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20 Cs para una nueva educación


Rosa María Torres

(borrador, en proceso)


Este es el anticipo de un libro en el que vengo trabajando.

Una visión sistémica de lo educativo
con perspectiva de aprendizaje a lo largo y a lo ancho de la vida.

Un replanteamiento que se alimenta de reflexiones y lecciones que estamos aprendiendo en el marco de la pandemia del Coronavirus (la nueva gran C) y de la profunda crisis de la educación y de los aprendizajes que ésta ha venido a poner sobre el tapete y a agudizar.

Las visiones de "el futuro de la educación" y los listados de "habilidades del siglo XXI" se han quedado cortos y sin piso frente a las realidades, necesidades y posibilidades que deja al descubierto la pandemia en el mundo entero.

crisis
La pandemia del coronavirus implicó cierre de escuelas en la mayoría de países, traslado de la educación escolar al hogar mediante estrategias de educación a distancia (e-learning, televisión, radio, impresos), un nuevo papel para los profesores, y ayuda de la familia en el cumplimiento de las tareas escolares. Todo esto montaado de la noche a la mañana, de manera improvisada, sin condiciones ni tiempo para planificar y poner en marcha, y en medio de una crisis sanitaria sin precedentes.

Los obstáculos se han revelado enormes, entre otros: mútiples inequidades (acceso al agua, a las tecnologías y al internet, a espacios adecuados para el estudio, a padres con tiempo y condiciones para ayudar, etc.); impreparación de los sistemas educativos y de los docentes en el manejo de las TIC; millones de niños sin alimentación escolar; incremento de la violencia hacia los niños, exacerbada por el confinamiento; fuerza de la cultura escolar tradicional, preocupada por currículo, horarios, calendarios, evaluaciones, deberes, etc, más que por el aprendizaje y el bienestar de los alumnos y sus familias. El proceso revela asimismo profundos déficits de información y educación de la población en relación a la higiene y al cuidado de la propia salud, la convivencia social, la comprensión y el seguimiento de orientaciones, la aceptación acrítica de informaciones falsas, entre otros. Crisis es oportunidad; estamos frente a la oportunidad de una transformación profunda de la educación y los aprendizajes, repensando los roles de la familia, la escuela, la comunidad, los medios y las tecnologías.

casa
Educación y aprendizaje se asocian generalmente con sistema educativo. No obstante, no aprendemos solo en las aulas sino también en la familia, la comunidad, el trabajo, a través de los medios, del contacto con los demás y con la naturaleza, jugando, observando, conversando, leyendo, escribiendo.
La primera educación se hace en el hogar, en la primera infancia, la edad más importante de todas. Por eso es esencial asegurar condiciones de vida digna a las familias y educar a los adultos (mamás, papás, abuelos).
De manera súbita e imprevista la pandemia colocó a la casa, a la familia y a las tecnologías en el centro de la tarea educativa. Nuevamente la familia en un rol subsidiario de la escuela, ayudando a hacer tareas escolares y cumpliendo funciones pedagógicas para las cuales no está preparada, en una situación de encierro y sin poder contar con la ayuda de los abuelos, población extremadamente vulnerable frente a este virus. Una suerte de homeschooling obligado, masivo y desfigurado, en condiciones muy difíciles. "Solución" que viene dejando a la vista enormes problemas de toda índole.
▸ Educaciones
Pre-niños: los cimientos invisibles


comunidad
La comunidad (el barrio, la localidad) es el primer espacio social de convivencia y aprendizaje. La 'educación comunitaria' trasciende a la escuela.  'Escuela en la comunidad' y 'escuela comunitaria' son cosas distintas; la segunda incorpora el contexto, los actores y los saberes locales.
La comunidad no ha sido hasta hoy actor principal en esta pandemia, entre otros debido al confinamiento, salvo los contactos - a distancia - con vecinos (aplausos, música, ollas populares, etc), pero podemos anticipar y desear que lo será mucho más en el futuro, junto con mayor peso de la empatía, el cuidado y la colaboración.
La consigna de "quédate en casa" aplica también a los niños, que no van a la escuela, no pueden salir a jugar, tomar sol, juntarse con sus amigos, etc. El tema de la salud mental de la familia está ya en el tapete, sobre todo en tanto que el encierro se alarga.
"Hace falta un pueblo para educar a un niño". Proverbio africano
La comunidad local como comunidad de aprendizaje
¿Qué es una 'escuela abierta a la comunidad'?

▸ El barrio como espacio pedagógico


clase
Clase tiene dos significados: el espacio físico y la enseñanza. Ambos necesitan grandes cambios. El ambiente de enseñanza-aprendizaje debe ser agradable, flexible, permitir trabajar individualmente o en grupo. El grupo, en lo posible, debe ser pequeño, manejable. La clase ya no es solo hablar: la profesora-boca y los alumnos-orejas son cosa del pasado. La clase al aire libre es recomendada; el recreo más largo también. La clase ya no es solo presencial: la educación a distancia crece y se diversifica a todos los niveles.
 



capacitación
La capacitación prepara a las personas para resolver problemas en asuntos específicos. Se aplica a adolescentes, jóvenes y adultos y se realiza tanto en la educación formal como no-formal (cursos, pasantías, actividades prácticas) y a través de aprendizajes informales.
Las personas necesitan tanto educación/formación ampliaas como procesos más cortos de capacitación y actualización. El sistema educativo debe enseñar a adolescentes, jóvenes y adultos competencias que les permita ser útiles socialmente e incursionar en el mundo del trabajo.


corazón

La buena educación - en la familia, en la comunidad, en el sistema educativo - exige empatía y afecto; no admite maltrato ni violencia. No se puede enseñar y aprender con miedo, con amenazas y castigos. Los buenos educadores aman lo que hacen, se preocupan por sus educandos y celebran sus logros. 
El amor es parte de la calidad de la educación
Pedagogía del afecto

   
 
cerebro
La vieja educación no sabía cómo funciona el cerebro y cómo se produce el aprendizaje. En los últimos años la Neurociencia ha avanzado significativamente, sabemos mucho más acerca del aprendizaje, cómo evoluciona a lo largo de la vida y qué factores influyen.
Hoy sabemos entre otros que:
- 80% del cerebro se configura en los cinco primeros años, el período de mayor aprendizaje en la vida
- todos podemos aprender
- aprendemos desde el nacimiento hasta la muerte
- hay mucho que aprender y mucho que desaprender.
Aprendizaje formal, no-formal e informal




curiosidad
La curiosidad es la madre del aprendizaje. Los niños son curiosos por naturaleza, quieren descubrir y comprender el mundo que les rodea. Hacen preguntas permanentemente. Por desgracia, familia y sistema escolar a menudo matan la curiosidad infantil. La buena educación estimula la curiosidad, la pregunta, la exploración, la experimentación, la investigación, el aprendizaje motivado internamente, a partir de los propios gustos e intereses.
"La vejez empieza cuando se pierde la curiosidad". José Saramago




comprensión
- Sin comprensión no hay aprendizaje. Leer sin comprender no es leer. La vieja educación enseña sin asegurarse que haya aprendizaje.
- Comprender toma tiempo y el sistema educativo no lo tiene, está apurado tratando de abarcar muchos contenidos. La buena educación se toma su tiempo, no tiene prisa, prefiere menos enseñanza y más aprendizaje, menos contenidos con mayor profundidad, mejor comprensión y mejor aprendizaje.
Educación lenta: menos es más




confianza
La buena educación construye autoconfianza y confianza en los demás. Los padres de familia necesitan poder confiar en los profesores, los profesores en los alumnos y los alumnos en los profesores. Escuela, familia y comunidad necesitan complementarse y apoyarse mutuamente. Las altas expectativas de los padres de familia y de los profesores elevan la autoestima de niños y jóvenes y tienen gran impacto sobre sus aprendizajes.
Confianza: palabra clave en Finlandia




comunicación
- La buena educación da importancia a la comunicación a todos los niveles. Comunicación es diálogo, proceso de doble vía, respeto mutuo. Los padres de familia deben acercarse a la escuela sin miedo.
- Es obligación de la escuela informar y explicar a los alumnos, las familias y la comunidad. La participación de alumnos y padres de familia no es una concesión sino parte del derecho a la educación.


conectividad

- Las modernas tecnologías vinieron a revolucionar la información, la comunicación y la educación, así como a crear nuevas formas de inequidad y exclusión. La mitad de la población mundial tiene hoy acceso a internet. La expansión de las TIC permite ampliar las posibilidades del aprendizaje para los maestros y para los alumnos, acercar el aprendizaje personalizado y potenciar el aprendizaje a distancia como complemento del aprendizaje presencial.
- Internet apareció, en esta pandemia, como la salvación ante el cierre de los sistemas educativos. La educación virtual y las pantallas aparecieron como garantes de la "continuidad educativa". La conciencia sobre los peligros del internet y sobre la excesiva exposición a las pantallas, especialmente de niños y jóvenes, así como sobre las ventajas del aprendizaje al aire libre y en contacto con la naturaleza, sobre la cual se avanzó en los últimos años, corre el riesgo de debilitarse y hasta anularse.
- Pronto se ha hecho evidente la imposibilidad de la educación virtual universal. Las brechas entre países del Norte y del Sur, pobres y no pobres, urbano y rural, son enormes no solo en cuanto a acceso (en el hogar, en la escuela) sino a calidad de las conexiones, de los contenidos, de la preparación y del uso. Queda clara la necesidad de un salto cuantitativo y cualitativo en este campo, teniendo en cuenta la equidad y la inclusión.
2020: ¿Está el mundo preparado para globalizar la educación virtual?

Aprendizaje en el siglo 21. ¿Y la naturaleza?


cooperación
- Construir una buena educación, a nivel local y nacional, requiere la cooperación de toda la comunidad educativa: escuela, familia, comunidad, directivos, alumnos.
- La vieja educación promueve la competencia entre alumnos, profesores, planteles. La nueva educación enseña a cooperar antes que a competir. El aprendizaje cooperativo desarrolla la empatía, la comunicación, el trabajo en equipo, la responsabilidad, la generosidad, la valoración de la diversidad.

creatividad
La creatividad se desarrolla desde la infancia y a lo largo de la vida, si se dan condiciones apropiadas en la familia, en el sistema educativo, en el lugar de trabajo. La buena educación y el buen educador se proponen estimular alumnos creativos. Creatividad se asocia a libertad, a desarrollo de la imaginación y de la autonomía, a la lectura y la escritura, al arte y a la ciencia. Las personas creativas ven el mundo de manera muy distinta, pues sus cerebros se configuran de manera distinta.




conocimiento
- La buena educación diferencia y enseña a diferenciar información y conocimiento, opiniones y hechos. Enseña no solo a memorizar y repetir datos que caducan y se olvidan rápidamente, sino a construir conocimiento y a utilizarlo. La información puede transmitirse; el conocimiento se construye, requiere esfuerzo deliberado de quien aprende. El conocimiento está en constante evolución y cambio. Por eso la necesidad del aprendizaje permanente.
El paradigma del Aprendizaje a lo Largo de la Vida




ciencia
- La buena educación no solo enseña conocimientos científicos en diversas áreas sino que enseña a reconocer la ciencia que está presente en los hechos y fenómenos de la vida cotidiana, a usar el conocimiento científico para resolver problemas de toda índole, y a pensar científicamente, con rigurosidad. La buena educación entiende que hombres y mujeres tienen las mismas capacidades para acceder a la ciencia y para pensar científicamente.
- La pandemia ha contribuido a mostrar la importancia de la investigación y del conocimiento científico en el campo de la salud, y a valorar el trabajo entregado, arduo y sumamente riesgoso del personal de salud: médicos, enfermeros, auxiliares, etc. Es de esperar que esto signifique, a futuro, un cambio radical en la manera en que se concibe, trata y remunera al personal de la salud y a los cuidadores en general.
- Alain Touraine: “Esta crisis va a empujar hacia arriba a los cuidadores”


competencias
La vieja educación enciclopédica entiende "saber" como acumular datos, información, conocimientos, certificados, títulos. La nueva educación pone el acento en a) aprender, b) aprender a aprender y c) aprender a aplicar lo aprendido. La tarea del docente ya no consiste solo en enseñar sino en lograr aprendizajes y en desarrollar en sus alumnos capacidades, valores y actitudes necesaarios para aplicar el nuevo conocimiento y para seguir aprendiendo.


cultura

- Educación y cultura son inseparables, aunque frecuentemente se ven como campos separados, sin relación entre sí. La educación se inserta y responde a determinadas culturas. No existen modelos educativos únicos, universales, iguales para todos. Aprender en la propia lengua y en los parámetros de la propia cultura es un derecho humano y parte del derecho a la educación.
- El sector de la cultura (artistas, gestores, espacios e instituciones culturales) ha sido uno de los más golpeados en esta pandemia. Al mismo tiempo, la pandemia ha realzado el valor y la importancia de la cultura, el arte y los artistas, y sobre todo de la música, no solo como factor de entretenimiento sino de cohesión y salud individual y social.



crítica
- La vieja educación promueve la repetición y la memorización.  Confunde memorizar con aprender. La buena educación enseña a pensar, a pensar críticamente, a dudar, a verificar, a investigar. El buen educador enseña a los alumnos a aprender, a pensar, a gustar de la lectura, a desarrollar su autonomía.
"Libres son quienes crean, no quienes copian, y libres son quienes piensan, no quienes obedecen. Enseñar es enseñar a dudar". Ortega y Gasset


cuidados
- Aprender a cuidarse y a cuidar a los demás es un conocimiento y una habilidad fundamental, como lo ha mostrado la pandemia.
- Los héroes y las heroínas de la crisis, cuya tarea fue considerada de primera necesidad, fueron las personas encargadas de cuidar a los demás, a menudo haciendo grandes sacrificios y poniendo en riesgo su propia vida, entre otros: el personal de salud, los cuidadores de personas mayores, la policía, los bomberos, el personal de limpieza, las personas encargadas de asegurar la alimentación, las que prestan servicios a domicilio, etc.
- Es de esperar que esto signifique, a futuro, un cambio radical en la manera en que se concibe, trata y remunera al personal de la salud y a los cuidadores en general.
Alain Touraine: “Esta crisis va a empujar hacia arriba a los cuidadores”




ciudadanía

- El objetivo de la educación es formar ciudadanos, personas conscientes de sus derechos y deberes, responsables, capaces de tomar decisiones informadas y sensatas, pensando en el bien común, en el cuidado de sí mismas, de los demás y de la naturaleza.
- A ser ciudadano se aprende desde la infancia, en la familia, en las aulas, en la comunidad. La buena escuela es un laboratorio de aprendizaje ciudadano en el que se aprende a convivir con otros, a aceptar la diversidad, a respetar otros puntos de vista, a ser solidarios.




cambio
La educación - familiar, comunitaria, escolar - necesita cambios profundos. A su vez, la buena educación desarrolla personas sensibles y críticas, comprometidas con el propio cambio y con el cambio social. El aprendizaje, si es genuino, modifica a las personas.
"La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo". Paulo Freire
Educar: ¿cuestión de meter o de sacar?
Descongestionar el sistema escolar







calidad
El derecho a la educación implica educación gratuita y de calidad para todos, niños, jóvenes y adultos. Derecho a la educación no es solo derecho al acceso sino derecho al aprendizaje, dentro y fuera de las aulas, a lo largo de la vida. Una educación de calidad reúne todas las características organizadas en estas C.
¿Qué es educación de calidad?







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Rosa María Torres, Justicia económica y justicia educativa: 12 tesis para el cambio educativo, estudio continental realizado para el movimiento internacional Fe y Alegría / Entreculturas, 2005.


En Finlandia ricos y pobres van a la misma escuela


Foto: Kali Thorne-Ladd, Finland student art

De la educación finlandesa se destaca generalmente la valoración del profesorado, el rigor en la selección de los candidatos a estudiar magisterio y la alta calidad de su formación, la ausencia de un sistema de evaluación docente y de un sistema de inspección escolar, la importancia de la confianza, los pocos deberes en casa, la autonomía de estudiantes y docentes, el currículo abierto y flexible, el papel central del juego y del movimiento, la prioridad atribuida a la lectura, la magnífica red de bibliotecas, la felicidad de los alumnos como objetivo ...

No obstante, la 'innovación' más radical de la educación finlandesa es algo de lo que poco o nada se habla: prácticamente todo el sistema educativo es público; apenas 2% de los planteles escolares son privados y también estos son financiados por el estado y son gratuitos.

En definitiva: los ricos no tienen un sistema educativo aparte, como es usualmente el caso en todo el mundo. Ricos y pobres, finlandeses e inmigrantes, van a la misma escuela y aprenden en las mismas aulas, con los mismos profesores y equipos.

"Toda escuela una buena escuela" y "Todos los estudiantes tienen talento" son lemas de la educación en Finlandia. No se producen ni publican rankings escolares ordenando a las escuelas según puntajes en pruebas, como viene haciéndose en muchos países. Es más: en la educación básica (9 años de escolaridad) no se aplican pruebas nacionales.

Por supuesto, esto no fue siempre así. En los años 1950s Finlandia tenía la clásica separación de dos sistemas educativos: uno para ricos y uno para pobres. Después del cuarto grado, a los 11 años, los niños finlandeses debían elegir qué camino tomar. Los mejores alumnos podían continuar la escolaridad; los pobres por lo general dejaban de estudiar a los 13 ó 14 años y se dedicaban a trabajar o bien optaban por una carrera técnica o vocacional. Solo una cuarta parte de los finlandeses accedía a la educación secundaria y dos tercios de los planteles que la ofrecían eran de propiedad privada.

En 1968, después de muchos años de deliberaciones, el gobierno decidió emprender una reforma integral del sistema educativo, a implementarse de manera gradual, adoptando la equidad como principio clave de la reforma educativa, no solo en términos de acceso sino de calidad de la enseñanza y del aprendizaje.

Se eliminó la selección a los 11 años de edad y se estableció una educación básica obligatoria de nueve años para todos, comprendiendo educación primaria y primer ciclo de la educación secundaria, hasta los 16 años. Se desarrolló un currículo nacional obligatorio, inicialmente centralizado, con contenidos y estándares iguales para todos. Se estableció el título de Maestría como requisito para los docentes en todos los niveles y se dio a la formación docente un fuerte contenido pedagógico. La reforma se avanzó por regiones: inició en 1972 con Laponia, en el norte del país, y terminó con la región de Helsinki en 1977.

En los 1990s se eliminó la inspección escolar y se descentralizó el sistema educativo, estableciéndose la autonomía de los municipios y de las escuelas en la gestión educativa. Pese a que los avances han sido sostenidos y formidables a lo largo de estas cinco décadas, el impulso innovador y renovador sigue en pie, con nuevas reformas siempre en camino.

Los especialistas finlandeses en el campo de la educación hacen usualmente referencia a este antes y después, a la historia de la reforma educativa en el país, y lo reiteran con orgullo en artículos y entrevistas.

En un mundo en que avanzan las tendencias privatizadoras de la educación, Finlandia ha seguido el camino inverso, mostrando su decisión de hacer público y de calidad todo el sistema educativo y reducir al mínimo la educación privada. En un mundo en que avanza la segregación escolar y crecen las brechas de oportunidades y de aprendizajes entre ricos y pobres, Finlandia apuesta por reducir esas brechas y avanzar hacia una educación igualitaria que sirva de contrapeso a la injusticia económica y social. Primero equidad, luego excelencia, es una clave fundamental del "modelo educativo finlandés".

No obstante, el modelo se desfigura cuando intenta adoptarse en otros países. Las escuelas con "estilo finlandés" que vienen creándose en diferentes países del mundo, en el marco de convenios de colaboración con el gobierno finlandés, son a menudo escuelas privadas.

Muchos gobiernos latinoamericanos se sienten atraídos por la educación finlandesa, llevan delegaciones a visitar Finlandia y contratan asesoría finlandesa en diversas áreas. Se trata en general de cooperación en aspectos puntuales. En una región tremendamente desigual como ésta, con serios problemas de equidad, el modelo educativo finlandés se adopta por pedazos antes que con una visión integral y se dejan de lado los aspectos más radicalmente innovadores y transformadores del modelo.

Las propias élites de políticos y tecnócratas en esta región tienen a sus hijos en planteles privados y el tema ni siquiera se pone en discusión. ¿Algún gobierno nacional o local estaría dispuesto a construir un sistema educativo público comprensivo, inclusivo, de calidad, con igualdad de condiciones y oportunidades para todos?

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- Finlandia

Presupuestos y cupos





En el Ecuador la educación no es tema de preocupación nacional. En las encuestas que regularmente hacen las empresas que se dedican a esto, la educación ocupa uno de los últimos lugares en la pregunta sobre "Principales problemas" del país. Incluso, a menudo, no aparece en el listado de problemas.

Fuente: CEDATOS

La sociedad ecuatoriana no ve la educación como un problema que está detrás de muchos otros problemas y que hay que atender con prioridad. No busca mantenerse informada sobre lo que ocurre con la educación en el Ecuador y en el mundo, se desentiende del debate sobre la calidad y la relevancia de la educación, duerme tranquila sabiendo de los bajísimos niveles de lectura entre los jóvenes y los adultos y entre los propios docentes, no toma conciencia del altísimo costo humano de la desnutrición infantil crónica (1 de 4 niños ecuatorianos menores de 5 años padece desnutrición crónica, comprometiendo las posibilidades de desarrollo y aprendizaje de generaciones enteras), no se interesa en los resultados de las pruebas nacionales e internacionales de rendimiento escolar, no se inquieta con la mala calidad de los textos escolares, etc, etc.

Históricamente, hay dos temas puntuales que movilizan a los ecuatorianos en torno a la educación: el presupuesto y el cupo.

Prespuesto

Desde tiempos inmemoriales, el presupuesto es pieza central del debate y del reclamo en torno a la educación, sobre todo por parte de las organizaciones y los gremios docentes. La sociedad sigue ese debate y a menudo se ha sumado a las protestas. El punto es si se cumple o no lo estipulado al respecto en las sucesivas leyes y planes referidos a la educación.

No obstante, no hay una comprensión cabal del tema presupuestario. La mayoría de personas no sabe o no puede explicar si los compromisos y los montos se refieren al sistema educativo en su conjunto o a una parte de éste (por ejemplo, el 6% del PIB al que obliga la Constitución y obligaba el Plan Decenal de Educación 2006-2015 se refería específicamente a educación inicial, básica y bachillerato).

Lo que interesa es la cantidad: a cuánto o a qué porcentaje del PIB asciende la obligación presupuestaria. Más allá de eso, la ciudadanía se desentiende del uso efectivo de los recursos públicos, cómo se gastan, cuánto llega a destino, si hay corrupción o despilfarro. La llamada calidad del gasto sigue no siendo tema en el Ecuador, pese a la insistencia de los propios organismos internacionales: más importante que cuánto se gasta es cómo y en qué se gasta.

El prespuesto de la educación se discute en instancias de alto nivel de alcance nacional y subnacional. A nivel de cada plantel educativo el presupuesto es por lo general una caja negra, en la que no participan los padres de familia ni los estudiantes y a menudo tampoco la planta directiva y docente.

Cupo

La preocupación principal de las familias - y de los estudiantes a medida que crecen - es conseguir un cupo, en el centro infantil, la escuela, el colegio, el instituto técnico o la universidad de su preferencia.

Las familias invierten gran tiempo y esfuerzo para conseguir un cupo escolar para sus hijos. Si son pobres, el plantel viene asignado por las autoridades, atendiendo sobre todo a la cercanía del hogar, de modo que las familias tienen poco margen para elegir. Si son pudientes, la elección de plantel es asunto complicado, abierto a múltiples opciones; muchas familias empiezan la búsqueda y reservan cupos con años de anticipación.

En los últimos años, conseguir cupo en la universidad pública ha pasado a ser un drama nacional. Los estudiantes toman un examen - ENES antes, Ser Bachiller ahora - y deben obtener determinado puntaje para acceder a la universidad. No obstante, el puntaje no basta pues no hay suficientes cupos en el país para satisfacer la enorme demanda. De hecho, ningún país en el mundo tiene oferta suficiente para dar cabida a toda la población joven o adulta interesada en estudiar en la universidad.

Muchos toman el examen varias veces, confiando mejorar el puntaje con sucesivos intentos. Muchos quedan afuera y muchos esperan meses y hasta años esperanzados en conseguir cupo en la carrera, la universidad y la ciudad deseadas. Miles de jóvenes quedan atrapados cada año en este proceso.

Aumentar el número de cupos en las universidades se ha convertido en prioridad para los entes encargados de la educación superior. Inevitablemente, como sucede ante bienes escasos y como sucede en todo el mundo, surgen el engaño y los comportamientos fraudulentos. 

Con la mirada y la energía depositadas en el acceso, desde la oferta y desde la demanda, mirar "más allá del cupo" parece hoy un lujo que, como sociedad, no nos estamos permitiendo: analizar y debatir la calidad y la relevancia de la oferta educativa. El alto abandono en el primer o en los dos primeros años de estudios universitarios son parte del precio de la carrera desenfrenada en pos de la universidad.

Así venimos y así estamos: ocupados con las luchas por el presupuesto y por el cupo no nos estamos haciendo las preguntas importantes que toda familia y toda sociedad debe hacerse hoy en día en torno a los qués, los cómos y los para qués de la educación, desde la primera infancia hasta la edad adulta.

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El Ecuador y el Aprendizaje a lo Largo de la Vida




Julio 2019. Dice la nueva ministra de educación que el Aprendizaje a lo Largo de la Vida será uno de los cuatro ejes de su gestión (los otros tres: calidad, inclusión, equidad).

El Aprendizaje a lo Largo de la Vida (ALV) ha recobrado visibilidad en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y especialmente del ODS4 referido a “Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida para todos”. En verdad, el ALV atraviesa a los 17 ODS de la Agenda 2030. La UNESCO concibe el ALV no solo como oportunidades de aprendizaje sino como un enfoque para la política educativa y como un nuevo paradigma para la educación en el siglo XXI.

Pocos ecuatorianos saben seguramente que el Ecuador fue el primer país en América Latina en el que se propuso adoptar el ALV como nuevo paradigma para la educación. En 2003 llegué al ministerio de educación con un documento construido participativamente y en consulta, titulado "Ecuador: Un nuevo modelo educativo para un nuevo país", en el cual planteamos el ALV como eje de ese nuevo modelo educativo.

Para entonces yo venía trabajando el ALV a nivel internacional, había escrito dos libros y varios artículos sobre el tema, entre otros: 
■ Torres, R.M. 2002. “Lifelong Learning in the North, Education for All in the South?, in: Medel-Añonuevo (editor), Integrating Lifelong Learning Perspectives (Beijing International Conference on Lifelong Learning: Global Perspectives in Education, July 2001), Hamburg, UIE.
- ¿Aprendizaje a lo largo de la vida en el Norte y educación para todos en el Sur?

■ Torres, R.M. 2003. Aprendizaje a lo Largo de Toda la Vida. Un nuevo momento y una nueva oportunidad para el aprendizaje y la educación básica de personas adultas en el Sur. Estudio encargado por la ASDI. Nuevos Documentos de la División de Educación, No. 14. Estocolmo, ASDI.

■ Torres, R.M. 2004. Lifelong Learning in the South: Critical Issues and Opportunities for Adult Education, Sida Studies 11. Stockholm, Sida

Mucho he aprendido y avanzado desde entonces. Una compilación de artículos más recientes sobre el ALV (español e inglés) puede verse en mi blog OTRAƎDUCACION.

El documento "Un nuevo modelo educativo para un nuevo país" fue producto de cerca de tres meses de trabajo (noviembre 2002-enero 2003) en el seno de la Mesa de Educación organizada por el Movimiento Plurinacional Pachakutik previo a la instauración de un gobierno de coalición junto con Sociedad Patriótica. Estuve a cargo de la coordinación de dicha Mesa.

Lastimosamente, no tuvimos ni el tiempo ni las condiciones para empezar a plasmar ese nuevo modelo en la realidad. La alianza política entre Sociedad Patriótica y Pachakutik nació con problemas y terminó rompiéndose después de seis meses en el gobierno. Una semana después de mi salida del ministerio, el nuevo ministro, Otón Morán, nombrado éste sí por Gutiérrez, borró del sitio web del ministerio todo el material de mi gestión. El sitio web había sido iniciado por el ministro Juan Cordero en 2002, y terminado e inaugurado por mí en 2003. 

Los miembros de Pachakutik que estuvimos en altos cargos escribimos un libro colectivo sobre esa experiencia de gobierno: Entre la utopía y el desencanto: Pachakutik en el gobierno de Gutiérrez. Mi artículo se titula "Una propuesta de transformación educativa en gobierno equivocado".

En tiempos en que todo empieza y termina en el presente, sin ningún interés por indagar en el pasado, en que las bibliografías compiten por las últimas novedades, investigaciones y análisis de las políticas educativas tienden a presentar hechos y datos sin historicidad, visiones acotadas, lineales, incrementales, de la política y de la reforma educativa. 

La realidad es mucho más compleja y no aparece como tal en esos modos de hacer investigación y análisis en el campo de la educación. La Política - de la que rara vez se habla en los recuentos académicos o tecnocráticos - tiene el poder de hacer y deshacer, poner y quitar, y hasta desmantelar programas, experiencias y procesos completos, sin dejar rastro. Hay circularidades, vaivenes, ires y venires, avances y retrocesos, que no se perciben, y/o prefieren no registrarse, en la historia educativa de nuestros países. Los "borra y va de nuevo", o los "borra" sin más, son pan de todos los días en la educación latinoamericana. 

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- Desmantela y va de nuevo
- Adiós al ministro Morán, El Deshacedor

Descongestionar el sistema escolar




Un viejo problema de los sistemas escolares es su gusto por el enciclopedismo y los currículos abultados: muchas asignaturas, muchos contenidos, poco tiempo para enseñar y para aprender, carrera para 'cumplir' con los planes de estudio. Romper con esa tradición, optar por poco en profundidad en vez de por mucho superficialmente y a las carreras, es cada vez más un sello de las reformas educativas integrales, sistémicas, promisorias. "Enseñar menos, aprender más" ha sido, en años recientes, lema central de la reforma educativa en Singapur.

El problema es ampliamente conocido, pero pocos parecen tomárselo en serio. En muchos países, desde el gobierno y desde la sociedad civil,  y también desde los organismos internacionales, siguen proponiéndose más - no menos - contenidos para el sistema escolar. Arbol de Navidad al que siempre pueden colgársele nuevos adornos.

La escuela se percibe como destinataria de todas las iniciativas pensadas para resolver los problemas sociales. Cada viejo o nuevo problema de la sociedad tiende a verse como un problema educativo y éste a entenderse como problema escolar. En realidad, no todo pasa por la educación; muchos problemas pueden resolverse - o empezar a resolverse - con mera información. La información también educa, también genera aprendizajes y puede generar cambios importantes en la comprensión y en la actitud de las personas.

Frente a males tan fenomenales y diversos como la corrupción, el cambio climático, las epidemias y pandemias, la pobreza, el desempleo, el hambre, la desnutrición, la obesidad, el embarazo adolescente, el consumo de drogas, la narcopolítica, el maltato infantil, la violencia escolar y doméstica, el bullying, la inequidad de género, el machismo, el racismo, la homofobia, la xenofobia, la accidentalidad vial, la indolencia, la falta de empatía, las fake news ... lo que salta como solución, a menudo, es pedir auxilio al sistema escolar para enseñar

ética,
lógica,
cívica,
empatía,
creatividad,
colaboración,
pensamiento crítico,
aprendizaje-servicio,
educación en valores,
educación ciudadana,
ciudadanía global,
educación ambiental,
educación sexual,
educación emocional,
educación para el emprendimiento,
educación alimentaria,
educación financiera,
educación vial,
etc., etc.

Si el sistema escolar asumiera todas las demandas habría que extender la escolaridad varios años e invertir tiempos y cantidades cuantiosas en formación/capacitación docente especializada en cada uno de estos temas.

Todo esto no hace sino reflejar la persistencia de la visión escuelo-céntrica de la educación, que sigue viendo al sistema escolar como el único sistema educativo y, más aún, como el único sistema de aprendizaje. Una visión que, en pleno siglo XXI, sigue desconociendo la existencia y la utilidad de esos otros sistemas de educación, formación y capacitación que hacen al aprendizaje a lo largo y a lo ancho de la vida - la familia, la comunidad, el trabajo, los medios de comunicación, el mundo digital - y la diversidad de modalidades, medios y recursos de aprendizaje disponibles hoy en día.

La escuela sigue ahí, requerida de transformaciones profundas, cuestionada en su tradicional centralidad y rodeada de muchos otros sistemas de aprendizaje. De hecho, como se sabe hoy en día, más del 80% de lo que aprendemos en la vida son aprendizajes informales, realizados fuera de las aulas, en la vida cotidiana, sin la mediación de procesos de enseñanza, observando, escuchando, conversando, debatiendo, leyendo, escribiendo, trabajando, viendo un video o una película, viajando, navegando en internet, etc.

En lugar de seguir congestionando al sistema escolar, se trata de descongestionarlo, sacar de las aulas todo aquello que puede aprenderse en otros lados: familia, comunidad, naturaleza, medios, lugar de trabajo, bibliotecas, museos, plazas, mercados, internet. Invertir en educación de la familia y en educación de la comunidad es una vía segura de invertir en la educación de niños, adolescentes y jóvenes. Incentivar la lectura y la escritura es crear condiciones para el aprendizaje autónomo, placentero, permanente.

El sistema escolar no puede enseñarlo todo. El mejor profesor y el mejor texto escolar no pueden suplir la inmersión en el mundo real. Dentro de un aula puede enseñarse sobre el medio ambiente y el cambio climático, pero nada sustituye el contacto vivencial con la naturaleza. Con ayuda de un texto escolar puede enseñarse qué es la empatía, pero desarrollarla implica relacionarse con otros y, sobre todo, con otros diferentes. Al programa de estudios podemos agregarle una asignatura llamada educación alimentaria pero para comprender de dónde vienen los alimentos, cuáles son sus propiedades, en qué consiste comer saludablemente, hay que combinar el conocimiento moderno y el ancestral, ir al campo, aprender de quienes producen los alimentos y de quienes, herederos de saberes intergeneracionales, los preparan con sabiduría y con amor.

* Publicado en La Capital, Rosario, Argentina, 3 agosto 2019.

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Ecuador: 'Revolución educativa', Buen Vivir y Educación Popular


Rosa María Torres


"La nueva izquierda a la que represento no es anti-nada:
ni anti-capitalista ni anti-norteamericana ni anti-imperialista".
Rafael Correa a Hillary Clinton durante su visita al Ecuador en 2010.



Recibo a menudo pedidos de información y de entrevistas por parte de personas e instituciones extranjeras interesadas en saber sobre la educación en el Ecuador y, más recientemente, sobre la 'revolución educativa' impulsada en el gobierno de Rafael Correa (2007-2017). Conociendo mi trayectoria en la Educación Popular y mi cercanía a Paulo Freire y a su obra, hay quienes me buscan para preguntarme sobre la vinculación de la 'revolución educativa' con la Educación Popular y con el pensamiento de Freire. También me preguntan sobre la aplicación del Buen Vivir (Sumak Kawsay) a la política educativa.

Muchos se sorprenden al saber que la 'revolución educativa' no estuvo emparentada con la Educación Popular ni tuvo como referente a Freire. 'Revolución ciudadana' hace pensar en empoderamiento de la sociedad y 'revolución educativa' hace pensar en una transformación mayor de la educación. La propaganda que acompañó al gobierno de Correa fue eficaz en instalar en el imaginario nacional e internacional una 'revolución ciudadana' y una 'revolución educativa' que no fueron tales.

El progresismo latinoamericano y mundial vio en Correa a un líder de izquierda, socialista, revolucionario, antimperialista. El mismo no se ve así. "La nueva izquierda a la que represento no es anti-nada: ni anti-capitalista ni anti-norteamericana ni anti-imperialista" le dijo Correa en 2010 a Hillary Clinton durante su visita al Ecuador. Correa no tiene militancia de izquierda. El movimiento Alianza País creado para terciar en las elecciones de 2006 fue la suma de numerosas organizaciones de todos los colores, desde la derecha hasta la izquierda.

En 2008 Correa declaró su adscripción al "capitalismo popular" y más adelante (6 junio 2015) definió su proyecto así: "Queremos un capitalismo moderno, popular, no un capitalismo anacrónico". François Houtart evaluó el modelo de Correa y la "revolución ciudadana" como un intento por modernizar la sociedad, no por transformarla; en su proyecto de "capitalismo moderno" ve a los indígenas como "ciudadanos atrasados". Boaventura de Souza Santos llamó a Correa "el gran modernizador del capitalismo ecuatoriano". El término "socialismo del siglo XXI" - adoptado por Hugo Chávez en Venezuela e incorporado inicialmente en el Ecuador - pasó a un segundo plano y fue cambiando de nombre.

Paulo Freire habló de diálogo, de pensamiento crítico, de recuperar la voz para el pueblo, de concientización, de educación liberadora, emancipadora, transformadora. La 'revolución educativa' ecuatoriana no habló de nada de eso. Sus banderas fueron la meritocracia, la competencia, la excelencia, el saber experto, la evaluación, las pruebas estandarizadas, los rankings, los Ph.Ds. Correa se propuso construir escuelas  - las Unidades Educativas del Milenio - que "no les pedirán favor a las escuelas privadas y a las de los países desarrollados". El empeño fue que los estudiantes mejoraran sus puntajes en las pruebas estandarizadas.

La educación comunitaria, inexistente en la nueva Constitución (2008) y en las nuevas leyes de la educación, fue menospreciada y perseguida; miles de escuelas comunitarias fueron cerradas durante la década, sobre todo en las zonas rurales, y fusionadas en las Unidades Educativas el Milenio, consideradas el nuevo modelo educativo en el Ecuador. El gobierno cerró también la Universidad Intercultural Amawtay Wasi, la única universidad indígena e intercultural en el país; la evaluación gubernamental que llevó al cierre de Amawtay Wasi se atuvo a los criterios occidentales convencionales acerca de lo que debe ser una universidad. En 2018, el gobierno de Lenin Moreno decidió reabrirla.

El objetivo no fue avanzar hacia una educación para el Sumak Kawsay o Buen Vivir, con proyecto nacional propio, sino avanzar hacia una educación que, en 2018, sería "una de las mejores del mundo", según reflejaran los puntajes en pruebas internacionales. El Buen Vivir - armonía con uno mismo, con los demás y con la naturaleza - adoptado en la Constitución como nuevo paradigma, alternativo al del desarrollo, no fue adoptado como marco orientador para la reforma educativa. El término está mencionado en los planes nacionales de desarrollo y otros documentos gubernamentales pero no se tradujo en políticas y en acciones concretas ni fue incorporado al currículo escolar y a la formación docente. El concepto y la práctica de la interculturalidad en educación en el Ecuador permanecen asociados fundamentalmente al mundo indígena, no - como debe ser - a toda la sociedad.

La Educación Popular (EP) en América Latina ha sido entendida fundamentalmente como educación de jóvenes y adultos y como educación no-formal o extra-escolar. (La postura que entiende EP como una propuesta para todo el sistema educativo y para toda la educación, la cual incluye a Paulo Freire y a la que adscribo, no es la postura mayoritaria dentro del campo*). En todo caso, la 'revolución educativa' en el Ecuador se centró en el sistema educativo formal, desde la educación inicial hasta la superior. 

En el marco de la Educación Popular, lo popular designa no solo al sujeto de la educación sino a la orientación y el contenido del proyecto educativo: un proyecto transformador de la conciencia y de la realidad económica y social. La 'revolución educativa' centró su noción de calidad en la infraestructura y el equipamiento, y en los resultados de las pruebas, sin atención a los fines y sentidos de la educación.

Educación Popular viene asociándose tradicionalmente a sociedad civil (movimientos sociales, organizaciones de base, ONGs) y a visiones y propuestas alternativas, contestarias. La pregunta de si es posible hacer EP desde el Estado ha estado siempre en el tapete. La 'revolución educativa' fue una reforma pensada y dirigida centralmente desde el Estado, con escasa participación social. La sociedad civil perdió peso y visibilidad durante la década. Se persiguió y cerró ONGs con posturas críticas. El gobierno entró rápidamente en conflicto con los movimientos sociales que le dieron apoyo al inicio, y optó por crear 'su' propia sociedad civil, sus propias organizaciones en paralelo (de indígenas, mujeres, campesinos, trabajadores, maestros, etc.). 

La Educación Popular promueve la participación, el desarrollo de un pensamiento y una conciencia crítica, el diálogo como herramienta pedagógica. La 'revolución ciudadana' y la 'revolución educativa' no impulsaron ni la participación ni el pensamiento crítico ni el diálogo. Se cultivó el pensamiento único, se inhibió el ejercicio de la crítica, se condenó y persiguió la discrepancia, se anuló el debate de ideas. En 2016 la encuesta del Latinobarómetro retrató al Ecuador como el país latinoamericano con mayor autocensura, con menor libertad percibida para expresar las propias opiniones y criticar. 


*
En el libro Educación Popular: Un encuentro con Paulo Freire (CECCA-CEDECO/Fundación Fernando Velasco, Quito, 1986; Edições Loyola, Sao Paulo, 1987; Tarea, Lima, 1988; Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1988) incluí una entrevista que le hice a Freire en Sao Paulo en 1985. Le pregunté entre otros qué entendía por Educación Popular. Dijo que para él Educación Popular abarcaba a niños, jóvenes y adultos e incluía al sistema escolar.

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¿Excelencia educativa?



"Hoy se proclama como obligatorio para las universidades el ideal de la “excelencia”: la institución debe ser excelente, los programas de formación y los profesores también, y los estudiantes deben aspirar a ser excelentes y a demostrarlo.

Permítanme decirles que considero este ideal de la excelencia una aberración. “Excelente” es el superlativo de “bueno”; excelente es el que excellit, el que sobresale como único sobre todos los demás; en la práctica, el perfecto. En el ámbito educativo, hablar de excelencia sería legítimo si significara un proceso gradual de mejoramiento, pero es atroz si significa perfección. Educar siempre ha significado crecimiento, desarrollo de capacidades, maduración, y una buena educación debe dejar una disposición permanente a seguirse superando; pero ninguna filosofía educativa había tenido antes la ilusoria pretensión de proponerse hacer hombres perfectos.

Yo creo que la excelencia no es virtud; prefiero, con el poeta, pensar que “no importa llegar primero, sino llegar todos, y a tiempo”. El propósito de ser excelente conlleva la trampa de una secreta arrogancia. Mejores sí podemos y debemos ser; perfectos, no. Lo que una pedagogía sana debe procurar es incitarnos a desarrollar nuestros talentos, preocupándonos por que sirvan a los demás. Querer ser perfecto desemboca en el narcisismo y el egoísmo. Si somos mejores que otros —y todos lo somos en algún aspecto— debemos hacernos perdonar nuestra superioridad, lo que lograremos si compartimos con los demás nuestra propia vulnerabilidad y ponemos nuestras capacidades a su servicio".

Pablo Latapí, en Conferencia Magistral al recibir el doctorado Honoris Causa de la Universidad Autónoma Metropolitana (2007). 

Lograr calidad en educación - más allá de cómo se defina concretamente este concepto - es tarea titánica, delicada, compleja, multi- y trans-sectorial, sostenida, de largo aliento, de varias décadas, permanente, sin fin. Más si se trata no de lograrla en un plantel o en un conjunto de planteles sino en todo un sistema educativo. Por eso resulta curioso que hoy muchos se empeñen en hablar de excelencia educativa. Como sin con calidad, con buena educación, no bastara.

"Excelencia" educativa se ofrece o se propone hoy no solo para la universidad sino desde la educación inicial. La ofrece el plantel particular en su folletería promocional y la gran política educativa desde los gobiernos. De tanto leerla y escucharla en documentos, en charlas y en eventos tengo la impresión de que donde más se habla de excelencia es donde más lejos se está de alcanzarla.

Conservo hace muchos años esta cita de Pablo Latapí - inspirada en versos de León Felipe: “Voy con las riendas tensas y refrenando el vuelo, porque no es lo que importa llegar solo ni pronto, sino con todos y a tiempo” - que ahora me sirve para enmarcar esta breve reflexión. No solo no perdió sino que ganó en relevancia y en vigencia.

"El propósito de ser excelente conlleva la trampa de una secreta arrogancia", escribe Latapí, maestro de maestros, para quien calidad educativa, equidad y servicio social fueron siempre de la mano. Arrogancia que niega las realidades de la educación en nuestros países y la necesidad de transformarla con sentido de justicia y equidad, para poder construir sociedades más felices, más democráticas, más igualitarias, más y mejor educadas.

Son tiempos de exacerbado individualismo-narcisismo y perenne inequidad social, en que se ha ido perdiendo la pasión transformadora de la educación no para mejorar puntajes en pruebas sino para transformarnos como personas, para transformar la realidad y el mundo en que vivimos. Hay, al mismo tiempo, creciente conciencia de que, a nivel global y de cada país, no hay calidad educativa posible mientras no se avance en equidad. El aprendizaje a lo largo de la vida se ha propuesto como nuevo paradigma para la educación en el siglo XXI, dentro y fuera de las aulas. La colaboración (antes que la competencia), la empatía y la inclusión se incorporan a las reformas y a las políticas educativas como valores deseables en las personas y como competencias indispensables del 'aprender a aprender' y para la convivencia social. La Agenda 2030 para la Educación adopta como lema central "que nadie se quede atrás". En este contexto, el discurso de la excelencia va a contramano y resulta hasta chocante.

Paradójico: el Ecuador habla de excelencia, Finlandia de calidad.

"El Modelo Ecuatoriano de Excelencia (MEE) es un instrumento práctico que ayuda a las instituciones públicas a establecer un sistema de gestión apropiado, midiendo en qué punto se encuentra dentro del camino hacia la excelencia, identificando posibles debilidades y definiendo acciones de mejora" se lee en el informe de Rendición de Cuentas 2016 del Ministerio de Educación (p. 29)

"Toda escuela una buena escuela" es el lema de los finlandeses, que han logrado, a lo largo de varias décadas, convertirlo en realidad y en desafío continuo, no para una minoría sino para todos. Nunca aspiraron a ser los mejores en PISA, reiteran los arquitectos de la nunca acabada reforma educativa en ese país. No hablan de excelencia. Lograr una "educación de excelencia" jamás estuvo en su ideario, solamente lograr una buena educación para todos, prestando para ello atención tanto a la equidad como a la calidad. Y por eso han logrado lo que hoy se expresa a nivel mundial como un deseo para el año 2030 y más allá, fraseado en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 como asegurar una educación equitativa, inclusiva y de calidad que ofrezca oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida para todos.

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"Los estudiantes en el Ecuador son buenos para memorizar"



"Los estudiantes en el Ecuador son buenos para memorizar. La memorización es buena para aprender tareas simples. Pero a medida que la tarea se complejiza y requiere estrategias de resolución de problemas la memorización hace daño antes que ayudar. 
Los profesores no son muy dúctiles para ayudar a los estudiantes a resolver problemas complejos. Así pues, el reto no es hacer más de lo mismo; el reto es cambiar. Cambiar la naturaleza de la enseñanza y de la instrucción para que los estudiantes tengan más control sobre su aprendizaje".
Andreas Schleicher, en Quito, 11 dic. 2018  

Esto dijo en Quito Andreas Schleicher, director de Educación de la OCDE, en el acto de presentación del infome de resultados de PISA-D. El Ecuador obtuvo bajos resultados en las tres áreas evaluadas - lectura, ciencias y matemáticas - y especialmente en esta última.

Las pruebas se aplicaron en el Ecuador en octubre de 2017. 71% de los estudiantes ecuatorianos de 15 años obtuvo bajo desempeño en Matemáticas, 57% en Ciencias y 51% en Lectura.

Schleicher puso el dedo en la llaga al destacar algo que los ecuatorianos conocemos bien: el carácter fuertemente memorístico de la educación en este país.

La memoria es obviamente indispensable para aprender, pero el aprendizaje requiere ir más allá de memorizar y repetir; aprender implica comprender, pensar, razonar, reflexionar.

En el excesivo peso dado a la memorización como estrategia de enseñanza y de aprendizaje radica sin duda una de las claves de los pobres resultados en Matemáticas.

Matemáticas es el área de más bajos resultados en PISA en general y en América Latina y el Caribe en particular. El proverbial "miedo a las Matemáticas" es asunto de alcance y preocupación mundial.

Las pruebas PISA evalúan competencias, capacidad de resolver problemas. Esto requiere un nivel mayor de complejidad que la mera memorización de información.

No se trata de satanizar la memoria. Esta es esencial en el aprendizaje, en el trabajo, en la vida diaria. De lo que se trata es de entender mejor qué papel tiene y cómo opera la memoria en el proceso de aprendizaje. La Neurociencia aporta hoy nuevo conocimiento sobre el tema, nuevo conocimiento que es esencial que manejen los profesores no solo para mejorar la enseñanza sino para optimizar su propio aprendizaje. Hoy sabemos que aprender de verdad implica almacenar el nuevo conocimiento en la memoria de largo plazo. Y esto implica manejar bien los períodos de concentración y de descanso, la competencia y el estrés en los procesos de enseñanza y de aprendizaje. Aprendemos mejor en la colaboración antes que en la competencia, en ausencia de estrés antes que bajo tensión.

La pérdida de memoria ha sido usualmente un tema vinculado al envejecimiento, al declive cognitivo que se da con la edad. No obstante, hoy en día el debilitamiento de la memoria es un fenómeno que se está iniciando mucho antes. La creciente dependencia de las tecnologías digitales y los motores de búsqueda en internet está llevando a adolescentes y jóvenes a perder capacidad de memorización y confianza en su habilidad para retener y recordar información.

Estamos pues en un momento que invita a un doble movimiento en relación a la memoria: por un lado, reforzarla y cultivarla en todas las edades y, por otro, revisar su papel como herramienta pedagógica también en todas las edades.

En sistemas educativos altamente memorísticos como el ecuatoriano, destronar a la memoria como reina de la Pedagogía implica repensar radicalmente la formación y la capacitación docente, matriz en la cual se reproduce el memorismo como estrategia central tanto de aprendizaje como de enseñanza.

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9 de cada 10 jóvenes ecuatorianos quieren ir a la universidad. ¿Avanzamos?


Rosa María Torres

Conferencia en la mesa magistral inaugural de las Jornadas
"Repensando la educación superior en Ecuador, América Latina y el Caribe:
A 100 años de la reforma universitaria de Córdoba”

organizado por SENESCYT, IAEN, FLACSO, Quito, 5-6 junio 2018 



En septiembre de 2017, en los últimos meses de gobierno de Rafael Correa, su vicepresidente Jorge Glas decía: "Ahora 9 de cada 10 jóvenes quieren ir a la universidad. Hemos avanzado bastante". Muchos aplaudieron y lo repitieron en medios y redes.


Asumiendo como cierto que 9 de cada 10 jóvenes ecuatorianos quieren ir a la universidad, cabe preguntarse: ¿es esto un avance?, ¿avance, en qué sentido?, ¿es esto lo deseable en una sociedad?. Parto de estas preguntas como detonante para una mirada sistémica de la educación formal en el Ecuador.

La educación superior es considerada mundo aparte en este país: "Art. 344: El sistema nacional de educación comprenderá las instituciones, programas, políticas, recursos y actores del proceso educativo, así como acciones en los niveles de educación inicial, básica y bachillerato, y estará articulado con el sistema de educación superior”. Constitución de la República (2008).
 
Vistos desde la universidad, todos los niveles anteriores aparecen como
"educación pre-universitaria", del mismo modo que la educación de los niños pequeños se concibe a menudo como "educación pre-escolar", es decir, como preparación para la escuela. No obstante, se trata en verdad de un único sistema educativo, cuyas piezas no están cabalmente engarzadas. Articularlas es una vieja necesidad reconocida.

 
La 'revolución educativa' (2007-2017) privilegió la educación superior. En el Informe a la Nación 2007-2017 con el que cerró su gobierno, Correa afirmaba: “La inversión en educación superior entre 2007 y 2016 fue de USD 13.900 MM, equivalente, en 2016, al 2% del Producto Interno Bruto (PIB), una cifra inédita, siendo la segunda más alta del mundo para el año 2014 según análisis de Unesco”. E indicaba que "la meta, al año 2021, será alcanzar una tasa bruta de participación superior al 50%, equivalente a un millón de estudiantes”.

El Ecuador entró en una feroz carrera por liderar los rankings latinoamericanos, incluso mundiales, de inversión en educación superior. Al mismo tiempo, no se llegó al 6% del PIB para la "educación pre-universitaria" estipulado en la Constitución y en el Plan Decenal de Educación (2006-2015). Cabe recordar que hoy hay consenso internacional sobre la importancia de priorizar la inversión en educación inicial y básica.


La universidad apareció como un punto de luz al final de la escalera educativa.
Todo el país alzó la vista y miró para arriba.
El acceso a la universidad pasó a convertirse en obsesión nacional. La universidad como gran puerta de entrada, sin preguntarse qué hay detrás de la puerta.

A diferencia de lo que viene ocurriendo en el mundo con la educación inicial, la básica y la media, donde la preocupación por el acceso viene dando paso finalmente a la preocupación por la calidad y los aprendizjes, en la educación superior la tendencia sigue siendo la fijación con el acceso.


Se habló de democratización al mismo tiempo que de meritocracia. Se instaló en 2012 una prueba nacional para el ingreso, el ENES. Se desarrolló una cultura hipercompetitiva en torno a todo esto: la meritocracia, los puntajes en las pruebas, la obtención de cupos, becas y títulos.


La llamada Década Ganada se centró en el acceso y en la matrícula en todos los niveles. El tema de la calidad tendió a centrarse en la infraestructura. Los grandes problemas curriculares y pedagógicos de la educación nacional, y el debate sobre estos asuntos, fueron sepultados por los montos de inversión, el acceso, la infraestructura.

El TERCE - estudio evaluativo coordinado por la UNESCO y aplicado en 2013 en 4o y 7o de educación básica en 15 países de América Latina - mostró un Ecuador con problemas de lectura y escritura, ubicado bajo la media regional en estas áreas. La UNESCO puso un alerta rojo al respecto. Pero el país no se enteró y nadie se interesó: todos siguieron preocupados con el acceso a la universidad, con los rankings de inversión, con sacar los mejores puntajes en el ENES y en las pruebas Ser Bachiller después, con conseguir una beca en "las mejores universidades del mundo" (becas que, por cierto, como nos hemos enterado después, fueron a parar en su mayoría - 52% - a sectores ricos).


El discurso oficial asoció universidad con saber, talento humano, sociedad del conocimiento. En verdad, todo eso se construye desde la infancia y no solo dentro sino también fuera del sistema educativo, en otros sistemas de aprendizaje como son la familia, la comunidad, los medios, el juego, el trabajo, la lectura, las artes, el contacto con la naturaleza, el Internet.

La educación superior es el último peldaño del sistema educativo y como tal hereda el acumulado de déficits de todas las malas educaciones: la familiar, la inicial, la básica, la media. Quien no aprendió a leer comprensivamente y a gustar de la lectura en la infancia, está mal equipado para el resto de su vida escolar e incluso profesional. No es con ejercitaciones y cursos nivelatorios previos al ingreso a la universidad que se resuelven estos problemas sino con atención oportuna, en los niveles que corresponde. De hecho, la universidad debería ser la más interesada en una mirada sistémica, que aborde el sistema educativo como un sistema articulado. No obstante, la universidad ecuatoriana se ha caracterizado más bien por el ensimismamiento. Durante la década pasada estuvo especialmente atenta a su propia supervivencia.


Al país se le dijo que se cumplieron las 8 politicas del Plan Decenal de Educación 2006-2015. Pero no fue así. No se llegó al 75% de matrícula en el bachillerato ni se eliminó el analfabetismo ni se cumplió con el 6% del PIB. El abandono entre la educación básica y el bachillerato sigue siendo alto. Y los aprendizajes deficientes, como revelan los resultados de la prueba Ser Bachiller y, más recientemente, los resultados de PISA-D. Pero el país prefiere seguir mirando para arriba.

¿9 de cada 10 jóvenes ecuatorianos quieren entrar a la universidad? ¿Es esto un avance? Lo cierto es que la mayoría no lo logra. Y eso significa frustración y problemas para la mayoría de esos 10: para los que van quedando en el camino porque no logran llegar al bachillerato, no logran terminarlo, no logran aprobarlo o no logran conseguir un cupo en la universidad. Y frustración también para los que, una vez adentro, descubren que eso que eligieron no es realmente lo que esperaban. Las tasas de abandono en la universidad son altas pero nadie quiere hablar de eso. Lo que importa es entrar.

Tampoco se toca el tema de la elección de carreras. Según información de la SENESCYT, los jóvenes ecuatorianos siguen eligiendo las mismas 10 carreras desde 2007, en este orden de preferencias: 1. Medicina, 2. Administración, 3. Educación, 4. Derecho, 5. Ciencias Sociales, 6. Ingeniería, 7. Informática, 8. Arquitectura, 9. Artes, 10. Servicios de Seguridad. Esto no coincide con la oferta de cupos en las universidades y tampoco con las necesidades actuales y futuras del país. Medicina sigue siendo la carrera más buscada y la que deja más estudiantes afuera por no cumplir con los requerimientos de puntaje en la prueba y por la enorme distancia entre el número de cupos ofrecidos por las universidades públicas y el número de cupos demandados. El Ecuador requiere más carreras técnicas, pero la demanda sigue siendo baja. La orientación vocacional y la información que necesitan los estudiantes para hacer una buena elección, desde el interior de los colegios y la trayectoria estudiantil, siguen siendo insuficientes o inexistentes.

El caso finlandés


Los modelos educativos no se transplantan. Pero hay algunos que nos sirven de inspiración y nos ayudan a la reflexión. Permítanme una referencia a Finlandia, país con uno de los sistemas educativos más reconocidos a nivel mundial. Entre los secretos del modelo finlandés están:

- cinco décadas de reforma educativa ininterrumpida, consensuada, integral;
- prioridad a la educación inicial y a la educación básica, donde van los mejores maestros y los mayores esfuerzos;
- asegurar que todos aprendan a leer bien y a gustar de la lectura en la educación básica, y a leer en la familia, en las bibliotecas y a lo largo de toda la trayectoria educativa;
- énfasis en la cooperación, no en la competencia, y en la equidad más que en la excelencia;
- nada de pruebas estadarizadas ni para los estudiantes ni para los docentes (la única prueba estandarizada se aplica al fin de la educación secundaria) y nada de rankings;
- selección y formación rigurosas de los futuros docentes (10 de cada 100 postulantes son aceptados como estudiantes en las universidades formadoras de docentes);

-
el acceso a la universidad es selectivo y exigente; cada universidad diseña sus pruebas de admisión;
- quienes toman decisiones sobre lo educativo, a nivel macro y micro, desde la política educativa hasta el aula, son personas que saben de educación; los políticos no intervienen.

 
Terminada la educación básica, a los 16 años, los estudiantes pueden decidir prolongarla un año más - el llamado año 10 - para afianzar sus conocimientos antes de decidir sobre su futuro educativo y laboral. Y pueden elegir entre dos opciones: bachillerato o educación vocacional. La mitad de los estudiantes elige cada una de estas opciones. Ambas son socialmente útiles y valoradas hoy en la sociedad finlandesa, y ambas conducen a la educación superior. 


11% de las familias finlandesas considera que no es importante que sus hijos/hijas vayan a la universidad, el porcentaje más alto entre los 29 países incluidos en la Encuesta Global de Padres de la Varkey Foundation (2018); solo 6% dice que es extremadamente importante (en comparación, por ejemplo, con el 55% y el 1% respectivamente en el caso de Argentina, o el 23% y el 3% en España). 

La política educativa en Finlandia es una interesante mezcla de conocimiento científico y sentido común. Ciencia y sentido común que han faltado en la política educativa en el Ecuador. Entre otros porque la política educativa se ha diseñado a nivel de cúpulas, sin participación social, y porque ha sido a menudo decidida por políitcos antes que por especialistas en el campo educativo.

Celebro en este sentido varias de las decisiones que ha venido tomando en este primer año el gobierno de Lenin Moreno. Entre otros:

- impulsar el diálogo y el debate en torno la cuestión educativa, incluyendo todos los niveles del sistema educativo;
- ampliar cupos en las universidades;
- considerar seriamente ofertas de educación virtual y a distancia;
- reactivar la educación técnica y tecnológica no como una vía para descongestionar el cuello de botella de la universidad, sino porque es una vía fundamental y necesaria en toda sociedad moderna, dinámica y sostenible. 


No necesitamos que 9 de cada 10 jóvenes ecuatorianos quieran ir a la universidad. Lo que necesitamos es que 10 de cada 10 jóvenes quieran aprender, leer, estudiar, en diversos espacios, por diversas vías y con diversas modalidades, con mecanismos e itinerarios flexibles, dentro y fuera de las aulas.

El paradigma de la educación en el siglo XXI es el Aprendizaje a lo Largo de la Vida. Una sociedad educada no es la que más años de escolaridad y títulos acumula sino una sociedad que lee, que pregunta, que razona, delibera, argumenta, dialoga y debate, y que aprovecha todas las oportunidades para seguir aprendiendo a lo largo y ancho de la vida.

 Para saber más
- Varios autores, Las reformas universitarias en Ecuador (2009-2016): Extravíos, ilusiones y realidades, Universidad Andina Simón Bolívar, Quito, 2017.


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