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'Rendición de cuentas' no es un monólogo con Powerpoint

Rosa María Torres
La rendición de cuentas - deber del Estado, derecho de la ciudadanía - viene extendiéndose en los distintos países, con concepciones, rituales y dinámicas muy similares (como muestra una búsqueda de textos e imágenes en Internet con la frase 'rendición de cuentas').

Bueno que se haga; malo que esté aún lejos de ser un ejercicio democrático con participación ciudadana auténtica e informada. Por lo general, monólogo burocrático-tecnocrático parapetado en Powerpoints, con escenario y con público. Frecuentemente, show costoso, con despliegue de recursos, luces, pantallas, cocktails, arreglos florales, animaciones artísticas ... A menudo, invitados seleccionados de las propias entidades del Estado, organismos internacionales y cuerpo diplomático, antes que de las organizaciones y movimientos sociales, de la ciudadanía llana, sobre todo cuando se trata de informes de la Presidencia de la República.

Este listado de NOs se inspira en la experiencia latinoamericana y muy especialmente en la experiencia ecuatoriana. Fueron inicialmente tuits que circulé en Twitter al iniciarse la temporada anual de rendiciones de cuentas en el Ecuador. Convertidos aquí en un breve post (con las ampliaciones que permite un blog en comparación con la tacañería de espacio de Twitter), confiando en que quizás anime algún tipo de reflexión tanto entre los rendidores como entre los rendidos ...

La rendición de cuentas a la ciudadanía:

■ NO cabe hacerla en hoteles cinco estrellas o en auditorios con gran parafernalia. Este es un mal uso de los recursos públicos, que revela el tono de la gestión y contradice el espíritu de un evento de rendición de cuentas de cara a quienes lo financian: los ciudadanos.


■ NO requiere necesariamente presentaciones en Powerpoint. La mayoría de gente no está familiarizada con estos instrumentos (gráficos, infografías, etc.), con su lógica y ritmo. Lo importante es asegurar comunicación. Se trata de ofrecer información más que datos.

■ NO consiste solo en informar. Requiere, sobre todo, explicar. Requiere agendas holgadas, con tiempo para exponer y para interactuar. Requiere deshacerse de la jerga, evitar las siglas, huir de los gráficos complejos.

■ NO se resuelve con un monólogo. Al contrario: supone diálogo, participación, interacción, preguntas y respuestas. La ciudadanía no es público; es interlocutor. No es sujeto pasivo; es sujeto deliberante, con derecho a ser informado y a pedir información del Estado. Tiene siempre preguntas, reclamos y sugerencias que hacer. El feedback es esencial para saber qué afianzar o rectificar.

■ NO tiene que ver solo con el uso del dinero (la palabra cuentas confunde, reduce, simplifica). Quien rinde cuentas debe explicar qué se hizo, por qué, cómo, con quiénes, en qué tiempos, con qué resultados, a qué costo, con qué fuentes de financiamiento; qué se cumplió de lo anunciado y qué no; qué pudo hacerse mejor o de otro modo; qué pudo hacerse a menor costo, con similares o incluso mejores resultados; etc. Se trata pues de someter a consideración pública las políticas, estrategias y medidas adoptadas, su generación, implantación, resultados e impactos.

■ NO es un documento o un acto de
propaganda. Debe ser fiel a la verdad, respaldarse con datos, indicar fuentes de información, proveer mecanismos de verificación de dicha información. Demasiado a menudo nos encontramos con que el informe de rendición de cuentas dora los hechos, falsea los datos, oculta otros, todo en el afán de "quedar bien" y negar debilidades.

■ NO se limita a logros. Debe informar y hacerse cargo honesta y autocríticamente también de los errores cometidos, los problemas encontrados, las limitaciones de la gestión, la superposición o duplicación de esfuerzos con otras entidades, el dinero mal usado o despilfarrado, los casos de corrupción, la falta de transparencia, etc.

■ NO debe verse como un ejercicio de defensa. Es, fundamentalmente, un ejercicio de responsabilización pública de lo hecho desde la respectiva entidad y función, y de las consecuencias - sociales, financieras, etc. - de esa actuación.

■ NO basta con colocar datos o información en un sito web institucional. El Estado debe asegurar que dicha información sea tal, se ubique fácilmente, sea relevante y esté actualizada. Y alentar a la ciudadanía a procurarla y usarla.


■ NO es un acto que se realiza una vez al año. Debe ser un proceso permanente, presencial, a través de los medios y aprovechando las herramientas virtuales (sitios web, redes sociales, correo electrónico, etc.), alimentado a su vez desde un proceso ciudadano permanente de vigilanca, monitoreo y contraloría social para asegurar dicha rendición de cuentas.

■ NO es un ejercicio necesariamente festivo. Entendida como obligación del Estado y como derecho ciudadano, como sinceramiento de la gestión, la rendición de cuentas es un ejercicio de comunicación responsable y crítico, que implica ceder la palabra y el protagonismo a la ciudadanía, con todas las consecuencias que puede tener un proceso democrático de esta naturaleza.

Informes de seis meses de gestión


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