¿Qué es educación de jóvenes y adultos, hoy?

Rosa María Torres
Silvio Alvarez - Artista plástico brasileiro. Collage. Brasil
Es común que en publicaciones y eventos sobre el tema educativo no aparezca la educación de adultos, o que esta aparezca apenas como un saludo a la bandera. A menudo me encuentro en situaciones en que soy la única que la menciona. Tampoco hay muchas personas que se acuerdan de la educación inicial (0 a 6 años), aunque ésta viene siendo reconocida cada vez más.

Lo real es que quienes se ubican en ambos extremos del sistema educativo - niños pequeños y personas adultas - siguen teniendo escasa visibilidad e importancia en el panorama educativo nacional y mundial. Sigue pensándose, de hecho, que la educación se inicia en la escuela y que ésta termina con la educación superior, a los 24 ó 25 años.

En la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) el derecho a la educación (Artículo 26), si bien pensado sobre todo desde la perspectiva de niños y jóvenes, habló de toda persona (everyone) y se refirió a educación elemental y fundamental, educación técnica y profesional, y educación superior.

Artículo 26.

(1) Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.
(2) La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.
(3) Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.
Hoy, el derecho a la educación continúa centrado en niños y jóvenes. No se ha avanzado en la conceptualización del derecho a la educación desde la perspectiva de la edad adulta y más allá del sistema educativo formal.


El hecho es que, en una era de notable alargamiento de la expectativa de vida y de adopción del paradigma del Aprendizaje a lo Largo de la Vida, la educación de adultos sigue siendo la Cenicienta de las políticas educativas y sigue no estando en la mente de la mayoría de personas dedicadas a la educación. Esto, incluso entre los organismos internacionales que promueven el 'aprendizaje a lo largo de la vida'. Esto, pese a que el objetivo referido a la educación (Objetivo 4) en el marco de los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible (2015-2030) habla de "Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos".
Sigue asombrando:

a) la persistente reducción de educación a infancia, de educación a sistema educativo, de educación a escolarización.

b) la continuada comprensión de la educación de jóvenes y adultos como educación compensatoria, de segunda oportunidad, destinada solamente a personas analfabetas, con poca escolaridad y, en general, afectadas por algún tipo de 'rezago educativo'.

c) la continuada asociación de educación de jóvenes y adultos con educación no-formal.

d) la ausencia de políticas y estrategias de educación familiar, educación comunitaria, educación ciudadana, que por su propia naturaleza transcienden las edades y suponen, justamente, enfoques trans-generacionales.

e) el uso de la frase 'aprendizaje a lo largo de la vida' sin que se entienda y asuma cabalmente sus denotaciones y connotaciones, y sin un compromiso real con el cambio paradigmático que esto implicaría al mundo de la educación. 

Aprendizaje a lo Largo de la Vida significa, literalmente, aprendizaje desde el nacimiento (e incluso desde la gestación) hasta la muerte. Adoptar el Aprendizaje a lo Largo de la Vida como paradigma para la educación en el siglo XXI - como ha propuesto la UNESCO - implica aceptar y entender que el aprendizaje se inicia en el hogar y en la primera infancia, que la infancia no es la única edad para aprender, que la educación es mucho más amplia que la escolarización, que hay aprendizajes formales, no-formales e informales y que todos ellos son necesarios y se complementan a lo largo de la vida de las personas, que la vida se alarga y con ella la edad adulta, que la educación de jóvenes y adultos es, hoy, elemento fundamental e ineludible de cualquier moderna política educativa.

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