cuerpo docente que trabaja en equipo, y estudiantes que se enganchan y disfrutan haciéndolo. ¿Qué más se puede pedir? 

N
o puedo evitar pensar en las Unidades Educativas del Milenio (UEM), construidas en estos últimos años en mi país, el Ecuador, y desear que este proyecto uruguayo inspire a quienes, con criterio pragmático, llenan las aulas con pupitres de plástico, y a profesores ecuatorianos dispuestos a explorar en el arte nuevos modos, más creativos y significativos, de pensar y hacer educación en el sistema escolar.






¿Por qué un Código de Convivencia escolar?


Rosa María Torres
En 2003, durante mi gestión al frente del Ministerio de Educación y Culturas en el Ecuador, desarrollamos una propuesta de Código de Convivencia escolar. Incluyo aquí una entrevista que me hizo al respecto el suplemento EducAcción del diario El Comercio de Quito.
He recordado el asunto a raíz de esta Acta de Compromiso circulada en Twitter (ver abajo), que debe ser firmada por una niña de séptimo año de básica (11 años) y un representante. Pregunté al Ministerio de Educación si ésta es una iniciativa de la escuela o una disposición del Ministerio. Me contestaron que el Acta se establece en el Reglamento General (aprobado en 2012) de la Ley Orgánica de Educación Intercultural (LOEI, aprobada en 2011), Artículos 330 y 331, referidos a "Faltas de los estudiantes" y "Acciones educativas disciplinarias", respectivamente. Sugiero leer dichos artículos. Lejos del espíritu del Código de Convivencia escolar que propusimos en 2003.
Yo ... estudiante de 7º año de Educación General Básica ... prometo solemnemente tener una conducta correcta, responsable, respetuosa, acudir puntualmente a mis horas de clase y cumplir con todas las actividades que me corresponden como estudiante. En caso de no cumplir, se me aplicarán las sanciones correspondientes.
Entrevista con Rosa María Torres, Ministra de Educación y Culturas, por Laura de Jarrín, EducAcción
Quito, abril 2003
Publicada en EducAcción (suplemento mensual de El Comercio va a las aulas) dedicado al tema “La Convivencia Educativa: Nuevo Código” (EducAccion No. 135, Abril 2003).

¿Por qué un Código de Convivencia escolar?


Porque es una necesidad urgente, como lo revelan acontecimientos en los últimos meses en diversos colegios del país. Necesitamos atender, pero sobre todo prevenir, los problemas que se dan en las relaciones entre autoridades, profesores, alumnos y padres de familia en los planteles educativos, públicos y privados.

Un buen “clima escolar” - donde prime el diálogo, la comunicación, la confianza y el respeto mutuo - es elemento e indicador esencial de calidad en educación. Puede haber excelente infraestructura y equipamiento, un equipo docente calificado, pero si hay miedo, desconfianza, censura, falta de diálogo, rigidez, castigo, maltrato, violencia, todo lo demás sale sobrando. 

Casos recientes en Quito como el del Colegio Mejía – que desató la discusión en torno al tema de la co-educación - o el del Manuela Cañizares – que puso sobre el tapete el embarazo adolescente y la disciplina estudiantil - cobraron notoriedad pública. Son sólo la punta de un iceberg que permanece oculto al ojo público. Pero ayudan a despertar la conciencia y el debate social en torno a estos y otros temas que tienen que ver con la democracia y el buen trato en la escuela, con la relación entre autoridades y alumnos, entre padres e hijos, entre generaciones, entre géneros, entre clases sociales.

Los adultos - tanto en el hogar como en el sistema escolar - no escuchamos o escuchamos poco a nuestros hijos y a nuestros alumnos. Hay déficit de escucha y de comunicación de lado a lado. Necesitamos crear condiciones para mejorar la comunicación entre padres e hijos, entre autoridades, profesores y estudiantes, entre los jóvenes, la sociedad y el mundo adulto en general.

¿Estos problemas son nuevos? ¿Se presentan solo en el Ecuador?

El embarazo precoz, la disciplina escolar, la co-educación, son temas que están siendo asumidos y debatidos en todo el mundo. Proliferan los programas destinados a los jóvenes: autoestima, educación en valores, educación sexual, prevención contra el uso de drogas, resolución de conflictos, etc. No obstante, la problemática escolar y la de los jóvenes específicamente, es compleja y no se resuelve con programas remediales, sobre todo si son pensados exclusivamente desde la óptica adulta.

Adolescentes y jóvenes tienden a ser vistos no como recurso sino como “problema”, por los padres, por los profesores, por la sociedad toda. Los jóvenes no calzan bien ni en la familia, ni en el sistema escolar, ni en el mundo del trabajo, ni en el de la política, ni en el de las relaciones sociales. La brecha generacional – dicen los expertos - se agranda y se ha vuelto más compleja en el mundo de hoy, un mundo hostil para los jóvenes.

Los embarazos en los colegios no son nuevos. La mayoría de los casos queda en el anonimato. Lo que sucede es que hoy más casos salen a la luz, porque hay más conciencia y movilización social en torno a los derechos, porque la sexualidad – incluso en una sociedad tremendamente conservadora como la ecuatoriana - empieza a salir del tabú, y porque los medios de comunicación se expanden hoy con el uso de internet.

Esta generación de jóvenes es distinta de las anteriores. El mundo cambió mucho en la última década, para bien y para mal. Las culturas juveniles están en proceso permanente de cambio. La juventud exige espacios, no sólo para criticar sino para exponer y proponer. Adolescentes y jóvenes inician hoy su vida sexual a edad más temprana y los riesgos que corren son mayores. Los jóvenes están desconcertados, irritados por el mundo que hemos construido irresponsablemente los adultos. No son los jóvenes quienes han “perdido los valores”; es la sociedad y el mundo globalizado, competitivo e inequitativo de hoy.

¿No existe un Código de Convivencia en los colegios?

Existen reglas y normas, por lo general establecidas por las autoridades educativas, a los distintos niveles, sin la participación de padres de familia y alumnos. A menudo dichas reglas son punitivas, no son explícitas sino más bien implícitas, no están escritas ni son conocidas por padres y alumnos, e incluso por los mismos profesores. En cualquier caso, es preciso repensar y actualizar estas reglas, explícitas o implícitas, con participación de todos, para adecuarlas a las necesidades de hoy y de una educación moderna y más democrática en este nuevo siglo.

¿Qué hay que cambiar?

El sistema escolar es uno de los sistemas más conservadores y más resistentes al cambio. Los cambios se introducen con gran lentitud respecto de lo que ocurre en la sociedad. Se cambian planes y programas de estudio pero no cambian los métodos de enseñanza ni las normas que desde hace décadas rigen la cultura escolar, las relaciones entre directivos, profesores y alumnos, y entre el sistema escolar, las familias y la sociedad.

Los cambios que requiere la educación son sistémicos y de fondo. La utopía de la “sociedad del conocimiento” implica aceptar el Aprendizaje a lo Largo de la Vida, dentro y fuera del sistema escolar, como un principio fundamental de toda sociedad y de todo desarrollo posible. Necesitamos cambiar no sólo el currículo, la pedagogía y la administración, sino las reglas del juego de la convivencia escolar.

Es indispensable que en la definición de las normas de convivencia participen los diversos actores de la comunidad escolar a nivel nacional y en cada plantel: autoridades, profesores, padres de familia y alumnos, y que dichas normas, una vez acordadas, se expliciten y dejen por escrito, de modo que todos sepan exactamente a qué atenerse. Un Código de Convivencia debe ayudar a hacer del colegio un espacio democrático y placentero de encuentro, de socialización, de aprendizaje, de ejercicio ciudadano para todos los involucrados.


Debemos revisar viejas nociones acerca de la autoridad, la jerarquía, la pedagogía, el aprendizaje, la disciplina. Un sistema rígido, castigador, es un mal sistema escolar. Trabajar con niños y jóvenes implica aceptar el movimiento y el ruido como ingredientes de la enseñanza y el aprendizaje. El silencio y la inmovilidad pueden ser los peores enemigos de la educación, mientras que el movimiento y el ruido pueden ser excelentes aliados. La comunicación, el diálogo, el trabajo en equipo, implican ruido. La inmovilidad - física, mental - entumece; el movimiento energiza. Una nueva pedagogía requiere aprender a lidiar con las tensiones entre el silencio y el ruido, la obediencia y la iniciativa propia, lo homogéneo y lo diverso, la planificación y la improvisación, las preguntas y las respuestas.

¿Cómo se pretende instaurar este Código de Convivencia en los colegios?

Tiene que ser un proceso participativo, en el que aprendan a escucharse autoridades, profesores, alumnos y padres de familia. Delegados de cada uno de ellos deben conversar y definir conjuntamente un Código de Convivencia que incluya todos los aspectos considerados importantes para la buena marcha del plantel. Cada plantel es especifico y necesita su propio Código. Hace falta, claro, un marco general de lineamientos y procedimientos, pero deben ser lo suficientemente abiertos y flexibles como para que cada plantel pueda acomodar los suyos

Promover el diálogo no es fácil cuando la cultura nacional lo niega en la cotidianeidad, en la familia, en el sistema escolar, en la política. Se necesita voluntad y compromiso para respetar y escuchar al otro, para aceptar la existencia de puntos de vista diferentes. A veces hará falta alguien que facilite el proceso, y eso es lo que sugerimos a los colegios.

La propia infraestructura escolar no está pensada para el diálogo. Todo plantel debería tener espacios de encuentro, entre docentes, entre alumnos, entre ambos y las autoridades. (Siempre que visito escuelas y colegios pregunto dónde está la sala de profesores, dónde se reúnen los alumnos. Muchas veces la sola pregunta causa estupor. Y muchas veces tales espacios no existen).


Pensamos seleccionar unos pocos colegios de diferentes regiones del país para probar lineamientos y mecanismos, antes de implantarlos en todo el país. Es importante que involucrar, al menos en un primer momento, a colegios que quieran integrarse voluntariamente. Todo lo que se hace contra de la voluntad de las personas tiene escasas posibilidades de éxito. Estoy segura que habrá muchos rectores y directores de planteles educativos que se prestarán gustosos para iniciar este proceso fundamental de cambio en la educación del país.

¿Qué pasos se han dado hasta el momento?

Hemos dado varios pasos, aunque no todos los que habíamos pensado dar hasta el momento. Los paros - de maestros y de administrativos - que nos ha tocado enfrentar en el Ministerio en estos meses nos han obstaculizado el trabajo y me han significado, personalmente, enorme energía y tiempo.

Tuvimos una primera reunión exploratoria – en la carpa-despacho que me ví obligada a improvisar fuera del Ministerio - para conformar una Comisión que impulse el proceso del Código de Convivencia. Participaron en la reunión más de 20 personas, entre ellas representantes de organismos de derechos humanos y de agencias internacionales como UNICEF y PNUD. Se dieron ideas muy interesantes y se mencionaron experiencias que vale la pena recuperar en el país. Convocaremos a una nueva reunión, ampliada, cuando logremos normalizar la situación del MEC y del sistema escolar.

Hemos consultado experiencias y documentos nacionales y de otros países, que nos ayuden a aprender de las lecciones aprendidas por otros. En particular, conozco y viví de cerca la experiencia argentina, en marcha, sumamente rica. En éste, como en tantos otros campos, no se trata de inventar la pólvora, sino de apoyarse en lo que ya existe y se viene haciendo tanto a nivel nacional como internacional.

Estamos por abrir un espacio especial en la página web del Ministerio, y luego en el Portal Educar Ecuador, que inauguré, para animar foros de intercambio entre jóvenes, profesores, autoridades y padres de familia, en torno a temas comunes. De este modo, cada grupo puede comunicarse con sus pares pero a la vez identificar las diferencias de percepción que sobre el mismo tema o asunto tienen los demás actores. Evidentemente, la palabra disciplina significa cosas muy distintas para un joven y para un adulto, para un alumno, un profesor o un padre de familia.

¿El Código de Convivencia operará solo en los colegios o también en las escuelas?

Empezamos con los colegios pues es donde están los alumnos de mayor edad, los que tienen mayores conflictos con los adultos y con la autoridad. Pero el Código de Convivencia debe aplicarse a todo el sistema escolar. Igual que los jóvenes, los niños deben ser escuchados y sus opiniones respetadas, tanto en la familia como en la escuela. Sus ideas y su participación son esenciales para lograr esa escuela con la que sueñan los niños y soñamos padres y madres para nuestros hijos.

Textos relacionados en este blog

» La educación en el gobierno de Rafael Correa (compilación)
» Mi gestión al frente del Ministerio de Educación y Culturas (compilación)

 

"Entre todos vamos a enseñarle a leer, a escribir y a hablar"


Rosa María Torres
Directora Pedagógica Nacional de la Campaña “Monseñor Leonidas Proaño (1988-1990)

Brigadas del Colegio Particular "Oriente Ecuatoriano",
El Guasmo Central, Guayaquil 17.8.89

Guasmo Central, Guayaquil. Foto: Extra


¿Quién no ha oído hablar de El Guasmo, esa otra ciudad dentro de la ciudad de Guayaquil, conocida por su pobreza y por la delincuencia que destacan los titulares?

Algunos colegios particulares alfabetizando en esta zona han tomado estrictas medidas de seguridad: guar­dias armados, protección policial, espacios cerrados y vigilados.

Yo llego sin guardias ni armas. Entro al local que anuncia el rótulo "Jardín de Infantes Nuestra Señora de la Merced", donde alfabetizan dos brigadas del Colegio Oriente Ecuatoriano, cuyas instalaciones están exactamente atrás, al otro lado del muro. Son pues jóvenes estudiantes de El Guasmo los que están enseñando a leer y escribir a sus vecinos, moradores de la zona, como me comenta más tarde el joven coordinador de esta brigada, profesor de Cívica y Filosofía de los alfabetizadores:

"Hay la idea de que El Guasmo es una guarida de delincuentes. Que aquí todos roban o matan. Pero aquí, como usted ve, vive gente común y corriente, que lucha por sobrevivir. Y que también quiere aprender".

Adentro, las dos aulas del jardín de infantes están llenas de gente. Los alfabetizadores se distinguen por sus uniformes celeste y blanco. Los alfabetizandos son hombres, mujeres y niños. Junto a cada uno de ellos hay un alfabetizador atendiéndole de manera individualizada. Van por la Unidad 8.

La chica hoy a cargo de la conducción colectiva de la clase tiene el porte de una maestra escolar. Con voz sonora instruye sin cesar:

- "Ahora les voy a pasar a la pizarra para hacer un dictado".
- "Póngame la palabra TAZA".
- "Pase usted, señora Elsa".
- "Me pone, sin errores, TIZA".

Hay 80 alfabetizandos asistiendo regularmente a clases, me informan. Algunos estudian por la tarde y otros en este horario de 7 a 9 de la noche. Se solicitó prestado este local pues el colegio tiene una jornada vespertina y una nocturna, y no hay espacio.

Jimmy y Xavier

Me llama de pronto la atención una pareja formada por un alfabetizador y un muchacho con cara risueña, casi de niño, sentados en la última banca. El alfabetizador hace todo el tiempo gestos extraños, mueve las manos, sin que entre uno y otro se intercambie una sola palabra.

Resulta que el joven alfabetizando, Xavier Bartolo Párraga, 14 años, es sordomudo. Jimmy, el alfabetizador, está dedicado exclusivamente a él y ha debido aprender, por su cuenta, el lenguaje de señas. Lo que está haciendo es traducirle a Xavier, con señas, cada una de las palabras del dictado. Nos muestra después una hoja en la que están anotados los rudimentos de manejo de este lenguaje, y que lleva consigo todos los días a clases.

¿Quién es el mejor alfabetizador?

Terminadas las clases, los alfabetizadores y su profesor me invitan a servirnos un sánduche y una gaseosa. En la conversación informal que prende de inmediato les pregunto cuál es el mejor alfabetizador de ambas brigadas. Todos mencionan, a coro, a Jimmy. 

- "Porque está haciendo un esfuerzo mayor al de cualquiera de nosotros", dice alguien. "El le está enseñando a Xavier, que es sordomudo. Tuvo que aprender él para poder enseñarle en su lenguaje".

- "Yo tengo una hermana que es así", explica Jimmy. “Por eso se me despertó esa gana de ayudar a alguien que tiene el mismo problema".

Jimmy y los demás alfabetizadores están empeñados en que constate los avances de Xavier. Pasan ambos adelante y empieza un dictado de señas sobre el pizarrón. Xavier va escribiendo:

cama
Xavier
vaso

Los muchachos aplauden después de cada palabra. Xavier no parece sentirse incómodo, sino más bien sumamente orgulloso. Sonríe, se frota las manos, asiente con la cabeza. Detrás de su silencio, hay sin duda inteligencia de la buena.

Los muchachos lo saben. Empiezan a contar sus anécdotas, sus afectos, sus virtudes. Cuentan que todos en el barrio le quieren, que todos se admiran de su inteligencia. Cuentan que una vez no oyó el pito de una volqueta y, teniéndola ya encima, se acurrucó debajo de ella y salió ileso, solo con una lastimadura en el brazo. Xavier, que sigue de cerca el relato, se arremanga la camisa y muestra una herida larga.

Uno de los alfabetizadores es su primo. Toma la palabra y dice:

- "Queremos ayudarle porque es un muchachito que vale la pena. Entre todos nosotros y con buena voluntad, vamos a enseñarle no sólo a leer y escribir, sino a hablar".

Conmueve el amor, el empeño y el espíritu solidario de estos muchachos. Trato de explicarles que no basta la buena voluntad para sacar adelante casos como estos, que Xavier requiere un tratamiento especializado que ellos no pueden ofrecerle. Pero es en vano. Ellos están convencidos de que lo lograrán.


* Incluido en: Rosa María Torres, El nombre de Ramona Cuji (Reportajes de la Campaña Nacional de Alfabetización “Monseñor Leonidas Proaño”), Editorial El Conejo/ALDHU, Quito, 1990.


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