La invisibilidad de la educación de adultos

Rosa María Torres

Arpilleras - Chile

Educación de adultos existe en todo el mundo, se dirige a personas mayores de 15 años y adopta distintos objetivos, contenidos y modalidades, formales, no-formales e informales. Los ministerios de educación suelen tener un departamento o una sección dedicada al tema; educación y capacitación de adultos se hace en verdad en la mayoría de ministerios. No obstante, en nuestros países ésta está generalmente invisibilizada y no se le presta atención.

A menudo, la educación de adultos ni siquiera es vista como parte del sistema educativo. Los perfiles educativos de los países con frecuencia se olvidan de hacer referencia a la educación de adultos. Llegan a lo sumo a niños, adolescentes y jóvenes. Esto sucede inclusive en informes y estudios de organismos internacionales. Cuando se habla de la oferta educativa de un país, muchas veces la educaación de adultos brilla por su ausencia.

Nadie pregunta o reclama por el presupuesto destinado a la educación de adultos, si se cumple o no con lo estipulado, si hay recortes o despidos.

La educación de las personas adultas no ha sido tema de preocupación y discusión durante la pandemia. La preocupación con el cierre de las aulas y la falta de conectividad y de condiciones para dar continuidad a la educación se concentra en los niños y en las escuelas, no se extiende a la educación de adultos. Las reflexiones y discusiones acerca del futuro de la educación post-pandemia están centradas en la infancia, en la escuela y en las tecnologías.

Todo esto a pesar de que:

a) se reconoce la importancia de la educación de padres y madres para el bienestar de la familia y de los hijos, para su educación y desempeño escolar. Importancia documentada en numerosas investigaciones y evaluaciones;

b) se menciona cada vez más el Aprendizaje a lo Largo de la Vida (ALV);

c) los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) insisten en "no dejar a nadie atrás" y en "no dejar a nadie afuera";

d) la UNESCO propone ampliar el concepto de inclusión más allá de la discapacidad, e incluir todos los factores de discriminación educativa, entre otros género, identidad étnica, situación socioeconómica, discapacidad, edad, ruralidad, situación migratoria, privación de libertad, etc.

¿Por qué la continuada invisibilidad de la educación de adultos?


Destaco aquí once cuestiones que contribuyen a dicha invisibilidad:

Asociación de educación (y de derecho a la educación) a infancia y a 'edad escolar'

Tradicionalmente se asocia educación a infancia e incluso derecho a la educación a infancia. No obstante, la educación y el derecho a la educación abarcan a niños, jóvenes y adultos. De hecho, la mayoría de constituciones mencionan la educación de adultos y la mayoría de países ofrecen programas de educación, capacitación y formación de personas adultas.

Asociación de educación a sistema educativo

La palabra educación evoca educación escolar, sistema educativo. No hay conciencia o no se concibe que hay educación también fuera de las aulas, en el hogar, en la comunidad, en el trabajo, a través de los medios, del arte, de la naturaleza, del Internet, etc.

Asociación de educación de adultos a educación no-formal y 'de segunda oportunidad' 

La educación de adultos se incluye como educación no-formal de segunda oportunidad en la Clasificación Internacional Normalizada de la Educación (CINE 2011) de la UNESCO. La categorización de "educación no-formal" y de "educación de segunda oportunidad" contribuye a la percepción de bajo estatus y a la idea de que no es realmente parte del sistema educativo de un país, asociado éste por lo general a la educación formal. El propio término 'educación de segunda oportunidad' está hoy fuera de lugar en el marco del Aprendizaje a lo Largo de la Vida. Toda esta clasificación requiere revisarse y actualizarse; hay en muchos países educación de adultos no-formal y también formal, conducente a la obtención de certificados de estudios equivalentes a la primaria, la secundaria y el bachillerato.

Invisibilización de la educación en el hogar

La educación que se hace en el hogar es especialmente invisibilizada. Se afirma que "los padres son los primeros educadores" pero en verdad no se reconoce la educación en el hogar como educación ni se reconoce el papel clave que juegan los padres y la familia en general en el cuidado, la protección y educación de niños y niñas, especialmente en la primera infancia, la edad más importante de todas y la de los más grandes aprendizajes. Al pasar por alto el papel educativo de los padres y madres de familia se pasa por alto, de hecho, la posibilidad/necesidad de su propia educación.

Comprensión limitada de "el interés superior del niño"

La educación de padres y madres tiene impacto directo y positivo sobre niños y niñas, como lo confirma abundante investigación desde hace muchos años. No obstante, personas e instituciones que se dedican al desarrollo y al cuidado infantil a menudo ven educación de niños y educación de adultos como opciones y prioridades en competencia antes que como intervenciones complementarias, que se necesitan mutuamente.

Pobreza

La persona adulta destinataria de políticas y programas de educación de adultos es generalmente una persona mayor de 15 años sin o con baja escolaridad, que no pudo estudiar o continuar sus estudios en la infancia debido a condiciones económicas y sociales adversas y que se decide a hacerlo en la edad adulta. Es una persona que requiere actualizar y profundizar sus conocimientos, o bien re-capacitarse en nuevas competencias u oficios, a fin de mejorar sus condiciones de trabajo y empleabilidad en un mundo cambiante. Esta persona con deseo de aprender y superarse contínuamente pasa a ser víctima de una doble discriminación: por la edad y por la pobreza.

Desatención a los resultados de investigación y al valor de la evidencia

Los beneficios personales, familiares y sociales de invertir en educación, capacitación y formación de las personas adultas son enormes y vienen siendo abundantemente documentados. No obstante, quienes toman decisiones de política educativa muchas veces desconocen esa evidencia o, conociéndola, la pasan por alto. Muchas veces son los mismos que destacan la importancia de la evidencia en las decisiones de política.

Incomprensión del concepto de Aprendizaje a lo Largo de la Vida (ALV)

El Aprendizaje a lo Largo de la Vida es cada vez más mencionado en el mundo de la educación pero no necesariamente comprendido. El ALV reconoce que el aprendizaje no tiene edad, que se inicia en el nacimiento y termina con la muerte, que se realiza dentro y fuera del sistema educativo, en múltiples espacios y a través de múltiples vías. El ALV es el nuevo paradigma para la educación en el siglo 21 propuesto por la UNESCO que, por tanto, abarca desde la primera infancia hasta la tercera edad.

Incomprensión del concepto de inclusión y del peso de la edad como factor de exclusión

Inclusión sigue asociándose fundamentalmente a discapacidad. Es así como se ha usado en las últimas décadas. Cuando se amplía su alcance a toda la educación, la edad suele no aparecer en el listado de factores de discriminación y exclusión educativa. Las sociedades han naturalizado que hay cierta edad para aprender, para escolarizarse, para educarse y formarse. Justamente dada esta naturalización, producto del prejuicio y del desconocimiento, la edad ha pasado a ser un poderoso factor de discriminación y exclusión educativa en nuestras sociedades. Algo que debemos combatir y revertir.

La sigla EPJA (Educación de Personas Jóvenes y Adultas), en América Latina, no comunica y más bien confunde

La sigla EPJA se adoptó en esta región en los 1980s, en el marco del segundo Proyecto Principal de Educación coordinado por la oficina regional de la UNESCO. La J se agregó para relievar la creciente incorporación de los jóvenes al campo. La P se agregó a fin de evitar el masculino adultos. Con los años, la sigla EPJA fue adoptada en muchos países en esta región (en algunos países la llaman EJA, educación extraescolar, educación alternativa, etc). No obstante, la sigla EPJA es reconocible para quienes están vinculados con la educación de adultos pero es irreconocible para la mayoría de personas e insituciones. Es una sigla que, como tal, no comunica, no emociona y más bien confunde. Por lo demás, la J ha venido ocupando buena parte del espacio y desplazando la atención en torno a la A, justamente cuando la vida se alarga y el Aprendizaje a lo Largo de la Vida cobra protagonismo.

* Cómo citar este artículo: Torres, Rosa María. "La invisibilidad de la educación de adultos", Blog OTRAƎDUCACION, Quito, octubre 2020.

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