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Qué, cómo, dónde, cuándo y para qué aprender







Este libro ¿Qué (y cómo) es necesario aprender?, publicado originalmente en 1994, es mi libro más «exitoso» hasta el momento. Ha sido publicado en varios países, idiomas y ediciones, y se ha distribuido gratuitamente en Bibliotecas de Maestros en Argentina y en México. ¿Por qué el éxito? Alguien me hizo notar, hace tiempo, que la clave está en la palabra cómo. Maestros y profesores aman los cómos: métodos, técnicas, estrategias, indicaciones sobre el qué hacer.

Qué y cómo enseñar y aprender eran las preguntas que nos hacíamos hasta hace poco. Ahora se han agregado dos preguntas más: dónde y cuándo.
Porque se han multiplicado los lugares de aprendizaje, y se ha ampliado el aprendizaje a lo largo de toda la vida. El sistema educativo dejó de ser el único sistema educativo. Se reconoce la ubicuidad e importancia de los aprendizajes informales, de los aprendizajes digitales y de los aprendizajes autodidactas, y estamos todos más expuestos a la posibilidad de continuar aprendiendo a lo largo de la vida, de una vida que es cada vez más larga y en la que hay mucho más para aprender.

Veamos unos pocos ejemplos.

¿Dónde y cuándo se aprende a leer?


Decir que en la infancia y en la escuela no es exacto y es insuficiente. No todo niño o niña aprende a leer en la escuela, aunque asista a ella; muchas personas aprenden a leer y escribir en la juventud o en la edad adulta; los primeros contactos con la lengua escrita se dan en la familia; aprender a leer y a gustar de la lectura es un aprendizaje que se extiende a lo largo y ancho de la vida, en la calle (paredes, rótulos), en los medios (la campaña Turn on the Subtitles evita doblar películas y series a fin de estimular la lectura de subtítulos en la televisión y de paso aprender idiomas extranjeros), en la biblioteca, en la iglesia, en el mercado, a medida que leemos, a medida que la escritura se desparrama del papel a las pantallas y que nos familiarizamos con la lectura digital.
 
La dicotomía analfabeto/alfabetizado ya no es aceptable; se reconoce que leer y escribir tienen diversos niveles de manejo y que estos se logran en un largo proceso que excede al sistema escolar y se prolonga a lo largo de la vida. Aprender a leer requiere enseñanza y requiere práctica: a leer se aprende leyendo. Mientras más se lee, mejor se lee y más se desarrolla la capacidad de comprensión lectora.

La educación de los padres, la existencia o no de un ambiente letrado en el hogar y en el vecindario, y el número de bibliotecas por habitante son indicadores que se mencionan en el aprendizaje de la lectura y en la motivación para leer. Niños y niñas pobres y de escuelas pobres, así como hablantes de lenguas distintas a la lengua de instrucción, obtienen usualmente bajos puntajes en las pruebas. No cabe pretender que todos los niños y niñas aprendan a leer a la misma edad y al mismo ritmo, pues sus condiciones son muy diferentes.


▸ ¿Dónde y cuándo se aprende a escribir?



Igual que la lectura, la escritura es un aprendizaje que se da y perfecciona a lo largo de la vida. Generalmente aprendemos a escribir en la infancia, con la mediación de la escuela. Pero para quienes no tienen oportunidad de acceder a la escuela cuando niños, aprender a escribir puede darse en cualquier momento de la juventud o de la edad adulta. Escribir, por otra parte, ya no es solo escritura a mano sino también escribir con la ayuda de un teclado y sobre la pantalla. La alfabetización incluye hoy la
«alfabetización digital».

Igual que con la lectura, los primeros acercamientos a la escritura se dan en la primera infancia, antes del contacto con la escolarización, a partir del juego y de la observación de materiales y actos de lectura y escritura. Investigaciones pioneras de Emilia Ferreiro en los 1970s-1980s en diferentes países y culturas mostraron que niños y niñas de 3-4 años distinguen letras de números y saben cuál es la orientación espacial de la escritura en su lengua (de izquierda a derecha o de derecha a izquierda, de arriba a abajo o de abajo a arriba).

Niños y niñas llegan a la escolarización con hipótesis y conocimientos sobre la lectura y la escritura, generalmente desestimados por la escuela. A menudo, ésta frena antes que estimula la curiosidad y el deseo de aprender con que llegan los niños. De ahí en adelante, la escritura en el medio escolar tiene usualmente pocos estímulos. Hay niños, y sobre todo niñas, que llevan un diario personal, o que se crean un blog, en tiempos modernos. A menudo, el trabajo viene a exigir escritura por primera vez con una utilidad real. El mundo virtual vino a trastocar el recorrido y la dinámica convencionales, irrumpiendo en la vida de millones de niños, adolescentes y jóvenes como un mundo nuevo que puso la escritura a la mano y en el centro, dotándole de funcionalidad y de valor comunicacional.

▸ ¿Dónde y cuándo se aprende a calcular?

El Roto


Niños y niñas nacen con un sentido innato de las cantidades, el cual les ayuda a desarrollar posteriormente el pensamiento matemático, en contacto con situaciones del mundo real: juegos infantiles, mandados, excursiones a la tienda o al mercado, transacciones comerciales de los adultos, etc. Antes de llegar a la escuela, niños y niñas han realizado mentalmente operaciones básicas de conteo, numeración, clasificación, comparación, etc. El conocimiento matemático temprano, realizado en la primera infancia y en la infancia, tiene enorme repercusión en el desarrollo matemático ulterior. La llamada «ansiedad matemática», que afecta especialmente a las niñas en el ámbito escolar, dificulta el aprendizaje de las matemáticas.

Niños y adolescentes en situación de calle, que lidian con la supervivencia, desarrollan importantes habilidades matemáticas sin haber pisado la escuela. En la vida diez, en la escuela cero se titula un libro publicado en Brasil en 1988 y que causó revuelo al presentar los resultados de un estudio de diez años que reveló que estos adolescentes son mucho mejores y más rápidos para hacer cálculos, incluidos cálculos complejos, que adolescentes escolarizados. Aquí entran en juego diferencias entre la matemática como ciencia y como actividad humana, la matemática escrita y la matemática oral, el aprendizaje práctico y el aprendizaje formal, el autoaprendizaje y el aprendizaje dirigido.

▸ ¿Dónde y cuándo se aprende valores?



¿Dónde y cuándo aprendemos el respeto a los demás, la honestidad, la empatía, la amabilidad, la generosidad, la solidaridad, la colaboración, la conciencia de la diversidad, la capacidad de escucha, el espíritu de servicio a los demás?. La investigación viene mostrando que
la empatía, el desprendimiento y la capacidad de perdonar se acrecientan con la edad y llegan a su apogeo en la tercera edad.

Estudios indican que los valores fundamentales se aprenden en la familia y en la infancia, a través del ejemplo de otros y en situaciones de la vida cotidiana. El estudio ERCE 2019 aplicado por el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE) de la UNESCO en 16 países de América Latina encontró que un gran porcentaje de los estudiantes de sexto grado han desarrollado las tres habilidades socio-emocionales que evaluó entre estudiantes de ese grado -
apertura a la diversidad (disposición a relacionarse con personas de grupos distintos al propio), autoregulación escolar (capacidad para regularse a sí mismos al realizar actividades académicas) y empatía (capacidad para ponerse en el lugar del otro) - pero que "si bien el rol de las escuelas es importante en el desarrollo de esas habilidades socio-emocionales, es menor que su incidencia en los logros de aprendizaje en Matemática, Ciencias y Lenguaje".

En verdad, los valores - positivos y negativos - se aprenden y desaprenden a lo largo de la vida, en la familia, en la comunidad, en el grupo de amigos, en el trabajo, en los medios, en la lectura, en la introspección, en excursiones y viajes, en relaciones inter-culturales, etc. El deporte constituye un espacio fundamental no solo para el desarrollo de la actividad física y el la preservación de la salud sino para el desarrollo de la disciplina, el espíritu de colaboración y el trabajo en equipo. El
«aprendizaje servicio» - aprender mientras se sirve a otros - es una de las maneras más gratificantes de aprender, a cualquier edad. Enseñar, de hecho, es una de las mejores maneras de aprender.

▸ ¿Dónde y cuándo se aprenden los estereotipos de género?


Los estereotipos de género se aprenden en primer lugar en la familia, como corroboran estudios en diferentes partes del mundo. Un papel importante juegan asimismo los medios de comunicación y el sistema educativo.

Niños y niñas son socializados de maneras diferentes, con expectativas diferentes, con roles diferentes, tanto en el hogar como en las aulas. Las niñas son educadas en la subordinación, la obediencia, la pasividad, el valor de la apariencia, las tareas domésticas.

Es fundamental, por eso, trabajar el tema género con padres y madres, en programas de educación parental, así como con el profesorado, tanto en la formación inicial como en servicio. Es esencial asimismo incidir en los medios de comunicación a fin de revisar políticas y programas que refuerzan prejuicios y estereotipos en torno a las niñas y las mujeres.

▸ ¿Dónde y cuándo aprendemos a cuidarnos a nosotros mismos y a los demás? 



¿Dónde y cuándo aprendemos a cuidarnos a nosotros mismos y a los demás? Nuevamente, el hogar y la comunidad son los espacios primordiales en el desarrollo de estos aprendizajes, del autocuidado y del cuidado a familiares y vecinos.
En particular, la ayuda, la cooperación y la solidaridad son parte esencial de la supervivencia y de la experiencia de vida de las familias y comunidades pobres. Niños y niñas aprenden desde muy pequeños a cuidar de sus hermanos menores, de sus padres y abuelos, hacen mandados, se ocupan de las tareas domésticas incluyendo la limpieza, el arreglo, la cocina, etc. Colaboran asimismo en el ingreso familiar, trabajando en lo que pueden tanto en el campo como en la ciudad.

El sistema educativo no enseña conocimientos útiles (ancestrales y modernos) para que cada persona, desde la infancia y progresivamente, aprenda a cuidar su propia salud física y mental, mediante la alimentación, el ejercicio, el sueño, la meditación, etc. Menos aún enseña a cuidar a los demás, a familiares y amigos, a las personas que nos rodean.

La pandemia del COVID-19 reafirmó, a escala global, la importancia de los cuidados. Los «cuidadores», dentro y fuera del hogar, pasaron a considerarse personas esenciales. Médicos, enfermeros y personal sanitario en general pasaron a ser héroes y heroínas aplaudidos en cada barrio, en cada comunidad y a nivel nacional. Por primera vez, asimismo, la salud mental - en todas las edades - pasó a ser tema de preocupación, análisis y debate. Para aprender a cuidar a otros es indispensable, en primer lugar, aprender a cuidarse a uno mismo.

Todo esto se aprende generalmente fuera de las aulas, en el hogar, con una mascota, con amigos y vecinos, en el trabajo, a través de los medios, la organización social, libros de autoayuda, etc. Y finalmente en la universidad, como una opción profesional.


▸ ¿Dónde y cuándo se aprenden las habilidades artísticas y el aprecio por el arte?

"Todos los niños nacen artistas.
El problema es cómo seguir siendo artistas al crecer": Picasso
.


Niños y niñas cantan, bailan, dibujan, pintan, libremente y disfrutando, sin temor al juicio de los demás. Muchos revelan aptitudes artísticas extraordinarias a temprana edad, sorprendiendo a padres y a maestros. Pocos tienen la suerte de ser valorados y estimulados en el desarrollo de la creatividad y la imaginación, tanto en el hogar como en el sistema escolar. La mayoría no tiene esa suerte, con lo cual pierde la motivación y el impulso. Muchos talentos quedan sepultados bajo normativas rígidas y expectativas que no tienen en cuenta la opinión y el sentir de los niños. Muchas personas «descubren» y desarrollan sus talentos artísticos en la edad adulta y en la tercera edad.

La buena escuela enseña a valorar el arte y las expresiones artísticas. La Pedagogía Waldorf enseña a través del arte. Lastimosamente, ésta no está difundida en la escuela pública ni suele ser parte de la formación docente. Viene desarrollándose más bien en el ámbito privado, en planteles pagos a los que asisten sectores medios y altos.

El juego, el contacto con la naturaleza, el aprendizaje al aire libre, la lectura, contribuyen a desarrollar la creatividad. La buena formación docente y el buen docente se ocupan no solo de los aspectos académicos sino también y principalmente de la sensibilidad y el desarrollo de los talentos y habilidades artísticas. Finlandia elige a los candidatos a futuros docentes entre quienes muestran aprecio por las artes y cultivan la lectura, el canto, el baile u otras habilidades artísticas, no solo ni necesariamente entre quienes tienen meritorias trayectorias académicas.

▸ ¿Dónde y cuándo se aprende a cocinar y sobre alimentación saludable?

Niños y niñas que aprenden a cocinar lo hacen generalmente en la cocina familiar, observando o ayudando a sus mamás o a sus
abuelas. En zonas rurales y en comunidades indígenas se aprende desde temprano acerca de las propiedades y usos medicinales de las plantas. Hoy muchas personas aprenden a cocinar en la juventud o en la edad adulta, con ayuda del Internet, tomando cursos o estudiando gastronomía profesionalmente. Las redes sociales ofrecen muchos contenidos sobre gastronomía y alimentación saludable, para quien desea aprender. 
 
La escuela común no ha enseñado educación alimentaria, conocimientos profundos acerca de la alimentación y los alimentos, sus orígenes, propiedades, procesamiento, etc. Tampoco ha enseñado a cocinar, asumiendo que éste es un saber esencialmente familiar y doméstico, transmitido de manera inter-generacional. Hay planteles que empiezan a incorporar «home skills » como lavado, planchado y cocina para el alumnado masculino. En Finlandia, muchas escuelas públicas tienen clases de cocina, debidamente equipadas para el efecto, en las que se integran niños y niñas.

▸ ¿Dónde y cuándo se aprende a sembrar y cultivar?


En el campo, desde la infancia; es parte de la subsistencia, de la vida cotidiana, de la cultura. En las ciudades, no es común, salvo en familias que han migrado del campo. Las escuelas en general carecen de huertos, aunque muchas integran cada vez más plantas a las aulas, las cuales se integran a la enseñanza y al cuidado por parte de los alumnos. Huertos caseros, escolares y comunitarios van en aumento y se vuelven tendencia en muchos lugares, mientras Internet se puebla también de contenidos vinculados a la producción agrícola. El programa multigrado Escuela Nueva, en Colombia, incorporó la huerta como un elemento curricular importante en las escuelas.


▸ ¿Dónde y cuándo se aprende a manejar un teclado o un dispositivo digital?

Aprender a manejar una computadora o un celular es relativamente fácil para los niños, comparado con lo que significa hacerlo en la edad adulta o en la tercera edad. Por lo general, para niños y adolescentes se trata de un aprendizaje esencialmente autodidacta, basado en la exploración y experimentación, mientras que para una persona mayor es un aprendizaje que requiere guía y ayuda externa. El problema no es la capacidad de aprender sino la disponibilidad y el acceso a dichos dispositivos, vedados para los pobres y los sectores más vulnerables de la sociedad tanto en el hogar como en las aulas, como puso en evidencia la pandemia.

▸ ¿Dónde y cuándo se aprende a cuidar el medio ambiente?

Los niños indígenas aprenden a hacerlo desde que nacen, pues el contacto y el cuidado de la naturaleza son parte de sus culturas. En el mundo andino, la Pachamama no es la madre tierra sino la madre naturaleza, la cual incluye a todos los seres vivos.

En las ciudades, niños y adolescentes aprenden en la familia, en el barrio, en la escuela, en la biblioteca, a través de los medios y del arte, o bien en la juventud y en la edad adulta, mediante cursos o en el contacto con familiares, amigos, vecinos, compañeros.

La presencia cada vez más tangible del cambio climático pone presión por incorporar de manera sustantiva la educación ambiental en los currículos escolares y por aprender al respecto a través de todos los medios al alcance.

Cambiar comportamientos en este terreno viene mostrando ser muy difícil,
especialmente entre las personas adultas. Implica desacomodarse, abandonar viejos hábitos y un viejo estilo de vida y de consumo. La información no es suficiente. Hace falta una pedagogía de shock. Niños, adolescentes y jóvenes aparecen hoy como protagonistas de la lucha ambiental a nivel mundial, como el motor capaz de empujar los cambios de mentalidad y de actitud de los adultos, de sus propios padres, profesores y líderes políticos.

Referencias
- Emilia Ferreiro y Ana Teberosky, Los sistemas de escritura en el desarrollo del niño, Siglo XXI, México, 1979.
- LLECE/UNESCO-OREALC, Resultados del módulo de habilidades socioemocionales del Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE 2019), Santiago, dic. 2021.
https://es.unesco.org/news/resultados-del-modulo-habilidades-socioemocionales-del-estudio-regional-comparativo-y

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