¿Cómo quisieran los estudiantes ecuatorianos que sean sus instituciones educativas?


 Rosa María Torres

Ministerio de Educación, Ecuador


“La imaginación es más importante que el conocimiento.
El conocimiento es limitado y la imaginación circunda el mundo”. Albert Einstein



En marzo de 2021, en medio del confinamiento forzado por el COVID-19, el Ministerio de Educación del Ecuador organizó una consulta virtual para indagar opiniones y expectativas de estudiantes, padres de familia, educadores y directivos en torno al futuro de la educación en el país. Las respuestas pueden verse en el sitio ministerial dedicado a la consulta, "Futuros de la educación".

Respondieron niños y jóvenes de 10 a 17 años provenientes de cinco provincias: Guayas y Pichincha, las dos provincias principales, además de Imbabura, Carchi y Sucumbíos. 56% de los estudiantes consultados fueron hombres y 43% mujeres, la mayoría mestizos y radicados en el área urbana.

Lo que más llama la atención son sus pobres expectativas. Puestos a imaginar el futuro, los estudiantes replican esencialmente la misma educación que vienen recibiendo en las aulas. Esto es en sí mismo reflejo del sistema educativo ecuatoriano, y de la poca importancia que Estado y sociedad dan a la educación.

Nuestros estudiantes no son expuestos - ni en la escuela ni en la vida diaria - a modelos educativos alternativos que les permita visualizar otra educación posible. 7% quiere más espacio en las aulas, 3% quiere más espacio para jugar y 12% dice que sería bueno tener computadoras para todos. Eso es todo.

La sociedad ecuatoriana ignoró esta encuesta. No se interesó por saber qué esperan estudiantes y padres de familia de la educación. Ni medios ni articulistas comentaron los pobres resultados. Los temas que acapararon la atención en esos días, en lo que a educación se refiere, fueron los recortes al presupuesto educativo, el pedido de más cupos en las universidades, y la urgencia del retorno a las aulas.


El Ministerio de Educación del Ecuador, con apoyo de UNESCO, UNICEF, Banco Mundial, BID, OEI, VVOB, Plan Internacional y Unidos por la Educación realizó en 2021 la consulta virtual “Los futuros de la educación. Hacia un plan estratégico de la educación ecuatoriana”, enmarcada en la iniciativa mundial Los Futuros de la Educación lanzada en septiembre de 2019 por la UNESCO. El propósito de esta consulta a la comunidad educativa fue "identificar las estrategias y los grandes acuerdos que impulsen la renovación educativa que el Ecuador necesita, incorporando la voz del país en la iniciativa global promovida por la UNESCO".

La consulta indagó las expectativas de estudiantes, profesores, directivos, padres y madres de familia, trabajadores de la educación y otros sectores en torno a la educación que requiere el Ecuador de cara a los desafíos actuales y futuros. No se preguntó sobre la educación superior.

428.000 personas participaron en la consulta en línea, realizada el 1-11 de marzo de 2021.

El ministerio organizó además ocho grupos focales con expertos sobre diversos temas. 

A continuación, en el Foro nacional los futuros de la educación. Hacia un plan estratégico de la educación ecuatoriana (18 marzo 2021) interactuaron por Zoom 400 participantes en 30 mesas de trabajo. Alrededor de 22.900 personas siguieron el evento a través de Facebook Live.

En el Foro se presentaron los resultados de la consulta. Entre otros: 

- 49% de los estudiantes consultados dijo que la destrucción del ambiente es el desafío más grande para el planeta en el futuro

- 28% dijo que la función más importante de la institución educativa es la formación de ciudadanos responsables

- A las mismas preguntas, 24% de los padres y madres de familia, docentes y directivos respondieron que la pobreza, la desigualdad y la crisis económica son el mayor reto que enfrenta el mundo. 

- 21% de las personas consultadas dijeron que fomentar la creatividad, la innovación y el manejo de tecnologías es la finalidad de la educacion en el futuro. 

- La Ministra de Educación, Monserrat Creamer, anunció que el informe final de la consulta se entregaría a la UNESCO y a la sociedad civil. Enfatizó que la propuesta de su gestión y las acciones emprendidas durante la emergencia sanitaria apuntaron a renovar y flexibilizar el modelo educativo, pensando en la conformación de un ecosistema educativo centrado en la escuela, la familia y la comunidad. 

Consulta a estudiantes

242.273 estudiantes participaron en la consulta.
- Edad: 10 a 17 años (60%)
- Provenientes de cinco provincias: Guayas, Costa (39%), Pichincha, Sierra (26%), Imbabura, Sierra (6%), Carchi, Sierra (6%), Sucumbíos, Amazonía (4%).
- Grupo étnico: mestizos (81%), indígenas (6%), blancos (5%), montubios (4%), mulatos (2%), afrodescendientes (2%).
- Nacionalidad: ecuatorianos (98%). De los extranjeros: venezolanos 78%, colombianos 22%.
- Area: urbano 80%, rural 20%.
- Género: masculino 56%, femenino 43%.
- Discapacidad: 3% declara tener alguna discapacidad.

Los estudiantes que respondieron provienen de cinco provincias, entre ellas las dos provincias más grandes del país - Pichincha y Guayas - y una provincia amazónica, Sucumbíos. 

La mayoría de estudiantes que respondieron son del área urbana y 20% del área rural. La mayoría son hombres y mestizos. Casi todos son ecuatorianos. Tratándose de una consulta en línea es explicable que ésta haya sido respondida mayoritariamente por estos grupos y sectores. No se indica qué porcentaje proviene del sistema público y qué porcentaje del sector privado.

Estas fueron las opciones que ofreció el ministerio a los estudiantes para la pregunta ¿Cómo quisieras que fuera tu institución educativa?. Se les pidió que eligieran dos opciones.



- 17% eligió "con profesores que nos enseñen bien"
- 9% eligió "con profesores que nos quieran y protejan"
- 12% eligió "con computadoras para todos"
- 7% eligió "con más espacio en las aulas"
- 3% eligió "con mucho espacio para jugar"

Sorprende porque estos factores - profesores formados y preocupados por sus alumnos, espacios de aprendizaje y de juego, acceso a computadoras - se consideran claves en la calidad de la educación y de la calidad de un plantel educativo; porque en el Ecuador existe maltrato y violencia en la relación profesores-alumnos; porque los profesores tienen una formación deficitaria y se habla permanentemente de la necesidad de su formación; porque especialmente en pandemia se da gran valor al internet y a las computadoras tanto en el hogar como en la escuela.

No sabemos si los resultados serían muy diferentes si los estudiantes que respondieron a la encuesta hubieran provenido de provincias más chicas y pobres, de sectores rurales, de grupos indígenas y afrodescendientes.

En todo caso, estos resultados revelan muy bajas expectativas de los estudiantes respecto de sus instituciones educativas. El modelo educativo que tienen como referente es el modelo escolar convencional, antes que un modelo educativo superador en aspectos fundamentales como son el juego, el buen trato y el profesionalismo docente, y la conectividad, justamente en momentos en que ésta es altamente valorada en el marco de la pandemia.

Esto es sin duda un reflejo de la escasa atención que tiene la cuestión educativa en el Ecuador y de la persistencia de una educación convencional que no ofrece a los estudiantes y a las familias referentes alternativos ni siquiera para desear y soñar. El achatamiento de las expectativas es uno más de los efectos perversos de un sistema educativo de baja calidad. 

Imaginar el futuro no es fácil. El futuro aparece como lejano, intangible, inasible, impredecible. La Psicología y la Ciencia Cognitiva explican que aquello que no se puede imaginar resulta difícil de entender y poco valorado. El arte, los cuentos, la literatura fantástica, la ciencia ficción, son recursos importantes que ayudan a "visualizar" el futuro, a desarrollar el pensamiento prospectivo y la imaginación. Estimular la imaginación y construir visiones alternativas de lo educativo es parte de la política educativa y de la misión de la propia educación.

Consulta a adultos

En la consulta en línea con los adultos participaron 173.628 personas, incluyendo padres y madres de familia, docentes, directivos, psicólogos, y ciudadanía en general. El grueso de quienes respondieron (90%) fueron padres, madres y cuidadores, 84% de ellos mujeres y 67% residentes en la zona urbana en las cinco provincias mencionadas: Guayas (Costa), Pichincha (Sierra), Imbabura (Sierra), Carchi (Sierra) y Sucumbíos (Amazonía).

Las preguntas de esta consulta fueron técnicas, inadecuadas para padres y madres de familia, muchos de quienes seguramente no comprendieron las preguntas.




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Maturana: "El futuro de la humanidad no son los niños, son los mayores"

 
Artículo tomado de La Tercera, Alejandra Jara, 23 marzo 2017


De visita en la Región del Biobío, el Premio Nacional de Ciencias conversó sobre la importancia de que los niños crezcan en un espacio que acoja, escuche, se diga la verdad y donde sus preguntas sean contestadas. "Sólo así se transformará en una persona reflexiva, seria y responsable", aseguró.

"Cuando uno aplaude a alguien sin haber escuchado nada, entonces uno aplaude las expectativas", dijo un sorprendido Maturana apenas subió al escenario de la escuela Hipólito Toro y Salas de Chiguayante, en la región del Biobío, donde fue invitado ayer miércoles a inaugurar el año académico.

La noticia de que visitaría la región se masificó rápido y decenas de personas, ajenas a la comunidad educativa del establecimiento, llegaron hasta el colegio para escuchar al Premio Nacional de Ciencias, arriesgándose incluso a que no las dejaran entrar.

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Bastó que lo mencionaran como el invitado de honor de esta ceremonia, donde también se premió a los profesores destacados de Chiguayante, para que el público estallara en aplausos mientras las cámaras, que transmitieron en directo su presentación vía streaming, enfocaron a varios jóvenes y adultos que se acomodaron como podían al interior del auditorio donde reinó el silencio durante los poco más de 20 minutos que duró su presentación.

"Pero las expectativas nunca se cumplen, ni las propias, ni las ajenas. Lo cual es bueno. Uno puede escuchar sin prejuicios, sin supuestos, sin exigencias y uno puede hablar también desde la espontaneidad", recordó el biólogo y autor de El árbol del conocimiento (1984), antes de comenzar a hablar de "Amar educa", el tema central de su ponencia.

El futuro de la humanidad

"Los niños, niñas y jóvenes se van a transformar con nosotros, con los mayores, con los que conviven, según sea esa convivencia. El futuro de la humanidad no son los niños, somos los mayores con los que se transforman en la convivencia", dijo Maturana en la mitad de su presentación.

El biólogo se dio cuenta de lo sorprendidos que quedaron los auditores con esta aseveración y continuó: "Nosotros hoy somos el futuro de la humanidad. Los niños se transforman con nosotros. Van a reflexionar, van a mentir, van a decir la verdad, van a estar atentos a lo que ocurre, van a ser tiernos, si nosotros los mayores, con los que conviven, decimos la verdad, no hacemos trampa, o somos tiernos", explicó.

Por lo tanto, el enseñar, como parte de la convivencia, es indicar, apuntar la mirada, guiar la reflexión, pero "en cualquier caso los niños se van a transformar con los mayores con los cuales conviven", agregó el biólogo.

"Cuando decimos que amar educa, lo que decimos es que el amar como espacio que acogemos al otro, que lo dejamos aparecer, en el que escuchamos lo que dice sin negarlo desde un prejuicio, supuesto, o teoría, se va a transformar en la educación que nosotros queremos. Como una persona que reflexiona, pregunta, que es autónoma, que decide por sí misma", sostuvo.

Maturana explicó que una de las cosas que surge del lenguaje es la conciencia. Y que existen dos preguntas fundamentales que los niños viven. Una de ellas es "¿mamá cómo se hace?, lo que revela que el niño quiere hacerlo bien. "Todos queremos hacer bien las cosas que sabemos y por eso preguntamos", aclaró el biólogo.

Y la otra pregunta es la que le hace la mamá o el papá al niño: "¿Te das cuenta de lo que estás haciendo?". "Esa es una pregunta maravillosa, lleva la mirada sobre sí mismo. Abre el espacio de la reflexión", dijo Maturana.

Y enfatizó: "Amar educa. Si creamos un espacio que acoge, que escucha, en el cual decimos la verdad y contestamos las preguntas, nos damos tiempo para estar allí con el niño o niña, ese niño se transformará en una persona reflexiva, seria, responsable que va a escoger desde sí".

Porque el acto de escoger es fundamental y constituye un acto de conciencia, aseguró el Premio Nacional de Ciencias Exactas. "El poder escoger lo que se hace, el poder escoger si uno quiere lo que escogió o no, ¿quiero hacer lo que digo que quiero hacer?, ¿me gusta estar dónde estoy?", son algunas de las preguntas que aparecen", explicó Maturana.

El origen de los problemas

En su ponencia, Maturana también abordó que los problemas humanos nunca son de inteligencia, sino corresponden a conflictos de emociones. "Son todos conflictos de deseos y se resuelven con la reflexión", dijo el experto.

También explicó que los humanos hacemos teorías, es decir, constructos lógicos que se fundan en premisas básicas aceptadas a priori desde la emoción. Y para resolver las discrepancias con los otros "hay que ver las coherencias del ámbito en el cual estamos hablando", agregó el Premio Nacional de Ciencias.

Si no nos podemos poner de acuerdo, es porque estamos en ambos teóricos distintos. Estamos argumentando desde premisas básicas diferentes. "Y la única solución es mirar desde donde estamos diciendo lo que estamos diciendo", sostuvo Maturana.

En este tema, el ex académico del MIT fue consultado por uno de los asistentes sobre cómo transformar la política pública en educación que está volcada a los indicadores.

"Conversando", respondió el experto y agregó que "El colegio de profesores se transformó a lo largo de la historia en un sistema gremial, pero en su origen era un sistema de reflexión académica sobre la educación. Un modo de conversar sobre lo que hacemos. Porque si no conversamos ¿qué diremos ante las autoridades gubernamentales?", se preguntó.

Por lo tanto, lo que hoy hay que responder es "¿qué queremos con la educación", dijo el biólogo. Es decir, saber si queremos formar jóvenes que se preparen para la competencia del mercado laboral o para una convivencia democrática, honesta, de mutuo respeto, en la colaboración, en la reflexión.

"Ese es nuestro tema, tenemos que conversar. Pero no tenemos que tratar la conversación como algo banal (…) Tenemos que atrevernos no en una huelga, sino en la conversación y la reflexión", aseguró el Premio Nacional de Ciencias.

Amar educa

"Para que el amar eduque hay que amar y tener ternura. El amar es dejar aparecer. Darle espacio al otro para que tengan presencia nuestros niños, amigos y nuestros mayores", sostuvo Maturana.

Por eso, la educación es la tarea más importante de un país. "Define el ámbito de convivencia en el que ese país se va constituyendo, momento a momento, día a día", agregó el biólogo.

Como yo lo había mencionado anteriormente, en este ámbito la reflexión juega un rol fundamental porque permite mirar dónde estamos. "Si no reflexionamos vamos a caer en un fanatismo, en un ámbito de autoridad absoluta para el que otro obedezca", aseguró Maturana.

Pero a nadie le gusta obedecer, porque es una negación de sí mismo. Sin embargo, en el colaborar "tengo presencia, soy libre, escojo", lo que recordó que es importante aplicar en la crianza de los niños.

"La educación es una transformación en la convivencia y seguirá un camino u otro según la teoría desde las cuales actuemos. Las teorías no son superfluas, definen el espacio en el que nos movemos y las aceptamos. Pero si aceptamos las teorías aceptamos las premisas básicas desde donde se constituyen, de modo que tenemos que ser siempre, o deberíamos ser capaces, de preguntarnos las premisas básicas desde donde se construyen las teorías, el sistema lógico con el cual fundamentamos lo que hacemos", concluyó el Premio Nacional de Ciencias.

Luces y sombras de la pandemia para el cambio educativo

(actualizado: 2 abril 2022)

UNICEF Paraguay


Desde el inicio de la pandemia, en 2020, empezó a hablarse de ésta como una oportunidad para impulsar cambios profundos en los sistemas educativos. El cierre de las aulas, prolongado hasta por dos años en muchos países, constituye un hecho sin precedentes; su impacto para la educación de niños, jóvenes y adultos y para la realidad educativa de los países es imprevisible y dejará secuelas por muchos años. Con el paso del tiempo se fue viendo con mayor claridad no solo las oportunidades sino también las dificultades para hacer efectivos tales cambios y, como era previsible, la multiplicidad de visiones al respecto.

La pandemia no solo puso en evidencia las tremendas desigualdades existentes en el mundo y dentro de cada país en relación a la educación, sino que profundizó dichas desigualdades. El acceso al Internet y al mundo digital apareció
como la panacea para dar continuidad al aprendizaje escolar en ausencia de escuelas, al mismo tiempo que el mundo se enteraba de la enormidad de la brecha digital (más de la mitad de la humanidad no tenía acceso al Internet en 2018) y de la complejidad de poner en marcha políticas de «derecho universal al Internet» en medio de los altos índices de pobreza y de su agudización precisamente como resultado de la pandemia.  

Recojo aquí algunas ideas que fueron parte de mi exposición en el III Seminário Internacional Arte, Palavra e Leitura organizado por la Comunidade Educativa CEDAC (Sao Paulo, 16-19 marzo 2021).

Algunos aspectos positivos favorecidos por la pandemia

Reducción del estrés escolar al que son sometidos alumnos y padres de familia durante el año escolar, incluyendo reglas, rutinas, rituales, horarios, uniformes, movilización, pruebas, calificaciones, etc. Tiempo libre y posibilidad de elegir cómo usarlo, incluido el manejo del aburrimiento, importante para el desarrollo de la creatividad y la autonomía. Pausa al sufrimiento que ocasiona el bullying, fenómeno que afecta a cerca de uno de cada tres estudiantes en el mundo, según un estudio de la UNESCO realizado en 2020 en 144 países. Para los estudiantes víctimas de bullying, estudiar desde el hogar significa un alivio, dada la incapacidad de los sistemas educativos para lidiar con este problema.

Valoración de la escuela. El cierre de las aulas y el confinamiento forzado por la pandemia permitieron percibir con claridad la (multi)funcionalidad del sistema educativo, el sistema social más extendido en el mundo. La escuela no es solo lugar de educación sino también de protección, encuentro y socialización, y de alimentación para millones de niños y niñas, incluyendo a aquellos que reciben ahí la única comida segura del día. El cierre de las aulas significa un quiebre en la cotidianeidad familiar y social que va mucho más allá de pérdidas cognitivas.

Valoración de los profesores. La afirmación de que ninguna tecnología es capaz de sustituir a los docentes se volvió concreta y palpable. La especificidad, utilidad y complejidad de la tarea docente se hizo evidente. Empezaron a brillar por todos lados héroes y heroínas haciendo cosas extraordinarias para asegurar la continuidad escolar de sus alumnos en lugares apartados y en situaciones de gran precariedad.

Visibilización y valoración del papel de los padres de familia, y sobre todo de las madres, como apoyo a la educación escolar de los hijos en el hogar, más allá de la usual ayuda con las tareas escolares. No obstante, dicho papel fue insuficientemente valorado, y desatendido en términos de la educación, la capacitación y el apoyo que requieren las familias para realizar esta tarea para la cual no han sido preparadas. La oportunidad se perdió, en gran medida, para una reflexión y un análisis de la importancia de los cuidados, del histórico papel de las mujeres en dichos cuidados y de la persistente desigualdad a este respecto en relación a los hombres. 

Mayor acercamiento y comunicación entre padres e hijos, compartiendo más tiempo en el hogar, nuevos roles y nuevas dinámicas de comunicación y de convivencia entre trabajo y estudio en casa, tareas domésticas, aprendizajes escolares y no-escolares, juego y esparcimiento. 

 Más presencia de los padres (hombres) en el hogar, gracias al trabajo a distancia alentado por la pandemia, lo que permitió en muchos casos mayor involucramiento de los hombres en la crianza y el cuidado de los hijos y mayor participación en las tareas domésticas. 

Acercamiento y colaboración entre profesores y padres de familia. Muchos profesores asumieron tareas que van más allá del rol escolar, recorriendo comunidades, trasladando materiales, enseñando a sus alumnos a domicilio o bien en su propio hogar. En algunos casos se dio un involucramiento activo también de la comunidad local, plasmándose así la ansiada colaboración familia-escuela-comunidad.

Organización y colaboración entre padres de familia a fin de resolver algunos de los problemas ocasionados por el cierre de las escuelas. Proliferaron «escuelas alternativas» (algunos las llamaron escuelas burbuja) organizadas informalmente en el domicilio familiar en las que padres de familia de manera rotativa o bien maestros contratados por estos asumieron de manera presencial o virtual la enseñanza a grupos pequeños de alumnos mientras se reabrían las aulas.  

Valoración de la presencialidad, dada por sentada en la tradición escolar. La educación a distancia, reservada usualmente para situaciones excepcionales y, de modo general, para la educación de personas jóvenes y adultas, pasó a verse como modalidad dominante de educación formal en tiempos de pandemia, a través del uso de la radio, la televisión y/o el Internet, dependiendo de la disponibilidad de este último en el hogar.

Mayor personalización de la educación, facilitada por la educación virtual y otras formas de educación a distancia implementadas durante la pandemia, por la atención en muchos casos pesonalizada de los profesores, tanto a distancia como presencial (por ejemplo visitas a domicilio) y por el acompañamiento también personalizado de padres y madres de familia en el hogar.

Incremento del homeschooling (educación escolar en casa) no solo en los «países desarrollados» (durante la pandemia el homeschooling creció considerablemente en Estados Unidos, llegando a un 11% en 2021) sino también en «países en desarrollo». Muchas familias percibieron por primera vez las virtudes y los problemas del homeschooling o simplemente de asumir una responsabilidad mayor en la escolarización de sus hijos. Hubo asimismo en varios países mayor apertura de las autoridades educativas en este sentido y disponibilidad de nuevos recursos activados por las políticas y programas educativos surgidos a raíz de la pandemia (plataformas en línea, programas de radio y televisión, materiales digitalizados, etc.).

Toma de conciencia local, nacional y mundial acerca de la precariedad de muchos planteles educativos en cuanto a condiciones básicas de higiene y salud tales como acceso a agua potable, instalaciones para el lavado de manos, baños, ventilación, iluminación y ruido, y a la necesidad de asegurar todo esto para el retorno a clases. 

Reorganización espacial del aula, de la escuela y de los espacios exteriores. La necesidad de distancia física (1.5 a 2 metros) entre las personas como medida para evitar el contagio obligó a repensar la organización espacial de la escuela y del aula y algunas características del mobiliario escolar convencional, así como el patio y los espacios exteriores dedicados al esparcimiento y al juego.
 

Valoración de la educación y el aprendizaje al aire libre. Al concluirse que los espacios cerrados, sin ventilación adecuada, favorecen el contagio del Covid-19, espacios abiertos, gradas, plazas, parques, ágoras, canchas deportivas, jardines, huertos, playas, pasaron a reconocerse como espacios de aprendizaje, más allá de las cuatro paredes de la escuela y del aula. La escuela rural, rodeada de mucho espacio exterior, mostró en este sentido su ventaja comparativa respecto de la escuela urbana. 

Escuela Félix Rodríguez de la Fuente, Playa de los Nietos, Murcia, España

 Sobrevaloración de las TIC y el Internet como aliados de la educación escolar dentro y fuera de las aulas, así como de la importancia de la educación digital de los docentes, y toma gradual de conciencia de la enorme brecha digital, en cada país y en el mundo, entre zonas urbanas y rurales, entre educación pública y privada. La pandemia encontró al mundo con más de la mitad de la población sin acceso al Internet. Al final, terminaría concluyéndose que se trató de una sobrevaloración de la tecnología para fines educativos y para la situación creada por la pandemia en particular.

  Activación de la educación a distancia y del aprendizaje remoto. Se dio una recuperación de la televisión, la radio y los materiales impresos como medios de educación y aprendizaje a distancia, lastimosamente vistos por lo general como último recurso ante la falta de Internet antes que como recursos válidos por sí mismos, parte de un ecosistema de aprendizaje multimedia, diversificado, adaptable a contextos diferentes.

Chorrillos, El Comercio Perú

Reducción del número de estudiantes por aula. El distanciamiento físico requerido por la pandemia obligó a distanciar los pupitres entre sí y consecuentemente a reducir el número de estudiantes por aula, viejo pedido de los docentes y desvirtuado reiteradamente por organismos como la OCDE y el Banco Mundial.
(Desde los 1990s el Banco Mundial viene aconsejando a los países no invertir en reducir el tamaño del grupo, considerado un «callejón sin salida» de la reforma educativa). Esto plantea un enorme desafío logístico y financiero para las situaciones en las que predominan los grupos numerosos y las aulas hacinadas, exigiendo reconsiderar horarios, jornadas de estudio y de trabajo, roles docentes y administrativos, vínculo con las familias y con la comunidad, etc.

Flexibilización de planes y ofertas educativas a fin de responder a situaciones y contextos diversos, rompiendo con la tendencia a la homogenización y al modelo único en el campo educativo.

Digitalización y amplia difusión del arte y la cultura. El confinamiento obligó a cerrar no solo las aulas sino los espacios y las manifestaciones culturales y artísticas que congregan usualmente a muchas personas: cines, teatros, museos, galerías de arte, zoológicos, jardines botánicos, circos, etc. El mundo del arte y la cultura, y el trabajo de los artistas y gestores culturales, fue uno de los más valorados y al mismo tiempo uno de los más afectados por la pandemia. Lo bueno que resultó de esto fue el extraordinario aprovechamiento del mundo virtual para crear y difundir arte - música, danza, pintura, dibujo, títeres, grafiti, etc. - volviéndolo accesible a partir de un celular e integrándolo como nunca antes a la experiencia cotidiana de aprendizaje y disfrute de niños, jóvenes y adultos.

Aproximación al concepto de Aprendizaje a lo Largo de la Vida incluyendo el reconocimiento de la ubicuidad y atemporalidad del aprendizaje (se puede aprender dentro y fuera de las aulas, en la escuela y en el hogar, en espacios cerrados y al aire libre, en cualquier momento, etc.), de diferentes modalidades y vías para aprender (presencial y a distancia, presencial y virtual, sincrónico y asincrónico, utilizando diferentes medios como radio, TV e impresos), del aprendizaje entre pares e intergeneracional, de los aprendizajes inter-sectoriales (combinando diferentes áreas de conocimiento), de los aprendizajes no-escolares, no-formales e informales (por fuera del sistema escolar, aprendizajes autodidactas y autodirigidos) incluido el juego y actividades lúdicas, la lectura, el cuidado de una mascota, el huerto, el deporte, etc.

Algunos aspectos negativos y riesgos acentuados por la pandemia

Confusión generalizada en torno a términos y conceptos como educación en la casa (educación en la familia, en el hogar) y educación en la escuela (educación escolar, educación formal), educación y escolarización, educación y aprendizaje, educación en casa y homeschooling, educación a distancia y educación virtual (online), etc. En muchos casos se sigue afirmando que "es hora de volver a aprender", que el reto es #ContinuarElAprendizaje. En realidad, el aprendizaje no se detiene, ocurre en todo momento y lugar, aunque cierren las escuelas.

Gran improvisación a nivel mundial y en cada país en torno a las decisiones y acciones para hacer frente a la pandemia en términos educativos. Ningún país estaba preparado para la situación creada por la pandemia, y muy especialmente aquellos con sistemas educativos rígidos, viejas pedagogías, escasa innovación, bajos niveles de conectividad en el hogar y en los planteles educativos, y escasa o nula incorporación de los docentes a la cultura digital. (Ver un análisis de las respuestas educativas de América Latina frente al COVID-19 en 2020, UNESCO-OREALC).

Interrupción de la educación formal presencial durante semanas, meses e incluso más de un año para millones de niños, jóvenes y adultos en todo el mundo. América Latina fue la región con el cierre más prolongado de sus sistemas educativos y una de las más perjudicadas por la pandemia en este sentido.

Invisibilización de las bibliotecas También las bibliotecas se cerraron durante la pandemia, pero nadie habló de ello. La pérdida de vigor de las bibliotecas como lugares de lectura, de desarrollo de la cultura y del conocimiento, y del aprendizaje autónomo, es un fenómeno que ha venido dándose en todo el mundo, a la par del avance del Internet y de la cultura digital. La pandemia contribuyó a sepultar y volver irrelevantes a muchas bibliotecas así como a dinamizar la digitalización de los acervos y los servicios en línea y a domicilio de las bibliotecas más creativas y dinámicas. 

Edadismo. La pandemia dejó al descubierto y al rojo vivo el maltrato a las personas mayores y el irrespeto por su vida, tanto por parte de los gobiernos como de las sociedades. Miles de adultos mayores murieron desatendidos y en soledad, sin poder despedirse de nadie, en residencias y hospitales públicos y privados que debieron cuidarles y protegerles.

Incremento de la violencia doméstica tanto contra los niños como contra las mujeres, acentuada en el confinamiento.

Incremento de problemas de miopía y fatiga visual entre niños y adolescentes, como resultado de la alta exposición a pantallas y dispositivos digitales, y de la falta de luz solar.
 
Protagonismo dado a las tecnologías y al Internet en la educación y en las políticas educativas, en el presente y a futuro, al punto que muchos no conciben hoy educación, continuidad educativa e incluso aprendizaje sin Internet.

Clasificación del mundo en «conectados» y «desconectados» para fines educativos. A partir de la pandemia la humanidad pasó a clasificarse en "conectados" y "desconectados", consagrándose el acceso al Internet y a los dispositivos digitales como factor preponderante de discriminación educativa, en tiempos en que se reivindican como centrales la inclusión y la equidad en educación (Objetivo de Desarrollo Sostenible 4: "Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje a lo largo de la vida para todos") y que se entiende la inclusión como "todos sin excepción", "no dejar a nadie afuera" y "no dejar a nadie atrás" (Ver "Inclusión y educación: Todos sin excepción", Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2020, UNESCO, París) .


Gran preocupación con la «pérdida de aprendizajes» de los estudiantes, entendiendo por tal el aprendizaje vinculado a la educación escolar, sin reconocerse ni valorarse los múltiples aprendizajes realizados por niños, jóvenes y adultos en el hogar y en entornos informales durante la pandemia y el confinamiento. El Banco Mundial estimó que en los países en desarrollo el porcentaje de niños que no saben leer a los 10 años aumentará en 10 puntos, pasando del 53% antes de la pandemia al 63%. También estimó que al reiniciarse las clases presenciales el retraso promedio sería de 1,3 años de escolaridad.

Débiles aprendizajes en la educación virtual sobre todo entre niños y niñas, entre otros debido a la falta de manejo de esta modalidad de enseñanza entre los docentes y los padres de familia, las malas condiciones de enseñanza y aprendizaje, las dificultades de concentración de los más pequeños, etc. Encuestas realizadas en varios países, y en América Latina concretamente, reconocieron bajos aprendizajes asociados a la educación virtual.


Incremento y reinstalación de la repetición escolar, como resultado de la la interrupción de la educación formal y/o de los débiles aprendizajes logrados en la educación virtual.

Incremento de la brecha educativa entre “países desarrollados” y “países en desarrollo”, entre ricos y pobres, entre educación pública y educación privada, entre conectados y desconectados.

Gran dependencia de las empresas tecnológicas en la definición de los futuros de la educación, de las buenas prácticas y de lo que ha de considerarse 'innovación educativa'.

Mayor dependencia del experto y del conocimiento experto en los asuntos relacionados con la educación, los aprendizajes y las tecnologías, y mayor desprecio por los saberes de los docentes, las familias, las comunidades locales, el ciudadano común. Es fundamental un empeño serio y sostenido de información y educación ciudadana en torno a la educación, el aprendizaje, el conocimiento, la información, el uso e impacto de las tecnologías, a fin de alentar y calificar una participación ciudadana amplia en los debates y acciones en torno al cambio y la innovación educativas.

Mayor homogenización de los diagnósticos y de las soluciones para la educación a nivel local, nacional, regional y mundial, a la cual invita la ilusión de homogenización creada por el uso preponderante de las tecnologías.

Desvinculación de muchos estudiantes del sistema educativo durante la pandemia, especialmente de los provenientes de familias de escasos recursos, los sin acceso o con dificultades de acceso al Internet y los que sufren bullying en las aulas, con el riesgo de que muchos de ellos no regresen al sistema.

Migración de la educación privada a la pública principalmente debido a la crisis económica desatada por la pandemia. Dicha migración es vivida como pérdida y fracaso por las familias y por la sociedad, reforzándose así las percepciones negativas de la educación pública y las brechas entre el sistema público y el privado. En situación de emergencia, y en medio de grandes tensiones y limitaciones, la educación pública debe asegurar el derecho a la educación de todos.

Pérdidas importantes para las mujeres, las más afectadas por la pandemia, y graves retrocesos en la equidad de
género.

Cómo citar este artículo: Torres, Rosa María, "Luces y sombras de la pandemia para el cambio educativo", Blog OTRAƎDUCACION, Quito, 2021.



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