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El barrio como espacio pedagógico: Una escuelita itinerante (Brasil)


Dedicado a quienes creen que la buena educación se juega en la infraestructura y el cemento

Una experiencia en Vitoria, Brasil

“Atención a niños de 0 a 4 años
haciendo de cada niño un ciudadano
de cada comunidad un espacio escolar
y de cada participante un educador”.

 Fotos: CPCD/Sementinha

Sementinha” es un proyecto educativo para niños de 4 a 6 años que funciona en barrios pobres de tres ciudades brasileñas: Victoria, en Espíritu Santo, y San Francisco y Sabará, en Minas Gerais. El proyecto es desarrollado por un organismo no-gubernamental, el Centro Popular de Cultura e Desenvolvimento (CPCD), con sede en Belo Horizonte, Minas Gerais.

Se inició en 1984 con apoyo de las fundaciones Bernard Van Leer y Kellogg. Trabaja con lo que en Brasil suelen llamar “poblaciones carentes”, es decir, poblaciones pobres.

En Victoria, el trabajo se hace en el barrio Resistencia, el basural de la ciudad. Los niños encuentran en el proyecto un espacio de socialización y juego, aprenden nociones de alfabetización, salud, higiene y ecología, y aprenden a fabricar sus propios juguetes, con materiales de desecho.

Elementos metodológicos del proyecto que destacan son: la rueda
, la cual se hace al inicio y fin de las actividades del día; la pauta, que es el plan de trabajo diario y semanal, y la evaluación y la memoria del trabajo, llevadas por los coordinadores, nombre con el cual se conoce a las personas que conducen el proyecto.

El aspecto más novedoso está en que se trata de una “escuelita itinerante”, sin espacio ni local fijo, sin aulas. Niños y coordinadores hacen del barrio el espacio de aprendizaje y de cualquier lugar un espacio para encontrarse y aprender. “Sementinha” se da a conocer, por ello, como “a escola debaixo do pé de manga”, es decir, “la escuela debajo del árbol de mango”.

Intervienen y son considerados educadores no únicamente los coordinadores
sino los padres y madres, los hermanos mayores, familiares y vecinos, es decir, todos quienes tienen que ver con la educación de los niños. Lo que se aprende en "la escuelita”, como la llaman, son fundamentalmente los saberes y haceres -la cultura- de la propia comunidad.

Niños y educadores se reúnen a jugar, cantar, dibujar, fabricar juguetes, leer, contar historias, en los espacios disponibles en cada barrio: debajo de un árbol, en una esquina, en la iglesia, en el mercado, en la calle, en la casa de un vecino, en las propias casas de los niños. Diariamente, en la rueda, antes de empezar la jornada, alumnos y coordinadores deciden qué van a hacer y aprender ese día, y cuál va a ser el itinerario. Aquí, en este círculo, agarrados de las manos, entre todos, se toman las decisiones, se ventilan los problemas y se hacen las propuestas.

A las 7 u 8 de la mañana, cada grupo de niños (por lo general no más de 15) y su coordinador(a) se encuentran en un lugar acordado de antemano, la iglesia, por ejemplo, y desde ahí inician el recorrido.

Una de las paradas es la casa de uno de los niños; los padres de familia rotan como anfitriones del grupo. Cada madre anfitriona tiene el compromiso de preparar un té de hierbas medicinales. Los niños se sientan en el suelo, en círculo, y se encargan de servir el té.

La “ceremonia del té” se aprovecha, así, no solo como espacio de socialización y dinamización familiar y comunitaria, sino para reforzar entre los niños y sus familias los saberes y prácticas en torno a las plantas medicinales de la región. Las madres, cuando pueden, preparan arroz cocido y papaya verde para agasajar a los invitados.

Niños y niñas van por la calle cantando, brincando, mezclándose con la vida cotidiana de la gente - “la escuelita pasó por aquí dos veces hoy”, escucho decir al peluquero - y haciendo de cada lugar un espacio y un pretexto para aprender. En las paradas para tomar el té, es decir, en las casas de los niños, se aprovecha lo que hay a la vista -muebles, adornos, fotos, álbumes- como tema generador. Al final de la mañana, en la rueda, se evalúa la jornada del día. Luego los niños emprenden el camino de vuelta a su casa.

Las opiniones de madres y padres de familia sobre el proyecto son muy positivas. Obviamente, preguntados al respecto, contar algún día con un local sigue siendo una aspiración de muchos. La asociación educación = edificio e incluso aprendizaje = edificio es muy fuerte no únicamente entre los pobres sino en toda la sociedad, y es muy difícil de romper.

Los políticos han hecho siempre de la "obra física" un bastión de sus promesas electorales y un anzuelo del voto, reforzando así la ideología del cemento en la educación y en todos los campos.

Este proyecto desafía esta ideología. Ha logrado mostrar que sin local, al aire libre, puede hacerse educación de la buena. Ha mostrado que es posible dar vuelta a la "carencia" y convertirla en recurso pedagógico, cultural y social de gran riqueza y potencial, en torno al cual articular todo el proyecto educativo.

En 1997, la Universidad Federal de Río Grande do Sul empezó a implantar un programa similar, inspirado en éste, en la periferia de Porto Alegre. En 1998, “Sementinha” fue calificado como “proyecto ejemplar” por la Secretaría de Educación de Minas Gerais y como “ejemplo de modelo educacional para los países del Tercer Mundo” por la Organización Mundial de Educación Preescolar (OMEP).(Lástima que la OMEP considere que el modelo es tal solo para países del "Tercer Mundo"). Tião Rocha, creador y director del CPCD, ganó el Premio Emprendedor Social 2007 en Brasil.  

Quito: Encuesta de Cultura Ciudadana

Virgen de Quito, Omar Arregui - Quitomas


En abril de 2010 se aplicó en Quito la Encuesta de Cultura Ciudadana, una encuesta
de   Corpovisionarios, organización creada por Antanas Mockus, dos veces alcalde de Bogotá, senador y excandidato a la presidencia de Colombia. La encuesta (54 preguntas) se aplicó a 1600 personas de diversos estratos sociales, en convenio con el Municipio de Quito y con la participación de una encuestadora local.

La encuesta se aplicó en más de 20 ciudades latinoamericanas, entre ellas Bogotá, Bello Horizonte, Cali, Caracas, La Paz, Medellín, México D.F., Monterrey y Quito, así como en Uruguay (2012).

El objetivo es promover la cultura ciudadana a fin de mejorar la seguridad y la convivencia en las ciudades. Por cultura ciudadana se entiende 
"el conjunto de costumbres, acciones y reglas mínimas compartidas que generan sentido de pertenencia, facilitan la convivencia urbana y conducen al respeto del patrimonio común y al reconocimiento de los derechos y deberes ciudadanos”. 
Desde el punto de vista de la política y la gestión, el enfoque de cultura ciudadana propone trabajar por la (auto)regulación y la mutua regulación antes que mediante el control y el castigo.
"En lugar de concentrarse en el incremento del control y el castigo, el enfoque de Cultura Ciudadana apuesta por la formación de ciudadanos con disposición y capacidad de autorregularse, así como con disposición y capacidad de regular a otras personas y ser regulados por otras personas de forma pacífica. Particularmente la mutua regulación se ha revelado como una herramienta muy poderosa en el cambio de comportamientos colectivos, pues al parecer en ocasiones es más fuerte, o bien el deseo de ser aceptado por la comunidad, o bien el miedo a ser rechazado, que el miedo a la sanción externa como una multa o la cárcel".
La encuesta mide percepciones, actitudes y comportamientos de la sociedad frente a: Ley, Moral y Cultura, Sistemas reguladores del comportamiento, Movilidad, Tolerancia, Cultura Tributaria, Cultura de la Legalidad, Seguridad, Disposición a realizar acuerdos, Participación Comunitaria, Confianza, y Mutua Regulación o Regulación Social.

9 problemas principales de cultura ciudadana en Quito

Los resultados de la encuesta aplicada en Quito, entregados a las autoridades de la ciudad en diciembre de 2010, destacaron nueve problemas principales de cultura ciudadana en esta ciudad:

1.
alta accidentalidad vinculada al tránsito

2.
propensión a la pelea, la riña, la bronca callejera
3.
intolerancia a la diversidad o abierta discriminación
4.
incumplimiento de la ley y de la legalidad
5.
predisposición a la justicia por mano propia
6.
posición favorable a portar armas para protegerse
7.
indiferencia frente a la violencia contra niñas y niños
8.
débil confianza interpersonal

9.
desconfianza en la justicia y las autoridades judiciales.


Algunos datos relacionados:


▸ Quito tiene altas tasas de muerte por accidentalidad vinculada al tránsito.

▸ La intolerancia frente a la diversidad incluye machismo, racismo, xenofobia, homofobia.
3 de cada 4 personas encuestadas contestaron que no quisieran tener como vecinos a prostitutas u homosexuales; 4 de cada 10 dijeron lo mismo de enfermos de Sida; y 4 de cada 10 respecto de colombianos, cubanos y rockeros.


La predisposición a la justicia por mano propia es alta. 54% de las personas encuestadas dijeron avalar que un grupo de personas propine una paliza a un ladrón, si es atrapado.
3 de cada 10 personas se pronunciaron a favor de portar armas para defenderse. Quito tiene la mayor predisposición al linchamiento entre las ciudades latinoamericanas encuestadas.
La desconfianza interpersonal es muy alta. 7 de cada 10 personas dijo desconfiar de los demás.

▸ Aumenta el número de crímenes y la violencia con que se cometen
, a la vez que surge y se afianza el sicariato. Secuestros exprés, violaciones, desaparición de personas, asesinatos de jóvenes, femicidios, conmocionan a la ciudad. La venganza era en 2009 la tercera causa de homicidio: en 2011 pasó a ser la primera, desplazando a las riñas, que ocupan el segundo lugar. El consumo de alcohol y de drogas agrava los comportamientos violentos. Menos del 5% de los delitos es cometido por extranjeros (Observatorio Metropolitano de Seguridad Ciudadana-OMSC). La situación ha mejorado notablemente en relación a la tasa de homicidios: en 2016, Quito se ubicaba entre las 10 ciudades más seguras de América Latina, ocupando el quinto lugar, según el Igarapé Institute Homicide Monitor.

Entre las ciudades latinoamericanas estudiadas, Quito tiene la mayor disposición a desobedecer las leyes. Un ejemplo de esto es la disputa por los resultados de la Consulta Popular 2011, entre otros en torno a la pregunta referida a las corridas de toros.
Se han vuelto comunes los ataques a agentes de policía y de tránsito.

La violencia contra niños y niñas es muy alta y va en aumento en el país, generando alarma nacional e internacional. Según la Primera Encuesta Nacional de Niñez y Adolescencia realizada por el Observatorio de la Niñez y la Adolescencia (ODNA) en 2010, desde 2004 subió de 20% a 30% el número de encuestados que describían castigo violento por parte de profesores a alumnos que "se portan mal"; también aumentó el maltrato de padres de familia a niños y niñas entre 6 y 11 años, y las muertes de adolescentes por causas violentas: accidentes, suicidios y homicidios. En 2015, según la encuesta de la niñez y la adolescencia 2016, 26% de los niños, niñas y adolescentes de 5 a 17 años decía recibir trato violento por parte de sus profesores cuando no hacen los deberes o cometen alguna falta; esto incluye golpes, insultos, burlas y restricciones en el tiempo del recreo. 

Según el informe Situación de la Niñez y Adolescencia en Ecuador: Una mirada a través de los ODS (UNICEF, 2018), 3 de cada 10 niños y adolescentes sufre castigo físico de sus padres, 1 de cada 4 recibe trato violento de sus profesores, 1 de cada 5 es víctima de bullying, 40 niñas entre 10 y 14 años dan a luz cada semana, 1 de cada 4 niños y niñas menores de 5 años padece desnutrición crónica.

Una encuesta nacional realizada por FLACSO-Ecuador en 2014 (las anterores ediciones fueron en 2010 y en 2012) - acerca de actitudes y percepciones de los ecuatorianos en torno a política internacional arrojó, una vez más, que "El ecuatoriano mira con recelo al extranjero" (El Comercio, 7 nov. 2015). Estados Unidos aparece de manera reiterada como el país con la opinión más favorable.

El contexto nacional
Guagua botado, Omar Arregui - Quitomas


Los problemas identificados en esta encuesta son marca del mundo en que vivimos y parte del cuadro más amplio de país. En Quito muchos de ellos son de largo arrastre y reconocibles para quienes vivimos en esta ciudad. 

Observamos en el Ecuador y en Quito específicamente

- delincuencia e inseguridad, incluyendo homicidios y femicidios, temas nuevos para Quito, tradicionalmente considerada una ciudad hospitalaria y segura.
- inseguridad vial, con recurrentes accidentes y
saldo de muertos y heridos. El tráfico se ha vuelto insoportable tanto para automovilistas como para peatones y ciclistas. Quito ocupa el lugar 20 entre las ciudades con más tráfico en el mundo (2018).
- fuerte confrontación social y política, machismo y racismo, falta de diálogo y participación sociales, denostación de la crítica, actitudes y liderazgos autoritarios e intolerantes,
insultos y amenazas cotidianos en el escenario púbico, los medios, las redes sociales, etc.
- exacerbación de la violencia contra niños y niñas en el hogar y en la escuela, por parte de padres de familia y profesores, y entre alumnos (bullying). El suicidio ha pasado a ser la primera causa de muerte entre los adolescentes. A esto se agregan numerosos casos de acoso y abuso sexual en las instituciones educativas, destapados en los últimos años.

- desconfianza en la justicia y sus instituciones.

Quito fue declarada por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad (8 septiembre 1978). Es desde hace varios años ciudad asociada de la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras. En 2010 fue declarada Capital Americana de la Cultura 2011. En 2018 pasó a integrarse a la Red Mundial de Ciudades del Aprendizaje del UIL-UNESCO.


Preguntas necesarias


Frente a los problemas de cultura ciudadana identificados, cabe plantear/se una serie de preguntas que permitan perfilar estrategias de acción:

¿Qué responsabilidad tienen en dichos problemas la familia, la comunidad, el sistema escolar, los medios masivos, el sistema y la cultura política, las organizaciones sociales, las instituciones religiosas, el Estado, los organismos internacionales?
▸ ¿Qué clase de políticas y medidas hay que poner en marcha para lidiar con las condiciones objetivas que alimentan la inseguridad, la violencia fisica y verbal, la desconfianza en las instituciones y en las personas, el desprecio por la vida y por las leyes, la negligencia respecto de los niños, la violencia sexual, la homofobia, la xenofobia, los estereotipos y las discriminaciones de todo tipo?

▸ ¿Qué
espacios culturales, deportivos, recreacionales, de creación, expresión y participación es preciso crear, potenciar o aprovechar mejor en la ciudad?
▸ ¿Qué información, formación y capacitación requieren los políticos, los empresarios, los servidores públicos, los profesores, los periodistas, los dirigentes de toda clase, los padres de familia, los vecinos, los policías, los choferes, los proveedores de servicios, la población en general?

¿Qué clase de educación se requiere no solo en el sistema escolar (público y privado) sino en la familia, en la comunidad, a través de los medios de comunicación, en Internet?
¿Qué clase de pedagogía familiar, escolar, social y política es preciso alentar y desarrollar?
▸ ¿
Qué clase de reglas de convivencia social es posible y necesario establecer, qué estímulos, qué sanciones, qué buenas prácticas?
¿Qué están haciendo o pueden hacer respectiva y articuladamente el municipio, el gobierno central, la ciudadanía organizada?


Cultura ciudadana y educación

Omar Arregui - Quitomas
Los déficits de cultura ciudadana se explican no solo en el marco local sino nacional y mundial. Pero es en el nivel local, puertas adentro de cada familia, de cada escuela, de cada organización, cuadra por cuadra, barrio por barrio, que es preciso encararlos y superarlos.

Los problemas (y las soluciones) atañen a toda la sociedad, no solo a la sociedad adulta sino también a los jóvenes y a los niños. Los problemas (y las soluciones) son de diversa índole: políticos, económicos, sociales, culturales, éticos, ideológicos, comunicacionales, educacionales, pedagógicos. Por tanto, no pueden ser encarados por una única institución ni solo a través de mensajes o campañas mediáticas. Es esencial el involucramiento de todos: familias, sistema escolar (de gestión municipal y nacional), medios de comunicación, lugares de trabajo, organizaciones sociales, religiosas y políticas, empresa privada, gobierno municipal, gobierno nacional. Se requiere información y sensibilización a todos los niveles y a través de todos los medios y recursos disponibles.

Violencia, maltrato, desconfianza, intolerancia, indolencia, insolidaridad, son comportamientos que se aprenden y afianzan cotidianamente en todos los espacios: en la familia, en el barrio, en el grupo de amigos, en la escuela, en los medios de comunicación, en internet, etc.

Es fácil atribuir todos los problemas a la educación y endilgar todas las "soluciones" al sistema escolar. Pero la escuela sola no puede y no todo se resuelve con educación. Construir ciudadanía no es algo que puede confiarse a un programa de "educación ciudadana", a asignaturas remozadas de cívica o ética colgadas al currículum y a profesores capacitados para enseñarlas en las aulas. No se trata tanto de educar para la ciudadanía como en el ejercicio mismo de la ciudadanía. Esto va más allá de un programa o una asignatura escolares, más allá del sistema escolar municipal y más allá de las aulas.

Hacia una ciudad educadora y una ciudad del aprendizaje

La verdadera calidad de la educación no se percibe en las pruebas ni en los ránkings escolares sino en la calidad ciudadana y en la calidad de la convivencia social.

La misión de la educación es contribuir a formar ciudadanos - niños, jóvenes y adultos -, personas amables, respetuosas, empáticas, generosas, serviciales, conscientes de sus derechos y obligaciones, capaces de comprender y ejercer los principios del Buen Vivir: armonía con uno mismo, con los demás, con la naturaleza y el entorno.


Una ciudad educadora no es solo la que invierte en educación, construye y equipa escuelas, distribuye libros y computadoras, inaugura plazas y parques, crea y promueve espacios culturales, deportivos y tecnológicos para disfrute de todos. Una ciudad educadora propicia entre sus habitantes - niños, jóvenes y personas adultas - valores y actitudes que hacen al buen ciudadano, al buen vecino y vecina.

Los problemas están identificados. ¡Manos a la Obra! 

* Artículo publicado también en: ALAI-América Latina en Movimiento, 28 julio, 2011.

Referencias nacionales

▸ Municipio de Quito
▸ Observatorio Metropolitano de Seguridad Ciudadana
▸ FLACSO: Observatorio de Seguridad Ciudadana en Quito
▸ Observatorio de la Niñez y la Adolescencia (ODNA)
▸ "Los niños y niñas del Ecuador a inicios del siglo XXI": Una aproximación a partir de la primera encuesta nacional de la niñez y la adolescencia de la sociedad civil, 2010 - Observatorio de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia (ODNA)
Nota de prensa: ¿Cómo está la situación de la niñez y adolescencia ecuatoriana? (UNICEF, Oct. 2010)
▸ 5 muertes violentas por venganza cada mes (El Comercio, 25/07/2011)
▸ ‘De todos los delitos, menos del 5% es cometido por extranjeros’ (El Comercio, 25/07/2011)
▸ Relator de la ONU califica de "espeluznante" el nivel de impunidad de homicidios en Ecuador (Ecuavisa, 15/07/2011)
▸ ‘En Quito debemos reconstruir los valores’: entrevista a Augusto Barrera, Alcalde de Quito, por Rubén Darío Buitrón (El Comercio, Quito, 26/12/2010)
▸ ‘Un problema en Quito es la intolerancia a la diversidad' - entrevista a Antanas Mockus por Dennis Rodríguez, Corresponsal en Bogotá (El Comercio, Quito, 05/01/2011)
▸ Poca tolerancia en Quito (El Comercio, Quito, 05/01/2011)
▸ Antantas alerta - Gonzalo Ruiz Alvarez (El Comercio, Quito, 07/01/2011)
▸ ‘La inclusión de las minorías se debe promover desde el hogar’ - María Amelia Viteri (El Comercio, Quito, 21/01/2011)
▸ El carácter social de Quito - Vladimir Serrano (El Comercio, Quito, 31/01/2011)
▸ La riña es muy común en Quito (El Comercio, Quito, 07/02/2011)
▸ Nuevos retos ante realidades y leyes cambiantes - Gonzalo Ortiz (IPS, 14/02/2011)
▸ INEC: Encuesta nacional sobre relaciones familiares y violencia de género contra las mujeres, 2012

Para saber más sobre la Encuesta de Cultura Ciudadana
▸ Guia práctica de cultura ciudadana - Documentos construido para el Programa de gobernabilidad local-PNUD
Ciudadanos, Ciudadania y Cultura Ciudadana
▸ Medellín, entre las mejores en cultura ciudadana
12/03/2010
▸ Monterrey Análisis descriptivo de la encuesta de cultura ciudadana aplicada en el Área metropolitana de Monterrey, México - Nov. 2010
▸ "Mockus: violencia real, menor que la percibida", 04/11/2010
▸ "El rostro de nuestra desconfianza", 06/11/2010
▸ "Crisis de confianza en Nuevo León, refleja encuesta" 04/11/2010
▸ Desconfianza, civilidad y estética: las prácticas estatales para formar a la población por fuera de la escuela en Bogotá (1994-2003), por Javier Sáenz (agosto 2006)
▸ Cultura ciudadana: Elementos para una política (slides) Mérida, México, Feb 26. 2010

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La biblioteca como núcleo de desarrollo comunitario (Una experiencia en Córdoba, Argentina)



"Sólo quienes sean capaces de encarnar la utopía serán aptos para el combate decisivo: recuperar cuanto de humanidad hayamos perdido". Ernesto Sábato

Dedicado a Susana Fiorito, argentina como Sábato,
que honra con su trabajo esa utopía.
(Ver "Memoria para reincidentes": Lucha y militancia obrera en los 1970's)

La Biblioteca Popular de Bella Vista abrió sus puertas en 1990. Es una iniciativa de una fundación privada sin fines de lucro, la Fundación Pedro Milesi, un grupo de personas - intelectuales, profesionales, artesanos y obreros - dispuestas a contribuir tiempo, esfuerzo y dinero para el desarrollo de la gente que habita en Bella Vista, un barrio pobre y marginalizado de la ciudad de Córdoba, Argentina.

No se trata de una biblioteca convencional, un lugar de estudio y consulta de libros. La biblioteca es parte de un proyecto político-pedagógico, una estrategia destinada a “promover valores y conductas que contribuyan a desarrollar una conciencia cívica autónoma y crítica, y a que los vecinos sean sujetos activos, protagonistas de su propia historia y multiplicadores de un proyecto solidario y socialmente productivo, así como facilitar a quienes carecen de medios materiales o de estímulos culturales, la apropiación del conocimiento, que es un bien social, producto del desarrollo de la humanidad”.

Cuando se creó, se pensó la biblioteca como un espacio de encuentro, lectura, reflexión y discusión para personas adultas. No obstante, no bien abrió sus puertas, decenas de niños se sintieron convocados a entrar por ellas. La invasión infantil mostró la necesidad de una biblioteca para todos, capaz de articular biblioteca y vida cotidiana, familia y escuela, educación, cultura, deporte y entretenimiento. Es así como, en un proceso atento a las demandas y posibilidades, la biblioteca ha venido ampliándose e incorporando una gran variedad de servicios y actividades.

En mi primera visita a la biblioteca, en 1996, quedé maravillada con todo lo que ví y escuché. La casa - esquinera, modesta, de tres plantas - era el espacio central. La planta baja la ocupaba la biblioteca, amplia, luminosa, amueblada con mesas, sillas y estanterías de estilos muy diversos, donados o recuperados por doquier.

Para los niños más pequeños había una salita de lectura aparte: una mesa con sillas, almohadones en el suelo, dibujos en las paredes, muchos libros a disposición de los niños.

Arriba, en el altillo, encontré un grupo de abuelas en taller de expresión corporal, mujeres que encuentran aquí un espacio de socialización, esparcimiento y tonificación tanto del cuerpo como del espíritu. También funcionaba allí el taller de video, a cargo de tres jóvenes, dos videístas-cineastas y una educadora. Una pequeña habitación junto a la escalera servía para la asesoría y la consulta; aquí nos enfrascamos en una interesante charla con la abogada (vecina del barrio) y otros profesionales que escuchan los innumerables problemas que traen niños, padres y maestros.

Foto Rosa María Torres
Foto Rosa María Torres
A pocos metros de la casa se había habilitado un playón en el que se realizaban actividades deportivas y empezaban a hacerse funciones de cine. Un grupo de mujeres de diversas edades - entre ellas tres muchachas con retardo mental - apilaban colchonetas después de concluido el taller de expresión corporal, el cual termina con la lectura colectiva de un cuento corto.

Dos cuadras más allá, caminando por el barrio, llegamos al terreno donde empezaba a funcionar la huerta, terreno antes cubierto de basura, maleza y escombros, y dado a la biblioteca en comodato. Aquí nos recibieron dos biólogas y sus alumnos, hombres y mujeres entusiasmados con lo que han aprendido y con lo que hacen, ilusionados con las múltiples posibilidades de la huerta, incluidos un ingreso económico familiar, la multiplicación de huertas en los hogares del barrio, el uso de la huerta por parte de las escuelas, y la posibilidad de atraer a ella a adolescentes y jóvenes en el futuro.

En mi segunda visita a la biblioteca, en septiembre de 2010, encontré en pleno funcionamiento y desarrollo todo lo que había visto la primera vez, más varias novedades, principalmente un centro tecnológico comunitario y un grupo de teatro comunitario.

La Biblioteca de Bella Vista ofrece una amplia gama de actividades a los vecinos del barrio, niños, jóvenes y adultos.

servicio bibliotecario La biblioteca cuenta con cerca de 1.500 suscriptores y más de 20.700 volúmenes (incluyendo 4.500 libros de literatura infantil y juvenil, 4.500 de no ficción, 5.000 de literatura y 5.000 de ciencias sociales). El catálogo puede consultarse en línea. También mantiene una hemeroteca. Muchas personas adultas van regularmente a leer los diarios. Para los escolares existe un archivo con recortes en torno a temas que envían a consultar los maestros.

taller de animación a la lectura para niños de 3 a 12 años. La lectura se complementa con expresión corporal, dibujo de historietas y discusión de videos.

talleres de expresión plástica, educación física e iniciación deportiva para niños de 6 a 12 años.

taller de percusión para niños y adolescentes. A partir de este taller se creó una Murga (La Murga que Urga) con 40 integrantes entre 6 y 14 años, la cual realiza actuaciones públicas en otros barrios e instituciones.

taller de producción de video para niños de 8 a 12 años. Este grupo se integra a la producción de videos de la propia biblioteca y la comunidad.

capacitación laboral para jóvenes y adultos Los cursos incluyen: corte, confección y tejido; capacitación para auxiliares administrativos y contables así como talleres de electricidad, carpintería, fotografía, panadería, chocolatería y servicio de lunch.

recuperación de la historia del barrio en un trabajo colaborativo entre los viejos (que aportan su memoria y su relato) y los adolescentes (que buscan la documentación en archivos y registran los relatos).

expresión corporal para mujeres de la tercera edad y gimnasia correctiva para mujeres jóvenes y adultas.

taller de filosofía para adultos. En este taller se da tratamiento filosófico a temas de la vida cotidiana y se los problematiza colectivamente en el grupo de adultos.

funciones de cine para adultos y niños. En el caso de los adultos, la función es seguida por un debate. En el caso de los niños, después de la función se realizan talleres de expresión corporal, plástica, invención de diálogos y elaboración de diapositivas.

asesoría familiar, escolar y comunitaria en conflictos que involucran a niños y adolescentes tales como violencia familiar, abuso, abandono, dificultades de conducta y aprendizaje. Un pequeño grupo interdisciplinario de profesionales formado por abogados, psicólogos y trabajadores sociales diagnostican, orientan y derivan en caso necesario.
Foto: Rosa María Torres
huerta orgánica comunitaria a la cual se ha integrado a las escuelas del barrio, en un programa regular en el que participan tanto alumnos como maestros. Se siembra hortalizas así como plantas aromáticas y ornamentales. También hay lombricultura.
Foto Rosa María Torres
taller de computación Esta es un área que se ha expandido notablemente en los últimos años, hasta contar hoy con un predio aparte en el que funciona un moderno Espacio de Formación Tecnológica "Elena Pirucha Sosa".

Teatro Comunitario de la Biblioteca realizado con la asesoría del famoso Grupo de Teatro Catalinas Sur que funciona en la zona de La Boca, en Buenos Aires. Todos los vecinos del barrio, desde niños pequeños hasta ancianos, están convidados a participar en los talleres y en las obras que ya han montado en Bella Vista.

Todo esto se ha hecho y se hace con gran tesón, mucho trabajo voluntario, escasos recursos financieros que se consiguen por aquí y por allá, y una infraestructura modesta que ha venido ampliándose a medida que se han diversificado las actividades.

Todo esto se hace a partir de una biblioteca que, sin dejar de ser biblioteca y sin renunciar a la centralidad de la lectura, comprende el potencial que tienen una y otra - biblioteca y lectura - para asumir una misión cultural, de organización y movilización comunitaria, de desarrollo humano y desarrollo local. Una biblioteca sensible a la realidad y necesidades de su entorno, que no teme juntar libros con video y con cine, cuentos con colchonetas, literatura con gimnasia, enciclopedias con lombrices, lectura con expresión corporal, conocimiento con placer, aprendizaje con juego. Una biblioteca excepcional, en medio de tantas que hoy languidecen y mueren de inanición, en espera pasiva de lectores que no llegan, encerradas y atemorizadas frente a los avances de la computadora, el libro electrónico y el Internet.

En lo personal, la Biblioteca de Bella Vista y su fundadora y directora, Susana Fiorito, han sido para mí fuente de aprendizaje, admiración e inspiración. Fue aquí, en mi primer contacto con esta biblioteca, que constaté que existía y era posible la "comunidad de aprendizaje" que venía imaginando y teorizando. De hecho, esta biblioteca fue uno de los proyectos pioneros dentro de la Iniciativa "Comunidad de Aprendizaje" que organicé a nivel latinoamericano entre 1996-2000 siendo directora de programas de la Fundación Kellogg.

Esta biblioteca testimonia también la diferencia entre un proceso y un proyecto o, si se quiere, entre un proyecto de vida y un proyecto de trabajo. Terminado el financiamiento externo, muchos de los proyectos financiados dentro de la Iniciativa dejaron de operar. La Biblioteca Popular de Bella Vista sigue en pie, consolidada y en crecimiento, ejemplo de perseverancia y vitalidad, mostrando que los procesos transformadores siguen siendo posibles aún en este mundo de fuertes dependencias financieras, frágiles voluntades, cosméticas innovaciones y rápidas obsolescencias.

Para saber más
» Bella Vista: un barrio de la periferia cordobesa que vive al compás del narcotráfico, La Nación, Buenos Aires, 28 sep. 2015

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“Ciudades educadoras y derecho al aprendizaje a lo largo de la vida”

Entrevista con Rosa María Torres
para el periódico Ciutat.Edu


Simposio Ciutat.edu: nuevos retos, nuevos compromisos
(Barcelona, 9-11 octubre, 2006)
Diputación de Barcelona, Área de Educación

1. Usted defiende ante todo que el derecho a la educación es mucho más que el derecho a la escuela. ¿En qué consiste básicamente la diferencia?

La Educación no se agota en la educación escolar. Hay educación dentro y fuera de la escuela, antes y después del paso por la escuela, en ámbitos no-formales e informales, en modalidades abiertas, a distancia, etc. Aprendemos en la familia, en la comunidad, en el trabajo, en la participación social, a través de los medios de información y comunicación, en los libros, en el mundo virtual, en la vida diaria.

Por otra parte, tal y como estipula la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el derecho a la educación asiste a “toda persona”, niño, joven o adulto, no sólo a la infancia o a la llamada “edad escolar”. Hoy, el derecho a la educación es derecho a aprender a lo largo de toda la vida, desde la primera infancia hasta la muerte.

2. La Administración Pública algo tendrá que ver con esto, ¿cuál es su papel?

La administración pública tiene la responsabilidad de asegurar las condiciones para que se haga efectivo el derecho a la educación de la población, es decir, a una educación universal, gratuita, y de calidad para todos. Esto no compete obviamente a un único Ministerio – el de Educación – o a un único sistema educativo – el escolar. La familia juega un papel clave en la educación en los primeros años, lo que implica asegurar a las familias condiciones básicas de vida, a fin de evitar entre otros el trabajo infantil. En la juventud y en la edad adulta, en cambio, el trabajo tiene un papel educativo clave, al igual que los medios de información y comunicación, o la participación social. En definitiva, la política educativa y el cumplimiento del derecho a la educación no sólo tienen que ver con “el sector educativo” sino con el conjunto de políticas, incluida la política económica, la política social y cultural en sentido amplio.

3. Y las instituciones locales, ¿de qué modo deben participar en la educación?; ¿En qué medida la responsabilidad de la educación es una responsabilidad de proximidad?

La política educativa tiene distintos ámbitos de definición y aplicación, desde el nivel local hasta el global. Idealmente, todos esos niveles deberían coordinar y converger entre sí para beneficio de la gente. La oferta educativa debe responder a las expectativas y necesidades de personas y comunidades concretas, lo que implica reconocer y atender a la diversidad, con respuestas diversificadas. Esas necesidades y esa diversidad se captan mejor desde el ámbito local, el más próximo a la gente y en el que la gente puede expresarse y participar con mayor facilidad.

La mejor política educativa es la que parte de las realidades y necesidades locales, no la que aterriza desde “arriba”, sin contacto con la realidad, sin consulta ni participación social. Las instituciones locales tienen un papel clave en asegurar todas estas dimensiones que hacen a la eficacia de la politica educativa, tanto en el diseño como en la gestión propiamente tal.

4. Entonces, como ciudadanos todos tenemos nuestra parte de responsabilidad, ¿no es así? ¿Cómo valora usted la implicación ciudadana?, ¿En qué debería consistir?

El derecho a la educación implica, en primer lugar, al Estado, a la administración pública. Pero la ciudadanía es obviamente co-responsable de la clase de educación que recibe. La calidad de la demanda y de la participación social inciden fuertemente sobre la calidad de la oferta educativa. La ciudadanía puede y debe aportar desde varias dimensiones: participación, vigilancia, colaboración, exigibilidad.

5. Y las familias, ¿qué papel juegan en la consecución de este derecho en mayúsculas?, ¿Son conscientes del rol que deben asumir?

Las familias son las primeras llamadas a defender el derecho a la educación, no sólo para los hijos e hijas sino para la familia como un todo. El derecho a la educación suele verse eminentemente como un derecho individual; no obstante, se trata sobre todo de un derecho social. Lo que importa es finalmente la educación de la familia, de la comunidad, y el impacto que la educación individual de sus miembros tiene o puede tener sobre la vida familiar, el desarrollo comunitario, el desarrollo humano, la construcción de ciudadanía activa.

Las familias, y sobre todo las familias pobres o en situación de marginación, no tienen cabal conciencia del papel que pueden y deben jugar en la exigencia del derecho a la educación, incluida la calidad de la educación.  De hecho, dar voz y calificar la demanda educativa es o debe ser parte de una buena política y de una buena gestión educativa.

6. En una rápida ojeada por la Historia podemos afirmar que quizá nunca habían existido tantas facilidades para acceder a la educación como ahora. Sin embargo, los resultados escolares son discretos y sigue habiendo una cuota nada menospreciable de fracaso escolar. ¿Cómo lo explicamos?

La explicación es simple: acceso a la educación no implica acceso al aprendizaje. Se puede acceder a la escuela pero no necesariamente acceder a la educación. Se puede acceder a la enseñanza pero no necesariamente al aprendizaje. Por eso, el verdadero derecho a la educación no es acceder a la escuela, sino acceder al aprendizaje.

El derecho implica no acceso a cualquier educación sino a una buena educación, una educación comprometida con el aprendizaje. No debería ser necesario agregar “de calidad”. No obstante, la expresión “educación de calidad” se ha generalizado, precisamente porque no abunda, sobre todo en los sistemas públicos, es decir, los que atienden mayoritariamente a los pobres y otros sectores en deventaja en la sociedad.

7. ¿De qué forma podemos integrar la inmigración al proceso educativo teniendo en cuenta nuestra idea de lo que debe ser la Educación?

Una sociedad y un sistema educativo que respetan la diversidad, que reconocen el derecho de toda persona a aprender en su propia lengua y cultura, y según sus propios valores, no deberían tener problemas para aceptar y adaptarse a las realidades y necesidades educativas de quienen vienen de otros lugares y países. El problema es que los sistemas escolares en general no están pensados ni preparados para entender, respetar y lidiar con la diversidad, como tampoco lo están sus respectivas sociedades locales y nacionales.

8. ¿Cuál debe ser el papel de los valores y la ética social en el futuro de la educación?

La moral y la ética siempre han estado en el corazón de la educación. La misión por excelencia de la educación ha sido la “formación del carácter”, la “formación de la personalidad”. Eso no ha dejado de tener validez; por el contrario, su importancia se acentúa.

No obstante, vale la pena recalcar que no se necesita una asignatura o un programa especial para enseñar valores, en la escuela, en la familia o en cualquier otro lado.  Estos deben estar imbuidos en el currículo y, sobre todo, ser encarnados en las relaciones y en la práctica cotidianas. A ser honesto no se aprende aprobando el examen sobre el decálogo del ser honesto, sino percibiendo la honestidad alrededor de uno, en la familia, en la escuela, en el lugar de trabajo, en el sistema político, en la sociedad.

Una sociedad educadora debe tener esto claro. Más que programas educativos ad-hoc se trata de crear y estimular ambientes – familiar, escolar, social, cultural, laboral, político – favorables para el aprendizaje, para aprender a aprender, para aprender valores positivos y ciudadanía en acción. Un gobierno corrupto, una clase política que dice una cosa y hace otra, deseducan antes que educan a la población, aunque formalmente se ocupen de la educación e incluso incrementen el presupuesto educativo.

Rosa María Torres del Castillo. Ecuatoriana. Pedagoga y lingüista. Asesora internacional en políticas de educación, aprendizaje y aprendizaje a lo largo de la vida. ExMinistra de Educación y Culturas del Ecuador. Impulsora y coordinadora del Pronunciamiento Latinoamericano por una Educación para Todos. Autora de numerosos libros y artículos sobre educación y comunicación. Desde 2010 escribe en su blog OTRA∃DUCACION.

Para saber más
Asociación Internacional de Ciudades Educadoras
Carta de Ciudades Educadoras
Congresos Internacionales

Fronesis - Comunidades de Aprendizaje

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"No basta con enseñar a leer y escribir; hay que acercar la lectura y la escritura a la gente"


Entrevista con Rosa María Torres
por la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educacion (CLADE)
(8 septiembre, 2007)

INEA, México


¿Qué significa estar alfabetizado, hoy?

Lo común sigue siendo a este respecto dividir al mundo entre “analfabetos” y “alfabetizados”, y dividir a su vez a los analfabetos  en dos grupos: los llamados “puros” o “absolutos” y los “funcionales” (personas con débil manejo de la lectura y la escritura, con baja y/o mala escolaridad). No obstante, ya hay abundante conocimiento indicándonos que estas clasificaciones simplifican realidades complejas, que no se trata de polos opuestos sino de un continuo, en el que existen diversos niveles de dominio del lenguaje escrito. Entre los que nos consideramos “alfabetizados” hay diferencias enormes, desde lectores incipientes y personas que apenas dibujan su firma, pueden copiar un texto pero no escribirlo propiamente,  hasta lectores y escritores sofisticados, con dominio de la lengua y manejo de varios idiomas.

Prefiero por mi parte hablar de niveles de alfabetismo antes que de niveles de analfabetismo. Es difícil imaginar hoy la existencia de un analfabeto “puro”: si, como muestra abundantemente la investigación disponible, los niños y niñas pre-alfabetizados saben muchas cosas acerca del lenguaje escrito mucho antes de llegar a la escuela, esto es tanto más cierto para una persona adulta, aún si se considera a sí misma analfabeta. Por otra parte, no existe estrictamente un “estar alfabetizado”; estamos continuamente perfeccionando nuestras habilidades para leer y escribir. Porque a leer se aprende leyendo y a escribir se aprende escribiendo.

Diríamos que una persona está “alfabetizada” cuando maneja con autonomía el lenguaje escrito, lee comprendiendo lo que lee y es capaz de transmitir con claridad sus propias ideas por escrito, de modo que otras personas puedan comprender lo que escribe. Esta persona no necesita más facilitadores o programas ad-hoc para seguir aprendiendo a leer y escribir; a partir de lo que sabe puede continuar leyendo y escribiendo sola, con propósito y con sentido, utilizando y perfeccionando sus habilidades para expresarse y comunicarse, lo que es la base misma del aprendizaje a lo largo de la vida.

La definición de “alfabetizado” dada por UNESCO a mitad del siglo pasado y que muchos siguen citando como si fuese actual – “estar en capacidad de leer y escribir un enunciado simple de la vida cotidiana” – requiere repensarse, porque cambió mucho lo que entendemos por “leer” y “escribir”, la noción de “enunciado simple” y  la propia vida cotidiana de la gente. ¿Cuáles son los requerimientos básicos de lectura y escritura, por ejemplo, para una persona joven o adulta que vive en área urbana, usa transporte público, camina por la calle e intenta cruzarla, necesita buscar y conseguir trabajo, manejar, llenar un formulario, entender un manual, leer un periódico, un cartel, un libro, los subtítulos en la televisión,  inscribirse en algún curso a distancia para continuar estudiando, participar en el mundo escolar de los hijos, en la vida del barrio, manejarse en un centro de salud, un banco, una plaza pública? ¿Qué se requiere hoy, en materia de lectura y escritura, para enfrentarse a una computadora y aprender a manejarla?

Una de las constataciones incluidas en el resumen ejecutivo de su estudio "Alfabetización y acceso a la cultura escrita por parte de jóvenes y adultos excluidos del sistema escolar en América Latina y el Caribe" es el uso político-electoral de la alfabetización de jóvenes y adultos por parte de autoridades locales /nacionales que impulsan estas acciones…

En efecto. Una cosa es la naturaleza política de la educación  – puesto que en este terreno se juegan importantes decisiones y cuestiones de poder – y otra cosa es el uso político de las intervenciones educativas por parte de quienes las impulsan. No es nuevo ni es coincidencia que muchos políticos se interesen en los analfabetos en tiempos electorales y como parte de su estrategia política.  Es que la "erradicación del analfabetismo", la declaración de "territorios libres de analfabetismo", etc., se prestan para las lógicas político-electorales. Son una inversión de bajo costo, a menudo de corta duración, a la que puede darse alta visibilidad social y política, en nombre de la equidad, el alivio de la pobreza, etc.

Este estudio, promovido por el CREFAL en colaboración con Fronesis, fue un estudio en terreno realizado en 2006-2009 en 9 países de la región: Argentina, Bolivia, Ecuador, Colombia, México, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.  El 2006 fue año electoral en varios de estos países. El conteo de alfabetizados y la promoción de graduados y de cifras en los medios de comunicación, a cargo de alcaldes, gobernadores, ministros, primeras damas e incluso candidatos presidenciales, fue algo que observé repetirse en mis recorridos por varios de estos países. Es más: la propaganda electoral, especialmente en zonas rurales y urbano-marginales, apareció en la investigación como el tipo de material más extendido en la creación de “ambientes letrados”. Claro que, por lo general, dicha propaganda no está pensada para quienes no saben leer o apenas están aprendiendo. Lo que capta la atención es sobre todo la imagen y el uso de colores y símbolos.

¿Por qué la expresión “alfabetización y cultura escrita”?

Porque el objetivo no es alfabetizar, enseñar a leer y escribir a las personas, sino asegurar las condiciones para que lean y escriban efectivamente, significativamente.  A esto llamamos “cultura escrita”. Hablamos por eso de adquisición, desarrollo y uso de la lectura y la escritura, y afirmamos que no basta con la adquisición. La consigna no es sólo enseñar a leer y escribir, sino acercar la lectura y la escritura a la gente, y especialmente a las familias, comunidades y grupos sociales más pobres y que más las necesitan.

En otras palabras, acceder a la cultura escrita pasa por la alfabetización pero va mucho más allá de ésta. Con esto no queremos decir que acceder a la cultura escrita es acceder a un programa de postalfabetización, como suele llamársele, sino a los usos de la lectura y la escritura en situaciones reales de la vida cotidiana, en el hogar, en el trabajo, en el ocio, en los ámbitos educativos y de participación social, etc. 

Crear ambientes letrados implica poner a disposición pública todo tipo de materiales de lectura y escritura. No sólo en escuelas y bibliotecas sino en calles, plazas, mercados, paradas de buses, canchas deportivas, hospitales, cárceles, etc. No después de la alfabetización, como suele pensarse, sino antes de y junto con. Porque ese ambiente letrado facilita y motiva hacia el (aprender a) leer y el escribir, y le da sentido. Estuve en Bogotá, designada Capital Mundial del Libro 2007, y quedé maravillada con la amplia gama de instituciones, programas y experiencias que vienen desarrollándose para promover la lectura y la escritura entre toda la población. El paso siguiente es articular promoción de la lectura y alfabetización, las cuales siguen yendo cada cual por su lado. Dicha articulación ya está establecida en el Decreto 133 promulgado por la Alcaldía de Bogotá (abril 2006), un decreto de avanzada por medio del cual se adoptan los lineamientos de política pública de fomento a la lectura para el período 2006-2016, dentro de los cuales se incluye la alfabetización, como debe ser.

Qué bueno que el Plan Iberoamericano de Alfabetización y Educación Básica de Jóvenes y Adultos (2007-2015) no se detenga en la alfabetización sino que apunte a universalizar la educación básica entre jóvenes y adultos (lástima que la sigla adoptada sea PIA, cercenando la EB más amplia, tan importante de recordar y machacar). No obstante, aún dado este marco, la mentalidad tradicional  hace que muchos gobiernos, políticos, tecnócratas, y la “opinión pública” construida por los medios, sigan hablando de “reducir” o “erradicar el analfabetismo” como LA meta.

¿Cómo ve la situación del analfabetismo de jóvenes y adultos en América Latina y el Caribe?

Generalmente, en este campo los avances y logros vienen midiéndose en términos estadísticos: cuántas personas se inscribieron, a cuánto se redujo el índice de analfabetismo, a lo que se agregan más recientemente las estimaciones de “analfabetismo funcional” (personas con menos de 4 años de escolaridad, según  algunas definiciones). Hay poco interés en indagar acerca de las calidades, los desarrollos, usos e impactos de la alfabetización provista tanto por organismos gubernamentales como no-gubernamentales. Poco sabemos acerca de qué, cómo y cuánto están leyendo y escribiendo las personas alfabetizadas, si y cómo eso está contribuyendo a ampliar sus horizontes y mejorar sus vidas.

En todo caso, tanto en los números como en las calidades, ha habido poco avance – y más bien estancamiento y hasta involución en algunos aspectos - en este campo en los últimos años. En esto convergen varios factores: 

(a) La extendida pobreza: El analfabetismo no se resuelve sólo desde las políticas educativas y los programas de alfabetización, sino desde la política económica y la política social en su conjunto. Mientras continúe reproduciéndose la pobreza, continuará reproduciéndose el analfabetismo, tanto el derivado de la falta de acceso a la escuela como el derivado del acceso a la mala escuela.

(b) La visión en torno a los sujetos de la alfabetización: Jóvenes y adultos siguen discriminados en términos educativos, a pesar de la retórica en torno a la “equidad”, el “respeto a la diversidad”, la “educación para todos”, el “aprendizaje a lo largo de toda la vida”, etc.  La edad y la pobreza son factores de fuerte discriminación social y de prejuicios: pobreza se asocia con déficit no sólo material sino intelectual y cultural, se asume que las personas adultas son lentas y torpes para aprender, etc.

(c) La visión de la educación y del derecho a la educación: Ambas, la educación y el derecho a la educación, se asocian a infancia y a escuela,  y es ahí donde se ubican las prioridades. Se habla de alfabetización y educación, como si la alfabetización no fuese parte de la educación (esta separación sigue presente en muchas constituciones y leyes, en los organigramas de los ministerios de educación, en la producción académica, en la programación, metas e informes de las agencias internacionales, etc.).

(d) La visión de la alfabetización: Sigue instalada una concepción restringida de la alfabetización, la lectura y la escritura. Sigue asociándose alfabetización con jóvenes-adultos y con educación no-formal, sin reconocerse que éste es un proceso y un aprendizaje que no tiene edad, y que se realiza dentro y fuera del sistema escolar. Sigue confundiéndose alfabetización con castellanización, como en tiempos de la Colonia; son pocos los programas que enseñan y promueven la lectura y la escritura en  lenguas indígenas. Sigue pensándose la promoción de la lectura básicamente como promoción del libro y como refuerzo escolar.

Siguen predominando, en fin, viejos parámetros, sólo que ahora en muchos casos combinados con el uso de modernas tecnologías, lo cual produce algunas mezclas insólitas, indescriptibles. En el estudio que acabo de concluir resalta el subaprovechamiento o mal uso de las tecnologías, las modernas y las tradicionales, para promover la lectura y la escritura entre niños, jóvenes y adultos, y sobre todo entre estos últimos. 

En el plano estadístico, es difícil afirmar hoy cuál es la situación real de la región y de cada país, pues hay muchas distorsiones encadenadas, desde la continuada falta de instrumentos idóneos para determinar el analfabetismo – que sigue basándose por lo general en la autopercepción y autodeclaración de las personas – hasta problemas de recolección y procesamiento de la información y “conteos” al ojo, surgidos sobre todo de la necesidad de mostrar resultados rápidos y exitosos. En la mayoría de centros de alfabetización que he visitado, en los diversos países, están juntos los llamados analfabetos “puros” y los “funcionales”, y no es raro que estos últimos sean mayoría dentro de la clase. Estas últimas son personas con alguna experiencia escolar y algún manejo de la lengua escrita. No obstante, todos son contados estadísticamente como analfabetos al inicio y como alfabetizados al final. ¿Quién se ocupa de constatar si los dados por alfabetizados son en verdad tales?. En la carrera por los números, se pierden de vista la calidad, la relevancia y la sostenibilidad de los aprendizajes.

Hay quienes ven como un buen signo el actual “boom” mundial y regional de la alfabetización de jóvenes y adultos. En los últimos años han proliferado, en efecto, planes e iniciativas internacionales en este campo, empezando con la Década de las Naciones Unidas para la Alfabetización (2003-2012). Hay programas mundiales, regionales, hemisféricos e iberoamericanos entrecruzándose hoy en día en nuestra región. UNESCO coordina la Década, la Educación para Todos (1990-2015) - una de cuyas metas es reducir el analfabetismo a la mitad para el 2015 – y el programa mundial LIFE (apoyado por la Casa Blanca) que ha seleccionado 35 países, 2 de ellos (Brasil y Haití) en esta región. España, a través de la OEI, viene organizando el Plan Iberoamericano de Alfabetización y Educación Básica de Jóvenes y Adultos, el cual propone eliminar el analfabetismo adulto para el  2015. Cuba, a través del IPLAC, viene implementando desde el 2003 el programa “Yo Sí Puedo” en varios países, incluidos también Brasil y Haití. Cada iniciativa tiene marcos, objetivos, metas, plazos, alcances, investigaciones, informes y modalidades diferentes de acción. Hasta la fecha, lamentablemente, lo que predomina es la descoordinación, el paralelismo y hasta la competencia entre las diversas iniciativas, lo que es caldo de cultivo para los protagonismos, la duplicación de esfuerzos, el desperdicio de recursos, y la siempre vigente y temida “guerra de los métodos”.

Usted dice que hay retrocesos en algunos ámbitos. ¿Cuáles son esos retrocesos?

Hay involuciones en el ámbito pedagógico y en el político-ideológico.

Así como en el campo de la alfabetización infantil vemos un embate contra el constructivismo - al que se le echa la culpa (especialmente en Brasil, también en otros países) del reiterado fracaso alfabetizador de la escuela - y una defensa a ultranza del “método fónico”, en el campo de la alfabetización de adultos estamos presenciando el retorno a métodos silábicos, fonéticos y hasta alfabéticos, que creíamos superados. El método cubano Yo Sí Puedo introduce como novedad el asociar cada letra del alfabeto a un número, lo que – en las observaciones de clase que he realizado en los 9 países mencionados, en todos los cuales está presente – confunde y complica, más que facilita, el aprendizaje y la apropiación de la lengua escrita. Si bien es cierto que por lo general las personas analfabetas conocen los números y hacen operaciones aritméticas mentalmente, también sabemos que letras y números tienen lógicas distintas así como sistemas diferentes de escritura (alfabético y numérico, respectivamente), por lo que sus procesos de enseñanza-aprendizaje varían considerablemente y se recomienda más bien diferenciarlos en el proceso de alfabetización.

Asimismo, el sentido político y transformador de la alfabetización, la concientización tan apasionadamente defendidos por Paulo Freire, se han abandonado o descolorido en la mayoría de programas, y quedan como una impronta en los más apegados a la lucha social y a la educación popular. El “diálogo”, que llegó a ser sello distintivo en los programas de alfabetización de adultos, se ha perdido, minimizado o mecanizado como un “paso” más del método. El pragmatismo de los tiempos lleva a hacer todo de prisa, con el menor costo, en tiempos récord y sin cuestionar demasiado al sistema que continúa produciendo y reproduciendo la pobreza y el analfabetismo. 

¿Qué piensa sobre la evaluación de los programas de alfabetización en la región?

Conozco pocos programas de alfabetización de jóvenes y adultos que hayan sido evaluados a fondo e integralmente, como se debe hacer. Uno de ellos, la Campaña Nacional de Alfabetización “Monseñor Leonidas Proaño” en el Ecuador (1988-1990), de la que fui Directora Pedagógica. Hicimos una evaluación interna y una externa, esta última coordinada por un equipo contratado por UNESCO. La interna incluyó evaluación de los aprendizajes, de las estrategias, instrumentos y materiales utilizados, no sólo desde el punto de vista de los alfabetizandos sino también de los alfabetizadores, de las autoridades locales, de las familias. Trabajé un año entero en la elaboración del informe final de la campaña, integrando los resultados de ambas evaluaciones. Cuando se publicó, nadie lo esperaba y pocos lo leyeron seguramente, aunque lo distribuimos de manera amplia y gratuita. Y es que no hay cultura de evaluación. Lo que la gente y los medios piden es simplemente un dato: a cuánto se redujo el índice de analfabetismo en el país. Lo demás – cuántos aprendieron realmente, qué aprendieron, cómo valoran eso que aprendieron, qué les pareció más interesante, más útil, más fácil, más difícil - no interesa.

La ausencia de evaluación persiste, sobre todo de orden cualitativo, así como parámetros consistentes para definir qué es una buena política y una buena práctica de alfabetización, hoy. Cada programa asegura haber alfabetizado a tantas personas (cada cual decide qué entiende por “alfabetizado”, cómo y en cuánto tiempo lo hace), por lo general entendiendo como tal un nivel muy elemental de alfabetización. En ocasiones, la breve carta que sirve como prueba de haber aprendido a escribir, es redactada por el propio alfabetizador y copiada por los alumnos de la pizarra. Lo sé porque lo he visto en muchos lados y desde hace muchos años. Lo menciono porque copiar no es escribir, es copiar. Conozco asimismo pruebas de evaluación aplicadas a niños y a adultos, que no miden realmente capacidad de lectura y escritura sino más bien información previa y capacidad para seguir instrucciones orales y por escrito.

Desde el 2003, el Instituto de Estadísticas de la UNESCO (UIS) viene desarrollando el LAMP (Literacy Assessment and Monitoring Programme) que establece cinco niveles de alfabetismo y que desde el 2006 se está piloteando en seis países (entre ellos, El Salvador, el único país en esta región), con resultados previstos para fines del 2008. Entretanto, se abren paso otras iniciativas de definición de indicadores, entre otras en el seno del PIA.

Personalmente, me inquieta la posibilidad de que pasemos de la ausencia de evaluación en este campo, a la sobredosis de empeños evaluadores y de construcción de indicadores que viene impregnando a la educación en general. El campo educativo es muy proclive a estos movimientos pendulares. La educación básica de jóvenes y adultos, y dentro de ella la alfabetización específicamente, deben pensarse desde otros parámetros, inseparables de las condiciones  de vida de la gente, de sus aspiraciones y luchas. Estas no pueden verse aquí como meros “factores asociados” al aprendizaje, como mero “contexto”. Si reconocemos, por ejemplo, que aprender a leer y escribir es un derecho ciudadano, una herramienta de conciencia y transformación social, un aprender a leer no sólo lo escrito sino a “leer el mundo” y la propia realidad críticamente, como decía Paulo Freire, ¿cuáles deberían ser los parámetros para definir el “perfil” deseable o el buen “desempeño” del alfabetizador y el buen “rendimiento” del alfabetizando?

¿Cómo pensar políticas de alfabetización considerando la gran diversidad social y cultural existente en los diversos países y dentro de cada país?

Justamente: la buena política educativa es aquella que asume e incluye expresamente la diversidad como principio central y condición de eficacia de la política, tanto en el diseño como en la ejecución. No hay nada que obligue a una política a ser homogénea, igual para todos, nacional, regional, mucho menos globalizada. Esa es la mala política, la que norma pero no funciona y a la que estamos acostumbrados, principalmente a través de la acción de los organismos internacionales. La buena política es contextualizada, es participativa, y se hace cargo de sus condiciones de implementación, alentando la diversificación, que es lo que exige la especificidad de cada contexto y momento.  De hecho, un recorrido por los 19 informes nacionales presentados en 2006 por los países de América Latina en el marco del PIA y por los 20 informes nacionales preparados en 2006-2007 el marco de un estudio regional CREFAL-CEAAL sobre educación de adultos, muestra la gran diversidad de realidades, historias, concepciones, terminologías, marcos legales, esquemas organizativos y financieros, culturas políticas, lingüísticas, institucionales, etc., que existen hoy en materia de alfabetización de jóvenes y adultos en esta región.

Esa buena política no se puede hacer sólo desde el conocimiento experto; éste requiere contrastarse y complementarse con otros saberes especializados, con el sentido común, con el conocimiento práctico, con la opinión y la participación social, con el involucramiento de los actores en cada caso. El diseño de las políticas no compete únicamente a las cúpulas y a los técnicos sino, cada vez más, a los grupos interesados, a los otrora llamados “beneficiarios”. Es parte de la responsabilidad de quienes dirigen facilitar las condiciones para que la población participe y contribuya desde criterios informados y cabalmente deliberados en el seno de sus respectivas organizaciones.

Al respecto, en el Grupo Latinoamericano de Especialistas en Alfabetización y Cultura Escrita (GLEACE) analizamos y discutimos el estudio realizado en 2004-2005 por la Campaña Mundial por la Educación y Action Aid (en inglés “Writing the Wrongs: International Benchmarks on Adult Literacy”, traducido al español como “Corregir los errores: Puntos de referencia internacionales sobre la alfabetización de adultos”). El estudio concluye con 12 recomendaciones o estándares de calidad (“benchmarks”) para políticas y programas de alfabetización de adultos a nivel mundial. Muchas de las conclusiones y recomendaciones de este estudio no reflejan ni se ajustan a las realidades de América Latina y a la diversidad de países y situaciones. Algunas recomendaciones son discutibles en general, como indicadores de buena práctica en este campo. Un ejemplo: una clase de 30 alumnos (Recomendación 7: “al menos un(a) facilitador(a) por cada 30 alumn@s”) es muy difícil de manejar y va en sentido contrario de los esfuerzos de retención y de la necesidad de atención más personalizada, particularmente dada la usual heterogeneidad de los grupos de alfabetización y las condiciones de gran precariedad que caracterizan a estos programas. Por lo demás, nuestros recorridos por América Latina nos muestran pobrezas, distancias, soledades, dispersiones, dificultades y costos de movilización, conflictos de horario, locales inadecuados, etc., que hacen en muchos casos difícil respetar los mínimos establecidos en cada programa – 20, 15, e incluso 10 y hasta 5 personas – para organizar un centro de alfabetización, lo que lleva a menudo a completar el número con personas para quienes no está pensado el programa o simplemente a falsear las estadísticas para poder habilitar el centro y recibir el equipamiento y el subsidio correspondientes.

¿Cuál es, a su juicio, el principal desafío en el campo de la alfabetización de jóvenes y adultos?

Al mencionar los problemas, quedan de hecho mencionados los desafíos. No obstante, si hay que escoger uno, no dudo en decir que el principal desafío radica hoy en la formación, en la formación de cuadros – entendiendo por esto personas con conocimientos, con criterio, con capacidad analítica y crítica, con sensibilidad y compromiso social, capaces de moverse entre lo micro y lo macro, de definir  políticas y organizar acciones en el terreno – a todos los niveles. Me refiero a formación, que es más amplia e integral que la capacitación.

El campo de alfabetización ha sido siempre flojo en términos de formación y capacitación, tanto de los educadores del sistema escolar como de los que actúan fuera de éste. En la alfabetización de adultos, éste ha sido tradicionalmente uno de los grandes talones de Aquiles. Además, cuando se habla de formar y capacitar, se piensa en los alfabetizadores, en los facilitadores. No obstante, se requiere un esfuerzo de renovación de cuadros a todos los niveles, con una visión actual y ampliada de la alfabetización y de la cultura escrita, en todos los ámbitos: la investigación, el diseño políticas y programas, la elaboración de materiales, la enseñanza, la asesoría, la supervisión, la evaluación, etc.

Esta es precisamente una línea de trabajo que hemos promovido desde el CREFAL y desde Fronesis. En mayo de 2007 realizamos un primer Diplomado Latinoamericano en Alfabetización y Cultura Escrita, en la sede del CREFAL, en Pátzcuaro, México. Lo ideal sería continuar promoviendo esta línea de formación,  en los propios países y en alianza con otros organismos, recurriendo fundamentalmente a especialistas nacionales y de la región, y contextualizando el curso de acuerdo a las realidades y necesidades específicas de los países.
 
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