¿Renuncia a un mundo alfabetizado?

Rosa María Torres
Cada año, por años, por décadas, leemos lo mismo: las personas analfabetas en el mundo se cuentan por millones (dos terceras partes son mujeres) y es poco lo que se avanza, pese a las recomendaciones, las declaraciones, los eventos. El Decenio de Naciones Unidas para la Alfabetización (2003-2012), del cual pocos se enteraron, concluyó sin pena ni gloria.

Infografías del Informe Mundial de Seguimiento de la Educación para Todos (EPT) 2012 mostraban gráficamente los avances de las seis metas de la Educación para Todos, desde el 2000 (Foro Mundial de Educación, Dakar). En todas las metas, el avance estuvo por debajo de lo esperado y de lo comprometido para el año 2015. Lo mismo se repitió en el Informe de la EPT 2013. La alfabetización de personas adultas permanece como la meta más lejana.

"Las tasas de alfabetismo suben, pero no lo suficientemente rápido" concluía en 2010 el Instituto de Estadísticas de la UNESCO (UIS). En verdad, el avance es irrisorio, más aún si nos remontamos al lanzamiento de la Educación para Todos (EPT) en 1990, en la Conferencia Mundial de Educación para Todos (Jomtien, Tailandia).
1989: 895 millones de personas analfabetas (cifra dada por la UNESCO como línea base de la Educación para Todos). La meta era reducir el analfabetismo a la mitad para el año 2000.

2010: 775 millones de personas analfabetas (Informe EPT 2012).

2011: 774 millones de personas analfabetas (Informe EPT EFA 2013).


2015: 757 millones de personas analfabetas.
La tasa de analfabetismo se redujo en 12% desde 1990 y solo en 1% desde el año 2000.

Después de 25 años de Educación para Todos y ya en el sigo XXI seguimos lejos de un mundo alfabetizado.  El compromiso de reducir el analfabetismo a la mitad hasta 2015 no se logró.

Por otra parte, el Informe 2012 destacaba que 160 millones de adultos en los 'países desarrollados' tenían "pobres habilidades" de lectura y escritura.

En América Latna y el Caribe, el compromiso de "erradicar el analfabetismo" se remonta a 1980. A nivel mundial, la meta que acaparó la atención en la Educación para Todos y en los Objetivos de Desarrollo del Milenio fue la educación primaria, centrada en acceso y matrícula. La educación de la primera infancia y la educación de jóvenes y adultos, situadas a los extremos de la "edad escolar", han sido siempre relegadas, asumiéndose, equivocadamente, y con plena complicidad social, la opción educación de niños versus educación de adultos.

La historia volvió a repetirse en momentos en que se corría contra el tiempo de cara al plazo del 2015 y en que se debatía cómo continuar más allá del 2015. La educación de jóvenes y adultos, y la alfabetización específicamente, vuelven a aladearse. Algunas voces reclaman agregar la o las metas respectivas, olvidando que las metas han estado siempre ahí y que lo que ha faltado es la voluntad política para cumplirlas, tanto por parte de los gobiernos como de las agencias internacionales. Volverá a agregarse otra vez una meta alusiva y otra vez a asumirse como un saludo a la bandera.

En un mundo que se precia de haber ingresado en la Sociedad de la Información teniendo como mira la Sociedad del Conocimiento, que hace gala de sus avances tecnológicos y brega por reducir la brecha digital, que se esmera por subir puntos en los ránkings mundiales de reducción de la pobreza, importan más los analfabetos digitales que los analfabetos a secas. No molesta que sigan contándose por millones las personas que se autodeclaran analfabetas, que engrosan las filas de los más pobres y los más desposeídos, los que nunca leerán un libro ni se beneficiarán de Internet y la banda ancha.

La cifra millonaria de analfabetos parece haberse incorporado como perfectamente tolerable y compatible con el progreso de la humanidad. ¿Quién quiere hacerse cargo de ellos? ¿Quién quiere aceptar que el número real de personas analfabetas debe ser muchísimo más alto pues, como bien sabemos, muchas personas no se declaran tales en censos y encuestas?. ¿Quién quiere prestar atención al fracaso alfabetizador de la escuela, a la preocupante realidad de millones de personas que no leen ni escriben, aun habiendo aprendido, formalmente, a leer y escribir? 
 
La utopía de un mundo alfabetizado parece estarse archivando. Atrás quedaron los tiempos en que se aspiraba a eliminar el analfabetismo (y a eliminar la pobreza); hoy se aspira a "reducir" uno y otra a porcentajes definidos y prorrateados a conveniencia. Y hasta hay quienes, desde el cálculo económico, la ideología o la simple ignorancia, están dispuestos a afirmar que las personas analfabetas que hoy conviven con nosotros en el mundo seguramente son discapacitadas e inalfabetizables ...

Renunciar al objetivo de la alfabetización universal es no solo negar una necesidad básica de aprendizaje y un derecho humano fundamental que asiste a las personas de toda edad y condición, sino renunciar a un pedazo más de dignidad y esperanza en un mundo crecientemente deshumanizado.

Para saber más

UIS-UNESCO, Literacy and Education Data for School Year Ending in 2010
Alan Tucket, After Dakar: How does adult learning fit into post-2015 education aims? (29 April, 2013).

Textos relacionados en OTRADUCACION
Six 'Education for All' GoalsSeis Metas de la 'Educación para Todos'
Educación en la Sociedad de la Información
El fracaso alfabetizador de la escuela
Sobre lectura y escrituraOn Reading and Writing
Alfabetización de adultos en América Latina: Planes y metas 1980-2015

No hay comentarios:

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...