'Rendición de cuentas' no es un monólogo con Powerpoint

Rosa María Torres
Foto: Enlace Ciudadano, Ecuador, 2016.

La rendición de cuentas - deber del Estado, derecho de la ciudadanía - viene extendiéndose en los países con concepciones, rituales y dinámicas muy similares (como muestra una búsqueda de textos e imágenes en Internet con la frase 'rendición de cuentas').

Bueno que se haga; malo que esté aún lejos de ser un ejercicio democrático con participación ciudadana. Por lo general monólogo burocrático-tecnocrático parapetado en Powerpoints, con escenario y con público. Muchas veces show costoso, con despliegue de luces, pantallas, cocktails, arreglos florales, animaciones artísticas ... A menudo, invitados de la propia institución y de otras entidades del Estado, así como de organismos internacionales y del cuerpo diplomático - cuando se trata de informes de la Presidencia de la República u otras altas dignidades - antes que de las organizaciones y movimientos sociales.

Este listado de NOs se inspira en la experiencia latinoamericana y especialmente en la experiencia ecuatoriana. Inicialmente tuits que circulé en Twitter al iniciarse la temporada anual de rendiciones de cuentas en el Ecuador, convertidos aquí en un post (con las ampliaciones que permite un blog en comparación con el reducido espacio de Twitter), confiando en que quizás anime algún tipo de reflexión tanto entre los rendidores de cuentas como entre los rendidos ...

La rendición de cuentas a la ciudadanía:

■ NO cabe hacerla en hoteles cinco estrellas o en auditorios con gran parafernalia en espacios cerrados o bien al aire libre. Este es un mal uso de los recursos públicos, que revela el tono de la gestión y contradice el espíritu de un evento de rendición de cuentas de cara a quienes lo financian: los ciudadanos.


■ NO requiere necesariamente presentaciones en Powerpoint. La ciudadanía llana de no está familiarizada con estos instrumentos (gráficos, infografías, etc.), con su lógica y ritmo. Lo importante es asegurar comunicación. Se trata de ofrecer información más que datos.

■ NO se trata de contar anécdotas personales sino de transparentar información relevante para la ciudadanía.
Los ciudadanos quiren y tienen derecho a saber en todo momento qué se hace con su dinero (el que proviene de su trabajo y del pago de impuestos), cómo se gasta, cómo beneficia su calidad de vida o la de las personas y grupos menos favorecidos de la sociedad.

■ NO consiste solo en informar. Requiere explicar. Esto requiere, a su vez, agendas holgadas, con tiempo para exponer y para interactuar. Supone deshacerse de la jerga, evitar las siglas, huir de los gráficos complejos.
■ NO tiene que ver solo con el uso del dinero (la palabra cuentas confunde). Quien rinde cuentas debe explicar qué se hizo, por qué, cómo, con quiénes, en qué tiempos, con qué resultados, a qué costo, con qué fuentes de financiamiento; qué se cumplió de lo anunciado y qué no; qué pudo hacerse mejor o de otro modo; qué pudo hacerse a menor costo, con similares o incluso mejores resultados. Se trata de someter a consideración pública las políticas, estrategias y medidas adoptadas, su generación, implantación, resultados e impactos.
■ NO se resuelve con un monólogo. Al contrario: supone diálogo, participación, interacción, preguntas y respuestas. La ciudadanía no es público; es interlocutor. No es sujeto pasivo; es sujeto deliberante, con derecho a ser informado, a preguntar, reclamar, hacer sugerencias y recomendaciones. El feedback ciudadano es esencial para el Estado y para la (re)formulación de la política pública.

■ NO es un acto de
propaganda. Debe ser fiel a la verdad, respaldarse con datos, indicar fuentes de información y proveer mecanismos de verificación de dicha información. Demasiado a menudo nos encontramos con que el informe de rendición de cuentas dora los hechos, falsea y oculta datos, en el afán de "quedar bien".

■ NO se limita a exponer logros. Debe informar y hacerse cargo honesta y autocríticamente de los errores cometidos, los problemas encontrados, las limitaciones de la gestión, la superposición o duplicación de esfuerzos, el dinero mal usado o despilfarrado, los casos identificados de corrupción, etc.

■ NO debe verse como un ejercicio de defensa. Es, fundamentalmente, un ejercicio de responsabilización pública de lo hecho desde la respectiva entidad y función, y de las consecuencias - sociales, financieras, etc. - de esa actuación.

■ NO basta con colocar datos o informes en un sito web institucional. El Estado debe asegurar que dicha información se ubique fácilmente, sea relevante y esté actualizada. Y alentar a la ciudadanía a buscarla y a usarla.


■ NO es un acto que se realiza una vez al año. Debe ser un proceso permanente, presencial o virtual, a través de los medios y aprovechando las herramientas digitales disponibles en la actualidad (sitios web, redes sociales, correo electrónico, etc.), alimentado a su vez desde un proceso ciudadano permanente de vigilanca, monitoreo y contraloría social para asegurar dicha rendición de cuentas.

■ NO es un ejercicio necesariamente festivo. Entendida como obligación del Estado y como derecho ciudadano, como sinceramiento de la gestión, la rendición de cuentas es un ejercicio de comunicación responsable y crítico, que implica ceder la palabra y el protagonismo a la ciudadanía, con todas las consecuencias que puede tener un proceso democrático de esta naturaleza.

Para saber más
» No hay errores metodológicos; son errores ideológicos
» El Ecuador en las pruebas del LLECE (SERCE y TERCE)
» Rankings y ranking-manía

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