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Cualidades de los educadores progresistas - Paulo Freire



Foto: Carlos Goldgrub – 28.8.1989 / Folhapress

El texto que copio abajo es una carta de Paulo Freire incluida en su libro Cartas a quien pretende enseñar (Siglo XXI Editores, México, primera edición en español, 1994). Un libro dedicado a los educadores. Un libro que conozco bien y aprecio de manera especial pues Paulo me pidió hacerle el Prólogo.

En esta carta, Paulo habla de las cualidades que deben acompañar a las y los educadores progresistas en su afán por "
crear la escuela alegre, la escuela feliz". Se refiere concretamente a la humildad, la amorosidad, la valentía, la tolerancia, la capacidad de decisión, la búsqueda de la justicia, la tensión entre paciencia e impaciencia, la parsimonia verbal, y la alegría de vivir. Un listado muy diferente a los listados que encontramos hoy mencionados como competencias o habilidades deseables de los educadores en el siglo XXI.

CARTA 4

De las cualidades indispensables para el mejor desempeño de las maestras y los maestros progresistas


Me gustaría dejar bien claro que las cualidades de las que voy a hablar y que me parecen indispensables para las educadoras y para los educadores progresistas son predicados que se van generando con la práctica. Más aún, son generados en la práctica en coherencia con la opción política de naturaleza crítica del educador. Por esto mismo, las cualidades de las que hablaré no son algo con lo que nacemos o que encarnamos por decreto o recibimos de regalo. Por otro lado, al ser alineadas en este texto no quiero atribuirles ningún juicio de valor por el orden en el que aparecen. Todas ellas son necesarias para la práctica educativa progresista.

Humildad

Comenzaré por la humildad, que de ningún modo significa falta de respeto hacia nosotros mismos, ánimo acomodaticio o cobardía. Al contrario, la humildad exige valentía, confianza en nosotros mismos, respeto hacia nosotros mismos y hacia los demás.


La humildad nos ayuda a reconocer esta sentencia obvia: nadie sabe todo, nadie ignora todo. Todos sabemos algo, todos ignoramos algo. Sin humildad, difícilmente escucharemos a alguien al que consideramos demasiado alejado de nuestro nivel de competencia. Pero la humildad que nos hace escuchar a aquel considerado como menos competente que nosotros no es un acto de condescendencia de nuestra parte o un comportamiento de quien paga una promesa hecha con fervor: “Prometo a Santa Lucía que si el problema de mis ojos no es algo serio voy a escuchar con atención a los rudos e ignorantes padres de mis alumnos”. No, no se trata de eso. Escuchar con atención a quien nos busca, sin importar su nivel intelectual, es un deber humano y un gusto democrático nada elitista.

De hecho, no veo cómo es posible conciliar la adhesión al sueño democrático, la superación de los preconceptos, con la postura no humilde, arrogante, en que nos sentimos llenos de nosotros mismos. Cómo escuchar al otro, cómo dialogar, si sólo me oigo a mí mismo, si sólo me veo a mí mismo, si nadie que no sea yo mismo me mueve o me conmueve. Por otro lado si, siendo humilde, no me minimizo ni acepto que me humillen, estoy siempre abierto a aprender y a enseñar. La humildad me ayuda a no dejarme encerrar jamás en el circuito de mi verdad. Uno de los auxiliares fundamentales de la humildad es el sentido común que nos advierte que con ciertas actitudes estamos cerca de superar el límite a partir del cual nos perdemos.

La arrogancia del “¿sabe con quién está hablando?”, la soberbia del sabelotodo incontenido en el gusto de hacer conocido y reconocido su saber, todo esto no tiene nada que ver con la mansedumbre, ni con la apatía, del humilde. Es que la humildad no florece en la inseguridad de las personas sino en la seguridad insegura de los cautos. Es por esto por lo que una de las expresiones de la humildad es la seguridad insegura, la certeza incierta y no la certeza demasiado segura de sí misma. La postura del autoritario, en cambio, es sectaria. La suya es la única verdad que necesariamente debe ser impuesta a los demás. Es en su verdad donde radica la salvación de los demás. Su saber es “iluminador” de la “oscuridad” o de la ignorancia de los otros, que por lo mismo deben estar sometidos al saber y a la arrogancia del autoritario o de la autoritaria.

Ahora retomo el análisis del autoritarismo, no importa si de los padres o de las madres, si de los maestros o las maestras. Autoritarismo frente al cual podremos esperar de los hijos o de los alumnos posiciones a veces rebeldes, refractarias a cualquier límite como disciplina o autoridad, pero a veces también apatía, obediencia exagerada, anuencia sin crítica o resistencia al discurso autoritario, renuncia a sí mismo, miedo a la libertad.

Al decir que del autoritarismo se pueden esperar varios tipos de reacciones entiendo que en el dominio de lo humano, felizmente, las cosas no se dan mecánicamente. De esta manera es posible que ciertos niños sobrevivan casi ilesos al rigor del arbitrio, lo que no nos autoriza a manejar esa posibilidad y a no esforzarnos por ser menos autoritarios, sino en nombre del sueño democrático por lo menos en nombre del respeto al ser en formación de nuestros hijos e hijas, de nuestros alumnos y alumnas.

Amorosidad

Pero es preciso sumar otra cualidad a la humildad con que la maestra actúa y se relaciona con sus alumnos, y esta cualidad es la amorosidad sin la cual su trabajo pierde significado. Y amorosidad no sólo para los alumnos sino para el propio proceso de enseñar. Debo confesar, sin ninguna duda, que no creo que sin una especie de “amor armado”, como diría el poeta Tiago de Melo, la educadora o el educador puedan sobrevivir a las negatividades de su quehacer. Las injusticias, la indiferencia del poder público, expresadas en la desvergüenza de los salarios, en el arbitrio con que son castigadas las maestras y no tías que se rebelan y participan en manifestaciones de protesta a través de su sindicato – pero a pesar de esto continúan entregándose a su trabajo con los alumnos.

Sin embargo, es preciso que ese amor sea en realidad un “amor armado”, un amor luchador de quien se afirma en el derecho o en el deber de tener el derecho de luchar, de denunciar, de anunciar. Es ésta la forma de amar indispensable al educador progresista y que es preciso que todos nosotros aprendamos y vivamos.


Valentía


Pero sucede que la amorosidad de la que hablo, el sueño por el que peleo y para cuya realización me preparo permanentemente, exigen que yo invente en mí, en mi experiencia social, otra cualidad: la valentía de luchar al lado de la valentía de amar.

La valentía como virtud no es algo que se encuentre fuera de mí mismo. Como superación de mi miedo, ella lo implica.

En primer lugar, cuando hablamos del miedo debemos estar absolutamente seguros de que estamos hablando sobre algo muy concreto. Esto es, el miedo no es una abstracción. En segundo lugar, creo que debemos saber que estamos hablando de una cosa muy normal. Otro punto que me viene a la mente es que, cuando pensamos en el miedo, llegamos a reflexionar sobre la necesidad de ser muy claros respecto a nuestras opciones, lo cual exige ciertos procedimientos y prácticas concretas que son las propias experiencias que provocan el miedo.

A medida que tengo más y más claridad sobre mi opción, sobre mis sueños, que son sustantivamente políticos y adjetivamente pedagógicos, en la medida en que reconozco que como educador soy un político, también entiendo mejor las razones por las cuales tengo miedo y percibo cuánto tenemos aún por andar para mejorar nuestra democracia. Es que al poner en práctica un tipo de educación que provoca críticamente la conciencia del educando, necesariamente trabajamos contra algunos mitos que nos deforman. Al cuestionar esos mitos también enfrentamos al poder dominante, puesto que ellos son expresiones de ese poder, de su ideología.

Cuando comenzamos a ser asaltados por miedos concretos, tales como el miedo a perder el empleo o a no alcanzar cierta promoción, sentimos la necesidad de poner ciertos límites a nuestro miedo. Antes que nada reconocemos que sentir miedo es manifestación de que estamos vivos. No tengo que esconder mis temores. Pero lo que no puedo permitir es que mi miedo me paralice. Si estoy seguro de mi sueño político, debo continuar mi lucha con tácticas que disminuyan el riesgo que corro. Por eso es tan importante gobernar mi miedo, educar mi miedo, de donde nace finalmente mi valentía. Es por eso por lo que no puedo por un lado negar mi miedo y por el otro abandonarme a él, sino que preciso controlarlo, y es en el ejercicio de esta práctica donde se va construyendo mi valentía necesaria.

Es por esto por lo que hay miedo sin valentía, que es el miedo que nos avasalla, que nos paraliza, pero no hay valentía sin miedo, que es el miedo que, “hablando” de nosotros como gente, va siendo limitado, sometido y controlado.

Tolerancia

Otra virtud es la tolerancia. Sin ella es imposible realizar un trabajo pedagógico serio, sin ella es inviable una experiencia democrática auténtica: sin ella, la práctica educativa progresista se desdice. La tolerancia, sin embargo, no es una posición irresponsable de quien juega el juego del “hagamos de cuenta”.

Ser tolerante no significa ponerse en connivencia con lo intolerable, no es encubrir lo intolerable, no es amansar al agresor ni disfrazarlo. La tolerancia es la virtud que nos enseña a convivir con lo que es diferente. A aprender con lo diferente, a respetar lo diferente.

En un primer momento parece que hablar de tolerancia es casi como hablar de favor. Es como si ser tolerante fuese una forma cortés, delicada, de aceptar o tolerar la presencia no muy deseada de mi contrario. Una manera civilizada de consentir en una convivencia que de hecho me repugna. Eso es hipocresía, no tolerancia. Y la hipocresía es un defecto, un desvalor. La tolerancia es una virtud. Por eso mismo si la vivo, debo vivirla como algo que asumo. Como algo que me hace coherente como ser histórico, inconcluso, que estoy siendo en una primera instancia, y en segundo lugar, con mi opción político-democrática. No veo como podremos ser democráticos, sin experimentar, como principio fundamental, la tolerancia y la convivencia con lo que nos es diferente.

Nadie aprende tolerancia en un clima de irresponsabilidad en el cual no se hace democracia. El acto de tolerar implica el clima de establecer límites, de principios que deben ser respetados. Es por esto por lo que la tolerancia no es la simple connivencia con lo intolerable. Bajo el régimen autoritario, en el cual se exacerba la autoridad, o bajo el régimen licencioso, en el que la libertad no se limita, difícilmente aprenderemos la tolerancia. La tolerancia requiere respeto, disciplina, ética. El autoritario, empapado de prejuicios sobre el sexo, las clases, las razas, jamás podrá ser tolerante si antes no vence sus prejuicios.

Es por esto por lo que el discurso progresista del prejuiciado, en contraste con su práctica, es un discurso falso. Es por esto también por lo que el cientificista es igualmente intolerante, porque toma o entiende la ciencia como la verdad última y nada vale fuera de ella, pues es ella la que nos da la seguridad de la que no se puede dudar. No hay cómo ser tolerantes si estamos inmersos en el cientificismo, cosa que no debe llevarnos a la negación de la ciencia.

Me gustaría ahora agrupar la decisión, la seguridad, la tensión entre la paciencia y la impaciencia y la alegría de vivir como cualidades que deben ser cultivadas por nosotros si somos educadores y educadoras progresistas.

Capacidad de decisión

La capacidad de decisión de la educadora o del educador es absolutamente necesaria en su trabajo formador. Es probando su habilitación para decidir como la educadora enseña la difícil virtud de la decisión. Difícil en la medida en que decidir significa romper para optar. Ninguno decide a no ser por una cosa contra la otra, por un punto contra otro, por una persona contra otra. Es por esto por lo que toda opción que sigue a una decisión exige una meditada evaluación en el acto de comparar para optar por uno de los posibles polos, personas o posiciones. Y es la evaluación, con todas las implicaciones que ella genera, la que finalmente me ayuda a optar.

Decisión es ruptura no siempre fácil de ser vivida. Pero no es posible existir sin romper, por más difícil que nos resulte romper.

Una de las deficiencias de una educadora es la incapacidad de decidir. Su indecisión, que los educandos interpretan como debilidad moral o como incompetencia profesional. La educadora democrática, solo por ser democrática, no puede anularse; al contrario, si no puede asumir sola la vida de su clase tampoco puede, en nombre de la democracia, huir de su responsabilidad de tomar decisiones. Lo que no puede es ser arbitraria en las decisiones que toma. El testimonio de no asumir su deber como autoridad, dejándose caer en la licencia, es sin duda más funesto que el de extrapolar los límites de su autoridad.

Hay muchas ocasiones en que el buen ejemplo pedagógico, en la dirección de la democracia, es tomar la decisión junto con los alumnos después de analizar el problema. En otros momentos en los que la decisión a tomar debe ser de la esfera de la educadora, no hay por qué no asumirla, no hay razón para omitirse.

La indecisión delata falta de seguridad, una cualidad indispensable a quien sea que tenga la responsabilidad del gobierno, no importa si de una clase, de una familia, de una institución, de una empresa o del Estado.

Por su parte, la seguridad requiere competencia científica, claridad política e integridad ética.

No puedo estar seguro de lo que hago si no sé cómo fundamentar científicamente mi acción o si no tengo por lo menos algunas ideas de lo que hago, por qué lo hago y para qué lo hago. Si sé poco o nada sobre en favor de qué o de quién, en contra de qué o de quién hago lo que estoy haciendo o haré. Si esto no me conmueve para nada, si lo que hago hiere la dignidad de las personas con las que trabajo, si las expongo a situaciones bochornosas que puedo y debo evitar, mi insensibilidad ética, mi cinismo me contraindican para encarnar la tarea del educador. Tarea que exige una forma críticamente disciplinada de actuar con la que la educadora desafía a sus educandos. Forma disciplinada que tiene que ver, por un lado, con la competencia que la maestra va revelando a sus educandos, discreta y humildemente, sin alharacas arrogantes, y por el otro con el equilibrio con el que la educadora ejerce su autoridad – segura, lúcida, determinada.

Búsqueda de la justicia

Nada de eso, sin embargo, puede concretarse si a la educadora le falta el gusto por la búsqueda permanente de la justicia. Nadie puede prohibirle que le guste mas un alumno que otro por n razones. Es un derecho que tiene. Lo que ella no puede es omitir el derecho de los otros en favor de su preferido.
 

Tensión entre paciencia e impaciencia 

Existe otra cualidad fundamental que no puede faltarle a la educadora progresista y que exige de ella la sabiduría con que entregarse a la experiencia de vivir la tensión entre la paciencia y la impaciencia. Ni la paciencia por sí sola ni la impaciencia solitaria. La paciencia por sí sola puede llevar a la educadora a posiciones de acomodación, de espontaneísmo, con lo que niega su sueño democrático. La paciencia desacompañada puede conducir a la inmovilidad, a la inacción. La impaciencia por sí sola, por otro lado, puede llevar a la maestra a un activismo ciego, a la acción por sí misma, a la práctica en que no se respetan las relaciones necesarias entre la táctica y la estrategia. La paciencia aislada tiende a obstaculizar la consecución de los objetivos de la práctica haciéndola “tierna”, “blanda” e inoperante. En la impaciencia aislada amenazamos el éxito de la práctica que se pierde en la arrogancia de quien se juzga dueño de la historia. La paciencia sola se agota en el puro blablablá; la impaciencia a solas en el activismo irresponsable.

La virtud no está, pues, en ninguna de ellas sin la otra sino en vivir la permanente tensión entre ellas.
Está en vivir y actuar impacientemente paciente, sin que jamás se dé la una aislada de la otra.

Parsimonia verbal

Junto con esa forma de ser y de actuar equilibrada, armoniosa, se impone otra cualidad que vengo llamando parsimonia verbal. La parsimonia verbal está implicada en el acto de asumir la tensión entre paciencia-impaciencia. Quien vive la impaciente paciencia difícilmente pierde, salvo casos excepcionales, el control de lo que habla, raramente extrapola los límites del discurso ponderado pero enérgico. Quien vive preponderadamente la paciencia, apenas ahoga su legitima rabia, que expresa en un discurso flojo y acomodado. Quien por el contrario es sólo impaciencia tiende a la exacerbación en su discurso. El discurso del paciente siempre es bien comportado, mientras que el discurso del impaciente generalmente va más allá de lo que la realidad misma soportaría.

Ambos discursos, tanto el muy controlado como el carente de toda disciplina, contribuyen a la preservación del statu quo. El primero por estar mucho más acá de la realidad; el segundo por ir más allá del límite de lo soportable.

El discurso y la práctica benevolente del que es solo paciente en la clase hace pensar a los educandos que todo o casi todo es posible. Existe una paciencia casi inagotable en el aire. El discurso nervioso, arrogante, incontrolado, irrealista, sin límite, está empapado de inconsecuencia, de irresponsabilidad.

Estos discursos no ayudan en nada a la formación de los educandos.

Existen además los que son excesivamente equilibrados en su discurso pero de vez en cuando se desequilibran. De la pura paciencia pasan inesperadamente a la impaciencia incontenida, creando en los demás un clima de inseguridad con resultados indiscutiblemente pésimos.

Existe un sinnúmero de madres y padres que se comportan así. De una licencia en la que el habla y la acción son coherentes pasan, al día siguiente, a un universo de desatinos y órdenes autoritarias que dejan estupefactos a sus hijos e hijas, pero principalmente inseguros. La ondulación del comportamiento de los padres limita en los hijos el equilibrio emocional que precisan para crecer. Amar no es suficiente, precisamos saber amar.

Alegría de vivir

Me parece importante, reconociendo que las reflexiones sobre las cualidades son incompletas, discutir un poco sobre la alegría de vivir, como una virtud fundamental para la práctica educativa democrática.

Es dándome por completo a la vida y no a la muerte – lo que ciertamente no significa, por un lado, negar la muerte, ni por el otro mitificar la vida – como me entrego, libremente, a la alegría de vivir. Y es mi entrega a la alegría de vivir, sin esconder la existencia de razones para la tristeza en esta vida, lo que me prepara para estimular y luchar por la alegría en la escuela.

Es viviendo – no importa si con deslices o incoherencias, pero sí dispuesto a superarlos – la humildad, la amorosidad, la valentía, la tolerancia, la competencia, la capacidad de decidir, la seguridad, la ética, la justicia, la tensión entre la paciencia y la impaciencia, la parsimonia verbal, como contribuyo a crear la escuela alegre, a forjar la escuela feliz. La escuela que es aventura, que marcha, que no le tiene miedo al riesgo y que por eso mismo se niega a la inmovilidad. La escuela en la que se piensa, en la que se actúa, en la que se crea, en la que se habla, en la que se ama, se adivina la escuela que apasionadamente le dice sí a la vida. Y no la escuela que enmudece y me enmudece.

Realmente, la solución más fácil para enfrentar los obstáculos, la falta de respeto del poder público, el arbitrio de la autoridad antidemocrática, es la acomodación fatalista en la que muchos de nosotros nos instalamos.

“¿Qué puedo hacer, si siempre ha sido así? Me llamen maestra o me llamen tía continúo siendo mal pagada, desconsiderada, desatendida. Pues que así sea”. Esta en realidad es la posición más cómoda, pero también es la posición de quien renuncia a la lucha, a la historia. Es la posición de quien renuncia al conflicto sin el cual negamos la dignidad de la vida. No hay vida ni existencia humana sin pelea ni conflicto. El conflicto hace nacer nuestra conciencia. Negarlo es desconocer los mínimos pormenores de la experiencia vital y social. Huir de él es ayudar a la preservación del statu quo.

Por eso no veo otra salida que no sea la de la unidad en la diversidad de intereses no antagónicos de los educadores y de las educadoras en defensa de sus derechos. Derecho a su libertad docente, derecho a hablar, derecho a mejores condiciones de trabajo pedagógico, derecho a un tiempo libre remunerado para dedicarse a su permanente capacitación, derecho a ser coherente, derecho a criticar a las autoridades sin miedo a ser castigadas – a lo que corresponde el deber de responsabilizarse por la veracidad de sus criticas -, derecho a tener el deber de ser serios, coherentes, a no mentir para sobrevivir.

Es preciso que luchemos para que estos derechos sean más que reconocidos – respetados y encarnados. A veces es preciso que luchemos junto al sindicato y a veces contra él si su dirigencia es sectaria, de derecha o de izquierda. Pero a veces también es preciso que luchemos como administración progresista contra las rabias endemoniadas de los retrógrados, de los tradicionalistas entre los cuales algunos se juzgan progresistas y de los neoliberales para quienes la historia terminó en ellos.

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Formar docentes para despertar el niño interior


Tiching
"El hombre que ha perdido la capacidad de maravillarse es como un hombre muerto": Albert Einstein

“Un adulto creativo es un niño que ha sobrevivido”:
Ursula K. Le Guin

El 'niño interior' - ese niño o niña que todos los adultos llevamos dentro - permanece generalmente agazapado tras años de acoso familiar, escolar y social.

Niños y niñas pequeños son científicos en potencia: curiosos, observadores, preguntones, exploradores, investigadores. Todo niño y niña pregunta por qué, la pregunta más profunda y compleja de todas. Pero en vez de fascinar, su curiosidad y sus preguntas muchas veces molestan en la familia y en la escuela. Los niños que preguntan son considerados impertinentes. Los niños inquietos son un dolor de cabeza. Es así como, poco a poco, los niños terminan renunciando a ser curiosos y a preguntar.

Niños y niñas pequeños tienen madera de artistas. Dibujan, pintan, bailan, cantan, actúan, crean y construyen sin cesar. Dibujan sin que nadie les enseñe a hacerlo. Dibujan cualquier cosa, sin miedo y sin vergüenza. Hasta que un día dejan de dibujar. Lo que fue una inclinación espontánea pasa a verse como algo que requiere condiciones, talentos y aprendizajes especiales. Sobrevienen la vergüenza y el sentido del ridículo. La crítica de los adultos, o simplemente su pérdida de aprecio por los dibujos infantiles, hacen lo suyo.

Niños y niñas pequeños disfrutan el contacto con la naturaleza, con las plantas, con los animales, con el agua, con la tierra, con la lluvia. Todo niño es feliz jugando al aire libre, ensuciándose, chapoteando, mojándose. Entretanto, la mirada adulta vigila que no salga, que no toque, que no se ensucie, que no se moje. La escuela clausura el juego y el movimiento, alienta el puertas adentro y el encierro, y puede perfectamente prescindir de la naturaleza. 

Es así como, según confirman las investigaciones, la curiosidad, la espontaneidad y la naturalidad van perdiéndose con los años, al igual que la capacidad de maravillarse y de disfrutar.

¿Cuántos adultos logran resguardar el niño interior, protegerlo de la familia y del sistema escolar, del mundo adulto, sus prejuicios, temores y restricciones?.

Alimentar el niño interior es cuestión de bienestar personal y de felicidad. Y es un imperativo para quienes se dedican a la enseñanza. Enseñar exige desacartonarse física y mentalmente.

La buena educación cultiva la pregunta, la curiosidad, la creatividad, la emoción, la colaboración, la mente abierta, la empatía, la exploración del mundo, la experimentación, el deseo de aprender, el aprecio por el arte, el desarrollo de todos los sentidos.

Necesitamos pues profesores con el niño interior bien despierto. Profesores alertas, preguntones, curiosos, creativos, observadores, exploradores, deseosos de aprender, amantes del arte, con espíritu de aventura, capaces de maravillarse.

¿Qué clase de estímulos necesitan los docentes para despertar su niño interior? ¿Qué clase de formación se necesita para reactivar la curiosidad, la espontaneidad, la capacidad de asombro, el espíritu de aventura, el amor por la naturaleza, el placer del juego, la afición por la pregunta?

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Corrupción, nivel de desarrollo y escolaridad


Our World in Data encuentra que existe, a nivel de los países, una correlación entre más educación (mayor número de años de escolaridad) y menos corrupción. También encuentra una correlación entre mayor nivel de desarrollo (Indice de Desarrollo Humano-IDH) y menor corrupción. Correlación, no necesariamente causalidad, pues la corrupción está relacionada con varios factores.

Más control social, más transparencia y rendición de cuentas son asimismo factores que contribuyen a menor corrupción, todos ellos a su vez relacionados con la educación en la medida en que las personas más educadas tienden a exigir más información y control social sobre la gestión gubernamental y sobre la justicia.
Presento aquí datos del Indice de Percepción de la Corrupción 2016 (IPC) y del  Barómetro Global de la Corrupción 2013 (BGC), ambos de Transparencia Internacional, así como del Indice de Desarrollo Humano (IDH) del Informe sobre Desarrollo Humano 2015 del PNUD (todos ellos, los últimos disponibles al momento). Incluyo también datos del Global Index of Political and Informational Transparency (1980-2010).

Exploro, a partir de esos informes, la vinculación entre corrupción, desarrollo humano, transparencia y escolaridad en América Latina y el Caribe. Incluyo también datos de la encuesta del Latinobarómetro 2016 referidos a la corrupción. Y agrego algunos comentarios.

La percepción de la corrupción a nivel mundial

El Indice de Percepción de la Corrupción (IPC) viene estimándose desde 1995, por la ONG Transparencia Internacional. Se trata de una encuesta a expertos en torno a la corrupción percibida en los países.

Transparencia Internacional ha desarrollado también, a partir de 2003, el Barómetro Global de la Corrupción (BGC), en el que ciudadanos corrientes opinan sobre la corrupción en sus países y sobre su propia experiencia. Los resultados presentan muchas veces diferencias importantes entre la percepción de los expertos y la de los ciudadanos comunes.

Los últimos resultados disponibles del BGC son de 2013 (los de 2015/2016 aún no se han hecho públicos). Los partidos políticos son percibidos, a nivel mundial, como la institución más corrupta, seguida de la policía.

Según TI, ningún país en el mundo está libre de corrupción. Los puntajes se mantienen relativamente estables a lo largo del tiempo, sin cambios drásticos; la excepción sería Grecia, que avanzó mucho y pasó del lugar 94 al lugar 48 en el ranking mundial entre 2012 y 2015.

Al revisar los países ubicados en los primeros y en los últimos lugares en el ranking mundial de corrupción 2016  se percibe, en efecto, para muchos países, correlaciones claras entre alto nivel de escolaridad, alto nivel de desarrollo y bajo nivel de corrupción, así como entre bajo nivel de escolaridad, bajo nivel de desarrollo y alto nivel de corrupción.

Primeros lugares:
1 Dinamarca 
1 Nueva Zelanda
3 Finlandia
4 Suecia
5 Suiza
6 Noruega
7 Singapur
8 Holanda 
9 Canadá
10 Alemania 
10 Luxemburgo
10 Reino Unido

Ultimos lugares:
159 Haití
159 República del Congo
164 Angola
164 Eritrea
166 Iraq
166 Venezuela
168 Guinea-Bissau
169 Afganistán
170 Libia
170 Sudán
170 Yemen
173 Siria
174 Corea del Norte
175 Sudán del Sur
176 Somalia

Los países con los niveles más bajos de corrupción percibida destacan a nivel mundial en el Indice de Desarrollo Humano, en los niveles de transparencia, y en el campo educativo, tanto a nivel cuantitativo como cualitativo (entre otros, se ubican además en los lugares más altos de la prueba internacional PISA de la OCDE). Esto es especialmente cierto en el caso de los países escandinavos.

Dinamarca se ubicó como el país menos corrupto en 2015 y también en 2016, en este caso junto con Nueva Zelanda. 30% de los daneses percibe corrupción en los partidos políticos, 31% en la empresa privada, 6% en el sistema educativo, 5% en el sistema de justicia y 11% en el Estado y entre los funcionarios públicos (BGC 2013). Dinamarca  se ubicó en segundo lugar en el ranking mundial de transparencia política (Global Index of Political and Informational Transparency 1980-2010, p.17). El país ocupó el lugar 4 del IDH. Tiene un promedio de escolaridad de 12.7 años y una expectativa de escolaridad de 18.7 años (PNUD 2015).

Nueva Zelanda se ubicó como el país menos corrupto en 2016, junto con Dinamarca. 46% de los neozelandeses percibe corrupción en los partidos políticos, 36% en la empresa privada, 16% en el sistema educativo, 20% en el sistema de justicia y 25% en el Estado y entre los funcionarios públicos (BGC 2013). Nueva Zelanda se ubicó en sexto lugar en el ranking mundial de transparencia política (Global Index of Political and Informational Transparency 1980-2010, p.17). El país ocupó el lugar 9 del IDH. Tiene un promedio de escolaridad de 12.5 años y una expectativa de escolaridad de 19.2 años (PNUD 2015).

Finlandia fue el segundo país menos corrupto en 2015 y el tercero menos corrupto en 2016. 45% de los finlandeses percibe corrupción en los partidos políticos, 42% en la empresa privada, 7% en el sistema educativo, 9% en el sistema de justicia y 25% en el Estado y entre los funcionarios públicos (BGC 2013). Finlandia resultó tercero en el ranking mundial de transparencia política y en el quinto lugar del ranking de transparencia de la información (Global Index of Political and Informational Transparency 1980-2010, p.17). El país ocupó el lugar 24 del IDH en 2015. Tiene un promedio de escolaridad de 10.3 años y una expectativa de escolaridad de 17.1 años (PNUD 2015). De Finlandia se afirma que "En su cultura, un corrupto es despreciado, excluido familiar y socialmente" (Bernardo Kliksberg, ¿Cómo lo hizo Finlandia?, El Universal, México, 21 sep. 2016).

Suecia se ubicó como el tercer país menos corrupto en 2015 y el cuarto menos corrupto en 2016. No está incluido en el Barómetro Global de la Corrupción (BGC). Suecia ocupó el lugar 7 en el ranking mundial de transparencia política y el lugar 11 del ranking de transparencia de la información (Global Index of Political and Informational Transparency 1980-2010, p.17). El país obtuvo el lugar 14 del IDH. Tiene un promedio de escolaridad de 12.1 años y una expectativa de escolaridad de 15.8 años (PNUD 2015).

La corrupción en América Latina y el Caribe


Esta región tiene un histórico, grave y conocido problema de corrupción.

Prima una comprensión restringida de corrupción, asociada a la apropiación indebida de dinero o bienes. Una noción amplia de corrupción incluye cuestiones como el clientelismo político, el pago de favores, el nepotismo, el abuso de poder, el plagio, entre otros.

En los últimos años ha habido casos sonados de corrupción que han salido a la luz en muchos países. La pregunta es si la corrupción está al alza o si hay una mayor exposición pública del problema. Después de una década de abundancia, en 2011 se inició una desaceleración de la economía. Un análisis del BID explica que "el fin del 'superciclo' (2003-2008) abrió una ola de destapes por los excesos cometidos en momentos de abundancia". El mismo análisis concluye que el mayor destape de la corrupción se debería a las reformas judiciales implementadas en varios países, al mayor empoderamiento de los ciudadanos, y a la evolución de los estándares internacionales para prevenir y controlar la corrupción (Juan Cruz Vieyra, BID, ¿Cómo interpretar los recientes escándalos de corrupción en Latinoamérica?, 30 Nov. 2016)

Para el Foro Económico Mundial, el alza de la corrupción es una buena noticia pues ésta, finalmente, estaría empezando a ser tomada en serio y denunciada en muchos países.

El escándalo de corrupción de la empresa brasileña Odebrecht, que involucra a 11 países, 9 de ellos latinoamericanos (Argentina, Colombia, Chile, Ecuador, Guatemala, México, Panamá, Perú y República Dominicana), se destapó en 2014. Las primeras revelaciones se dieron a conocer en diciembre de 2016. Los sobornos cubren el período 2006-2015.



El Latinobarómetro 2016 y la corrupción

En la encuesta Latinobarómetro 2016 (realizada antes de que estallaran los detalles del caso Odebrecht):

- la corrupción apareció como uno de los principales problemas en 13 países de la región. En Bolivia, Brasil, Chile y Perú fue mencionado como uno de los dos mayores problemas.

- se evidenció alta tolerencia a la corrupción gubernamental en buena parte de los países (el clásico "roban, pero hacen obra"). A la pregunta de si "Se puede pagar el precio de cierto grado de corrupción en el gobierno siempre que solucione los problemas del país", 65% en República Dominicana respondió que sí, 59% en Nicaragua, 58% en Honduras, 52% en Panamá y 47% en el Ecuador. El promedio latinoamericano fue 39%. El porcentaje más bajo lo obtuvo Chile (17%).


El Indice de Percepción de la Corrupción 2016 y América Latina y el Caribe

Esta fue la ubicación de los países de América Latina y el Caribe en el ranking mundial de corrupción 2016 (entre 176 países).

21 Uruguay
24 Chile
24 Bahamas
31 Barbados
35 Santa Lucía
35 San Vicente y las Granadinas
38 Dominica
41 Costa Rica
46 Grenada
60 Cuba
64 Surinam
79 Brasil
83 Jamaica
87 Panamá
90 Colombia
95 Argentina
95 El Salvador
101 Perú
101 Trinidad y Tobago
113 Bolivia
120 República Dominicana
120 Ecuador
123 Honduras
123 México
123 Paraguay
136 Guatemala
145 Nicaragua
159 Haití
166 Venezuela

Los países percibidos como menos corruptos en América Latina - Uruguay, Chile, Costa Rica y Cuba (dejando afuera los países del Caribe Anglófono) - tanto en 2015 como en 2016 destacan en la región en cuanto al IDH y al promedio de años de escolaridad.

Uruguay IDH lugar 52
- Promedio de escolaridad 8.5 años. Expectativa de escolaridad 15.5 años (PNUD 2015).
- 48% de los uruguayos opina que hay corrupción en los partidos políticos, 34% en la empresa privada, 24% en el sistema educativo, 39% en el sistema de justicia y 40% en el Estado y entre los funcionarios públicos (BGC 2013).

Chile IDH lugar 42
- Promedio de escolaridad 9.8 años. Expectativa de escolaridad 15.2 años (PNUD 2015).
- 76% de los chilenos opina que hay corrupción en los partidos políticos, 65% en la empresa privada, 60% en el sistema educativo, 67% en el sistema de justicia y 68% en el Estado y entre los funcionarios públicos (BGC 2013).
- Chile se ubicó en el lugar 18 del ranking mundial de transparencia de la información (Global Index of Political and Informational Transparency 1980-2010, p.17).

Costa Rica IDH lugar 69
- Promedio de escolaridad 8.4 años. Expectativa de escolaridad 13.9 años (PNUD 2015).
- No hay datos para Costa Rica en el BGC 2013.
- Costa Rica se ubicó en el lugar 11 del ranking mundial de transparencia política (Global Index of Political and Informational Transparency 1980-2010, p.17).

Cuba IDH lugar 67
- Promedio de escolaridad 11.5 años. Expectativa de escolaridad 13.8 años (PNUD 2015)
- No hay datos para Cuba en el BGC 2013.
- Cuba se ubicó en el lugar 175 del ranking mundial de transparencia política y en el lugar 172 de transparencia de la información (Global Index of Political and Informational Transparency 1980-2010, p.17).

Our World in Data no analiza los resultados de aprendizaje de los países. No obstante, no está demás señalar que estos cuatro países tienen también una posición destacada, a nivel regional, en los aprendizajes logrados por los estudiantes, tanto en las pruebas del Laboratorio de Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE) coordinado por la UNESCO a nivel regional, las cuales evalúan aprendizajes en la escuela primaria, como en las pruebas internacionales PISA, que evalúan aprendizajes a nivel secundario. (Cuba participó en las dos primeras pruebas del LLECE, ubicándose en primer lugar en la región; no participa en PISA).

Cabe asimismo señalar que ninguno de estos cuatro países fue mencionado por Odebrecht en la lista de países que recibieron sobornos, aunque han tenido también casos connotados de corrupción.

Como se ha visto, Uruguay y Chile tienen baja tolerancia a la corrupción en el contexto regional, según el Latinobarómetro 2016.

En el otro extremo, Haití, el país más pobre de la región, tiene los indicadores más bajos en todos los ámbitos, incluido el educativo. Se ubica en el lugar 163 del IDH, y tiene un nivel promedio de escolaridad de 4.9 años y una expectativa de escolaridad de 8.7 años (PNUD 2015).

No obstante, hay casos donde no se observa la correlación esperada entre índice de desarrollo, índice de corrupción percibida y años de escolaridad. Dos ejemplos claros son los de Venezuela y Argentina.

Venezuela apareció en último lugar en el IPC 2015 y también en el IPC 2016. 77% de los venezolanos percibe corrupción en los partidos políticos, 63% en la empresa privada, 49% en el sistema educativo, 74% en el sistema de justicia y 79% en el Estado y entre los funcionarios públicos (BCG 2013). No obstante, el país se ubica en el lugar 71 del IDH y tiene una escolaridad promedio de 8.9 años y una expectativa de escolaridad de 14.2 años. (PNUD 2015).

Argentina se ubicó en el lugar 107 del IPC 2015 y en el lugar 95 del IPC 2016. 78% de los argentinos percibe corrupción en los partidos políticos, 49% en la empresa privada, 23% en el sistema educativo, 65% en el sistema de justicia y 77% en el Estado y entre los funcionarios públicos (BCG 2013). No obstante, el país se ubica en el lugar 40 del IDH, y tiene una escolaridad promedio de 9.8 años y una expectativa de escolaridad de 17.9 años, una de las más altas de la región. (PNUD 2015)

Asimismo, Venezuela y Argentina tienen, comparativamente, baja tolerancia con la corrupción, según el Latinobarómetro 2016.

La insuficiencia del indicador "años de escolaridad"

Es claro que la corrupción tiene que ver con muchos factores, no solo con la educación. También es claro que el número de años de escolaridad, por sí solo, no da cuenta del nivel educativo de un país y de una persona. Más escolarizado no equivale necesariamente a más educado.

El número de años de escolaridad es un indicador con muchas limitaciones. Entre otros porque:

a) solo se refiere a la educación formal, aquella que tiene lugar en el sistema educativo de cada país,  y no tiene en cuenta las educaciones y los aprendizjaes que tienen lugar fuera de éste: en la familia, en la comunidad, en los medios, en el trabajo, en la participación social, en la política, a través del autoestudio, de internet, etc.

b) no dice nada sobre la calidad y orientación de la educación;

c) no dice nada sobre los aprendizajes logrados por quienes se escolarizan.

d) no dice nada sobre los valores, en este caso: dónde y cómo se aprenden e internalizan la honestidad, la transparencia, la integridad, valores claves que sirven de freno a la corrupción.

La educación está sin duda relacionada con la corrupción, pero de un modo más amplio y complejo que simplemente la escolaridad y el número de años de escolaridad. Los datos muestran que tampoco un mayor IDH se relaciona necesariamente con menos corrupción. En el desarrollo de la conducta corrupta y de la tolerancia hacia la corrupción entran en juego mútiples instituciones y múltiples factores, muchos de ellos vinculados con la cultura, con la percepción social de la corrupción, y muy especialmente con la cultura política y la conducta de los políticos en cada caso.

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Ecuador: Los 12 valores y la escuela de los sábados


Rosa María Torres
Bonil

"Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás: es la única manera". Albert Einstein.

en 4 pelagatos
 
Dicen que el ejemplo es no solo la mejor sino la única manera de educar en valores.

El recordatorio viene a propósito de El Libro de Todos los Niños publicado por el gobierno ecuatoriano en enero de 2016 por iniciativa de la Secretaría del Buen Vivir y el Ministerio de Educación. A través de historias de hombres y mujeres del Ecuador y del mundo, así como de fábulas y cuentos, se busca enseñar “12 valores y virtudes que todo ser humano debe cultivar”: honestidad, respeto, gratitud, perseverancia, humildad, bondad, generosidad, responsabilidad, innovación, amistad, perdón y solidaridad.

El libro se presentó durante la IV cumbre de la CELAC, en Quito, y se distribuyó a los mandatarios y cancilleres presentes. Los 300.000 ejemplares se repartirán en las escuelas públicas y llegarán a todos los niños de cuarto año de educación básica.

“Si los valores no se practican cada día no llegan a ser virtudes”, explicó el Presidente Rafael Correa. “La idea es que los padres antes de dormir les lean el libro a los más pequeños”, explicó el ministro de Educación, Augusto Espinosa. “En el país hay un gran cambio: en la salud, la educación y la vialidad, pero falta el cambio de la gente”, explicó el secretario del Buen Vivir, Freddy Ehlers.

Lastimosamente, el mismo gobierno que publica el libro, lo boicotea. La escuela de los sábados que son los enlaces ciudadanos (oficialmente actos de rendición de cuentas, conocidos como sabatinas) niega semanalmente, en televisión y por todos los medios, varios de esos 12 valores. Durante cuatro horas, el presidente de la república despliega insultos, descalificaciones, burlas y amenazas contra todos quienes discrepan, critican, protestan o se oponen a su gobierno.

Esta lección semanal de intolerancia - que se complementa y refuerza durante la semana con diversas entrevistas y conversatorios con medios - tiene enorme impacto sobre los valores y las actitudes de los ecuatorianos, mucho más que 300.000 mil ejemplares de un libro de historias, cuentos y fábulas. Varias veces he preguntado a las instancias pertinentes - Cordicom, Supercom - por qué la sabatina sigue transmitiéndose en horario familiar (van 460 hasta la fecha) mientras otros programas considerados violentos o inadecuados para audiencias infantiles han sido multados e incluso cerrados.

A respetar se enseña respetando. ¿Qué lección de respeto da un jefe de estado que llama públicamente siki ñawi (cara de culo, en kichwa) al dirigente de una organización indígena y pide que le llamen así a los indígenas que le escuchan en la plaza?. Cómo aprender a respetar a los demás cuando día y noche se escucha al líder de la nación denostar a intelectuales, activistas sociales, indígenas, políticos, periodistas, ambientalistas a quienes considera y trata como a enemigos. Los actos y expresiones de machismo, racismo y homofobia de personajes del gobierno a distintos niveles, y en general la violencia de la cultura política en el Ecuador, contribuyen a reforzar, antes que a superar, los peores prejuicios y las peores prácticas sociales. 

La humildad se aprende de quienes la practican. ¿Cómo aprender humildad de un presidente que hace gala de prepotencia, que cultiva la autoalabanza, que no reconoce errores, que no acepta la crítica ni practica la autocrítica, que usa ‘limitaditos’ y ‘mediocres’ como descalificativos favoritos?

La honestidad se enseña con comportamientos honestos. ¿Qué lección de honestidad pueden dar políticos y funcionarios que recurren al fraude académico o que callan y encubren a quienes lo practican? ¿Cómo hablar de excelencia y de meritocracia, con qué autoridad moral enseñar a niños y jóvenes que está mal copiar y engañar? ¿Cómo aprender honestidad de quien denuncia permanentemente como mentirosos a los medios privados pero no dice nada de la desinformación y las mentiras en que incurren, también cotidianamente, los medios del gobierno?

En la misma semana en que se distribuyó el libro, el presidente amenazó con renunciar al cargo y con expulsar del país a la Universidad Andina Simón Bolívar (14 amenazas de renuncia en 9 años de gobierno); se refirió a Bonil como ‘malqueriente’ y pidió a la ciudadanía abordarle cuando le vean en la calle y reclamarle por sus caricaturas; llamó ‘maquiavelito de corbatín’ a Enrique Ayala Mora, reconocido intelectual y político de izquierda ecuatoriano, ex-rector de la Universidad Andina; acusó de ‘vanidosos’ a dos asambleístas que se desafiliaron del movimiento gobernante, Alianza País (AP), y llamó ‘estrellita de navidad’ a uno de ellos, Fernando Bustamente. En esa misma semana, 4 de 7 activistas sociales de la provincia de Pastaza acusados de terroristas fueron condenados a seis meses de cárcel por protestar el 13 de agosto de 2015 sumándose al levantamiento indígena y al paro nacional.

¿Acaso el Ministerio de Educación y la Secretaría del Buen Vivir creen que los valores se aprenden en los libros y no en la convivencia social? ¿Acaso piensan que la política es mundo aparte, reino del todo vale que no se rige por los valores que predica El Libro de Todos los Niños?

Qué bueno que nuestros niños de 8 años reciban un libro de historias y fábulas para leer en la familia y en la escuela. Pero si el objetivo es reforzar valores positivos en la sociedad ecuatoriana, sería mucho más efectivo y productivo el ejemplo virtuoso de un presidente de la república que, en el ejercicio cotidiano de sus funciones y en sus comparecencias públicas, se comprometiera a poner en práctica esos 12 valores.

Textos relacionados en este blog
- La educación en el gobierno de Rafael Correa (compilación)
- Perlas Presidenciales 

Fraude académico y política en el Ecuador

Manos que ardieron - Pancho Cajas 

La política latinoamericana ha sigo generosa en casos de fraude académico vinculados a presidentes, vicepresidentes, congresistas, rectores y otros altos dignatarios. Varios de ellos han ocurrido en tiempos recientes; la mayoría ha quedado en la impunidad. (Ver, en este blog: Políticos y plagio). En el Ecuador, denuncias de fraude académico han salpicado a varios gobiernos pero en ninguno han tenido tanta notoriedad como en la década de gobierno de Rafael Correa (2007-2017).

El fraude académido tiene un largo historial pero parece extenderse y adquirir cada vez más visibilidad gracias a las 'ventajas' que ofrece hoy internet, tanto para hacer trampa como para descubrirla.

Según la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (SENESCYT) en 2013 en el Ecuador una de cada dos tesis universitarias contenía potenciales elementos de fraude. En enero de 2016 se capturó a una banda dedicada a falsificar títulos profesionales; ahí se identificó que al menos 366 personas venían trabajando con títulos falsos, entre ellas funcionarios públicos. Los títulos de Ph.D, hoy codiciados en el país, se venden a precios que oscilan entre los 5.000 y los 10.000 dólares, dependiendo del tema y de la complejidad de la tesis. No han cesado sino que más bien proliferan los anuncios - antes físicos, hoy también virtuales - que ofrecen hacer tesis y monografías a cambio de módicos pagos.
Fuente: SENESCYT

En el gobierno de Correa se dieron varios casos 'emblemáticos' de fraude académico, algunos muy cercanos al Presidente, de alta visibilidad nacional y bajísima visibilidad internacional. El gobierno y su aparato de comunicación trabajaron arduamente para deslegitimar y desmentir las denuncias y mantener dichos casos con bajo perfil y sin sanción, contrariando la retórica oficial de la excelencia y la meritocracia. La SENESCYT no se pronunció, no investigó, no condenó ni sancionó los casos denunciados. El mundo académico, en general, prefirió guardar silencio. Lo que mostró la década es, entre otros, justamente, la alta tolerancia de la sociedad ecuatoriana frente al fraude académico y especialmente frente al plagio, naturalizado tanto desde la política como desde la educación.

Reseñamos aquí brevemente algunos de los casos más sonados de fraude académico vinculados al mundo de la política durante el gobierno de Correa.


Pedro Delgado Campaña
Bonil
El primer escándalo público lo protagonizó Pedro Delgado Campaña, primo de Rafael Correa Delgado y designado por él presidente del Fideicomiso "AGD CFN No Más Impunidad" y del Directorio Nacional del Banco Central del Ecuador (BCE). Culminando varias denuncias e investigaciones llevadas a cabo por sectores de la oposición, divulgadas por los medios privados y desestimadas por Correa como "linchamiento mediático" (video de homenaje a Delgado, 13 sep. 2012), Delgado renunció a su cargo (19 dic. 2012) admitiendo, públicamente, en rueda de prensa, haber falsificado su título de economista en 1990 para poder ingresar a estudiar en el INCAE, en Costa Rica, y enseñar luego en la Universidad San Francisco de Quito (USFQ).


Al día siguiente de la confesión abandonó el Ecuador, rumbo a Miami, para asistir a una boda familiar largamente planificada
, según explicó Correa, quien aseguró que Delgado regresaría al país "a dar la cara". A la fecha (2018) sigue prófugo en Miami; las gestiones para traerlo de vuelta al país han sido infructuosas.

Aquí
un resumen de ésta y otras irregularidades atribuidas a Delgado, a las que se sumó, en abril 2016, la asociación de su nombre al escándalo de los llamados Panama Papers.
“Pedro Delgado es graduado de Economía en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador con dos maestrías: una en Economía Empresarial y un posgrado en Administración Bancaria, además de muchísimos cursos de posgrado”.
- Rafael Correa, discurso en homenaje a Pedro Delgado, 13 sep. 2012.

“Presionan para que renuncie Delgado del Banco Central. Nosotros somos gente de principios: yo prefiero perder mil veces la próxima elección que atentar contra el prestigio de un funcionario que considero honesto".
- Rafael Correa, Enlace Ciudadano No. 292, 6 oct. 2012.

“Ahora resulta que no tiene título de economista y que para ser presidente del Banco Central se necesita título de economista. Todo es mentira. No se necesita título de economista para ser presidente del Banco Central y Pedro Delgado tiene un título de maestría en Economía Empresarial -título de cuarto nivel al cual accedió siendo egresado de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Ya no saben qué hacer”.
- Rafael Correa, Enlace Ciudadano No. 298, 24 nov. 2012.

Bonil
Jorge Glas Espinel
Vilma
A renglón seguido cobró protagonismo el caso de Jorge Glas Espinel, exMinistro Coordinador de Sectores Estratégicos del gobierno de Rafael Correa, elegido como candidato a la Vicepresidencia junto a Correa, por el movimiento gobernante Alianza País (AP) en las elecciones del 17 de febrero de 2013, en las que triunfó el binomio Correa-Glas.

En diciembre de 2012 Glas fue acusado de plagiar el marco teórico de su tesis, usando materiales de El Rincón del Vago y Monografías.com, para optar al título de Ingeniero en Electricidad y Electrónica en la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL), en Guayaquil.

También aquí las denuncias y evidencias fueron desestimadas por Rafael Correa como infamias de la oposición y "linchamiento mediático" de la "prensa corrupta". No obstante, ante la creciente presión social, la propia ESPOL (comisión de investigación creada para el efecto) emitió una Resolución en la que reconoció el plagio: Glas no hizo "las referencias apropiadas en los textos incluidos en su trabajo" (¡79 de las 162 páginas de la tesis fueron consideradas "irrelevantes" por la ESPOL!) y le exigió pedir disculpas públicas. (Una cronología detallada del caso Glas puede verse en este blog: Un sonado Marco Teórico: Plagio, política y academia en el Ecuador).

Contando con la desmemoria nacional o, peor aún, con la fácil convivencia de los ecuatorianos con el plagio y otras formas de fraude académico, Glas fue anunciado por Correa como uno de sus candidatos a sustituirlo en la Presidencia en 2017. Glas fue elegido por Alianza País nuevamente como candidato a la Vicepresidencia, esta vez en binomio con Lenin Moreno. El binomio Moreno-Glas triunfó - con escaso margen - en las elecciones de abril de 2017.
"Aquellos que quisieron mancharte han quedados descamados en el ridículo. Los que quisieron desacreditarte, han quedado desacreditados. La verdad brilla siempre".
- Rafael Correa a Vicepresidente entrante Jorge Glas en discurso oficial durante el acto de posesión del nuevo gobierno electo, Quito, Asamblea Nacional, 24 mayo 2013.

Bonil
Fernando y Vinicio Alvarado Espinel
Bonil
Otro caso connotado fue el de los hermanos Fernando y Vinicio Alvarado, ambos ministros de Correa (entonces de Comunicación y Administración, respectivamente) y colaboradores muy cercanos hasta el final de su gobierno.

Según destapó en enero 2013 el portal Bananaleaks, clausurado poco después, los hermanos Alvarado hicieron una tesis familiar, que incluía a sus padres, la cual fue aprobada por la Universidad Nacional de Loja. Bananaleaks tituló: ‘Dos hermanos que son ministros ecuatorianos y sus padres se doctoraron simultáneamente, con la misma tesis, en universidad que no expide ese tipo de títulos’, y circuló la tesis en PDF (“La radio Ondas Quevedeñas en el desarrollo formativo de la niñez de la ciudad de Quevedo”).

La familia Alvarado hizo sus estudios de doctorado en Guayaquil, entre 1998 y 2000. La tesis fue presentada y aceptada en 2005 en la Universidad Nacional de Loja. El director de tesis fue el Lic. Campo Ortega Romero, coordinador de la carrera de Comunicación Social de la UNL.
El objeto de estudio de la tesis fue la radio familiar, propiedad de la familia Alvarado, ubicada en Quevedo, capital de la provincia de Los Ríos.

La tesis tiene 248 páginas y consta de dos partes: un análisis cuantitativo (76 páginas) de una encuesta realizada al público en general y a profesionales de la provincia de Los Ríos, la cual no se incluye en los anexos, y seis guiones radiales para Ondas Quevedeñas (15 páginas); y una segunda parte con los “fundamentos teóricos”.

Frente a las denuncias, el ministro de Comunicación Fernando Alvarado envió un mensaje electrónico al diario Expreso de Guayaquil
(18 enero 2013) con el siguiente texto que transcribimos a continuación:
"Simple:
1. ¿La fuente es fiable?
2. Si "la Universidad no expide este tipo de títulos", ¿por qué lo dio?
3. ¿Acaso nos acusan de haber falsificado algún documento?
4. ¿Qué experto académico dice que hemos plagiado algo? ¿Sería cómplice del supuesto plagio nuestro director de tesis?
4. ¿Es malo que padres e hijos estudien y se gradúen juntos? Por el contrario es una experiencia maravillosa.
5. ¿Acusan a mi padre fallecido y a mi madre de haber hecho algo indebido. ¿Es justo eso? o solo es difamación por las redes.
6. ¿Por qué no hacen una denuncia a las autoridades correspondientes, con nombre y apellido?.
Mi estimada Adriana, estamos en campaña política.
Fernando Alvarado E."

-
Fernando Alvarado admite que hizo tesis con padres y hermano, El Universo, 20 enero 2013.
- Los del círculo son intocables (segunda parte), Revista Plan V, 28 abril 2015.


Wilson Pastor Morris

Wilson Pastor fue personaje clave de la política petrolera y minera durante el gobierno de Correa. Estuvo asimismo a cargo de la política petrolera en varios gobiernos anteriores, como gerente de Petroamazonas y otros altos cargos.

En la hoja de vida de Pastor, luego enviado por Correa como embajador en Viena, constan los siguientes títulos:
- Máster en Economía de la Energía, Universidad Pierre Mendes France de Grenoble, Francia, 1970–1971;
- Egresado de la Escuela de Ingeniería de Geología, Minas y Petróleos de la Universidad Central del Ecuador, 1964–1968; 1969–1970;
- Prospector de minerales radioactivos, comisariato de la energía atómica, Francia, 1968–1969.
 

Hasta fines de 2012 Pastor no tenía ningún título registrado en la SENESCYT.
A raíz de haberse presentado una denuncia por uso indebido de título universitario, en enero de 2013 apareció en la SENESCYT un título de cuarto nivel obtenido en 1970 en la Universidad Pierre Mendes de Francia, sin que hubiera un registro de título de tercer nivel. La Ley de Educación Superior (artículo 118) dice: "Para acceder a la formación de cuarto nivel, se requiere tener título profesional de tercer nivel otorgado por una universidad o escuela politécnica, conforme a lo establecido en esta Ley".

Según un certificado de la Universidad Central del Ecuador, en enero 2013 Pastor constaba como egresado en la Facultad de Geología, Minas y Petróleros. No obstante,
los registros académicos muestran que no aprobó todas las materias.


- Dudas sobre el título universitario de Wilson Pastor, La Hora, 7 enero 2013.
-
Fernando Villavicencio revive las críticas a la carrera de Wilson Pástor, La Hora, 23 enero 2013.
- Fernando Villavicencio, A Wilson Pastor, el sensei petrolero del correísmo, la Senescyt le regaló un título, Medium, 3 agosto 2017.

Roberto Cassis Martínez

En 2016 el Consejo de Educación Superior (CES) confrmó que el título de Ph.D en Salud Pública presentado por Roberto Cassis Martínez, ex-rector de la Universidad de Guayaquil, es falso.

Ante denuncias, la Cancillería solicitó la documentación pertinente a la Universidad Nacional Daniel Alcides Carrión, de Perú, en la que supuestamente había estudiado Cassis. La universidad contestó con un comunicado en el que decía que “la Escuela de Posgrado no ofrece ni ha ofrecido el Doctorado en Salud Pública; asimismo, el Sr. Roberto Cassis Martínez no es ni fue alumno de ninguna de las maestrías y doctorados que ofrece la indicada escuela”.


Cassis fue rector encargado entre el 27 de mayo de 2014 y el 16 de mayo de 2016. Fue removido por el Consejo Universitario cuando surgieron las primeras dudas sobre su título de Ph.D. Cabe aclarar que cuando Cassis asumió el cargo, la ley no exigía título de cuarto nivel; este requisito empezó a regir desde octubre de 2015.

El artículo 207 de la Ley Orgánica de Educación Superior (LOES) establece sanciones para el fraude o deshonestidad académica cometidas por estudiantes, profesores o investigadores. La sanción puede ser amonestación, pérdida de una o varias asignaturas, suspensión temporal de sus actividades académicas o separación definitiva de la institución.

Ver: CES confirma que título de exrector de la Universidad de Guayaquil es falso, El Universo, 9 junio 2016.
Juez Wilson Merino

Otro caso denunciado por plagio fue el del Juez Wilson Merino de la Corte Nacional, destapado en diciembre 2014 por el entonces Asambleísta (congresista) Andrés Páez, de oposición.

Se trata de un libro publicado por el juez (correísta), 98% del cual se compone de textos tomados de El Rincón del Vago. (Ver Boletín de Prensa, 8 dic. 2014). El Juez renunció al poco tiempo, alegando motivos personales, y el asunto quedó sin mayor difusión y sin sanción.


Hugo Idrovo
"Jamás me imaginé que la letra de Mi Ecuador Querido se basaba en canción de Joaquín Sabina".
Hugo Idrovo, cantautor ecuatoriano, fue designado Director Provincial del Ministerio de Cultura en Galápagos. Idrovo afirmó que una agencia publicitaria le contrató para musicalizar la canción para el Ministerio de Turismo, que la letra no es suya. No indicó qué agencia le contrató y plagió la canción.

Ver entre otros:
» Polémica por supuestas similitudes entre canciones de Hugo Idrovo y Joaquín Sabina, El Comercio, 25 enero 2016.
» A Hugo Idrovo, en primera persona, de Roberto Aguilar, y respuesta de Idrovo a Aguilar.
» Videos con la música de ambas canciones: Más de cien mentiras (Sabina) y Más de mil razones (Hugo Idrovo).


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