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«Pérdida de aprendizajes» y «pobreza de aprendizajes»

 Rosa María Torres

Curva del olvido

"Tan pronto como hemos aprendido algo 
ya hemos empezado a olvidarlo": Héctor Ruiz Martín

 

El confinamiento ocasionado por el COVID-19 (2000-2021) reforzó la creencia de que «aprender» es algo que se hace en un aula y contribuyó a asociar «pérdida de aprendizajes» como un fenómeno propio del confinamiento. Ninguna de las dos cosas es cierta: aprendemos a lo largo de la vida, dentro y fuera de las aulas, y enfrentamos «pérdidas de aprendizaje» todo el tiempo tanto en la vida escolar/académica como en la vida cotidiana. Este es el tema que abordo en el presente artículo.  

 

La «pérdida de aprendizajes» fue preocupación mayor durante la pandemia del COVID-19, cuando los sistemas educativos en todo el mundo se cerraron a fin de evitar el contagio. El tiempo de cierre de las instituciones educativas varió mucho entre países y planteles. En América Latina se dio uno de los cierres más prolongados: 225 días. Las autoridades educativas a nivel local, nacional y mundial buscaron inmediatamente sustituir o complementar la enseñanza presencial con enseñanza virtual allí donde los hogares contaban con dispositivos digitales y acceso a Internet. Para los demás (la mayoría) se organizaron alternativas basadas en la televisión, la radio y otros medios (textos impresos, variantes domiciliarias, escuelas itinerantes, etc.)

La urgencia de "volver a las aulas" fue impulsada sobre todo por los organismos internacionales y los ministerios de educación. Varios estudios nacionales e internacionales se hicieron en torno a los efectos de la «pérdida de aprendizajes» en distinttos países y contextos.

El Banco Mundial reiteró: "Una prioridad urgente es que los estudiantes vuelvan a aprender". 

A fines de 2020 se estimó que siete meses sin escuela incrementarían de 53% a 60% el porcentaje de estudiantes con «pobreza de aprendizajes» (definida por el Banco Mundial como "el porcentaje de niños de 10 años que no pueden leer y comprender un texto simple apropiado para su edad")Sin medidas rápidas y audaces, «la pobreza de aprendizajes podría llegar al 70%» se dijo.

Para fines de 2021 se habían perdido más de 200 días de clase en muchos países. "Es hora de volver a aprender", se insistió. "Estamos perdiendo una generación" como consecuencia del COVID-19 afirmaron los organismos internacionales.

Las familias más pobres y las zonas rurales fueron las más perjudicadas, al no contar en su mayoría con acceso a tecnologías digitales y al Internet. Solo la mitad de los estudiantes en los países de ingreso mediano y una décima parte en los países más pobres tenían entonces Internet. TV, radio y materiales impresos fueron de ayuda en muchos casos, pero no lograron reemplazar a la educación presencial. 

El mayor impacto lo sufrieron niños y jóvenes entre 4 y 25 años de edad, contribuyendo así a aumentar la desigualdad intergeneracional. No asistir a la escuela por un período tan extenso implica no solo dejar de aprender sino olvidar lo aprendido.

En los países en desarrollo el COVID-19 podría redundar en menor crecimiento, mayor pobreza y más desigualdad para una generación completa.

"El futuro de 1000 millones de niños de todo el mundo está en riesgo. A menos que se les permita regresar a la escuela y se encuentren maneras de remediar los efectos de la interrupción de las clases, la COVID-19 dará lugar a un enorme retroceso para esta generación".

Una evaluación realizada en el estado de São Paulo, en Brasil, encontró que los estudiantes que recurrieron a la educación virtual habían aprendido 27% menos de lo que hubiesen aprendido con educación presencial. Pratham, una ONG reconocida en la India encontró que con la educación virtual los niveles mínimos de competencia se habían reducido a la mitad en el estado de Karnataka.

A fines de 2021 las escuelas habían reabierto en muchos países. Sin embargo, 1 de cada 4 sistemas educativos estaban todavía cerrados; algunos habían reabierto solo de manera parcial. Unos 1500 millones de niños y niñas habían regresado a clases; 300 millones debían hacerlo todavía. 

Una vez que se retomó la vida escolar, la recomendación de los organismos internacionales frente a la «pérdida de aprendizajes» y el «rezago» fue «nivelación» y «aceleración».  

La pandemia reveló que la crisis educativa venía de antes; la pandemia solo la sacó a la luz y la profundizó. En 2015, cinco años antes del inicio de la pandemia y a partir de los resultados de la prueba PISA 2015 el BID estimó que América Latina tenía un rezago de 2.5 años de escolaridad respecto de los países de la OCDE. El Banco Mundial concluyó que la proporción de niños en situación de «pobreza de aprendizajes» aumentó del 57% antes de la pandemia al 70% en 2022 (The World Bank, 2022). 

"El Grupo Banco Mundial insta a los gobiernos a implementar programas de aceleración del aprendizaje ambiciosos y enérgicos, para que los niños vuelvan a la escuela, se recobre el aprendizaje perdido y se aceleren los avances; para esto, los sistemas educativos deberán ser más equitativos, resilientes y de mejor calidad" (Banco Mundial, Panorama general).

 «Pérdida de aprendizajes» y «curva del olvido»

«Pérdida de aprendizajes» ocurre todos los días. Los sistemas escolares lidian permanentemente con el asunto y lo mencionan como problema sobre todo en época de vacaciones, a propósito de huelgas y paros docentes, y en emergencias climáticas que obligan a parar. El ausentismo de alumnos y profesores es tema corriente y va en aumento. 

Típicamente, lo dado por aprendido se retiene por poco tiempo. Al día siguiente del examen se ha perdido ya la mitad y al tercer día es poco lo que queda. Bajos niveles de aprendizaje predominan hoy en los sistemas escolares. Surge la pregunta acerca de la pertinencia y la utilidad de los exámenes teniendo en cuenta además el estrés que estos provocan a los estudiantes y los mecanismos fraudulentos que prosperan - entre ellos la Inteligencia Artificial (IA) - interesados más en «aprobar» que en «aprender».

El cerebro olvida y «borra» lo que no se utiliza o tiene poca importancia para la persona. Los currículos escolares están plagados de contenidos «borrables».

¿Cómo se produce el aprendizaje? La nueva información pasa por la «memoria de trabajo», el espacio mental en el que se procesa la información que llega a través de los sentidos. El aprendizaje se produce a través de conexiones neuronales (sinapsis), integrando la nueva información con los conocimientos previos que tiene la persona. Mientras más se sabe sobre un tema, más fácil resulta seguir aprendiendo sobre ese tema. 

No hay «estilos de aprendizaje» diferentes entre las personas pero sí hay estrategias de estudio más y menos efectivas, según revela la investigación y la evidencia práctica.  

La «curva del olvido» puede ser más o menos pronunciada; el ritmo de pérdida puede variar dependiendo de diversos factores, entre otros: en qué condiciones se estudia (hambre, cansancio, sueño, ruido), la motivación por aprender, el interés en el tema, el autocontrol, la atención, la concentración, la metacognición, el aprendizaje activo, la comprensión profunda, la dedicación de tiempo, el estudio espaciado, qué hacemos con lo aprendido. 

«Aprender a aprender» es una necesidad fundamental y urgente para todo estudiante y para todo profesor. La investigación científica, y sobre todo la investigación en torno al funcionamiento del cerebro, viene revelando que hay mucho desconocimiento en el campo educativo acerca de cómo se produce el aprendizaje y mucho conocimiento falso y/o desactualizado al respecto. 

Referencias

- Banco Mundial, FCDO, Fundación Bill y Melina Gates, UNESCO, UNICEF, USAID (2022), "El 70% de los niños de 10 años se encuentran en situación de pobreza de aprendizajes y no pueden leer y comprender un texto simple": Comunicado de Prensa N. 2022/074/EDU

- The World Bank, FCDO, Fundación Bill y Melina Gates, UNESCO, UNICEF, USAID (2022), The State of Global Learning Poverty: 2022 Update, Washington, D.C.

- EFE. (2017)."BID alerta gran rezago educativo en Latinoamérica, aunque destina 5% del PIB" 

- Gill, I. y Saavedra, J. (2022). "Estamos perdiendo una generación: los impactos devastadores de la COVID-19", Banco Mundial, Washington D.C.

- Ruiz Martín, H. (2021). ¿Cómo aprendemos? Una aproximacion científica al aprendizaje y la enseñanza, GRAO,  Barcelona. 

- Torres, R.M. (2023). "¿Crisis de aprendizaje, crisis de enseñanza o crisis de los sistemas educativos?, Blog OTRAƎDUCACION
https://otra-educacion.blogspot.com/2023/01/crisis-de-aprendizaje-crisis-de.html

- Torres, R.M. (2021). "¿Qué aprendimos en el confinamiento? Aprendizajes perdidos y ganados", Blog OTRAƎDUCACION
https://otra-educacion.blogspot.com/2021/09/que-sabemos-y-que-aprendimos-en-el.html

- Torres, R.M. (2020). "2020: ¿Estaba el mundo preparado para la educación virtual?", Blog OTRAƎDUCACION



Ecuador: El correísmo ofrece "erradicar el analfabetismo puro, funcional y digital" (2021-2025)

 Rosa María Torres



Los sucesivos programas de gobierno presentados por el Movimiento Revolución Ciudadana (RC) al Consejo Nacional Electoral  (CNE) para terciar en las últimas elecciones presidenciales (2021-2025, 2023-2025) propusieron esencialmente dar continuidad a la década de gobierno de Rafael Correa (2007-2017). Una de las propuestas para la educación del plan de gobierno 2021-2025 fue "erradicar el analfabetismo puro, funcional y digital", como consta en la Constitución (2008). A esto nos referiremos aquí. 

 Ciudadanía con educación 


30. Recuperar las Universidades públicas y las Universidades emblemáticas del país, el programa de becas en el exterior, la excelencia y calidad. 

31. Cumplir con la preasignación presupuestaria constitucional para la educación e incrementar la inversión educativa. 

32. Garantizar el derecho de los estudiantes a una educación pública, de calidad y gratuita en todos los niveles educativos, desde el inicial, educación general básica, bachillerato y tercer nivel universitario. 

33. Garantizar los derechos de los docentes ecuatorianos para mejorar la calidad educativa, fortalecer su trabajo mediante la regulación de la carrera docente y el escalafón, que reivindique derechos y responsabilidades como: 

- Política salarial con una remuneración justa, de acuerdo a la profesionalización, desempeño y méritos académicos en todos los niveles educativos. 

- Estabilidad docente en todos los niveles y modalidades. 

- Promoción, movilidad y alternancia docente. 

- Profesionalización, actualización, formación continua para el mejoramiento personal, pedagógico y académico. 

34. Fortalecer e incrementar los Institutos de Educación Superior. 

35. Revisar los modelos pedagógicos para incentivar el pensamiento crítico en los estudiantes. 

36. Revisar el Plan Decenal educativo para el fortalecimiento del sistema educativo nacional. 

37. Garantizar la cobertura universal de la oferta educativa pública a nivel nacional, bajo los principios de equidad social, territorial y regional. 

38. Implementar políticas para facilitar el acceso universal a los diferentes niveles de la educación, con facilidad de movilidad entre las regiones geográficas. 

39. Fortalecer las Unidades Educativas del Milenio (UEM) para garantizar el acceso de la población escolar de las zonas rurales usualmente excluidas de los servicios educativos. 

40. Distribuir los recursos para la educación con criterios de equidad social, poblacional y territorial para eliminar brechas y desigualdades étnicas, de género, urbano rural y por condición física. 

41. Requerir la rendición de cuentas sobre resultados educativos y gestión de recursos públicos de parte de las instituciones fisco-misionales, artesanales y comunitarias para que, con el financiamiento estatal, estén garantizados los principios de gratuidad e igualdad de oportunidades. 

42. Erradicar el analfabetismo puro, funcional y digital. 

43. Desarrollar modalidades formales y no formales que permitan oportunidades educativas para personas adultas y la superación del rezago educativo. 

44. Enlazar la educación con las necesidades económicas, productivas, sociales, culturales y ambientales del territorio. 

45. Mejorar la infraestructura y equipamiento físico y tecnológico de las instituciones educativas. 

46. Reducir la brecha tecnológica y de conectividad entre lo urbano, urbano-marginal y rural, mediante la cobertura universal de energía eléctrica, telecomunicaciones e internet en todo el territorio nacional.

47. Recuperar los infocentros como un mecanismo democrático y equitativo de acceso a la tecnología, y mejoramiento educativo de la población rural y urbana de escasos ingresos económicos. 

48. Incorporar las tecnologías de la información y comunicación (TIC) en el proceso educativo y otorgar becas de conectividad a la población juvenil. 

49. Erradicar todas las formas de violencia en el sistema educativo, y velar por su integridad física, psicológica y sexual de los y las estudiantes. 

50. Brindar atención psicopedagógica oportuna y adecuada de todos los estudiantes con capacidades y necesidades especiales del país. 

51. Adaptar el sistema de educación rural a la realidad y necesidades territoriales, para potenciar el desarrollo de las capacidades de niños y jóvenes hombres y mujeres rurales, y así generar oportunidades en territorio y garantizar las mejores condiciones para el ejercicio de su derecho a la libre movilidad. 

52. Establecer un sistema nacional de evaluación que fomente su mejora continua. 

53. Fortalecer y ampliar el Bachillerato Técnico y de los Institutos Técnicos y Tecnológicos Superiores, tanto en calidad como en su pertinencia con las necesidades y potencialidades de los territorios. 

54. Mejorar el sistema de nivelación y admisión para el ingreso a la educación superior pública, con criterios de accesibilidad, equidad y justicia social. 

55. Establecer mecanismos regulados de becas, créditos, cobros, cuotas de ingreso u otros que permitan la equidad social en el ingreso a la educación superior particular. 


¿Erradicar el analfabetismo puro, funcional y digital? 

La experiencia mundial en torno al analfabetismo y la alfabetización muestra la complejidad de esta batalla, que viene avanzando lentamente y puede llegar a tomar varias generaciones. De hecho, el objetivo de "erradicar el analfabetismo" (planteado en el Proyecto Principal de Educación para América Latina y el Caribe 1980-2000 y en la Educación para Todos 1990-2000) fue abandonado a principios de siglo a favor del objetivo más modesto de "reducir" el analfabetismo a la mitad (Educación para Todos 2000-2015). Incluso este objetivo más modesto viene siendo incumplido y postergado (Torres, 2024). 

El propio correísmo tuvo un tropiezo en este campo. En 2009 Correa declaró al Ecuador «Patria Alfabetizada» y celebró haber pasado del 9% al 2.7% de analfabetismo. No obstante, poco después debió dar marcha atrás pues los datos no cuadraban. Hubo que cambiar la declaratoria de «Patria Alfabetizada» por la de «Patria Alfabetizándose» (Torres, 2014).

"Erradicar el analfabetismo" fue oferta del correísmo desde los inicios de su gobierno, en 2007. Fue una de las 7 políticas del Plan Decenal de Educación 2006-2015. No obstante, a 2015 se llegó  con 5,4% de analfabetismo (personas mayores de 15 años). La cifra es posiblemente mayor pues los datos de analfabetismo/alfabetismo siguen consignándose a partir de la declaración de las personas, no a partir de una evaluación de competencias efectivas.

La Encuesta de Hábitos Lectores, Prácticas y Consumos Culturales (EHLPCC) realizada en 2021 en hogares de 23 provincias del Ecuador reveló que: 

  • El 91.4% de la población mayor de 5 años decía saber leer y escribir.
  • El 92% leía en diferentes formatos.
  • El 76.7% dijo leer diariamente.
  • El soporte más utilizado para la lectura era el celular (56.7%), seguido de material impreso (33.9%) y de computadora o laptop (8.5%).
  • El 57.5% dijo leer libros.
  • En 2022 en el Ecuador se leía en promedio un libro completo y 2 libros incompletos al año (Ministerio de Cultura y Patrimonio, OEI, INEC, FLACSO, 2022).
No obstante, sucesivas evaluaciones de aprendizaje en el medio escolar vienen mostrando que niños, adolescentes y jóvenes en el Ecuador tienen serios problemas de comprensión lectora, lo que pone en entredicho las afirmaciones de esta encuesta sobre niveles de alfabetismo así como sobre hábitos y prácticas lectoras.

«Pobreza de aprendizaje» y «crisis de aprendizaje»

En 2019 el Banco Mundial acuñó el término «pobreza de aprendizaje» para referirse a la situación de niños y niñas de 10 años que, después de asistir 3-4 años a la escuela, no pueden leer comprensivamente un texto corto adecuado a su edad. Estimó que 70% de los niños y niñas de 10 años en el mundo, la mitad de los niños y niñas en América Latina y el Caribe, padecían «pobreza de aprendizaje»En el caso del Ecuador se estimó que ésta afectaba a 63% de los niños de 10 años. En 2022, después de la pandemia, ese porcentaje subió a 66%. En 2013, 62% de los niños y niñas no alcanzaba el Nivel Mínimo de Aprendizaje al terminar la educación primaria y 2% no iba a la escuela (Banco Mundial, 2019).

Reducir la «pobreza de aprendizaje» a la mitad hasta el año 2030 apareció como la nueva gran cruzada de la política educativa-escolar a nivel mundial, así como avanzar a pasos acelerados con la alfabetización digital y la conectividad en un mundo en el que un tercio de la población carece todavía de acceso al Internet (Torres, 2023).

Los organismos internacionales hablaron de una «crisis global de aprendizaje», una crisis que habría iniciado mucho antes de la pandemia, alrededor del año 2000. Se trata, en verdad, de una crisis de los sistemas escolares y de los sistemas educativos en sentido amplio, necesitados de transformaciones profundas de cara a los nuevos tiempos, al nuevo conocimiento científico disponible en torno a la educación y el aprendizaje, y a la irrupción de las nuevas tecnologías (Torres, 2023).

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (ODS4, 2015-2030), dedicado a la educación y parte de la Agenda 2030, no propuso erradicar ni reducir el analfabetismo adulto a la mitad sino "asegurar que todos los jóvenes y una proporción considerable de los adultos, tanto hombres como mujeres, estén alfabetizados y tengan nociones elementales de aritmética" (Meta 4.6). 

¿Qué son el analfabetismo puro, funcional y digital?


Quienes redactaron en 2020 el Programa de Gobierno de la Revolución Ciudadana, y sucesivamente en 2023 y 2024, comprometiéndose a "erradicar el analfabetismo puro, funcional y digital" en el Ecuador, no manejan el tema. La sociedad no comenta ni reacciona pues tampoco sabe del tema y poco le interesa. Los organismos que hacen fact-checking se dedican sobre todo a la verificación de datos. 

Se llama analfabetismo puro (o absoluto) al analfabetismo de quienes no fueron a la escuela o nunca aprendieron a leer, escribir y calcular. El analfabetismo puro es cada vez más raro en el Ecuador (y en el mundo) en la medida que las nuevas generaciones vienen accediendo más a la escuela. En todo caso, erradicar el analfabetismo implica no solo alfabetizar a jóvenes y adultos sino universalizar la educación (una educación de buena calidad) y erradicar la pobreza. Mientras haya niños, jóvenes y adultos al margen del sistema escolar y mientras siga existiendo pobreza, seguirá reproduciéndose el analfabetismo.

El término analfabetismo funcional se aplica a la situación de quienes - niños, jóvenes, adultos - accedieron a los rudimentos de la lectura, la escritura y el cálculo, sin haber logrado un manejo suficiente como para usar esas habilidades de manera autónoma en la vida cotidiana. Hay quienes tienen una corta experiencia escolar, «leen» a tropezones o garabatean su nombre y se consideran o son dados por «alfabetizados». La falta de uso de la lectura, la escritura y el cálculo produce lo que se conoce como «analfabetismo por desuso».

La noción de analfabetismo digital surgió más recientemente, a raíz de la aparición y expansión del Internet en el mundo. Hay diversas definiciones de analfabetismo digital, pero de modo general se entiende por tal la falta de manejo del Internet y los dispositivos digitales para fines de información, comunicación y aprendizaje.

El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) contabiliza como analfabeto digital a "una persona de 15 a 49 años que cumple simultáneamente con tres características: 1) no tiene celular activado, 2) en los últimos 12 meses no ha utilizado computadora, y 3) en los últimos 12 meses no ha utilizado Internet". 

Según el INEC, el analfabetismo digital afecta hoy al 31% de los indígenas, 11,1% de los afroecuatorianos, 8,3% de los montubios y 4,6%de los mestizos. En las áreas urbanas disminuyó del 7,5 % en 2020 al 3,6% en 2022, mientras que en las áreas rurales aumentó del 16,8% en 2020 al 19% en 2022. A nivel nacional, el analfabetismo digital pasó de 8.2% en 2022 a 5.4% en 2024 (INEC, 2024).


Referencias

Banco Mundial, Ecuador: Learning Poverty Brief, Oct. 2019.

Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), Tecnologías de la Información y la Comunicación, Quito, julio 2024.

Torres, Rosa María. La «Patria Alfabetizada» que no fueBlog OTRAƎDUCACION, Quito, 2014. 






Torres, Rosa María. ¿Renuncia a un mundo alfabetizado?Blog OTRAƎDUCACION, Quito, 2024.


Cómo citar este artículo: Torres, Rosa María, “Ecuador: El correísmo ofrece erradicar el analfabetismo puro, funcional y digital”, blog OTRAƎDUCACION, enero 2025.
https://otra-educacion.blogspot.com/2025/01/erradicar-el-analfabetismo-puro.html



La educación vista con ojos anglófonos




Escribí este artículo a mediados de los 1990s. Fue publicado en español y en inglés en el boletín de la Comparative and International Education Society (CIES Newsletter N° 111,Washington D.C., 1996) y ha sido ampliamente citado a nivel internacional. En lo de fondo, la situación descrita aquí persiste.

El inglés domina no solo el mundo de las finanzas y el turismo sino el mundo de la educación. Las publicaciones internacionales más citadas en el campo educativo son publicaciones en inglés. Además, dichas publicaciones por lo general ignoran o no incorporan en su bibliografía obras en idiomas distintos al inglés.

El «Tercer Mundo» - los hoy llamados «países en desarrollo», «países de ingresos bajos y medianos» o «el Sur global» - tiene un lugar destacado en la agenda educativa internacional. Muchas publicaciones analizan y hacen propuestas para la educación en estos países. No obstante, los especialistas del «mundo en desarrollo» (y los estudios producidos por estos) tienen mínima cabida en dichos análisis y propuestas. Quienes escriben sobre la educación en el Sur, y quienes son luego consultados y citados por los especialistas del Sur, son mayoritariamente autores del Norte y, fundamentalmente, autores anglófonos. Ser angloparlante es, por sí mismo, una gran ventaja comparativa para ser considerado «experto» y para que sus publicaciones sean tenidas en cuenta en compilaciones, estudios comparativos, estados del arte de la educación a nivel supranacional, regional y mundial.

Basta tomar cualquier publicación de agencia internacional y pasar revista a la bibliografía final para constatar lo dicho. Unos pocos ejemplos recientes.


Documento de Referencia (165 páginas) preparado para la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos (Jomtien, Tailandia, marzo 1990) y publicado por las cuatro agencias que organizaron dicha conferencia (Satisfacción de las Necesidades Básicas de Aprendizaje: Una Visión para el Decenio de 1990, UNESCO, UNICEF, PNUD y Banco Mundial, Nueva York, 1990).


La «Bibliografía Seleccionada» que aparece al final incluye 49 referencias: de ellas, 44 son títulos en inglés, 28 publicados en Estados Unidos y 16 en Europa. 29 referencias son publicaciones de los organismos internacionales: 12 de UNESCO, 11 del Banco Mundial, 2 de UNICEF, 2 del PNUD, 1 del FNUAP, y 1 del Banco Asiático de Desarrollo. Apenas 5 títulos están en español, documentos internacionales de la UNESCO traducidos a este idioma. El único título referido a América Latina (un estudio sobre Chile), en inglés, es publicado en Estados Unidos. En cuanto al Asia, se incluye un único estudio (sobre Filipinas) publicado en ese continente, también en inglés; el otro estudio, sobre la India, pertenece a autores anglófonos y está publicado en Estados Unidos. No existe ni una sola publicación en portugués. En otras palabras: a pesar de que buena parte de los títulos seleccionados hacen referencia a los «países en desarrollo», y proponen recomendaciones concretas a dichos países, ni latinoamericanos ni africanos ni asiáticos están presentes con sus propios estudios y recomendaciones.


• Compendio (256 páginas) elaborado y publicado por UNICEF para la Cumbre Mundial en Favor de la Infancia realizada en Nueva York en sep. de 1990 (Children and Development in the 1990s: A UNICEF Sourcebook on the Occassion of the World Summit for Children, New York, 1990).


Las lecturas recomendadas en cada uno de los ocho capítulos que componen el libro (salud, nutrición, agua y saneamiento, educación básica, niños en circunstancias especialmente difíciles, temas transversales, y economía) son todos títulos en inglés, autores anglófonos, publicaciones estadounidenses o europeas. No hay una sola referencia a publicaciones en francés, español o portugués: ni un solo estudio hecho por especialistas hablantes de estos idiomas que haya merecido ser consultado y recomendado como lectura posterior.


• Libro que sirve de fundamento a las políticas propuestas por el Banco Mundial en los 1990s para la educación primaria en los países en desarrollo, uno de los libros más difundidos y citados en este campo (M. Lockheed y A. Verspoor, Improving Primary Education in Developing Countries, A World Bank Publication, Washington D.C., 1991).



De los 446 títulos incluidos en la bibliografía final, 441 son títulos en inglés. Los 5 restantes se dividen así: 2 en francés, 2 en español (ambos provenientes de Colombia y referidos a un programa financiado por el Banco Mundial) y 1 en portugués (un estudio publicado en 1980). La abundante y rica producción que sobre el tema existe y viene creciendo en estas tres lenguas es virtualmente negada.


Documento de política del Banco Mundial para la educación Prioridades y Estrategias para la Educación: Estudio Sectorial del Banco Mundial, Washington, D.C., mayo de 1995.


Este documento (140 páginas), en el que "se examinan las opciones de política que tienen los países de ingreso bajo y mediano para hacer frente a los problemas educacionales a medida que avanzan hacia el siglo XXI" y cuyo objetivo es "ayudar a los responsables de las políticas en esos países", apoya sus conclusiones y recomendaciones en 261 publicaciones, de las cuales 243 están en inglés y 17 en español, estas últimas traducciones de originales en inglés de documentos del propio Banco Mundial (13), UNESCO (2), UNICEF (1) y OIT (1). La mayoría de estudios sobre América Latina que se toman como referencia pertenecen a autores estadounidenses. No hay una sola publicación en francés o portugués (los 3 estudios sobre Brasil que se incluyen son de autoría estadounidense). Ausentes de esta bibliografía están especialistas y autores que forman parte del acervo bibliográfico sobre educación en América Latina.

Vista desde América Latina esta situación es no solo preocupante sino inaceptable.

Para empezar, cabe recordar que el español no es un idioma marginal o numéricamente minoritario: todo un continente lo habla, es el tercer idioma en el mundo en cuanto a número de hablantes nativos, después del chino y el hindi. De hecho, más personas hablan el español como lengua materna (335 millones) que el inglés (325 millones), aunque el inglés es la lengua más extendida como segunda lengua. En cuanto al portugués, es un idioma hablado en tres continentes y en siete países, uno de ellos Brasil, uno de los nueve países más populosos del mundo y el más grande de América Latina.

La abundante e importante producción intelectual, investigación y discusión que sobre el tema educativo y sobre la educación básica, en particular, vienen teniendo lugar en esta región, disponible fundamentalmente en español y en portugués, y la cual sirve de fundamento principal y de marco de referencia común a los especialistas latinoamericanos, es ignorada por los autores anglófonos y los organismos internacionales, por esos mismos autores y organismos que elaboran el discurso internacional y proponen las macrovisiones y las macropolíticas de la educación a nivel global. No se trata solamente de la aplicación de otros marcos teóricos e interpretativos a nuestras realidades sociales y educativas; se trata de visiones del mundo, ideologías, culturas, experiencias e historias diferentes que condicionan a su vez visiones diferentes de lo educativo.

Siendo en sí misma discutible la posibilidad de hacer generalizaciones para un conglomerado tan heterogéneo de países como el agrupado bajo términos como «países en desarrollo» o «países de ingresos bajos y medianos», cualquier intento propositivo que pretenda dirigirse a dichos países, no solo en el educativo sino en cualquier campo, debe partir de y conceder importancia a la información y el conocimiento producidos por estos, por sus propios intelectuales y actores. El manejo de varios idiomas es, obviamente, condición esencial para emprender esta tarea. No obstante, mientras que en los «países en desarrollo» muchos académicos e investigadores manejamos el inglés como segunda lengua, como idioma de comunicación y de trabajo, entre los especialistas anglófonos sigue siendo frecuente el monolongüismo.

Del lado de los «países en desarrollo» y de América Latina en particular, toca a intelectuales y especialistas preocuparse más por acceder a la literatura internacional que, sobre el tema educativo, se produce en otros idiomas, particularmente en inglés. En el movimiento inverso, es prioritario asimismo asumir la difusión de la investigación producida localmente, a nivel nacional y regional, incluyendo un esfuerzo importante y consistente de traducción.

El tema de la pertinencia y calidad de las investigaciones no puede soslayarse. La necesidad de incrementar y mejorar la calidad de la investigación educativa que viene realizándose en la región es subrayada insistentemente. De hecho, uno de los argumentos que esgrimen con frecuencia los autores de estas y otras publicaciones internacionales basadas en bibliografía anglófona es la falta de investigación confiable, focalizada en problemas concretos y relevantes, y susceptible de ser comparada con estudios similares, disponible en los «países en desarrollo». Si bien no es cierto - cuando menos para el caso de la educación - que la «buena» investigación se hace en el Norte y la «mala» investigación en el Sur, pues la investigación educativa en general adolece de problemas de inconfiabilidad e indecibilidad, sigue siendo cierto que el Sur enfrenta un gran desafío en lo que a investigación educativa se refiere.

En todo caso, e incluso si la investigación producida fuese de la mejor calidad, mientras América Latina siga empeñada en cerrarse sobre sí misma, hablando y escribiendo en español y para consumo de latinoamericanos, sin asumir la importancia de dar a conocer su producción teórica y su experiencia práctica a nivel internacional, y sin apuntar a los grandes centros donde se produce la política educativa a nivel global, esta región seguirá siendo marginal, incomprendida o distorsionada en sus planteamientos, eternamente dependiente de los diagnósticos, interpretaciones y propuestas que, de manera homogeneizante, se elaboran y proponen desde el exterior.




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