Rosa María Torres
(actualizado: 27 abril 2025)
En la mayoría de los países de la región, la educación no aparece entre las principales preocupaciones de la ciudadanía, según el Latinobarómetro 2024 y la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés.
Solo 3,4% de los latinoamericanos consideran que la educación es el principal problema de su país, 5% en el caso de los argentinos. La educación se ubica en el séptimo lugar en Argentina, detrás de la economía, la política, el desempleo, la inseguridad y la corrupción según el informe "Percepción social sobre la educación y la política educativa" de Argentinos por la Educación.
La educación figura entre los cinco principales problemas en Brasil (tercer lugar, después de la salud y la política, mencionada por el 10% de la población) y en Uruguay (cuarto lugar, detrás de la seguridad, la economía y la inestabilidad laboral, mencionada por el 8%). En Bolivia y México la educación ocupa el noveno lugar.
■ Estudios y encuestas a nivel mundial revelan altos niveles de complacencia con la educación en cada país. Hay una sobresatisfacción que a menudo no refleja las realidades y los resultados de los sistemas educativos. Falta información y conocimiento sobre el tema. La complacencia es mayor entre personas sin o con baja escolaridad, quienes se conforman con poco y no exigen una educación de calidad. Pero ocurre también en sectores medios y altos.
El caso del Ecuador
■ La educación - y particularmente el aprendizaje - concita poco interés en el Ecuador, del gobierno, de la academia, del periodismo y de la ciudadanía en general. El problema educativo permanece en gran medida invisibilizado.
■ Hubo y hay gran desinformación en torno a la «revolución educativa» impulsada en la década de gobierno de Rafael Correa (2007-2017). La propaganda de la llamada «década ganada» en educación falseó muchas afirmaciones y datos: se dijo por ejemplo que el Ecuador pasó a ser referente educativo mundial, que fue el país latinoamericano que más avanzó en calidad educativa, que se eliminaron las escuelas unidocentes, que las Unidades Educativas del Milenio (UEM) se convirtieron en modelo escolar universal (en realidad, se construyeron 100 UEM, las cuales llegaron a cubrir apenas el 3.6% de la matricula escolar pública), que se cumplieron a cabalidad las metas del Plan Decenal de Educación (2006-2015), que 28.000 becarios se beneficiaron con becas en "las mejores universidades del mundo", que Correa fue nombrado Mejor Presidente del Mundo por Naciones Unidas. Correa y sus ministros de educación incluso anunciaron que en 2018 el Ecuador tendría "uno de los mejores sistemas educativos del mundo" (la prueba PISA-D, aplicada en 2017, reveló preocupantes resultados de aprendizaje).
■ Hubo y hay gran desinformación en torno a la «revolución educativa» impulsada en la década de gobierno de Rafael Correa (2007-2017). La propaganda de la llamada «década ganada» en educación falseó muchas afirmaciones y datos: se dijo por ejemplo que el Ecuador pasó a ser referente educativo mundial, que fue el país latinoamericano que más avanzó en calidad educativa, que se eliminaron las escuelas unidocentes, que las Unidades Educativas del Milenio (UEM) se convirtieron en modelo escolar universal (en realidad, se construyeron 100 UEM, las cuales llegaron a cubrir apenas el 3.6% de la matricula escolar pública), que se cumplieron a cabalidad las metas del Plan Decenal de Educación (2006-2015), que 28.000 becarios se beneficiaron con becas en "las mejores universidades del mundo", que Correa fue nombrado Mejor Presidente del Mundo por Naciones Unidas. Correa y sus ministros de educación incluso anunciaron que en 2018 el Ecuador tendría "uno de los mejores sistemas educativos del mundo" (la prueba PISA-D, aplicada en 2017, reveló preocupantes resultados de aprendizaje).
■ La educación ocupa uno de los últimos lugares, si no el último, en las encuestas que preguntan sobre el problema principal del país. La educación no se considera un problema, es decir, algo de lo que hay que preocuparse y ocuparse. La economía, la política, la corrupción, la inseguridad, el desempleo vienen ocupando los primeros lugares. La educación ha terminado siendo un problema invisible tanto para el gobierno como para la sociedad; lo fue incluso en la pandemia del COVID-19 y el confinamiento (2020-2021), y sigue siéndolo ahora en medio de la multicrisis. La única que acapara la atención y que aparece como problema es la educación superior, en torno a las pruebas de admisión, el presupuesto y el insuficiente número de cupos en las universidades públicas y en las carreras más demandadas.

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