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¿Qué cualidades desarrollar en el hogar entre niños y niñas?

Rosa María Torres


El mejor dibujo de medio ambiente realizado por un niño (PNUD)

Con datos de la encuesta del World Values Survey (2010-2014) hice una pequeña investigación comparativa en torno a las «cualidades» (así las llama la encuesta) que las personas consideran que niños y niñas deben desarrollar en el hogar, en varios países.

Las respuestas revelan aspectos de la cultura en cada país, en este caso en torno a la crianza y a los valores y actitudes considerados importantes no solo para la infancia sino para la vida. Como veremos, hay algunos denominadores comunes entre los países latinoamericanos (por ejemplo: alta valoración de la fe religiosa, la obediencia y el desprendimiento).

Esta es la pregunta del World Values Survey en su encuesta:
» Here is a list of qualities that children can be encouraged to learn at home. Which, if any, do you consider to be especially important?

» Aquí una lista de cualidades que puede estimularse a los niños a aprender en el hogar. ¿Cuáles, si alguna, considera especialmente importantes?
Las cualidades que presenta el WVS para que las personas elijan, son:

Sentido de responsabilidad
Tolerancia y respeto por otras personas
Obediencia
Desprendimiento
Fe religiosa
Ahorro
Trabajo duro
Independencia
Perseverancia
Imaginación
Expresión

Seleccioné para la comparación cuatro países de América Latina (Ecuador, Chile, Argentina y Colombia) y dos de Asia (Japón y Corea del Sur).

En la tabla de abajo resumo los puntajes dados en cada país a cada cualidad. A continuación hago un breve síntesis de lo que destacan los datos (por cualidad y por país).



Cualidades importantes a desarrollar en la infancia
(% de personas que menciona cada cualidad)



Ecuador
(2013)
Chile
(2011)
Argentina
(2013)
Colombia
(2012)
España
(2011)
Alemania (2011)
Japón
(2010)
Corea
(2010)
Responsabilidad
75.0%
76.9% 42.7%
82.0%
78.6%
79.6%
87.3% 87.8%
Tolerancia/respeto
67.7%
82.0% 41.8% 86.4% 74.1% 56.3%
64.6%
40.8%
Obediencia
59.7%
45.8%
64.7%
66.4%
31.4%
24.2%
5.0%
24.2%
Desprendimiento
54.1%
42.7% 57.7%
45.8%
35.0%
24.1%
45.1%
24.1%
Fe religiosa
49.0%
27.5% 76.8% 60.3% 10.6% 38.1%
4.4%
38.1%
Ahorro
47.3%
36.4%
86.6%
29.4%
29.6%
28.5%
47.8%
65.1%
Trabajo duro 44.3%
30.5%
59.4%
13.6%
66.6%
81.9%
35.1%
64.3%
Independencia
37.4%
49.2%
44.1%
36.4%
43.1%
28.0%
67.7%
57.8%
Perseverancia
25.4%
53.6%
74.9%
24.3%
37.5%
32.8%
67.8%
32.8%
Imaginación
25.1%
22.2%
68.6%
20.8%
20.8%
6.1%
31.6%
14.5%
Expresión
12.6%
36.4%
19.7%
31.5%
8.3%
33.6%
33.6%
33.6%










         Elaboración: Rosa María Torres

CUALIDADES

Responsabilidad  Valorada en todos los países. Especialmente alta en los países asiáticos: Japón y Corea del Sur. El valor más alto en Corea (87.8%), el más bajo en Argentina (42.7%).

Tolerancia/respeto por los demás  Valoración más alta en Colombia (86.4%), más baja en Corea del Sur (40.8%).

Obediencia 
Muy valorada en los cuatro países latinoamericanos (Ecuador, Chile, Argentina, Colombia), Chile con un puntaje mucho menor. Puntaje más alto en Colombia (66.4%), más bajo en Japón (5.0%).

Desprendimiento
Valoración más alta en Argentina (57.7%), más baja en Alemania y Corea del Sur (24.1%).

Fe religiosa 
Alta en los países latinoamericanos (Chile el más bajo: 27.5%). Cualidad más alta en Argentina (76.8%), seguida de Colombia (60.3%) y Ecuador (49.0%). Baja valoración en España: 10.6%; bastante más alta en Alemania: 38.1%. Valoración más baja en Japón: 4.4%; no así en Corea del Sur: 38.1%

Ahorro
Valoración más alta en Argentina (86.6%), más baja en Alemania (28.5%).

Trabajo duro
Valoración más alta en Alemania (81.9%), más baja en Colombia (13.6%).

Independencia
Valoración más alta en Japón (67.7%), más baja en Alemania (28.0%). Mucho menos valorada que la Obediencia en los cuatro países latinoamericanos.

Perseverancia
Valoración más alta en Argentina (74.9%), más baja en Colombia (24.3%)

Imaginación
Valoración más alta en Argentina (68.6%). La más baja en Alemania (6.15%). Baja valoración en Corea del Sur (14.5%).

Expresión
Chile el que más la valora (34.6%), España la que menos (8.3%). Alta importancia en Alemania, Japón, Corea del Sur y Colombia. Baja valoración en Ecuador y Argentina.

PAISES

ECUADOR  Preocupa la baja valoración de la independencia, la perseverancia, la imaginación y la expresión, así como la alta valoración de la obediencia.

CHILE  Preocupa la baja valoración del trabajo duro, pero es el país que más valora la expresión.

ARGENTINA Destaca la alta valoración del ahorro, la perseverancia, el desprendimiento, la imaginación, pero al mismo tiempo hay alta valoración de la obediencia.

COLOMBIA Alta valoración de la responsabilidad, la tolerancia, y la expresión, pero también de la obediencia. Baja valoración del trabajo duro y la perseverancia.

ESPAÑA Baja valoración de la expresión y la imaginación.

ALEMANIA Alta valoración del trabajo duro, baja valoración del desprendimiento, el ahorro, la independencia y la imaginación.

JAPON Alta valoración de la independencia, coherente con baja valoración de la obediencia; baja valoración del ahorro.

COREA DEL SUR: Alta valoración de la responsabilidad; baja valoración de la tolerancia y el respeto por los demás así como del desprendimiento.

Un bouquet de rosas





La persistencia del nepotismo en el Ecuador me ha hecho rememorar mi experiencia con el tema cuando fui Directora Pedagógica de la Campaña Nacional de Alfabetización (1988-1990) y cuando estuve al frente del Ministerio de Educación y Culturas (2003). 

Recuerdo mi sorpresa, en 1988, al encontrar sobre el escritorio una multitud de tarjetas (congresistas, ministros, funcionarios y políticos de todo tipo, color y nivel) en las que, al reverso, el o la titular de la tarjeta me presentaba al hijo, al papá, a la mamá, a la tía, al yerno, a fin de que lo tuviera en cuenta en algún cargo, función o compra. Guardé en un cajón las tarjetas y se fueron marchitando solas. De vez en cuando, una llamada me refrescaba algún nombre, me insistía y hasta reclamaba, pero no pasó de eso.

En 2003, en mi primera reunión amplia con el personal del Ministerio dejé claro que cualquier Torres o cualquier Del Castillo que apareciera por ahí, no sería mi pariente. Tan acostumbrados están a las parentelas, los compadrazgos y el pago de favores que aquello debió sonar a muchos como un saludo a la bandera.

Esta vez las tarjetas provinieron sobre todo de la familia Gutiérrez, que hizo historia en el país en materia de nepotismo. Junto con compañeros de Pachakutik, me ví obligada a recibir y entrevistar a algunos de los elegidos por la familia Gutiérrez para ocupar cargos, y terminar diciéndole, a la mayoría, que no eran aptos. La ira hizo que se tomaran el despacho exigiendo ser posesionados. Por fortuna, yo estaba a esa hora en una entrevista en Radio Quito. Me salvé de la avalancha y de los destrozos.

El primer lunes después de haber entrado al despacho recibí un enorme bouquet de rosas. La belleza del arreglo causó gran revuelo y la ausencia de tarjeta de remitente grandes especulaciones. Por mi parte, lo tomé como felicitación y bienvenida de alguien que me estimaba mucho pero prefería el anonimato. Secretamente, imaginé de quién/es se trataba.

El lunes siguiente apareció otro bouquet, espectacular como el anterior. Esta vez con tarjeta y nombre. Se trataba de un primo al que no veía hace mucho y de quien sabía se había dedicado a la floricultura. La secretaria del despacho me preguntó si debía llamar a agradecer. Le dije que no, que lo haría personalmente.

El tercer lunes llegó un tercer bouquet. Supe entonces, sin dudar, que las rosas tenían mensaje propio. Más claramente: un pedido de favor. Decidí no contestar, no darme por enterada. El primo siguió enviando bouquets hasta que se cansó. Finalmente llegó el lunes en que no hubo rosas y, con gran alivio, las extrañé.

Mi familia cercana tenía claro el asunto. Nadie me pidió ningún favor - y todos atajaron pedidos de sus amigos - por lo cual les estuve y estoy enormemente agradecida. Las tensiones vinieron de la familia ampliada, de los amigos de los amigos, de los conocidos, de los allegados.

Una prima querida se animó a llamarme un día, pese al cerco de advertencias, y me pidió que le ayudara a gestionar un traslado a otra institución. Con mucha pena le dije que no podía ayudarle, precisamente porque estaba en una función de gobierno. No lo tomó bien. ¿Quién podría, en un país donde se considera obvio ubicar en cargos a parientes y amigos, elegir la "confianza" sobre el profesionalismo, hacer "favores" a mansalva, cuando se "llega al poder"?

Una de las primeras cosas que hice cuando salí del ministerio fue una gran reunión familiar en la que junté y agasajé a toda mi familia y les pedí perdón. Recién ese día supe qué era lo que había querido pedirme el primo de las rosas. Le agradecí y me disculpé. Me alegró saber que había logrado resolver el problema sin mi intermediación. 

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