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Videos en casa, trabajo en clase: The Flipped Classroom

Rosa María Torres

The Flipped Classrom, @Potachov - educ@conTic
Flipped Classroom se ha traducido al español como "clase invertida" o "clase al revés". En verdad, la traducción literal sería "aula invertida" (classroom es aula; class es clase). De todos modos, cualquier traducción sería confusa pues el término "clase" en español puede adoptar muchos significados: el espacio físico, la enseñanza, la exposición, el contenido, el grupo... Quedémosnos entonces con el término flipped (invertido, dado vuelta) y expliquémoslo.

La inversión consiste en que la "clase" (la exposición, la charla, la conferencia) del profesor la ven los alumnos en su casa, en video, mientras que en el "aula de clase" trabajan esos contenidos presencialmente con el profesor y con el grupo. Escuela y hogar se articulan aquí de manera distinta: ver el video - la clase del profesor - es la "tarea en casa". 

¿Cómo empezó todo? Hay quienes afirman que los orígenes están en la iniciativa de dos profesores estadounidenses en una escuela secundaria de Woodland Park, Colorado, quienes empezaron a subir en la red presentaciones de sus clases en Powerpoint, sobre todo para ayudar a los alumnos ausentes. Bergman y Sams fueron invitados a recorrer el país compartiendo su experiencia. 

El uso masivo del video como herramienta educativa sistemática cobró notoriedad e interés mundial a partir de la experiencia de la Khan Academy (Academia Khan), también en EEUU, impulsada y apoyada personalmente por Bill Gates. El "modelo flipped" aplicado a las instituciones escolares se viene ensayando y extendiendo en Estados Unidos y varios países del Norte.

El modelo flipped puede parecer descabellado a muchos, sobre todo en los países del Sur y en contextos donde las condiciones son precarias, las tecnologías escasas, los accesos difíciles y las conexiones lentas. No obstante, variantes de este modelo vienen dándose en programas y experiencias en muchos de nuestros países. Bien vale la pena informarse mejor acerca de ventajas y desventajas, posibilidades y límites del modelo, para adecuarlo donde convenga a nuestras propias circunstancias. 

Por eso he decidido incluir aquí esta infografía en inglés (versión 2012) - "The Fuss Over Flipped Classrooms" ("El ruido sobre los Flipped Classrooms") - y traducirla al español, considerando que muchas personas no manejan el inglés ni las terminologías asociadas a las modernas tecnologías (TIC). Es importante asimismo tener en cuenta que ésta y la mayoría de propuestas educativas basadas en las TIC se hacen desde y con la perspectiva de los países del Norte. Dejo, no obstante, los textos como están en el original (su autor es canadiense).

Los textos traducidos los incluyo debajo de la infografía. Espero sean de utilidad. No se olviden de dejar sus comentarios acerca de la pertinencia o utilidad del modelo flipped, o bien experiencias que usan el video de otras maneras.

what is a flipped classroom?
 

MEOLLO

1. Los profesores graban y suben un video, en vez de hacer una exposición en la clase.
2. Los estudiantes ven el video en su casa o en sus dispositivos móviles.
3. Los estudiantes aprovechan el tiempo en clase trabajando, en vez de escuchando pasivamente.

LOS DEFENSORES DICEN

1. Más tiempo uno a uno con el profesor.
El profesor puede usar su tiempo en clase trabajando uno a uno con los estudiantes que necesitan ayuda extra. Este tiempo uno-a-uno también se traduce en una mejor relación entre profesores y estudiantes.

2. Los estudiantes aprenden a su propio ritmo.
La posibilidad de parar, ir hacia atrás o ver nuevamente un video permite a los estudiantes dedicar más tiempo para aprender los conceptos. Al mismo tiempo, quienes ya dominan un conceoto no necesitan perder el tiempo revisándolo con el resto del grupo.


3. Estimula el dominio del aprendizaje
En la clase tradicional conducida por el profesor, a los estudiantes se les pide constantemente avanzar hacia el siguiente concepto, incluso cuando no han comprendido todavía conceptos fundacionales. El modelo flipped asegura que los estudiantes no avancen hasta que demuestren comprender cada concepto.

4. Nivela el aprendizaje
Los padres de familia en estratos socio-económicos bajos son, en promedio, menos educados y trabajan en turnos nocturnos. El modelo flipped asegura ayuda en la casa a todos los estudiantes, independientemente de su nivel socio-económico.

5. Enfrenta el ausentismo
Los videos están disponibles para los estudiantes que faltan a clases debido a enfermedad, deporte, viajes escolares y vacaciones familiares. Para los profesores, esto significa: no más tareas de recuperacion.

6. Una excelente herramienta de diagnóstico
Con ayuda de software, los profesores pueden identificar rápidamente en qué áreas están bien los estudiantes y en cuáles tienen dificultades.


7. Estudiantes enseñan a otros estudiantes
Algunos estudiantes comprenden 'a la primera'. El modelo flipped permite al profesor identificar rápidamente a estos estudiantes y contar con ellos como tutores de sus compañeros.

8. Involucra a los padres de familia
Tener acceso a los videos 24 horas al día, 7 días a la semana, permite a los padres de familia aprender el contenido directamente del profesor. Los padres están así mejor equipados para ayudar a sus hijos.

LOS CRITICOS DICEN

1. ¿Necesitan los jóvenes MAS tiempo frente a una pantalla?
El modelo flipped implica que los estudiantes pasen más tiempo delante de la pantalla de la computadora. (Un estudio reciente en el Globe and Mail indicaba que 9.7% de los adolescentes en Ontario pasan 7 horas y más al día mirando una pantalla).

2. ¿Necesitan los estudiantes realmente MAS tareas en casa?
Algunas escuelas han adoptado íntegramente el modelo flipped. Un estudiante que toma múltiples clases flipped puede necesitar ver varias horas de video cada noche. En su libro "El mito de las tareas en casa" Alfie Kohn presenta investigación que muestra que no existe una relacion sostenida entre tarea en casa y rendimiento académico.

3. La brecha digital
No todos los estudiantes tienen (buen) acceso a dispositivos móviles y a Internet. La clase flipped puede alienar aun más a los estudiantes de contextos socio-económicos más bajos.

4. ¿Quién se está haciendo rico?
La tendencia flipped está abriendo un nuevo mercado de videos de contenidos. Además, típicamente, los sitios de video en línea obligan a los usuarios a ver comerciales antes de presentar el video. ¿Acaso deben los estudiantes mirar comerciales para poder acceder a una educación?

5. Un cerdo puede pintarse los labios, PERO...
Un cerdo es un cerdo. Enseñar a través del video responde a una filosofía didáctica basada en la exposición. No obstante, aprender no es solo cuestión de sentarse y absorber pasivamente información. Los estudiantes necesitan encontrar y evaluar críticamente sus propios recursos. Si todo lo que se les pide es consumir clases videograbadas, ¡cómo esperar que se conviertan en evaluadores críticos de la información!

FUENTES:
Esta infografía fue creada usando Piktochart.

Creada por Daniel Grafton http://learni.st/users/41340

 
Tomada de: Edudemic

Historias de docencia y heroísmo


Un minivideo filmado con su teléfono celular por una maestra mexicana de preescolar y subido por un amigo suyo a YouToube, adquirió fama internacional en pocas horas. La historia periodística perfecta en los tiempos que corren: violencia, drogas, ajuste de cuentas, matanza y heroísmo, entreverados con escuela, niños y tecnologías, y con final feliz para la maestra y los niños.

El kinder está ubicado en uno de los barrios más violentos de Monterrey, capital del Estado de Nuevo León, desangrándose en los últimos años en medio de la disputa entre carteles de la droga. (Más de 1000 personas asesinadas en Nuevo León en 2011; en 2010 fueron 828; en 2009, 267).

Cuando empezó la balacera, que terminaría con saldo sangriento de heridos y muertos, la maestra Martha Rivera Alanías, puertas adentro de su aula, pidió a sus pequeños que se mantuvieran con la cabeza pegada al suelo y que cantaran con ella una canción. Entretanto, ella grababa la escena con su celular. Fue gracias a esa grabación que el episodio pasó a ser evento público, noticia.

Balacera en las afueras del jardín de infantes
en La Estanzuela, Monterrey
La maestra Martha fue homenajeada como "Maestra Ejemplar" por el gobernador y otras autoridades de Monterrey y de Nuevo León, destacada en los medios nacionales e internacionales, y obviamente agradecida por las familias de los niños. Preguntada por los periodistas por qué hizo lo que hizo y por qué, en circunstancias tan dramáticas, decidió usar su celular para filmar lo que ocurría dentro del aula, ella explicaba con naturalidad que la suya es una "Escuela de las tres S: Saludable, Sustentable y Segura", programa de la Secretaría de Educación Pública del Estado, que ella está a cargo de la Escuela Segura y que documentar su trabajo es algo requerido por sus superiores. En el clima de violencia que vive México y la ciudad de Monterrey concretamente, las escuelas ejercitan con regularidad simulacros de este tipo. Aprender a cuidar la propia vida y la de los alumnos frente al crimen organizado ha pasado a ser una tarea más asignada a la escuela y una "competencia" más esperada de los docentes.

Millones de maestras y maestros en el mundo conviven cotidianamente con la violencia y pasan a ser,  como la maestra Martha, protagonistas de historias de vida o muerte. Como es sabido, en situaciones de guerra y conflicto, escuelas y maestros suelen estar entre los blancos preferidos. En Estados Unidos, las escuelas se han convertido en lugares elegidos para las matanzas con armas de fuego en los últimos años.

Están además las pequeñas-grandes hazañas de millones de maestras y maestros que lidian con esa otra forma de violencia cotidiana y naturalizada que es la pobreza: historias de compromiso, entrega, dedicación, sacrificio, a menudo inadvertidas o protegidas en la memoria y el recuento oral de cada familia, de cada escuela, de cada pueblo, algunas convertidas en reportajes periodísticos o en libros, varias llevadas a la pantalla. Historias extraordinarias que los propios maestros tienden a ver como ordinarias, como parte del oficio. Historias privadas, que quedan en el anonimato, sin documentarse y sin que nadie sepa de ellas.

Si cada maestro o maestra registrara por escrito sus historias y si además tuviese un dispositivo elemental para fotografiar o filmar, ¡cuántas cosas saldrían a la luz! Historias de humanidad, de generosidad, de grandeza, que son parte de la vida escolar, pero que rara vez afloran, sepultadas bajo esas otras historias, las del desencanto, la frustración, el fracaso. De hecho, cuando la cámara de fotos o de video entra a la escuela es para vigilar antes que para documentar, para verificar normas y números antes que para hacer contacto con las personas, sus realidades y relaciones.

Se pide a los maestros que sean investigadores y profesionales que reflexionan permanentemente sobre su práctica, pero no se les facilita las habilidades y equipamientos mínimos para hacerlo. Como vemos, un teléfono celular (smartphone) en manos de una maestra o un maestro puede ser una herramienta de trabajo, de sistematización, de investigación, de comunicación. Nadie sabría hoy de la maestra Martha y de su hazaña si no hubiese tenido un celular a mano y alguien que le explicara la importancia de subir el video en Internet.


Para saber más:
ONU adopta resolución para proteger escuelas en zonas de conflicto - Centro de Noticias ONU, 12 julio 2011
▸ UNESCO, Informe de Seguimiento de la Educación para Todos (EPT) en el Mundo - Informe 2011: Una crisis encubierta: conflictos armados y educación

Textos relacionados en OTRA∃DUCACION

Colegio durante el día, Misiones a la noche (Caracas)



Rosa María Torres


Visita al Centro de Educación de Adultos ‘Padre Mendoza’, Parroquia El Valle,
Caracas (29 junio, 2006)


Este reportaje es parte del estudio “Alfabetización y acceso a la cultura escrita por parte de jóvenes y adultos excluidos del sistema escolar en América Latina y el Caribe”, financiado por el CREFAL. Entre 2006 y 2009 visité programas de alfabetización y de promoción de la lectura y la escritura en nueve países de la región (Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador, México, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela).



He venido a visitar este plantel sin previo aviso, sin permiso ni acompañantes oficiales. Mediante consulta telefónica, una funcionaria del Ministerio de Educación me informó sobre centros educativos en Caracas en los que pueden verse funcionando la Misión Robinson (Robinson I ‘Yo Sí Puedo’: alfabetización y Robinson II ‘Yo Sí Puedo Seguir’: terminación del sexto grado de educación básica) y la Misión Ribas (terminación del bachillerato). He invitado a acompañarme en la visita a Aníbal, del Instituto Radiofónico ‘Fe y Alegría’ (IRFA) de Venezuela.

Es un colegio tradicional de Caracas, fundado en los 1960s, ubicado en la Parroquia El Valle. Un edificio amplio, bien mantenido, de dos plantas, que – al igual que muchos otros planteles educativos en Caracas y en el resto del país - funciona actualmente como colegio regular durante el día y como centro de educación de adultos (CEA) por la noche. Esto - el pleno aprovechamiento de los planteles escolares y su apertura a las necesidades educativas de la comunidad - es una vieja aspiración de quienes abogamos por una política y una práctica educativa inclusivas, especialmente en países con muchas necesidades como los nuestros.

Llueve. Mientras esperamos protegidos bajo el alero de la entrada, observo la interminable hilera de personas que van llegando, en transporte colectivo y a pie: jóvenes y adultos, hombres y mujeres, de todas las edades. Lo que los une es el deseo de estudiar, de progresar, de aprovechar esta oportunidad que se les ofrece. Unos vienen a aprender a leer y escribir, otros a completar su primaria, otros a lograr el sueño del bachillerato.

En la entrada encontramos al rector del colegio y a algunos profesores que se van juntando. Ingreso al edificio explicando que soy una educadora e investigadora ecuatoriana interesada en ver cómo funcionan las Misiones Bolivarianas.

En este colegio funcionan la Misión Robinson y la Misión Ribas. La Misión Robinson (llamada así en honor al maestro de Simón Bolívar, Simón Rodríguez, quien adoptó el seudónimo Robinson) fue lanzada el 1º de julio de 2003 a escala masiva, con el propósito de alfabetizar a la población analfabeta mayor de 15 años; en octubre 2005 el gobierno venezolano declaró a Venezuela “Territorio Libre de Analfabetismo”, declaración que levantó mucha polémica a nivel nacional e internacional, pero que contó con el aval de la UNESCO. Según datos oficiales, más de un millón y medio de personas se alfabetizaron en ese período. La alfabetización continúa, ahora como primer nivel de otros niveles educativos que han venido agregándose mediante nuevas Misiones: la Misión Robinson II, lanzada en septiembre 2003, ofrece la educación primaria en 10 meses (se aspira a graduar anualmente a 800 mil personas con el equivalente al sexto grado y universalizar la educación primaria entre toda la población para el año 2012); la Misión Robinson III, iniciada en septiembre 2006, consiste en “Círculos de Lectura” destinados a sostener y profundizar el hábito de la lectura; la Misión Ribas se ocupa de la educación secundaria y la Misión Sucre de la universitaria.

Precisamente, el método cubano de alfabetización “Yo, Sí Puedo” (videoclases transmitidas con ayuda de un televisor y un aparato VHS, y con apoyo de un facilitador presencial) se estrenó en Venezuela con la Misión Robinson, para luego extenderse a otros países de la región. Según datos oficiales, 622.511 personas continuaron con el “Yo Sí Puedo Seguir” (breve período de sostenimiento y consolidación de la alfabetización) y 61% de los graduados en la Misión Robinson I continuaron estudiando en la Misión Robinson II. Asimismo, se distribuyó de manera gratuita un material con 22 lecturas titulado “Ya Puedo Leer” y un millón de Bibliotecas Familiares (colección de 25 títulos de literatura nacional e internacional donados por Cuba) a quienes participaron en el plan de alfabetización. Se creó asimismo el proyecto Robinson Socio Productivo, destinado a financiar proyectos productivos presentados por los estudiantes de la Misión.

Una clase de alfabetización sin video

Las clases empiezan regularmente a las 6 de la tarde pero hoy, con la lluvia, todo anda retrasado. Empezamos visitando, en la planta baja, un aula de la Misión Robinson I (alfabetización). Adentro encontramos al facilitador y a dos alumnas. Tres más llegan enseguida. Veinte son las personas inscritas.

- “La lluvia nos espantó a todos”, siente necesidad de aclarar el facilitador.

Anuncia, acto seguido, que hoy no usará el video en clase. ¿Por qué? Porque los televisores y VHS están guardados en una bodega en el segundo piso. Los bajan y suben todos los días, por las escaleras, y hoy sólo han venido alumnas mujeres. Así pues, cuando no vienen los hombres, que de todos modos son pocos, no hay video, la clase pasa a ser presencial.

En los minutos siguientes veremos cómo este facilitador se da modos para dictar una clase convencional, prescindiendo del sistema audiovisual para el que está preparado todo, incluido él mismo. Cosas que suceden cuando fallan las tecnologías o las condiciones previstas para utilizarlas…

Lección de Geografía: la luna

En el segundo piso funcionan las aulas de la Misión Ribas, iniciada en noviembre de 2003 y la cual opera también en base a teleclases elaboradas en Cuba. La enseñanza se divide en dos niveles: Primer Nivel o Básico, que comprende del 7º al 9º grados y Ciclo Medio-Diversificado, que abarca  4º y 5º de bachillerato.

Nos asomamos al aula que está junto a las escaleras. El facilitador – un muchacho joven - nos invita a entrar y a ubicarnos en la fila de atrás. No parece acostumbrado a las visitas, pero tampoco sentirse incómodo en nuestra presencia. Quizás porque, al fin y al cabo, la clase no la dicta él sino el video.

El televisor y el VHS están colocados sobre el escritorio del profesor. A un costado están las cajas de cartón en las que diariamente se meten y sacan televisor y VHS y se transportan desde y hacia la bodega, en ese mismo piso. Un carro con ruedas, también a la vista y – según sabremos luego - elaborado por los alumnos en el propio centro, facilita esta penosa tarea diaria de transporte. 

Hay 13 alumnos presentes, la mayoría jóvenes entre 15 y 20 años, vestidos a la moda, llenos de pulseras y collares, gorras volteadas hacia atrás, tatuajes,  piercings, celular en mano varios de ellos. No hay personas mayores, sólo dos señoras también jóvenes. Conversando con estos muchachos y muchachas después de la clase, sabremos que varios son repitentes o han sido expulsados de sus colegios. Vienen a la Misión Ribas buscando continuar y completar aquí sus estudios secundarios, después de haber sido desahuciados por el sistema escolar tradicional.

Hoy toca Geografía. La lección se refiere a la luna. En la pantalla vemos el siguiente texto:

“El mayor cráter lunar es Bailly, con 295 km. de diámetro
y 3960 metros de profundidad”.

“A fines del año 1996 un grupo de científicos anunciaron
la posible existencia de hielo en la cara oscura de la Luna”.

Mientras observo a los alumnos copiar estos textos, sin una pizca de interés, me pregunto qué relevancia tiene saber el nombre, diámetro y profundidad de un cráter en la luna, y la posible – ni siquiera confirmada - existencia de hielo en su cara oscura. ¿Es éste el conocimiento más actualizado que existe sobre la luna, una década después? Una búsqueda curiosa en Internet, esa misma noche, me descubre decenas de sitios en la web dedicados al conocimiento del sistema solar y de la luna específicamente, con información variada e interesante, incluyendo fotos, mapas y gráficos de alta calidad. Ahí me entero que la luna tiene cerca de 3 billones de cráteres de más de 1 m. de diámetro. ¡Eso sí que llama la atención! La información sobre la misión científica ha sido tomada de este sitio sobre el sistema solar donde se lee: “A finales de 1996, un grupo de científicos estadounidenses anunció el descubrimiento de la posible existencia de hielo (probablemente agua helada) en un cráter de la cara oscura de la Luna”. Si es para fines de información, ¿no sería mejor apoyarse en la computadora y el Internet antes que en el video?

La calidad didáctica del video deja mucho que desear. El color marrón-mostaza del fondo es una mala elección desde el punto de vista visual, reduce antes que realza el contraste con el color negro de los textos. Tampoco el tipo de letra utilizado es el más adecuado. El gráfico de la luna se ve borroso.

- “Profe, ¿qué tenemos que hacer con el gráfico? ¿Lo dibujamos?”, pregunta una de las dos señoras.
- “Bueno”, dice el profe, y detiene el video.
- “¿Por qué está tan borroso el gráfico?”, me animo a preguntar, desde atrás.
- “Es que éste ya es el cuarto curso, el video se gasta de tanto uso”, explica el profe.

Problema – pienso - que podría resolverse mejor si en lugar del sistema VHS – en desuso - se usara DVD, que ofrece mayor calidad y se degrada menos rápidamente con el correr del tiempo y con el uso.

Dibujado el gráfico en los respectivos cuadernos, vuelve a correr el video. Ahora aparece en la pantalla el siguiente ejercicio:

ACTIVIDAD INDEPENDIENTE
Dibuja y nombra en tu libreta las fases de la luna

La muchacha sentada delante de mi pupitre empieza a dibujar en su cuaderno las siluetas de la luna en sus diversas fases, valiéndose de la tapa de un frasco que saca de su cartera.

Nos retiramos de esta clase cuando los alumnos se aprestan a copiar este nuevo dibujo. Es evidente que no pasará mucho más aquí.

Una clase de Inglés

Pedimos permiso para entrar en otra aula, donde transcurre una clase de Inglés. Nuevamente, pocas personas presentes, la mayoría jóvenes. El video está corriendo y muestra un diálogo entre un hombre y una vendedora. El hombre está tratando de comprar un regalo para su esposa. Enseguida, aparece en la pantalla un ejercicio de respuesta múltiple destinado a verificar la comprensión del diálogo:

In the video, the person wants to buy:
-       a house
-       some sweets
-       a present for his wife
Choose the correct item according to the conversation.

Un alumno pide al facilitador si puede regresar el video, para escuchar nuevamente el diálogo. Dirigiéndose a mí, el facilitador explica:

- “El video va muy rápido, el diálogo va muy rápido, no se entiende muy bien”.

Así es. Imagen y audio son deficientes.

La clase termina. Queda la duda de si con este video se puede efectivamente aprender inglés…

La bodega del segundo piso

Vamos a visitar la bodega y nos encontramos allí con la persona encargada y con el coordinador de las Misiones en este plantel.

La bodega, antes un aula del colegio, ha sido habilitada especialmente para las Misiones, a fin de guardar allí los televisores y VHS, los casetes de video y demás materiales que se utilizan en las clases de las Misiones. La puerta de madera ha sido sustituida por una puerta blindada. Todo esto a raíz de dos robos consecutivos, uno a la medianoche y otro en pleno día, en los que los ladrones forzaron puertas y candados y se llevaron todos los equipos, recién adquiridos. Hubo que comprar todo de nuevo y tomar estas medidas. Robos y medidas similares se están dando en otros centros donde funcionan las Misiones. El tema seguridad es clave – y costoso – cuando se trata de distribución y uso masivos de equipos y aparatos como televisores, videocaseteras, computadores, etc. No obstante, suele desestimarse o subestimarse al optar por modalidades educativas basadas en las tecnologías, y al presupuestar sus costos.

Televisores y VHS solo se utilizan en la noche, en las clases de los adultos, no en el funcionamiento regular del colegio. ¿Por qué no se dejan los televisores en las aulas, apertrechados contra la pared, en lugar de transportarlos y guardarlos todas las noches? La pregunta la hemos hecho ya en otras visitas, dentro y fuera de Venezuela, sin haber obtenido explicaciones claras o congruentes. Más allá de las tecnologías y las razones de seguridad, aquí entra evidentemente en juego el tradicional autismo del sistema escolar y su incapacidad para acoger e integrar lo nuevo, el “mundo exterior”, y especialmente el mundo de la educación no-formal y de adultos.

El tema de la seguridad ha complicado enormemente la organización de las clases en las Misiones. En este caso, implica ahora llevar y traer todos los días los aparatos a y desde las aulas. Los más afectados son los grupos que estudian en el primer piso. El problema se agranda dado el gran tamaño (y consecuente peso) de los televisores, que han sido adquiridos atendiendo a las dificultades de visión de muchas personas y al número de alumnos en cada grupo. Un ejemplo de cómo una decisión correcta desde la perspectiva pedagógica, puede ser en cambio un dolor de cabeza desde la perspectiva logística.

- ¿Por qué ubicaron la clase de alfabetización en la planta baja, conociendo estas dificultades?, pregunto.

La explicación me toma por sorpresa. En la clase de alfabetización hay una persona que viene a estudiar en silla de ruedas, no puede subir ni bajar gradas. Sus compañeros y compañeras de clase decidieron quedarse en un aula en la planta baja y asumir la dificultad de bajar y subir diariamente el televisor. Un ejemplo de solidaridad que, de no mediar la pregunta, puede interpretarse rápida y equivocadamente como un acto de discriminación.

Un bombero coordinador de las Misiones en el centro

Entrados en confianza y en calor, el coordinador de las Misiones en el centro va abriéndose a la conversación. Se llama Oswaldo, es bombero, vino aquí inicialmente como alumno, se graduó y hoy es el coordinador. Sigue siendo bombero durante el día, en un recinto cercano, y coordinador de este centro por las noches. Se lo ve apasionado con este trabajo, comprometido en cuerpo y alma. Da gusto ver a un bombero convertido en administrador y organizador de un espacio de aprendizaje para jóvenes y adultos, aprendiendo él mismo en su función y agrandándose como persona.

Le pregunto cuáles son algunos de los aprendizajes y rectificaciones más importantes en estos tres años de Misiones Bolivarianas. Menciona, inmediatamente, los subsidios y las becas. Al inicio, toda persona que quería estudiar recibía una beca, a fin de permitirle liberar tiempo para el estudio. Medidas similares se han tomado, de hecho, en otros países latinoamericanos que hemos visitado, como Argentina y México. En el caso venezolano, la beca equivalía a un salario mínimo (180.000 Bolívares, poco más de 80 dólares). También se otorgaron bolsas de comida (pan, arroz, café, leche, pasta) como estímulo para que las personas se inscribieran. A los facilitadores se les dio una ayuda mensual de 160.000 Bolívares (84 dólares). Todo esto contribuyó, obviamente, a la capacidad de la Misión Robinson para movilizar a cientos de miles de personas hacia el estudio. No obstante, todo esto dio pie también a distorsiones y abusos.

- “Había personas que venían, se inscribían, recibían el dinero y nunca más asomaban. O se presentaban al final”, dice Oswaldo.

En base a la experiencia, las reglas han cambiado. No todos reciben una beca. Cada centro recibe un número determinado de becas a distribuirse entre los alumnos de todo el centro. ¿Cómo se distribuyen y quién decide? Cada grupo de alumnos decide quiénes merecen la beca, teniendo en cuenta no sólo sus limitaciones socio-económicas sino también su nivel de compromiso y su desempeño en el estudio. Una decisión democrática y solidaria acompañada, así, de vigilancia colectiva.

Algunas lecciones de esta visita

Hemos estado en este centro cerca de cuatro horas. Al salir, registro en mi cuaderno cinco lecciones principales que me ha dejado esta visita:

1. Quienes dicen – y me han dicho aquí en Venezuela – que es imposible visitar y ver las Misiones en operación, que hay secrecía oficial, no lo han intentado realmente. El gobierno está en su derecho de vigilar por la seguridad de los centros y de las personas, de hacer preguntas a quienes desean ingresar, de pedirles un documento de identidad, sean extranjeros o nacionales. Si la visita se hace de manera respetuosa y con objetivos claros y transparentes, las puertas pueden estar abiertas.

2. Ni todo es maravilloso ni todo es defectuoso en estas Misiones. Y esto es mucho decir en un país hoy tremendamente polarizado como Venezuela, que exige alineaciones entre dos posturas, que encuentra difícil reconocer la complejidad, las contradicciones, los matices. Hay aspectos positivos y negativos, y es preciso reconocer ambos. Las Misiones educativas – Robinson, Ribas, Sucre - han alentado y abierto oportunidades sin precedentes a miles de jóvenes y adultos que desean empezar o continuar sus estudios, y eso es loable en éste o en cualquier otro país.

3. La crítica es siempre difícil de aceptar y de digerir, para cualquiera. Pero ésta es posible en un marco de confianza y respeto mutuos, en el que la pregunta sirva para aprender, dé pie a la conversación y deje de ser simplemente un mecanismo de arrinconamiento y deslegitimación.

4. Un bombero, un hombre y una mujer comunes, pueden mostrar ser seres humanos extraordinarios, si se les ofrece las condiciones y la responsabilidad para demostrarlo.

5. Preguntar es esencial para saber, para conocer, para desprejuiciarnos. ¿Por qué suponer, cuando está a la mano la posibilidad de preguntar?

* Fotos: Tomadas de diversos sitios, especialmente del Ministerio del Poder Popular para la Educación de Venezuela.

Referencias/Para saber más
IPLAC-Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño (Cuba) http://www.iplac.rimed.cu/
Ministerio del Poder Popular para la Educación http://www.me.gob.ve/
Misiones Bolivarianas http://www.gobiernoenlinea.ve/miscelaneas/misiones.html

Textos relacionados:
Rosa María Torres, Aprendiendo a leer y escribir en lengua mixe (México)

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Rosa María Torres,
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Rosa María Torres, Cooperativas, Misiones Bolivarianas y escuela rural (Venezuela)

 




Círculos de alfabetización "Sí Podemos" (Perú)

Cruzada Nacional por la Alfabetización ‘Sí Podemos’– Derrama Magisterial
Visita a círculos de alfabetización en la Provincia de Huaura y en Lima
(20-24 Abril, 2006)


Este reportaje es parte del estudio “Alfabetización y acceso a la cultura escrita por parte de jóvenes y adultos excluidos del sistema escolar en América Latina y el Caribe”, financiado por el CREFAL. Entre 2006 y 2009 visité programas de alfabetización y de promoción de la lectura y la escritura en nueve países de la región (Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador, México, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela).



Juntamos en este reportaje impresiones de visitas a varios círculos de alfabetización en Huacho, capital de la provincia de Huaura, así como en el distrito El Agustino, en Lima. Todos ellos vinculados a la “Cruzada Nacional por la Alfabetización” desarrollada desde fines de 2004 por la Derrama Magisterial, en convenio con el Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño (IPLAC) de Cuba y con el auspicio del Ministerio de Educación del Perú. Las visitas fueron organizadas por Luis Alberto Macazama, maestro peruano coordinador de la cruzada, y por Nora, la asesora cubana. Ambos me acompañan en los recorridos, durante cuatro días.

La Derrama Magisterial, creada en 1965, es la organización previsional del magisterio peruano. Con cerca de 300.000 asociados (aportantes) a nivel nacional, ha sido declarada una de las 50 mejores empresas del Perú. Los fondos de la empresa provienen del pago de 17 Soles que hace mensualmente cada maestro afiliado al Sindicato Unitario de Trabajadores en la Educación del Perú (SUTEP). (Nota: Al momento de esta visita, el cambio estaba a 3.3 Soles por 1 US Dólar).

La cruzada usa el método cubano de alfabetización ‘Yo, Sí Puedo’, que combina cartilla, videos y apoyo presencial de un(a) facilitador(a).  Según el tríptico informativo, la cruzada está dirigida a esas “miles de personas que no tuvieron oportunidad de ir a la escuela” y se propone alfabetizar en dos meses, con clases diarias de 2 horas. Para abrir un círculo se requiere al menos 15 alumnos. Los facilitadores son jóvenes estudiantes o maestros, a quienes se capacita y otorga un pequeño subsidio (9 Soles diarios, 180 Soles mensuales) para gastos de movilización.

Se arrancó en septiembre 2004 con un proyecto piloto en dos asentamientos del cono norte de Lima, La Ensenada y Laderas de Chillón. Ahora se ha entrado en una etapa de ampliación. Tanto la asesoría técnica cubana como los materiales de alfabetización – cartilla y juego de 17 cassettes con 65 videoclases – son donados gratuitamente a la Derrama por el gobierno cubano. Se está buscando convocar a otros grupos a sumarse a la iniciativa, cobrando por los materiales: 75 dólares el juego de videos y 1 dólar la cartilla.

Los círculos operan en zona urbana. Cuando se plantearon llegar a la zona rural, encontraron que 60% de los potenciales beneficiarios hablan quechua y el 25% no tiene energía eléctrica, indispensable para un método que se basa en teleclases a través del video. Se considera por ello adaptar el método a la radio y traducirlo al quechua.

Con esta cruzada la Derrama Magisterial se ha propuesto aportar al combate del analfabetismo en el país (11%, 2 millones de personas mayores de 15 años, según el censo 2005), complementando acciones que vienen haciendo a escala nacional programas como: PNA (Programa Nacional de Alfabetización) del Ministerio de Educación, que llega al 16% de los analfabetos y cuya meta es alfabetizar a 250.000 personas hasta 2012;  PAEBA, programa oficial iniciado en 2003, financiado y coordinado por la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI);  e IRFEYAL, programa radiofónico de Fe y Alegría, que ofrece educación básica de adultos desde alfabetización hasta bachillerato.

Antes de adoptar el ‘Yo Sí Puedo’, el coordinador de la cruzada había preparado un material fotocopiado titulado “Dame la Mano: Un programa para enseñar a leer y escribir a jóvenes y adultos”. No obstante, la iniciativa se descartó y el material no llegó a usarse. Lástima. Había allí fundamentos e ideas interesantes, como ésta: “La propuesta está orientada a promover desde el comienzo el contacto constante con todo tipo de material escrito, buscando la interacción del participante con el texto, la comparación de sus propias producciones con los distintos textos producidos por sus compañeros. No estamos sujetos a un texto de lectura, pero se hace necesario contar con textos variados para el uso de los participantes, no descartando el uso de los medios audiovisuales, para lo cual nos estamos preparando” (p.2).

Una clase de “aprestamiento”

En el asentamiento que visitamos en Huacho, los círculos de alfabetización funcionan en domicilios particulares. Por 3 Soles (menos de 1 Dólar) por clase, los dueños de casa alquilan la sala, el televisor y el aparato de VHS. La alfabetización ha pasado a ser, así, motivo de encuentro entre vecinos y fuente de un pequeño ingreso adicional para algunas familias.

El primer círculo que visitamos funciona en una casa que aloja al mismo tiempo una pequeña tienda, una minihabitación con ventana a la calle. Durante las dos horas que dura la clase todos los días, la ventana se cierra y la venta se suspende. Una breve ojeada a la tienda permite inventariar los productos de primera necesidad del barrio. Dispuestos prolijamente en estanterías semivacías vemos sal, huevos, gaseosas, fideos, té, bolsitas de especias y aliños, cloro, papel higiénico, sobres de Nescafé, sobres de Sal de Andrews, pasta de diente Kolynos y toallas higiénicas Nosotras.

La sala de la casa – piso de cemento - ha sido acondicionada para la clase. A continuación está el comedor y, al fondo, una cortina de tela que seguramente separa este espacio social del o de los dormitorios. Los adornos en las paredes incluyen una estampa de Jesús, un crucifijo, un calendario con fotos de caballos, un cuadro de flores. Junto a la mesa del comedor hay una vitrina con libros, en la que podemos divisar sobre todo textos escolares, además de revistas, cómics, una enciclopedia de lomo dorado, y adornos en miniatura.

Todo asiento disponible en la casa ha sido puesto al servicio de la clase: dos sillones de paja, una banca de madera, varias sillas de plástico. Todos los sentados son mujeres, de diversas edades. Luego sabremos que aquí están juntos hoy dos grupos, el que estudia de 3 a 5 p.m. y el que estudia de 5 a 7 p.m.

- “Juntamos las dos clases porque las señoras del primer grupo no vinieron todas, tienen reunión en la escuela”, explica Shirley, la joven facilitadora.

El televisor de la casa, un Sony de 17 pulgadas, ha sido colocado en el centro, entre la sala y el comedor. El cartel con letras y sus respectivos números, que recomienda y usa el método ‘Yo Sí Puedo’, ha sido confeccionado y está a la vista, pegado con cinta adhesiva en la pared. Una pequeña pizarra blanca, arrimada sobre una silla, en la habitación contigua, aguarda su momento.

Esta es apenas la segunda clase. Empezaron ayer, presentándose entre ellas y aprendiendo a sostener y manejar el lápiz.

Shirley, nerviosa, no logra hacer funcionar el VHS. Nora acude en su  ayuda. Finalmente, entre ambas logran prenderlo. Antes de empezar a correr el video, Shirley aclara a la audiencia:
- “Esta clase les va a dar la señorita Angela, ella es la que les va a enseñar a leer”.

Angela, la maestra cubana protagonista en los videos, enseña a sus alumnos y alumnas ficticios los clásicos ejercicios de aprestamiento para la escritura. Las alumnas de carne y hueso, en esta casa en Huacha, tratan de imitarlos. Pero mientras los alumnos de Angela en la pantalla tienen pupitres, las alumnas de Shirley en esta casa en Huacha tratan de escribir en hojas blancas sueltas, apoyándolas sobre las piernas. El facilitador del otro grupo,  presente en esta clase, advierte el problema, saca rápidamente libros de la vitrina y empieza a distribuirlos entre las señoras, para que apoyen las hojas.

Desde adentro de la pantalla, Angela sigue orientando:
-       “Ahora vamos a hacer líneas curvas”                               U U U U U U
-       “Ahora trazamos la línea curva al revés”                         
-       “Ahora eliminamos los pespuntes, sin levantar el lápiz”

Las mujeres siguen bien las instrucciones. Algunas usan el borrador, borran y vuelven a escribir. Las hojas blancas se van llenando de líneas rectas y curvas, temblorosas, sumamente imperfectas, muy diferentes de las que vemos desfilar en el televisor.

- Angela: “Ahora vamos a repasar los números, aunque yo sé que ustedes ya los conocen… Vamos a asociar letras con números: 1  2  3  4  5”.
-  Alumna en el video: “Los dedos de la mano son 5”.
-  Angela: “Muy bien. Eres muy inteligente y muy observadora”.

No es fácil concentrarse y ver la pantalla, por varias las razones: niños y niñas pequeños corretean por la sala, distraen y tapan intermitentemente la pantalla; demasiado brillo, apenas si se divisan las siluetas de Angela y sus alumnos, y los trazos de las líneas se ven muy borrosos; el video corre muy rápido, es imposible seguir la pantalla y atender al mismo tiempo el propio papel.

Ahora se apaga el televisor y entra en funciones la pizarra. Paula, “la mayorcita” del grupo, es invitada a estrenarla. Shirley dibuja líneas punteadas y le pide a la señora Paula que las repase, “tal y como hizo antes en su hoja”. Parece sencillo, pero no lo es. Hay diferencias importantes entre un lápiz y un marcador, y entre una hoja de papel y una pizarra como instrumentos de escritura. Ni qué hablar de lo que significa pasar por primera vez a una pizarra, acto público de gran compromiso y alto riesgo para toda persona colocada en el rol de aprendiz.

En la conversación que sigue, resulta que la mayoría de estas mujeres fue algún día a la escuela, hasta 1º, 2º o 3er grados. La señora Paula es la única aquí realmente comenzando a aprender a leer y escribir.

A una señora que estuvo tres años en la escuela, le pregunto si sabe leer. Responde que sí. Le pido que lea la última página de la cartilla. Lee “Ya sé leer”, sin dificultad. En su caso, es estrictamente cierto. ¿Qué hace, entonces, aquí? Este material y este programa no son para ella.

Una clase con mesa que se lleva y se trae todos los días

Visitamos otra casa del barrio. Aquí lo que se alquila para la clase de alfabetización no es la sala sino un patio a la entrada, una especie de galpón techado con carrizo. En el centro una mesa y alrededor 11 mujeres, sentadas en troncos de madera y algunas en el suelo, arrimadas contra la pared. Luego sabremos, por Nelly, la facilitadora, que ella trae la mesa todos los días desde su casa, para que “al menos algunas de las señoras se sientan cómodas, como si estuvieran en la escuela”.

También aquí, todas las alumnas son mujeres y la mayoría de la tercera edad. Una de las señoras usa audífonos. Dos mujeres jóvenes, en sus treintas, son las que llevan la delantera.

También aquí están empezando con los ejercicios de aprestamiento y escribiendo en hojas sueltas. A quienes se sientan en el suelo, sin apoyo para escribir, les vemos intentar las posiciones más extrañas para ajustarse a los requerimientos de un lápiz que pretende dibujar sobre un papel.

El televisor, un Sony viejo, es muy pequeño y está lejos de las alumnas. Es difícil ver incluso estando cerca, en particular las líneas punteadas. Al momento de alquilarlos, ¿no se ponen requisitos en cuanto a las condiciones del lugar y del equipamiento?. La respuesta es: no hay mucho donde escoger, sobre todo porque aunque en todas las casas hay televisor, son pocas las que tienen un aparato VHS.

El Agustino

Vamos ahora a El Agustino, un distrito periférico de Lima surgido en 1947 a partir de una invasión violenta. Violenta es, también, la pobreza circundante. Más de medio siglo después, y de sucesivas invasiones, los ocupantes de estos cerros siguen viviendo mal, aunque 85% ya tiene acceso a servicios básicos. El Agustino se asocia con pobreza, hacinamiento, delincuencia, droga.

En vehículo puede llegarse hasta el Ovalo, una pequeña meseta  congestionada con mototaxis o ‘cholotaxis’ y muchos pasajeros. De aquí en adelante hay que subir a pie por lo que, desde abajo, parece una inmensa cascada de gradas.

Aquí, precisamente en medio de la mayor precariedad, surge la discusión en torno a la tecnología: ¿por qué se usa para las teleclases el sistema VHS en lugar del más moderno DVD? Hemos visto cómo florece en Lima la industria de la piratería, la proliferación de puestos que venden videos en formato DVD, sobre todo en zonas populares. El DVD, con su sistema de almacenamiento óptico, tiene muchas ventajas frente al VHS, claramente para fines educativos: mayor calidad de imagen y sonido, menor degradación de la grabación con el uso, capacidades multimedia e interactivas, con iguales e incluso menores costos. Además, los cassettes en VHS son muy grandes, lo que hace más difícil trasladarlos y encarece el costo de traerlos desde Cuba.

Así es, en efecto. El coordinador nos confirma además que en El Agustino la gente no tiene VHS sino DVD. Ya es difícil encontrar en Lima un aparato VHS. Un VHS cuesta 20 dólares, un DVD no llega a 100. Justamente se está planteando a Cuba la necesidad de que los videos del ‘Yo Sí Puedo’, grabados en VHS, se pasen a DVD.

Un círculo de “Nivelación”

El primer círculo que visitamos, en la Sala Comunal, está iniciando la segunda etapa del proceso, denominada “Nivelación”. No hay video. La teleclase ha cedido su lugar a la clase presencial y la cartilla ha sido sustituida por un breve material con lecturas contextualizadas a la realidad peruana.

La facilitadora, Esperanza, tiene a su cargo seis alumnas, señoras de 60 años y más, todas quechuahablantes. Hablan entre ellas en quechua y con nosotros en español.

¿Dónde aprendieron a leer y escribir? Una señora terminó el primer grado. Otras cuatro asistieron al programa de alfabetización ofrecido el año pasado por el Comité de Damas de la Municipalidad. Una de ellas explica que ha venido aprendiendo “de a poquito”, entre escuelas nocturnas y programas de alfabetización. De las nocturnas la echaban por no tener partida de nacimiento.

- “Cuando terminé el primer nivel, mi marido me regaló de premio el Coquito”, cuenta una señora. Coquito, cartilla de autor peruano - Everardo Zapata, nacido en Arequipa - con la que han aprendido a leer y escribir millones de personas hispanoblantes, y que en el 2005 cumplió 50 años.

Entusiasmada con su entusiasmo, les pido que me muestren cómo leen. No pueden leer ni en la cartilla ni en las hojas de nivelación, sobre todo porque la letra es muy chica. Esperanza saca entonces el texto que ha preparado, escrito en letra grande, en el reverso de un afiche. Aquí empiezan a leer, la mayoría aún con dificultad.

La mayor dificultad es que no logran “juntar las letras”, como dicen ellas. Habiendo aprendido con el alfabeto y los nombres de las letras, la palabra PERU es leída como PE-E-ERE-U. Algunas tratan de adivinar, completando la palabra a partir de la letra o la sílaba iniciales. “No tengo memoria”, “Me falla la cabeza”, “Me falla la vista”, son las explicaciones que dan estas mujeres, igual que en todos lados. Mujeres sencillas, canosas, desdentadas, sudan ante el compromiso que significa leer en voz alta, sobre todo en presencia de visitantes.

Una Iglesia evangélica con vista panorámica

cgdepaz
Un poco más arriba está una iglesia evangélica, una casa de dos pisos en cuya parte alta funciona un círculo de alfabetización. Al subir nos encontramos con una habitación de piso de tierra, a medio construir y llena de materiales de construcción, con una pared inexistente que conduce a una azotea abierta, sin bordes, con vista panorámica a El Agustino y su laberinto de cerros, casas, caminos, gradas, antenas y cables de televisión, ropas colgadas, gentes subiendo y bajando, atareadas en sus quehaceres.

El televisor y el VHS, aunque modestos, parecen aquí objetos de lujo. Al igual que la pizarra blanca, ubicada a un costado, sobre un atril.

La clase va de 4 a 6 de la tarde. Sandra, la facilitadora, tiene 25 años, terminó Administración de Empresas, recorrió todo Lima buscando trabajo y no lo consigue. Se inscribió en este programa como voluntaria y está descubriendo que le gusta enseñar. Hay otros facilitadores trabajando más arriba del cerro. La Municipalidad no les paga pero les trae en transporte hasta aquí y luego les recoge para llevarlos de vuelta hasta abajo.

De las 6 alumnas inscritas, hoy han venido 3. Ya las encontramos sentadas en la banca frente al televisor, el VHS y la pared inexistente con acceso a la azotea y vista a los cerros.

La señora Silvia, 54 años, trabaja de ayudante en un comedor. Las otras dos lavan ropa, una de ellas tiene una tienda. Viven en familia, con hijos y nietos.

Cuando vienen a estudiar, ¿a dónde dicen a sus familias que van?, pregunto.
-       “Voy a mis clases”, dice doña María.
-       “Voy al colegio”, dice doña Silvia. “Yo sí estuve en la escuela, dos años”

¿Y qué aprendió en la escuela?
- “Un poco de suma, las cinco vocales, ba-be-bi-bo-bu, ma-me-mi-mo-mu, pa-pe-pi-po-pu. Deletreando leo la Biblia, algo de libros, el periódico, revistas”.

Le pido que lea la portada interior de la cartilla ‘Yo Sí Puedo’. En el centro de esa página dice: “UN PROGRAMA PARA PONER FIN AL ANALFABETISMO EN LA AMÉRICA DE BOLÍVAR Y MARTÍ”. Al llegar a “ANALFABETISMO”, Doña Silvia se traba, no la puede leer.
-       “Es muy larga la palabra”, dice.

¿Alguna ha visto una computadora? ¿Les gustaría aprender a manejar una? Todas dicen que sus hijos y nietos saben usarla, ellas no. ¡Claro que les gustaría!

Son las 6 de la tarde, hora de cerrar e irse. Al salir, nos fijamos en un cartel escrito a mano, ubicado en la casa junto a la iglesia:

SE DEJA A CREDITO UNIFORMES COMO PANTALONES, FALDAS, CAMISAS Y CHOMPAS PARA PAGAR S/ 10.00 SEMANAL

El cartel es obra de estas mujeres, una colaboración de este círculo con una familia del barrio y su pequeña empresa familiar. Una muestra maravillosa de la utilidad social de la escritura, de su madera solidaria, de su función pública, de su relevancia para la reproducción de la vida.

Un poco más abajo, nos topamos con un café Internet. El rótulo, muy visible, pegado sobre la puerta de madera, abierta de par en par, invita a entrar:


INTERNET  (1 SOL LA HORA)

Foto Diana Paredes
Seguimos bajando y fotografiando todo lo que hay para leer en un día cualquiera, con sólo subir o bajar por la escalinata. ¡Una mina de oro! Rótulos y anuncios a granel, en diversos tipos y tamaños de letra, con y sin dibujos, con y sin errores ortográficos. Placas con los nombres de las familias en las puertas de algunas casas, nombres de las calles y pasajes, leyendas pintadas en las paredes, grafittis, avisos, marcas de productos, anuncios comerciales, carteleras, propaganda electoral, el menú de un restaurante, etc., etc. Muchísimo más y más útil que lo que ofrecen por lo general cartillas y textos programados para adultos. Si sólo los programas de alfabetización y de promoción de la lectura y la escritura tuvieran más en cuenta los contextos de vida de la gente, los textos reales que forman parte de su cotidianeidad, las oportunidades de leer y escribir que aguardan en cada esquina, en cada encuentro, en cada mirada llena de curiosidad.

Psje. Tayacaja 110
Imágenes prestadas
Fam. Huaringa Pomajulca

ESCAPE
RUTA DE EVACUACION

INCA KOLA
EL SABOR DE LO MISMO

SE VENDE CASA

HOY
Arroz chaufa
Alitas Broster
Limambulante
Lomo saltado
Papa revuelta
Pescado c/arroz
Milanesa arroz
Hamburguesa

Las Estrellas de la Cumbia
Baile y Artistas Invitados
domingo Mayo 5 pm

SE VENDE CERVEZA Y GASEOSA
POR MAYOR Y MENOR 
TELEFONO PUBLICO
NACIONAL E INTERNACIONAL

UBICACIÓN MESA DE SUFRAGIO
OLLANTA Presidente - Amor por el Perú
APRA Alan con el pueblo Presidente 

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Referencias / Para saber más

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