ERROR 1: Lectura y escritura son un aprendizaje eminentemente escolar
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| Quino - Argentina |
Usualmente se cree que aprender a leer y escribir es un aprendizaje escolar, es decir, un aprendizaje que se realiza en la escuela. El logro o el fracaso de la alfabetización se atribuye al sistema escolar, y especialmente a los maestros. Políticas y reformas educativas se piensan como intraescolares.
La
«crisis global de aprendizaje»
identificada como tal por los organismos internacionales a partir de 2013 respondió a esta visión. Niños y niñas no estaban aprendiendo a leer, escribir y calcular después de cuatro o más años de asistir a la escuela. Posteriormente, en 2019, el Banco Mundial y el Instituto de Estadísticas de la UNESCO (UIS) propusieron el término
«pobreza de aprendizajes
» para referirse al hecho de que «niños y niñas no pueden leer y comprender un texto simple a los 10 años». Se
estimó que el 53% de los niños en los países de ingreso bajo y mediano estaban en esa situación y el 80% en los países pobres. El BM propuso reducir ese porcentaje a la mitad para el año 2030.
La «pobreza de aprendizajes» se atribuye fundamentalmente a una deficiente educación escolar. Para superarla se propone un paquete de mejoras que incluye evaluación, capacitación docente, uso de las lenguas vernáculas como lenguas de instrucción, provisión de materiales de lectura, y ayuda de la tecnología.
No obstante, a leer y escribir no se aprende solo en el sistema escolar. Los primeros contactos con (y las primeras reflexiones sobre) la lectura y la escritura se dan en la primera infancia, en el seno de la familia, en contacto con materiales y actos de lectura y escritura, con etiquetas en los productos, con letreros y rótulos en la calle, etc. Padres y madres alfabetizados, que leen y que leen a los hijos desde muy pequeños, logran no solo que se interesen en la lectura sino que la necesiten. Las condiciones económicas, sociales, educativas y culturales de la familia, y del entorno, influyen fuertemente sobre la adquisición y el desarrollo de la lectura y la escritura entre niños y jóvenes.
ERROR 2: Hay que escolarizar y alfabetizar a los niños cuanto antes
Existe creciente presión familiar y social por escolarizar a los niños cuanto antes y especialmente por introducirles cuanto antes a la lectura, área clave evaluada en las pruebas estandarizadas de aprendizaje escolar y una de las áreas más críticas del aprendizaje escolar en la actualidad.
La
«edad escolar»
viene ampliándose hacia abajo y hacia arriba. El pre-escolar es visto como una preparación para la escuela y como una vía para mejorar las probabilidades de éxito escolar, especialmente entre los pobres.
La
meta 4.2 del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (ODS4) establece: "De aquí a 2030, asegurar que todas las niñas y todos los
niños tengan acceso a servicios de atención y desarrollo en la primera
infancia y educación preescolar de calidad, a fin de que estén
preparados para la enseñanza primaria".
Apresurar (a) la escolarización y (b) la alfabetización de los niños pequeños no es algo que todos recomiendan. La primera infancia es edad para jugar, para poner cimientos, para explorar el mundo. Los niños aprenden a través del juego. La mejor preparación para el aprendizaje escolar es alentar el juego infantil.
El
"Programa para lograr la alfabetización a la edad adecuada" realizado en Ceará-Brasil desde 2007 se puso como objetivo específico lograr que todos los niños y niñas del estado sepan leer al terminar el tercer grado. El éxito del programa ha llevado a considerarlo modelo a adoptar en Argentina y otros países. No obstante, fijar los 7-9 años como edad de alfabetización es objetivo difícil de lograr en muchos lados, pudiendo generar gran estrés a los alumnos, las familias, los profesores y las instituciones escolares, y pudiendo agravar el abandono y la repetición. Lo recomendable es dar más tiempo y más flexibilidad al respecto y asegurar el derecho al aprendizaje como parte del derecho a la educación.
A partir de su propia experiencia e investigaciones Finlandia - país que se ubica entre los 10 países con mejores resultados escolares en la prueba internacional PISA - decidió iniciar la escolarización a los 7 años y enseñar a sus niños y niñas a leer y escribir a partir de los 7 y hasta los 9 años y más de ser necesario.
ERROR 3: Alfabetizar es fácil
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| Frato - Italia |
Se cree que
enseñar a leer y escribir - a niños, a jóvenes, a personas adultas - es cosa sencilla, que basta con saber leer y escribir y contar con algunas orientaciones básicas.
Ni la preparación de educadores de niños ni la de educadores de adultos da la debida atención a la enseñanza de la lectura y la escritura, sobre todo en contextos difíciles, bilingües o multilingües, como los que enfrentan muchos de ellos. Predomina la
capacitación (rápida, instrumental) sobre la
formación (comprensión amplia, a fondo) en el tema. Para la mayoría de educadores alfabetizadores en el mundo sigue siendo un misterio cómo aprenden a leer y escribir sus alumnos.
En torno a la alfabetización infantil, y sobre todo a la lectura, se libra una feroz
«guerra de los métodos
», reactivada post-pandemia. Siguen vigentes viejas concepciones y viejos métodos de enseñanza, pese al avance de la investigación científica en este campo. Sigue pendiente la revolución epistemológica y pedagógica que implicaría el nuevo conocimiento disponible sobre la lectura y sobre el aprendizaje.
A los primeros grados - los más importantes y críticos del sistema escolar - se asigna a los educadores novatos y peor pagados; la alfabetización de adultos se encarga a voluntarios con poca escolaridad y capacitación; las bibliotecas siguen escaseando, mal equipadas, mal valoradas, mal utilizadas. No se trata solo de más tiempo y más recursos; se trata de una verdadera revolución en el campo de la lectura, de dar vuelta el esquema conocido, de poner a los educadores mejor formados y con experiencia en los primeros grados, de articular escuelas y bibliotecas, de adoptar un enfoque multisectorial e inter-generacional para la alfabetización.
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| Claudius Ceccon - Brasil |
Se cree que
aprender a leer y escribir es sencillo, algo que puede resolverse en uno o dos años de escuela o en un corto programa de alfabetización de adultos. Pero no es así.
Se asume incluso que los alumnos pueden aprender en lenguas que no son las suyas y que no manejan ni entienden cabalmente.
Las altas tasas de repetición que caracterizan a muchos sistemas escolares en el mundo y en América Latina de manera particular, están estrechamente relacionadas con el fracaso de la alfabetización en el medio escolar. Los sistema escolares y, a menudo, los maestros, deciden que un alumno repita el año si no aprende a leer y escribir en los tiempos establecidos en cada caso. De este modo, en vez de alentar la curiosidad y el deseo de aprender a leer y de leer, se alienta el rechazo de la lectura.
Nada indica que niños y niñas deban aprender a leer en primer grado o iniciar ese aprendizaje en el pre-escolar. La repetición castiga especialmente a los alumnos pobres, indígenas y hablantes de lenguas subordinadas, los que más dedicación y estímulos necesitan, y deja incuestionado al sistema escolar. La repetición no resuelve ningún problema; al contrario, genera graves problemas a los alumnos y a sus familias.
Las personas adultas terminan por lo general los programas de alfabetización con un nivel muy elemental de alfabetismo y son dadas por alfabetizadas pese a que no pueden leer y escribir más allá de la cartilla. Muchos engrosan en poco tiempo, nuevamente, las estadísticas de analfabetismo.
Los especialistas en alfabetización y cultura escrita venimos insistiendo en que la alfabetización debe hacerse en lengua materna, respetando el derecho a aprender en la propia lengua. Insistimos en que la alfabetización no debe verse como una etapa escolar sino como un proceso que se realiza y perfecciona dentro y fuera de las aulas.
ERROR 5: Leer y escribir como castigo
"La lectura debe ser una forma de felicidad": Jorge Luis Borges
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| Claudius Ceccon - Brasil |
Lectura y escritura son usadas muchas veces como castigo: el alumno que hace algo indebido puede ser
«condenado
» a tareas de lectura, copiado o redacción.
Lo triste es que la intención de promover la lectura y la escritura reitera a menudo estrategias que contradicen ese objetivo: leer un libro por semana, llenar fichas de lectura, dedicar varias horas al día a hacer deberes, etc.
Se busca incentivar la lectura pero se pasa por alto consultar a los alumnos qué quieren leer. Las redacciones escolares insisten en los temas de siempre, sin espacio para la escritura creativa y con la misma obsesión por las formas: número de líneas, ancho de los márgenes, etc. Rara vez se aprovechan los textos escritos por los propios alumnos como material de lectura para los demás.
Muchos educadores dicen querer promover la lectura pero sus alumnos no les ven jamás leyendo un libro.
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ERROR 6: Corregir, corregir, corregir
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| Claudius Ceccon - Brasil |
Aprender a leer y escribir es una experiencia dolorosa para millones de niños y niñas en el mundo. Aprenden con miedo: miedo a no aprender, a no entender, a equivocarse, a ser corregidos, ridiculizados y humillados.
Leer implica comprender lo que se lee. Leer sin comprender no es leer, es apenas descifrar. La comprensión lectora es un proceso gradual y complejo, que se desarrolla de maneras y a ritmos distintos entre los alumnos. Quienes tienen papás y mamás que leen y hogares con ambientes letrados llegan a la escuela con más conocimientos y con más vocabulario y tienen gran ventaja frente a los que tienen condiciones familiares menos favorables. Maestros y maestras esperan que los alumnos aprendan rápido, a menudo desconociendo sus condiciones de partida así como las complejidades que implica aprender a leer y escribir.
Los errores son propios de todo proceso de aprendizaje. El buen educador o educadora lo sabe y sabe sacarles provecho. Lo importante es que los alumnos aprendan y aprendan con gusto, sientan que avanzan, experimenten la satisfacción de los pequeños logros, adquieran confianza en sí mismos y en sus capacidades a medida que aprenden.
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Gabriela sabe leer pero tiene miedo
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Y colorín, colorado, este cuento nos ha atormentado
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Escrivir, aunque sea con V
ERROR 7: Leer entendido como leer libros
Persiste la asociación de
«lectura
»
y
«lector
»
con
«libro
»,
como si el libro fuese el único objeto de lectura. Incluso la definición de
«lector
» sigue centrada alrededor del libro. Predomina asimismo todavía la idea de
«libro
» como libro de papel.
Hoy la lectura es ubicua, está en todos lados. Y hay múltiples objetos de lectura; libros, periódicos, folletos, cómics, afiches, carteles, rótulos, paredes ... Hoy hay libros - audiolibros - que no solo se leen sino que se escuchan. Y no leemos solo en papel sino también en pantallas. Hoy se lee más en pantallas - computadoras, celulares,
e-readers - que en papel, sobre todo las generaciones más jóvenes.
Muchos siguen prefiriendo leer en papel, incluso entre quienes usan cotidianamente las tecnologías digitales. La investigación muestra que se lee mejor, más fácilmente, con más gusto y más compresivamente en papel.
El libro es objeto de lectura indispensable, pero cabe pensar en él más como punto de llegada que como punto de partida. Los cuentos y las historias son material ideal para la iniciación a la lectura y para sostener el gusto de leer en todas las edades.
Muchos argumentan que no leen porque no pueden adquirir libros. Los libros no necesariamente deben comprarse; para eso están las bibliotecas. La oferta de materiales que pueden bajarse de Internet, sin costo, es cada vez mayor. Los periódicos siguen siendo material valioso de lectura para introducir en la escuela. La biblioteca más grande del mundo se encuentra hoy disponible en Internet.
No se trata solo de
cantidad sino también de
variedad de materiales de lectura. Lo ideal es exponer a los alumnos a diversos géneros y formatos, dentro y fuera del aula, dentro y fuera de la escuela, en contextos reales: la calle, la plaza, el transporte público, tiendas y negocios, etc.
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Una biblioteca escolar como debe ser »
Saramago se formó en una biblioteca pública
ERROR 8: Lo importante es cuánto se lee
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| Pawel Kuczynsky - Polonia |
Prima una visión cuantitativa de la lectura. Se considera
buen lector al que lee
mucho, al que lee muchos libros. ¿Cuántos libros leyó usted la última semana, el último mes, el último año?
Está también extendida una visión cuantitativa de la escritura. El profesor espera dos párrafos, diez líneas, una página. Igual que las redacciones de los diarios. El volumen del documento sigue teniendo importancia cuando se trata de un proyecto, una ponencia o una tesis.
No obstante, como en tantas otras cosas, la
calidad de la lectura es más importante que la
cantidad. Buen lector es aquel que lee por propia iniciativa, con interés, con gusto, no necesariamente aquel que lee mucho. La prueba internacional PISA encuentra que los estudiantes que obtienen los mejores puntajes son aquellos que leen habitualmente y con gusto, no aquellos que leen determinado número de páginas o libros al año.
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Leer por el gusto de leer: la clave
ERROR 9: Leer bien, leer rápido
“Leer no es descifrar. Escribir no es copiar”: Emilia Ferreiro
La
lectura rápida gana popularidad en un mundo que valora lo instantáneo, que anda a las carreras, contra el tiempo, ufanándose de la multitarea (
multitasking). Se promociona como un conjunto de técnicas que ayudan a aumentar la velocidad lectora (el número de palabras leídas por minuto) sin perjudicar (o perjudicando lo menos posible) la comprensión lectora y más bien facilitándola. Proliferan las academias e instituciones que ofrecen cursos de entrenamiento en
lectura rápida.
Una de las grandes ventajas atribuidas a la Inteligencia Artificial (IA), en boga, es que ésta ahorra tiempo. Quienes la promueven ofrecen reducir a 10 un documento de 100 páginas. Un argumento que, al parecer, tiene gran atractivo.
La base científica de la lectura rápida y de sus supuestas ventajas está en entredicho. Y su adopción en el mundo escolar es motivo de preocupación.
Aprender a leer toma tiempo. Llegar al punto del lector que lee de manera fluida, haciendo sentido y comprendiendo cabalmente lo que lee, anticipando y completando por su cuenta las palabras, habiendo superado la batalla con las letras y los sonidos (decodificación), implica un proceso de mucha lectura, mucho aprendizaje y mucha práctica.
"La lectura debe ser una forma de felicidad", decía Borges. Algo a saborear y a disfrutar. La fluidez mejora a medida que se lee y se aprende a disfrutar de la lectura. No se trata de apresurar a los alumnos. Se trata de hacer de la lectura una experiencia placentera a la que da gusto volver.
ERROR 10: Leer y escribir, rigidez y formalidad
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| Plantú - Francia |
Lectura y escritura suelen rodearse de formalidad y hasta solemnidad: sillas, mesas, horarios, silencio, inmovilidad. Del alumno se espera que se pare cuando lee en voz alta. Para escribir hay que pasar a la pizarra en medio de las miradas de todos. Los libros pueden protegerse con candado. La biblioteca puede ser un lugar incómodo, inhóspito, sin atractivo.
Lectura y escritura se realizan generalmente en espacios cerrados. Ambas se asocian a información, conocimiento, estudio, aprendizaje, prueba. No obstante, leer y escribir son actividades que pueden hacerse al aire libre, en espacios abiertos, en contacto con la naturaleza, sentados en el suelo. No hay mejor manera de leer y de escribir que hacerlo por el gusto de leer y de escribir.
Las nuevas arquitecturas escolares tienen arreglos y espacios vistosos, modulares, flexibles. Las modernas bibliotecas son multipropósito, relajadas, informales. Muchas escuelitas y bibliotecas modestas integran la lectura en espacios amigables, en interiores y en exteriores.
No se necesita presupuestos millonarios sino criterio y creatividad para construir un buen clima de lectura y escritura. Libros, cuadernos, crayones, lápices, al acance de los niños. Bajar la lectura a ras del suelo antes que elevarla a las alturas.
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Las mejores ideas ocurren en posición horizontal
ERROR 11: Importa la lectura, no la escritura
“La escritura es importante en la escuela porque es importante fuera de ella y no al revés": Emilia Ferreiro
Tradicionalmente, en el mundo de la alfabetización y de la
«lecto-escritura
» se ha priorizado la lectura. Planes y campañas se proponen promover la lectura; rara vez la escritura. Se habla de formar lectores, no escritores. Los
índices que se construyen para cada país son índices de lectura; no es
usual que se caracterice a una sociedad por
qué,
cuánto y
cómo escribe.
La tendencia a subestimar la escritura se agudizó a raíz de la pandemia del COVID-19 y el confinamiento (2020-2022). Las «pérdidas de aprendizaje» y la «pobreza de aprendizajes» se pensaron esencialmente en torno a la lectura. Como si escribir no fuese, también, un aprendizaje fundamental.
A raíz de la pandemia y de la evidente crisis de la lectura "descubierta" post-pandemia, todos los esfuerzos se han dirigido a la lectura. La propia noción de «pobreza de aprendizajes» se refiere solo a la lectura.
El lenguaje tiene cuatro funciones básicas: hablar, escuchar, leer y escribir. Todas ellas están integradas, se necesitan, relacionan y desarrollan entre sí. Es un error desestimar la escritura. Aunque son habilidades diferenciadas, lectura y escritura van de la mano. El buen lector se interesa por la escritura y a menudo descubre sus habilidades como escritor. Quien lee asiduamente presta atención a la ortografía, aumenta su vocabulario, mejora su capacidad para expresarse oralmente. La lectura implica comprender lo que otro escribe. La escritura implica producir textos propios. La escritura exige un esfuerzo creativo, estimula el pensamiento, es una herramienta importantísima de aprendizaje. "Escribir es leer dos veces".
ERROR 12: Abandonar la escritura a mano
La escritura a mano viene perdiendo importancia y presencia ante el avance de las tecnologías y la popularización del teclado. Quienes usan regularmente computadoras y teléfonos móviles escriben cada vez más en el teclado y cada vez menos a mano, al punto de que muchas personas sienten que están perdiendo esta habilidad.
Hay quienes proponen abolir la escritura a mano y enseñar más bien mecanografía a fin de facilitar y mejorar el uso del teclado.
No obstante, la investigación científica destaca las muchas ventajas de la escritura a mano y concluye que es un error pretender abandonarla y sustituirla con la escritura en teclado.
Escribir a mano es "una gran gimnasia para el cerebro". Se ejercitan simultáneamente capacidades visuales, motoras y cognitivas. Exige pensar y componer la frase mentalmente antes de escribirla, lo que no exige el uso de la computadora. Implica una “actividad neuronal mucho más destacada” que escribir usando el teclado. Recordamos mejor la información cuando la hemos manuscrito. La caligrafía construye y revela una identidad personal, única, que se pierde irremediablemente con la homogeneización que impone el teclado.
Es falso que Finlandia abolió la escritura a mano. Lo que descartó es la letra manuscrita (la «letra de carta»).