"Escuelas lentas propician el descubrimiento del gusto por el saber,las rápidas dan siempre las mismas hamburguesas". Maurice Holt
“We do not learn from experience. We learn from reflecting on experience.”"No aprendemos de la experiencia sino de reflexionar sobre la experiencia".John Dewey
La prisa de los tiempos se ha enquistado en el mundo de la educación. A medida que hay cada vez más para aprender se abultan los currículos escolares y se espera que el aprendizaje se realice en los mismos tiempos y condiciones. La pandemia del COVID-19 (2020-2022) dejó instalada la idea de la «pérdida de aprendizajes», el «rezago» y la necesidad de «acelerar» los aprendizajes. A su vez, la Inteligencia Artificial (IA) ofrece «ahorrar tiempo» de consulta, lectura y escritura a los autores y hacer el trabajo por ellos. Lo cierto es que el fast learning (aprendizaje rápido), igual que la fast food (comida rápida), hacen mal a la salud, provocan estrés, son difíciles de digerir, renuncian al placer de saborear, llenan sin alimentar, engordan sin nutrir. Comida chatarra, aprendizaje chatarra.
Leer rápido, escribir rápido, estudiar rápido, obtener rápidamente certificados y títulos, aparecen hoy como objetivos deseables para la sociedad dentro y fuera de los sistemas educativos. Se espera que los niños aprendan a leer y escribir incluso antes de entrar a la escuela, que los alumnos estudien cada vez más materias, que elijan un oficio o una carrera a los 15 ó 16 años, que sigan estudiando maestrías y doctorados sin acceder a una experiencia laboral, sin haberse enfrentado a los problemas de la vida real e incluso sin una mínima problematización en torno a los campo de estudio o de trabajo elegidos.
Justamente todo lo contrario a lo que, como especialista, recomiendo en consultas y asesorías a estudiantes y familias: no tratar de escolarizar a los niños pequeños a una edad que no corresponde; prolongar lo más posible la infancia y el juego; reducir la carga de tareas escolares en casa; dejar más espacio y tiempo libre a los estudiantes durante toda su escolaridad; alternar estudio, trabajo y actividades de servicio social; formar más que capacitar a los docentes; aplazar maestrías y postgrados hasta que los conocimientos, las dudas y la experiencia acumulados permitan realmente articular teoría y práctica, aprovechar y disfrutar el estudio sistemático y autónomo.
El aprendizaje chatarra se aceita con el avance de las tecnologías, su ubicuidad y su mayor accesibilidad, en medio de un persistente desconocimiento en torno a lo que significa aprender, comprender, conocer, saber... El aprendizaje tiene condiciones, requerimientos, etapas y ritmos que no pueden ignorarse o violentarse a antojo; aprender implica tiempo, motivación, apropiación, reflexión, emoción, procesamiento, esfuerzo, perseverancia, equivocación y rectificación, contrastación, vinculación entre teoría y práctica, uso de lo aprendido...
Los resultados y las consecuencias de lo «aprendido» a las carreras, es decir, de lo no aprendido, están a la vista en todo el mundo. Se habla de una «crisis global de aprendizaje» pero se trata, en verdad, de una crisis de los sistemas educativos, incluyendo a la familia.
Tres ejemplos de fast-learning:
Alfabetización de adultos
La alfabetización de adultos ha sido tradicionalmente campo de apurados. Los programas y
«métodos» más populares han sido siempre los que ofrecen alfabetizar en tiempos récord. Recordemos que Paulo Freire, cuyo nombre cobró renombre internacional en este campo, propuso en 1963 una campaña nacional de alfabetización - siendo entonces director del Departamento de Extensión Cultural de la Universidad de Recife - que proponía alfabetizar a trabajadores rurales en un mes y medio. No sabemos si se habría logrado pues el plan no llegó a concluir ya que, a raíz del golpe militar de 1964, Freire debió salir de Brasil y asilarse en Chile.
«métodos» más populares han sido siempre los que ofrecen alfabetizar en tiempos récord. Recordemos que Paulo Freire, cuyo nombre cobró renombre internacional en este campo, propuso en 1963 una campaña nacional de alfabetización - siendo entonces director del Departamento de Extensión Cultural de la Universidad de Recife - que proponía alfabetizar a trabajadores rurales en un mes y medio. No sabemos si se habría logrado pues el plan no llegó a concluir ya que, a raíz del golpe militar de 1964, Freire debió salir de Brasil y asilarse en Chile.
El método cubano de alfabetización "Yo Sí Puedo", utilizado en muchos países, debe entre otros su popularidad al corto tiempo contemplado para la capacitación de los alfabetizadores (un breve taller de un día o incluso menos) y para la alfabetización (entre siete semanas y tres meses). El método consta de una cartilla, un manual y 17 vídeos con 65 clases, de las cuales 10 se dedican a la «etapa de adiestramiento», 42 a la etapa de aprendizaje de la lectura y escritura, y 13 a la «etapa de consolidación».
Los resultados del fast-learning en el campo de la alfabetización, llámense campañas o programas, vienen acompañándonos desde hace décadas, obligando al eterno borra y va de nuevo. Los dados por «alfabetizados», sobre todo los que no han tenido ninguna experiencia escolar, terminan con habilidades mínimas de lectura y escritura, pegadas a la cartilla o el manual, inútiles para la vida cotidiana y el desempeño autónomo. El llamado «retorno al analfabetismo» por desuso a menudo no es tal; se trata de procesos de alfabetización inconclusos, que no llegaron a alfabetizar realmente.
Velocidad lectora
La lectura rápida gana adeptos en tiempos que incitan al escaneo más que a la lectura propiamente tal. El afán se ha trasladado a los sistemas escolares como parte de los empeños de reforma educativa.
Embanderado en la «mejoría de la calidad de la educación», el Banco Mundial viene midiendo la velocidad lectora como un indicador de dicha mejoría y de dicha calidad. Para cada grado se fija un determinado número de palabras a leer. El propósito, según lo explicado en el caso de Perú, es lograr un instrumento de evaluación de la «competencia lectora» que sea "fácil de medir y de entender por parte de los padres, los maestros y los electores”. (Como referencia: se considera que normalmente una persona lee en voz alta entre 100 y 130 palabras por minuto; tratándose de lectura silenciosa, 200 palabras por minuto).
La lectura rápida gana adeptos en tiempos que incitan al escaneo más que a la lectura propiamente tal. El afán se ha trasladado a los sistemas escolares como parte de los empeños de reforma educativa.
Embanderado en la «mejoría de la calidad de la educación», el Banco Mundial viene midiendo la velocidad lectora como un indicador de dicha mejoría y de dicha calidad. Para cada grado se fija un determinado número de palabras a leer. El propósito, según lo explicado en el caso de Perú, es lograr un instrumento de evaluación de la «competencia lectora» que sea "fácil de medir y de entender por parte de los padres, los maestros y los electores”. (Como referencia: se considera que normalmente una persona lee en voz alta entre 100 y 130 palabras por minuto; tratándose de lectura silenciosa, 200 palabras por minuto).
Durante la campaña electoral que llevó a Alan García por segunda vez a la presidencia del Perú (2006), el Banco promovió entre los candidatos el proyecto RECURSO de velocidad lectora, el cual fue adoptado por tres de los cuatro candidatos, García incluido (Banco Mundial, Hacia una educación de calidad en el Perú, 2006). Los estándares de velocidad lectora para la escuela primaria peruana quedaron así:
Grado 2: 60 palabras por minuto
Grado 3: 90 palabras por minuto
Grado 4: 110 palabras por minuto
Con variantes, el programa ha sido llevado a otros países latinoamericanos, entre ellos Chile y México. En México, la Secretaría de Educación Pública (SEP) lo adoptó en 2010, en primaria y secundaria, con el nombre de "Programa de Lectura Rápida Competencia Lectora". Se estableció que un niño de primer grado de primaria debe leer más de 59 palabras por minuto para ubicarse en el nivel avanzado, entre 35 y 59 palabras para ubicarse en el nivel estándar, entre 15 y 34 para ubicarse cerca del estándar, y menos de 15 para ubicarse en la categoría requiere apoyo. Para comprobar la velocidad lectora, se instruyó a los maestros medirla entre sus alumnos una vez por semana e incluir el dato en las boletas de calificaciones.
Secundaria acelerada
Comprimir la escolaridad, a fin de ayudar a los «rezagados» a completar un ciclo de estudio en el menor tiempo posible, es algo que viene haciéndose en varios países para la educación primaria y secundaria. Se ofrecen modalidades especiales a jóvenes y adultos con «escolaridad inconclusa» así como a menores de 15 años que han repetido el año, han abandonado la escuela o no tienen acceso a ésta. Se trata básicamente de cursar los mismos contenidos pero en menos tiempo. Aceleración es el término que describe a estas iniciativas.
Un anuncio del fundador de Atari, Nolan Bushnell, circuló profusamente en Internet en 2011, un videojuego que, según él, permitirá hacer la educación secundaria en menos de un año. Speed to Learn (Velocidad para Aprender) es “un sistema de juego que enseña mientras estás jugando", un juego de computación en la nube combinado con actividades aeróbicas, que ofrecerá recompensas para incentivar el conocimiento y la rapidez para responder preguntas, y ejercicios repetitivos para memorización. Decía Bushnell que el juego se ha ensayado en cientos de aulas con 40.000 niños. "Actualmente estamos enseñando materias 10 veces más rápido. Creemos que cuando esté listo seremos capaces de enseñar una secundaria completa en menos de un año. Y creemos que podremos hacer eso hacia fines del próximo año".
Difícil saber qué es lo que se ofrecerá y lo que aprenderán los jóvenes con este programa. Difícil ver esta propuesta circulada entusiastamente por educadores y especialistas no solo estadounidenses sino de otras partes del mundo y especialmente de América Latina. ¿Realmente creen que la educación secundaria puede resolverse con un programa de videojuegos y en menos de un año? ¿A tal punto puede llegar el espejismo de las tecnologías y la incomprensión de lo que es - debería ser - una buena educación secundaria?
Grado 3: 90 palabras por minuto
Grado 4: 110 palabras por minuto
Con variantes, el programa ha sido llevado a otros países latinoamericanos, entre ellos Chile y México. En México, la Secretaría de Educación Pública (SEP) lo adoptó en 2010, en primaria y secundaria, con el nombre de "Programa de Lectura Rápida Competencia Lectora". Se estableció que un niño de primer grado de primaria debe leer más de 59 palabras por minuto para ubicarse en el nivel avanzado, entre 35 y 59 palabras para ubicarse en el nivel estándar, entre 15 y 34 para ubicarse cerca del estándar, y menos de 15 para ubicarse en la categoría requiere apoyo. Para comprobar la velocidad lectora, se instruyó a los maestros medirla entre sus alumnos una vez por semana e incluir el dato en las boletas de calificaciones.
Secundaria acelerada
Comprimir la escolaridad, a fin de ayudar a los «rezagados» a completar un ciclo de estudio en el menor tiempo posible, es algo que viene haciéndose en varios países para la educación primaria y secundaria. Se ofrecen modalidades especiales a jóvenes y adultos con «escolaridad inconclusa» así como a menores de 15 años que han repetido el año, han abandonado la escuela o no tienen acceso a ésta. Se trata básicamente de cursar los mismos contenidos pero en menos tiempo. Aceleración es el término que describe a estas iniciativas.
Un anuncio del fundador de Atari, Nolan Bushnell, circuló profusamente en Internet en 2011, un videojuego que, según él, permitirá hacer la educación secundaria en menos de un año. Speed to Learn (Velocidad para Aprender) es “un sistema de juego que enseña mientras estás jugando", un juego de computación en la nube combinado con actividades aeróbicas, que ofrecerá recompensas para incentivar el conocimiento y la rapidez para responder preguntas, y ejercicios repetitivos para memorización. Decía Bushnell que el juego se ha ensayado en cientos de aulas con 40.000 niños. "Actualmente estamos enseñando materias 10 veces más rápido. Creemos que cuando esté listo seremos capaces de enseñar una secundaria completa en menos de un año. Y creemos que podremos hacer eso hacia fines del próximo año".
Difícil saber qué es lo que se ofrecerá y lo que aprenderán los jóvenes con este programa. Difícil ver esta propuesta circulada entusiastamente por educadores y especialistas no solo estadounidenses sino de otras partes del mundo y especialmente de América Latina. ¿Realmente creen que la educación secundaria puede resolverse con un programa de videojuegos y en menos de un año? ¿A tal punto puede llegar el espejismo de las tecnologías y la incomprensión de lo que es - debería ser - una buena educación secundaria?
Así como el Fast Food dio lugar al Slow Food, es hora de cerrar filas en torno a un Slow Learning Movement que haga justicia al aprendizaje, posibilite el «aprendizaje profundo» y el «aprender a aprender», y sea coherente con el Aprendizaje a lo Largo de la Vida.
Para saber más
▸ Acusa experta falta de sustento en programa de lectura de la SEP, La Jornada, México, 18 octubre 2011 ▸ Honoré, Carl, Elogio de la Lentitud, 2004.
▸ La lentitud como valor inmediato
▸ Por favor, ¿podrían dejarme desconectar?, El País, 28 abril 2012
▸ The Slow Movement
▸ Slow Food
▸ Slow Education, educación a otro ritmo
▸ Reflection is the most important part of the learning process
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