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Por qué no aprendo || Why I don't learn

Rosa María Torres

Quino

Me enseñan en una lengua que no es la mía y que no entiendo.
I am taught in a language that is not mine and I don't understand.


Enseñanza a la fuerza 
This is good for you

Claudius

Más que aula, jaula 
We rarely go out to learn in the open air


Nos dicen que debemos estar quietos
We are not supposed to move

Frato

Y que debemos estar callados
And that we must be silent

Todo hay que hacer de prisa 
Evrything must be done in a hurry


La maestra habla, nosotros escuchamos 
The teacher speaks, we listen
Claudius

A esto le llaman aprender
This is called learning


Claudius

Me aburro en clase
I am bored in class

Faro

Me distraigo con las pantallas
get distracted with screens

No me gusta leer
I don´t like to read

Pawel Kuczynski 

Después de la escuela, montón de deberes en casa 
After school, lots of homework


Al día siguiente, otra vez levantarse con sueño para ir a la escuela
Next day waking up again to go to school without enough sleep


¿Hasta cuándo esperamos la prometida escuela alternativa?
When do we get the promised alternative school?

Frato


Singapur reduce exámenes y elimina rankings. Hacia un sistema educativo menos competitivo



Conferencia de Ong Ye Kung, Ministro de Educación de Singapur 
anunciando el movimiento Learn for Life, 28 sep. 2018.

(Mis traducciones del inglés)
"Today, Ministry of Education, Singapore announced the Learn for Life (LFL) movement for schools. The first significant policy shift under LFL is a calibrated but deliberate move to reduce common tests and exams in primary and secondary schools. 
Over the next three years, we will progressively reduce one mid-year exam every two school years, resulting in a 25% reduction in the total number of summative assessments. Given that we are starting from a point of very high rigour, this is a strong signal from the education system that we can better optimize rigour and joy in learning. 
The curriculum time freed up eventually will be about three weeks every two years. This will be used for better teaching and learning in schools, so that students better understand underlying concepts, have a higher chance of finding joy in learning and nurturing their sense of curiosity.
We all need to be engaged lifelong learners. Curiosity and joy of learning will be far more important to their future, compared to more practice and examinations. I shared more on this at the recent MOE Schools Work Plan Seminar". 

 Un sistema educativo extremadamente competitivo

▸ Muchas escuelas han incorporado al plan de estudios un enfoque de bienestar integral

▸ El nuevo currículo de la educación primaria da importancia al tiempo que los niños pasan con su familia y aprenden valores en el seno familiar.

▸ En la secundaria se promueve el programa "Valores en Acción", cuyo objetivo es promover la empatía, la responsabilidad social y la participación ciudadana en la comunidad. Los estudiantes trabajan en proyectos que ayudan a ancianos, inmigrantes y niños que se encuentran en instituciones de cuidado diario.

▸ Promover una cultura de solidaridad y confianza en la escuela, estimular el desarrollo de emociones positivas, la resiliencia, el estado de conciencia plena (mindfulness) y un estilo de vida saludable.

▸ Encontrar alegría en el aprendizaje y nutrir la curiosidad

▸ Distribuir los recursos de forma equitativa en todas las escuelas y rotar a los directores de manera que los más experimentados puedan ayudar a las escuelas que se encuentran rezagadas.

▸ Prestar más atención a estudiantes que tienen dificultades y fortalecer la capacitación técnica y vocacional.

▸ Instar a los medios y a las escuelas con mejor reputación a no "exhibir" sus logros académicos, lo mismo que a los alumnos más exitosos.

▸ Instar a los padres de familia a ayudar a sus hijos a descubrir la alegría del aprendizaje.

Más educación y capacitación para todos

▸ Se puso en práctica una iniciativa llamada Habilidades Futuras, mediante la cual todos los singapurenses de más de 25 años reciben US$ 350 para seguir capacitándose y desarrollar sus intereses. 

▸ Una base de datos con al menos 10.000 cursos a los que pueden acceder los nacionales para especializarse en ciertas áreas o poner en práctica sus aficiones.

▸ Equipar a las escuelas con asesores que orientan a los estudiantes y les ayudan a descubrir sus habilidades y fortalezas. Tienen experiencia en diferentes áreas laborales, por lo que también exploran opciones profesionales para el futuro de los alumnos.

▸ Lograr que la preparación al salir de la escuela vaya mucho más allá de lo que se aprende en los exámenes. Un enfoque con énfasis en los valores y en la personalidad busca fortalecer el vínculo entre escuela y hogar. Se trata de la búsqueda del próximo modelo educativo en Singapur.

Learn for Life - Aprender para la Vida

▸ Thinking Schools fue una reforma sistémica. Teach Less, Learn More fue una reforma pensada desde la perspectiva de los docentes y de la enseñanza. LeArn for Life es una reforma pensada desde la perspectiva de los estudiantes y del aprendizaje.

         "Learn for Life es una perspectiva, una actitud y una habilidad".
"Se trata de enfocarse en el verdadero espíritu del aprendizaje".
"Ser el primero o el segundo de la clase ha sido tradicionalmente un reconocimiento orgulloso del logro de un alumno o alumna. Pero eliminar estos indicadores se hace por una buena razón. Se trata de que los niños comprendan que el aprendizaje no es una competencia sino una auto-disciplina que deben dominar de por vida".

 Learn for Life se propone

▸ Lograr un mejor equilibrio entre los tres pilares de la enseñanza: el currículo, la pedagogía y la evaluación. Se reconoce que la educación en Singapur ha dado demasiada importancia a esta última y a los exámenes.

▸ Replantear la relación entre cuatro tensiones de la educación y del modelo educativo en Singapur: 

a) la tensión entre rigor y placer de aprender;
b) la tensión entre afinar y mezclar las diferencias académicas entre los alumnos a fin de evitar una competencia innecesaria y excesiva entre ellos;
c) la tensión entre personalización y estigmatización de los estudiantes menos inclinados al mundo académico;
d) la tensión entre habilidades y calificaciones en el papel.

▸ Desestimular la competencia y estimular la colaboración. E
n adelante los maestros consignarán solo datos generales de cada alumno. No importará si el alumno es el primero o el último en la clase. Esa información solo la manejará el profesor. 


Ahorrar tiempo para lo importante. El tiempo invertido en evaluaciones y en la preparación para éstas se invertirá en enseñar y aprender mejor y en más tiempo para el currículo. Se espera ahorrar tres semanas en dos años.

Reducir la atención a los puntajes académicos. Para los estudiantes de primaria y secundaria las calificaciones se redondearán, sin decimales. Los padres de familia seguirán recibiendo información sobre el progreso de sus hijos en las reuniones de padres de familia. 


▸ Desarrollar niños creativos e innovadores.
Así entran a la escuela, es importante que el sistema escolar no les quite eso. (De hecho, Singapur está entre los 10 países más creativos y entre los 10 más innovadores del mundo)

▸ Los alumnos ya no serán rankeados a partir de los resultados en los exámenes. No más primero, segundo o último en la clase.
https://www.straitstimes.com/singapore/education/learning-is-not-a-competition-no-more-1st-2nd-or-last-in-class-for-primary-and

▸ Menos contenidos, mejores resultadosSingapur y otros países asiáticos destacados en PISA han apostado por recortar los planes de estudios y enfocarse en el desarrollo de habilidades. 


▸ ¿Por qué el sistema educativo de Singapur es tan exitoso? ¿Es un modelo para Occidente?
https://theconversation.com/why-is-singapores-school-system-so-successful-and-is-it-a-model-for-the-west-22917

▸ ¿Cuál es el secreto detrás del éxito de Singapur en las pruebas PISA?
 https://www.bbc.com/mundo/noticias-38224504 

▸ ¿Qué pueden aprender otros países de las escuelas de Singapur?

▸ ¿Cuál es el siguiente paso en las aulas de Singapur?
                              

«Pérdida de aprendizajes» y «pobreza de aprendizajes»

 Rosa María Torres

Curva del olvido

"Tan pronto como hemos aprendido algo 
ya hemos empezado a olvidarlo": Héctor Ruiz Martín

 

El confinamiento ocasionado por el COVID-19 (2000-2021) reforzó la asociación «aprender» = aprendizaje escolar y «pérdida de aprendizajes» fenómeno propio del confinamiento. Ninguna de las dos cosas es cierta: el aprendizaje ocurre todo el tiempo, tanto en la vida escolar/académica como en la vida cotidiana, dentro y fuera de las aulas, al igual que las «pérdida de aprendizajes». Este es el tema que abordo en este artículo.  

 


La «pérdida de aprendizajes» fue preocupación mayor durante la pandemia del COVID-19, cuando los sistemas educativos en todo el mundo debieron cerrarse a fin de evitar el contagio. El tiempo de cierre de las instituciones educativas varió mucho entre países y planteles. En América Latina se dio uno de los cierres más prolongados: 225 días en promedio. Las autoridades educativas a nivel local, nacional y mundial buscaron sustituir o complementar la enseñanza presencial con enseñanza virtual allí donde los hogares contaban con dispositivos digitales y acceso a Internet. Para los demás se organizaron alternativas basadas en la televisión, la radio y otros medios (impresos, variantes domiciliarias, escuelas itinerantes, etc.)

La urgencia de "volver a las aulas" fue enfatizada sobre todo por los organismos internacionales y los ministerios de educación. Varios estudios nacionales e internacionales se hicieron en torno a los efectos de la «pérdida de aprendizajes» en distinttos países y contextos.

El Banco Mundial reiteró: "Una prioridad urgente es que los estudiantes vuelvan a aprender". 

A fines de 2020 se estimó que siete meses sin escuela incrementarían de 53% a 60% el porcentaje de estudiantes con «pobreza de aprendizajes» (entendida por el Banco Mundial como "el porcentaje de niños y niñas de 10 años que no pueden leer y comprender un texto simple apropiado para su edad")Sin medidas rápidas y audaces, la «pobreza de aprendizajes» podría llegar al 70%, se dijo.

A fines de 2021 se habían perdido más de 200 días de clase en muchos países. "Es hora de volver a aprender", insistió el Banco Mundial. "Estamos perdiendo una generación" como consecuencia del COVID-19. 

Las familias más pobres y las zonas rurales fueron las más perjudicadas, al no contar en su mayoría con acceso a tecnologías digitales y al Internet. Solo la mitad de los estudiantes en los países de ingreso mediano y una décima parte en los países más pobres tenían Internet por entonces. TV, radio y materiales impresos fueron de ayuda, pero no lograron reemplazar a la educación presencial. 

El mayor impacto lo sufrieron niños y jóvenes entre 4 y 25 años de edad, lo que contribuyó a aumentar la desigualdad intergeneracional. No asistir a la escuela por un período tan grande de tiempo implica no solo dejar de aprender sino olvidar lo aprendido.

Se estimó que en los países en desarrollo el COVID-19 podría significar menor crecimiento, mayor pobreza y más desigualdad para toda una generación.

"El futuro de 1000 millones de niños de todo el mundo está en riesgo. A menos que se les permita regresar a la escuela y se encuentren maneras de remediar los efectos de la interrupción de las clases, la COVID-19 dará lugar a un enorme retroceso para esta generación".

Una evaluación realizada en el estado de São Paulo, Brasil, encontró que los estudiantes que recurrieron a la educación virtual habían aprendido 27% menos de lo que hubiesen aprendido con educación presencial. 

A fines de 2021 uno de cada 4 sistemas educativos estaban todavía cerrados; algunos habían reabierto de manera parcial. Alrededor de 1500 millones de niños y niñas habían regresado a clases; 300 millones debían hacerlo todavía. 

Una vez que se retomó la vida escolar, la recomendación de los organismos internacionales frente a la «pérdida de aprendizajes» y el «rezago» fue «nivelación» y «aceleración».  

La pandemia reveló que la crisis educativa venía de antes; la pandemia solo la sacó a la luz y la profundizó. En 2015, cinco años antes del inicio de la pandemia y a partir de los resultados de la prueba PISA 2015 el BID estimó que América Latina tenía un rezago de 2.5 años de escolaridad respecto de los países desarrollados (países de la OCDE). El Banco Mundial concluyó que la proporción de niños en situación de «pobreza de aprendizajes» aumentó del 57% antes de la pandemia al 70% en 2022 (The World Bank, 2022). 

"El Grupo Banco Mundial insta a los gobiernos a implementar programas de aceleración del aprendizaje ambiciosos y enérgicos, para que los niños vuelvan a la escuela, se recobre el aprendizaje perdido y se aceleren los avances; para esto, los sistemas educativos deberán ser más equitativos, resilientes y de mejor calidad" (Banco Mundial, Panorama general).

 «Pérdida de aprendizajes» y «curva del olvido»

Es preciso aclarar que «pérdida de aprendizajes» ocurre todos los días. Los sistemas escolares lidian permanentemente con el asunto y lo mencionan como problema sobre todo en época de vacaciones, a propósito de huelgas y paros docentes, y en emergencias climáticas que obligan a parar. El ausentismo de alumnos y profesores es tema corriente y va en aumento. 

Típicamente, lo dado por aprendido se retiene por poco tiempo. Se estima que al día siguiente del examen se ha perdido ya la mitad y al tercer día es poco lo que queda. Bajos niveles de aprendizaje predominan hoy en los sistemas escolares. Surge la pregunta acerca de la pertinencia y la utilidad de los exámenes teniendo en cuenta además el estrés que estos provocan a los estudiantes y los mecanismos fraudulentos que prosperan - entre ellos el uso de la Inteligencia Artificial (IA) - interesados más en «aprobar» que en «aprender».

El cerebro "olvida" rápidamente lo que no se utiliza o tiene poca importancia para la persona. Los currículos escolares están plagados de contenidos «borrables».

¿Cómo se produce el aprendizaje? La nueva información pasa por la «memoria de trabajo» o «memoria de corto plazo», el espacio mental en el que se procesa la información que llega a través de los sentidos. El aprendizaje se produce mediante conexiones neuronales (sinapsis) que integran la nueva información a los conocimientos previos que tiene la persona. Mientras más se sabe sobre un tema, más fácil resulta seguir aprendiendo sobre ese tema.  

No hay «estilos de aprendizaje» diferentes entre las personas pero sí hay estrategias de aprendizaje y de estudio más y menos efectivas, según revela la investigación y la evidencia práctica. Explicar a otros en los propios términos, enseñar y escribir, son mecanismos poderosos para afianzar lo aprendido.

La «curva del olvido» puede ser más o menos pronunciada; el ritmo de pérdida puede variar dependiendo de diversos factores, entre otros: en qué condiciones se estudia (hambre, cansancio, sueño, ruido), la motivación por aprender, el interés en el tema, el autocontrol, la atención, la concentración, la metacognición, el aprendizaje activo, la comprensión profunda, la dedicación de tiempo, el estudio espaciado, y qué hacemos con lo aprendido. 

«Aprender a aprender» es una necesidad fundamental para todo estudiante y para todo profesor. La investigación científica en torno al funcionamiento del cerebro viene revelando que hay mucho desconocimiento en el campo educativo acerca de cómo se produce el aprendizaje y mucho conocimiento falso y/o desactualizado al respecto. 

Referencias

- Banco Mundial, FCDO, Fundación Bill y Melina Gates, UNESCO, UNICEF, USAID (2022), "El 70% de los niños de 10 años se encuentran en situación de pobreza de aprendizajes y no pueden leer y comprender un texto simple": Comunicado de Prensa N. 2022/074/EDU

- The World Bank, FCDO, Fundación Bill y Melina Gates, UNESCO, UNICEF, USAID (2022), The State of Global Learning Poverty: 2022 Update, Washington, D.C.

- Dueñas, X; Elacqua, G; Jaramillo Flechas, L.E; Margitic, J.F. (2022). Pérdidas de aprendizaje debido al COVID-19: desafíos y hallazgos en el caso de Colombia, BID, Washington, D.C.

https://publications.iadb.org/es/perdidas-de-aprendizaje-debido-al-covid-19-desafios-y-hallazgos-en-el-caso-de-colombia


- EFE. (2017)."BID alerta gran rezago educativo en Latinoamérica, aunque destina 5% del PIB" 

- Gill, I. y Saavedra, J. (2022). "Estamos perdiendo una generación: los impactos devastadores de la COVID-19", Banco Mundial, Washington D.C.

- Ruiz Martín, H. (2021). ¿Cómo aprendemos? Una aproximacion científica al aprendizaje y la enseñanza, GRAO,  Barcelona. 

- Torres, R.M. (2023). "¿Crisis de aprendizaje, crisis de enseñanza o crisis de los sistemas educativos?, Blog OTRAƎDUCACION
https://otra-educacion.blogspot.com/2023/01/crisis-de-aprendizaje-crisis-de.html

- Torres, R.M. (2021). "¿Qué aprendimos en el confinamiento? Aprendizajes perdidos y ganados", Blog OTRAƎDUCACION
https://otra-educacion.blogspot.com/2021/09/que-sabemos-y-que-aprendimos-en-el.html

- Torres, R.M. (2020). "2020: ¿Estaba el mundo preparado para la educación virtual?", Blog OTRAƎDUCACION

- Torres, R.M. (2017). Aprendizaje activo: ¿hay algún otro?, Blog OTRAƎDUCACION

- Torres, R.M. (2000). Los erradicados del analfabetismo, Blog OTRAƎDUCACION

Willingham, D. (2015). Pregúntele al científico cognitivo: ¿recuerdan los estudiantes lo que aprenden en la escuela?, Education Healthcare Public Services

Una educación que valga la pena

 Rosa María Torres


Esta foto de AFP publicada por @TheEconomist durante la pandemia me impactó. Niñito mexicano, concentrado, haciendo el deber en su improvisado «rincón escolar» en el hogar. Hogar sobrecogedoramente pobre, hecho de tablas y desechos, piso de tierra, letrina exterior seguramente, posiblemente sin agua potable, sin luz eléctrica y sin la más mínima comodidad. «Rincón escolar» recomendado por los especialistas como condición favorable para hacer y sacar provecho de los deberes, instalado en este caso en el corazón de la cocina, junto al fogón de leña y a la olla humeante; mesita y silla de tamaño infantil, cuaderno, lápiz y cartuchera como artilugios de estudio. 

Imagino a este niño madrugando, muerto de sueño, saliendo de su casa con el estómago vacío, caminando para llegar a tiempo a una escuelita desprovista de todo, como su hogar. Ni pensar en conectividad, Internet y artefactos digitales en condiciones tan precarias.

Este niño «vulnerable» (así se les llama hoy a los niños pobres) es uno de millones de niños y niñas en el mundo en cuyo nombre se elaboran declaraciones y anuncian planes que hablan del derecho a la educación, se conforman comisiones y organizan reuniones en hoteles cinco estrellas en las que se habla de los pobres, de calidad, equidad e inclusión educativas, y se reitera, una vez más, que estos niños tendrán prioridad. 

Los niños y niñas «vulnerables» necesitan y merecen la mejor educación. Esa que se hace en la propia lengua, que transcurre sin miedo ni amenazas, que acepta el error como inevitable y hasta indispensable, que respeta las preferencias y los ritmos de los alumnos, que genera confianza y autoconfianza, que recurre a todos los medios y consigue convertir la enseñanza en aprendizaje, en aprendizaje significativo, placentero y duradero. 

Los niños y niñas «vulnerables» necesitan y merecen los mejores maestros y maestras, los más empáticos, los más entregados, los más creativos, los más entusiastas. Esos que aman a los niños, que les ayudan a creer en sí mismos y a crecer, que se alegran con sus triunfos y les animan a perseverar. Esos que continúan aprendiendo, que disfrutan enseñando, que se hicieron maestros por vocación y que sostienen esa vocación con la satisfacción que provoca la docencia cuando se asume como compromiso de vida.  

Una educación, en fin, que valga la pena. Que aligere el madrugón, la caminata de ida y vuelta de la escuela, el peso de la mochila, el cansancio, el frío y el calor. Una educación compatible con el juego, que premia el esfuerzo y la colaboración, que logra hacer de la escuela un lugar amable, entrañable, extrañable.

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- Imagine una profesora

"El mero hacer, sin reflexión, no genera aprendizaje"


Exposición de Rosa María Torres en el Seminario Regional
“Innovación, cambio educativo y movimiento pedagógico” organizado por el Colegio de Profesores de Chile
(Rancagua, Chile, 18 de Junio de 1999)

Agradezco esta invitación del Colegio de Profesores para acompañarles en este seminario regional y compartir con ustedes algunas reflexiones en este momento en que se están planteando constituir un Movimiento Pedagógico. Honrada por la invitación y por la confianza. Me voy a permitir empezar con algunas referencias sobre mí. 

Soy ecuatoriana. He vivido y trabajado en varios países en América Latina y desde hace tres años vivo en Buenos Aires. Me inicié como educadora de adultos, haciendo alfabetización en el Ecuador. En 1978 fui a México con una beca a estudiar un doctorado en Lingüística. En 1981-1986 viví con mi familia en Nicaragua, durante los primeros seis años del gobierno sandinista. Trabajé en el Ministerio de Educación, en el seguimiento de la Cruzada Nacional de Alfabetización; luego trabajé en un programa de capacitación campesina del Ministerio de Reforma Agraria, y finalmente, en un centro de investigación, el INIES-CRIES. Allí tuve oportunidad de escribir sobre la revolución sandinista y la educación.

De regreso en el Ecuador, en 1988 acepté dirigir una campaña nacional de alfabetización. Una experiencia fenomenal.  Descubrí que la juventud es juventud en todos lados, que el entusiasmo y la voluntad de la juventud pueden florecer tanto en contextos revolucionarios como no revolucionarios. Aprendí mucho acerca del potencial de la juventud para realizar tareas sociales, transformadoras, en este caso educando a personas adultas.

En el Ecuador también trabajé en un centro de investigación, vinculada a la educación popular. Fue en ese período que tomé conciencia de que no podía seguir ignorando el sistema escolar; si quería contribuir a cambiar la educación y a cambiar la sociedad a través de la educación, había que meterse con la escuela.

La educación popular viene de una posición fuertemente anti-escuela. Durante muchos años se entendió «educación popular»  como educación de adultos, fuera de la escuela. Todos criticaban a la escuela y a los maestros. La escuela estaba perdida y había que construir alternativas por fuera de ella.

Fui parte de una generación que empezó a pensar la educación y la transformación educativa por fuera de la escuela. Somos muchos en estos años los que hemos dado el salto hacia una transformación educativa en sentido amplio. Esto es algo que la «educación popular» y quienes venimos de ella tenemos para aportar. No se trata ya de alimentar la vieja disyuntiva dentro/fuera de la escuela. 

Tuve que ponerme a estudiar, a aprender y re-aprender. Descubrí cuán poco sabíamos - quienes nos ubicábamos en la críticaa la escuela - acerca del sistema escolar. 

Uno nunca puede dejar de aprender y re-aprender. Es cierto que mientras más se sabe, menos se sabe, pues se percibe cuánto falta por saber. Por eso la importancia del aprendizaje permanente, de la investigación y la consulta, del trabajo en equipo, del trabajo multidisciplinario.

En 1991-1996 trabajé en UNICEF, en Nueva York, como miembro del equipo asesor en la recién creada Sección de Educación. Esta fue mi primera experiencia de trabajo a nivel mundial. 

Durante los seis años que estuve en UNICEF en NY ví América Latina desde afuera. Eso me permitió distanciarme y entender mejor muchas cosas. Definitivamente, América Latina está mal en educación, pero está mejor que muchos países de Africa y Asia. Ellos nos ven como avanzados, pues en este continente más del 90% de los niños y niñas en edad escolar entran a la escuela. Pero tenemos serios problemas de calidad y equidad que muchas veces se ignoran o pasan por alto. 

A través de mi relato personal - espero - ustedes pueden percibir cómo se construye un «especialista». Uno va aprendiendo y re-aprendiendo en la marcha, en la teoría y en la práctica, va rectificando, va dejando de lado ciertas cosas, va descubriendo y afianzando otras. Una diferencia importante entre el buen y el mal profesional es la capacidad y la disposición para el aprendizaje permanente, para evadir las recetas válidas para todos, para dejarse sorprender por lo nuevo, para no dar como buena la primera explicación, para aceptar distintos puntos de vista, para reconocer que hasta la cosa que parece más simple es, en verdad, compleja.

Desde hace un año estoy trabajando en el Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación (IIPE), un instituto autónomo de la UNESCO, en Buenos Aires. La misión del IIPE es la formación, a distintos niveles. La línea en la que trabajo es la formación de agentes educativos locales y la organización de comunidades de aprendizajeEs importante la vinculación escuela-familia y escuela-comunidad, el contacto y la colaboración entre agentes educativos escolares y agentes educativos extra-escolares. 

¿«Cambio educativo»?

Todos hablan de «cambio educativo». No obstante, hay muchas visiones y versiones acerca de qué es y cómo se produce el cambio educativo. 

En general, cuando se piensa en cambio educativo se piensa en reforma educativa y cuando se habla de reforma educativa se piensa en reforma escolar. No obstante, el cambio educativo no se reduce al sistema escolar: se educa y se aprende también en la familia, en la comunidad, a través de los medios, en la práctica, en el trabajo, en la relación con los pares, etc. Por eso, para cambiar la educación, e incluso para cambiar el sistema escolar, no basta con cambiar el sistema escolar; hay que cambiar el sistema educativo,  las mentalidades y creencias sobre lo educativo y los modos de enseñar y aprender dentro y fuera del aparato escolar.

Por otra parte, es más fácil decir "hay que cambiar al sistema" que decir "tengo que cambiar yo". Esto, que es cierto a todos los niveles, resulta difícil reconocer también a todos los niveles. Lo real es que todos somos co-responsables del sistema escolar y del sistema educativo que tenemos.

¿Qué quiere decir cambiar el sistema escolar? Quiere decir cambiar la cultura escolar, la institucionalidad, las normas, los horarios, los espacios, los contenidos, los métodos. Detrás de todo eso hay personas concretas. Lo más importante y lo más difícil es justamente el cambio de las personas. 

Cuando se afirma que hay que "cambiar a las personas", cada cual piensa que esas personas son otros. El ministerio dice "voy a cambiar a los profesores", los profesores dicen "voy a cambiar a los padres de familia” o “voy a cambiar a los alumnos". Nadie quiere reconocer la necesidad del propio cambio.

El protagonismo que ustedes quieren y requieren, como he escuchado acá, pasa en primer lugar por una introspección personal sobre lo que cada uno necesita cambiar. Esto es doloroso pues implica autocrítica, sacar a la luz inseguridades y debilidades, reconocer que parte del problema tiene que ver con uno. Ese ejercicio de autocrítica, y de compartir con otros la propia práctica, es parte de la tarea profesional. 

El propio cambio solo puede partir de una introspección honesta, seria. A eso es lo que llamamos “reflexión crítica”, “pensamiento crítico”, “analizar la propia práctica”. Esa es la base del aprender entre pares: la posibilidad de compartir con colegas los aciertos y los errores, las certezas y las dudas del oficio. 

Aspirar al protagonismo en el cambio pasa por el doloroso parto de cambiarse a uno mismo. Vale la pena profundizar en algunas de las rupturas que son condiciones esenciales para el protagonismo docente en esta época. Epoca de crisis en todos los órdenes. Eopoca de creciente desfase entre conocimiento, tecnología y educación. 

Ser maestro hoy en día es sumamente difícil. Es heroico tratar de enseñar en las condiciones en que ustedes tienen que enseñar y lograr aprendizajes a pesar, muchas veces, de condiciones adversas para el aprendizaje. Reconocer esto es el punto de partida para cualquier diálogo con un docente.

La tarea es muy difícil en parte porque los maestros están mal equipados para realizarla, porque las herramientas que tendrían que tener, tanto de información y conocimiento como materiales, no están al alcance. Es difícil porque la propia institución escolar está desfasada en el tiempo. Persisten comportamientos, normas, espacios, tiempos, lenguajes, modos de pensar y de relacionarse, que pertenecen a otra época. Esto es cierto no únicamente para la escuela pública sino también para la escuela particular, que muchas veces esconde su ineficiencia y mala calidad con despliegue de recursos. La mentalidad escolar convencional, la vieja escuela, subyace en la escuela privada y en la pública.

Los jóvenes de hoy se aburren en el sistema escolar, no le encuentran sentido al estudio y se rebelan contra los viejos métodos de enseñanza. Nuestros hijos y nietos han nacido en la cultura audiovisual, que funciona en base a imágenes, que es a colores, de ritmo rápido. Son otros jóvenes, otro tipo de alumnos los que Uds. tienen en sus aulas. Y a ese nuevo alumno tratamos de enseñarle con nuestras viejas ideas de lo que es enseñar y aprender, de lo que es ser joven, de lo que es la vida, de lo que es el futuro. Estudios y encuestas realizadas en varios países muestran que los jóvenes de hoy  tienen una visión muy negra del futuro. La propia noción de futuro, para muchos jóvenes, es inexistente. Parte de la competencia profesional de un docente hoy en día es justamente ayudar a niños y jóvenes a construir para sí mismos una imagen, un sentido, una posibilidad de futuro.

Cambiaron los tiempos, el conocimiento avanzó, lo que hoy se sabe respecto del aprendizaje y de la comprensión es muy superior a lo que se sabía hace treinta años. Estamos empezando a entender cómo funciona el cerebro humano, la inteligencia, el aprendizaje, las relaciones entre afecto y aprendizaje, entre aprendizaje y memoria, entre expectativas y rendimiento escolar. Y, a pesar de todos estos nuevos conocimientos y avances, la pedagogía viva, la pedagogía en el aula, no cambió en lo sustancial. Ese nuevo conocimiento ni siquiera ha llegado a las universidades y a los especialistas, en muchos casos, mucho menos al sistema escolar y a los docentes.

La escuela a la que va la inmensa mayoría de niños y jóvenes latinoamericanos es una escuela del siglo XIX. Una escuela que todavía cree que aprender es acumular información, la «educación bancaria» que cuestionó Paulo Freire. La vieja cultura escolar no concibe que el alumno piense autónomamente, cometa errores y aprenda de ellos, tenga opiniones propias. Todos tienen que pensar igual y dar la misma respuesta. Si, después de esta charla con ustedes, yo pregunto qué fue lo más importante que se dijo aquí o qué comprendió cada uno de ustedes, seguramente no habrán dos respuestas iguales.

El sistema escolar sigue operando con creencias antiguas, muchas de ellas equivocadas, de lo que es el aprendizaje. Los maestros aprenden a enseñar en el proceso de enseñar y a partir de su propia experiencia como alumnos en el sistema escolar. La docencia sigue siendo una actividad solitaria, que no se beneficia del intercambio y el aprendizaje con otros docentes. El mero hacer, sin reflexión, no genera aprendizaje. 

Los docentes necesitan romper con la idea de que solo se aprende mediante cursos, seminarios, capacitación. La posibilidad de aprender entre pares, de reflexionar sobre la práctica, de sistematizarla, es un aprendizaje profesional fundamental. 

¿Qué significa un movimiento pedagógico desde los docentes, para el cambio educativo?

Para terminar, quiero retomar algunas ideas que fui anotando mientras ustedes hablaban. ¿Qué significa, hoy, construir un movimiento pedagógico para el cambio educativo?. No se trata solo de juntar voluntades, personas y saberes. Implica rupturas, transiciones y nuevos énfasis como los siguientes:

DE
A
Del hacer
Al hacer reflexivo (hacer pensando)
De la crítica
A la propuesta
De la crítica
A la autocrítica
Del aislamiento
A la cooperación, el intercambio entre pares, la red
Del trabajo individual
Al trabajo en equipo
De seguir instrucciones
Al tomar decisiones
De aplicar el currículum
Al construir el currículum
De la capacitación
A la movilización
Del perfeccionamiento
A la profesionalización
De la transmisión de información
A la construcción de conocimiento
Del aula
A la escuela
De la escuela
Al sistema escolar
Del sistema escolar
Al sistema educativo
De lo micro
A lo macro
De lo local
A lo nacional
De lo nacional
A lo internacional
Del agente escolar
Al agente educativo
Del agente educativo
Al agente social/ciudadano
Del movimiento pedagógico
Al movimiento social

La revisión reflexiva, crítica y autocrítica, es fundamental para disparar el cambio educativo y dar un salto cualitativo en el profesionalismo docente, superando el entrampamiento. La sociedad le pone al docente la consigna de "Tú sabes". Viene la siguiente reforma y le dice: "Tú no sabes". Los docentes sucumben a la trampa del sabelotodo que no puede mostrar ignorancia, no puede dudar y debe tener respuestas a todas las preguntas. 

El cambio empieza con la negación del maestro-enciclopedia y el reconocimiento de la necesidad del aprendizaje permanente, el «educador-educando» que defendía Paulo Freire. Parte del rol de todo profesional es percibir lo que no sabe, admitirlo y continuar aprendiendo. No obstante, el mandato social en el caso de los docentes es actuar como si supieran todo. 

Aprender de la propia práctica y reflexionar críticamente sobre la propia práctica son cuestiones claves planteadas en relación  a la formación docente. Abrir el aula a la observación, participación y colaboración de otros docentes, a fin de propiciar mecanismos colegiados de trabajo y aprendizaje docente, es otro planteamiento crecientemente aceptado. Romper, en definitiva, con la escuela pensada y organizada en torno a un docente que enseña encerrado en un aula y que no comparte su quehacer con colegas. Romper con la trampa de la autonomía profesional entendida como "yo, dentro de mi aula, hago lo que quiero", sin la "intromisión" de otros docentes, sin necesidad de espacios y momentos colectivos para compartir profesionalmente con colegas, para planificar, dialogar, aprender juntos y unos de otros. Esa mal entendida autonomía profesional, confinada al aula, muchos la ven todavía como conquista en vez de como pérdida. 

Son los propios docentes los llamados a romper con el confinamiento de la tarea y de la profesión docente. Por eso, entre otras cosas, la relevancia de iniciativas como las que ahora se proponen ustedes: la construcción de un movimiento pedagógico de y desde los docentes.


Publicado en: Docencia, N° 8, "Hacia un Movimiento Pedagógico Nacional", Colegio de Profesores de Chile, Santiago, Sep. 1999.

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