Confianza: palabra clave en Finlandia

Rosa María Torres

Chiharu Shiota, Weaves a labyrinth of keys.


"Cuando pregunto a los visitantes qué es lo más importante que se llevan del sistema educativo finlandés, una respuesta frecuente es la amplia confianza que muestran los finlandeses en sus escuelas" escribía el experto finlandés Pasi Sahlberg en 2013. Soy parte de esa estadística. Y de la admiración, viniendo de América Latina, "la región más desconfiada del mundo" y, al mismo tiempo, una región crónicamente sobresatisfecha con sus sistemas escolares.

La confianza en sus profesores es tema reiterado en la literatura sobre el éxito educativo finlandés. Pero en Finlandia descubrí que la confianza es un valor que atraviesa a toda la sociedad, un valor que está en el corazón no solo del sistema educativo sino del sistema social. Según el World Value Survey, 59.77% de los finlandeses afirma (2009) que "la mayoría de las personas es confiable"; en el Ecuador apenas el 7.16% (2014).

Artículos y entrevistas sobre la educación finlandesa que circulan en medios y redes suelen destacar dos asuntos en relación a la confianza: 

Los profesores no son evaluados. Finlandia no tiene un sistema de evaluación docente, ni siquiera un sistema de inspección escolar. Las autoridades, las familias, la sociedad, confían en los profesores, en los mecanismos de selección, en su proceso de formación, en su dedicación, en su profesionalismo, en su diposición para el aprendizaje permanente.

Los niños van solos a la escuela. Desde la escuela primaria (7 años), los alumnos van solos a la escuela, a pie, en bicicleta, con sus hermanos, con otros niños. Esta es una sociedad que no tiene entre sus preocupaciones el tema de la seguridad, que confía en los demás y que cultiva en los niños, desde muy tempano, la responsabilidad y la autonomía tanto en el hogar como en la escuela.

Durante mi visita de estudio (octubre-noviembre 2015) pude constatar ambas cosas. Pero, además, pude ver y experimentar otras muestras notables de la confianza finlandesa, dentro y fuera del sistema escolar.

Los niños pasan tiempo solos al salir de la escuela. En Finlandia hoy lo usual es que papá y mamá trabajen fuera de la casa; los niños permanecen solos (o con amigos) hasta que sus padres regresan del trabajo (5 ó 6 de la tarde). Para los más pequeños las escuelas ofrecen servicios fuera del horario escolar. Los más grandes se quedan jugando afuera o van a sus casas. El sistema nacional de bibliotecas tiene un papel fundamental en este sentido; en las tardes ví alumnos de todas las edades haciendo tareas escolares en bibliotecas cercanas a la escuela o a sus hogares.

Los profesores confían en los alumnos. De la educación finlandesa suele destacarse la empatía profesor-alumnos. Pude ver innumerables muestras de esta empatía en las aulas y fuera de ellas, y muestras notables de confianza en los alumnos, desde los más pequeños hasta los más grandes. Menciono dos:

- Autoevaluación en pares. En una clase de español en 1º y 2º grado, en una escuela en Helsinki, la maestra pidió a los niños (7 y 8 años) trabajar en parejas en una actividad de identificación y clasificación de fotos. Cada pareja debía hacer una lista de lo encontrado y agregar una ilustración. Al final, cada pareja pasaba a mostrar su trabajo y debía autoevaluarse colocando en la hoja una, dos o tres estrellas. Los mismos niños manejaban el proyector en que colocaban la hoja, la cual se proyectaba en una pantalla grande. Esto permitía literalmente ver a los niños pensar y decidir cuántas estrellas se colocaban. Varios se asignaron dos o solo una. Todos explicaron, en cada caso, por qué el número de estrellas. "Ellos son honestos. Saben cuándo algo está bien y cuándo puede mejorar", me había dicho antes la maestra. Tal cual.

- Guías en la escuela. En una escuela en Sotoo, en las afueras de Helsinki, la profesora encargada de coordinar mi visita pidió a dos niños de clases distintas (9 y 10 años), que se comunicaban bien en inglés, mostrarme la escuela. Mis guías me llevaron por todo lado, me explicaron lo que veía y - lo más importante - supieron contestar todas mis preguntas. Lo hicieron con soltura, simpatía, humor, y hasta se permitieron algunas críticas a la escuela.

Confianza en los desconocidos.

Varias anécdotas personales. Destaco dos, una en escuela y otra en la calle.

- Entrega del llavero de la escuela. La profesora encargada de coordinar mi visita en la escuela me preguntó qué me gustaría hacer mientras ella se desocupaba de una clase y era hora de almorzar. Le dije, con honestidad, que lo que me gustaría era recorrer la escuela libremente. Para mi sorpresa, ¡me entregó el llavero de la escuela!. Durante una hora tuve total libertad para mirar la biblioteca, el comedor, los espacios de trabajo fuera de las aulas, el gimnasio, el patio, el estacionamiento de bicicletas, etc., y observar a alumnos y profesores desarrollar sus actividades cotidianas. Fenomenal.

- Sointu. Nos conocimos de noche, en la fila de un kiosko, en Helsinki. Le había preguntado a la vendedora dónde podía comprar un secador de pelo; desde atrás de la fila escuché decir: "Yo tengo uno, se lo puedo prestar". Resultó que Sointu (74 años) vive - sola - en un departameto ubicado a una cuadra del que yo alquilé. Caminamos juntas. Insistió en que subiera. Le pregunté varias veces si no temía que una persona desconocida, que encontraba en la calle, entrara a su departamento; ni hablar de que le devolviera el objeto prestado. No. Ella confía en las personas. Nunca le sucedió nada malo. Sointu terminó siendo una gran amiga y una gran compañía durante mi estadía en Finlandia.

Confianza, educación y lectura

Según la OCDE (2015), los niveles de confianza en los demás y de confianza en el sistema educativo difieren mucho entre los países de la OCDE. La confianza en el sistema educativo es alta en países como Finlandia, Islandia e Irlanda. La confianza interpersonal es especialmente alta en los países nórdicos, entre los cuales se encuentran algunos de los países con más alta escolaridad y mejor educación del mundo. De hecho, la escolaridad, la calidad de la educación y la lectura inciden sobre el desarrollo de la confianza: a más escolaridad, a mayores niveles de alfabetización y de lectura, mayor confianza interpersonal. Incrementar esa confianza es parte de la misión de la educación, desarrollando la inteligencia emocional y las habilidades cognitivas y sociales que ayudan a mejorar la capacidad para analizar y juzgar a los demás.



La confianza que se respira en Finlandia en el sistema educativo y en la sociedad contrasta con lo que ocurre en América Latina, "la región más desconfiada del mundo", según el Latinobarómetro (2015). En 20 años de encuestas del Latinobarómetro (1995-2015), la baja confianza en los demás (17%) es un dato que se ha mantenido constante. "La desconfianza en el otro es el piso que define a las sociedades de esta región". Uruguay es el único país que viene incrementando su confianza en las instituciones de la democracia, no gracias a normas sino a liderazgos concretos.
  • La mayor confianza la tienen las iglesias, seguida de los medios de comunicación, las instituciones privadas y las "instituciones de la democracia", en ese orden. 
  • Los estudiantes (los jóvenes) - agregados a la encuesta en 2015 - aparecen como el segundo actor con más confianza (62%), después de las iglesias (69%).
  • 17% de los latinoamericanos confía en un desconocido y 30% en las instituciones.
  • 33% confía en el gobierno, 27% en el congreso, 36% en la policía, 44% en las Fuerzas Armadas, 44% en el tribunal electoral.
  • 49% confía en la radio, 47% en la televisión, 43% en los diarios.
  • 69% confía en las iglesias, 44% en los bancos, 40% en la empresa privada, 29% en los sindicatos, 20% en los partidos políticos.
  • 63% confía en los vecinos, 62% en los estudiantes, 60% en los pobres, 45% en los indígenas, 28% en los extranjeros.
  • 37% de los latinoamericanos está satisfecho con la democracia en sus países.
También el Barómetro de las Américas (2014) de LAPOP revela bajos niveles de confianza interpersonal - inclusive en el entorno inmediato de la comunidad - y de confianza en las instituciones.

En marcado contraste con Finlandia, en América Latina la desconfianza en los profesores es alta y crece. La evaluación docente viene extendiéndose en la región, por lo general impuesta a la fuerza, con réditos dudosos sobre el profesionalismo docente y la mejoría de la enseñanza, y con efectos muy negativos sobre la autoestima docente así como sobre la valoración y la confianza ciudadana en los docentes. (La campaña "Yo sí creo en los maestros" de Mexicanos Primero me llamó la atención hace poco; resultó que la confianza se refería a que los maestros sí se presentarían y serían capaces de rendir las pruebas de desempeño realizadas en México en nov. 2015 en el marco de la reforma educativa, en un ambiente marcado por las amenazas, la violencia y la represión).

A quienes preguntan si el modelo educativo finlandés puede imitarse en América Latina es preciso recordarles: la confianza es un pilar fundamental de la educación y de la sociedad finlandesa, una construcción social y cultural de muchas décadas, apuntalada entre otros desde el sistema escolar. América Latina, por su lado, se caracteriza por la desconfianza, alimentada sin duda por la realidad y por la propia experiencia, y también por problemas de escolaridad y de mala calidad de la educación. Los sistemas escolares y los modelos educativos en esta región se asientan en la desconfianza: en los maestros, en los alumnos, en los padres de familia, en los pobres, en los indígenas. En éste, como en otros aspectos, la distancia respecto del modelo educativo finlandés es enorme.

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