No hay errores metodológicos; son errores ideológicos

Rosa María Torres



"No hay errores metodológicos; son errores ideológicos". Cuando leí por primera vez esta cita de Paulo Freire, fue un boquete de claridad. Y me vuelve a la mente muchas veces, frente a situaciones educativas, escolares, comunicacionales, de la vida cotidiana.

Ciertamente: quienes pretenden formar docentes poniendo en el centro títulos, métodos, técnicas, sin penetrar en saberes, creencias, prejuicios, valores, actitudes, apenas llegan a rozar la coraza exterior. Si uno rasca un poco, el tufo de viejas ideologías puede ser mucho más fuerte que el de viejas teorías o métodos. Hay que remover la tierra para sembrar la semilla.

El desprecio por los niños, por su saber, por su palabra, por su curiosidad, su imaginación y su capacidad natural para aprender, no se supera con talleres sobre la importancia del juego. La incomprensión de la infancia sigue siendo fenomenal entre padres de familia, maestros, políticos, adultos en general. Usar 'infantil' como insulto es una de tantas muestras del irrespeto hacia los niños y sus derechos.

El trato discriminatorio, hostil o condescendiente hacia niñas y mujeres no proviene del sótano de la mala pedagogía. Proviene en primer lugar del machismo que asola a nuestras sociedades, en el hogar, en el sistema escolar, en el lugar de trabajo, en la participación social, en la vida política. Mientras no lo encaremos de frente y de raíz, no habrán dispositivos de "equidad de género" que funcionen.

Al maestro o maestra que trata a un estudiante indígena como a un retardado mental, no le falta actualización pedagógica. Lo que le falta, fundamentalmente, es conocimiento, respeto y empatía respecto del mundo indígena, sus lenguas, culturas y saberes. Lidiar con el racismo implica combatirlo no solo en el ámbito escolar sino en toda la sociedad. No basta con ofrecer algo llamado "educación intercultural" o pulir métodos y técnicas de enseñanza.

La desatención y el maltrato hacia las personas mayores tiene una fuerte dosis de desconocimiento y de prejuicio en torno a la edad. Los modelos de trato a los viejos se forjan en la familia y las relaciones familiares, antes que en el estudio. Igual que el trato hacia las personas con algún tipo de discapacidad.

La dificultad de los maestros para incorporar a las familias y a la comunidad no solo a la vida escolar sino a la cultura pedagógica tiene una larga historia y muchas explicaciones. La retórica del cambio no alcanza para romper con la imagen del maestro autosuficiente, de la escuela-bunker, del conocimiento como monopolio escolar.

El desprecio hacia los maestros/docentes /educadores no se camufla con talleres de capacitación, con becas, con incentivos, con aumentos de sueldo. No puede esperarse grandes cosas de los maestros si siguen siendo vistos como una profesión devaluada y un oficio rutinario, como sujetos subordinados que no merecen valoración ni autonomía ni confianza. Sigue siendo sorprendente la ignorancia social en torno a las complejidades de la enseñanza y del aprendizaje. 

"Poner al alumno en el centro" se dice fácil pero se hace muy difícil. Porque contraría la ideología que coloca al adulto por encima del niño, al docente por encima del alumno, al que "sabe" por encima del que "no sabe". El paso del "profesor al facilitador" es un auténtico harakiri y por eso asombra la simpleza con que suele manejarse, como si fuese asunto de decálogos, consignas, pasos metodológicos.

La educación reducida a educación escolar, la idea de que el cambio educativo puede darse "de arriba a abajo" y "de afuera hacia adentro", que no es necesario que la gente participe, que más es mejor (más inversión, más tiempo, más pruebas, más capacitación, más títulos, etc.), que la evaluación automáticamente "mejora la calidad", que buen alumno es el que saca buenas notas, que lo que importa es cuánto se invierte, que hay que empezar la escuela cuanto antes, que escolarizado es lo mismo que educado, que el juego es solo para los niños pequeños, que enseñar es hablar y aprender repetir, que la repetición escolar está bien, que las tecnologías vendrán a resolver todos los problemas ... son algunas de tantas viejas y nuevas creencias resistentes a la investigación, al conocimiento científico, a a la evidencia empírica y hasta al sentido común.

Combatir prejuicios y comportamientos violatorios de los derechos humanos, y quebrar sistemáticamente la vieja ideología educativa, es fundamental para construir una nueva pedagogía para una nueva educación.

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A mi amigo Paulo FreireTo my friend Paulo Freire

Visita a una Unidad Educativa del Milenio (Ecuador)


Unidad Educativa del Milenio Jatun Kuraka, Otavalo, Provincia de Imbabura


Rosa María Torres
Las llamadas Unidades Educativas del Milenio (UEM) son consideradas pilares de la "revolución educativa" que viene impulsando desde 2007 el gobierno de Rafael Correa en el Ecuador. Son el referente del "nuevo modelo educativo" en el país, de la "educación del siglo 21". Construcciones modernas, con equipamiento moderno, funcionando a menudo con dos turnos, que aspiran a ofrecer educación completa (desde el pre-escolar hasta el fin de la educación media) a los estudiantes, en zonas urbanas y rurales. Modelo arquitectónico igual para todos y para todo el país (Sierra, Costa, Amzonía, Galápagos). Modelo educativo centrado en la infraestructura y el equipamiento. Modelo pedagógico tradicional. Modelo único.

La primera UEM se inauguró en septiembre 2008. Entonces se hablaba de construir 23 UEM en total. En 2013, a raíz de su reelección, Correa anunció que generalizaría el modelo a todas las instituciones escolares del país, borrando a escuelas comunitarias y multigrado, consideradas escuelas atrasadas, para pobres. Es lo que, en efecto, se viene haciendo.

Las primeras UEM costaron entre 1 y 3 millones de dólares, y eran más pequeñas. Hoy se levantan megaplanteles, más vistosos y pomposos, que cuestan entre 5 y 6 millones de dólares, y más. El gobierno esperaba llegar al 2015 con
100 UEM y a 2017 (fin del actual período de gobierno) con 600 UEM. En este momento (marzo 2015), según consta en el listado del sitio web del Ministerio de Educación, hay 51 UEM inauguradas/funcionando, 28 contratadas/en construcción y 207 "a construirse".

Correa ha dicho - asumimos que basado en algún estudio o asesoría - que se requieren 5.500 UEM para cubrir las necesidades del país, 900 de ellas de nueva construcción. Necesitaría quedarse en el gobierno varios períodos más para completar ese número. La reelección indefinida está, de hecho, en el tapete, mediante enmiendas a la Constitución en las que ya trabaja el movimiento de gobierno. Pero la bonanza petrolera ha terminado, y el gobierno se enfrenta a la necesidad de replantear muchas de sus promesas y planes. El presente y el futuro de las UEM es incierto, igual que su validez como modelo educativo pedagógica y culturalmete pertinente, su sostenibilidad, su uso efectivo y su impacto real sobre la calidad de la enseñanza y el aprendizaje en el sistema escolar público.
El breve texto que incluyo abajo lo escribí en 2009. Son impresiones de la primera UEM que visité, la tercera construida en el país. Posteriormente he visitado otras UEM, algunas mucho más grandes y ya en pleno funcionamiento. Algunos temas y problemas se repiten; otros nuevos vienen emergiendo. Cada visita amerita un reportaje específico. Empezamos con ésta.

En Otavalo, al norte de Quito, visito la Unidad Educativa del Milenio "Jatun Kuraka" (Gran Cacique, en kichwa) inaugurada pocos meses antes (abril 2009) con gran despliegue mediático y con la presencia del Ministro de Educación y del Presidente de la República. Por los medios supe que ésta era la tercera UEM construida en el país (de 23 previstas), que costó cerca de 2 millones de dólares (entre infraestrucrtura y equipamiento) y que los alumnos - cerca de 800 - son en su mayoría indígenas. La UEM se abrió con los primeros siete años de educación básica (al momento, y desde 1996, en el Ecuador se llama educación básica a 10 años de escolaridad, empezando con un año de pre-escolar). El próximo año se espera ampliar hasta el décimo. La descripción en los medios indicaba que cuenta con 38 aulas hexagonales equipadas con pizarras digitales, cocina, comedor, espacios deportivos, espacios verdes, laboratorio de ciencias, biblioteca virtual, sala de cómputo con 30 computadoras e Internet de banda ancha.

Visita no programada ni anunciada. Me acompaña mi hijo mayor. Cuando llegamos al lugar, pasado el mediodía, los alumnos están saliendo. Al cruzar la puerta encontramos al rector, quien me conoce y amablemente me invita a recorrer las instalaciones.

La infraestructura coincide con lo leído y visto en fotos y en la televisión. El diseño arquitectónico no tiene innovaciones; es el tradicional, estándar, sin concesiones al medio y a la cultura. Llama la atención, sí, la supremacía del cemento.

En las oficinas administrativas hay todavía cajas a medio desempacar. Varias instalaciones, como el comedor o el laboratorio informático, están todavía desmanteladas. En una de las tres aulas que visitamos, el rector le pide a una maestra que me indique cómo funciona la pizarra digital; yo agrego el pedido de que me explique cómo la usa en clase. En pocos minutos resulta evidente que la maestra no sabe usarla. La capacitación todavía no llegó. Entretanto siguen utilizando las pizarras convencionales. ¿Y las computadoras? Se las llevaron a los pocos días de la inauguración pues aún no estaban listas las condiciones para usarlas. Además, nos cuentan que entraron ladrones y se llevaron algunos equipos, dejando en claro - como siempre ocurre en estos casos - la vulnerabilidad de las instalaciones.

Situaciones similares se repiten en otras UEM del país: problemas de seguridad, de mantenimiento, de subutilización, de capacitación, de pedagogía. En términos de infraestructura, éste es palacio comparado con las escuelas públicas y privadas de la ciudad, y con las casas, seguramente muy humildes, de los alumnos indígenas. Pero la infraestructura, por sí misma, no cambia la pedagogía. La tecnología, si no se usa y aprovecha bien, es adorno y hasta estorbo.

From School Community to Learning Community

Rosa María Torres


It is important to differentiate school community, education community and learning community, and the corresponding differences between school/school system, education/education system, and learning/learning system.

Education is not limited to school education (schooling). Even if they are regularly used as equivalent, education system and school system are not the same thing. The school system is one, of many, education and learning systems, such as the family, the media, work, sports, etc.

Education is not necessarily equivalent to learning. Not all that we learn is a product of education (education involves teaching, someone occupying this role, in presence or at a distance).
- On one hand, much of what is taught in the school system is not learned.

- On the other hand, much of what we learn in life, from birth to death, takes place out of the school system. Nobody teaches it to us; we learn it informally while playing, talking, listening, doing, observing, reading, writing, working, watching TV, listening to the radio, navigating on the Internet, traveling, etc.  


Therefore:

The school community comprises those engaged in the school life, at local or national level: students, parents, teachers, administrators. 

Education community is a broader concept. It includes all those who are related to education in a broader sense, not restricted to the school system: the family, mass media, the workplace, sports, churches, etc. 

A learning community refers to a community of learners, people of all ages engaged in different types of learning activities and processes, in and out of the school system.
- A learning community can be a classroom or a school: learning is placed at the center rather than academic achievement as measured by tests; teachers and students learn together and from each other.

- A learning community can be a local community, a territory - urban or rural, small or large - that decides to motivate and engage everyone in learning - children, youth and adults. For that purpose, the community gets organized in order to identify,  activate, and co-ordinate the various learning spaces and resources available in that community, whatever they are: child care center,  school, university, library, park, plaza, market, atelier, health center, museum, sports yard, music club, movies, theater, local radio or newspaper, zoo, internet cafe, community house, etc.
The table below summarizes some important differences between a School Community and a Learning Community.


FROM
TO

School Community

Learning Community


▸ Children and youn people learning 
▸ Children, young people and adults learning 
▸ Adults teaching children and youth 
▸ Inter-generational and peer-to-peer learning
▸ School education 
▸ School and out-of-school education
▸ Formal education
▸ Learning in formal, non-formal and informal environments
▸ School agents (headteachers, teachers, administrators)
▸ Education agents (school agents and other social agents assuming education roles)
▸ School agents as change agents 
▸ Education agents as change agents 
▸ Students as learning agents
▸ Students and teachers and learning agents 
▸ Fragmented vision of the school system (pre-school, primary or basic, high school, higher education)
▸ Systemic and unified vision of the school system (a continuum from initial to higher education) 
▸ Institutional plans
▸ Inter-institutional plans
▸ Isolated innovations
▸ Networked innovations
▸ Network of schools
▸ Network of education institutions
▸ School project
▸ Community education project. Each one is different, unique. It responds to the community's needs, desires, aspirations, and conditions.
▸ Sector approach to education  (education as a "sector")
I
ntra-school approach to education
▸ Inter-sectoral approach to education and learning
T
erritorial approach to education and learning (the territory as learning ecosystem)
▸ Ministry of Education in charge
▸ Various Ministries engaged
▸ State/government
▸ Local community, national community, State/government
 
 Education
 
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Madres educadoras (Una ceremonia de graduación en un jardín de infantes)




Rosa María Torres


Sábado tarde. Estamos aquí, en esta pequeña localidad rural de San Juan de Morán, para asistir a la ceremonia de graduación de los niños del jardín de infantes. Es un jardín de infan­tes “no-convencional”, parte del Programa Madre-Maestra del Ministerio de Educación del Ecuador, iniciado en 1988 con apoyo de UNICEF. Programas como éste han surgido en América Latina, a cargo de Ministerios de Bienestar Social, de la Familia, etc., y a menudo con UNICEF detrás. Modelos familiares y comunitarios, no institucionales, de atención a los niños pequeños, con las madres como protagonistas.

Están presentes los niños, las tres madres-­maestras que les a­tienden, la maestra que coordina el programa y las apoya a ellas, los padres de familia, la presidenta del comité barrial, la reina y la ex-reina del barrio, y nosotros, los invitados del Mini­sterio y de UNICEF. Dos perros calle­jeros nos acompañan también en el acto, moviéndose silenciosamen­te de arriba a abajo por el salón.

El jardín de infantes no tiene local propio. Funciona en la casa barrial. Los niños y sus maestras pasan aquí de lunes a viernes, de 8 a 12 de la maña­na. Los viernes al mediodía, niños y madres recogen todo y se lo llevan a sus casas, y lo vuelven a traer el lunes, pues el fin de semana el local se utiliza para actos culturales, asambleas y fiestas de la comunidad. 

Todos han venido con sus mejores atuendos. Las niñas lucen vestidos de tul, golas, diademas y lazos en el pelo, medias con florcitas de colores, medallas y cadenas de oro. Los niños, camisas de manga larga, corbatas de lazo, zapatos de charol, pantalones de casi­mir. Algunas niñas están ataviadas con vestidos vaporosos, trajes largos, bordados y enca­jes; otras, al último grito de la moda, con minifaldas apreta­das, mallas de lana, copetes y peinados alborota­dos, botas.

La mayoría de los padres de familia presentes son madres, y la mayoría de ellas son madres jóvenes. Las hay mestizas y morenas. Las hay vestidas a la usanza criolla, con atuendos típicos y trenzas, y las hay modernas, con minifaldas, blue jeans, tacos altos. Solo hay tres hombres. El resto son niños, sin duda hermanos de los alumnos, que corretean o bien duermen o lactan en brazos de sus mamás.

La casa-aula comunitaria

El salón es un galpón grande, hecho de material prefabricado, con techo alto y armazón de metal, piso de cemento pintado de rojo, y grandes ventanales en ambos costados. Muchos vidrios e­stán rotos. Hay buena iluminación y venti­lación.

No hay divisiones internas, pero el espacio está dividi­do en dos partes, con un pizarrón ubicado en cada extremo. Un lado del salón ha sido ocupado por el jardín de infantes; el otro lado está bastante descuidado, con sobras de material de construcción arrumado en el suelo, con las pare­des semidesnudas.

A pesar de la pobreza, se ven las ganas y el esmero por man­tener esto bonito, arre­glado, agradable para los ni­ños. Pequeñas macetas de plan­tas, láminas y estampas coloridas, recortes de revistas, co­razones, dibujos, un gato amarillo de cerámica, collares de cuen­tas, guirnaldas de papel crepé, mazor­cas de maíz seco, salpican el espacio adornando los vidrios, el bor­dillo de las ventanas, las paredes, el pizarrón. 

Las mesas de los niños son rústicas; las sillas, igual. Algunos están sentados en troncos de árbol, a falta de sillas. En la pared del costado está pegada una tira de madera larga y delgada que sirve de perchero para las bolsas de aseo de los niños, bolsas plás­ticas dentro de las cuales puede adivinarse una peque­ña toalla, acaso ni siquiera un jabón.

Las repisas consisten en una tabla de madera sujeta con un clavo y una piola. Sobre las repisas, revistas que sin duda sirven para recortar. Al costado izquierdo del pizarrón, el boti­quín. Al costado derecho un perchero de cartón encima del cual pue­de leer­se ASEO. Debajo, a altura de niños, un pe­queño espejo.

La sabatina escolar

Los niños han sido agrupados formando un semicírculo con sus me­sas y sillas de cara al pizarrón. Los adul­tos están sentados atrás, en bancas de iglesia seguramente prestadas para la ocasión. A los invitados especiales, las autoridades y las reinas locales nos han reservado la primera banca.

Beatriz, la coordinadora del programa y la maestra a cargo de estas madres-maestras, da la bienvenida y hace la presentación del acto de clausura del año escolar:

- "Este es un trabajo de hormiguitas que hemos venido ha­ciendo día a día. No estamos en una exhibición. Solo que­remos enseñarles lo que se ha hecho con los niños. Pido un gran aplauso para mis madres-maestras".

Las aplaudidas son tres mujeres muy jóvenes, madres de algunos niños y maestras de todos ellos. Madres que asumen el papel de maestras con una primaria completa y un curso de capacitación. Madres-maestras que trabajan todos los días, con horario y obligaciones, sin que se les pague un centavo. Por la pura volun­tad, por la pura solidaridad, por el puro amor a los niños.

Los ni­ños tienen entre 4 y 6 años. La mayoría mestizos, tres de ellos morenos. La mayo­ría inquietos, despiertos, activos, parlanchines.

Empieza el acto la primera madre-maestra. Reparte a los niños un peda­zo de lana roja y les da sucesivamente la instrucción de que se la coloquen arriba, abajo, al frente y atrás.

Ahora, ¿quién puede hacer un círculo? Los niños ponen la tira de lana en la mesa y tratan de hacer un círculo.

¿Quién puede hacer un cuadrado?. Los niños intentan el cuadrado. Y luego el triángulo. Y después el gusanito. Ahora deben guardar al gusanito en el bolsillo.

- "Yo no tengo bolsillo", dice uno.
- "Si quieres, yo te presto el mío".
- "¿Quién tiene un bolsillo grande?", grita uno parado en su silla.

Ahora a levantar la mano derecha, a agarrarse la oreja derecha, la rodilla derecha, el hombro derecho, el pie derecho. Ahora todo igual, pero del lado izquierdo. Ahora subir las dos manos, jun­tarlas, aplaudir.

Ahora van a cantar “Yo tengo una mano derecha”. El "canto" consiste en corear a grito pelado
Yo tengo una mano derecha
y sabe coger la cuchara
y sabe coger lapicitos
para hacer los dibujitos
mi mano derecha
mi mano izquierda
son dos manitos
que yo tengo para trabajar
manitos limpias
que yo tengo.

Son niños muy cola­boradores. Se comportan con sol­tura, espontá­nea­mente. No parecen actuar para los visitan­tes. Por el contrario, casi sor­prende ver que no tienen en cuenta al público. Siguen hablando y moviéndose a sus anchas, como si estu­vieran solos.

Los números

Ahora le toca el turno a la segunda madre-maestra. Pide a los ni­ños que, uno por uno, pasen a identificar, en un conjunto de tar­jetas, los números que ella va nombrando. Luego de identificarlo, el niño o niña debe colocar la tarjeta en la piza­rra, donde está dibujada una escalera con una grada para cada número.

La mayoría de niños quiere pasar a la piza­rra. "Yo, señorita" se escucha constantemente.

Luego dibujan dentro de cada grada el conjunto de ob­jetos que corresponde al respectivo número.

Empiezo a fijarme inevitablemente en Cosme, un niño inquieto como ninguno, disfrazado de señor para la ceremonia, que no deja de ha­blar, moverse y molestar a los otros. Ahora mismo ha pro­cedido a acos­tarse sobre su silla-pupitre. Se da cuenta de que le estoy observando y se anticipa:

- "Me voy a caer. Pero no me voy a caer durísimo, porque aquisito nomás está el suelo".

Una niña morena chiquita, sin duda hermana menor de uno de ellos, empieza a llorar estrepitosamente. La mamá tiene que tomarla en brazos y sacarla a llorar afuera. 

Ahora empiezan a cantar “Un elefante se balancea”. Como los demás "cantos", a todo pulmón, sin melodía, a gritos.

Leer y escribir

Sin pausa entre una y otra, empieza la tercera madre-maes­tra. Todo está sincronizado. Una actividad sigue a otra, una maestra a otra. Los niños no paran de hacer, bombardeados de instrucciones. Ritmo de sabatina escolar. Ritmo de maestras nerviosas. Ritmo de padres de familia que quieren ver los resultados de todo un año escolar. Pero, ¿qué pasa con el ritmo, los deseos y las necesidades de los niños?

¿Quieren cantar?, les pregunta la maestra. Todos, a rabiar, responden que sí. Lo que "cantan" esta vez es “Paco Perico”. 

- "Vamos a suponer que por esa puerta entró un duende pe­queñito y le puso pega al piso. Ustedes están pegados, no pueden moverse. Lo único que pueden mover es el cuerpo. Vamos a movernos", instruye la madre-maestra.

Los niños empiezan a mover la cabeza, los brazos, la cintura, los hom­bros, primero rápido, después despacio, nuevamente rápido, nueva­mente despacio.

- "Ahora nos vamos a volver enanitos", y los niños se agachan.
- "Ahora nos vamos a volver gigantes", y los niños se levantan y se estiran.

Acabada la calistenia, viene el momento de la "lectura". La maes­tra empieza a sacar unas tarjetas con dibujos y pide a los niños que digan lo que representan y que, acto seguido, hagan lo que se dice en ellas.

¡CAMINAR!                   (Y empiezan todos los niños a caminar)
¡VOLAR!                        (Y hacen como si vuelan)
¡PARARSE!                   (Y se paran)
¡SALTAR!                       (Y saltan)
¡CORRER!                     (Y corren)

Ahora viene otro tipo de tarjetas que ya no representan acciones (verbos) sino objetos, ilustrados con láminas recortadas de re­vistas.

¡NIÑOS!                      
¡RIO!
¡ARBOLES!

- "William, ven aquí y léeme lo que dice en esta oración". La maestra le presenta, en este orden, las tarjetas de NIÑOS, CORRER y RIO.

- "Los niños corren al río", contesta William.

Ahora pasa Wilmer, a quien le enseña las tarjetas de PAJARO, VOLAR y ARBOLES.

- "El pájaro vuela al árbol", hilvana Wilmer.

Luego, con el mismo procedimiento, continúa el descifrado en coro, construyendo otras oraciones a partir de otras tarjetas.

Ahora viene una actividad de recortado y pegado. La maestra re­parte a cada niño una hoja recortada de revista. Les pide que muevan las hojas para hacer ruido, que se las pongan encima de la cabeza, que se sienten sobre ellas, que las pongan debajo del asiento y, finalmente, que las corten en tiritas. Ahora que las han corta­do, van a hacer una figura de una persona y van a pegar la figura en una hoja blanca que empieza a repartir a todos.

Los niños no paran de trabajar un segundo. No bien acaban de re­cortar, empiezan a pegar, algunos con saliva, sin esperar que pase la maestra con el tarro de la pega. 

Cosme y Janeth, seis años, apenas empiezan a pegar cuan­do la maestra empieza a preguntar quién acabó. Me acerco a ver lo que hacen ambos. Cosme me informa, sin que nadie le pregunte:

- "A mí me van a poner en la escuela".
- ¿Cuándo?
- "El otro día".
- ¿Esto no es una escuela?
- "No, es un jardín”.
- "Se llama Jardín No-Convencional San José de Morán", completa Armando, un niño de 4 años que está al lado, hijo de una de las madres-maestras, con evidentes dificultades para pronunciar el “no-convencional”.
- ¿Qué quiere decir “no-convencional”?, le pregunto.
- "Es el apellido del jardín", me dice sin titubear.

Sin que nadie les pida, ya como parte de la rutina de trabajo, los niños empiezan a escribir su nombre en la parte inferior de la hoja. Con lápices pequeñitos, mochos, se las arreglan. Terminada la figura y escrito el respectivo nombre, cada niño va levantándose a regalar su obra a su papá o mamá.

Janeth escribe lentamente su nombre:

J A N E H T  C A L D R N

Le pido que me lea lo que ha escrito.

- "Ahí dice Janeth Eliza­beth Calderón", me responde, mien­tras recorre con su dedito de izquierda a derecha lo que ha escrito, tratando de llegar a la N final cuando termina de pronunciar su nombre completo. 

Le pido que me indique dónde dice Elizabeth. Me señala la primera palabra y luego, dudosa, la segunda. Le informo que en la primera dice solo JANETH y en la segunda CALDERON.

- "¿Y dónde está ELIZABETH?", me pregunta desconcertada.

Le digo que no está ahí, que debería estar en el medio, que debería haber tres palabras y no dos.

- "Pero yo sí me llamo ELIZABETH", confirma.
- "Pero ahí no está", le insisto.
- "No sé. Yo sí lo puse".

Cuánto bien haría a estas maestras y madre-maestras saber más acer­ca de có­mo aprenden los niños a leer y escribir. No sólo para ayu­darles a aprender mejor, sino para compren­der los razo­namientos y la lógi­ca que están detrás de una conver­sación co­mo la que acabo de sostener con Janeth, y las mil y un situacio­nes similares que se presentan todos los días con niños que empiezan a familiarizarse con la lectura y la escritu­ra...

Ahora, para cerrar la sabatina, entra en acción Beatriz. Les pi­de a los niños que se acerquen, se tomen las manos y formen un círculo. 

- "Hoy he venido muy loquita. Todos nos vamos a equivocar. Todos nos tocamos el popó", les dice Beatriz y se toca la cabeza, mientras los niños se tocan lo que corresponde, riendo a carcajadas, entre nerviosos y diver­tidos. También los padres de familia se ríen.

- "Ahora nos vamos a tocar los ojos", y se toca las orejas, mientras los niños automáticamente se lle­van las manos a los ojos. Y vuelven a reírse de la situa­ción, del absurdo, de la instrucción equivocada, de su posi­bilidad de corregir a un adulto.

- "Fíjense que yo me fui donde un panadero y le dije que por favor me hiciera un vestido".

- "!Nooooooooo¡", corean y se mueren de risa los niños. Y le gritan una y otra vez que hay que ir donde un sastre.

- "Le pedí hace unos días a un mecánico que me hiciera unos zapatos".

- "!Nooooooooo¡", corrigen los niños. Y recomiendan al zapatero.

- "Yo tenía una vez una vaca que me daba unos huevos bien grandes", sigue Beatriz. "Yo tenía un borrego que volaba".

Esta última, sencilla y entretenida, es una actividad diferen­te. Los niños no siguen simplemente instrucciones. Más bien, a­prenden que las instrucciones pueden ser equivocadas, aprenden a pensar antes de actuar, a darse cuenta de que ellos saben muchas cosas, a saber que los adultos pueden no siempre tener la razón.

Y, con el "canto" de “Un conejito muy picarón” termina la sabatina. Se anuncia que los niños deben salir afuera un momento para arreglar el escenario y proceder a la ceremonia formal de gradua­ción.

La ceremonia de graduación
                                                                             
Llega la hora de la ceremonia de graduación de los niños que terminan el jardín de infantes. La animadora, una de las madres-maestras, empieza dando lectura al programa.

Primero: Entrada de los niños Entran los niños, haciendo un tren. Se acomodan en las mismas si­llas, esta vez sin mesas delante y en semicírculo, dando la cara al público. 

Segundo: Himno Nacional del Ecuador Un, dos, tres. Los niños "cantan" el himno, ensordeciendo a to­dos y a sí mismos. Los adultos parecen disfrutar el griterío, como se disfruta todo lo que hacen los niños, to­do lo que hacen los propios hijos. Pero no puedo dejar de pen­sar en este hacer de la confusión entre música y ruido, entre cantar y gritar, una rutina. Una buena educación musical es algo que, sin duda, hace falta en todo jardín de infantes y algo que debería ser parte de la formación de toda educadora parvularia.

Tercero: Palabras de bienvenida por parte de una madre-maestra La última madre-maestra que trabajó con los niños da una cordial bienvenida a los asistentes, agradeciendo su pre­sencia.

Cuarto: Palabras del Presidente de los Padres de Familia 
- "Señores, muy buenas tardes. Me hago presente aquí para dar agradecimiento a las señoras profesoras y a la coor­dinadora. Agradezco infinitamente. Y eso es todo. Les agradezco bastante", dice un padre joven.

Quinto: Palabras de la Presidenta de San José de Morán Empieza nombrando a las autoridades y visitas presentes, y luego lee un discurso que habla sobre la importancia de la educación, desde la antigüedad hasta nuestros días. Pide apoyo del Ministe­rio de Educación y UNICEF para el jar­dín, para construir un local propio, sobre todo ahora que se han unido los 16 barrios y aumen­tará la demanda sobre el jardín. Pide a los padres concien­cia de unión, y termina felicitando a los niños, deseándo­les que sean buenos alumnos en la escuela.

Sexto: Ronda por parte de los niños  Divididos los "varoncitos aquí" y las "mujercitas acá", los niños gritan una ronda que habla del coqueteo entre una gata y un gato.

Séptimo: Palabras de la Reina de la comunidad  Imposible oír lo que dice la muchacha, pues aparte de que ha subido el volumen de ruido que hacen los niños, Cosme ha pegado a Armando y éste ha empezado a llorar desconsoladamente.

Octavo: Palabras de la señora Rosa en representación de las madres-maestras de San José del Condado  Dos madres-maestras de otro jardín de infantes y de otro sector, San José del Condado, han sido invitadas por las madres-maestras de este sector a la ceremonia de graduación. Imposible prestar atención a lo que dice la señora Rosa, pues Ar­mando sigue llorando a brazo partido, sin que tengan ningún efec­to los consuelos y mimos de la mamá. Todos estamos pendientes del niño. Nadie parece estar dispuesto a poner fin a la situación, sa­cando al niño afuera o, por último, suspendiendo por un momento el acto.

En esas condiciones, es poco lo que alcanzo a oírle.

- "Los choferes nos ven con niños y no nos traen. Necesita­mos que nos apoyen para el transporte [...] Por no tener lo­cal se nos ha hecho muy duro el trabajo [...] Ha habido veces que nos ha tocado trabajar en la in­temperie, en el agua, en el frío [...] Muchos niños se han retirado por estos pro­blemas, la mitad [...] En el resto del país sabemos que tam­bién hay madres-maestras y quisiéramos que nos lleva­ran a co­nocer cómo es allá, cómo trabajan ellas, o sea una pasan­tía".

Ahora habla Fabiola, la otra madre-maestra invitada.

- "Nosotras hemos aprendido junto con los niños. Al prin­cipio éramos tímidas, al igual que ellos [...] No tenemos dónde trabajar. En nuestras casas somos pobres y no tenemos facilidades. Los dueños de casa se molestan. Los padres de familia les retiran".

Noveno: Entrega de diplomas a los niños  Son 14 niños los que se gradúan. Se aclara que la madre-maestra respectiva va a entregar a cada niño el diploma, mientras el padre o la madre le pondrán la capa y la museta. Capa y museta son de satín brillante, en colores rojo y azul. Entra de inmediato un fotó­grafo en escena.

NELLY LUCIA SIMBAÑA

- "Nelly Simbaña que nunca se baña", se le oye decir a Cosme, rápidamente reprimido por su madre-maestra.

Pasa la madre, le pone la capa y la museta. Se toman la foto: las dos mujeres a los costados y la niña en el medio, sos­teniendo el diploma de cara a la cámara. Las tres sonrientes.

MAYRA ELIZABETH CONDOR

- "¿Cómo se pone esto?", pregunta ner­viosa la mamá, que no atina con el broche de la capa.

MARCIA CRISTINA SIMBAÑA

El fotógrafo pregunta a cada madre si quiere la foto, pero se a­presta a tomarla antes de preguntar. Sabe que ninguna dirá que no. Es parte del negocio. Esta es una ceremonia muy importante y, por tanto, una foto muy importante, para cada una de ellas.

Los aplausos no se dan en el momento de entrega del diploma sino después de la foto.

JENNY ROCIO RIVERA

Ninguna mamá felicita, abraza o besa al hijo o hija. Eso sí, les arreglan el pelo, les acicalan la ropa antes de la foto. Después de la foto, agarran el diploma para tenerlo ellas a buen recaudo.

MILTON FERNANDO CARRERA

Primer papá que pasa adelante. Antes de acercarse al hijo, saluda y da la mano a cada una de las madres-maestras.

WILMER JAVIER FLORES

La mamá entra en apuros para cerrarle la bragueta, pide al fotó­grafo que espere para la foto.

WILLIAM NARVAEZ MENDEZ

El niño empieza a ponerse en pose y sonreír para la foto desde el momento mismo en que le nombran, mientras la maestra le entrega el diploma y la mamá le pone la capa. Imagino la sonrisa congela­da que quedará para siempre recordando esta ceremonia en la foto.

BYRON DARIO JUMBO JUMBO

Pasan papá y mamá. El papá, Presidente de los Padres de Familia, se coloca de inmediato junto al hijo para la foto. La mamá, entre tanto, le acomoda la camisa y le limpia la nariz. Luego, vuelve a su asiento. Habiendo un solo lugar en la foto para padres de fa­milia, el papá asume que el lugar es naturalmen­te suyo.  

COSME ROMAN ENRIQUEZ JATIVA

- "Este es un diablo", me ratifica la madre-maestra a mi lado.

Pasa la mamá, una mujer joven, de apariencia moderna y juvenil. Me dicen que es obrera en una fábrica. Después de la foto, se queda junto con el hijo, sentada en su silla, conversando con él. No vuelve a su asiento de madre de familia.

DIEGO LIZANDRO MINDA

Mientras están en la foto de Diego, la mamá de Mayra se acerca adelante a reclamar: en el diploma dice Mayra Elizabeth y es Mayra Mari­sol. Beatriz le dice que ya lo van a arre­glar.

CRISTIAN CONCHA GONZALEZ

- "Cristian Concha, melcocha", dice en voz alta Cosme. Y vuelve a ser reprimido.

WILLIAM CAZAR CADENA

JANETH CALDERON ORTIZ

MARCELA TATIANA PALLO

- "Un aplauso para nuestros graduados", pide finalmente Beatriz, la coordinadora.

Ahora, empieza la entrega de diplomas a los niños más pequeños, los que se quedan todavía en el jardín.

Décimo: Entrega de presentes a las madres-maestras por los padres de familia  Una madre de familia entrega a las tres madres-maestras y a Beatriz, la coordinadora, unos pequeños regalitos, con unas palabras de agradecimiento "por lo que se han esforzado para que nuestros niños se eduquen". Ya no es solo ruido lo que cunde en el salón sino franco desorden y desbandada.

Décimoprimero: Recitación "Vacación" por parte de los niños

Vaca vaca vaca
vaca vacación
terminaron las tareas
tengo lista la cometa
la pelota y el avión
mañana ya no vengo
adiós, adiós, adiós.

Décimosegundo: Brindis Una copa de Champagne Gran Duval, canguil (palomitas, pochoclo) y un pan con queso se ofrecen a todos los adultos presentes. Luego viene la tertulia informal.

Niños y padres empiezan a irse. El salón va vaciándose. Cada familia recoge su caja de cartón con los trabajos manuales hechos por el hijo o hija durante el año, así como la respectiva mesa y silla, que van cargando a cuestas mientras trepan a paso lento por la cuesta de tierra que da al parque princi­pal del pueblo.

'Rendición de cuentas' no es un monólogo con Powerpoint

Rosa María Torres
La rendición de cuentas - deber del Estado, derecho de la ciudadanía - viene extendiéndose en los distintos países, con concepciones, rituales y dinámicas muy similares (como muestra una búsqueda de textos e imágenes en Internet con la frase 'rendición de cuentas'). Bueno que se haga; malo que esté aún lejos de ser un ejercicio democrático con participación ciudadana auténtica e informada. A menudo, monólogo burocrático-tecnocrático parapetado en Powerpoints, con escenario y con público.

Este listado de NOs se inspira en la experiencia latinoamericana. Fueron inicialmente tuits que circulé en Twitter al iniciarse la temporada anual de rendiciones de cuentas en el Ecuador. Convertidos aquí en un breve post (con las ampliaciones que permite un blog en comparación con la tacañería de espacio de Twitter), confiando en que quizás anime algún tipo de reflexión tanto entre los rendidores como entre los rendidos ...

La rendición de cuentas a la ciudadanía:

■ NO cabe hacerla en hoteles cinco estrellas o en auditorios con gran parafernalia. Este es un mal uso de los recursos públicos, que revela el tono de la gestión y contradice el espíritu de un evento de rendición de cuentas de cara a quienes lo financian: los ciudadanos.

■ NO requiere necesariamente presentaciones en Powerpoint. La mayoría de gente no está familiarizada con estos instrumentos (gráficos, infografías, etc.), con su lógica y ritmo. La prioridad es asegurar comunicación. Se trata de ofrecer información más que datos.

■ NO consiste solo en informar. Requiere explicar, de modo que todos entiendan. Requiere agendas holgadas, con tiempo para exponer y para interactuar. Requiere deshacerse de la jerga, evitar las siglas, huir de los gráficos complejos.

■ NO se resuelve con un monólogo. Al contrario: supone diálogo, participación, interacción, preguntas y respuestas. La ciudadanía no es público; es interlocutor. No es sujeto pasivo; es sujeto deliberante, con derecho a ser informado y a pedir información del Estado. Tiene siempre preguntas, reclamos y sugerencias que hacer. El feedback es esencial para saber qué afianzar o rectificar.

■ NO tiene que ver solamente con el uso del dinero (la palabra cuentas confunde, reduce, simplifica). Quien rinde cuentas debe explicar qué se hizo, por qué, cómo, con quiénes, en qué tiempos, con qué resultados, a qué costo y con qué fuentes de financiamiento; qué se cumplió de lo anunciado y qué no; qué pudo hacerse mejor o de otro modo; qué pudo hacerse a menor costo, con similares o incluso mejores resultados; etc. Se trata pues de someter a consideración pública las políticas, estrategias y medidas adoptadas, su generación, implantación, resultados e impactos.

■ NO se limita a los logros. Debe informar y hacerse cargo honesta y autocríticamente también de los errores cometidos, los problemas encontrados, las limitaciones de la gestión, la superposición o duplicación de esfuerzos con otras entidades, el dinero mal usado o despilfarrado, los casos de corrupción identificados, etc.

■ NO debe verse como un ejercicio de defensa. Es, fundamentalmente, un ejercicio de responsabilización pública de lo hecho desde la respectiva entidad y función, y de las consecuencias - sociales, financieras, etc. - de esa actuación.

■ NO basta con ubicar datos o información en un sito web institucional. El Estado debe asegurar que dicha información sea tal (no mera propaganda), se ubique fácilmente, sea relevante y esté actualizada. Y alentar a la ciudadanía a procurarla y usarla.

■ NO es un acto que se realiza una vez al año. Debe ser un proceso permanente, presencial, a través de los medios y aprovechando las herramientas virtuales (sitios web, redes sociales, correo electrónico, etc.), alimentado a su vez desde un proceso ciudadano permanente de vigilanca, monitoreo y contraloría social para asegurar dicha rendición de cuentas.

■ NO es un ejercicio necesariamente festivo. Entendido como obligación del Estado y como derecho ciudadano, como proceso, como sinceramiento de la gestión, es un ejercicio de comunicación responsable y crítico, que implica ceder la palabra y el protagonismo a la ciudadanía, con todas las consecuencias que puede tener un proceso democrático de esta naturaleza.




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