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Las escuelas no-formales del BRAC (Bangladesh)


Escuela no-formal del BRAC

Bangladesh ha sido conocido como uno de los nueve países más poblados del mundo y uno de los con más altos índices de analfabe­tismo. Un sistema escolar con altos índices de exclusión y abandono y con bajos niveles de aprendizaje.

Es en este contexto que en 1985 se inició un programa que cobró notoriedad mundial: el Programa de Educación Primaria No-Formal del BRAC, organismo no-gubernamental creado en 1972, la ONG más grande de Bangladesh y una de los más grandes de Asia.

El programa - apoyado financieramente por un amplio conjunto de or­ganismos internacionales, entre ellos el Banco Mundial y UNICEF - se orientó a los sectores pobres de las zonas rurales y específicamente a niños y niñas de 8 a 10 años sin acceso a la escuela o que la han abandonado en los primeros grados. Su objetivo es un modelo de educa­ción primaria capaz de garantizar a estos niños, en menor tiempo que las escuelas regulares y adap­tándose a sus condiciones de vida, el aprendizaje de la lectura, la escritura y el cálculo, así como la posibilidad de continuar estudiando en el sistema regular.

El programa se inició a título experimental en 22 locali­dades con 22 escuelas de una sola aula. Desde entonces experimentó un éxito y una expansión notables. Para fines de 1989 se había expan­dido a 2.500 escuelas. En 2003 contaba con más de 30.000 escuelas ofreciendo educación primaria en 4 años de estudios. A fines de 2010 estaban funcionando 32.000 escuelas primarias con 32,937 profesores y cerca de 1 millón de alumnos, 65% de ellos niñas. 5,500 de estas escuelas eran operadas por otra ONG, con apoyo del BRAC. Además, 1,415 escuelas primarias estaban operando en áreas urbanas con cerca de 50.000 alumnos, así como 2.250 escuelas étnicas en áreas remotas con 57.645 alumnos.

Para instalar una escuela no se requiere local propio; por lo general se alquila un local a la propia comunidad, con suficien­te espacio, ventilación e iluminación.

El ciclo comprende tres años, cada uno de 9 meses de duración. El año escolar pue­de iniciarse en cualquier momento, dependiendo de la decisión de los padres de familia. Las clases usualmente se suspenden durante los períodos agrícolas y las festividades. Los niños van a clases seis días a la semana (lunes a sábado) 2 horas y media dia­rias, lo que les permite integrar el estudio con el trabajo y las actividades domésticas.

Profesores y formación docente Los profesores no son certificados. Se reclutan en la misma comunidad, prefiriéndose mujeres, a fin de atraer la matrícula de las niñas. Los candidatos deben tener como mínimo 9 años de instrucción y residir en la comunidad. Perciben un salario modesto (12 dólares mensuales). La capacitación inicial (15 días) se refuerza con capacitación en servi­cio (2 días antes del inicio de clases y 1 día cada mes). Los capa­citadores son supervisores califi­cados (formación universita­ria), cada uno a cargo de la supervisión de 15 escuelas.

Padres de familia y comunidad  El comité escolar se reúne mensual­mente y lo integran dos padres de familia, un líder comunitario, el profesor y el supervisor. No hay costos para los padres de familia (a diferencia de las escuelas regulares).

Administración y supervisión  Todo el programa descansa en un fuer­te sistema de administración y supervisión, desde el nivel de la escuela hasta el nivel nacional, pasando por niveles de equipo, área y región. Una estructura paralela se encarga del manejo financiero.

Currículo  El objetivo central es el aprendizaje de la lectura, la escri­tura y el cálculo, así como contenidos básicos útiles para la vida. Se utiliza como referencia el mismo currículo del sistema regular. Los materiales (textos escolares, lápices) se proporcio­nan gratui­tamen­te. 

Estrategia pedagógica  El promedio es de 30 alumnos por profesor (en las escuelas regulares el promedio es de 60 a 1). Los profeso­res no dejan tareas para la casa, teniendo en cuenta que los niños no tienen las facilidades para hacerlas. Se proponen métodos de enseñanza activos. La motivación de los niños se estimu­la con cantos y bailes, y con el entusiasmo del profesor antes que con su capacidad técnica.

Costo  La mayor parte del presupuesto se destina a administración y currículo (las escuelas regulares priorizan construcciones y salarios). Las escuelas del BRAC y las del sistema regular operan con el mismo costo por alumno (18 dóla­res anuales), pero el costo total en las primeras resulta mucho menor dadas las altas tasas de repetición y deserción de las escuelas regulares (donde tres años cuestan 90 dólares por alumno).

Las evaluaciones realizadas muestran que el programa del BRAC fun­ciona: logra atraer a los alumnos (la demanda popular de escuelas crece), logra retenerlos (la tasa de deserción en los tres años es de 4%, mientras en las escuelas oficiales es del 50%) y logra ense­ñarles (los alumnos del BRAC aprenden en tres años de dos horas y media diarias lo mismo o más que los alumnos de las escuelas regulares en tres años de jornada completa).

Lograr resultados equivalentes a los del sistema regular, considerando los bajos resultados de éste, no es una meta ideal. Ambos tipos de escuelas requieren mejoras y cambios sustantivos. No obstante, con todas las limitaciones que puedan tener, programas como los del BRAC dan ciertamente mucho para pensar... mucho para repensar.


«Pérdida de aprendizajes» y «pobreza de aprendizajes»

 Rosa María Torres

Curva del olvido

"Tan pronto como hemos aprendido algo 
ya hemos empezado a olvidarlo": Héctor Ruiz Martín

 

El confinamiento ocasionado por el COVID-19 (2000-2021) reforzó la asociación «aprender» = aprendizaje escolar y «pérdida de aprendizajes» = fenómeno propio del confinamiento. Ninguna de las dos cosas es cierta: el aprendizaje ocurre todo el tiempo, tanto en la vida escolar/académica como en la vida cotidiana, dentro y fuera de las aulas, al igual que las «pérdida de aprendizajes». Este es el tema que abordo en este artículo.  

 


La «pérdida de aprendizajes» fue preocupación mayor durante la pandemia del COVID-19, cuando los sistemas educativos en todo el mundo debieron cerrarse a fin de evitar el contagio. El tiempo de cierre de las instituciones educativas varió mucho entre países y planteles. En América Latina se dio uno de los cierres más prolongados: 225 días en promedio. Las autoridades educativas a nivel local, nacional y mundial buscaron sustituir o complementar la enseñanza presencial con enseñanza virtual allí donde los hogares contaban con dispositivos digitales y acceso a Internet. Para los demás se organizaron alternativas basadas en la televisión, la radio y otros medios (impresos, variantes domiciliarias, escuelas itinerantes, etc.)

La urgencia de "volver a las aulas" fue enfatizada sobre todo por los organismos internacionales y los ministerios de educación. Varios estudios nacionales e internacionales se hicieron en torno a los efectos de la «pérdida de aprendizajes» en distinttos países y contextos.

El Banco Mundial reiteró: "Una prioridad urgente es que los estudiantes vuelvan a aprender". 

A fines de 2020 se estimó que siete meses sin escuela incrementarían de 53% a 60% el porcentaje de estudiantes con «pobreza de aprendizajes» (entendida por el Banco Mundial como "el porcentaje de niños y niñas de 10 años que no pueden leer y comprender un texto simple apropiado para su edad"). Sin medidas rápidas y audaces, la «pobreza de aprendizajes» podría llegar al 70%, se dijo.

A fines de 2021 se habían perdido más de 200 días de clase en muchos países. "Es hora de volver a aprender", insistió el Banco Mundial. "Estamos perdiendo una generación" como consecuencia del COVID-19. 

Las familias más pobres y las zonas rurales fueron las más perjudicadas, al no contar en su mayoría con acceso a tecnologías digitales y al Internet. Solo la mitad de los estudiantes en los países de ingreso mediano y una décima parte en los países más pobres tenían Internet por entonces. TV, radio y materiales impresos fueron de ayuda, pero no lograron reemplazar a la educación presencial. 

El mayor impacto lo sufrieron niños y jóvenes entre 4 y 25 años de edad, lo que contribuyó a aumentar la desigualdad intergeneracional. No asistir a la escuela por un período tan grande de tiempo implica no solo dejar de aprender sino olvidar lo aprendido.

Se estimó que en los países en desarrollo el COVID-19 podría significar menor crecimiento, mayor pobreza y más desigualdad para toda una generación.

"El futuro de 1000 millones de niños de todo el mundo está en riesgo. A menos que se les permita regresar a la escuela y se encuentren maneras de remediar los efectos de la interrupción de las clases, la COVID-19 dará lugar a un enorme retroceso para esta generación".

Una evaluación realizada en el estado de São Paulo, Brasil, encontró que los estudiantes que recurrieron a la educación virtual habían aprendido 27% menos de lo que hubiesen aprendido con educación presencial. 

A fines de 2021 uno de cada 4 sistemas educativos estaban todavía cerrados; algunos habían reabierto de manera parcial. Alrededor de 1500 millones de niños y niñas habían regresado a clases; 300 millones debían hacerlo todavía. 

Una vez que se retomó la vida escolar, la recomendación de los organismos internacionales frente a la «pérdida de aprendizajes» y el «rezago» fue «nivelación» y «aceleración».  

La pandemia reveló que la crisis educativa venía de antes; la pandemia solo la sacó a la luz y la profundizó. En 2015, cinco años antes del inicio de la pandemia y a partir de los resultados de la prueba PISA 2015 el BID estimó que América Latina tenía un rezago de 2.5 años de escolaridad respecto de los países desarrollados (países de la OCDE). El Banco Mundial concluyó que la proporción de niños en situación de «pobreza de aprendizajes» aumentó del 57% antes de la pandemia al 70% en 2022 (The World Bank, 2022). 

"El Grupo Banco Mundial insta a los gobiernos a implementar programas de aceleración del aprendizaje ambiciosos y enérgicos, para que los niños vuelvan a la escuela, se recobre el aprendizaje perdido y se aceleren los avances; para esto, los sistemas educativos deberán ser más equitativos, resilientes y de mejor calidad" (Banco Mundial, Panorama general).

 «Pérdida de aprendizajes» y «curva del olvido»

Es preciso aclarar que «pérdida de aprendizajes» ocurre todos los días. Los sistemas escolares lidian permanentemente con el asunto y lo mencionan como problema sobre todo en época de vacaciones, a propósito de huelgas y paros docentes, y en emergencias climáticas que obligan a parar. El ausentismo de alumnos y profesores es tema corriente y va en aumento. 

Típicamente, lo dado por aprendido se retiene por poco tiempo. Se estima que al día siguiente del examen se ha perdido ya la mitad y al tercer día es poco lo que queda. Bajos niveles de aprendizaje predominan hoy en los sistemas escolares. Surge la pregunta acerca de la pertinencia y la utilidad de los exámenes teniendo en cuenta además el estrés que estos provocan a los estudiantes y los mecanismos fraudulentos que prosperan - entre ellos el uso de la Inteligencia Artificial (IA) - interesados más en «aprobar» que en «aprender».

El cerebro "olvida" rápidamente lo que no se utiliza o tiene poca importancia para la persona. Los currículos escolares están plagados de contenidos «borrables».

¿Cómo se produce el aprendizaje? La nueva información pasa por la «memoria de trabajo» o «memoria de corto plazo», el espacio mental en el que se procesa la información que llega a través de los sentidos. El aprendizaje se produce mediante conexiones neuronales (sinapsis) que integran la nueva información a los conocimientos previos que tiene la persona. Mientras más se sabe sobre un tema, más fácil resulta seguir aprendiendo sobre ese tema.  

No hay «estilos de aprendizaje» diferentes entre las personas pero sí hay estrategias de aprendizaje y de estudio más y menos efectivas, según revela la investigación y la evidencia práctica. Explicar a otros en los propios términos, enseñar y escribir, son mecanismos poderosos para afianzar lo aprendido.

La «curva del olvido» puede ser más o menos pronunciada; el ritmo de pérdida puede variar dependiendo de diversos factores, entre otros: en qué condiciones se estudia (hambre, cansancio, sueño, ruido), la motivación por aprender, el interés en el tema, el autocontrol, la atención, la concentración, la metacognición, el aprendizaje activo, la comprensión profunda, la dedicación de tiempo, el estudio espaciado, y qué hacemos con lo aprendido. 

«Aprender a aprender» es una necesidad fundamental para todo estudiante y para todo profesor. La investigación científica en torno al funcionamiento del cerebro viene revelando que hay mucho desconocimiento en el campo educativo acerca de cómo se produce el aprendizaje y mucho conocimiento falso y/o desactualizado al respecto. 

Referencias

- Banco Mundial, FCDO, Fundación Bill y Melina Gates, UNESCO, UNICEF, USAID (2022), "El 70% de los niños de 10 años se encuentran en situación de pobreza de aprendizajes y no pueden leer y comprender un texto simple": Comunicado de Prensa N. 2022/074/EDU

- The World Bank, FCDO, Fundación Bill y Melina Gates, UNESCO, UNICEF, USAID (2022), The State of Global Learning Poverty: 2022 Update, Washington, D.C.

- Dueñas, X; Elacqua, G; Jaramillo Flechas, L.E; Margitic, J.F. (2022). Pérdidas de aprendizaje debido al COVID-19: desafíos y hallazgos en el caso de Colombia, BID, Washington, D.C.

https://publications.iadb.org/es/perdidas-de-aprendizaje-debido-al-covid-19-desafios-y-hallazgos-en-el-caso-de-colombia


- EFE. (2017)."BID alerta gran rezago educativo en Latinoamérica, aunque destina 5% del PIB" 

- Gill, I. y Saavedra, J. (2022). "Estamos perdiendo una generación: los impactos devastadores de la COVID-19", Banco Mundial, Washington D.C.

- Ruiz Martín, H. (2021). ¿Cómo aprendemos? Una aproximacion científica al aprendizaje y la enseñanza, GRAO,  Barcelona. 

- Torres, R.M. (2023). "¿Crisis de aprendizaje, crisis de enseñanza o crisis de los sistemas educativos?, Blog OTRAƎDUCACION
https://otra-educacion.blogspot.com/2023/01/crisis-de-aprendizaje-crisis-de.html

- Torres, R.M. (2021). "¿Qué aprendimos en el confinamiento? Aprendizajes perdidos y ganados", Blog OTRAƎDUCACION
https://otra-educacion.blogspot.com/2021/09/que-sabemos-y-que-aprendimos-en-el.html

- Torres, R.M. (2020). "2020: ¿Estaba el mundo preparado para la educación virtual?", Blog OTRAƎDUCACION

- Torres, R.M. (2017). Aprendizaje activo: ¿hay algún otro?, Blog OTRAƎDUCACION

- Torres, R.M. (2000). Los erradicados del analfabetismo, Blog OTRAƎDUCACION

- Willingham, D. (2015). Pregúntele al científico cognitivo: ¿recuerdan los estudiantes lo que aprenden en la escuela?, Education Healthcare Public Services

El correísmo ofrece "erradicar el analfabetismo puro, funcional y digital" (2021-2025)

 Rosa María Torres


Los sucesivos programas de gobierno presentados por el Movimiento Revolución Ciudadana (RC) al Consejo Nacional Electoral  (CNE) para terciar en las últimas elecciones presidenciales (2021-2025, 2023-2025) propusieron esencialmente dar continuidad a la década de gobierno de Rafael Correa (2007-2017). Una de las propuestas para la educación del plan de gobierno 2021-2025 fue "erradicar el analfabetismo puro, funcional y digital" (así consta en la Constitución de 2008), es decir, erradicar estas tres formas de analfabetismo en cuatro años de gobierno. Algo imposible de lograr en ese tiempo, al menos en este país. A esto nos referimos en este artículo. 

 Ciudadanía con educación 


30. Recuperar las Universidades públicas y las Universidades emblemáticas del país, el programa de becas en el exterior, la excelencia y calidad. 


31. Cumplir con la preasignación presupuestaria constitucional para la educación e incrementar la inversión educativa. 


32. Garantizar el derecho de los estudiantes a una educación pública, de calidad y gratuita en todos los niveles educativos, desde el inicial, educación general básica, bachillerato y tercer nivel universitario. 


33. Garantizar los derechos de los docentes ecuatorianos para mejorar la calidad educativa, fortalecer su trabajo mediante la regulación de la carrera docente y el escalafón, que reivindique derechos y responsabilidades como: 


- Política salarial con una remuneración justa, de acuerdo a la profesionalización, desempeño y méritos académicos en todos los niveles educativos. 


- Estabilidad docente en todos los niveles y modalidades. 


- Promoción, movilidad y alternancia docente. 


- Profesionalización, actualización, formación continua para el mejoramiento personal, pedagógico y académico. 


34. Fortalecer e incrementar los Institutos de Educación Superior. 


35. Revisar los modelos pedagógicos para incentivar el pensamiento crítico en los estudiantes. 


36. Revisar el Plan Decenal educativo para el fortalecimiento del sistema educativo nacional. 


37. Garantizar la cobertura universal de la oferta educativa pública a nivel nacional, bajo los principios de equidad social, territorial y regional. 


38. Implementar políticas para facilitar el acceso universal a los diferentes niveles de la educación, con facilidad de movilidad entre las regiones geográficas. 

39. Fortalecer las Unidades Educativas del Milenio (UEM) para garantizar el acceso de la población escolar de las zonas rurales usualmente excluidas de los servicios educativos. 


40. Distribuir los recursos para la educación con criterios de equidad social, poblacional y territorial para eliminar brechas y desigualdades étnicas, de género, urbano rural y por condición física. 


41. Requerir la rendición de cuentas sobre resultados educativos y gestión de recursos públicos de parte de las instituciones fisco-misionales, artesanales y comunitarias para que, con el financiamiento estatal, estén garantizados los principios de gratuidad e igualdad de oportunidades. 


42. Erradicar el analfabetismo puro, funcional y digital. 


43. Desarrollar modalidades formales y no formales que permitan oportunidades educativas para personas adultas y la superación del rezago educativo. 


44. Enlazar la educación con las necesidades económicas, productivas, sociales, culturales y ambientales del territorio. 


45. Mejorar la infraestructura y equipamiento físico y tecnológico de las instituciones educativas. 


46. Reducir la brecha tecnológica y de conectividad entre lo urbano, urbano-marginal y rural, mediante la cobertura universal de energía eléctrica, telecomunicaciones e internet en todo el territorio nacional.


47. Recuperar los infocentros como un mecanismo democrático y equitativo de acceso a la tecnología, y mejoramiento educativo de la población rural y urbana de escasos ingresos económicos. 


48. Incorporar las tecnologías de la información y comunicación (TIC) en el proceso educativo y otorgar becas de conectividad a la población juvenil. 


49. Erradicar todas las formas de violencia en el sistema educativo, y velar por su integridad física, psicológica y sexual de los y las estudiantes. 


50. Brindar atención psicopedagógica oportuna y adecuada de todos los estudiantes con capacidades y necesidades especiales del país. 


51. Adaptar el sistema de educación rural a la realidad y necesidades territoriales, para potenciar el desarrollo de las capacidades de niños y jóvenes hombres y mujeres rurales, y así generar oportunidades en territorio y garantizar las mejores condiciones para el ejercicio de su derecho a la libre movilidad. 


52. Establecer un sistema nacional de evaluación que fomente su mejora continua. 


53. Fortalecer y ampliar el Bachillerato Técnico y de los Institutos Técnicos y Tecnológicos Superiores, tanto en calidad como en su pertinencia con las necesidades y potencialidades de los territorios. 


54. Mejorar el sistema de nivelación y admisión para el ingreso a la educación superior pública, con criterios de accesibilidad, equidad y justicia social. 


55. Establecer mecanismos regulados de becas, créditos, cobros, cuotas de ingreso u otros que permitan la equidad social en el ingreso a la educación superior particular. 



¿Erradicar el analfabetismo puro, funcional y digital? 

La experiencia mundial en torno al analfabetismo y la alfabetización muestra la complejidad de esta batalla, que viene avanzando lentamente y que puede llegar a tomar varias generaciones. De hecho, el objetivo de "erradicar el analfabetismo" (planteado en el Proyecto Principal de Educación para América Latina y el Caribe 1980-2000 y en la Educación para Todos 1990-2000) fue abandonado a principios de siglo a favor del objetivo más modesto de "reducir" el analfabetismo a la mitad (Educación para Todos 2000-2015). Incluso este objetivo más modesto viene siendo incumplido y postergado (Torres, 2024). 

El propio correísmo tuvo un tropiezo en este campo. En 2009 Correa declaró al Ecuador «Patria Alfabetizada» y celebró haber pasado del 9% al 2.7% de analfabetismo. No obstante, poco después debió dar marcha atrás pues los datos no cuadraban. Hubo que cambiar la declaratoria de «Patria Alfabetizada» por la de «Patria Alfabetizándose» (Torres, 2014).

"Erradicar el analfabetismo" fue oferta del correísmo desde los inicios de su gobierno, en 2007. Fue una de las 7 políticas del Plan Decenal de Educación 2006-2015. No obstante, a 2015 se llegó  con 5,4% de analfabetismo (personas mayores de 15 años). La cifra es posiblemente mayor pues los datos de analfabetismo/alfabetismo siguen consignándose a partir de la declaración de las personas, no a partir de una evaluación de competencias efectivas.

La Encuesta de Hábitos Lectores, Prácticas y Consumos Culturales (EHLPCC) realizada en 2021 en hogares de 23 provincias del Ecuador reveló que: 

  • El 91.4% de la población mayor de 5 años decía saber leer y escribir.
  • El 92% leía en diferentes formatos.
  • El 76.7% dijo leer diariamente.
  • El soporte más utilizado para la lectura era el celular (56.7%), seguido de material impreso (33.9%) y de computadora o laptop (8.5%).
  • El 57.5% dijo leer libros.
  • En 2022 en el Ecuador se leía en promedio un libro completo y 2 libros incompletos al año (Ministerio de Cultura y Patrimonio, OEI, INEC, FLACSO, 2022).
No obstante, sucesivas evaluaciones de aprendizaje en el medio escolar vienen mostrando que niños, adolescentes y jóvenes en el Ecuador tienen serios problemas de comprensión lectora, lo que pone en entredicho las afirmaciones de esta encuesta sobre niveles de alfabetismo así como sobre hábitos y prácticas lectoras.

«Pobreza de aprendizaje» y «crisis de aprendizaje»

En 2019 el Banco Mundial acuñó el término «pobreza de aprendizajes» para referirse a la situación de niños y niñas de 10 años que, después de asistir 3-4 años a la escuela, no pueden leer comprensivamente un texto corto adecuado a su edad. Estimó que 70% de los niños y niñas de 10 años en el mundo, y la mitad de los niños y niñas en América Latina y el Caribe, padecían «pobreza de aprendizajes». En el caso del Ecuador se estimó que ésta afectaba a 63% de los niños de 10 años. En 2022, después de la pandemia, ese porcentaje subió a 66%. En 2013, 62% de los niños y niñas no alcanzaba el Nivel Mínimo de Aprendizaje al terminar la educación primaria y 2% no iba a la escuela (Banco Mundial, 2019).

Reducir la «pobreza de aprendizajes» a la mitad hasta el año 2030 se planteó como la nueva gran cruzada de la política educativa-escolar a nivel mundial, así como avanzar a pasos acelerados con la alfabetización digital y la conectividad en un mundo en el que un tercio de la población carece todavía de acceso al Internet (Torres, 2023).

Los organismos internacionales hablaron de una «crisis global de aprendizaje», una crisis iniciada mucho antes de la pandemia, alrededor del año 2000. Se trata, en verdad, de una crisis de los sistemas educativos, necesitados de transformaciones profundas de cara a los nuevos tiempos, al nuevo conocimiento científico disponible en torno a la educación y el aprendizaje, y a la irrupción de las nuevas tecnologías (Torres, 2023).

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (ODS4, 2015-2030), dedicado a la educación y parte de la Agenda 2030, no propuso erradicar ni reducir el analfabetismo adulto a la mitad sino "asegurar que todos los jóvenes y una proporción considerable de los adultos, tanto hombres como mujeres, estén alfabetizados y tengan nociones elementales de aritmética" (Meta 4.6). 

¿Qué son el analfabetismo puro, funcional y digital?


Quienes redactaron la Constitución de 2008, y quienes redactaron en 2020 el Programa de Gobierno de la Revolución Ciudadana, y sucesivamente en 2023 y 2024, comprometiéndose a "erradicar el analfabetismo puro, funcional y digital" en el Ecuador, no conocen el tema. La sociedad no comenta ni reacciona pues tampoco sabe del tema y no le interesa. Los organismos que hacen fact-checking se dedican sobre todo a la verificación de datos. 

Se llama analfabetismo puro (o absoluto) al analfabetismo de quienes no fueron a la escuela o nunca aprendieron a leer, escribir y calcular. El analfabetismo puro es cada vez más raro en el Ecuador (y en el mundo) en la medida que las nuevas generaciones vienen accediendo más a la escuela. En todo caso, erradicar el analfabetismo implica no solo alfabetizar a jóvenes y adultos sino universalizar la educación (una educación de buena calidad) y erradicar la pobreza. Mientras haya niños, jóvenes y adultos al margen del sistema escolar y mientras siga existiendo pobreza, seguirá reproduciéndose el analfabetismo.

El término analfabetismo funcional se aplica a la situación de quienes - niños, jóvenes, adultos - manejan los rudimentos de la lectura, la escritura y el cálculo, sin haber logrado un manejo suficiente como para usar esas habilidades de manera productiva y autónoma en la vida cotidiana. Hay quienes tienen una corta experiencia escolar, «leen» a tropezones o garabatean su nombre y se consideran a sí mismos o son dados por «alfabetizados». La falta de uso de la lectura, la escritura y el cálculo produce lo que se conoce como «analfabetismo por desuso».

La categoría analfabetismo digital surgió más recientemente, a raíz de la aparición y expansión del Internet en el mundo. Hay diversas definiciones de analfabetismo digital, pero de modo general se entiende por tal la falta de manejo del Internet y de los dispositivos digitales para fines de información, comunicación y aprendizaje.

El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) contabiliza como analfabeto digital a "una persona de 15 a 49 años que reúne tres características: 1) no tiene celular activado, 2) en los últimos 12 meses no ha utilizado computadora, y 3) en los últimos 12 meses no ha utilizado Internet". 

Según el INEC, el analfabetismo digital afecta hoy al 31% de los indígenas, 11,1% de los afroecuatorianos, 8,3% de los montubios y 4,6%de los mestizos. En las áreas urbanas bajó del 7,5 % en 2020 al 3,6% en 2022, mientras que en las áreas rurales aumentó del 16,8% en 2020 al 19% en 2022. A nivel nacional, el analfabetismo digital pasó de 8.2% en 2022 a 5.4% en 2024 (INEC, 2024).


Referencias

Banco Mundial, Ecuador: Learning Poverty Brief, Oct. 2019.

Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), Tecnologías de la Información y la Comunicación, Quito, julio 2024.

Torres, Rosa María. La «Patria Alfabetizada» que no fue. Blog OTRAƎDUCACION, Quito, 2014. 






Torres, Rosa María. ¿Renuncia a un mundo alfabetizado?, Blog OTRAƎDUCACION, Quito, 2024.


Cómo citar este artículo: Torres, Rosa María, “Ecuador: El correísmo ofrece erradicar el analfabetismo puro, funcional y digital”, blog OTRAƎDUCACION, enero 2025.
https://otra-educacion.blogspot.com/2025/01/erradicar-el-analfabetismo-puro.html



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