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Carta Abierta. Frente al Encuentro de Artistas e Intelectuales por el Futuro del Ecuador y América Latina


El 19 de febrero de 2017 se realizaron en el Ecuador elecciones generales. Ocho binomios compitieron por la presidencia y la vicepresidencia. El candidato oficialista Lenin Moreno ganó la contienda, pero no obtuvo el 40% requerido para evitar una segunda vuelta. Los siete candidatos de oposición obtuvieron un poco más del 60% de los votos. En segundo lugar se ubicó el candidato Guillermo Lasso, con algo menos del 30%. El 2 de abril de 2017 tendrá lugar la segunda vuelta electoral, en la que competirán Moreno y Lasso. 


Ante la realización del “Encuentro de Artistas e Intelectuales por el Futuro de Ecuador y América Latina” realizado en la Casa de la Cultura Ecuatoriana (Quito, 14-15 febrero de 2017) que plantea como opciones “seguir caminando y mejorando o sucumbir ante la arremetida de la derecha”, como artistas, intelectuales, militantes y activistas de izquierda volvemos a colocar en el debate internacional la visión sesgada de “intelectuales” a sueldo de los gobiernos progresistas y suscribimos esta carta como respuesta al apoyo ciego al candidato Lenín Moreno en las elecciones ecuatorianas (ver al pie las "Adhesiones a la candidatura presidencial de Lenin Moreno", texto y firmas).

En la vieja tradición soviética de intelectuales enajenados, los “intelectuales” progresistas proponen la sumisión incondicional del pensamiento. Olvidan – o desconocen - que los intelectuales tienen que producir ideas, no repetir consignas. Por eso se enronchan con la condena que cientos de intelectuales de izquierda hemos expresado frente a la decisión del gobierno de Correa de disolver a Acción Ecológica, de reprimir al pueblo shuar, de criminalizar y perseguir a los líderes populares, de poner al Estado ecuatoriano al servicio de las transnacionales chinas, y de destruir la biodiversidad amazónica para facilitar la explotación minera y petrolera.

Alineados con ciertos poderes de turno, los “intelectuales progresistas” no quieren aceptar que entre la demagogia de los gobiernos populistas y los derechos de los pueblos median decisiones políticas opacas e inescrupulosas. Como los negocios privados y la corrupción de una flota de funcionarios del régimen correísta alrededor de las gigantescas inversiones extranjeras y de las grandes obras públicas. Poco les importa que en la vorágine populista se hayan sacrificado las agendas de la sociedad civil, de los pueblos indígenas, de los movimientos sociales o de la izquierda. Lo fundamental es ser políticamente correcto con quien paga la cuenta del despilfarro y del clientelismo de una década.

Escribir por encargo, o hacerse de la vista gorda con el cadáver oculto en el sótano, no es una práctica novedosa de estos sectores que fungen de “izquierda”. Fue una práctica instaurada por el estalinismo a partir del argumento de la confrontación mundial con el capitalismo. Para ello se diseminó por el planeta un ejército de escribanos que reproducían a nivel local las disposiciones emanadas desde el Partido Comunista Soviético. Se echaban loas a Hitler o a Churchill alternativamente, dependiendo de la marcha de los acontecimientos y del desarrollo de las estrategias. Lo único impensable en este juego de simulaciones era formular alguna crítica contra la URSS.

Ese sencillo y perverso mecanismo no solo impidió conocer lo que ocurría al interior de los países del socialismo real, y entender las razones de su espectacular colapso a fines del siglo XX, sino que restringió toda posibilidad de construir un pensamiento alternativo de izquierda en América Latina. Generaciones enteras de revolucionarios quedaron enredados e inmovilizados entre una maraña burocrática absurda e incomprensible. Las aberraciones teóricas del estalinismo nos pasan factura hasta la actualidad. Y todo por esa visión reduccionista de la confrontación ideológica: la realidad tenía que ser embutida en los obtusos dogmas de las teorías oficiales.

Cuestionar las imposiciones políticas ideológicas de la intelligentsia soviética era un sacrilegio. Quienes osaban poner en duda las verdades oficiales eran automáticamente tachados de contrarrevolucionarios, enemigos del socialismo, quintacolumnistas del capitalismo o, simple y llanamente, de agentes de la CIA. El control se ejercía desde la sacralización del discurso, desde el más pedestre maniqueísmo. La crítica corrió la misma suerte que la autonomía de la razón: ambas quedaron proscritas.

Aquellos intelectuales que adscribieron a esta línea política quedaron reducidos a la más penosa mendicidad. Tenían que esperar estoicamente la caridad ideológica que chorreaba de las alturas. Y, agradecidos, morder al enemigo de turno. Como hacen los progresistas.

La justificación de estas posturas parte de una dicotomía tan elemental como burda: la validación por simple comparación. El socialismo real era positivo sencillamente porque cumplía la función de contrapeso al ruin capitalismo. Mutatis mutandi, hoy toca defender a los auto-proclamados gobiernos progresistas de la región porque hablan mal de los Estados Unidos. Antes había que apartar la vista de los crímenes masivos, de las purgas, de la devastación ecológica y de la aniquilación de los derechos y libertades en Europa del Este; ahora hay que hacerse los desentendidos con la corrupción, las políticas neoliberales o la destrucción de la organización social puestas en práctica por los susodichos gobiernos.

Demás está insistir en qué terminó este fundamentalismo político. No solo que el socialismo real jamás llegó a ser una alternativa al capitalismo de Occidente; hoy, el capitalismo ruso es aún más devastador que el que en su momento pretendió combatir. Y detrás de esta dramática conversión únicamente quedaron los escombros de un sueño revolucionario que se llevó consigo las esperanzas de millones de seres humanos.

Los progresistas quieren empujarnos a un dilema que no por parecido resulta igual. Porque la contradicción entre el gobierno ecuatoriano y las fuerzas conservadoras tiene más de cascarón que de condumio. ¿O es que no se ha enterado que durante una década los mayores beneficiarios del modelo populista han sido los principales grupos monopólicos del país? ¿O que el Ecuador entero está empeñado a las transnacionales chinas, muchas de las cuales cuentan entre sus activos con capitales gringos y europeos? ¿O que el gobierno acaba de suscribir un Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea en las peores condiciones imaginables?

Argumentar que la continuidad del correísmo implica una defensa de los derechos sociales del pueblo, del empleo y los salarios de los trabajadores, del medio ambiente y de la soberanía refleja un cinismo imperdonable. Por qué no es simple ignorancia. Es mala fe (para utilizar el mismo calificativo con que Sader aboga por la candidatura de Lenín Moreno, y que coincide con una de las muletillas favoritas de Rafael Correa). Es precisamente por el retroceso experimentado en estos diez años en estos derechos que los movimientos sociales y las organizaciones de izquierda han resistido y se han opuesto al gobierno de Alianza País. Y es justamente para impedir la profundización de estas regresiones que el movimiento indígena, las centrales de trabajadores históricas, el movimiento ecologista, las organizaciones de mujeres y la izquierda en general llevamos años luchando por auténticas alternativas de cambio social.

Esto es lo que los progresistas maliciosamente obvian mencionar. Simplifican la contradicción electoral entre el candidato oficialista y Guillermo Lasso, cuyo banco es uno de los grandes beneficiarios del correísmo, para desvanecer la candidatura de Paco Moncayo, de los partidos de izquierda, de la socialdemocracia y de los movimientos sociales. Repite mecánicamente la consigna del correísmo; medra de los discursos oficiales; mendiga instrucciones. Negando la diversidad pretende absolutizar una supuesta confrontación entre dos sectores (Moreno y Lasso) que tienen más coincidencias que discrepancias.

No somos el movimiento indígena, las centrales de trabajadores históricas, el movimiento ecologista, las organizaciones de mujeres y los intelectuales críticos del correísmo quienes le hacen el juego a la derecha; son la condescendencia y la marrullería de los progresistas las que santifican a un régimen que sistemáticamente ha buscado sepultar toda posibilidad de cambio profundo de la sociedad ecuatoriana. En su caso, no corresponde pedirles que asuman ninguna responsabilidad política; hay que exigirles un mínimo de honestidad.

Firmas
Juan Cuvi
Natalia Sierra
Neptalí Martínez
Xavier Maldonado
Erika Arteaga
Lucho A. Moreno
Líder Góngora
Cristina Burneo Salazar
Sylvia Bonilla Bolaños
Sofía Lanchimba Velasteguí
Luis Miguel Chávez
Carlos Pastor Pazmiño
Claudia Sofía Dávila
Fernando Carvajal Aguirre
Napoleón Saltos
Mónica Hernández
Luis Santiago
Fernnado Ceron
Danilo Esteves Robalino
Gabriela Pallares
Tania Roura
Armando Muyolema
Santiago Carcelén
Paúl López
Aquiles Hervas
Ramiro Cuasess
Cristina Moreno
Sebastian Almendariz
Fabián Paredes
Paulina Muñoz
Jaime Muñoz
Rocío Rosero Garcés
Rosa María Torres
Mónica Mancero
Pablo A. De la Vega
María Belén Moncayo
Geovanny Guzmán
Maricruz González C
Pablo Hugo Sinchiguano Vivanco
Yolanda Jaramillo
Javier Andrade
Jorge Tasiguano
Aquiles Hervas Parra
Polvito Ortega
Fernando Andrés Muñoz-Miño
Juan Manuel Guevara
Juan Pablo Barragán
Jorge Velasquez
Miller Efren Añazco Romero
Cesar Jaramillo
Carlos Chalaco
Cinthia Andrade
Paulina Monserrat Muñoz Samaniego
Hernan Rengifo
Eugenia Arévalo Barrera
Hugo Jaramillo
Ricardo Buitrón
Alfonso Román
Patricio Albán
Julio Charro
Juan Vareles
Carlos Quito
Carmen Ortiz Crespo
César Cantú
Marcelo Maldonado González
Rene Eduardo Quevedo Guerrero
(siguen firmas)


Corrupción, nivel de desarrollo y escolaridad


Rosa María Torres
(en proceso)


Our World in Data encuentra que existe, a nivel de los países, una correlación entre más educación (mayor número de años de escolaridad) y menos corrupción. También encuentra una correlación entre mayor nivel de desarrollo (Indice de Desarrollo Humano-IDH) y menor corrupción. Correlación, no necesariamente causalidad, pues la corrupción está relacionada con varios factores.

Más control social, más transparencia y rendición de cuentas son asimismo factores que contribuyen a menor corrupción, todos ellos a su vez relacionados con la educación en la medida en que las personas más educadas tienden a exigir más información y control social sobre la gestión gubernamental y sobre la justicia.
Presento aquí datos del Indice de Percepción de la Corrupción 2016 (IPC) y del  Barómetro Global de la Corrupción 2013 (BGC), ambos de Transparencia Internacional, así como del Indice de Desarrollo Humano (IDH) del Informe sobre Desarrollo Humano 2015 del PNUD (todos ellos, los últimos disponibles al momento). Incluyo también datos del Global Index of Political and Informational Transparency (1980-2010).

Exploro, a partir de esos informes, la vinculación entre corrupción, desarrollo humano, transparencia y escolaridad en América Latina y el Caribe. Incluyo también datos de la encuesta del Latinobarómetro 2016 referidos a la corrupción. Y agrego algunos comentarios.

La percepción de la corrupción a nivel mundial

El Indice de Percepción de la Corrupción (IPC) viene estimándose desde 1995, por la ONG Transparencia Internacional. Se trata de una encuesta a expertos en torno a la corrupción percibida en los países.

Transparencia Internacional ha desarrollado también, a partir de 2003, el Barómetro Global de la Corrupción (BGC), en el que ciudadanos corrientes opinan sobre la corrupción en sus países y sobre su propia experiencia. Los resultados presentan muchas veces diferencias importantes entre la percepción de los expertos y la de los ciudadanos comunes.

Los últimos resultados disponibles del BGC son de 2013 (los de 2015/2016 aún no se han hecho públicos). Los partidos políticos son percibidos, a nivel mundial, como la institución más corrupta, seguida de la policía.

Según TI, ningún país en el mundo está libre de corrupción. Los puntajes se mantienen relativamente estables a lo largo del tiempo, sin cambios drásticos; la excepción sería Grecia, que avanzó mucho y pasó del lugar 94 al lugar 48 en el ranking mundial entre 2012 y 2015.

Al revisar los países ubicados en los primeros y en los últimos lugares en el ranking mundial de corrupción 2016  se percibe, en efecto, para muchos países, correlaciones claras entre alto nivel de escolaridad, alto nivel de desarrollo y bajo nivel de corrupción, así como entre bajo nivel de escolaridad, bajo nivel de desarrollo y alto nivel de corrupción.

Primeros lugares:
1 Dinamarca 
1 Nueva Zelanda
3 Finlandia
4 Suecia
5 Suiza
6 Noruega
7 Singapur
8 Holanda 
9 Canadá
10 Alemania 
10 Luxemburgo
10 Reino Unido

Ultimos lugares:
159 Haití
159 República del Congo
164 Angola
164 Eritrea
166 Iraq
166 Venezuela
168 Guinea-Bissau
169 Afganistán
170 Libia
170 Sudán
170 Yemen
173 Siria
174 Corea del Norte
175 Sudán del Sur
176 Somalia

Los países con los niveles más bajos de corrupción percibida destacan a nivel mundial en el Indice de Desarrollo Humano, en los niveles de transparencia, y en el campo educativo, tanto a nivel cuantitativo como cualitativo (entre otros, se ubican además en los lugares más altos de la prueba internacional PISA de la OCDE). Esto es especialmente cierto en el caso de los países escandinavos.

Dinamarca se ubicó como el país menos corrupto en 2015 y también en 2016, en este caso junto con Nueva Zelanda. 30% de los daneses percibe corrupción en los partidos políticos, 31% en la empresa privada, 6% en el sistema educativo, 5% en el sistema de justicia y 11% en el Estado y entre los funcionarios públicos (BGC 2013). Dinamarca  se ubicó en segundo lugar en el ranking mundial de transparencia política (Global Index of Political and Informational Transparency 1980-2010, p.17). El país ocupó el lugar 4 del IDH. Tiene un promedio de escolaridad de 12.7 años y una expectativa de escolaridad de 18.7 años (PNUD 2015).

Nueva Zelanda se ubicó como el país menos corrupto en 2016, junto con Dinamarca. 46% de los neozelandeses percibe corrupción en los partidos políticos, 36% en la empresa privada, 16% en el sistema educativo, 20% en el sistema de justicia y 25% en el Estado y entre los funcionarios públicos (BGC 2013). Nueva Zelanda se ubicó en sexto lugar en el ranking mundial de transparencia política (Global Index of Political and Informational Transparency 1980-2010, p.17). El país ocupó el lugar 9 del IDH. Tiene un promedio de escolaridad de 12.5 años y una expectativa de escolaridad de 19.2 años (PNUD 2015).

Finlandia fue el segundo país menos corrupto en 2015 y el tercero menos corrupto en 2016. 45% de los finlandeses percibe corrupción en los partidos políticos, 42% en la empresa privada, 7% en el sistema educativo, 9% en el sistema de justicia y 25% en el Estado y entre los funcionarios públicos (BGC 2013). Finlandia resultó tercero en el ranking mundial de transparencia política y en el quinto lugar del ranking de transparencia de la información (Global Index of Political and Informational Transparency 1980-2010, p.17). El país ocupó el lugar 24 del IDH en 2015. Tiene un promedio de escolaridad de 10.3 años y una expectativa de escolaridad de 17.1 años (PNUD 2015). De Finlandia se afirma que "En su cultura, un corrupto es despreciado, excluido familiar y socialmente" (Bernardo Kliksberg, ¿Cómo lo hizo Finlandia?, El Universal, México, 21 sep. 2016).

Suecia se ubicó como el tercer país menos corrupto en 2015 y el cuarto menos corrupto en 2016. No está incluido en el Barómetro Global de la Corrupción (BGC). Suecia ocupó el lugar 7 en el ranking mundial de transparencia política y el lugar 11 del ranking de transparencia de la información (Global Index of Political and Informational Transparency 1980-2010, p.17). El país obtuvo el lugar 14 del IDH. Tiene un promedio de escolaridad de 12.1 años y una expectativa de escolaridad de 15.8 años (PNUD 2015).

La corrupción en América Latina y el Caribe


Esta región tiene un histórico, grave y conocido problema de corrupción.

Prima una comprensión restringida de corrupción, asociada a la apropiación indebida de dinero o bienes. Una noción amplia de corrupción incluye cuestiones como el clientelismo político, el pago de favores, el nepotismo, el abuso de poder, el plagio, entre otros.

En los últimos años ha habido casos sonados de corrupción que han salido a la luz en muchos países. La pregunta es si la corrupción está al alza o si hay una mayor exposición pública del problema. Después de una década de abundancia, en 2011 se inició una desaceleración de la economía. Un análisis del BID explica que "el fin del 'superciclo' (2003-2008) abrió una ola de destapes por los excesos cometidos en momentos de abundancia". El mismo análisis concluye que el mayor destape de la corrupción se debería a las reformas judiciales implementadas en varios países, al mayor empoderamiento de los ciudadanos, y a la evolución de los estándares internacionales para prevenir y controlar la corrupción (Juan Cruz Vieyra, BID, ¿Cómo interpretar los recientes escándalos de corrupción en Latinoamérica?, 30 Nov. 2016)

Para el Foro Económico Mundial, el alza de la corrupción es una buena noticia pues ésta, finalmente, estaría empezando a ser tomada en serio y denunciada en muchos países.

El escándalo de corrupción de la empresa brasileña Odebrecht, que involucra a 11 países, 9 de ellos latinoamericanos (Argentina, Colombia, Chile, Ecuador, Guatemala, México, Panamá, Perú y República Dominicana), se destapó en 2014. Las primeras revelaciones se dieron a conocer en diciembre de 2016. Los sobornos cubren el período 2006-2015. Los nombres de quienes recibieron los sobornos en cada país se darán a conocer en enero de 2017.



El Latinobarómetro 2016 y la corrupción

En la encuesta Latinobarómetro 2016 (realizada antes de que estallaran los detalles del caso Odebrecht):

- la corrupción apareció como uno de los principales problemas en 13 países de la región. En Bolivia, Brasil, Chile y Perú fue mencionado como uno de los dos mayores problemas.

- se evidenció alta tolerencia a la corrupción gubernamental en buena parte de los países (el clásico "roban, pero hacen obra"). A la pregunta de si "Se puede pagar el precio de cierto grado de corrupción en el gobierno siempre que solucione los problemas del país", 65% en República Dominicana respondió que sí, 59% en Nicaragua, 58% en Honduras, 52% en Panamá y 47% en el Ecuador. El promedio latinoamericano fue 39%. El porcentaje más bajo lo obtuvo Chile (17%).


El Indice de Percepción de la Corrupción 2016 y América Latina y el Caribe

Esta fue la ubicación de los países de América Latina y el Caribe en el ranking mundial de corrupción 2016 (entre 176 países).

21 Uruguay
24 Chile
24 Bahamas
31 Barbados
35 Santa Lucía
35 San Vicente y las Granadinas
38 Dominica
41 Costa Rica
46 Grenada
60 Cuba
64 Surinam
79 Brasil
83 Jamaica
87 Panamá
90 Colombia
95 Argentina
95 El Salvador
101 Perú
101 Trinidad y Tobago
113 Bolivia
120 República Dominicana
120 Ecuador
123 Honduras
123 México
123 Paraguay
136 Guatemala
145 Nicaragua
159 Haití
166 Venezuela

Los países percibidos como menos corruptos en América Latina - Uruguay, Chile, Costa Rica y Cuba (dejando afuera los países del Caribe Anglófono)- tanto en 2015 como en 2016 destacan en la región en cuanto al IDH y al promedio de años de escolaridad.

Uruguay IDH lugar 52
- Promedio de escolaridad 8.5 años. Expectativa de escolaridad 15.5 años (PNUD 2015).
- 48% de los uruguayos opina que hay corrupción en los partidos políticos, 34% en la empresa privada, 24% en el sistema educativo, 39% en el sistema de justicia y 40% en el Estado y entre los funcionarios públicos (BGC 2013).

Chile IDH lugar 42
- Promedio de escolaridad 9.8 años. Expectativa de escolaridad 15.2 años (PNUD 2015).
- 76% de los chilenos opina que hay corrupción en los partidos políticos, 65% en la empresa privada, 60% en el sistema educativo, 67% en el sistema de justicia y 68% en el Estado y entre los funcionarios públicos (BGC 2013).
- Chile se ubicó en el lugar 18 del ranking mundial de transparencia de la información (Global Index of Political and Informational Transparency 1980-2010, p.17).

Costa Rica IDH lugar 69
- Promedio de escolaridad 8.4 años. Expectativa de escolaridad 13.9 años (PNUD 2015).
- No hay datos para Costa Rica en el BGC 2013.
- Costa Rica se ubicó en el lugar 11 del ranking mundial de transparencia política (Global Index of Political and Informational Transparency 1980-2010, p.17).

Cuba IDH lugar 67
- Promedio de escolaridad 11.5 años. Expectativa de escolaridad 13.8 años (PNUD 2015)
- No hay datos para Cuba en el BGC 2013.
- Cuba se ubicó en el lugar 175 del ranking mundial de transparencia política y en el lugar 172 de transparencia de la información (Global Index of Political and Informational Transparency 1980-2010, p.17).

Our World in Data no entra a analizar los resultados de aprendizaje de los países. No obstante, no está demás señalar que estos cuatro países tienen también una posición destacada, a nivel regional, en los aprendizajes logrados por los estudiantes, tanto en las pruebas del Laboratorio de Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE) coordinado por la UNESCO a nivel regional, las cuales evalúan aprendizajes en la escuela primaria, así como en las pruebas internacionales PISA, que evalúan aprendizajes a nivel secundario. (Cuba participó en las dos primeras pruebas del LLECE, ubicándose en primer lugar en la región; no participa en PISA).

Cabe asimismo señalar que ninguno de estos cuatro países fue mencionado por Odebrecht en la lista de países que recibieron sobornos, aunque han tenido también casos connotados de corrupción.

Como se ha visto, Uruguay y Chile tienen baja tolerancia a la corrupción en el contexto regional, según el Latinobarómetro 2016.

En el otro extremo, Haití, el país más pobre de la región, tiene los indicadores más bajos en todos los ámbitos, incluido el educativo. Se ubica en el lugar 163 del IDH, y tiene un nivel promedio de escolaridad de 4.9 años y una expectativa de escolaridad de 8.7 años (PNUD 2015).

No obstante, hay casos donde no se observa la correlación esperada entre índice de desarrollo, índice de corrupción percibida y años de escolaridad. Dos ejemplos claros son los de Venezuela y Argentina.

Venezuela apareció en último lugar en el IPC 2015 y también en el IPC 2016. 77% de los venezolanos percibe corrupción en los partidos políticos, 63% en la empresa privada, 49% en el sistema educativo, 74% en el sistema de justicia y 79% en el Estado y entre los funcionarios públicos (BCG 2013). No obstante, el país se ubica en el lugar 71 del IDH y tiene una escolaridad promedio de 8.9 años y una expectativa de escolaridad de 14.2 años. (PNUD 2015).

Argentina se ubicó en el lugar 107 del IPC 2015 y en el lugar 95 del IPC 2016. 78% de los argentinos percibe corrupción en los partidos políticos, 49% en la empresa privada, 23% en el sistema educativo, 65% en el sistema de justicia y 77% en el Estado y entre los funcionarios públicos (BCG 2013). No obstante, el país se ubica en el lugar 40 del IDH, y tiene una escolaridad promedio de 9.8 años y una expectativa de escolaridad de 17.9 años, una de las más altas de la región. (PNUD 2015)

Asimismo, Venezuela y Argentina tienen, comparativamente, baja tolerancia con la corrupción, según el Latinobarómetro 2016.

La insuficiencia del indicador "años de escolaridad"

Es claro que la corrupción tiene que ver con muchos factores, no solo con la educación. También es claro que el número de años de escolaridad, por sí solo, no da cuenta del nivel educativo de un país y de una persona. Más escolarizado no equivale necesariamente a más educado.

El número de años de escolaridad es un indicador con muchas limitaciones. Entre otros porque:

a) solo se refiere a la educación formal, aquella que tiene lugar en el sistema educativo de cada país,  y no tiene en cuenta las educaciones y los aprendizjaes que tienen lugar fuera de éste: en la familia, en la comunidad, en los medios, en el trabajo, en la participación social, en la política, a través del autoestudio, de internet, etc.

b) no dice nada sobre la calidad y orientación de la educación;

c) no dice nada sobre los aprendizajes logrados por quienes se escolarizan.

d) no dice nada sobre los valores, en este caso: dónde y cómo se aprenden e internalizan la honestidad, la transparencia, la integridad, valores claves que sirven de freno a la corrupción.

La educación está sin duda relacionada con la corrupción, pero de un modo más amplio y complejo que simplemente la escolaridad y el número de años de escolaridad. Los datos muestran que tampoco un mayor IDH se relaciona necesariamente con menos corrupción. En el desarrollo de la conducta corrupta y de la tolerancia hacia la corrupción entran en juego mútiples instituciones y múltiples factores, muchos de ellos vinculados con la cultura, con la percepción social de la corrupción, y muy especialmente con la cultura política y la conducta de los políticos en cada caso.

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Ecuador: Los 12 valores y la escuela de los sábados


Rosa María Torres
Bonil

en 4 pelagatos
 
Dicen que el ejemplo es no solo la mejor sino la única manera de educar en valores.

El recordatorio viene a propósito de El Libro de Todos los Niños publicado por el gobierno ecuatoriano en enero de 2016 por iniciativa de la Secretaría del Buen Vivir y el Ministerio de Educación. A través de historias de hombres y mujeres del Ecuador y del mundo, así como de fábulas y cuentos, se busca enseñar “12 valores y virtudes que todo ser humano debe cultivar”: honestidad, respeto, gratitud, perseverancia, humildad, bondad, generosidad, responsabilidad, innovación, amistad, perdón y solidaridad.

El libro se presentó durante la IV cumbre de la CELAC, en Quito, y se distribuyó a los mandatarios y cancilleres presentes. Los 300.000 ejemplares se repartirán en las escuelas públicas y llegarán a todos los niños de cuarto año de educación básica.

“Si los valores no se practican cada día no llegan a ser virtudes”, explicó el Presidente Rafael Correa. “La idea es que los padres antes de dormir les lean el libro a los más pequeños”, explicó el ministro de Educación, Augusto Espinosa. “En el país hay un gran cambio: en la salud, la educación y la vialidad, pero falta el cambio de la gente”, explicó el secretario del Buen Vivir, Freddy Ehlers.

Lastimosamente, el mismo gobierno que publica el libro, lo boicotea. La escuela de los sábados que son los enlaces ciudadanos (oficialmente actos de rendición de cuentas, conocidos como sabatinas) niega semanalmente, en televisión y por todos los medios, varios de esos 12 valores. Durante cuatro horas, el presidente de la república despliega insultos, descalificaciones, burlas y amenazas contra todos quienes discrepan, critican, protestan o se oponen a su gobierno.

Esta lección semanal de intolerancia - que se complementa y refuerza durante la semana con diversas entrevistas y conversatorios con medios - tiene enorme impacto sobre los valores y las actitudes de los ecuatorianos, mucho más que 300.000 mil ejemplares de un libro de historias, cuentos y fábulas. Varias veces he preguntado a las instancias pertinentes - Cordicom, Supercom - por qué la sabatina sigue transmitiéndose en horario familiar (van 460 hasta la fecha) mientras otros programas considerados violentos o inadecuados para audiencias infantiles han sido multados e incluso cerrados.

A respetar se enseña respetando. ¿Qué lección de respeto da un jefe de estado que llama públicamente siki ñawi (cara de culo, en kichwa) al dirigente de una organización indígena y pide que le llamen así a los indígenas que le escuchan en la plaza?. Cómo aprender a respetar a los demás cuando día y noche se escucha al líder de la nación denostar a intelectuales, activistas sociales, indígenas, políticos, periodistas, ambientalistas a quienes considera y trata como a enemigos. Los actos y expresiones de machismo, racismo y homofobia de personajes del gobierno a distintos niveles, y en general la violencia de la cultura política en el Ecuador, contribuyen a reforzar, antes que a superar, los peores prejuicios y las peores prácticas sociales. 

La humildad se aprende de quienes la practican. ¿Cómo aprender humildad de un presidente que hace gala de prepotencia, que cultiva la autoalabanza, que no reconoce errores, que no acepta la crítica ni practica la autocrítica, que usa ‘limitaditos’ y ‘mediocres’ como descalificativos favoritos?

La honestidad se enseña con comportamientos honestos. ¿Qué lección de honestidad pueden dar políticos y funcionarios que recurren al fraude académico o que callan y encubren a quienes lo practican? ¿Cómo hablar de excelencia y de meritocracia, con qué autoridad moral enseñar a niños y jóvenes que está mal copiar y engañar? ¿Cómo aprender honestidad de quien denuncia permanentemente como mentirosos a los medios privados pero no dice nada de la desinformación y las mentiras en que incurren, también cotidianamente, los medios del gobierno?

En la misma semana en que se distribuyó el libro, el presidente amenazó con renunciar al cargo y con expulsar del país a la Universidad Andina Simón Bolívar (14 amenazas de renuncia en 9 años de gobierno); se refirió a Bonil como ‘malqueriente’ y pidió a la ciudadanía abordarle cuando le vean en la calle y reclamarle por sus caricaturas; llamó ‘maquiavelito de corbatín’ a Enrique Ayala Mora, reconocido intelectual y político de izquierda ecuatoriano, ex-rector de la Universidad Andina; acusó de ‘vanidosos’ a dos asambleístas que se desafiliaron del movimiento gobernante, Alianza País (AP), y llamó ‘estrellita de navidad’ a uno de ellos, Fernando Bustamente. En esa misma semana, 4 de 7 activistas sociales de la provincia de Pastaza acusados de terroristas fueron condenados a seis meses de cárcel por protestar el 13 de agosto de 2015 sumándose al levantamiento indígena y al paro nacional.

¿Acaso el Ministerio de Educación y la Secretaría del Buen Vivir creen que los valores se aprenden en los libros y no en la convivencia social? ¿Acaso piensan que la política es mundo aparte, reino del todo vale que no se rige por los valores que predica El Libro de Todos los Niños?

Qué bueno que nuestros niños de 8 años reciban un libro de historias y fábulas para leer en la familia y en la escuela. Pero si el objetivo es reforzar valores positivos en la sociedad ecuatoriana, sería mucho más efectivo y productivo el ejemplo virtuoso de un presidente de la república que, en el ejercicio cotidiano de sus funciones y en sus comparecencias públicas, se comprometiera a poner en práctica esos 12 valores.

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Finlandia: la educación es asunto de educadores

Rosa María Torres
Aulis Pitkälä, director General, Finnish National Board of Education. Photo: Finnagora

"Hemos mantenido muy cuidadosamente la educación en manos de educadores"
. Pasi Sahlberg, Hechinger Report, 2010.
"El país que tiene los mejores docentes es Finlandia, porque decidió que el futuro de la educación no debía ser controlado por políticos sino por educadores". Richard Gerver, entrevista, El Tiempo, 2012.

Como he dicho: "El secreto finlandés es hacer las cosas al revés". También en esto: en Finlandia la educación es asunto de educadores. No solo a nivel micro, en la escuela y en el aula, sino también a nivel macro, en la definición y dirección de la política educativa.

El Ministerio de Educación y Cultura se encarga de las cuestiones relacionadas con la legislación y el financiamiento, y de la educación superior. Las cuestiones técnicas y la implementación de la política educativa están a cargo del Consejo Nacional de Educación (Finnish National Board of Education), que maneja la educación infantil, la básica, la secundaria superior, la educación y la capacitación de personas adultas. Expresamente se busca deslindar la función técnica de la política. Esta es, a decir de los propios finlandeses, una de las claves del buen funcionamiento de su sistema educativo. 
Reunión de profesores en escuela en Helsinki.
Foto: Rosa María Torres

En Finlandia, para ser educador y para tomar decisiones sobre lo educativo hay que 'saber de educación'. Todo educador debe tener al menos un título de maestría. Quien enseña debe saber de pedagogía y manejar los fundamentos del área o áreas que enseña. Para ser director de un centro educativo hay que tener experiencia docente y, además, haber estudiado para la gestión. Para tomar decisiones de política educativa hay que ser especialista en las áreas relevantes y tener un conocimiento amplio del campo. Para hacer educación, en cualquier función, hay que tener un compromiso personal con el aprendizaje permanente. Los educadores finlandeses son expertos y reconocidos como tales por la sociedad, cada cual en lo suyo y en su nivel. El sindicato docente (OAJ) es un actor clave de todo el proceso.

Lo cierto es que casi todas las personas con las que traté durante mi visita de estudio en Finlandia, desde las altas esferas de dirección hasta las aulas, han estudiado profesionalmente Ciencias de la Educación, Pedagogía, Ciencias Cognitivas o similares.
Foto: Koulutustiimi
Varios presidentes y presidentas de Finlandia han estudiado para maestros y varios han ejercido la profesión. Igual con varios de las y los ministros. Así puede leerse en sus hojas de vida. Así lo destacan a menudo especialistas finlandeses entrevistados dentro y fuera del país. Ser maestro es motivo de orgullo, en el cargo que se ocupe.

Las personas se sorprendían cuando contaba que en América Latina la gran mayoría de ministros de educación no viene del campo educativo ni tienen experiencia profesional en la enseñanza a nivel escolar o en el manejo de sistemas educativos. Este es, concretamente, el caso de mi país, el Ecuador.

¿Cuántos de nuestros presidentes han sido educadores de profesión? ¿Cuántos de nuestros congresistas? No solo está devaluada la profesión de educador sino el campo de la educación. ¿Cuántas personas optan por estudiar doctorados en educación, especializarse en temas de aprendizaje, de cognición, de políticas educativas?. La mayoría considera que para tomar decisiones sobre educación basta con ser maestro, que puede pasarse de dirigir una escuela a dirigir la educación de un país. 


"La educación es muy importante para dejarla en manos de educadores" es algo que escuchamos en nuestros países. Muchos lo dicen en serio. De hecho, en las últimas décadas, las grandes decisiones sobre la educación a nivel tanto nacional como mundial vienen siendo tomadas por economistas. En los 1990s, el Banco Mundial pasó a ser no solo el mayor financista sino el mayor asesor de políticas educativas en los 'países en desarrollo', lo que vino a desdibujar el perfil y el papel que tradicionalmente ha tenido la UNESCO como organismo especializado de Naciones Unidas. El BM afirmaba que su función de asesor era más importante que su función de banco.

Cuando fui ministra de educación, en el primer almuerzo que tuve con las misiones del Banco Mundial y del Banco Inter-Americano de Desarrollo (BID) les pregunté si entre ellos había algún educador. Me pasaron sus tarjetas; todos eran economistas. En la primera reunión de trabajo, uno de ellos me dijo, amablemente, que ya podía retirarme, que ellos podían seguir trabajando con mi equipo técnico. Les dije que yo estaba al frente del equipo técnico y me quedé, por supuesto, en la reunión. Los bancos no están acostumbrados a ministros de educación especialistas. 

¿A alguien se le ocurre encargar el ministerio de economía o el manejo de la política económica a un abogado, a un arquitecto, a un sociólogo, a un educador? ¿Por qué se considera que la política educativa puede ser decidida y manejada por personas que no saben de educación? Las decisiones sobre lo educativo son de gran complejidad, exigen conocimiento especializado, experiencia profesional y gran responsabilidad.

En Finlandia la educación es asunto de educadores. Así debe ser. Se trata no solo de invertir en capacitación y formación docente con los más altos niveles de calidad y de rigor, sino de formar cuadros capaces de diseñar y dirigir con solvencia la política educativa nacional. Valorar la educación implica, en primer lugar, reconocerla como campo de conocimiento epecializado.

Textos relacionados en este blog
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» Anecdotario: "Yo solo quiero un ministro de educación".

Ecuador ¿Otro plan decenal de educación?

Rosa María Torres




Del Ministerio de Educación recibí por e-mail (12 enero 2016) una invitación a comentar el nuevo Plan Decenal de Educación 2016-2025 que viene promoviendo y organizando ese ministerio. Respondí agradeciendo la invitación y solicitando un informe de evaluación del Plan Decenal de Educación 2006-2015, aprobado en consulta popular en nov. 2006, durante el gobierno de Alfredo Palacio. No recibí dicha evaluación. No existe. La vengo buscando y solicitando desde 2014 a las instancias pertinentes, sin éxito. 

El link en que se pide aportes incluye un listado de los ítems propuestos para el nuevo Plan; debajo de cada ítem hay un espacio en blanco para comentar. No obstante, mis inquietudes y comentarios se refieren no solo al nuevo PDE en construcción sino al PDE 2006-2015 y, en general, a lo hecho en estos 9 años de "revolucion educativa" en el Ecuador. Opté por eso por este comentario abierto y público en mi blog personal.

No estoy de acuerdo con este nuevo Plan Decenal de Educación. Abajo desarrollo estas preguntas y expongo mis razones.


1. ¿Otro plan decenal?
2. ¿Otra vez un plan decenal en gobierno saliente?

3. ¿Nuevo plan sin evaluar el anterior?
4. ¿Uno de los mejores sistemas educativos de América Latina en 2025?

5. ¿Qué modelo educativo ha venido construyendo la 'revolución educativa' en estos 9 años de gobierno?
El Plan Decenal de Educación 2006-2015

El texto que se presentó a consulta popular en nov. 2006 se limitaba a nombrar estas ocho políticas. Solo dos de ellas (3 y 8) fijaban metas cuantitativas.
Posteriormente, en 2008, el ministro de educación Raúl Vallejo hizo público un primer informe de lo realizado en 2006-2008. El informe afinó y desarrolló cada una de esas ocho políticas. Ver: Plan Decenal de Educación 2006-2016: Año 2 de su ejecución.

1.¿Otro plan decenal?

Un plan decenal, como su nombre indica, es un plan que dura 10 años. Muchas cosas y muchos cambios suceden en 10 años, sobre todo en una era de incertidumbre y cambios acelerados como la actual.

La propia experiencia del Plan Decenal de Educación 2006-2015 muestra que en estos 10 años hubo desconexiones con políticas nacionales e internacionales y dificultad para hacer ajustes en la marcha. En esta década el Ecuador vio cambios en muchos ámbitos y, en lo económico, el dramático paso de una era de inédita holgura y abundancia a una crisis para la que aún no se perfila ni magnitud ni duración.

Un plan pensado con conceptos, estrategias y metas para una década no favorece la necesaria experimentación, flexibilidad y adaptación a circunstancias cambiantes, esperables a nivel nacional, regional y mundial. Tampoco favorece la incorporación, en la marcha, de feedback y de lecciones aprendidas que lleven a rectificaciones oportunas.



2.
¿Otra vez un plan decenal en gobierno saliente?

 

El Plan Decenal de Educación 2006-2015 fue elaborado al filo del gobierno de Alfredo Palacio, a fines de 2006. Se aprobó en consulta popular convocada por Palacio el 28 nov. 2006. Rafael Correa, electo presidente dos días antes, el 26 nov., decidió mantener al ministro de educación de Palacio, Raúl Vallejo (conocido suyo), y adoptar el plan.

El gobierno de Correa está de salida. Cumplirá 10 años al terminar su período (mayo 2017). No cabe dejar amarrado al nuevo gobierno con un plan decenal en el que no participó, más aún en ausencia de una evaluación del plan. 


En 2006, el PDE se propuso hacer del Plan una política de estado. La pregunta general que se planteó en la consulta de noviembre 2006 fue:

Pregunta 1: ¿Está de acuerdo con que las ocho políticas del Plan Decenal de Educación (2006-2015) constantes en esta consulta sean consideradas como políticas de Estado prioritarias para la inversión del sector público?
En 2016, nuevamente, se plantea que el objetivo del nuevo plan sería convertirlo en política de estado y no de gobierno. Solo que esta vez sin consulta popular y, además, sin evaluación de lo hecho a lo largo de estos 10 años.

3. ¿Nuevo plan sin evaluar el anterior? 

No existe una evaluación final del PDE 2006-2015. Sorprendemente, la propuesta y la construcción de un nuevo PDE se ha venido haciendo sin dicha evaluación e incluso sin referencia al PDE 2006-2015 y al informe de avance publicado en 2008. 

Educiudadanía (Red Ciudadana de Acompañamiento al Plan Decenal de Educación), entidad liderada por el Grupo Faro, encargada del seguimiento del PDE, inició sus actividades en 2009 con apoyo de la Unión Europea (300.000 Euros). Su sitio web tiene información incompleta, fragmentada y desactualizada sobre el PDE. No existe un informe final de su ejecución. Los datos llegan hasta el 2013. Algunas publicaciones que pueden encontrarse:

»
Los desafíos del Plan Decenal de Educación (2010)
» Ecuador: Informe de Progreso Educativo 2010
» II Informe de Seguimiento Ciudadao al PDE (2011)
»
Lupa Fiscal: El Plan Decenal de Educación y el enfoque de Derechos Humanos a través del Presupuesto Público (2014). Analiza el presupuesto en el marco del PDE en el período 2009-2013. Dice que se dio el incrementó anual del 0.5%, pero omite decir que no se llegó al 6%.

Sitio del Ministerio de Educación (captura: 18 enero 2016)

En el sitio web del Ministerio de Educación no hay una evaluación del PDE 2006-2015, ni siquiera información sobre éste (enero 2016). Tampoco consta como antecedente dentro del link dedicado a recibir aportes para el nuevo plan decenal. Es como si nunca hubiese existido. El Ministerio y sus funcionarios no responden preguntas. Tampoco el Ministerio Coordinador de Desarrollo Social o la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo (SENPLADES).

El último informe de rendición de cuentas en el sitio del Ministerio de Educación es la Rendición de Cuentas 2014. No menciona al PDE 2006-2015.
Es más: "las políticas decenales y objetivos estratégicos que guían la gestión" no están alineadas con el PDE:


1. Incrementar la cobertura en Educación Inicial (PDE: universalizar la educación inicial).
2. Incrementar la cobertura en Educación General Básica, con énfasis en 1º, 8º, 9º y 10º años. (PDE: universalizar la educación básica)
3. Incrementar la cobertura en Bachillerato (PDE: matrícula del 75% de la población en la edad correspondiente, en 2015).
4. Reducir la brecha de acceso a la educación de jóvenes y adultos con rezago escolar.
5. Incrementar la calidad del aprendizaje de los estudiantes con un enfoque de equidad.
6. Incorporar la pertinencia cultural y lingüística en todos los niveles del sistema educativo.
7. Incrementar el servicio educativo para los estudiantes con necesidades educativas especiales (asociadas o no a la discapacidad) en todos los niveles del sistema educativo.
8. Incrementar las capacidades y el desempeño de calidad del talento humano especializado en educación.
9. Incrementar la eficiencia operacional del Ministerio de Educación con énfasis en la desconcentración administrativa y financiera.
10. Incrementar el desarrollo del talento humano del Ministerio de Educación.
11. Incrementar la rectoría del Ministerio de Educación.
12. Incrementar el uso eficiente del presupuesto del Ministerio de Educación. (PDE: llegar al 6% del PIB para la educación)

Las estadísticas sobre educación del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) no incluyen varios datos relacionados con las políticas y metas del PDE 2006-2015 y que deberían ser de acceso público, como: presupuesto destinado a educación, estadísticas de retención y completación por niveles, etc. (Ver: Compendio estadístico 2014. Fuente: Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo -ENEMDU, período 2007-2014). Las estadísticas de educación del Sistema Nacional de Información (SNI) y de la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo (SENPLADES) llegan hasta 2010 (última consulta del sitio en internet: 18 enero 2016).

Los medios que asisten a los conversatorios del Ministro de Educación tal parece que no hacen preguntas; en sus notas periodísticas se limitan a repetir lo informado por el Ministro; muchos ni siquiera mencionan el PDE 2006-2015. La referencia a "Plan Decenal de Educación" aparece como si se tratara del primero, no del segundo. La Unión Nacional de Educadores (UNE) organizó reuniones y talleres para evaluar el PDE (no hay memorias ni documentos). La academia se desentiende, ensimismada en lo suyo; ni los medios ni la ciudadanía dan seguimiento a estos asuntos.


Lo cierto es que el Plan Decenal 2006-2015 se sometió a consulta popular, la ciudadanía votó y lo aprobó con 66% de los votos (incluso si muchos no entendían lo que votaban); a esa ciudadanía hay que devolverle y someter a su consideración los resultados de dicho Plan.

4. ¿Uno de los mejores sistemas educativos de América Latina en 2025?

La visión del PDE 2016-2015 es lograr que, en los próximos 10 años, el Ecuador tenga uno de los mejores sistemas educativos de América Latina.
"Al 2025 el Ecuador tiene uno de los mejores sistemas educativos de América Latina, garantiza el acceso, permanencia y culminación de estudios con una gestion participativa, eficiente y eficaz". Acuerdo Nacional por la Educación y Buenos Hábitos (enero 2016)
Misión: Transformar la 'escuela' en una comunidad de aprendizaje que fortalezca la identidad de los estudiantes, desarrolle inegralmente sus capacidades y su compromiso social".
http://educacion.gob.ec/pde/

Los devaneos gubernamentales en torno a esta visión - empezó con el deseo de ser  "uno de los mejores sistemas educativos del mundo para 2018" y termina con el de ser "uno de los mejores sistemas educativos de América Latina para 2025"- deja dudas acerca de su seriedad y consistencia para fines de diseño de políticas y de un plan decenal.

El Ecuador en 2016 es un país con relativamente bajo promedio de escolaridad en el contexto regional (7.6 años), serios déficits y problemas de lectura, una pobre tradición pedagógica, una compleja realidad multiétnica y muticultural, resultados de aprendizaje medios (en la media regional y por debajo de la media regional) en las cuatro asignaturas de primaria - lectura, escritura, matemáticas y ciencias naturales - evaluadas por el Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo (TERCE) de la UNESCO-OREALC (2013).

¿En qué consiste la visión ministerial de ser "uno de los mejores sistemas educativos de América Latina"? Esencialmente, en más de lo mismo: acceso, calidad, gestión, dentro de una visión de la educación como educación escolar, que no incluye a la educación superior ni tiene una vision sistémica del sistema educativo.
Lejos de una visión contemporánea de aprendizaje a lo largo de la vida, y de educación dentro y fuera de la escuela.


    Ejes y políticas propuestos para el Plan Decenal de Educación 2016-2025
    • Calidad
      - Garantizar oportunidades de aprendizaje para desarrollar una comunidad educativa justa, solidaria e innovadora.
      - Mejorar los resultados de aprendizaje medidos por un sistema integral de evaluación de la calidad.
    • Cobertura
      - Garantizar oferta de Educación Inicial en diferentes modalidades.
      - Lograr que la población culmine el bachillerato a la edad correspondiente.
      - Fortalecer la Educación Intercultural Bilingüe, usar eficazmente los recursos del Estado, entre otros.
      - Garantizar la educación pertinente para la población con necesidades educativas especiales asociadas o no a la discapacidad.
    • Gestión educativa eficiente
      - Convertir a la política educativa en una política de Estado.
      - Utilizar eficientemente los recursos públicos destinados a educación.
    http://educacion.gob.ec/pde/

5. ¿Qué modelo educativo ha venido construyendo la 'revolución educativa'? 


Antes que elaborar un nuevo PDE, es indispensable debatir el 'modelo educativo' que ha venido construyendo la "revolución educativa" en el gobierno de Rafael Correa. No solo en torno a la educación inicial, la educación básica y el bachillerato, sino también en torno a la educación superior, la educación de adultos y otras modalidades educativas.

Estamos frente a una 'revolución educativa' con las prioridades al revés:


▸ prioridad a la educación superior antes que a la inicial y la básica;

▸ atención al punto de vista de la oferta antes que al punto de vista de la demanda;
▸ énfasis sobre las cantidades (montos de inversión, número de alumnos por plantel y por aula, número de construcciones, etc.) antes que sobre las calidades;

▸ una noción de calidad educativa que ubica en primer lugar a la infraestructura, luego a las tecnologías y al final a los docentes;

▸ fomento de la competencia (entre estudiantes, entre profesores, entre planteles) y de los rankings antes que de la colaboración, y alta dependencia de la evaluación.

Un 'modelo educativo' vertical, centralizador, tecnocrático, sin historicidad, homogeneizante, extranjerizante, centrado en la infraestructura, sumamente costoso y por ende insostenible e inviable en el corto - no digamos mediano y largo - plazo. Un 'modelo educativo' que, por todo ello y más, no guarda relación con el sumak kawsay (buen vivir), paradigma de inspiración indígena basado en nociones y valores de armonía, equilibrio, espíritu comunitario y de colaboración (minga).

A lo largo de 2015 propuse de manera pública y en reiteradas oportunidades a las autoridades del Ministerio de Educación y de la Educacion Superior, así como a otros ministros y secretarios del frente social, un debate nacional sobre dicho 'modelo educativo', en el marco de los 'diálogos ciudadanos' que organizó el gobierno para debatir los temas de justicia y equidad en el país. Avancé conversaciones con Pabel Muñoz, entonces al frente de la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo (SENPLADES) y de la coordinación de dichos diálogos. Lastimosamente, salió al poco tiempo de esa función y el asunto se congeló.

El Ministro de Educación Augusto Espinosa anunció que el 13 de febrero entregará una propuesta que servirá de insumo para el nuevo Plan Decenal de Educación.

Es momento de retomar y reiterar el pedido de un amplio debate nacional y ciudadano sobre la 'revolución educativa' ecuatoriana a partir de 2007, y sobre lo hecho concretamente en el marco del Plan Decenal de Educación 2006-2015. 



Para saber más:
»
MEC/Comisión Nacional de Educación, Hacia el Plan Decenal de Educación del Ecuador 2006-2015
(primera versión resumida)
»
Ministerio de Educación, Avances en el cumplimiento del Plan Decenal de Educación 2007-2011, 2011 (presentación en Powerpoint).

» Ministerio de Educación, Rendición de Cuentas 2014



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