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Palabras del Papa Francisco en el Ecuador

Pancho Cajas - Ecuador

Rosa María Torres



Entre el 5 y el 8 de julio de 2015 el Papa Francisco visitó el Ecuador, en visita pastoral y en momentos de gran conflictividad política en el país. En su intensa agenda, el Papa habló en varios actos, incluyendo una misa en Guayaquil y otra en Quito, así como reuniones con grupos y sectores específicos.

Incluimos abajo las palabras del Papa en los actos masivos y públicos durante su estadía en nuestro país. Los textos han sido tomados de la Agencia Católica de Informaciones en América Latina (ACI), que cubrió la visita papal (cada texto se acompaña del video respectivo en el sitio de la ACI). La ACI hace un trabajo muy prolijo; pone en itálicas los segmentos en que el Papa improvisó o hizo algún agregado al texto escrito original.

Nos permitimos marcar en amarillo segmentos significativos en cada una de estas alocuciones.




QUITO, 05 Jul. 15 / 04:08 pm (ACI).-

El Papa Francisco inició este domingo su visita apostólica a Ecuador y dirigió un breve discurso durante la ceremonia de bienvenida en el Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre en Quito, en el que afirmó que llega “como testigo de la misericordia de Dios y de la fe en Jesucristo”, exhortó a cuidar a niños, jóvenes y ancianos; y aseguró que en el Evangelio se pueden encontrar “las claves que nos permitan afrontar los desafíos actuales”.

A continuación reproducimos el texto del Papa Francisco. Las partes en cursiva corresponde a los breves momentos en que el Santo Padre improvisó su discurso:

Señor Presidente,
Distinguidas autoridades del Gobierno,
Hermanos en el Episcopado,
Señoras y señores, amigos todos

Doy gracias a Dios por haberme permitido volver a América Latina y estar hoy aquí con ustedes, en esta hermosa tierra del Ecuador. Siento alegría y gratitud al ver la calurosa bienvenida que me brindan: es una muestra más del carácter acogedor que tan bien define a las gentes de esta noble Nación.
Le agradezco, Señor Presidente, sus palabras, le agradezco sus palabras en consonancia con mi pensamiento, me ha citado demasiado, gracias; a las que correspondo con mis mejores deseos para el ejercicio de su misión que pueda lograr o que quiere para el bien de su pueblo. Saludo cordialmente a las distinguidas autoridades del Gobierno, a mis hermanos Obispos, a los fieles de la Iglesia en el país y a todos aquellos que me abren hoy las puertas de su corazón, de su hogar y de su Patria. A todos ustedes mi afecto y sincero reconocimiento.
Visité Ecuador en distintas ocasiones por motivos pastorales; así también hoy, vengo como testigo de la misericordia de Dios y de la fe en Jesucristo. La misma fe que durante siglos ha modelado la identidad de este pueblo y dado tan buenos frutos, entre los que se destacan figuras preclaras como Santa Mariana de Jesús, el Santo hermano Miguel Febres, Santa Narcisa de Jesús o la Beata Mercedes de Jesús Molina, beatificada en Guayaquil hace treinta años durante la visita del Papa San Juan Pablo II. Ellos vivieron la fe con intensidad y entusiasmo, y practicando la misericordia contribuyeron, desde distintos ámbitos, a mejorar la sociedad ecuatoriana de su tiempo.
En el presente, también nosotros podemos encontrar en el Evangelio las claves que nos permitan afrontar los desafíos actuales, valorando las diferencias, fomentando el diálogo y la participación sin exclusiones, para que los logros y el progreso y todo este progreso en desarrollo que se están consiguiendo y se consoliden y garanticen un futuro mejor para todos, poniendo una especial atención en nuestros hermanos más frágiles y en las minorías más vulnerables. Para esto, Señor Presidente, podrá contar siempre con el compromiso y la colaboración de la Iglesia. Para servir a este pueblo ecuatoriano que se ha puesto de pie con dignidad.
Amigos todos, comienzo con ilusión y esperanza los días que tenemos por delante.
En Ecuador está el punto más cercano al espacio exterior: es el Chimborazo, llamado por eso al lugar ‘más cercano al sol’, a la luna y las estrellas. Nosotros, los cristianos, identificamos a Jesucristo con el sol, y a la luna con la Iglesia y la Luna no tiene luz propia y si la Luna se esconde del Sol se vuelve oscura. El Sol es Jesucristo y si la Iglesia se aparta o se esconde de Jesucristo se vuelve oscura y no da testimonio. Que estos días se nos haga más evidente a todos la cercanía ‘del sol que nace de lo alto’, y que seamos reflejo de su luz, de su amor.
Desde aquí quiero abrazar al Ecuador entero. Que desde la cima del Chimborazo, hasta las costas del Pacífico; desde la selva amazónica, hasta las Islas Galápagos, nunca pierdan la capacidad de dar gracias a Dios por lo que hizo y hace por ustedes, la capacidad de proteger lo pequeño y lo sencillo, de cuidar de sus niños y ancianos, que son la memoria de su pueblo, de confiar en la juventud, y de maravillarse por la nobleza de su gente y la belleza singular de su País, que según el señor Presidente es el paraíso.
Que el Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María, a quienes Ecuador ha sido Consagrado, derramen sobre ustedes su gracia y bendición. Muchas gracias.

Relacionadas:
» Lombardi: “El papa me dijo yo voy a añadir (en discurso) unas cosas que son importantes”  (Vocero del Vaticano, rueda de prensa, El Universo, 5 julio 2015)
» “Me ha citado demasiado”, por Gonzalo Ortiz Crespo, en Revista Plan V, Quito, 6 julio 2015.



GUAYAQUIL, 06 Jul. 15 / 01:42 pm (ACI).-

Este lunes el Papa Francisco presidió una multitudinaria Misa en el Parque Los Samanes, en Guayaquil (Ecuador), en el que recordó que la Virgen María como siempre está atenta a las necesidades de sus hijos, y lanzó un esperanzador mensje a las familias.
A continuación el texto del Papa. Las partes en cursiva corresponden a los breves momentos en que el Santo Padre improvisó en su homilía:

El pasaje del Evangelio que acabamos de escuchar es el primer signo portentoso que se realiza en la narración del Evangelio de Juan. La preocupación de María, convertida en súplica a Jesús: «No tienen vino» le dijo y la referencia a «la hora» se comprenderá, después en los relatos de la Pasión. Está bien que sea así, porque eso nos permite ver el afán de Jesús por enseñar, acompañar, sanar y alegrar desde ese clamor de su madre: «No tienen vino».
Las bodas de Caná se repiten con cada generación, con cada familia, con cada uno de nosotros y nuestros intentos por hacer que nuestro corazón logre asentarse en amores duraderos, en amores fecundos y en amores alegres. Demos un lugar a María, «la madre» como lo dice el evangelista. Hagamos con ella, ahora, el itinerario de Caná.
María está atenta, atenta en esas bodas ya comenzadas, es solícita a las necesidades de los novios. No se ensimisma, no se enfrasca en su mundo, su amor la hace «ser hacia» los otros, tampoco busca a las amigas para comentar lo que está pasando y criticar, la mala preparación de las bodas y como está atenta con su discreción se da cuenta de que falta el vino. El vino es signo de alegría, de amor, de abundancia. Cuántos de nuestros adolescentes y jóvenes perciben que en sus casas hace rato que ya no hay de ese vino. Cuánta mujer sola y entristecida se pregunta cuándo el amor se fue, cuándo el amor se escurrió de su vida.
Cuántos ancianos se sienten dejados fuera de la fiesta de sus familias, arrinconados y ya sin beber del amor cotidiano de sus hijos, de sus nietos, de sus bisnietos. También la carencia de ese vino puede ser el efecto de la falta de trabajo, de las enfermedades, de situaciones problemáticas que nuestras familias en todo el mundo atraviesan. María no es una madre «reclamadora», tampoco es una suegra que vigila para solazarse de nuestras impericias, de nuestros errores o desatenciones. ¡María simplemente es madre!: Ahí está, atenta y solícita.
Es lindo escuchar esto, María es Madre, ¿se animan a decirlo todos juntos conmigo? ¡Vamos!: María es Madre. Otra vez: María es Madre, otra vez: María es Madre. Pero María, en ese momento que se percata que falta el vino acude con confianza a Jesús, esto significa que María reza. Va a Jesús, reza. No va al mayordomo; directamente le presenta la dificultad de los esposos a su Hijo. La respuesta que recibe parece desalentadora: «¿Qué podemos hacer tú y yo? Todavía no ha llegado mi hora» (Jn 2,4). Pero, entre tanto, ya ha dejado el problema en las manos de Dios. Su apuro por las necesidades de los demás apresura la «hora» de Jesús. Y María es parte de esa hora, desde el pesebre a la cruz.
Ella que supo «transformar una cueva de animales en la casa de Jesús, con unos pobres pañales y una montaña de ternura» (Evangelii gaudium, 286) y nos recibió como hijos cuando una espada le atravesaba el corazón, a su Hijo, Ella  nos enseña a dejar nuestras familias en manos de Dios; nos enseña a rezar, encendiendo la esperanza que nos indica que nuestras preocupaciones también son preocupaciones de Dios.
Y rezar siempre nos saca del perímetro de nuestros desvelos, nos hace trascender lo que nos duele, lo que nos agita o lo que nos falta a nosotros mismos y nos ayuda a ponernos en la piel de los otros, a ponernos en sus zapatos. La familia es una escuela donde la oración también nos recuerda que hay un nosotros, que hay un prójimo cercano, patente: que vive bajo el mismo techo y que comparte la vida y está necesitado.
Y finalmente, María actúa. Las palabras «Hagan lo que Él les diga» (v. 5), dirigidas a los que servían, son una invitación también a nosotros, a ponernos a disposición de Jesús, que vino a servir y no a ser servido. El servicio es el criterio del verdadero amor. El que ama sirve, se pone al servicio de los demás Y esto se aprende especialmente en la familia, donde nos hacemos, por amor, servidores unos de otros.
En el seno de la familia, nadie es descartado, todos valen lo mismo, me acuerdo que una vez a mi mamá le preguntaron: ¿A cuál de sus cinco hijos (nosotros somos cinco hermanos), a cuál de sus cinco hijos quería más? Y ella dijo: “como los dedos, si me pinchan este, me duele lo mismo que si me pinchan este una madre quiere a sus hijos como son y en una familia los hermanos se quieren como son nadie es descartado, allí en la familia «se aprende a pedir permiso sin avasallar, a decir “gracias” como expresión de una sentida valoración de las cosas que recibimos, a dominar la agresividad o la voracidad, y allí se aprende también a pedir perdón cuando hacemos algún daño y nos peleamos, porque en toda familia hay peleas el problema es después pedir perdón.
Estos pequeños gestos de sincera cortesía ayudan a construir una cultura de la vida compartida y del respeto a lo que nos rodea» (Laudato si’, 213).
La familia es el hospital más cercano, cuando uno está enfermo lo cuidan ahí mientras se puede, la familia es la primera escuela de los niños, es el grupo de referencia imprescindible para los jóvenes, es el mejor asilo para los ancianos. La familia constituye la gran «riqueza social», que otras instituciones no pueden sustituir, que debe ser ayudada y potenciada, para no perder nunca el justo sentido de los servicios que la sociedad presta a sus ciudadanos.
En efecto, estos servicios que la sociedad presta a los ciudadanos, estos no son una forma de limosna, sino una verdadera «deuda social» respecto a la institución familiar, que es la base y la que tanto aporta al bien común de todos.  La familia también forma una pequeña Iglesia, la llamamos «Iglesia doméstica» que, junto con la vida, encauza la ternura y la misericordia divina.
En la familia la fe se mezcla con la leche materna: experimentando el amor de los padres se siente más cercano el amor de Dios.  Y en la familia y de esto todos somos testigos los milagros se hacen con lo que hay, con lo que somos, con lo que uno tiene a mano y muchas veces no es el ideal, no es lo que soñamos, ni lo que «debería ser». Hay un detalle que nos tiene que hacer pensar: el vino nuevo ese vino tan nuevo que dice el Mayordomo en las bodas de Caná nace de las tinajas de purificación, es decir, del lugar donde todos habían dejado su pecado, nacen de lo peorcito porque «donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia» (Rm 5,20).
y en la familia de cada uno de nosotros y en la familia común que formamos todos, nada se descarta, nada es inútil. Poco antes de comenzar el Año Jubilar de la Misericordia, la Iglesia celebrará el Sínodo Ordinario dedicado a las familias, para madurar un verdadero discernimiento espiritual y encontrar soluciones y ayudas concretas a las muchas dificultades e importantes desafíos que la familia hoy debe afrontar. Les invito a intensificar su oración por esta intención, para que aun aquello que nos parezca impuro, el agua de las tinajas, nos escandalice o espante, Dios –haciéndolo pasar por su «hora»– lo pueda transformar en milagro.
La familia hoy necesita de este milagro. Y toda esta historia comenzó porque «no tenían vino», y todo se pudo hacer porque una mujer –la Virgen– estuvo atenta, supo poner en manos de Dios sus preocupaciones, y actuó con sensatez y coraje. Pero hay un detalle, no es menor el dato final: gustaron el mejor de los vinos. Y esa es la buena noticia: el mejor de los vinos está por ser tomado, lo más lindo, lo más profundo y lo más bello para la familia está por venir.
Está por venir el tiempo donde gustamos el amor cotidiano, donde nuestros hijos redescubren el espacio que compartimos, y los mayores están presentes en el gozo de cada día. El mejor de los vinos está en la esperanza, está por venir para cada persona que se arriesga al amor. Y en la familia hay que arriesgarse al amor, hay que arriesgarse a amar. Y el mejor de los vinos está por venir aunque todas las variables y estadísticas digan lo contrario; el mejor vino está por venir en aquellos que hoy ven derrumbarse todo.
Murmúrenlo hasta creérselo: el mejor vino está por venir. Murmúrenselo cada uno en su corazón: El mejor vino está por venir. Y susúrrenselo a los desesperados o a los desamorados. Tené Paciencia, tené esperanza, Hacé como María, rezá actuá, abrí tu corazón, porque el mejor vino va a venir.
Dios siempre se acerca a las periferias de los que se han quedado sin vino, los que sólo tienen para beber desalientos; Jesús siente debilidad por derrochar el mejor de los vinos con aquellos a los que por una u otra razón, ya sienten que se les han roto todas las tinajas. Como María nos invita, hagamos «lo que el Señor nos diga», lo que Él nos diga y agradezcamos que en este nuestro tiempo y nuestra hora, el vino nuevo, el mejor, nos haga recuperar el gozo de ser familia, el gozo de vivir en familia. Que así sea.



QUITO, 07 Jul. 15 / 12:28 pm (ACI).-

El Papa Francisco celebró este martes una Misa con más de un millón y medio de fieles en el Parque Bicentenario de Quito, como parte de su visita apostólica a Ecuador, en la que recordó el llamado de Cristo a la unidad dentro de su Iglesia, así como su identidad evangelizadora.
A continuación el texto del Papa. Las partes en cursiva corresponden a los breves momentos en que el Santo Padre improvisó en su homilía:

La palabra de Dios nos invita a vivir la unidad para que el mundo crea.
Me imagino ese susurro de Jesús en la última cena como un grito en esta misa que celebramos en «El Parque Bicentenario».  Imaginémoslo juntos.  El Bicentenario de aquel Grito de Independencia de Hispanoamérica. Ése fue un grito, nacido de la conciencia de la falta de libertades, de estar siendo exprimidos, saqueados, «sometidos a conveniencias circunstanciales de los poderosos de turno» (Evangelii gaudium 213).
Quisiera que hoy los dos gritos concorden bajo el hermoso desafío de la evangelización. No desde palabras altisonantes, ni con términos complicados, sino que nazca de «la alegría del Evangelio», que «llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento» de la conciencia aislada (Evangelii gaudium 1). Nosotros, aquí reunidos, todos juntos alrededor de la mesa con Jesús somos un grito, un clamor nacido de la convicción de que su presencia nos impulsa a la unidad, «señala un horizonte bello, ofrece un banquete deseable» (Evangelii gaudium 14).
«Padre, que sean uno para que el mundo crea», así lo deseó mirando al cielo. A Jesús le brota este pedido en un contexto de envío: Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado al mundo. En ese momento, el Señor está experimentando en carne propia lo peorcito de este mundo al que ama, aun así, con locura: intrigas, desconfianzas, traición, pero no esconde la cabeza, no se lamenta. También nosotros constatamos a diario que vivimos en un mundo lacerado por las guerras y la violencia. Sería superficial pensar que la división y el odio afectan sólo a las tensiones entre los países o los grupos sociales. En realidad, son manifestación de ese «difuso individualismo» que nos separa y nos enfrenta (cf. Evangelii gaudium, 99), son manifestación de la herida del pecado en el corazón de las personas, cuyas consecuencias sufre también la sociedad y la creación entera. Precisamente, a este mundo desafiante, con sus egoísmos Jesús nos envía, y nuestra respuesta no es hacernos los distraídos, argüir que no tenemos medios o que la realidad nos sobrepasa. Nuestra respuesta repite el clamor de Jesús y acepta la gracia y la tarea de la unidad.
A aquel grito de libertad prorrumpido hace poco más de 200 años no le faltó ni convicción ni fuerza, pero la historia nos cuenta que sólo fue contundente cuando dejó de lado los personalismos, el afán de liderazgos únicos, la falta de comprensión de otros procesos libertarios con características distintas pero no por eso antagónicas.
Y la evangelización puede ser vehículo de unidad de aspiraciones, sensibilidades, ilusiones y hasta de ciertas utopías. Claro que sí; eso creemos y gritamos. «Mientras en el mundo, especialmente en algunos países, reaparecen diversas formas de guerras y enfrentamientos, los cristianos queremos insistir en nuestra propuesta de reconocer al otro, de sanar las heridas, de construir puentes, de estrechar lazos y de ayudarnos “mutuamente a llevar las cargas”» (Evangelii gaudium 67). El anhelo de unidad supone la dulce y confortadora alegría de evangelizar, la convicción de tener un inmenso bien que comunicar, y que comunicándolo, se arraiga; y cualquier persona que haya vivido esta experiencia adquiere más sensibilidad para las necesidades de los demás (cf. Evangelii gaudium 9). De ahí, la necesidad de luchar por la inclusión a todos los niveles, luchar por la inclusión a todos los niveles evitando egoísmos, promoviendo la comunicación y el diálogo, incentivando la colaboración. Hay que confiar el corazón al compañero de camino sin recelos, sin desconfianzas. «Confiarse al otro es algo artesanal, porque la paz es algo artesanal» (Evangelii gaudium 244), es impensable que brille la unidad si la mundanidad espiritual nos hace estar en guerra entre nosotros, en una búsqueda estéril de poder, prestigio, placer o seguridad económica.
Y esto a costilla de los más pobres, de los más excluídos de los más indefensos, de los que no pierden su dignidad pese a que se la golpean todos los días. Esta unidad es ya una acción misionera «para que el mundo crea». La evangelización no consiste en hacer proselitismo, el proselitismo es una caricatura de la evangelización, sino evangelizar es atraer con nuestro testimonio a los alejados, es acercarse humildemente a aquellos que se sienten lejos de Dios y en la Iglesia, acercarse a los que se sienten juzgados y condenados a priori por los que se sienten perfectos y puros, acercarnos a los que son temerosos o a los indiferentes para decirles: «El Señor también te llama a ser parte de su pueblo y lo hace con gran respeto y amor» (Evangelii gaudium 113). Porque nuestro Dios nos respeta hasta en nuestras bajezas y en nuestro pecado.  Con qué este llamamiento del Señor, con qué humildad y con qué respeto lo descreibe en el texto del Apocalipsis: “Mira, estoy a la puerta y llamo, si querés abrir” No fuerza, no hace saltar la cerradura, simplemente toca el timbre, golpea suavemente y espera, ese es nuestro Dios.
La misión de la Iglesia, como sacramento de la salvación, condice con su identidad como Pueblo en camino, con vocación de incorporar en su marcha a todas las naciones de la tierra. Cuanto más intensa es la comunión entre nosotros, tanto más se ve favorecida la misión (cf. Juan Pablo II, Pastores gregis, 22). Poner a la Iglesia en estado de misión nos pide recrear la comunión pues no se trata ya de una acción sólo hacia afuera… nos misionamos también hacia adentro y misionamos hacia afuera como se manifiesta una madre que sale al encuentro, como se manifiesta una casa acogedora, una escuela permanente de comunión misionera» (Aparecida 370).
Este sueño de Jesús es posible porque nos ha consagrado, por «ellos me consagro a mí mismo, dice para que ellos también sean consagrados en la verdad» (Jn 17,19). La vida espiritual del evangelizador nace de esta verdad tan honda, que no se confunde con algunos momentos religiosos que brindan cierto alivio; una espiritualidad quizás difusa. Jesús nos consagra para suscitar un encuentro con Él, persona a persona, un encuentro que alimenta el encuentro con los demás, el compromiso en el mundo y la pasión evangelizadora (Cf. Evangelii gaudium 78).
La intimidad de Dios, para nosotros incomprensible, se nos revela con imágenes que nos hablan de comunión, comunicación, donación, amor. Por eso la unión que pide Jesús no es uniformidad sino la «multiforme armonía que atrae» (Evangelii gaudium 117). La inmensa riqueza de lo variado, de lo múltiple que alcanza la unidad cada vez que hacemos memoria de aquel jueves santo, nos aleja de tentaciones de propuestas unicistas más cercanas a dictaduras, a ideologías, a sectarismos. La propuesta de Jesús es concreta, es concreta, no es de ideas, es concreta, “Andá y hacé lo mismo” le dice a aquel que le preguntó: ¿Quién es tu prójimo? Después de haber contado la Parábola del Buen Samaritano: “Andá y Hacé lo mismo”  Tampoco la propuesta de Jesús es un arreglo hecho a nuestra medida, en el que nosotros ponemos las condiciones, elegimos los integrantes y excluimos a los demás. Esta religiosidad de elite no es la propuesta de Jesús.
Jesús reza para que formemos parte de una gran familia, en la que Dios es nuestro Padre y todos nosotros somos hermanos. Nadie es excluido y esto no se fundamenta en tener los mismos gustos, las mismas inquietudes, los mismos talentos. Somos hermanos porque, por amor, Dios nos ha creado y nos ha destinado, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos (cf. Ef 1,5). Somos hermanos porque «Dios infundió en nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama ¡Abba!, ¡Padre!» (Ga 4,6). Somos hermanos porque, justificados por la sangre de Cristo Jesús (cf. Rm 5,9), hemos pasado de la muerte a la vida haciéndonos «coherederos» de la promesa (cf. Ga 3,26-29; Rm 8, 17). Esa es la salvación que realiza Dios y anuncia gozosamente la Iglesia: formar parte de un nosotros que llega hasta el «nosotros» divino.
Nuestro grito, en este lugar que recuerda aquel primero de libertad, actualiza el de San Pablo: «¡Ay de mí si no evangelizo!» (1 Co 9,16). Es tan urgente y apremiante como el de aquellos deseos de independencia. Tiene una similar fascinación, tiene el mismo fuego que atrae. Hermanos, tengan los sentimientos de Jesús ¡Sean un testimonio de comunión fraterna que se vuelve resplandeciente! Y qué lindo sería que todos pudieran admirar cómo nos cuidamos unos a otros. Cómo mutuamente nos damos aliento y cómo nos acompañamos. El don de sí es el que establece la relación interpersonal que no se genera dando «cosas», sino dándose a sí mismo. En cualquier donación se ofrece la propia persona. «Darse» significa dejar actuar en sí mismo toda la potencia del amor que es el Espíritu de Dios y así dar paso a su fuerza creadora. Y darse aún en los momentos más difíciles, como aquel Jueves Santo de Jesús, donde Él sabía cómo se tejían las traiciones y las intrigas pero se dio y se dio a sí mismo con su proyecto de Salvación. Donándose el hombre vuelve a encontrarse a sí mismo con verdadera identidad de hijo de Dios, semejante al Padre y, como él, dador de vida, hermano de Jesús, del cual da testimonio. Eso es evangelizar, ésa es nuestra revolución –porque nuestra fe siempre es revolucionaria–, ése es nuestro más profundo y constante grito.


QUITO, 07 Jul. 15 / 06:21 pm (ACI).-

El Papa Francisco dio un discurso este martes en la Pontificia Universidad Católica de Ecuador con motivo del Encuentro con el mundo de la escuela y de la universidad, en el que llamó a jóvenes y docentes a asumir la carrera universitaria como un compromiso solidario con los más necesitados y con el cuidado responsable de la Creación.
A continuación el texto del Papa. Las partes en cursiva corresponden a los breves momentos en que el Santo Padre improvisó en su discurso:

Hermanos en el Episcopado,
Señor Rector,
Distinguidas autoridades,
Queridos profesores y alumnos,
Amigos y amigas:

Siento mucha alegría por estar esta tarde con ustedes en esta Pontificia Universidad del Ecuador, que desde hace casi setenta años, realiza y actualiza la fructífera misión educadora de la Iglesia al servicio de los hombres y mujeres de la Nación. Agradezco las amables palabras con las que me han recibido y me han transmitido las inquietudes y las esperanzas que brotan en ustedes ante el reto, personal de la educación. Pero veo que hay algunos nubarrones ahí en el horizonte, espero que no venga la tormenta, nomás una leve garúa.
En el Evangelio acabamos de escuchar cómo Jesús, el Maestro, enseñaba a la muchedumbre y al pequeño grupo de los discípulos, acomodándose a su capacidad de comprensión. Lo hacía con parábolas, como la del sembrador (Lc 8, 4-15). El Señor siempre fue plástico, de una forma que todos podían entender. Jesús, no buscaba, «doctorear». Por el contrario, quiere llegar al corazón del hombre, a su inteligencia, a su vida y para que ésta dé fruto.
La parábola del sembrador, nos habla de cultivar. Nos muestra los tipos de tierra, los tipos de siembra, los tipos de fruto y la relación que entre ellos se genera. Ya desde el Génesis, Dios le susurra al hombre esta invitación: cultivar y cuidar.
No solo le da la vida, le da la tierra, la creación. No solo le da una pareja y un sinfín de posibilidades. Le hace también una invitación, le da una misión. Lo invita a ser parte de su obra creadora y le dice: ¡cultiva! Te doy las semillas, te doy la tierra, el agua, el sol, te doy tus manos y la de tus hermanos. Ahí lo tienes, es también tuyo. Es un regalo, es un don, es una oferta. No es algo adquirido, no es algo comprado. Nos precede y nos sucederá.
Es un don dado por Dios para que con Él podamos hacerlo nuestro. Dios no quiere una creación para sí, para mirarse a sí mismo. Todo lo contrario. La creación, es un don para ser compartido. Es el espacio que Dios nos da, para construir con nosotros, para construir un nosotros. El mundo, la historia, el tiempo es el lugar donde vamos construyendo ese nosotros con Dios, el nosotros con los demás, el nosotros con la tierra. Nuestra vida, siempre esconde esta invitación, una invitación más o menos consciente, que siempre permanece.
Pero notemos una peculiaridad. En el relato del Génesis, junto a la palabra cultivar, inmediatamente dice otra: cuidar. Una se explica a partir de la otra. Una va de mano de la otra. No cultiva quien no cuida y no cuida quien no cultiva.
No sólo estamos invitados a ser parte de la obra creadora cultivándola, haciéndola crecer, desarrollándola, sino que estamos también invitados a cuidarla, protegerla, custodiarla. Hoy esta invitación se nos impone a la fuerza. Ya no como una mera recomendación, sino como una exigencia que nace «por el daño que provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en la tierra. Hemos crecido pensando tan solo que debíamos “cultivarla” que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados quizás a expoliarla... por eso entre los pobres más abandonados y maltratados, que hay hoy día en el mundo está nuestra oprimida y devastada tierra” (Laudato si’ 2).
Existe una relación entre nuestra vida y la de nuestra madre la tierra. Entre nuestra existencia y el don que Dios nos dio. «El ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos, y no podemos afrontar adecuadamente la degradación humana y social si no prestamos atención a las causas que tienen que ver con la degradación humana y social» (Laudato si’ 48) Pero así como decimos se «degradan», de la misma manera podemos decir, «se sostienen y se pueden transfigurar». Es una relación que guarda una posibilidad, tanto de apertura, de transformación, de vida como de destrucción y de muerte.
Hay algo que es claro, no podemos seguir dándole la espalda a nuestra realidad, a nuestros hermanos, a nuestra madre la tierra. No nos es lícito ignorar lo que está sucediendo a nuestro alrededor como si determinadas situaciones no existiesen o no tuvieran nada que ver con nuestra realidad. No nos es lícito más aún, no es humano entrar en el juego de la cultura del descarte.
Una y otra vez, sigue con fuerza esa pregunta de Dios a Caín: «¿Dónde está tu hermano?». Yo me pregunto si nuestra respuesta seguirá siendo: «¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?» (Gn 4, 9). Yo vivo en Roma y en invierno hace frío. Sucede muy cerquita del Vaticano que aparezca un anciano en la mañana muerto de frío. No es noticia en ninguno de los diarios, en ninguna de las crónicas. Un pobre que muere de frío y de hambre hoy no es noticia. Pero si las bolsas de las principales capitales del mundo bajan dos o tres puntos ¡se arma el gran escándalo mundial! Yo me pregunto ¿Dónde está tu hermano? y les pido que se hagan otra vez cada uno esas preguntas y la hagan a la Universidad, a voz Universidad Católica, ¿Dónde está tu hermano?
En este contexto universitario sería bueno preguntarnos sobre nuestra educación frente a esta tierra que clama al cielo.
Nuestros centros educativos son un semillero, una posibilidad, tierra fértil para cuidar estimular y proteger. Tierra fértil sedienta de vida. Me pregunto con Ustedes educadores: ¿Velan por sus alumnos, ayudándolos a desarrollar un espíritu crítico, un espíritu libre, capaz de cuidar el mundo de hoy? ¿Un espíritu que sea capaz de buscar nuevas respuestas a los múltiples desafíos que la sociedad hoy plantea a la humanidad? ¿Son capaces de estimularlos a no desentenderse de la realidad que los circunda?  No desentenderse de lo que pasa alrededor. Son capaces de estimularlos a eso? Para eso hay que sacarlos del aula, su mente tiene que salir del aula, su corazón tiene que salir del aula ¿Cómo entra en la currícula universitaria o en las distintas áreas del quehacer educativo, la vida que nos rodea, con sus preguntas, interrogantes, cuestionamientos? ¿Cómo generamos y acompañamos el debate constructor, que nace del diálogo en pos de un mundo más humano? Del diálogo, esta palabra puente, esta palabra que crea puentes.
Hay una reflexión que nos involucra a todos, a las familias, a los centros educativos, a los docentes: cómo ayudamos a nuestros jóvenes a no identificar un grado universitario como sinónimo de mayor status, sinónimo de mayor dinero o prestigio social. No son sinónimos. ¿Cómo ayudamos a identificar esta preparación como signo de mayor responsabilidad frente a los problemas de hoy en día, frente al cuidado del más pobre, frente al cuidado del ambiente?
Y con Ustedes, queridos jóvenes que están aquí, presente y futuro de Ecuador, son los que tienen que hacer lío, ustedes son semillas de transformación de esta sociedad, quisiera preguntarme: ¿saben que este tiempo de estudio, no es sólo un derecho, sino también un privilegio que ustedes tienen? ¿Cuántos amigos, conocidos o desconocidos, quisieran tener un espacio en esta casa y por distintas circunstancias no lo han tenido?
¿En qué medida nuestro estudio, nos ayuda y nos lleva a solidarizarnos con ellos? Háganse esta pregunta queridos jóvenes. Las comunidades educativas tienen un papel fundamental, un papel esencial en la construcción de la cultura y de la ciudadanía. Cuidado, no basta con realizar análisis, descripciones de la realidad; es necesario generar los ámbitos, espacios de verdadera búsqueda, debates que generen alternativas a las problemática existentes, sobre todo hoy. Es necesario ir a lo concreto.
Ante la globalización del paradigma tecnocrático que tiende a creer «que todo incremento del poder constituye sin más un progreso, un aumento de seguridad, de utilidad, de bienestar, de energía vital, y de plenitud de valores, como si la realidad, el bien y la verdad brotaran espontáneamente del mismo poder tecnológico y económico» (Laudato si’ 105), hoy a ustedes, a mí, a todos, se nos pide que con urgencia nos animemos a pensar, a buscar, a discutir sobre nuestra situación actual. Y digo urgencia, que nos animemos a pensar sobre qué cultura, qué tipo de cultura queremos o pretendemos no solo para nosotros, sino para nuestros hijos y nuestros nietos. Esta tierra, la hemos recibido en herencia, como un don, como un regalo.
Qué bien nos hará preguntarnos: ¿Cómo la queremos dejar? ¿Qué orientación, queremos imprimirle a la existencia? ¿Para qué pasamos por este mundo? ¿para qué luchamos y trabajamos? (cf. Laudato si’ 160) ¿Para qué estudiamos?. Las iniciativas individuales siempre son buenas y fundamentales, pero se nos pide dar un paso más: animarnos a mirar la realidad orgánicamente y no fragmentariamente; a hacernos preguntas que nos incluyan a todos, ya que todo «está relacionado entre sí» (Laudato si’ 138).
No hay derecho a la exclusión.
Como Universidad, como centros educativos, como docentes y estudiantes, la vida nos desafía a responder a estas dos preguntas: ¿Para qué nos necesita esta tierra? ¿Dónde está tu hermano?
Que el Espíritu Santo nos inspire y acompañe, pues Él nos ha convocado, nos ha invitado, nos ha dado la oportunidad y, a su vez, la responsabilidad de dar lo mejor de nosotros. Nos ofrece la fuerza y la luz que necesitamos.
Es el mismo Espíritu, que el primer día de la creación aleteaba sobre las aguas queriendo transformar, queriendo dar vida. Es el mismo Espíritu que le dio a los discípulos la fuerza de Pentecostés. Es el mismo Espíritu que no nos abandona y se hace uno con nosotros para que encontremos caminos de vida nueva. Que sea Él nuestro compañero y nuestro maestro de camino.




QUITO, 07 Jul. 15 / 09:15 pm (ACI).-

Este es el discurso completo que el Papa Francisco pronunció ante representantes de la sociedad civil en la Iglesia San Francisco en Quito, Ecuador:

Queridos amigos, buenas tardes.
Perdonen que me ponga de costado. Necesito la luz sobre el papel no veo bien.
Me alegra poder estar con ustedes, hombres y mujeres que representan y dinamizan la vida social, política y económica del País. Justo antes de entrar en la Iglesia, el Alcalde me ha entregado las llaves de la ciudad. Así puedo decir que aquí, en San Francisco de Quito, soy de casa.
Ese símbolo que es una muestra de confianza y cariño, al abrirme las puertas, me permite presentarles algunas claves de la convivencia ciudadana a partir de la vida familiar. Nuestra sociedad gana cuando cada persona, cada grupo social, se siente verdaderamente de casa. En una familia, los padres, los abuelos, los hijos son de casa; ninguno está excluido. Si uno tiene una dificultad, incluso grave, aunque se la haya buscado él, los demás acuden en su ayuda, lo apoyan; su dolor es de todos.
Me viene a la mente la imagen de esas madres, esposas, las he visto en Buenos Aires haciendo colas los días de visita para entrar a la cárcel, para ver a su hijo o a su esposo que no se portó bien por decirlo en lenguaje sencillo, pero no los dejan porque siguen siendo de casa, cómo nos enseñan esas mujeres.
En la sociedad ¿No debería suceder también lo mismo? Y, sin embargo, nuestras relaciones sociales o el juego político, en el sentido más amplio de la palabra, no olvidemos que la política, decía el beato Pablo IV, es una de las formas más altas de la caridad muchas veces este actuar nuestro se basa en la confrontación que produce descarte. “Mi posición, mi idea, mi proyecto se consolidan si soy capaz de vencer al otro, de imponerme, de descartarlo y así vamos construyendo una cultura del descarte que hoy día ha tomado dimensiones mundiales, de amplitud ¿Eso es ser familia? En las familias, todos contribuyen al proyecto común, todos trabajan por el bien común, pero sin anular al individuo; al contrario, lo sostienen, lo promueven, se pelean, pero hay algo que no se muere, ese lazo familiar. Las peleas de familia son reconciliaciones después.
Las alegrías y las penas de cada uno son asumidas por todos. ¡Eso sí es ser familia!: si pudiéramos lograr poder ver al oponente político o al vecino de casa con los mismos ojos que a los hijos, esposas, esposos, padres o madres. qué bueno sería ¿Amamos nuestra sociedad? o sigue siendo algo lejano, algo anónimo que no nos involucra, que no nos mete, que no nos compromete ¿Amamos nuestro país, la comunidad que estamos intentando construir? ¿La amamos solo en los conceptos disertados, en el mundo de las ideas?, San Ignacio, permítame el aviso publicitario, San Ignacio nos decía en los Ejercicios que el amor se muestra más en las obras que en las Palabras ¡Amémosla a la sociedad en las obras más que en las palabras!
En cada persona, en lo concreto, en la vida que compartimos. Y además nos decía que el amor siempre se comunica, tiende a la comunicación, nunca al aislamiento. Dos criterios que nos pueden ayudar, a mirar la sociedad con otros ojos, no solo a mirarla, a sentirla, a pensarla, a tocarla, a amasarla. A partir de este afecto, irán surgiendo gestos sencillos que refuercen los vínculos personales. En varias ocasiones me he referido a la importancia de la familia como célula de la sociedad. En el ámbito familiar, las personas reciben los valores fundamentales del amor, la fraternidad y el respeto mutuo, que se traducen en valores sociales esenciales y son: la gratuidad, la solidaridad y la subsidiariedad. Y entonces, partiendo de este ser de casa, mirando a la familia, pensemos en la sociedad, a través de estos valores sociales que mamamos en casa, en la familia, la gratuidad, la solidaridad y la subsidiariedad.
La gratuidad. Para los padres, todos sus hijos, aunque cada uno tenga su propia índole, son igual de queribles. En cambio, el niño cuando se niega a compartir lo que recibe gratuitamente de ellos, los padres, rompe esta relación o entra en crisis, fenómeno más común, las primeras reacciones que a veces suelen ser anteriores a la autoconsciencia de la madre cuando la madre está embarazada, el chico empieza con actitudes raras, empieza a querer romper porque su psiquis le prende el semáforo rojo, cuidado que hay competencia, cuidado que ya no sos el único. Curioso.
El amor de los padres lo ayuda a salir de su egoísmo para que aprenda a convivir con el que viene, con los demás, que aprenda a ceder, para abrirse al otro. A mi me gusta preguntarle a los chicos, si tenés dos caramelos y viene un amigo ¿qué hacés? generalmente me dicen, “le doy uno” Y si tenés un caramelo y viene tu amigo, ¿qué haces?Hay duda y van desde el “se lo doy”, “lo partimos” al “me lo meto en el bolsillo” y ese chico que aprende a abrirse al otro, en el ámbito social esto supone asumir que la gratuidad no es complemento, no es complemento sino requisito necesario para la justicia. La gratuidad es requisito necesario para la justicia. Lo que somos y tenemos nos ha sido confiado para ponerlo al servicio de los demás -gratis lo recibimos, gratis lo damos-  nuestra tarea consiste en que fructifique en obras de bien.
Los bienes están destinados a todos, y aunque uno ostente su propiedad, que es lícito pesa sobre ellos una hipoteca social, siempre. Se supera así el concepto económico de justicia, basado en el principio de compraventa, con el concepto de justicia social, que defiende el derecho fundamental de la persona a una vida digna.
Y siguiendo con la Justicia. La explotación de los recursos naturales, tan abundantes en el Ecuador, no debe buscar el beneficio inmediato. Ser administradores de esta riqueza que hemos recibido nos compromete con la sociedad en su conjunto y con las futuras generaciones, a las que no podremos legar este patrimonio sin un adecuado cuidado del medioambiente, sin una conciencia de gratuidad que brota de la contemplación del mundo creado.
Nos acompañan aquí hoy hermanos de pueblos originarios provenientes de la amazonia ecuatoriana, esa zona es de las “más ricas en variedad de especies, en especies endémicas, poco frecuentes o con menor grado de protección efectiva. Requiere un cuidado particular por su enorme importancia para el ecosistema mundial pues tiene una biodiversidad con una enorme complejidad, casi imposible de reconocer integralmente, pero cuando es quemada o arrasada para desarrollar cultivos, en pocos años se pierden innumerables especies, cuando no se convierten en áridos desiertos (cfr.LS 37-38).
Y ahí Ecuador –junto a los otros países con franjas amazónicas– tiene una oportunidad para ejercer la pedagogía de una ecología integral. ¡Nosotros hemos recibido como herencia de nuestros padres el mundo, pero también recordemos que lo hemos recibido como un préstamo como préstamo de las generaciones futuras a las que se lo tenemos que devolver y mejorar! y esto es gratuidad.
De la fraternidad vivida en la familia, nace la solidaridad en la sociedad, que no consiste únicamente en dar al necesitado, sino en ser responsables los unos de los otros. Si vemos en el otro a un hermano, nadie puede quedar excluido, nadie puede quedar apartado.
El Ecuador, como muchos pueblos latinoamericanos, experimenta hoy profundos cambios sociales y culturales, nuevos retos que requieren la participación de todos los actores sociales. La migración, la concentración urbana, el consumismo, la crisis de la familia, la falta de trabajo, las bolsas de pobreza producen incertidumbre y tensiones que constituyen una amenaza a la convivencia social.
Las normas y las leyes, así como los proyectos de la comunidad civil, han de procurar la inclusión, abrir espacios de diálogo, espacios de encuentro y así dejar en el doloroso recuerdo cualquier tipo de represión, el control desmedido y la merma de libertad.
La esperanza de un futuro mejor pasa por ofrecer oportunidades reales a los ciudadanos, especialmente a los jóvenes, me referí a la falta de trabajo creando empleo, con un crecimiento económico que llegue a todos, y no se quede en las estadísticas macroeconómicas, crear un desarrollo sostenible que genere un tejido social firme y bien cohesionado. Si no hay solidaridad esto es imposible, me refería a los jóvenes y me referí a la falta de trabajo, mundialmente es alarmante países europeos que estaban en primera línea hace décadas, hoy están sufriendo y la población juvenil, de 25 años hacia abajo, un 40 , un 50 por ciento de desocupación, si no hay solidaridad eso no se soluciona le decía a los salesianos, ustedes que Don Bosco los crió para educar, hoy educación de emergencia  para esos jóvenes que no tienen trabajo porque emergencia para prepararlos a pequeños trabajos que le otorguen la dignidad de poder llevar el pan a casa, estos jóvenes desocupados que son los que llamamos “ni, ni” ni estudian ni trabajan, qué horizonte les queda, las adicciones, la tristeza, la depresión, el suicidio, no se publican integralmente las estadísticas de suicidio juvenil o enrolarse en proyectos de locura social que al menos representen una idea. Hoy se nos pide cuidar de manera especial con solidaridad este tercer sector de exclusión de la cultura del descarte. Primero son los chicos, porque o no se los quiere en países desarrollados que tienen natalidad casi cero por ciento. O no se los quiere o se los asesinan antes de que nazcan, después los ancianos, que se los abandona y se los va dejando y se olvidan que son la sabiduría y la memoria de su pueblo y se los descarta. Ahora le tocó el turno a los jóvenes. ¿A quién le queda lugar? a los servidores del egoísmo, del Dios dinero que está al centro de un sistema que nos aplasta a todos.
Por último, el respeto del otro que se aprende en la familia se traduce en el ámbito social en la subsidiariedad. Asumir que nuestra opción no es necesariamente la única legítima es un sano ejercicio de humildad. Al reconocer lo bueno que hay en los demás, incluso con sus limitaciones, vemos la riqueza que entraña la diversidad y el valor de la complementariedad. Los hombres, los grupos tienen derecho a recorrer su camino, aunque esto a veces suponga cometer errores.
En el respeto de la libertad, la sociedad civil está llamada a promover a cada persona y agente social para que pueda asumir su propio papel y contribuir desde su especificidad al bien común. El diálogo es necesario, es fundamental para llegar a la verdad, que no puede ser impuesta, sino buscada con sinceridad y espíritu crítico.
En una democracia participativa, cada una de las fuerzas sociales, los grupos indígenas, los afroecuatorianos, las mujeres, las agrupaciones ciudadanas y cuantos trabajan por la comunidad en los servicios públicos son protagonistas imprescindibles en este diálogo, no son espectadores
Las paredes, patios y claustros de este lugar lo dicen con mayor elocuencia: asentado sobre elementos de la cultura incaica y caranqui, la belleza de sus proporciones y formas, el arrojo de sus diferentes estilos combinados de modo notable, las obras de arte que reciben el nombre de “escuela quiteña”, condensan un extenso diálogo, con aciertos y errores, de la historia ecuatoriana.
El hoy está lleno de belleza, y si bien es cierto que en el pasado ha habido torpezas y atropellos - ¡cómo negarlo! incluso en nuestras historias personales, cómo negarlo – podemos afirmar que la amalgama irradia tanta exuberancia que nos permite mirar el futuro con mucha esperanza. También la Iglesia quiere colaborar en la búsqueda del bien común, desde sus actividades sociales, educativas, promoviendo los valores éticos y espirituales, siendo un signo profético que lleve un rayo de luz y esperanza a todos, especialmente a los más necesitados.  Muchos me preguntarán, Padre, por qué habla tanto de los necesitados, de las personas necesitadas, de las personas excluidas, de las personas al margen del camino, simplemente porque esta realidad y la respuesta a esta realidad está en el corazón del Evangelio y precisamente porque la actitud que tomemos frente a esta realidad está inscrita en el protocolo sobre el cual seremos juzgados en Mt. 25
Muchas gracias por estar aquí, por escucharme, les pido por favor, que lleven mis palabras de aliento a los grupos que ustedes representan en las diversas esferas sociales. Que el Señor conceda a la sociedad civil que ustedes representan ser siempre ese ámbito adecuado donde se vivan estos valores.



QUITO, 08 Jul. 15 / 03:38 pm (ACI).-

El Papa Francisco tuvo este miércoles un encuentro con sacerdotes y religiosos en el Santuario de Nuestra Señora de la Presentación del Quinche (Ecuador), en el que dejó de lado el discurso oficial y dio un mensaje improvisado, en el que reflexionó sobre el sentido del servicio y la vocación a la vida religiosa.
“Hoy tengo que hablarles a los sacerdotes, a los seminaristas, a las religiosas, a los religiosos, y decirles algo. Tengo un discurso preparado, pero no tengo ganas de leer (risas de los fieles), así que se lo doy al presidente de la conferencia de religiosos para que lo haga público después”, expresó el Papa.
A continuación las palabras que el Santo Padre dirigió de manera espontánea en el Santuario del Quinche:

Buenos días hermanos y hermanas:
En estos dos días, 48 horas que estuve en contacto con ustedes noté que había algo raro, perdón, algo raro en el pueblo ecuatoriano, todos los lugares donde voy, siempre el recibimiento es alegre, contento, cordial, religioso, piadoso, en todo lado, pero acá había en la piedad en el modo, por ejemplo, pedir la bendición desde el más viejo hasta la wawa, que lo primero que aprende es hacer así (manos juntas) había algo distinto, yo también tuve la tentación como el Obispo de Sucumbíos de preguntar ¿cuál es la receta de este pueblo? ¿Cuál es, no? y me daba vuelta en la cabeza y rezaba. Le pregunté a Jesús varias veces en la oración, qué tiene este pueblo, de distinto. Esta mañana orando se me impuso aquella consagración al Sagrado Corazón.
Pienso que se los debo decir, como un mensaje de Jesús. Todo esto de riqueza que tienen ustedes, de riqueza espiritual, de piedad, de profundidad, vienen de haber tenido la valentía, porque fueron momentos muy difíciles, la valentía de consagrar la Nación al Corazón de Cristo, ese Corazón Divino y humano que nos quiere tanto y yo lo noto un poco con eso, divino y humano seguro que son pecadores, yo también, pero el Señor perdona todo y, custodien eso. Y después, pocos años después, la consagración al corazón de María, no olviden, esa consagración es un hito en la historia del pueblo de Ecuador y de esa consagración siento como que le viene esa gracia que tienen ustedes, esa piedad, esa cosa que los hace distintos.
Hoy tengo que hablarles a los sacerdotes, a los seminaristas a las religiosas, a los religiosos y decirles algo, tengo un discurso preparado pero no tengo ganas de leer, así que se lo doy al presidente de la conferencia de religiosos para que lo haga público después y pensaba en la Virgen, pensaba en María. Dos palabras de María, acá me está fallando la memoria pero no sé si dijo alguna otra ¿eh? Hágase en mí, bueno sí, pidió explicaciones, de que porqué la elegían a ella al ángel ahí, ese hágase en mí. Y otra palabra, hagan lo que él les diga. María no protagonizó nada, “discipuleó” toda su vida. La primera discípula de su Hijo y tenía consciencia de que todo lo que ella había traído al mundo era pura gratuidad de Dios, consciencia de gratuidad.
Por eso, hágase, hagan que se manifieste la gratuidad de Dios, religiosos, religiosas sacerdotes, seminaristas, todos los días vuelvan, hagan ese camino de retorno hacia la gratuidad con que Dios los eligió. Ustedes no pagaron entrada, para entrar al seminario, para entrar a la vida religiosa. No se lo merecieron. Si algún religioso, sacerdote o seminarista o monja que hay aquí cree que se lo mereció que levante la mano. Todo gratuito. Y toda la vida de un religioso, de una religiosa, de un sacerdote y de un seminarista que va por ese camino y bueno, ya que estamos digamos, y de los obispos, tiene que ir por este camino de la gratuidad, volver todos los días Señor hoy hice esto, me salió bien esto, tuve esta dificultad, todo esto, pero todo viene de Dios, todo es gratis. Esa gratuidad, somos objeto de gratuidad de Dios. Si olvidamos esto lentamente nos vamos haciendo importantes, y mirá vos ¿eh? qué obras que está haciendo o mirá vos a este, lo hicieron obispo de tal lugar, qué importante, o a este lo hicieron monseñor o a este... y ahí lentamente nos vamos apartando de esto que es la base, de lo que María nunca se apartó, la gratuidad de Dios. Un consejo de hermano, todos los días, en la noche quizás es lo mejor, antes de irse a dormir, una mirada a Jesús y decirle: “Todo me lo diste gratis” Y volverse a situar, entonces cuando me cambian de destino o cuando hay una dificultad no pataleo porque todo es gratis no merezco nada, eso hizo María.
San Juan Pablo II en la Redemptoris Mater y les recomiendo que la lean, sí agárrenla, léanla, es verdad, el Papa San Juan Pablo II tenía un estilo de pensamiento circular, profesor, era un hombre de Dios, entonces hay que leerla varias veces para sacarle todo el jugo que tiene y dice que quizás María, no recuerdo bien la frase, estoy citando o quiero citar el hecho, en el momento de la cruz de su fidelidad, hubiera tenido ganas de decir ¿y Éste me dijeron que iba a salvar a Israel? ¡Me engañaron! no lo dijo ni se permitió decirlo, porque era la mujer que sabía que todo lo había recibido gratuitamente. Consejo de hermano y de padre, todas las noches resitúense en la gratuidad y digan hágase, gracias porque todo me lo diste Vos.
Una segunda cosa que les quisiera decir es que cuiden la salud, pero sobre todo cuiden de no caer en una enfermedad, una enfermedad que es media peligrosa o del todo peligrosa para lo que el Señor nos llamó gratuitamente a seguirlo o a servirlo. No caigan en el Alzheimer espiritual, no pierdan la memoria, sobre todo, la memoria de donde me sacaron. La escena esa del profeta Samuel donde es enviado a ungir al rey de Israel, va a Belén a la casa de un señor que se llama Jesé que tiene 7 u 8 hijos y Dios  le dice que entre esos hijos va a estar el rey. Claro, los ve y dice debe ser este porque el mayor era alto grande, apuesto, parecía valiente y Dios le dice “no, no es ese” la mirada de Dios es distinta a la de los hombres y así los hace pasar a todos los hijos y Dios le dice, “no, no es” No sabe qué hacer el profeta entonces le pregunta al padre: “Ché, ¿no tenés otro?” Y le dice: “Sí, está el más chico ahí cuidando las cabras o las ovejas” “Mandalo llamar” y viene el mocosito que tendría 17, 18 años no sé y Dios le dice: “ese es” Lo sacaron detrás del rebaño.
Y otro profeta cuando Dios le dice que haga ciertas cosas como profeta ¿y yo quién soy? si a mí me sacaron de detrás del rebaño. No se olviden de dónde los sacaron no renieguen las raíces.
San Pablo se ve que intuía este peligro de perder la memoria y a su hijo más querido, el obispo Timoteo a quien él ordenó le da consejos pastorales, pero hay uno que toca el corazón. Le dice: No te olvides de la fe que tenía tu abuela y tu madre. Es decir: no te olvides de donde te sacaron, no te olvides de tus raíces, no te sientas promovido. La gratuidad es una gracia que no puede convivir con la promoción y cuando un sacerdote, un seminarista, un religioso, una religiosa entra en carrera, no digo mal, carrera humana empieza a enfermarse de Alzheimer espiritual y empieza a perder la memoria de donde me sacaron.
Dos principios para ustedes sacerdotes, consagrados y consagradas: Todos los días renueven el sentimiento de que todo es gratis el sentimiento de gratuidad de la elección de cada uno de ustedes, ninguno la merecimos y pidan la gracia de no perder la memoria de no sentirse más importante y es muy triste cuando uno ve a un sacerdote, a un consagrado o a una consagrada que en su casa hablaba el dialecto, o hablaba otra lengua, una de esas nobles lenguas antiguas que tienen los pueblos, que Ecuador cuántas tiene y es muy triste cuando se olvidan de la lengua, es muy triste cuando no quieren hablar, eso significa que se olvidaron de donde lo sacaron. No se olviden de eso. Pidan esa gracia de la memoria. Son los dos principios que sí que quisiera marcar
Y esos dos principios si los viven, todos los días ¿eh? es un trabajo de todos los días. Todas las noches recordar estos dos principios y pedir la gracia. Esos dos principios si los viven, les van a dar en la vida, los van a hacer vivir con dos actitudes. Primero el servicio. Dios me eligió, me sacó para qué, para servir. Y el servicio quien es peculiar a mí. “No, que tengo mi tiempo, que tengo mis cosas, que tengo esto, que no, que ya cierro el despacho, que esto, que sí, que tendría que bendecir la casa pero, no, estoy cansado, hoy pasan una telenovela linda por televisión, entonces, para las monjitas... y entonces servicio, servir, servir y no hacer otra cosa y servir cuando estamos cansados y servir cuando la gente nos harta, me decía un viejo cura que fue toda su vida profesor en colegios y universidad, enseñaba literatura, letras, un genio. Cuando se jubiló le pidió al provincial que lo mandara a un barrio pobre a un barrio, esos barrios que se forman de gente que viene que migran buscando trabajo. Gente muy sencilla. Este religioso una vez por semana iba a su comunidad. Y hablaba, era muy inteligente. La comunidad era una comunidad de Facultad de Teología, entonces hablaba con los otros curas de teología, al mismo nivel y pero un día le dice a uno ¿ustedes qué son?, ¿quién da el tratado de la Iglesia aquí? “profesor Tamayo”, “te faltan dos tesis”. El santo pueblo fiel de Dios es esencialmente olímpico, osea hace lo que quiere y ontológicamente hartante, y eso tiene mucha sabiduría porque quien va por el camino de servir tiene que dejarse hartar sin perder la paciencia porque está al servicio, ningún momento le pertenece, ningún momento le pertenece, estoy para servir, servir en lo que debo hacer, servir delante del sagrario, pidiendo por mi pueblo, pidiendo por mi trabajo por la gente que Dios me ha encomendado. Servicio, mezclarlo con lo de gratuidad y entonces aquello de Jesús: “lo que recibiste gratis, dalo gratis. Por favor, por favor. No cobren la gracia. Por favor, que nuestra pastoral sea gratuita y es tan feo cuando uno va perdiendo este sentido de la gratuidad y se transforma en sí hace cosas buenas pero ha perdido eso. Y lo segundo, la segunda actitud que se ve en un consagrado, en una consagrada en un sacerdote que vive esta gratuidad y esta memoria, estos dos principios que dije al principio: gratuidad y memoria es el gozo y la alegría. Y es un regalo de Jesús ese y es un regalo que Él da, que Él nos da si se lo pedimos y si no nos olvidamos de esas columnas de nuestra vida sacerdotal o religiosa que son el sentido de gratuidad renovado todos los días y no perder la memoria de donde nos sacaron.
Yo le deseo esto. Sí, Padre, usted nos habló que quizás la receta de nuestro pueblo era somos así por lo del Sagrado Corazón, sí, es verdad eso, pero yo les propongo otra receta que está en la misma línea, en la misma del Corazón de Jesús, sentido de la gratuidad. Él se hizo nada, se abajó, se humilló, se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza, pura gratuidad, sentido de la memoria, rezando los salmos hacemos memoria de las maravillas que hizo el Señor en nuestra vida.
Que el Señor les conceda esta gracia a todos, nos las conceda a todos los que estamos aquí y que siga, iba a decir premiando, y que siga bendiciendo a este pueblo ecuatoriano a quien ustedes tienen que servir y son llamados a servir, los siga bendiciendo con esa peculiaridad especial que yo noté desde el principio al llegar acá, que Jesús los bendiga y la Virgen los cuide.

» El discurso que tenía preparado el Papa pero que no leyó

Para saber más

Gira sudamericana (Ecuador, Bolivia y Paraguay): E-book con todos los mensajes del Papa en PDF

CARTA ENCÍCLICA LAUDATO SI’ DEL SANTO PADRE FRANCISCO SOBRE EL CUIDADO DE LA CASA COMÚN

- Documento (91 páginas)
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La madre que está detrás


Romero Britto

Para mi mamá

Está hiperdestacada la figura de la madre en relación al bienestar de los hijos e hiperdemostrado el impacto de la educación materna sobre la educación infantil. Pero poco o nada se sabe o se dice sobre el papel que tienen en la experiencia escolar el cuidado, el afecto, la confianza y las expectativas de las madres. No es cierto, como asumen muchos desde el llano prejuicio, que las madres analfabetas no valoran la educación de sus hijos. Madres con poca o ninguna escolaridad son a menudo campeonas de la educación, con más garra que muchas mujeres hiperescolarizadas. Precisamente porque son capaces de dar todo para que sus hijos e hijas tengan la oportunidad de aprender, lograr y realizar lo que ellas no pudieron.

Detrás de cada persona de bien hay a menudo madres de primera. Madres cargadas de sueños y de empeños, no necesariamente de libros o de títulos. Mujeres visionarias, luchadoras, generosas.

Los sistemas escolares les deben a las madres mucho más de lo que imaginan y están dispuestos a aceptar. Detrás de cada alumno que va a clases todos los días, vestido, lavado, peinado, abrigado, con la mochila en orden, hay una madre pendiente y diligente.  

Ejércitos de madres están detrás de la camisa blanca, la falda planchada, los zapatos limpios, los libros y cuadernos en su sitio. Madres que comparten la tensión del examen, la alegría o el trago amargo de las calificaciones, las malas noches, los madrugones, los magullones y las caídas, la convocatoria de directores y profesores, los actos escolares, los reclamos y abusos que nunca faltan.

En nuestras culturas patriarcales y machistas, es la madre quien se ocupa por lo general del mundo escolar de los hijos. Son ellas quienes pueblan las mal llamadas «reuniones de padres de familia», las que están pendientes de los deberes, las que se ocupan de uniformes y loncheras. Un trabajo de amor y cuidado invisible que la sociedad no valora, porque lo considera una extensión del trabajo doméstico, que tampoco valora.

El renombrado despegue educativo de los «Tigres Asiáticos» no puede entenderse sin el papel preponderante - a menudo esclavizante - de las mujeres asiáticas en la educación escolar de los hijos. Ellas colaboran codo a codo con la escuela, gestionan el horario extra de las academias de estudio, cultivan con su propio ejemplo el esfuerzo y la perseverancia, aseguran en el hogar los espacios y las condiciones básicas para el aprendizaje, acompañan día a día a los hijos en el trayecto agobiante y tremendamente competitivo que lleva a la universidad.

He visto y valorado, desde niña, a madres que madrugan con sus hijos pequeños y les llevan a la escuela caminando, en medio de gran frío, por calles o parajes. Madres que cargan a sus bebés a la espalda mientras cocinan, cortan leña, acarrean agua, dan de comer a los animales. Madres que preparan la lonchera, cada día, como si fuera la primera vez. Madres que dan bendiciones a los hijos, convencidas de que hay algo divino en ellas y en su misión. Madres que lavan apuradas el único uniforme para que esté seco y listo al día siguiente. Madres que batallan con las injusticias y los maltratos escolares. Madres que llegan cansadas, pero que no se pierden por nada del mundo el recuento de las glorias o miserias de la jornada escolar. Madres que repasan lo que estudiaron hace mucho tiempo para poder ayudar a los hijos con las fatídicas tareas escolares.


Toda la vida ví a mi mamá creer en mí, enorgullecerse, alentarme, acompañarme en mis elecciones y en mis equivocaciones. Todas las noches, mientras fui estudiante, le ví dejarme el uniforme colgado al pie de la cama. Todas las tardes, durante varios años, me acompañó de ida y vuelta al Conservatorio Nacional de Música donde aprendí a leer música, a tocar el violín y a bailar ballet. Todas las semanas compró y me trajo materiales de lectura, para que aprendiera a convivir con ella y a disfrutarla, sin condiciones ni imposiciones de ningún tipo.

Hoy quiero homenajear a todas esas madres que - como la mía - trabajan y trabajaron tesoneramente, generosamente, para construir el sueño de hijos e hijas mejores que ellas. 

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Minga Nacional por un Ecuador que Lee y Escribe


Rosa María Torres

Acción Ortográfica Quito

En 2002-2003 conceptualicé y organicé la Minga Nacional por un Ecuador que Lee y Escribe, la cual debía durar una década, coincidiendo con la Década de Naciones Unidas para la Alfabetización (2003-2012). Empecé mientras fui asesora del Ministro de Educación Juan Cordero (2002) y continué al ser designada Ministra de Educación y Culturas (2003). Presenté oficialmente la propuesta de la Minga, pero debí salir del ministerio pocos meses después y ésta no llegó a implementarse como una intervención de alcance nacional.

Comparto aquí lo que fue la propuesta, pues considero que tiene elementos importantes que vale la pena conocer y retomar tanto desde la política educativa como desde la acción, para un programa nacional o para uno pequeño y local, dentro y fuera del Ecuador.
Antecedentes  En 1988-90 había sido directora pedagógica de la Campaña Nacional de Alfabetización "Monseñor Leonidas Proaño" en el Ecuador. En el año 2000, una década después, me había involucrado con UNESCO-París en la conceptualización y preparación de la Década de Naciones Unidas para la Alfabetización (2003-2012). Siendo miembro del grupo experto convocado por la UNESCO para esta iniciativa, redacté el Documento Base de la Década de Alfabetización, el cual fue discutido y aprobado en una sesión especial en el Foro Mundial de Educación en Dakar (abril 2000). Dicho Documento-Base propuso una visión ampliada de alfabetización. La alfabetización entendida no como un campo asociado solo a jóvenes y adultos sino a toda la sociedad, dentro y fuera del sistema escolar. La alfabetización como un concepto sin edad, un continuo, un proceso de aprendizaje a lo largo de la vida.

Alfabetización A fin de evitar las usuales referencias, cargas y usos del término alfabetización, por lo general asociado a personas mayores de 15 años y a acciones puntuales de educación no-formal o externas al sistema escolar, opté por la explicación larga - un país que lee y escribe - evitando mencionar el término alfabetización
Minga Minga es una palabra kichwua y una tradición indígena de trabajo voluntario que es parte de la cultura en el Ecuador.
“Las mingas heredadas de nuestros mayores son formas de ayuda entre familias y entre comunidades, y nunca se trabaja por interés de dinero”.
“La minga es capaz de convocar, de reunir a muchos comuneros, tiene el símbolo de la fiesta y le da fuerza a la comunidad, al cabildo y hacer madurar a la organización”.
“La ayuda mutua, el cambia manos, el trabajo colectivo de las mingas ayuda a mantener la vida y las tierras en común y facilita las tareas de la producción”.
“Las mingas son un ejemplo y un aporte de toda la sociedad ecuatoriana. Así, en algunas ciudades los pobladores se han organizado en cooperativas de vivienda y trabajan haciendo mingas para construir sus casas”.
Fuente: CEDEP, “Ñucanchic minga – Nuestra minga”, Quito, 1984.
La propuesta de la Minga fue presentada y discutida en el Taller Nacional “Hacia un Ecuador que Lee y Escribe” que coordiné en Quito el 1-2 agosto de 2002. El documento-síntesis de la propuesta fue circulado a un amplio conjunto de personas, instituciones y grupos vinculados al quehacer educativo y cultural en el país. Para continuar el debate y organizar los esfuerzos creé el Grupo Yahoo "Ecuador Lee y Escribe" que ha continuado vivo durante todos estos años. 
La idea no era una campaña o un programa de pocos meses, de uno o dos años de duración; era una acción nacional a ser sostenida durante una década.

La idea no era una campaña o programa de alfabetización de adultos; era una inicativa para construir un Ecuador que lee y escribe.

La idea no era un plan de lectura; nos proponíamos desarrollar de manera articulada lectura y escritura
La idea no era - como suele ser - pensar la lectura como patrimonio de la política cultural y el "sector cultura", sino como parte esencial de la política educativa.

La idea no era atender solo a jóvenes y adultos. La estrategia abarcaba a todos y proponía enfatizar la atención en algunos grupos, sectores e instituciones claves: zonas rurales, indígenas, pre-escolar, primeros tres grados de la escuela, docentes, bibliotecas. Claves porque en esos sectores se concentra el analfabetismo, la baja exposición a la cultura escrita y los altos niveles de repetición escolar; claves porque docentes que leen y escriben regularmente y con gusto son puntales del buen leer y el buen escribir de sus alumnos; claves porque un buen sistema de bibliotecas es fundamental para impulsar la lectura y la escritura.  

Entre marzo de 2002 y julio de 2003 realizamos numerosas actividades de preparación y organización de la Minga. UNESCO y UNICEF se involucraron activamente. La Minga arrancó con gran entusiasmo en Guamote, provincia de Chimborazo, por iniciativa de las autoridades locales. Comités de apoyo de la Minga se organizaron, muchas veces espontáneamente, en varias provincias. A lo interno del Ministerio de Educación realizamos varias actividades incluido un programa de alfabetización digital para todo el personal. De todo el país llegaron ideas y propuestas. Periodistas se ofrecieron a dar talleres de escritura a docentes. Docentes se ofrecieron a liderar planes de lectura y escritura en sus escuelas y colegios. Hospitales y cárceles también se mostraron interesados. La Minga concitó interés a nivel internacional. Fui invitada al CERLALC, en Bogotá, a exponer al respecto. Al pie incluyo una cronología de algunas de estas actividades.

Lamentablemente, teniendo todo listo, como tantas veces sucede, la política se interpuso en el camino.

A nivel internacional, la Década de Naciones Unidas para la Alfabetización tampoco tuvo la visibilidad y el impacto que deseábamos y esperábamos. La visión ampliada de la alfabetización no llegó a plasmarse - como tampoco llegó a concretarse la visión ampliada de la educación básica adoptada en la Conferencia Mundial de Educación para Todos, en Jomtien (1990) - y terminó una vez más reducida a alfabetización de jóvenes y personas adultas.

Pongo aquí a disposición pública el documento-síntesis sobre la Minga que circulamos en 2003 y la cronología de lo avanzado hasta julio de 2003, que es cuando terminó mi gestión en el MEC. Estoy segura de que este material, la propuesta y las lecciones de esta experiencia trunca, pueden servir a los interesados en impulsar iniciativas similares dentro y fuera del Ecuador.

 CARACTERISTICAS DE LA MINGA

Nacional
▸ Abarca todo el territorio nacional. Puede llegar, con estrategias específicas, a los ecuatorianos fuera del país.

Ecuatoriana
▸ Parte de la especificidad de las realidades del Ecuador.
▸ Recupera la experiencia nacional en campañas y planes de alfabetización, educación básica y educación ciudadana de personas jóvenes y adultas.
Prioriza lo propio: capacidades humanas, técnicas y financieras.
▸ Aprende del conocimiento y de la experiencia internacionales, no para importar modelos sino para iluminar la búsqueda de vías propias.

Ciudadana
▸ Es una iniciativa ciudadana, que compromete al Estado, la sociedad civil y la empresa privada.
▸ Participan y aportan todos los sectores y grupos interesados en la construcción de una ciudadanía informada y de una sociedad que lee y escribe.

Incluyente
▸ Incluye a todos: niños, jóvenes y adultos, alumnos y profesores, personas analfabetas y profesionales, sin discriminación de ningún tipo, ya sea como: a) organizadores, patrocinadores e impulsores de la minga a nivel nacional, provincial y local; b) educadores; c) educandos.
Dirigida no sólo a quienes no saben leer y escribir sino a todos quienes desean desarrollar y perfeccionar su capacidad para leer y escribir. 


Estratégica
▸ Prioriza a sectores y grupos claves para el avance de la lectura y la escritura:
- jóvenes y adultos analfabetos y semi-alfabetizados que no han ido a la escuela o la han abandonado al poco tiempo;
- área rural, indígenas y mujeres, que es donde se concentra el analfabetismo en el país;
- niños y niñas que asisten al pre-escolar y a los dos primeros grados de la escuela, que es donde se concentra la repetición escolar, por lo general asociada a problemas de enseñanza y aprendizaje de la lectura y la escritura;
- docentes del sistema escolar, pues de su calidad como lectores y escritores depende en buena medida su potencial como formadores de alumnos lectores y escritores;
- el Sistema Nacional de Bibliotecas (SINAB).

Solidaria
▸ La base de la minga es el trabajo voluntario, la ayuda mutua, la cooperación y la solidaridad entre personas, grupos, comunidades e instituciones. “Quien más tiene, tiene una responsabilidad con quien menos tiene”, “Quien sabe más enseña al que sabe menos”, “Cada uno enseña a otro”.
▸ El sector privado tiene un papel importante en el financiamiento y aporte de recursos materiales. Los medios de comunicación tienen la oportunidad de articular sus intereses y el interés social.
▸ Los docentes son claves no solo por su rol en las aulas sino como agentes multiplicadores a nivel familiar y comunitario. El ideal de la escuela como institución polivalente, que dinamiza el aprendizaje de toda la comunidad, adquiere vida real.
▸ El aprendizaje inter-generacional se potencia. Los jóvenes tienen un papel fundamental como educadores de niños, de adultos y de otros jóvenes, y como dinamizadores y articuladores de las instituciones e iniciativas a nivel local.

Integral
▸ Asume el lenguaje como totalidad, en sus cuatro funciones: hablar, escuchar, leer y escribir. El desarrollo de la lectura y la expresión escrita va de la mano del desarrollo de la expresión oral.
▸ Promueve el desarrollo integral de personas y grupos, atendiendo no sólo los aspectos cognitivos sino también los afectos, las motivaciones, las aspiraciones, las relaciones con otros y con el medio, la convivencia, la participación ciudadana y la acción transformadora de la realidad.
▸ Incluye a todas las instituciones y sistemas de aprendizaje: la familia, la escuela, la comunidad, la naturaleza, el lugar de trabajo, la biblioteca, los medios de comunicación, etc.
▸ Articula todas las modalidades de aprendizaje: formal, no-formal e informal, presencial y a distancia, dirigido y autodirigido, individual y en grupo.
▸ Adopta una amplia gama de objetivos, contenidos e instrumentos de lectura y escritura, incluyendo el libro, el periódico, la radio, la televisión, la computadora, Internet.

Positiva
Avanza a partir de lo existente, así como de la identificación de buenas prácticas a nivel nacional e internacional.
▸ Se apoya en las posibilidades y no solo en los obstáculos, en las fortalezas más que en las debilidades, en lo que hay más que en lo que hace falta, en lo que se sabe más que en lo que se ignora.

Sostenida
▸ Aspira a ser un esfuerzo sostenido a lo largo de al menos una década.
▸ Implica una estrategia de largo plazo, que habrá que periodizar, definiendo criterios y pautas de avance para el corto y el mediano plazo.

Sustentable
▸ No depende de voluntades y recursos internacionales, creando así condiciones para su apropiación, relevancia, expansión y permanencia en el tiempo.


Multisectorial
▸ Articula educación, cultura, deporte, trabajo, entretenimiento, vida familiar, comunitaria, social y económica. La lectura y la escritura se vinculan y aplican a todos los aspectos de la vida, y no solo a la acción educativa sino al mundo de la información y la comunicación.

Diversificada
▸ No pretende fijar un modelo o metodología igual para todos. Reconoce la necesidad de principios y criterios orientadores, pero también la necesidad de traducirlos en estrategias y modalidades diferenciadas, que respondan a las realidades, posibilidades y necesidades de cada grupo y contexto.
▸ Reconoce la existencia de diversas nacionalidades, pueblos y lenguas, y por ende la necesidad de entender la interculturalidad y el multilingüismo como un tema y un desafío para toda la sociedad, no solo para la sociedad indígena.

Plural
▸ Respeta y valora la diversidad de criterios, ideologías y posiciones en el empeño por avanzar hacia un objetivo común. 

Participativa
▸ Impulsa la participación de todos los sectores y en las distintas etapas del proceso: diagnóstico, consulta, planificación, ejecución, desarrollo, seguimiento, y evaluación.

Aglutinante
▸ Suma esfuerzos, va agregando territorios, voluntades y capacidades, lecciones aprendidas y correctivos a medida que avanza.

Articuladora
▸ Busca articular y coordinar los esfuerzos, iniciativas y programas existentes, tanto a nivel local como intermedio y central, vinculados a los diversos sectores y actores; organizaciones sociales, religiosas y políticas, comunitarias, barriales, de mujeres, de jóvenes, universidades, centros de investigación, bibliotecas, telecentros, etc.
▸ Tiende puentes entre niños, jóvenes y adultos, familia y escuela, escuela y comunidad, familia, escuela y biblioteca, biblioteca y computadora, aprendizaje formal, no-formal e informal, educación y cultura.

Transformadora
▸ Su objetivo es contribuir a la transformación superadora y el desarrollo de las personas, las familias y las comunidades, pensando en la transformación social y el desarrollo humano como país.
▸ Promueve el espíritu crítico y el pensamiento autónomo, la autoestima, la organización y la participación social, el orgullo nacional y la valoración de lo propio.
▸ Adopta el aprendizaje y el trabajo en equipo, la cooperación y la solidaridad, la relación democrática entre quienes enseñan y quienes aprenden.
▸ Adopta un enfoque educativo que privilegia el grupo, apuntando hacia la construcción de comunidades de aprendizaje: el aula de clases, la institución escolar, la escuela, el barrio, la comunidad rural, la ciudad, el municipio, como comunidades de aprendizaje.


LO AVANZADO (MARZO 2002 - JULIO2003)


11 marzo 2002.- El Ministro de Educación, Juan Cordero, solicita a Rosa María Torres (asesora) asumir la preparación de la Década de la Alfabetización en el país, con el respaldo de UNESCO y el apoyo financiero de UNICEF.

18 marzo 2002.- Reunión con los Directores Nacionales del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), convocada por el Ministro Cordero, para informarles acerca de los preparativos de la Década y de la visión renovada de la lectura y la escritura propuesta.

19-30 julio 2002.- Reuniones con Directores Nacionales del MEC para tratar sobre la articulación entre la Educación para Todos (1990-2015) y la Década de la Alfabetización (2003-2012).

1-2 agosto 2002. Casa UNESCO, Quito. Taller Nacional “Hacia un Ecuador que Lee y Escribe”, MEC-UNESCO-UNICEF. Participan cerca de 100 personas de organismos gubernamentales, no-gubernamentales e internacionales. Se anuncia que Chimborazo será provincia prioritaria, dados los altos índices de analfabetismo así como la importante tradición alfabetizadora de esta provincia. Se crea un Comité de Seguimiento del taller. La relatoría del taller se distribuye a los participantes; un “documento en proceso” abierto a aportes de personas e instituciones que no estuvieron presentes.

24 Agosto 2002. Creo el grupo electrónico Ecuador-lee-escribe@gruposyahoo.com para la comunicación y el seguimiento a las actividades de preparación y organización de la Década de la Alfabetización en el país. El grupo se crea con los participantes del taller y es ampliado más adelante con otras personas interesadas. El grupo se centra en:
a) información nacional e internacional en torno a temas y problemas vinculados a la lectura y la escritura;
b) diseminación de experiencias significativas a nivel nacional e internacional;
c) comunicación entre los miembros del grupo.

8 septiembre 2002.- Día Internacional de la Alfabetización. Lanzamiento de la “Minga de la Alfabetización” (2002-2012) en el Cantón Guamote, Chimborazo, a iniciativa de las autoridades locales (Municipio de Guamote, Parlamento Indígena y Popular, Comité de Desarrollo Local y Mesa de Educación) y enmarcada en la perspectiva de la Década. Se da a conocer un plan para dicha minga, elaborado por las autoridades locales con la colaboración de las direcciones provinciales de educación hispana e indígena. Esta experiencia sirve de detonante e inspiración para iniciativas similares en el resto del país. Se adopta el término minga, por su tradición y valor cultural, y porque sintetiza el espíritu de trabajo solidario, de ayuda y beneficio mutuo, realizado voluntariamente y con alegría.

8-9 septiembre 2002.- Riobamba, Chimborazo. Taller de Planeamiento Estratégico de la Dirección Nacional de Educación Intercultural Bilingüe (DINEIB), en el cual se incluye una presentación y discusión en torno a los preparativos de la Década.

12 septiembre 2002. Quito. Reunión con miembros del Comité Ejecutivo de la Unión Nacional de Educadores (UNE), en torno a la Década y al rol de la UNE en ésta.

24 septiembre 2002. Quito. MEC-PLANEMEC/UNICEF. Taller de trabajo conjunto entre los equipos técnicos del Contrato Social por la Educación y el Plan Nacional de Educación para Todos. 

Septiembre-noviembre 2002.- Redacción de un primer borrador del documento-base de la Minga. Se inspira en la experiencia nacional e internacional sobre el tema, y recoge lo trabajado durante el Taller Nacional así como comentarios y aportes posteriores en eventos y reuniones. Recoge asimismo las primeras iniciativas que han empezado a surgir en el país en torno a la Década de la Alfabetización, empezando con la de Guamote. Esta primera versión del documento es circulada en el grupo yahoo ecuador-lee-escribe y entre otros grupos y sectores interesados en el quehacer educativo y cultural del país.

16 Diciembre 2002.- Reunión en el MEC con el Comité de Seguimiento del Taller “Hacia un Ecuador que Lee y Escribe”, para afinar el documento y la estrategia, con la participación de diversas organizaciones que estuvieron en el taller, y preparar el lanzamiento de la Minga coincidiendo con el lanzamiento mundial de la Década de la Alfabetización, en febrero 2004, en Nueva York. Asisten 16 personas en representación de: MEC, Casa de la Cultura Ecuatoriana (Campaña de Lectura “Eugenio Espejo”), CEPP, ESPE, Fundación El Comercio y PNUD. Hago una presentación del documento revisado. Se llega a acuerdos y compromisos. Se circula posteriormente la ayuda memoria de la reunión.

15 Enero 2003.- El Ministro Juan Cordero deja sus funciones, al concluir el gobierno de Gustavo Noboa. Asumo como Ministra, designada por el Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik. La Minga tendrá continuidad entre gobiernos, lo que aparece como una situación privilegiada.

5 Febrero 2003.- Toma del despacho del MEC por parte de integrantes de Sociedad Patriótica, partido de gobierno de Lucio Gutiérrez; piden ser posesionados en cargos en el Ministerio. Amenaza de paro por parte de los empleados administrativos en cinco ministerios, incluido el MEC. Dados estos y otros conflictos, se decide postergar el lanzamiento de la Minga hasta abril.

13 Febrero 2003.- La Década de Naciones Unidas para la Alfabetización se lanza oficialmente en la ONU en Nueva York. El Secretario General de la UNESCO, Sr. Koichiro Maatsura, designa a a Sra. Laura Bush como Embajadora Honoraria de la Década, lo que levanta críticas y rechazos especialmente en América Latina. Desde la comunidad de firmantes del Pronunciamiento Latinoamericano por una Educación para Todos cuestionamos dicha designación y circulamos una carta a la que adhirieron miles de personas e instituciones a nivel mundial.

Febrero 2003.- Un documento revisado (segunda versión) de la Minga es circulado ampliamente a nivel nacional, y alojado en la página web del MEC www.mec.gov.ec para acceso público.

Marzo 2003.- Inicia la alfabetización digital al personal del MEC no familiarizado con las TIC. Se organizan grupos, incluyendo al personal técnico y también al administrativo y de servicios. El curso dura dos semanas para cada grupo. Concluye con la apertura de una casilla personal de correo electrónico. Se enseña a manejar la recién creada página web del MEC. Empezamos gestiones para conseguir computadoras donadas y para reciclar computadoras y distribuirlas a centros seleccionados.

Abril 2003. Empezamos a preparar la Campaña de Renovación Pedagógica, a fin de remover viejos métodos de enseñanza y aprendizaje, especialmente en torno a la lectura y la escritura.

15 mayo 2003. Taller Nacional de los Jefes Provinciales de la Dirección Nacional de Educación Popular Permanente (DINEPP) para informarles sobre la Minga y sobre las nuevas tendencias en el campo de la alfabetizacion infantil y adulta.

1 junio 2003. Casa Abierta del MEC para los Niños. Se alienta a los niños a tomar el micrófono y dejar mensajes y recomendaciones al MEC y a la Ministra acerca de qué les gusta y no les gusta de la escuela. Los testimonios de niños y niñas son sistematizados, circulados por correo electrónico e impresos en un pequeño tríptico.

12 junio 2003. Conformación de un Comité Provincial de la Minga en la provincia del Azuay.

21 Junio 2003.- A iniciativa de personas e instituciones de Guayaquil, se organiza una reunión en el Colegio Americano de Guayaquil para hacer una presentación de la Minga y, a partir de allí, iniciar la conformación de un comité de la Minga en la provincia del Guayas.

25 Junio 2003.- Se firma el Acuerdo Ministerial 1560 que reforma el reglamento de la participación estudiantil (Artículo 10, literal a) agregándose al final: “El porcentaje de colegios que participen dentro del ámbito cultural, en promoción, difusión, y gestión cultural, así como en animación de la lectura, no será menor al 25% del total provincial”.

11 julio 2003.- Circulo el Comunicado No. 78 al personal del MEC, anunciando materiales de divulgación y comunicación pública - spots, instructivos, trípticos - en torno a la Minga.

15 Julio, 2003. - Presento la Minga en el auditorio del MEC, en Taller Nacional de Coordinadores del SINAB (Sistema Nacional de Bibliotecas). Se encarga al SINAB impulsar la Minga en cada provincia. Se acuerda fortalecer las bibliotecas del SINAB como una red, articulando libros y computadoras.

16 Julio 2003.- Comunicado No. 81 al personal MEC. Informo sobre la creación de la Biblioteca Virtual de Estudios y Pensamiento Educativo Ecuatorianos, alojada en la página web del MEC, y sobre la conformación de un Comité Editorial.

18 Julio 2003.- Audiencia pública en Chimborazo, seguida de una presentación sobre la Minga. Se invita a las autoridades e instituciones presentes a organizarse a nivel provincial para impulsar la Minga en la provincia.

20 Julio 2003. - Comunicado No. 82 al personal del MEC sobre lineamientos de política informática para la educación en zonas rurales: a) aprovechamiento de lo existente, b) colectivización de los recursos, c) enfoque comunitario, d) articulación entre libro y computadora, e) reciclaje de computadoras, f) campaña de recolección de máquinas de escribir, y g) servicios itinerantes (Proyecto “Caravanas del Saber”).
21 Julio 2003. - Concluye abruptamente mi gestión al frente del Ministerio de Educación y Culturas. El Coronel Lucio Gutiérrez pide mi renuncia y me informa que "ya tiene nueva ministra". Pocos días después el movimiento Pachakutik rompe la alianza con Gutiérrez y se retira del gobierno.

* Rosa María Torres del Castillo. Ecuatoriana. Pedagoga y lingüista. Especialista y asesora internacional en temas de educación, alfabetización y cultura escrita, y aprendizaje a lo largo de la vida. Fue Coordinadora del Area de Educación y Comunicación Popular en el INIES-CRIES en Nicaragua (1983-86), Directora Pedagógica de la Campaña Nacional de Alfabetización “Monseñor Leonidas Proaño” (1988-90), asesora en la Sección de Educación de UNICEF en Nueva York  (1991-96), Directora de Programas para América Latina de la Fundación Kellogg con sede en Buenos Aires (1996-98), investigadora en el IIPE-UNESCO Buenos Aires (1998-2000), y Ministra de Educación y Culturas (2003).
Fue miembro del equipo de asesores internacionales que trabajó con la UNESCO en la preparación de la Década de la Alfabetización; redactó el Documento Base de la década. Fue miembro del Jurado Internacional de los Premios de la Alfabetización de la UNESCO. Impulsó y coordinó el Pronunciamiento Latinoamericano por una Educación para Todos y moderó durante diez años Comunidad Educativa, la comunidad virtual de firmantes. Miembro fundador y miembro del primer equipo técnico del Contrato Social por la Educación en el Ecuador (2002-2003). Autora de varios libros y numerosos artículos sobre el tema educativo. Durante ocho años mantuvo una página semanal sobre Educación en la revista Familia del diario El Comercio de Quito. Blog personal: OTRAEDUCACION http://otra-educacion.blogspot.com/

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