Educar: ¿cuestión de meter o de sacar?


"La verdadera educación consiste en sacar a la luz lo mejor de la persona". Gandhi


Etimológicamente EDUCACIÓN deriva de dos voces latinas: educare (criar, nutrir, guiar, conducir, formar, instruir, de afuera hacia adentro) y educere (sacar, extraer, de adentro hacia afuera).

Educar como educare - meter

Educare entiende la educación como una intervención de afuera hacia adentro. Esta es la visión dominante de educación que conocemos dentro y fuera de sistema escolar, en la familia, en la comunidad, en el trabajo, en la política. Es la 
«educación bancaria» de la que hablaba Paulo Freire y a cuyo cuestionamiento dedicó buena parte de su obra y de su vida.

En versión extrema es 
«la letra con sangre entra». También están el «inculcar valores» o el «llevar la luz del conocimiento». En la cultura escolar es el «dar clase", «dictar clase» o «impartir clase» que, en el podio académico, se vuelve «conferencia magistral». Entrar, dar, dictar, impartir, llevar, inculcar, son algunos verbos reconocibles.

Esta concepción de educar como afuera ➾ adentro está detrás de la infraestructura educativa, las aulas, los auditorios, el currículo, la formación y la capacitación docentes, la evaluación, la definición del 'buen docente' y del 'buen alumno', las pruebas, los puntajes, los ránkings.

Educar como educare es, en última instancia, cuestión de meter: ideas, normas, respuestas correctas, datos, lecturas, autores, teorías, valores. Los educadores son formados como depositadores. Y ellos mismos son capacitados de ese modo. 

Las pruebas evalúan 
cuánto saben educadores y educandos. Las evaluaciones docentes se centran en las informaciones y conocimientos considerados esenciales para educar. Las evaluaciones estudiantiles se ocupan de verificar qué tanto los educandos han sido capaces de retener lo transmitido por los educadores y de recordarlo cuando se requiere. 

La educación como educare es, en definitiva, un ejercicio de transvasamiento. Y hasta de alquimia. Se mete información en la cabeza - como advierte Mafalda - y se espera que ésta se convierta en conocimiento. No obstante, lo que la mayoría de personas pasa por alto es entender que convertir la información en conocimiento implica elaboración y esfuerzo de quien aprende. 

El objetivo de la educación no es la calificación ni el título sino el aprendizaje; el aprender a aprender, a pensar, a resolver problemas, a cuidar y a convivir con otros; el amor por la lectura y la escritura; el desarrollo del pensamiento crítico; el cultivo de la empatía, de la preocupación por el bienestar de los demás y por la preservación del medio ambiente; el impulso hacia el mejoramiento y la transformación permanente de uno mismo y de la realidad circundante.

Educar como educere - sacar


Educere, a diferencia de educare, entiende educar como un movimiento de adentro hacia afuera. El sentido y el fin de la educación no radican tanto en meter como en sacar. Sacar a la luz lo que somos, lo que sabemos, lo que somos capaces de hacer. La acción educativa debe servir no solo para asegurar aprendizajes normados en un plan de estudios sino para generar nuevas necesidades de aprendizaje y para estimular el gusto por aprender.

Las pedagogías críticas, progresistas, alternativas, se han alineado históricamente con el educere. Más allá de las diferencias entre ellas, éste es un punto en común y una marca del espíritu alternativo, de ruptura con la educación convencional, con las pedagogías reproductoras.

 Una educación entendida como educere

- entiende que niños, jóvenes y adultos son seres inteligentes, pensantes, capaces de aprender;
- sabe que la primera infancia es la etapa de mayor aprendizaje en la vida de las personas, que niños y niñas saben muchas cosas antes de llegar a la escuela y que están ávidos por aprender;
- sabe que, para poder educar, es preciso partir de los intereses, saberes y experiencias de los educandos;
- ayuda a los 
educandos a descubrir y desarrollar sus talentos, a «sacar» lo que son, lo que saben, lo que les apasiona, lo que sueñan, lo que les inquieta;
- entiende que la inteligencia no es algo estático sino algo que se desarrolla de manera permanente a medida que se vive y que se aprende;
- reconoce la importancia de la curiosidad, la motivación, la pregunta, el descubrimiento, la sorpresa en el proceso de aprender;
- celebra que todos podemos aprender, cada uno en sus términos, en su lengua y a su propio ritmo;
- concibe al docente no como reproductor de un currículo sino como creador y habilitador de aprendizajes;
- entiende la formación y la capacitación docentes también como educere (partir de lo que son, saben y saben hacer), y les prepara para aprender a sacar lo mejor de sus alumnos.

Una educación entendida como educere se pregunta qué tan eficaz está siendo la intervención educativa para: 
- identificar saberes y talentos;
- desarrollar el gusto por aprender, el hábito del autoaprendizaje y del aprendizaje autónomo; 
- desarrollar el gusto por la lectura y la escritura;
- aumentar la autoestima y la autoconfianza;
- favorecer el aprendizaje profundo; 
- imaginar y construir futuros posibles.

Meter (de afuera hacia adentro) sin sacar (de adentro hacia afuera) es un ejercicio estéril. Educar es una transacción dinámica entre enseñar y aprender. En la dialéctica del sacar/meter se juega uno de los desafíos más creativos del arte de educar. 

El buen educador calibra qué, cuándo y cómo meter y qué, cuándo y cómo sacar a fin de mantener el interés de los educandos. Sabe que su tarea implica aprendizaje permanente, compromiso, empatía, perseverancia, paciencia, investigación, observación, escucha, altas expectativas respecto de sí mismo y de sus educandos, certeza de que no existen verdades inobjetables o eternas, confianza en que todos tenemos algo para enseñar y algo para aprender.

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6 comentarios:

Cesc dijo...

Muy interesante. Gracias por hacernos pensar.
Saludos

Cesc.

Unknown dijo...

me sirvió mucho tu publicación para redactar un tema de opinión respecto a la educación fuera del aula, en actividades altruistas

Rosa María Torres del Castillo dijo...

Me alegro que te haya servido. Este es uno de esos des-aprendizajes fundamentales que debemos hacer en educación, tanto dentro como fuera de las aulas. Rosa María

David CRV dijo...

hola, cuál es la fuente de la referencia sobre la raíz etimolígica de "sacar desde adentro" la sigo buscando sin éxito. Muchas gracias. saludos. DCV

Rosa María Torres del Castillo dijo...

"Etimológicamente, EDUCACIÓN deriva de dos voces latinas: educare (criar, nutrir, guiar, conducir, formar, instruir, de afuera hacia adentro) y educere (sacar, extraer, de adentro hacia afuera)". http://etimologias.dechile.net/?educar

Gabriel Viader dijo...

Muy bueno su artículo, solo me atrevo a no compartir lo de "certeza de que no existen verdades inobjetables o eternas". La muerte es una verdad inobjetable, y la Esperanza eterna, para muchos también. Sepa disculpar la discrepancia.

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