Paulo Freire, Guinea-Bissau y la alfabetización


 Rosa María Torres


“La dinámica de la lucha exige la práctica de la democracia, de la crítica y de la autocrítica, la creciente participación de las poblaciones en la gestión de su propia vida, la alfabetización, la creación de escuelas y servicios sanitarios, la formación de “cuadros” extraídos de los medios campesinos y obreros y de otras muchas realizaciones que implican una gran aceleración del proceso cultural de la sociedad. Si se considera todo eso, es claro que la lucha por la liberación no es sólo un hecho cultural, sino un factor de cultura".
Amílcar Cabral




Al igual sin duda que miles de jóvenes latinoamericanos de mi generación, supe por primera vez de la existencia de este pequeño país africano a través de Paulo Freire y su libro "Cartas a Guinea-Bissau: Apuntes de una experiencia pedagógica en proceso", publicado en español en 1977. En él, Freire - quien, junto con su equipo del IDAC, asesoró al gobierno guineense en el campo de la alfabetización de adultos - relataba, con inocultada emoción, el proceso vivo de construcción de ese nuevo país que empezaba a ser Guinea-Bissau a raíz de su liberación del colonialismo portugués y, en particular, el papel preponderante que cobraba la educación, segunda gran lucha de liberación. 

Jamás habría podido sospechar, cuando leí y subrayé aquel libro (que por cierto conservo y le pedí a Paulo que me lo autografiara, en 1997), que un día, la vida y el trabajo me llevarían a Guinea-Bissau, casi veinte años después de aquella experiencia, y que tendría oportunidad de (re)conocer los lugares que él había descrito e incluso de trabajar con algunas de las personas con quienes él colaboró entonces.
 

Fue triste constatar, in situ, que de esa experiencia no quedaba nada, salvo un amargo sabor de fracaso. Quienes participaron en la experiencia de alfabetización de adultos consideraban un error haber elegido el portugués como lengua de instrucción. Según afirmaban, pocos aprendieron realmente a leer y escribir. La alfabetización de adultos no ha vuelto a levantarse desde entonces y las tasas de analfabetismo y de pobreza siguen siendo altas. Un manto de escepticismo y negativismo se había apoderado de la gente involucrada en tareas de alfabetización, viejos y jóvenes, anulando la posibilidad misma de recomenzar y actuar.
 

Encontré, para mi sorpresa, que muchos atribuian a Freire y a su equipo parte del error de haber elegido la lengua portuguesa. No obstante, el libro mismo - que llevé conmigo y había releido en el avión, camino a Guinea-Bissau - desmiente esa apreciación (¿acaso Freire lo escribió, entre otras cosas, anticipándose a los baches de la memoria histórica?). La preocupación en torno a la lengua de alfabetización es una constante a lo largo del libro. 

En una carta del 3 de febrero de 1976, dirigida a Amílcar Cabral, leemos: 
"Desde luego, el proceso de liberación de un pueblo no se da, en términos profundos y auténticos, si ese pueblo no reconquista su palabra, el derecho de decir, de 'pronunciar' y de 'nombrar' el mundo. Decir la palabra en el sentido de que cada hablante libere consigo su lengua de la supremacía de la lengua dominante del colonizador. La imposición de la lengua del colonizador al colonizado es una condición fundamental para la dominación colonial". 
Considerando "el papel que el criollo viene desempeñando (...) en la unidad nacional, desde los tiempos duros de la lucha", Freire propuso el uso del criollo y "la tarea de su 'reglamentacion' como lengua escrita - tarea que requiere, obviamente, la orientación de lingüistas competentes - entre las prioridades de la lucha por la reconstrucción del país". 

En la Ultima Página del libro, a manera de conclusión, Freire escribía: 
"En verdad, cuanto más penetro en la experiencia guineense, tanto más salta a la vista la importancia de este problema [de la lengua], que pide respuestas adecuadas en situaciones diferentes. De hecho, el problema de la lengua no puede dejar de ser una de las preocupaciones centrales de una sociedad que, al liberarse del colonialismo y rechazar el neocolonialismo, se entrega al esfuerzo de su re-creación. En este esfuerzo de re-creación de la sociedad, la reconquista de su Palabra por el Pueblo es un dato fundamental".
Dos décadas después del vínculo personal de Paulo Freire con Guinea-Bissau, su sistema educativo - y el de la mayoría de los países africanos - seguía y sigue articulado en torno a la lengua del colonizador, sea portugués, francés, inglés, italiano o español. El problema lingüístico, complejo y de enormes repercusiones, sigue sin resolverse. Reconocer los errores, lamentar los fracasos, no parece haber sido suficiente. 

Para saber más:
Amílcar Cabral, O Pedagogo da Revolução
, por Paulo Freire (
Publicado em Terça, 14 Abril 2009)

Textos relacionados en OTRA∃DUCACION 
Los mútiples Paulo Freires
La escuela del Tío Bernardo (Guinea-Bissau) 

 

1 comentario:

Darío Acosta dijo...

El lenguaje articula, instituye nuestro mundo. ¿Cuándo de cierto habrá en que fue un error elegir el idioma del colonialismo para la alfabetización? Si bien concuerdo con Freire en cuanto a la necesidad de retornar a las raíces criollas y reafirmar la identidad también es probable que una mala administración y la persistencia de estructuras laborales/económicas coloniales hayan contribuido al fracaso del plan de alfabetización. Lo digo dejando en claro que no conozco la realidad de Guinea Bissau pero conozco otras realidades en que la pobreza y la dominación ha sido extirpada a madias.
¿Cuánto tiempo estuvo en vigencia el programa de alfabetización? ¿Se fue adaptando a la coyuntura?
Es probable que el mismo Freire haya previsto un fracaso, como lo mencionas en el artículo, y este sería otro ejemplo de que la educación ha sido siempre una práctica liberadora, pero que si no está acompañada de la transformación de las estructuras económicas, su fuerza será muy relativa.
Darío Acosta

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