«Pérdida de aprendizajes» y «pobreza de aprendizajes»

 Rosa María Torres



Curva del olvido
"Tan pronto como hemos aprendido algo ya hemos empezado a olvidarlo": Héctor Ruiz Martín

 

El confinamiento ocasionado por el COVID-19 (2000-2021) reforzó la creencia de que «aprender» es algo que se hace en un aula y contribuyó a asociar «pérdida de aprendizajes» como un fenómeno propio del confinamiento. Ninguna de las dos cosas es cierta: aprendemos a lo largo de la vida, dentro y fuera de las aulas, y enfrentamos «pérdidas de aprendizaje» todo el tiempo tanto en la vida escolar/académica como en la vida cotidiana. Este es el tema que abordo en el presente artículo.  

 

La «pérdida de aprendizajes» fue preocupación mayor durante la pandemia del COVID-19, cuando sistemas educativos en todo el mundo se cerraron a fin de evitar el contagio y proteger la salud de todos. El tiempo de cierre de las instituciones educativas varió mucho entre países y planteles. En América Latina se dio uno de los cierres más prolongados: 225 días. Las autoridades educativas a nivel local, nacional y mundial buscaron inmediatamente sustituir o complementar la enseñanza presencial con enseñanza virtual allí donde los hogares contaban con dispositivos digitales y acceso a Internet. Para los demás (la mayoría) se organizaron alternativas basadas en la televisión, la radio y otros medios (textos impresos, variantes domiciliarias, escuelas itinerantes, etc.)

La urgencia de "volver a las aulas" fue impulsada sobre todo por los organismos internacionales y los ministerios de educación. Varios estudios nacionales e internacionales se hicieron en torno a los efectos de la «pérdida de aprendizajes» en distinttos países y contextos.

El Banco Mundial reiteró: "Una prioridad urgente es que los estudiantes vuelvan a aprender". 

A fines de 2020 se estimó que siete meses sin escuela incrementarían de 53% a 60% el porcentaje de estudiantes con «pobreza de aprendizajes» (definida por el Banco Mundial como "el porcentaje de niños de 10 años que no pueden leer y comprender un texto simple apropiado para su edad")Sin medidas rápidas y audaces, la pobreza de aprendizajes podría llegar al 70%.

Para fines de 2021 se habían perdido más de 200 días de clase en muchos países. "Es hora de volver a aprender", se insistió. "Estamos perdiendo una generación" como consecuencia del COVID-19 afirmaron los organismos internacionales.

Las familias más pobres y las zonas rurales fueron las más perjudicadas, al no contar en su mayoría con acceso a tecnologías digitales y al Internet. Solo la mitad de los estudiantes en los países de ingreso mediano y una décima parte en los países más pobres tenían entonces Internet. TV, radio y materiales impresos fueron de ayuda en muchos casos, pero no lograron reemplazar a la educación presencial. 

El mayor impacto lo sufrieron niños y jóvenes entre 4 y 25 años de edad, contribuyendo así a aumentar la desigualdad intergeneracional. No asistir a la escuela por un período tan extenso implica no solo dejar de aprender sino olvidar lo ya aprendido.

En los países en desarrollo el COVID-19 podría redundar en menor crecimiento, mayor pobreza y más desigualdad para una generación completa.

"El futuro de 1000 millones de niños de todo el mundo está en riesgo. A menos que se les permita regresar a la escuela y se encuentren maneras de remediar los efectos de la interrupción de las clases, la COVID-19 dará lugar a un enorme retroceso para esta generación".

Una evaluación realizada en el estado de São Paulo, en Brasil, encontró que los estudiantes que recurrieron a la educación virtual habían aprendido 27% menos de lo que hubiesen aprendido con educación presencial. Pratham, una ONG reconocida en la India encontró que con la educación virtual los niveles mínimos de competencia se habían reducido a la mitad en el estado de Karnataka.

A fines de 2021 las escuelas habían reabierto en muchos países. Sin embargo, 1 de cada 4 sistemas educativos estaban todavía cerrados; algunos habían reabierto solo de manera parcial. Unos 1500 millones de niños habían regresado a clases y 300 millones debían hacerlo todavía. 

Una vez que se retomó la vida escolar, la recomendación de los organismos internacionales frente a la «pérdida de aprendizajes» y el «rezago» fue «nivelación» y «aceleración».  

La pandemia reveló que la crisis educativa venía de antes; la pandemia solo la sacó a la luz y la profundizó. En 2015, cinco años antes del inicio de la pandemia y a partir de los resultados de la prueba PISA 2015 el BID estimó que América Latina tenía un rezago de 2.5 años de escolaridad respecto de los países de la OCDE. El Banco Mundial concluyó que la proporción de niños en situación de «pobreza de aprendizajes» aumentó del 57% antes de la pandemia al 70% en 2022 (The World Bank, 2022). 

"El Grupo Banco Mundial insta a los gobiernos a implementar programas de aceleración del aprendizaje ambiciosos y enérgicos, para que los niños vuelvan a la escuela, se recobre el aprendizaje perdido y se aceleren los avances; para esto, los sistemas educativos deberán ser más equitativos, resilientes y de mejor calidad" (Banco Mundial, Panorama general).

 «Pérdida de aprendizajes» y «curva del olvido»

«Pérdida de aprendizajes» ocurre todos los días. Los sistemas escolares lidian permanentemente con el asunto y lo mencionan como problema sobre todo en época de vacaciones, a propósito de huelgas y paros docentes, y en emergencias climáticas. El ausentismo de alumnos y profesores es tema corriente y va en aumento. 

Típicamente, lo dado por aprendido se retiene por poco tiempo. Al día siguiente del examen se ha perdido ya la mitad y al tercer día es poco lo que queda. Bajos niveles de aprendizaje predominan hoy en los sistemas escolares. Surge la pregunta acerca de la utilidad y el sentido de los exámenes, teniendo en cuenta además el gran estrés que estos provocan a los estudiantes.

El cerebro olvida y «borra» lo que no se utiliza o tiene poca importancia para la persona. Los currículos escolares están plagados de contenidos borrables.

La «curva del olvido» puede ser más o menos pronunciada; el ritmo de pérdida puede variar dependiendo de diversos factores, entre otros: en qué condiciones se estudia (hambre, cansancio, sueño, ruido, etc.), la motivación por aprender, el interés en el tema, la dedicación de tiempo, las estrategias usadas para aprender, qué hacemos con lo aprendido, etc. 

El aprendizaje se produce cuando la nueva información o el nuevo conocimeiento entra en contacto con el conocimiento previo que tiene la persona. Mientras más se sabe sobre un tema, más fácil resulta seguir aprendiendo sobre ese tema. 

Hay estrategias de estudio más y menos efectivas. Entre las más efectivas están la evocación, el autocontrol, la atención y la concentración. La nueva información pasa por la «memoria de trabajo», el espacio mental en el que se procesa la información que nos llega a través de los sentidos. La memoria de trabajo es muy limitada, lo que condiciona el aprendizaje. 

«Aprender a aprender» es una necesidad fundamental y urgente para todo estudiante y para todo profesor. La investigación científica, y sobre todo los avances de investigación en torno al cerebro, viene revelando que hay mucho desconocimiento en el campo educativo acerca de cómo se produce el aprendizaje y mucho conocimiento falso y/o desactualizado al respecto. 

Referencias

- Banco Mundial, FCDO, Fundación Bill y Melina Gates, UNESCO, UNICEF, USAID (2022), "El 70% de los niños de 10 años se encuentran en situación de pobreza de aprendizajes y no pueden leer y comprender un texto simple": Comunicado de Prensa N. 2022/074/EDU

- The World Bank, FCDO, Fundación Bill y Melina Gates, UNESCO, UNICEF, USAID (2022), The State of Global Learning Poverty: 2022 Update, Washington, D.C.

- EFE. (2017)."BID alerta gran rezago educativo en Latinoamérica, aunque destina 5% del PIB" 

- Gill, I. y Saavedra, J. (2022). "Estamos perdiendo una generación: los impactos devastadores de la COVID-19", Banco Mundial, Washington D.C.

- Ruiz Martín, H. (2021). ¿Cómo aprendemos? Una aproximacion científica al aprendizaje y la enseñanza, GRAO,  Barcelona. 

- Torres, R.M. (2023). "¿Crisis de aprendizaje, crisis de enseñanza o crisis de los sistemas educativos?, Blog OTRAƎDUCACION
https://otra-educacion.blogspot.com/2023/01/crisis-de-aprendizaje-crisis-de.html

- Torres, R.M. (2021). "¿Qué aprendimos en el confinamiento? Aprendizajes perdidos y ganados", Blog OTRAƎDUCACION
https://otra-educacion.blogspot.com/2021/09/que-sabemos-y-que-aprendimos-en-el.html

- Torres, R.M. (2020). "2020: ¿Estaba el mundo preparado para la educación virtual?", Blog OTRAƎDUCACION



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