¿Cómo quisieran los estudiantes ecuatorianos que sean sus instituciones educativas?


 Rosa María Torres

Ministerio de Educación, Ecuador


En marzo de 2021, en medio del confinamiento forzado por el COVID-19, el Ministerio de Educación del Ecuador organizó una consulta virtual para indagar opiniones y expectativas de estudiantes, padres de familia, educadores y directivos en torno al futuro de la educación en el país. Registramos abajo las respuestas, según el sitio ministerial dedicado a la consulta, "Futuros de la educación".

Llama la atención las pobres expectativas de los estudiantes: niños y jóvenes de 10 a 17 años provenientes de 5 provincias (Guayas, Pichincha, Imbabura, Carchi y Sucumbíos), 56% hombres y 43% mujeres, la mayoría mestizos y ubicados en el área urbana.

Esto es, en sí mismo, reflejo del sistema educativo ecuatoriano y de la poca importancia que Estado, sociedad y medios dan a la educación. En su visión de futuro, niños, adolescentes y jóvenes recrean esencialmente la misma educación que vienen recibiendo en las aulas. Nuestros estudiantes no son expuestos, ni en la escuela ni en la vida diaria, a modelos educativos alternativos que les ayude a visualizar otra educación posible. Solo 7% quiere más espacio en las aulas, 3% más espacio para jugar y
12% piensa que sería bueno tener computadoras para todos.

La sociedad ecuatoriana no le dio importancia a esta encuesta. No se interesó por saber qué esperan estudiantes y padres de familia de la educación. Ni medios ni articulistas comentaron sus pobres resultados. Los temas que acapararon la atención en esos días fueron los recortes al presupuesto educativo, la exigencia de mayor acceso a la educación superior, y la urgencia del retorno a las aulas.



El Ministerio de Educación del Ecuador, con apoyo de UNESCO, UNICEF, Banco Mundial, BID, OEI, VVOB, Plan Internacional y Unidos por la Educación, realizó en 2021 el diálogo virtual “Los futuros de la educación. Hacia un plan estratégico de la educación ecuatoriana”, enmarcado en la iniciativa mundial Los Futuros de la Educación lanzada en sep. 2019 por la UNESCO. El propósito fue "identificar las estrategias y los grandes acuerdos que impulsen la renovación educativa que el Ecuador necesita, incorporando la voz del país en la iniciativa global promovida por la UNESCO".

Se indagó las expectativas de estudiantes, profesores, directivos, padres y madres de familia, trabajadores de la educación y otros sectores en torno a la educación que requiere el Ecuador de cara a los desafíos actuales y futuros. La consulta no incluyó la educación superior.

428.000 personas participaron en la consulta en línea, realizada el 1-11 de marzo de 2021.

El ministerio organizó además ocho grupos focales con expertos sobre diversos temas. 

Según el ministerio, en el Foro nacional los futuros de la educación. Hacia un plan estratégico de la educación ecuatoriana (18 marzo 2021) interactuaron por Zoom 400 participantes en 30 mesas de trabajo. Alrededor de 22.900 personas siguieron el evento a través de Facebook Live.

En el Foro se presentaron los resultados de la consulta a la comunidad educativa. Entre otros 49% de los estudiantes consultados cree que la destrucción del ambiente es el desafío más grande para el planeta en el futuro y 28% considera que la formación de ciudadanos responsables es la función más importante de la institución educativa. A las mismas preguntas, 24% de los padres y madres de familia, docentes y directivos respondieron que la pobreza, la desigualdad y la crisis económica son el mayor reto que enfrenta el mundo. 21% de las personas consultadas dijeron que fomentar la creatividad, la innovación y el manejo de tecnologías es la finalidad de la educacion en el futuro. Se anunció que el informe final se entregará a la UNESCO y a la sociedad civil.

Finalmente, la Ministra de Educación, Monserrat Creamer, enfatizó que la propuesta de su gestión y las acciones emprendidas durante la emergencia sanitaria apuntaron a renovar y flexibilizar el modelo educativo con base en el diálogo y los acuerdos, pensando en la conformación de un ecosistema educativo centrado en la escuela, la familia y la comunidad.


Consulta a adultos

En la consulta en línea a los adultos participaron 173.628 personas, incluyendo padres y madres de familia, docentes, directivos, psicólogos, y ciudadanía en general. El grueso de quienes respondieron (90%) fueron padres, madres y cuidadores, 84% de ellos mujeres y 67% residentes en la zona urbana en cinco provincias: Guayas (Costa), Pichincha (Sierra), Imbabura (Sierra), Carchi (Sierra) y Sucumbíos (Amazonía).

Las preguntas de esta consulta fueron técnicas, inadecuadas para padres y madres de familia, muchos de quienes seguramente no comprendieron las preguntas.



Consulta a estudiantes

242.273 estudiantes participaron en la consulta.
- Edad: 10 a 17 años (60%)
- Provenientes de cinco provincias: Guayas, Costa (39%), Pichincha, Sierra (26%), Imbabura, Sierra (6%), Carchi, Sierra (6%), Sucumbíos, Amazonía (4%).
- Grupo étnico: mestizos (81%), indígenas (6%), blancos (5%), montubios (4%), mulatos (2%), afrodescendientes (2%).
- Nacionalidad: ecuatorianos (98%). De los extranjeros: venezolanos 78%, colombianos 22%.
- Area: urbano 80%, rural 20%.
- Género: masculino 56%, femenino 43%.
- Discapacidad: 3% declara tener alguna discapacidad.

Los estudiantes que respondieron son de cinco provincias, las mismas de las cuales provienen las personas adultas que respondieron, entre ellas las dos provincias más grandes del país - Pichincha y Guayas - y una provincia amazónica, Sucumbíos.

La mayoría de estudiantes que respondieron son del área urbana y 20% del área rural. La mayoría son hombres y mestizos. Casi todos son ecuatorianos. Tratándose de una consulta en línea es explicable que ésta haya sido respondida mayoritariamente por estos grupos y sectores. No se indica qué porcentaje proviene del sistema público y qué porcentaje del sector privado.

Estas fueron las opciones que ofreció el ministerio a los estudiantes para la pregunta ¿Cómo quisieras que fuera tu institución educativa?. Se les pidió que eligieran dos opciones.



- 17% eligió "con profesores que nos enseñen bien"
- 9% eligió "con profesores que nos quieran y protejan"
- 12% eligió "con computadoras para todos"
- 7% eligió "con más espacio en las aulas"
- 3% eligió "con mucho espacio para jugar"

Sorprende porque estos factores - profesores formados y preocupados por sus alumnos, espacios de aprendizaje y de juego, acceso a computadoras - se consideran claves en la calidad de la educación y de la calidad de un plantel educativo; porque en el Ecuador existe maltrato y violencia en la relación profesores-alumnos; porque los profesores tienen una formación deficitaria y se habla permanentemente de la necesidad de su formación; porque especialmente en pandemia se da gran valor al internet y a las computadoras tanto en el hogar como en la escuela.

No sabemos si los resultados serían muy diferentes si los estudiantes que respondieron a la encuesta hubieran provenido de provincias más chicas y pobres, de sectores rurales, de grupos indígenas y afrodescendientes.

En todo caso, estos resultados revelan muy bajas expectativas de los estudiantes respecto de sus instituciones educativas. El modelo educativo que tienen como referente es el modelo escolar convencional, antes que un modelo educativo superador en aspectos fundamentales como son el juego, el buen trato y el profesionalismo docente, y la conectividad, justamente en momentos en que ésta es altamente valorada en el marco de la pandemia.

Esto es sin duda un reflejo de la escasa atención que tiene la cuestión educativa en el Ecuador y de la persistencia de una educación convencional que no ofrece a los estudiantes y a las familias referentes alternativos ni siquiera para desear y soñar. El achatamiento de las expectativas es uno más de los efectos perversos de un sistema educativo de baja calidad. Desarrollar la imaginación, construir visiones alternativas de lo educativo hacia el futuro es misión fundamental de la política educativa y de la propia educación.

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Maturana: "El futuro de la humanidad no son los niños, son los mayores"

 
Artículo tomado de La Tercera, Alejandra Jara, 23 marzo 2017


De visita en la Región del Biobío, el Premio Nacional de Ciencias conversó sobre la importancia de que los niños crezcan en un espacio que acoja, escuche, se diga la verdad y donde sus preguntas sean contestadas. "Sólo así se transformará en una persona reflexiva, seria y responsable", aseguró.

"Cuando uno aplaude a alguien sin haber escuchado nada, entonces uno aplaude las expectativas", dijo un sorprendido Maturana apenas subió al escenario de la escuela Hipólito Toro y Salas de Chiguayante, en la región del Biobío, donde fue invitado ayer miércoles a inaugurar el año académico.

La noticia de que visitaría la región se masificó rápido y decenas de personas, ajenas a la comunidad educativa del establecimiento, llegaron hasta el colegio para escuchar al Premio Nacional de Ciencias, arriesgándose incluso a que no las dejaran entrar.

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Bastó que lo mencionaran como el invitado de honor de esta ceremonia, donde también se premió a los profesores destacados de Chiguayante, para que el público estallara en aplausos mientras las cámaras, que transmitieron en directo su presentación vía streaming, enfocaron a varios jóvenes y adultos que se acomodaron como podían al interior del auditorio donde reinó el silencio durante los poco más de 20 minutos que duró su presentación.

"Pero las expectativas nunca se cumplen, ni las propias, ni las ajenas. Lo cual es bueno. Uno puede escuchar sin prejuicios, sin supuestos, sin exigencias y uno puede hablar también desde la espontaneidad", recordó el biólogo y autor de El árbol del conocimiento (1984), antes de comenzar a hablar de "Amar educa", el tema central de su ponencia.

El futuro de la humanidad

"Los niños, niñas y jóvenes se van a transformar con nosotros, con los mayores, con los que conviven, según sea esa convivencia. El futuro de la humanidad no son los niños, somos los mayores con los que se transforman en la convivencia", dijo Maturana en la mitad de su presentación.

El biólogo se dio cuenta de lo sorprendidos que quedaron los auditores con esta aseveración y continuó: "Nosotros hoy somos el futuro de la humanidad. Los niños se transforman con nosotros. Van a reflexionar, van a mentir, van a decir la verdad, van a estar atentos a lo que ocurre, van a ser tiernos, si nosotros los mayores, con los que conviven, decimos la verdad, no hacemos trampa, o somos tiernos", explicó.

Por lo tanto, el enseñar, como parte de la convivencia, es indicar, apuntar la mirada, guiar la reflexión, pero "en cualquier caso los niños se van a transformar con los mayores con los cuales conviven", agregó el biólogo.

"Cuando decimos que amar educa, lo que decimos es que el amar como espacio que acogemos al otro, que lo dejamos aparecer, en el que escuchamos lo que dice sin negarlo desde un prejuicio, supuesto, o teoría, se va a transformar en la educación que nosotros queremos. Como una persona que reflexiona, pregunta, que es autónoma, que decide por sí misma", sostuvo.

Maturana explicó que una de las cosas que surge del lenguaje es la conciencia. Y que existen dos preguntas fundamentales que los niños viven. Una de ellas es "¿mamá cómo se hace?, lo que revela que el niño quiere hacerlo bien. "Todos queremos hacer bien las cosas que sabemos y por eso preguntamos", aclaró el biólogo.

Y la otra pregunta es la que le hace la mamá o el papá al niño: "¿Te das cuenta de lo que estás haciendo?". "Esa es una pregunta maravillosa, lleva la mirada sobre sí mismo. Abre el espacio de la reflexión", dijo Maturana.

Y enfatizó: "Amar educa. Si creamos un espacio que acoge, que escucha, en el cual decimos la verdad y contestamos las preguntas, nos damos tiempo para estar allí con el niño o niña, ese niño se transformará en una persona reflexiva, seria, responsable que va a escoger desde sí".

Porque el acto de escoger es fundamental y constituye un acto de conciencia, aseguró el Premio Nacional de Ciencias Exactas. "El poder escoger lo que se hace, el poder escoger si uno quiere lo que escogió o no, ¿quiero hacer lo que digo que quiero hacer?, ¿me gusta estar dónde estoy?", son algunas de las preguntas que aparecen", explicó Maturana.

El origen de los problemas

En su ponencia, Maturana también abordó que los problemas humanos nunca son de inteligencia, sino corresponden a conflictos de emociones. "Son todos conflictos de deseos y se resuelven con la reflexión", dijo el experto.

También explicó que los humanos hacemos teorías, es decir, constructos lógicos que se fundan en premisas básicas aceptadas a priori desde la emoción. Y para resolver las discrepancias con los otros "hay que ver las coherencias del ámbito en el cual estamos hablando", agregó el Premio Nacional de Ciencias.

Si no nos podemos poner de acuerdo, es porque estamos en ambos teóricos distintos. Estamos argumentando desde premisas básicas diferentes. "Y la única solución es mirar desde donde estamos diciendo lo que estamos diciendo", sostuvo Maturana.

En este tema, el ex académico del MIT fue consultado por uno de los asistentes sobre cómo transformar la política pública en educación que está volcada a los indicadores.

"Conversando", respondió el experto y agregó que "El colegio de profesores se transformó a lo largo de la historia en un sistema gremial, pero en su origen era un sistema de reflexión académica sobre la educación. Un modo de conversar sobre lo que hacemos. Porque si no conversamos ¿qué diremos ante las autoridades gubernamentales?", se preguntó.

Por lo tanto, lo que hoy hay que responder es "¿qué queremos con la educación", dijo el biólogo. Es decir, saber si queremos formar jóvenes que se preparen para la competencia del mercado laboral o para una convivencia democrática, honesta, de mutuo respeto, en la colaboración, en la reflexión.

"Ese es nuestro tema, tenemos que conversar. Pero no tenemos que tratar la conversación como algo banal (…) Tenemos que atrevernos no en una huelga, sino en la conversación y la reflexión", aseguró el Premio Nacional de Ciencias.

Amar educa

"Para que el amar eduque hay que amar y tener ternura. El amar es dejar aparecer. Darle espacio al otro para que tengan presencia nuestros niños, amigos y nuestros mayores", sostuvo Maturana.

Por eso, la educación es la tarea más importante de un país. "Define el ámbito de convivencia en el que ese país se va constituyendo, momento a momento, día a día", agregó el biólogo.

Como yo lo había mencionado anteriormente, en este ámbito la reflexión juega un rol fundamental porque permite mirar dónde estamos. "Si no reflexionamos vamos a caer en un fanatismo, en un ámbito de autoridad absoluta para el que otro obedezca", aseguró Maturana.

Pero a nadie le gusta obedecer, porque es una negación de sí mismo. Sin embargo, en el colaborar "tengo presencia, soy libre, escojo", lo que recordó que es importante aplicar en la crianza de los niños.

"La educación es una transformación en la convivencia y seguirá un camino u otro según la teoría desde las cuales actuemos. Las teorías no son superfluas, definen el espacio en el que nos movemos y las aceptamos. Pero si aceptamos las teorías aceptamos las premisas básicas desde donde se constituyen, de modo que tenemos que ser siempre, o deberíamos ser capaces, de preguntarnos las premisas básicas desde donde se construyen las teorías, el sistema lógico con el cual fundamentamos lo que hacemos", concluyó el Premio Nacional de Ciencias.

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