La experiencia de la Campaña Nacional de Alfabetización "Monseñor Leonidas Proaño" (Ecuador)

Rosa María Torres

Directora Pedagógica de la Campaña

Entrevistadores: Elie Ghanem y Vera Masagão, CEDI, Sao Paulo-Brasil, 21 mayo 1993.

La experiencia de la Campaña Nacional de Alfabetización “Monseñor Leonidas Proaño”

Logo de la campaña


Muchos años después de concluida la Campaña Nacional de Alfabetización “Monseñor Leonidas Proaño” en el Ecuador, hacemos pública esta entrevista realizada en Sao Paulo en 1993.

La alfabetización de adultos no perdió actualidad; sigue vigente en el Ecuador y en en el mundo. La siempre reiterada y postergada meta de la alfabetización universal - inicialmente fijada para el año 2000 en el marco del Proyecto Principal de Educación - no se ha cumplido en esta región, pese a los anuncios de "territorios libres de analfabetismo", "patrias alfabetizdas" y demás.

Continúan vigentes muchos de los dilemas y problemas que enfrentó esta campaña a fines de los 1980s e incluso hay retrocesos respecto de algunas innovaciones y avances logrados entonces. Los tiempos y los escenarios cambian, pero el sentido humano, digno y solidario de la alfabetización de adultos, y la pasión de los jóvenes, siguen allí, esperando nuevas voluntades y mereciendo un destino mejor.

Sirvan las lecciones de esta campaña, inspirada en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, para informar o refrescar la memoria a quienes siguen empeñados en la tarea de alfabetizar, en un mundo polarizado e inequitativo, con derroche de recursos tecnológicos para unos pocos y exclusiones de todo tipo para la mayoría. Sirva también esta campaña como recordatorio del enorme valor y potencial de la juventud para cumplir responsablemente con tareas sociales importantes como ésta, si se cree en los jóvenes y se les ofrece las condiciones y el acompañamiento adecuados para hacerlo.

Rosa María Torres del Castillo
Quito, septiembre 2011

Patrimonio cultural inmaterial del Ecuador

CEDI: Háblanos sobre la campaña de alfabetización realizada en el Ecuador y de tu experiencia en ella como Directora Pedagógica.

ROSA MARIA TORRES: La campaña se llamó "Monseñor Leonidas Proaño". Monseñor Proaño fue un obispo ecuatoriano, defensor de los derechos humanos. Murió el 31 de Agosto de 1988, pocos días después de anunciada la campaña por el gobierno socialdemócrata de Rodrigo Borja. Bautizar a la campaña con el nombre de Proaño significaba adoptar no solo un nombre, sino un espíritu. Parte de ese espíritu fue la adopción de los Derechos Humanos como eje temático de la alfabetización. Convertimos la Declaración Universal de los Derechos Humanos en temas generadores de la cartilla y de la campaña en su conjunto.


La campaña se realizó entre 1988 y 1990. Tuvo tres fases. Una primera fase de planeamiento y organización, que llevó aproximadamente ocho meses. La fase de alfabetización duró cuatro meses y medio, entre mayo y septiembre de 1989. Luego vino una fase de sistematización y evaluación final. Destaco esto porque normalmente programas y campañas de alfabetización no se evalúan. Nosotros decidimos integrar la evaluación como fase final de la campaña y decidimos hacer tanto una evaluación interna como externa. El informe de evaluación final recoge ambas evaluaciones. Esto sienta un precedente no solo en el Ecuador sino dentro del campo: la necesidad de responsabilizarse de las acciones y dar a conocer sus resultados.


Los alfabetizadores fueron en su mayoría jóvenes estudiantes. Alrededor de 70.000 jóvenes (entre 17 y 18 años) se movilizaron, estudiantes de los dos últimos años del colegio, próximos a graduarse. Hubo también otros tipos de alfabetizadores, aunque minoritarios.

Organizamos dos jornadas nacionales de inscripción de alfabetizandos, en las que se inscribieron alrededor de 300 mil personas. Hubo entre 36% y 40% de deserción, según datos de las evaluaciones finales. Esta tasa de deserción es usual y suele ser más alta en campañas y programas de alfabetización de adultos. El análisis que hicimos de las causas de la deserción dio resultados interesantes, que pueden encontrarse en el informe de evaluación final.


En esta campaña hubo elementos nuevos e importantes que vale la pena resaltar. Uno de ellos fue la adopción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos como contenido. Fue la primera vez que, en América Latina, se hizo una campaña gubernamental en torno a la temática de los derechos humanos.

Por otra parte, quisimos hacer un cambio radical en la manera usual de concebir y hacer alfabetización de adultos. En general, sobre todo desde el flanco progresista, ha primado una visión lúgubre de la realidad del pueblo. El objetivo de la concientización lleva a enfatizar los aspectos más dramáticos de la vida de los sectores populares. En esta campaña nos propusimos cambiar esa tradición: no ubicar a los alfabetizandos frente a su realidad cotidiana, de la que buscan huir porque es duro enfrentar la conciencia sobre la pobreza y la opresión, sino alentar la imaginación, la visualización del derecho, de lo posible. Es decir, en lugar de colocar la realidad tal cual es, colocar la realidad como debe ser. El salto de la necesidad al derecho.

No le presentamos a la gente su situación de carencia sino la utopía posible
: los niños sanos, van a la escuela, tienen tiempo y espacios para jugar; la mujer con igualdad de derechos frente al hombre, la sociedad respeta esos derechos, la vida con sentido de felicidad y de alegría. Esto rompe con una concepción pedagógica, con una concepción política y educativa. Paulo Freire, con quien compartí muchas veces reflexiones en torno a la alfabetización y a la campaña ecuatoriana en particular, quedó fascinado cuando le conté al respecto y le mostré los materiales de alfabetización que hicimos para la campaña. Más tarde, Paulo se refirió a esto y a esta conversación nuestra en uno de sus libros.

Una fuente de inspiración para mí fue la “Campaña por el NO” realizada en esos momentos (1989) en Chile, cuando estábamos planificando la campaña.
Me marcó mucho esa experiencia: en un país que estaba saliendo de una dictadura sangrienta, la gente no hacía una campaña recordando las atrocidades, la muerte y el dolor que cubrieron a Chile en esos años. Al contrario: la comunicación se basaba en la esperanza y la alegría. El mensaje central decía: "Chile, la alegría ya viene". Ese mensaje prendió y ganó al pueblo chileno.

Contagiada por esa experiencia, y consciente de que nuestros alfabetizadores serían en su mayoría jóvenes, imaginé una campaña alegre, en la que la gente pudiese reír, imaginar, visualizar el futuro por el cual está peleando.

Otro punto importante fue el énfasis que dimos a la formación de los alfabetizadores.
Esta es una de las grandes debilidades en acciones de alfabetización de adultos. En general se piensa que basta con un período corto de tiempo y un manual del alfabetizador. Esto lo conozco en muchas experiencias dentro y fuera de América Latina. Me propuse superar esta visión limitada de la formación de alfabetizadores, teniendo además en cuenta que íbamos a trabajar con jóvenes sin formación pedagógica, jóvenes colegiales, producto de un sistema escolar deficitario. Había que formarles en corto tiempo, pero asegurando una formación integral, para que comprendieran lo que estaban haciendo, tomaran decisiones y pudieran no solo resolver problemas sino anticiparlos. Queríamos que la juventud aprovechara la campaña para reflexionar críticamente sobre la realidad nacional y sobre el sistema educativo.

Concebimos la campaña como un movimiento formativo de la juventud, no solo a través del encuentro y reconocimiento de la realidad nacional sino, además, de una reflexión crítica sobre la educación nacional. En primer lugar, a partir de una comparación entre su propia experiencia escolar - doce años en las aulas - y la que enfrentarían como alfabetizadores. La formación de los alfabetizadores arrancó 5 meses antes de iniciarse la alfabetización y continuó a lo largo de ésta, hasta su culminación.

Para la formación elaboramos un juego de 32 Documentos de Trabajo, una mini-biblioteca para el alfabetizador.
Folletos sencillos, cortos, con ilustraciones, teniendo en cuenta que los jóvenes leen poco. Organizamos estos materiales en cinco series: Serie Pedagógica, Serie Social dedicada a analizar la realidad nacional en torno a los derechos humanos, Serie sobre la vida y obra de Monseñor Proaño, Serie sobre la Historia de la Alfabetización de Adultos en el país, y otra destinada a informar acerca de la marcha de la campaña.

En la Serie Social recogimos los temas abordados en el Cuaderno de Trabajo "Nuestros Derechos". Para cada derecho hicimos un Documento de Trabajo: la situación de la mujer en el Ecuador, la situación de los niños, la salud, la vivienda, la educación, etc. De esta manera buscábamos proveer a alfabetizadores y alfabetizandos elementos para contrastar derechos y realidades en el país.

La formación presencial se hizo con un sistema escalonado de talleres. Introdujimos el video como recurso educativo. Elaboramos un juego de videos para utilizarlos en los talleres, a fin de evitar la pérdida y la distorsión de contenidos que se producen en los sistemas “en cascada”.

Ese problema lo ví palpablemente en Nicaragua. Allí, para la Cruzada Nacional de Alfabetización (1980) se organizaron cinco niveles de talleres de capacitación de alfabetizadores, usando el sistema en cascada. Yo me inscribí como observadora en un taller del quinto nivel, que se ofrecía en la Universidad Centroamericana, en Managua. Ahí pude comprobar que, en efecto, es poco lo que llega después de pasar de boca en boca, lo más importante se queda en el primer escalón; la propia “multiplicación” es, en buena medida, una falsa expectativa pues no se puede pedir a las personas que multipliquen, que repitan, pues siempre re-editarán en sus propios términos aquello que reciben, escuchan, aprenden.

Teniendo en cuenta experiencias masivas como esa, o como la experiencia cubana de 1961, en el Ecuador pensé mucho en cómo mejorar el sistema “multiplicador”, la “capacitación en cascada”, tan extendidos en la alfabetización y en otros ámbitos de la educación, la capacitación y la formación. Encontramos en el video una herramienta que resultó muy útil, como lo reveló la evaluación final de la campaña.

Técnicamente, los videos no son de gran calidad; fue la calidad que logramos conseguir en el país en ese momento y con los recursos que teníamos. Y cumplieron un papel muy importante. Básicamente, lo que conseguimos es que fuera yo misma - la Directora Pedagógica de la campaña - la que explicara en vivo a los alfabetizadores la concepción educativa de la campaña, su formación como alfabetizadores, la metodología a seguir con sus alumnos, cómo usar los materiales, etc. Aprendimos que había mucho que avanzar en el campo del video educativo para lograr productos de calidad, y que debemos dar importancia a la formación de profesionales en este campo. Necesitamos formar gente especializada en video didáctico, no en cualquier clase de video. Encontramos gente que hace video comercial o video documental, pero que no sabe hacer video educativo. Aquí, entonces, radica otra lección de esta campaña: es indispensable aprovechar cabalmente el potencial que tienen los medios audiovisuales, las facilidades que brinda la comunicación moderna, y formar la gente que necesitamos para poder usar esas herramientas con calidad.

CEDI: ¿Crees que la campaña tuvo una repercusión significativa en la discusión de la educación en el Ecuador? ¿Cómo se dio la relación con el sistema educativo formal?

ROSA MARIA TORRES: La campaña tuvo un impacto fuerte sobre la educación nacional. No solo porque era inevitable, sino porque estuvo programado así. Nos empeñamos en que la campaña se convirtiese en matriz de un amplio movimiento educativo nacional. Así lo dijimos en los Documentos de Trabajo, desde el primero que elaboramos. Esto está dicho de manera clara en el número que hicimos en torno a "La concepción educativa de la campaña".

En primer lugar, concebimos la campaña como una acción nacional, pues el analfabetismo -como siempre recalcamos- es un problema social nacional que, como tal, no debe limitarse a los adultos analfabetos y a los alfabetizadores, sino que tiene que ser asumido como un problema y un tema nacional. La modalidad de campaña favorece esta tarea, es un buen punto de arranque: una campaña intensiva permite mayor dinamismo e impacto que un programa más extendido en el tiempo. Quisimos que la problemática del analfabetismo impactara la conciencia nacional, porque despertar la conciencia sobre el analfabetismo es despertar la conciencia sobre muchas cosas: la pobreza, la falta de acceso a la escuela, las deficiencias de cobertura y calidad del sistema escolar, etc.

Formar a los jóvenes para el pensamiento y el análisis crítico de la educación fue objetivo expreso de la campaña. No dejamos simplemente abierta la puerta del contacto con la realidad o de la crítica que todo joven hace al sistema educativo; procuramos que los jóvenes tuviesen elementos de juicio mejor fundamentados para argumentar y para hacer críticas y propuestas a la educación nacional.


De hecho, la última actividad de la campaña fue un Encuentro Nacional de Alfabetizadores. Se hizo en Quito, a finales de septiembre de 1989, a dos semanas de haber concluido oficialmente la etapa de alfabetización. Lo que les propusimos a los jóvenes alfabetizadores no fue hacer una evaluación de la campaña: ésta ya había sido evaluada de muchas maneras, incluyendo una evaluación de los alfabetizadores a través de una encuesta. Lo que les propusimos a los jóvenes en ese congreso fue mas bien discutir hacia el futuro y hacer propuestas de cambio para el sistema educativo.

Fue un encuentro maravilloso. Cerca de mil jóvenes alfabetizadores de todo el país discutieron durante tres días sobre la educación en el Ecuador. Quisimos que este congreso fuese totalmente coordinado por los jóvenes; ellos registraron, hicieron las relatorías, elaboraron un informe final, eligieron un comité que entregó oficialmente ese informe al Presidente Borja al día siguiente, en la ceremonia de clausura de la campaña. Con todo ese material -33 talleres trabajando simultáneamente- elaboramos una publicación que recoge el testimonio vivo de los jóvenes, su palabra hablada y su palabra escrita, sus opiniones sobre el sistema educativo nacional. Como era de esperarse, no son precisamente elogios. Lo que se recoge en ese informe es la crítica más dura y más maciza que jamás se haya hecho al sistema escolar en el Ecuador.
 

Por otro lado, concebimos la campaña como una oportunidad privilegiada para trabajar con los profesores del sistema formal. Los 32 Documentos de Trabajo que, semana a semana, produjimos y distribuimos a lo largo de ocho meses, no estaban dirigidos únicamente a los alfabetizadores de la campaña sino que se distribuían además entre el personal del Ministerio de Educación, el gremio de maestros, la red de enseñanza formal.

La discusión sobre el tema educativo fue muy fuerte durante todo el proceso de la campaña, la educación estuvo en el centro de la discusión nacional, quizás como nunca antes en el país y de manera tan sostenida. El Ministerio de Educación se agitó. Todo el mundo tuvo que opinar, tomar posición y pronunciarse, ya sea para apoyar o para discrepar.

Pocos meses antes del inicio de la campaña y de haber aceptado trabajar en ella, yo había escrito un artículo periodístico en el que reclamaba que la educación no era objeto de discusión pública, que no era tema en los medios de comunicación, que nunca ocupaba un editorial o una primera página, y que, cuando hacía noticia, era sobre cuestiones irrelevantes o puntuales.

La campaña contribuyó a cambiar radicalmente este panorama. Durante la campaña el tema educativo estuvo en el centro, con tanta o mayor prioridad que el tema económico, el tema de la crisis o los temas, en fin, que ocupan los espacios informativos en nuestros países. Hoy en el Ecuador la educación es un tema presente y vivo en la agenda nacional, un tema que ha empezado a prender entre amplios sectores sociales que antes se sentían ajenos a la discusión de la escuela. En las secciones de Cartas de los Lectores, en los diarios, continuamente vemos a padres y madres de familia opinando sobre educación, protestando, proponiendo. En el último tiempo han surgido diversas páginas, suplementos y revistas dedicados al tema educativo. Los estudiantes, los profesores, los padres de familia, hablan de educación, se pronuncian, se quejan, hacen propuestas de cambio. La comunidad educativa se agitó y en esa agitación, la campaña tuvo mucho que ver. El problema es cómo capitalizar esa energía y esa discusión, cómo convertirla en un movimiento de transformación educativa.

CEDI: ¿Cuál fue la actitud de los profesores y su eventual colaboración en el proceso de la campaña, en tanto que, al ser realizada principalmente por jóvenes, venía a cuestionar los procedimientos comunes de la escuela?


ROSA MARIA TORRES: La lucha por transformar la educación es una lucha tenaz, durísima. En la campaña teníamos claro que la propuesta educativa y, específicamente, la propuesta pedagógica que estábamos planteando, cuestionaban frontalmente cuestiones dadas por obvias en el campo educativo, tanto que ni siquiera son consideradas objeto de reflexión o discusión.

El tema de los profesores fue, sin duda, uno de los temas más polémicos desatados por la campaña. El argumento es siempre el mismo y vuelve a repetirse en todos lados. ¿Cómo es posible que, para una tarea educativa, se convoque a jóvenes inexpertos en vez de a maestros de oficio?. La ideología educativa convencional indica que los únicos que pueden enseñar son los profesores, que para enseñar hay que tener título de enseñante.

En el Ecuador, como en otros países latinoamericanos, prácticamente todos los programas de alfabetización de adultos, desde la década del 50, han contado con jóvenes, aunque no como fuerza principal sino más bien subsidiaria. Esta fue la primera vez en el país que se optó por dejar la alfabetización enteramente en manos de jóvenes estudiantes, recurriendo a los profesores en un rol de orientación y apoyo (los profesores fueron asignados como Coordinadores de las Brigadas Estudiantiles de sus propios alumnos alfabetizadores). Esta fue una decisión política fuerte, sustentada en la idea de que: 1) no solo es posible sino muy productivo que alguien que no es maestro profesional asuma una tarea educativa, 2) la posibilidad de alfabetizar, de educar, es un espacio muy importante de crecimiento de la propia juventud, 3) los jóvenes, por el propio hecho de no ser profesionales de la educación, pueden ser capaces de plasmar una propuesta educativa renovadora, como la que se planteó en la campaña.

Definitivamente, en el campo de la educación de adultos es más fácil educar que reeducar. Buena parte de los profesores -porque son producto de un sistema- lamentablemente tiene una formación anclada en el pasado. La formación pedagógica es el eslabón más débil de la formación docente. Por otra parte, no basta con ser docente, e incluso con ser buen docente de niños, para saber educar a adultos. Esto es algo que, docentes y no-docentes, jóvenes y adultos, necesitan aprender.


Apostamos a los jóvenes y a su capacidad para plasmar una propuesta educativa nueva, que llamaba al diálogo, a la comunicación, a nuevos métodos de enseñanza, a romper con la enseñanza mecánica de la lectura y la escritura. La apuesta fue válida. Pensamos que a través de los jóvenes, los profesores podrían identificarse con esa propuesta pedagógica. Así fue.

Al inicio, los profesores, el país entero, fueron sumamente resistentes a la campaña. La ideología defensora del "maestro de oficio" está arraigada en la sociedad. Comunicadores, periodistas, padres de familia, mucha gente se pronunció “defendiendo” a los maestros y descalificando a los jóvenes: se dijo de ellos que eran semi-analfabetos, irresponsables, inmaduros. Pero los jóvenes mostraron que podían. "Les dimos en el ojo", me decía orgulloso un joven alfabetizador del Colegio Mejía, de Quito, el día que terminó la campaña y que en su colegio entregaban los diplomas a los alfabetizadores. Los propios jóvenes descubrieron que podían, se mostraron a sí mismos que podían. Pudieron.

Los profesores aprendieron y avanzaron durante la campaña. Ellos mismos lo decían, en conversaciones y en testimonios escritos, así como en los encuentros de profesores coordinadores de las brigadas. En los registros, informes y relatorías de esos encuentros puede leerse cómo los profesores van recuperando el valor que va teniendo la campaña para ellos mismos. Aprendieron que era cierto aquello del "educador-educando", que era cierto que esos jóvenes inexpertos podían enseñar y que los analfabetos no eran "ignorantes". Muchos profesores se sorprendieron al ver que sus estudiantes, convertidos en alfabetizadores, resultaban ser buenos maestros. Muchos profesores se sorprendieron de que sus peores alumnos, alumnos que tenían notas muy bajas y que estaban incluso por perder el año, eran muchas veces los mejores alfabetizadores. Todo esto fue una lección importantísima para los profesores. ¡Qué profesor no se siente orgulloso al ver a su alumno enseñando a otro alumno! Los profesores sentían que sus alumnos eran buenos alfabetizadores porque habían tenido, a su vez, un buen profesor y un buen coordinador de brigada.

La campaña fue un proceso contradictorio, una lucha difícil. Considero que la lucha valió la pena y que el balance final fue positivo. La campaña motivó en el magisterio una necesidad de aprender, de actualizarse, y provocó una reflexión nacional no solo sobre la educación sino sobre muchas otras cosas: la relación padres-hijos, hombres mujeres, campo-ciudad, educadores titulados y no titulados, saber escolar y saber popular. En la campaña enfatizamos mensajes como "El analfabeto no es un ignorante", "El alfabetizador no es un sabio", "Todos somos un poco ignorantes", "Todos necesitamos seguir aprendiendo siempre". Simples y grandes verdades que fueron permeando a los jóvenes, a sus profesores y padres, a toda la sociedad.

La campaña contribuyó a reactivar la motivación de los profesores por continuar aprendiendo. En mis visitas a los Centros de Alfabetización Popular, durante la campaña, encontraba profesores que pedían que en los centros de formación docente se aplicaran metodologías de estudio, talleres y educación a distancia como los que habíamos puesto en marcha durante la campaña. Algunos pedían que, una vez terminada la campaña, continuáramos imprimiendo semanalmente folletos -los Documentos de Trabajo- especialmente dirigidos a los profesores del sistema escolar. Varios pedían que se organizaran en el futuro brigadas de profesores durante las vacaciones escolares para seguir alfabetizando.

CEDI: ¿Qué planearon para que los alfabetizandos continuaran estudiando?


ROSA MARIA TORRES: Cuando comenzamos a planificar la campaña dijimos -como se dice en todas las campañas- que habría continuidad después de la alfabetización. En nuestro caso, se trataba de una convicción real. Yo había participado en experiencias de alfabetización de adultos en el Ecuador y en otros países de América Latina, de manera que en esta campaña tenía en la cabeza muchas lecciones prácticas acerca de las fortalezas y debilidades usuales de estos procesos.

Una de las lecciones que tenía muy clara es que hay un problema muy serio -una debilidad crónica, histórica, no sólo en América Latina sino en todos lados- una vez que termina la campaña de alfabetización y se pretende darle continuación. Lo ví y lo viví en el caso de Nicaragua.
Llegué a Nicaragua en 1991, a trabajar como asesora del Vice-Ministerio de Educación de Adultos, cuando la Cruzada Nacional de Alfabetización estaba en marcha. Viví y trabajé en Nicaragua durante casi seis años, dos de ellos dentro del equipo del Vice-Ministerio de Educación de Adultos, y me tocó atestiguar la complejidad que implica dar continuidad, también masiva, a una campaña de alfabetización. Tanto en Nicaragua como en Cuba, en su momento, hubo un lapso grande de tiempo en el que no se pudo concretar el seguimiento y montar un programa de educación básica de adultos como el que se quería.

Yo tenía esto muy presente cuando acepté dirigir la campaña y al momento de planificarla, en el seno del Comité Ejecutivo. Pensaba que bastaba tenerlo presente para conseguirlo, pero no fue así. Aprendí esta vez que una cosa es poder anticipar lo que hay que hacer y otra es poder hacerlo realmente. En este caso también, a pesar de todas las previsiones, la continuidad de la campaña fue una especie de parto. Insistimos -como siempre lo he hecho, y como he recalcado en todos mis escritos sobre alfabetización- en que había que planificar conjuntamente la alfabetización y el después de la alfabetización, no una después de la otra. Porque es preciso lograr coherencia entre ambas e insertarlas en un programa regular. Esto estaba teóricamente muy claro en nuestro planteamiento -inclusive, fue una de mis condiciones al aceptar la dirección de la campaña- pero fue muy difícil ponerlo en práctica.

Lo que sucede muchas veces es que el equipo que concibe e implementa la alfabetización es el mismo que tiene que encargarse de su continuidad. Entre otras cosas, porque la gente calificada y disponible para esta tarea en nuestros países es escasa. La planificación de la post-campaña y de todo el programa de educación básica de adultos fueron dejados en manos de la instancia regular encargada de la educación de adultos dentro del Ministerio de Educación, en este caso la DINECNE (
Dirección Nacional de Educación Compensatoria y No Escolarizada), posteriormente rebautizada como DINEPP (Dirección Nacional de Educación Popular Permanente). Ni la DINECNE ni la DINEPP pudieron hacerlo, no al menos durante la etapa en que se desarrollaba la campaña y dentro de los plazos previstos. De manera que aquí también, como en Nicaragua, la continuidad de la campaña empezó a planificarse prácticamente cuando ésta estaba concluyendo. Reconociendo sus limitaciones, la DINEPP terminó contratando a una ONG para que hiciera el trabajo, diseñara el currículo y los materiales del programa de Educación Básica de Adultos (EBA). En consecuencia, pasaron cerca de ocho meses entre que concluyó la campaña y empezó la llamada Fase de Refuerzo.

En todo esto, hay un gran absurdo dentro del campo de la alfabetización de adultos. Se programa y hace algo llamado alfabetización y luego se le agrega un apéndice al que se le llama post-alfabetización, que nadie sabe dónde empieza ni dónde termina. Ambas nociones están desligadas y aparecen como etapas separadas, cuando deberían ser vistas como un continuo, como educación básica de adultos. Lo que se requiere es planificar un sistema integral de educación de adultos que atienda las necesidades básicas de aprendizaje de los adultos, dentro de las cuales la alfabetización, obviamente, tiene gran importancia.

La continuidad de la alfabetización no es un problema de los analfabetos, sino de toda la sociedad. No se trata solo de hacer materiales o periódicos especiales para neo-lectores. Se trata de avanzar hacia una sociedad alfabetizada, que valore la lectura y la escritura para todos. Mientras la sociedad no adopte nuevas pautas culturales y sociales respecto de lo que es educar, estudiar, enseñar y aprender, leer y escribir, las soluciones continuarán siendo parciales y epidérmicas, seguiremos haciendo campañas y programas de alfabetización y produciendo materiales para neo-lectores.

Por eso, la continuidad de la campaña la concebimos no únicamente para los recién alfabetizados o los nuevos alfabetizandos que seguirían incorporándose en los años siguientes. La campaña debía servir para dinamizar en el país un cambio educativo profundo y de grandes consecuencias en lo social y en lo pedagógico; queríamos dejar instalada en la sociedad la importancia de la educación, del estudio, del aprendizaje permanente, no sólo de los recién alfabetizados, sino de todos: niños, jóvenes, adultos, estudiantes, padres de familia, profesores, profesionales, políticos, todos.

La propuesta de continuidad que construimos desde adentro de la campaña no fue solo un programa de educación básica de adultos. Fue una propuesta educativa integral, para toda la sociedad. A esto le dimos el nombre de Programa Nacional "El Ecuador Estudia". La Educación Básica de Adultos (EBA) pasó a ser un componente de dicho programa.

Se trata de habilitar a las personas no para ejercitar la lectura y la escritura como si fuesen un objetivo en sí mismo sino para usar creativa y productivamente el lenguaje escrito como instrumento útil en la vida cotidiana, fuera del aula, la cartilla o el texto escolar. El problema es cómo instalar en toda la sociedad una dinámica favorable al estudio, al aprendizaje, a la lectura.

"El Ecuador Estudia" se orientó a incentivar por todos los medios la lectura en el hogar, en escuelas y colegios, en barrios, centros de trabajo, centros comunitarios, bibliotecas, parques. Un programa específico se elaboró en relación a las bibliotecas comunitarias y las bibliotecas populares. Antes de terminar la campaña de alfabetización teníamos pensado realizar una gran campaña nacional de recolección de materiales de lectura -no solo libros sino de todo tipo: revistas, textos escolares, calendarios, mapas, comics, fotonovelas- para dejar montadas pequeñas bibliotecas comunitarias y barriales que se organizaran alrededor de lo que habían sido los Círculos de Alfabetización Popular y lo que serían, en el futuro, los Centros de Educación Popular (CEP). El tiempo no dio, sin embargo, para concretar ese proyecto, pero se hizo posteriormente dentro de “El Ecuador Estudia”, con el apoyo del Sistema Nacional de Bibliotecas (SINAB).

En "El Ecuador Estudia" hubo cuatro áreas, una de ellas la de Desarrollo Artístico y Cultural, dirigida a niños, jóvenes y adultos. Tan importante como aprender a comunicarse a través del lenguaje verbal, a través del habla, la lectura y la escritura, es comunicarse (mejor) a través de todos los otros lenguajes. Uno de esos lenguajes, menospreciado y olvidado, es el lenguaje gráfico, el lenguaje visual. Por eso, dentro de este componente cultural y artístico se busca nuevas maneras de "alfabetizar" a nuestros estudiantes, a nuestros niños y jóvenes, a través de otros códigos visuales, de otros códigos culturales, de la música, del dibujo, del arte.

“El Ecuador Estudia” encontró toda clase de dificultades, tal vez entre otras cosas porque fue demasiado ambicioso para las posibilidades reales del Ecuador en ese momento. Si no nos proponemos metas grandes, ambiciosas, las cosas terminan haciéndose con gran estrechez y miopía. Este programa era ciertamente ambicioso, la idea era generar conciencia de la necesidad de aprender.

El proyecto es a mi juicio válido, desafiante, hermoso. Lograr una comprensión distinta de lo que es estudiar, educarse (no necesariamente escolarizarse), aprender de manera permanente. 
 
CEDI: Al referirte a la campaña del Ecuador, mencionas a las de Cuba y Nicaragua. ¿Podrías comparar estas campañas, realizadas en contextos sociales bastante diferentes, en el caso de Cuba y Nicaragua en el contexto de una revolución?

ROSA MARIA TORRES: Cuando se habla de campañas de alfabetización, al menos en América Latina, la referencia inevitable y la asociación inmediata son las experiencias de Cuba y Nicaragua. Esto responde a un hecho real: en estos países, ambos viviendo situaciones revolucionarias, se hicieron campañas de carácter masivo – casi épico - en nuestro continente.


Yo conocía estas dos campañas a fondo cuando empecé a organizar la campaña de alfabetización en mi propio país, el Ecuador. Viví de cerca la de Nicaragua (1980) y los cinco años posteriores a ella, la etapa de Sostenimiento y el desarrollo del programa de Educación Básica de Adultos (EBA). Trabajé en el Sostenimiento y en la EBA, sobre todo asesorando y produciendo materiales. A fines de la década de 1970 e inicios de los 80 hice un estudio comparativo de las políticas de educación de adultos en los tres países entonces en situación revolucionaria: Cuba, Nicaragua y Granada, la Granada revolucionaria bajo el liderazgo de Maurice Bishop. Precisamente por venir de la investigación, y por conocer de cerca estas experiencias, no tenía una imagen idealizada de éstas.

Cuando se anunció en el Ecuador la campaña de alfabetización, en la mente de quienes la lanzaron en ese momento – Presidente, Ministro de Educación- estaba en efecto posiblemente la idea de un modelo a seguir, particularmente el de Nicaragua pues la campaña cubana, realizada en 1961, estaba ya distante. Obviamente en mi caso ambas campañas, la cubana y la nicaragüense, resultaban referencias inevitables, en particular la de Nicaragua, que es la que viví, pero siempre referentes para una recuperación propia, selectiva y crítica. Ya mencioné, por ejemplo, que en la formación y capacitación de los alfabetizadores buscamos justamente superar algunas de las debilidades que se dieron en el caso nicaragüense.

Uno de los primeros cuestionamientos internos a la campaña en el Ecuador, especialmente por parte de la derecha ideológica, fue precisamente la afirmación de que era una “copia” de las campañas de Cuba y Nicaragua. La derecha empezó a denunciar la campaña como una amenaza "comunizante", "marxista", etc. El argumento prendió inicialmente en un sector de la población. Hubo padres de familia que imaginaron la campaña como un gran monstruo comunista que se impondría sobre sus hijos futuros alfabetizadores. El propio proceso fue decantando la verdadera naturaleza de la campaña: el humanismo, la solidaridad, la valoración de los jóvenes, un intento de redistribución de la riqueza cultural en el país. Los contenidos de la campaña fueron los derechos humanos, tomados de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.


Rosa María Torres,
El nombre de Ramona Cuji
Editorial El Conejo
La verdad es que hicimos cosas bastante diferentes, en muchos sentidos, a las hechas en su momento en Cuba y Nicaragua en el campo de la alfabetización de adultos. Obviamente, esto va de por sí: contextos diferentes, momentos diferentes, sujetos y condiciones específicas. También hay muchas cosas en común, pero éstas resultan no de la “copia” sino más bien de un sustrato económico, social y cultural común a nuestros países, por encima de las diversidades y especificidades. Por ejemplo, la participación de la juventud como fuerza alfabetizadora es algo que se dio en Cuba y en Nicaragua, y que viene dándose constantemente no sólo en América Latina sino en otras regiones del mundo. En el Ecuador, la historia de la alfabetización estatal ha estado siempre vinculada a jóvenes estudiantes, desde antes de la revolución cubana.

Recurrir a la juventud para la tarea educativa y alfabetizadora no es una muestra de “comunización” o de “indoctrinación marxista” sino algo que deriva de las condiciones de nuestros países, en los que las altas tasas de analfabetismo y las bajas tasas de escolaridad van junto con la falta de una masa crítica calificada y dispuesta a asumir la educación de adultos en las condiciones en que normalmente se lleva a cabo esta tarea, es decir, en la precariedad y sin remuneración o con una compensación monetaria insignificante.  


La modalidad de campaña masiva tampoco es un rasgo característico de la revolución; campañas nacionales han sido y continúan siendo realizadas en contextos políticos, sociales y culturales muy diversos. Quizás la contribución más importante de la campaña ecuatoriana sea haber mostrado que este tipo de campaña masiva, con amplia movilización social y de la juventud en particular, es posible también en contextos no-revolucionarios.

La Campaña “Monseñor Leonidas Proaño” se llevó a cabo en un gobierno social-demócrata, un gobierno de la Izquierda Democrática (ID), presidido por Rodrigo Borja. La ID se sitúa en el centro político, no es un partido de izquierda. Sí creo que la campaña de alfabetización fue más allá de lo que muchos políticos de la ID habrían deseado. De hecho, la campaña removió estructuras mentales, esquemas ideológicos, referentes culturales, prácticas pedagógicas, en un sentido auténticamente revolucionario. Hacer revolución no es solamente "tomar el poder"; es revolucionar la sociedad. La campaña de alfabetización revolucionó nuestra sociedad, revolucionó a la juventud: esta generación de jóvenes tuvo una oportunidad excepcional de contribuir a transformar su país y de transformarse a sí misma en ese proceso. Revolucionó a los padres de familia directa e indirectamente: a través de sus hijos, muchos padres y madres fueron comprendiendo el sentido de la campaña, desarrollando empatía con la otra realidad del país, con los pobres, con sus propios hijos e hijas alfabetizadores. La campaña se propuso contribuir a cambiar el sistema educativo, valores y prácticas asociadas a relaciones de poder como la relación profesor-alumno, hombre-mujer, padre- hijo, alfabetizador-alfabetizando.

Pudimos comprobar que todas esas pequeñas-grandes revoluciones son posibles aun sin un contexto políticamente y oficialmente “revolucionario”. Creo que éste es el mérito y la mayor enseñanza de una campaña como ésta: no se trata de esperar el triunfo de una revolución, sino de crear condiciones para un cambio revolucionario en la sociedad.

Personalmente, aprendí que la juventud es juventud en cualquier lado. Los y las jóvenes en mi país fueron capaces de hacer las mismas cosas que pudieron hacer, en su momento, los y las jóvenes en Nicaragua. La juventud es una fuerza renovadora, una fuerza constructiva de alegría, entusiasmo, esperanza. Los jóvenes tienen (o pueden desarrollar) disposición al sacrificio, voluntad, resistencia, paciencia, gana de aproximarse a las personas, de ayudar al prójimo.

CEDI: ¿Cómo ves la situación de la educación de adultos en América Latina?. ¿Cómo ves la Educación Popular, que siempre ha estado ligada a la educación de adultos en este continente?

ROSA MARIA TORRES: Afortunadamente, muchas cosas están cambiando. Hay una conciencia bastante generalizada en América Latina acerca de la necesidad de cambios importantes en el campo de la educación de adultos, tradicionalmente asociado a la renovación, al cuestionamiento a la educación tradicional. También el campo de la educación de adultos está en crisis, presa de una inercia muy grande, con poca fuerza innovadora y renovadora hacia adentro y hacia afuera. Hay poco cambio y poco avance con relación a ideas muy fuertes que se generaron en este campo hace algunos años, décadas. Cuando releemos lo que se escribió hace diez, quince, veinte años, percibimos la riqueza de lo que ya fue, la reiteración, el atrancamiento en las ideas y en los debates, la falta de avance teórico y a menudo incluso el empobrecimiento práctico.

Los contextos, la acción, la premura, la urgencia, nos comieron. Porque siempre trabajamos con sectores desposeídos, pobres, necesitados de manera urgente. Y dado que esa situación no cede sino que más bien empeora, nos dejamos fácilmente vencer por el activismo y por el inmediatismo, seguimos talando árboles sin ver el bosque, descuidamos la reflexión, el análisis, la sistematización, la evaluación, la investigación, el debate, la capacidad para incidir en las decisiones a nivel macro y no solo micro.

Para saber más

- Monseñor Leonidas Proaño
https://es.wikipedia.org/wiki/Leonidas_Proa%C3%B1o
https://web.archive.org/web/20110319231654/http://www.fundacionpuebloindio.org/monsperfil/51-breve-perfil-de-monsenor-leonidas-proano

- ECUADOR/Ministerio de Educación/UNICEF. Informe de Evaluación Final de la Campaña Nacional de Alfabetización "Monseñor Leonidas Proaño".
- TORRES, R.M. 1990. El nombre de Ramona Cuji (Reportajes de la Campaña Nacional de Alfabetización "Monseñor Leonidas Proaño"). Quito: ALDHU/ Editorial El Conejo.

- TORRES, R.M. 1990. "América Latina frente al Año Internacional de la Alfabetización: Lecciones de la experiencia ecuatoriana”, en: Educación de Adultos y Desarrollo N° 34. Bonn: IIZ/DVV.
- TORRES, R.M. 1989. "Acciones nacionales de alfabetización de adultos en América Latina: Una revisión crítica", en: Boletín del Proyecto Principal de Educación en América Latina y el Caribe, N° 19. Santiago: UNESCO-OREALC.
- TORRES, R.M. 1988. Discurso y práctica en educación popular, Textos, Nº 9. Quito: CIUDAD; Ijuí: UNIJUI Livraría Editora, 1988; Lecturas sobre educación de adultos en América Latina (Antología), México: CESU/UNAM, 1992.
- TORRES, R.M. 1986. “Los CEP: educación popular y democracia participativa en Nicaragua”, Cuadernos de Pensamiento Propio Nº 12. Managua: INIES-CRIES; Santiago: CEAAL, Apuntes Nº 9

- TORRES, R.M. 1983. “Nueve tesis sobre la alfabetización alternativa: reflexiones en torno a la experiencia nicaragüense”, Cuadernos Pedagógicos Nº 3-4. Quito: Fundación Fernando Velasco.
- TORRES, R.M. 1983. “De alfabetizando a maestro popular: la post-alfabetización en Nicaragua”, Cuadernos de Pensamiento Propio, Nº 4. Managua: INIES-CRIES.
- TORRES, R.M. 1984. “Educación y democracia en la Granada revolucionaria”, Cuadernos de Pensamiento Propio, Nº 8. Managua: INIES-CRIES.
- TORRES, R.M. 1985. Nicaragua: revolución popular, educación popular. México: CRIES/ Editorial Línea

La profesión docente en la era de la informática y la lucha contra la pobreza

GÜRBÜZ DOĞAN EKŞİOĞLU

Rosa María Torres

El segundo Proyecto Principal de Educación para América Latina y el Caribe  (1980-2000), coordinado por la Oficina Regional de la UNESCO UNESCO-OREALC, se evaluó y cerró oficialmente en PROMEDLAC VII (Séptima Reunión del Comité Regional Intergubernamental del Proyecto Principal), realizada en Cochabamba, Bolivia, en marzo 2001.

Este estudio - La profesión docente en la era de la informática y la lucha contra la pobreza - fue uno de los encargados por la OREALC para su discusión en la
Reunión Prospectiva Preparatoria realizada en Santiago el 23-25 agosto de 2000. Incluido en el libro: Análisis de Prospectivas de la Educación en América Latina y el Caribe, UNESCO-OREALC, Santiago, 2001. (Descargable en PDF).

The paper and the book are also available in English (PDF):
Analysis of the Outlook for Education in Latin America and the Caribbean



Solo OTRA EDUCACION salva al Ecuador


                                          
Valeria Rivilla


Publiqué este artículo en 2002 en EducAcción, periódico mensual del diario El Comercio de Quito. 
Aquí surgió el nombre con el que, en 2009, creé este blog OTRAƎDUCACION.


“OTRO ECUADOR ES POSIBLE”

Bajo este lema se realizaron entre mayo y agosto de 2002 veinte mesas de diálogo en cinco ciudades del Ecuador, las cuales fueron procesadas en un taller final en Quito. Los más de 600 participantes en este proceso concluyeron que los problemas del país solo pueden resolverse cambiando el modelo político y el modelo económico, causantes de la pobreza y la desigualdad social, así como de nuestra débil democracia y nuestra débil ciudadanía. 

Concluyeron que para construir ese Ecuador posible – "un país en el que todos podamos vivir, aprender y desarrollarnos plenamente y con dignidad" - es indispensable activar la participación, la vigilancia y el control social a fin de que la ciudadanía exija transparencia en el manejo de los actos y los presupuestos públicos, una dirigencia política a la altura de ese país posible y cambios profundos en la manera de pensar y hacer Política, Política Social y Política Económica.

“SOLO LA EDUCACION SALVA AL ECUADOR”

Este lema (inspirado en el lema "Só a escola corrige o Brasil" - "Solo la escuela corrige al Brasil" - utilizado en la campaña realizada a mediados de los 1990s por la oficina de UNICEF en Brasil en el marco del Plan Decenal de Educación para Todos en ese país) fue adoptado en el Ecuador por el Contrato Social por la Educación (CSE), iniciativa ciudadana creada en 2002, la cual se propuso colocar la educación en el centro de la agenda nacional. En medio de la coyuntura electoral, el CSE buscó comprometer a los candidatos a la presidencia a asegurar el derecho a una educación básica de calidad. Vieja aspiración y vieja deuda incumplida por los sucesivos gobiernos y meta sucesivamente postergada a nivel mundial en planes y compromisos internacionales como la Educación para Todos (1990-2000-2015).

Aunque estas dos iniciativas - "Otro Ecuador es Posible" y "Solo la Educación Salva al Ecuador" - surgieron y se desarrollaron por separado, la propia razón las juntó: Otro Ecuador es posible, pero esto requiere contar con la educación como aliada fundamental.

Lamentablemente, quienes piensan en Otro Ecuador Posible – desde la política, la economía, la sociología, los grandes foros políticos y académicos - suelen dar poca atención a la educación. Se piensa más en términos de capacitación y formación, o se menciona la educación al pasar, como un servicio más. 

Es usual asimismo que la educación quede atrapada en el «sector educativo», el sistema escolar, la escuela, el aula. Educación se entiende como escolarización, dejando afuera a la familia, la comunidad, el trabajo, los medios, las artes y la cultura. El sistema educativo, por otra parte, no es percibido como sistema; aparece segmentado en niveles y la educación superior como mundo aparte. 

SOLO
OTRA EDUCACION SALVA AL ECUADOR

¿"SOLO LA EDUCACIÓN SALVA AL ECUADOR"?  En realidad, la educación sola no puede hacerlo; se requiere otra Política y otra Economía. "OTRO ECUADOR ES POSIBLE" pero no solo con nuevo modelo político y económico sino también con nuevo modelo educativo, dentro y fuera de las aulas y a lo largo de la vida. Porque no cualquier educación tiene potencial transformador. Es preciso replantear el modelo educativo convencional e impulsar una profunda transformación cultural que ponga en jaque al machismo, al racismo, a la violencia y al maltrato cotidiano a los niños y a las mujeres.

 La educación que necesitamos los ecuatorianos y que necesita el país es una educación con raíces propias, democrática, gratuita, equitativa, inclusiva y de calidad, con contenidos relevantes y pedagogías renovadas, pensadas desde los educandos y poniendo en el centro el aprendizaje.

 Una educación que desarrolla el gusto por la enseñanza y por el aprendizaje, que confía en la capacidad de enseñar y de aprender de quienes enseñan y de quienes aprenden.

 Una educación no confinada a las aulas ni a la «edad escolar» sino con una visión amplia de lo educativo, que incluye a la familia, la comunidad, el juego, el deporte, la lectura y la escritura, la organización y la participación sociales, el trabajo, la diversión, el ocio, la colaboración y el aprendizaje entre pares, las tecnologías y los medios tradicionales y modernos de información y comunicación.

 La educación que puede llevarnos a imaginar y construir otro país posible es una educación no para la democracia sino en democracia.

 Una educación flexible, respetuosa de la diversidad, que combate los prejuicios y las discriminaciones de todo tipo, y especialmente el machismo y el racismo arraigados en nuestra sociedad.

 Una educación intercultural, que reconoce la diversidad cultural y entiende lo intercultural no únicamente como una dimensión de la educación indígena sino de toda la sociedad.

 Una educación sensible a las necesidades de los educandos y de sus familias, que enseña a niños, jóvenes y adultos a aprender a aprender de manera autónoma, a pensar y a pensar críticamente. Una educación que alienta la curiosidad, la duda, la pregunta, el argumento razonado y el debate de ideas. 

 Una educación en proceso permanente de actualización y cambio, que enseña a cambiar y no solo a aceptar el cambio, como proponen los modernos decálogos de la educación para el siglo 21.

 Una educación emancipadora antes que domesticadora, que promueve la cooperación antes que la competencia, capaz de sacar lo mejor de cada persona, de identificar y desarrollar talentos y fortalezas antes que debilidades.


"SOLO OTRA EDUCACION SALVA AL ECUADOR". Esa debe ser la apuesta. No más de la tradicional reforma educativa pensada y elaborada «arriba» para ser implementada «abajo», sino pensada y elaborada arriba y abajo, contando con la participación y la complicidad de toda la sociedad.
Si la Educación es demasiado importante para dejarla en manos de educadores, la Política y la Economía son demasiado importantes para dejarlas en manos de políticos y de economistas. Articular Educación, Sociedad, Economía y Política, juntar saberes y transversaslizar esfuerzos desde todos los sectores, es esencial para avanzar hacia Otro Ecuador Posible y Otra Educación Posible.


* Rosa María Torres del Castillo. Asesora del Ministro de Educación Juan Cordero. Co-fundadora y miembro del primer Equipo Técnico del Contrato Social por la Educación, como parte de mis funciones de asesoría. Quito, 2002.

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Curriculés


Rosa María Torres

Publiqué este artículo periodístico en febrero de 1995 en el diario El Comercio de Quito, a propósito de la consulta lanzada entonces en torno a la reforma curricular basada en la llamada «Pedagogía Conceptual», impulsada por el Ministerio de Educación del Ecuador. El artículo sigue siendo lastimosamente válido para caricaturizar reiteradas «consultas» dentro y fuera del país. Documentos cerrados, tecnocráticos, jergosos, que nadie entiende, y cuyo propósito principal es cumplir. Cumplir con el ritual, con las formas, con la coreografía de una consulta a la ciudadanía. En los 1990s, consultas artesanales, con distribución de materiales impresos; hoy, consultas con sitios web e Internet, ilusión de un moderno siglo 21 con ciudadanos conectados, ávidos de consulta y entusiastas lectores y comentadores de textos áridos...

 

"La Educación Básica constará de tres ciclos: NOCIONAL, CONCEPTUAL y FORMAL y comprenderá diez años de escolaridad: desde los 4 años de edad hasta los 14 años".

"El desarrollo humano depende de la riqueza experiencial, la bondad de las interacciones sociales, los procesos madurativo-nutricionales y la armonía o coherencia evolutiva de los tres sistemas psíquicos" (p.22)

"Los instrumentos del conocimiento son las estructuras cognitivas que posibilitan la comprensión del mundo. Estos son: nociones, conceptos, categorías y paradigmas y son propios de cada área y de cada ciclo. Son intradisciplinarias. El uso de los instrumentos del conocimiento va a permitir superar en el proceso de aprehendizaje los límites de los datos y de la información para proyectarse más al conocimiento en términos de aprendizaje significativo y sabio" (p.23).

"La experiencia directa sensorio motriz que durante el ciclo nocional ha pasado a la experiencia representativa (entre el objeto singular y la noción) alcanza hacia los 7 y 11 años el carácter de experiencia teórica. El jovencito trabaja con prototipos abstractos construidos sobre los sistemas reales, ya en ningún caso con objetos singulares, ni siquiera con representaciones de los objetos" (p.24).

"En el Ciclo Conceptual el eje es la escuela, ocasionándose la primera resatelización del sujeto educativo, que tiene necesidad de romper los límites del hogar para empezar a extender su experiencia de familia. En el Ciclo Formal, los grupos ocasionan la segunda resatelización, siendo estos el eje alrededor de los cuales giran los intereses, valores y actitudes del joven. Aquí se inicia la construcción del proyecto de vida, en búsqueda de la realización personal del sujeto adulto. Insistimos en que cada fase de este desarrollo valorativo y actitudinal se entrecruza con las que están antes y después, de tal manera que, por ejemplo, el inicio del eje-escuela se da en la madurez del eje-familia; es la crisis característica de cada momento evolutivo la que empuja la transición de una fase a otra. Los referentes o puntos de partida de cada uno de los ciclos, nocional-hechos, conceptual-aseveraciones, formal-proposiciones, categorial-sistemas proposicionales, y científico-teorías, van a permitir determinar con precisión los objetivos de cada una de estas fases interrelacionadas de forma sistemática" (p.30)

EL DEBATE HA COMENZADO.

GRACIAS POR SU APORTE.
LA ESPERANZA VIENE...

Ministerio de Educación, Cultura y Deportes del Ecuador,
Coordinación General de la Reforma Curricular,
Reforma Curricular: Fundamentos, Pedagogía Concepual,
Documento 1, Quito, Octubre 1994.Documento para consulta.


Ni portugués ni inglés ni francés... ¿Qué cosa será?

Curriculés. Dícese del lenguaje utilizado por quienes formulan documentos de Reforma Curricular con el fin de que nadie los entienda y todos se convenzan de que Currículo y Reforma Curricular son cosa complicada, hermética, de expertos, reino fuera del alcance del ciudadano común, incluidos padres de familia, maestros, supervisores, directores, burócratas, asesores, gabinetes ministeriales y ministros. Utilízase sobre todo para inhibir el debate, el aporte y la esperanza.

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Nuevo Bachillerato Ecuatoriano: un tiro al aire (2011)



(Versión ampliada del artículo publicado en Diario Expreso, Guayaquil, 27 agosto 2011)


La educación media es hoy un nudo crítico en todo el mundo, atada a otro nudo crítico, también de alcance mundial, como es la problemática de los jóvenes. A la pérdida de sentido de los sistemas escolares se suma la falta de oportunidades de trabajo para millones de ellos, incluso los con bachillerato completo y con estudios superiores. La abreviatura NiNi – Ni Estudia Ni Trabaja – extendida en los últimos años, refleja la doble cara de esta problemática.

En América Latina y el Caribe, pasado el momento de la educación primaria o básica, la preocupación empezó a trepar un peldaño más arriba. La reforma de la educación media es el nuevo gran dolor de cabeza regional, campo minado por procesos de ensayo y error. Argentina, Uruguay, México, así como España y otros países en Europa, tienen historias complicadas que contar al respecto. Nadie presume de tener EL modelo, ni siquiera experiencias exitosas que puedan probarse, sostenerse y generalizarse.

En este marco, resulta notable el caso del Ecuador. En el gobierno de Rafael Correa, y en menos de lo que canta un gallo, se elaboró un Nuevo Bachillerato Ecuatoriano (NBE) o Bachillerato General Unificado (BGU) que arrancó en 2011 en base a un instructivo y algunos materiales colgados en el portal del NBE (ya deshabilitado, ahora aquí) vinculado al Ministerio de Educación.

La propuesta se dio a conocer públicamente en el sitio web de Ministerio en diciembre 2010; tres meses más tarde, el 31 de marzo, el BGU era incoporado en la Ley Orgánica de Educación Intercultural (LOEI); el 5 julio se publicaba el Acuerdo Ministerial Nº 242-11 con la normativa para el nuevo currículo; la semana del 8 agosto aparecían en el sitio web del BGU lineamientos curriculares para las materias obligatorias del nuevo sistema; y el 5 de septiembre arrancaba junto con el inicio del nuevo año lectivo en Sierra y Amazonía. Ningún plan sistemático de formación/capacitación docente, nada de pilotajes ni de experimentaciones.

Dijeron que la implementación sería «flexible» (inicio en la Sierra y solo en el primer año de bachillerato, cada colegio haciendo lo que pueda) y que la capacitación docente se haría «en la marcha» (!). La conocida y siempre renovada ilusión de que el cambio educativo sucede como por arte de magia, desde arriba, en torno a documentos que se bajan, listos para usar tras una breve «capacitación».

¿Por qué la premura? Lo usual: plazos irreflexivos establecibos por normativas legales (la entonces recién aprobada Ley Orgánica de Educación Intercultural - LOEI), por los tiempos de los ofrecimientos políticos y los del calendario escolar. Ya sucedió con la fallida "Patria Alfabetizada", anunciada en base a proyecciones tres meses antes de hacerse públicas las estadísticas oficiales, y rectificada al conocerse dichas cifras, con gran bochorno nacional e internacional. Pero no se aprende. No se aprende que los tiempos de la política y los tiempos de las leyes nada tienen que ver con los tiempos de la educación y sus cambios.

La ciudadanía, en Babia, más allá del círculo de participantes e invitados a las reuniones de socialización organizadas. Los periodistas, impreparados para hacer las preguntas claves e interactuar informadamente con la propuesta. Los propios estudiantes, los jóvenes, no fueron consultados ni debidamente informados. En país con bajo uso de internet y con débil cultura digital, especialmente entre los profesores, la "consulta ciudadana" en línea no era ciertamente la vía, como no lo es, de hecho, tampoco en países más conectados y con avanzada cultura digital. El número de visitantes o de clicks no es indicativo de lectura, mucho menos de comprensión profunda de lo que se propone y está en juego.

Las pocas voces analíticas y críticas en medios o eventos no lograron detener el proceso ni tuvieron mucho eco en una sociedad que sigue dándole la espalda al debate educativo, y que se deja alucinar fácilmente con números y presupuestos, desentendiéndose de las preguntas fundamentales. Los informes y spots oficiales alimentan el pensamiento ingenuo de que lo que importa es cuánto se gasta, no también cuánto se desperdicia, cómo y en qué se gasta lo gastado, con qué calidades, eficiencia y resultados.

El análisis más comprensivo de la propuesta del NBE vino de la Universidad Andina Simón Bolívar (UASB), empeñada desde hace varios años en una reforma del bachillerato en el país, en convenio con el Ministerio de Educación y con trabajo ya en varios colegios, y que quedó afuera del tinglado NBE. Coincido con la mayoría de perplejidades y cuestionamientos expresados en el documento crítico de la UASB. Imposible intentar describir en pocas líneas el amasijo curricular del NBE, blanco de abundantes adjetivaciones: improvisado, desastroso, delirante, alucinante, aberrante, engendro, deplorable, desnacionalizador, ilegal... A interesados recomiendo leer directamente la propuesta y otros documentos disponibles en el portal del NBE, así como el análisis de la UASB.

Agregaré solo que, a título de «revolución educativa», de «nuevo» y de «educación del siglo 21», se mezcla, agrega y elimina materias y contenidos a antojo, como si el currículo se resolviese con «mallas curriculares» y fuese mundo aparte, ajeno a la pedagogía; como si la propuesta cayese en un vacío de estructuras, perfiles profesionales, prácticas, sujetos de carne y hueso que deberán hacerse cargo de desenmarañar la nueva maraña y que, a la final, capacitaciones en pastilla mediante, terminarán enseñando - quizás con otras nomenclaturas - lo que saben y siempre han enseñado.

No fui invitada por el Ministerio de Educación ni por el NBE a sus reuniones, socializaciones y demás, ni a comentar la propuesta y sus sucesivas revisiones. Decidí por mi parte hacer un seguimiento sistemático del tema pero no salí a hacer declaraciones públicas en los medios. Han faltado condiciones para un debate profesional, argumentado, pausado, para abordar la discusión del NBE no de manera aislada sino en el marco de la problemática actual de la educación en el país y en el mundo, y para hacerla comprensible y cercana a la población, incluida la comunidad escolar directamente involucrada: directores, profesores, padres de familia, estudiantes.

Hay que reconocer asimismo lo difícil que es pronunciarse o explicar, en pocas líneas o en poco tiempo al aire, sobre algo que tiene tantos flancos débiles. Acepté escribir esta nota para un diario que no me encuadró en preguntas formateadas y que, partiendo de un breve texto limitado por los usuales espacios periodísticos, me permite la posibilidad de ampliarlo y actualizarlo en este blog.

En resumen, y si me preguntan, concluyo: no le veo futuro al NBE, porque – como ya han dicho otros especialistas - no le veo ni pies ni cabeza. Seguramente se malaplicará y morirá, flexiblemente, de muerte natural, como han muerto tantas otras propuestas de reforma en el Ecuador y en otros países. Lástima que el país tenga que pagar los altos costos monetarios y sociales de estos experimentos, sobre todo los estudiantes y los profesores que servirán de conejillos de Indias de este flamante bachillerato unificado.

Post-scriptum (abril 2012)

Lanzado el nuevo bachillerato e iniciado el nuevo año escolar (en Sierra y Amazonía), surgió la protesta, llevada a las calles de varias ciudades del país y en algunos casos violenta, sobre todo en Quito y Guayaquil. La protesta fue protagonizada por los estudiantes, reclamando información, consulta, diálogo, pidiendo postergar la aplicación del BGU y condenando la violencia policial. El saldo de las protestas dejó herido y posteriormente en coma al estudiante Edison Cosíos, víctima del impacto de una bomba lacrimógena.

Correa dijo que no dará marcha atrás, que el nuevo bachillerato "va porque va", atribuyendo la protesta estudiantil a manipulación de la UNE (Unión Nacional de Educadores) y el MPD (Movimiento Popular Democrático, al que está asociado el grueso de maestros de la UNE), acusándolos de "políticos criminales". El MPD negó tal injerencia, al igual que la Federación de Estudiantes Secundarios del Ecuador (FESE), y planteó juicio a Correa por estas aseveraciones.

La ministra de educación Gloria Vidal abrió un canal de información y comunicación con los dirigentes estudiantiles que lideran la protesta. No obstante, Correa le ordenó a la ministra no recibir ni a la UNE ni a la FESE, aduciendo que "no representan a nadie", al tiempo que anunció expulsión y sanciones para los rebeldes. El diálogo se cerró. Ni el Ministerio de Educación ni el Palacio de Gobierno recibieron a maestros o a estudiantes. UNE y FESE continuaron las movilizaciones y marchas, anunciando nuevas protestas en 2012. La ministra enfrentó un juicio político pedido por el MPD; la negligencia en el manejo del BGU fue una de las razones aducidas.

Enrique Ayala Mora, rector de la UASB - única universidad en el país que hizo un análisis de la propuesta curricular del BCU - presentó sus críticas en el seno de la Comisión de Fiscalización y Control Político de la Asamblea Nacional. La Comisión - con presencia mayoritaria de miembros o aliados del movimiento de gobierno Alianza País - desestimó y archivó la solicitud de juicio.

A fines de 2011 se puso en marcha el nuevo Sistema Nacional de Nivelación y Admisión (SNNA) de la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (SENESCYT). 25% de los bachilleres que se presentaron al examen para ingresar a las universidades gratuitas, no lo aprobaron.

La eliminación del Bachillerato Unificado fue uno de los 19 puntos planteados por la Marcha Plurinacional por el Agua, la Vida y la Dignidad de los Pueblos que salió de la Amazonía el 8 de marzo y llegó a Quito el 22 de marzo.

Post-scriptum (junio 2014)

La primera camada de bachilleres graduados con el BGU expresa su descontento con el experimento y los múltiples problemas que ha afrontado. Sienten que el BGU no les ha preparado para el Examen Nacional para la Educación Superior (ENES), creado y aplicado desde 2012. Además, pese a obtener altos puntajes en la prueba, muchos no consiguen cupos para estudiar las carreras elegidas. Ver: Sin cupo para la U.

Ver resumen de medios AQUI.
a primera camada de este experimento denominado BGU, que por orden del Ministerio de Educación de manera atropellada, los colegios se vieron forzados a implementarlo desde el 2011.

Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: http://www.elcomercio.com/opinion/cupo-universidades-educacion.html. Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. ElComercio.com
a primera camada de este experimento denominado BGU, que por orden del Ministerio de Educación de manera atropellada, los colegios se vieron forzados a implementarlo desde el 2011.

Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: http://www.elcomercio.com/opinion/cupo-universidades-educacion.html. Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. ElComercio.com

Fotogalería de la protesta estudiantil

Para saber más
UNESCO: Global Education Digest 2011 - Focus on Secondary Education

La UNESCO y la Educación Secundaria

Para saber más sobre el NBE
-
Portal del Nuevo Bachillerato Ecuatoriano (NBE)
- Universidad Andina Simón Bolívar (UASB) - Documento "Análisis de la Propuesta del Nuevo Bachillerato"
- Nuevo Bachillerato Ecuatoriano - compilación de documentos y noticias
- Educiudadanía - Red Ciudadana de acompañamiento al Plan Decenal de Educación
II Informe de Acompañamiento Ciudadano al Plan Decenal de Educación (PDE), sep. 2011

Otras experiencias
-
Educación, talón de Aquiles en América Latina Especial del Grupo de Diarios de América GDA (El Universal, México, 28 agosto 2011)

Brasil
- Reestruturação e Expansão do Ensino Médio no Brasil
- MEC estuda reformulação do Ensino Médio
- FRIGOTTO, Gaudêncio & CIAVATTA, Maria (orgs.). Ensino médio: ciência, cultura e trabalho. Brasília, MEC/SEMTEC, 2004, 338p, en: Revista Brasileira de Educação no. 28, RJ, Jan/Apr 2005

México
- OCE -
Debate: Perspectivas de la educación media superior (a finales de sexenio) - abril 2011

España
- Un Bachillerato en busca de identidad
- Balance del nuevo bachillerato - Miguel Santa Olalla julio 2007
- El nuevo Bachillerato entre en vigor mañana y comenzará a aplicarse en el 2008-2009 (La Voz de Galicia, 5 abril 2007)
- Esperanza Aguirre anuncia el nuevo bachillerato El País, 5 abril 2011
- Multitudinaria protesta contra el nuevo Bachillerato (El Correo Gallego, 30 abril 2008)
- Consecuencias del cambio en el bachillerato y la PAU - 22 nov 2010
- Los tres cambios claves de la educación secundaria. El cuarto curso de la ESO y los Programas de Cualificación Profesional Inicial se reforman para reducir la tasa de abandono escolar. Eroski Consumer, Julio 2011.
- Aguirre anuncia la creación de un 'Bachillerato de Excelencia' (El País, 28 dic 2011)

Argentina
- Secundaria para Todos - Ministerio de Educación de la Nación (2011)
- ¿Qué escuela secundaria queremos? Debates y propuestas
- Ricardo Baquero, Flavia Terigi, Ana Gracia Toscano, Bárbara Brisciol y Santiago Sburlatti, Variaciones del régimen académico en escuelas medias con problación vulnerable. Un estudio de casos en el área metropolitana de Buenos Aires. REICE, Vol. 7, No. 4, 2009.

Uruguay
- Portal Uruguay Educa
- Consejo de Educación Secundaria
- Solo el 6% de los jóvenes pobres termina el liceo (180.com.uy, 16 feb 2011)
- Rector de la Universidad ORT Uruguay: La reforma desde adentro (El País, Uruguay, 11 Nov 2011)

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El derecho de niños y niñas a una educación básica


Niños del mundo - UNICEF


La Convención sobre los Derechos del Niño (1989) ratificó la educación como un derecho de niños y niñas. La Declaración Mundial sobre Educación para Todos (Jomtien, 1990) y la Declaración de la Cumbre Mundial en Favor de la Infancia (1990) reconocieron la  «educación básica» como un derecho de toda persona - niño, joven y adulto. La  «visión ampliada de educación básica» adoptada en 1990 en Jomtien se refirió a una «educación capaz de satisfacer necesidades básicas de aprendizaje» de las personas, dentro y fuera del sistema escolar. En la Clasificación Internacional Estandarizada de la Educación (CINE) «educación básica» incluye educación primaria y primer ciclo de la educación secundaria.

En este marco, ¿qué implica el derecho de niños y niñas a una educación básica?

1. El derecho a ser niños, a jugar y disfrutar del juego, a ser protegidos de los abusos del trabajo infantil, a tener el tiempo para ir y permanecer en la escuela, cumplir con las obligaciones escolares, y aprender. El derecho a un hogar y a una familia, a la escuela cercana, al profesor que disfruta enseñando y gusta de los niños, a la educación que prepara no únicamente para la vida adulta sino, sobre todo, para una infancia feliz.

2. El derecho a aprender, dentro y fuera de la escuela. El derecho a la curiosidad, a la pregunta y a la respuesta, a la duda, a pensar y argumentar, a equivocarse, a ser consultado y a participar, a expresarse espontáneamente y con libertad, a ser escuchado y respetado en sus opiniones, a discrepar, a imaginar y crear, a aprender a aprender. El derecho a la autoestima, a altas expectativas por parte de padres y profesores, a sentirse confiado y a la vez desafiado en sus capacidades, y reconocido en cada pequeña conquista.

3. El derecho al aprendizaje permanente, desde el nacimiento, en un continuo que no reconoce más límites que el propio interés y capacidad de los niños para aprender. Puesto que en los primeros años de vida se realizan los aprendizajes fundantes, los esenciales y más duraderos, y puesto que es en estos años que tiene lugar el desarrollo cognitivo más importante y espectacular de todo ser humano, el más básico derecho a una educación básica que tiene todo niño y niña es el derecho a un buen comienzo en la vida. El derecho a una primera infancia capaz de echar buenas raíces para su futuro crecimiento y desarrollo.

4. El derecho a un aprendizaje abierto, en el hogar, en el aparato escolar, en la vida diaria, en el juego, en la interacción con los amigos, a través de los medios de comunicación y de Internet, en la propia exploración del mundo. El derecho a gozar de la biblioteca, la cancha deportiva, el museo, el parque, el zoológico, el circo; a acceder al libro, el periódico, el comic, el cuento, el diccionario, el video, la película, la obra de arte; a aprender no sólo de los libros sino del contacto con las personas, con la realidad y con la naturaleza. El derecho a aprender no solo de los adultos sino de otros niños. El derecho a aprender de otros pero también de sí mismo, del error, de la experiencia, de la autoreflexión.

5. El derecho a ir a una buena escuela y a permanecer en ella el tiempo requerido para desarrollar los conocimientos, habilidades y actitudes indispensables para sobrevivir, conocer su propio cuerpo y proteger su salud, saber acerca de su cultura y sus raíces, expresarse y comunicarse oralmente y por escrito, calcular y resolver problemas básicos de la vida diaria, comprenderse mejor a sí mismo y al mundo que le rodea, proteger el medio ambiente, internalizar los valores de la justicia y la solidaridad, conocer sus derechos y deberes, poner los cimientos de su autoestima y autoconfianza, y continuar aprendiendo.

6. El derecho a una educación hecha a medida de niños y niñas, en la que todo - relaciones, contenidos y métodos, criterios de evaluación, instalaciones y espacios, calendarios y horarios, reglamentos y normas - está pensado desde la perspectiva de los niños, no de los adultos. Una educación respetuosa del saber, la opinión y los sueños infantiles. Una educación fundamentada en la alegría, el juego y el canto, la sorpresa y la aventura, el movimiento y la risa, la música y todas las artes, no como complementos sino como materia prima de la enseñanza y el aprendizaje.

7. El derecho a una educación relevante y de calidad, atenta al aprendizaje, consciente de que importa no solo cuánto sino qué, cómo y para qué se aprende. El derecho a una educación libre de prejuicios y estereotipos, que combate el racismo y el sexismo, respeta las diferencias y reconoce el valor de la propia lengua y la propia cultura; una educación interesada en lo que los niños saben y son capaces de hacer, antes que en lo que no saben y son incapaces de hacer; una educación en la que prima la cooperación sobre la competencia, el razonamiento sobre la memoria, el diálogo sobre el monólogo, el hacer sobre el decir; una educación que busca lo que constituye el sueño de todo buen padre y madre y de todo buen profesor: hijos y alumnos mejores que ellos.

8. El derecho a condiciones básicas de aprendizaje, esenciales para aprovechar la escuela y demás oportunidades de aprender y desarrollar plenamente sus capacidades. El derecho a una educación básica asiste a cada niño y niña en su derecho a exigir no solo la escuela gratuita, el maestro profesional, el currículo relevante y los materiales necesarios, sino las condiciones económicas, sociales y afectivas indispensables: alimentación, nutrición, salud, vivienda digna, descanso, juego, amor, apoyo emocional, respeto, y un ambiente general de estabilidad, seguridad y paz.

9. El derecho a la educación básica de sus padres, porque de ella depende, en gran medida, la supervivencia, el bienestar, la educación y las perspectivas de los hijos. El derecho a padres informados, conscientes de la importancia de la educación tanto de la niña como del niño, respetuosos del juego infantil, amigos del diálogo antes que del castigo. El derecho a padres que leen y escriben, aprecian el aprendizaje, distinguen la mala de la buena enseñanza, toman parte en los asuntos escolares y exigen una buena educación. El derecho a padres que conocen sus derechos y obligaciones, y poseen la autoconfianza y los conocimientos esenciales para ayudar a sus hijos a crecer, aprender y desarrollarse plenamente.

10. El derecho a unos medios de comunicación responsables y sensibles a las necesidades de los niños, capaces de complementar y enriquecer su educación; poner al niño urbano en contacto con el campo y al niño rural en contacto con la ciudad; ampliar su visión del mundo y transportarles a otras realidades, otros países y otras épocas; introducirles a las posibilidades de la ciencia y la tecnología; mostrarles la grandeza y a la vez la torpeza del género humano; desarrollar su aprecio por el arte, la ciencia y la cultura universales; y desarrollar su vocación por la paz, la no-violencia, la tolerancia, la solidaridad y la justicia.

La 
«educación básica» es un derecho universal. Asiste a niñas y niños, ricos y pobres, a los que viven en la ciudad, en el campo y en áreas remotas, a los con necesidades especiales, a los que trabajan, a los indígenas y a los que pertenecen a minorías étnicas, a los que tienen hogar y a los que viven en la calle, a los migrantes, los refugiados y los desplazados por la guerra.

* Publicado originalmente en: Education News, N° 14. Nueva York: UNICEF, 1995. También incluido en: Educación de Adultos y Desarrollo, N° 38. Bonn: DVV, 1992.

Para saber más
Convención sobre los Derechos del Niño


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