¿Ha mejorado la calidad de la educación en el Ecuador?



Rosa María Torres


El texto que transcribo abajo corresponde a una entrevista en Radio Pichincha, en 2015, en Quito (26 mayo 2015), conducida por Luis Dávila Loor. El tema planteado - la calidad de la educación pública en el gobierno de Rafael Correa - da para mucho y el tiempo disponible para abordarlo era corto. Faltó tiempo para abordar la educación superior.

Después de 9 años de 'revolución educativa', Correa y el aparato gubernamental afirman que la educación pública en el país es gratuita y de calidad. Asimismo, el gobierno afirma que el Ecuador es el país que más invierte en educacion en América Latina, que obtuvo los mejores resultados en las pruebas TERCE, coordinadas por la UNESCO (aplicadas en 2013 en dos grados de educación primaria en 15 países latinoamericanos) y el que más rápido avanzó en calidad educativa. Nada de esto es así. Por otra parte, sucesivas encuestas sobre la niñez y la adolescencia llaman la atención sobre los altos índices de maltrato y violencia contra niños y adolescentes tanto en la familia como en el sistema escolar. Convertimos por eso la afirmación en pregunta: ¿Es cierto que en el Ecuador tenemos ahora una educación pública de calidad?

Edité la entrevista ampliando algunos textos y agregando hipervínculos y sugerencias de lecturas al pie a fin de profundizar en algunos puntos. Con asteriscos* agregué información posterior a la entrevista que clarifica lo planteado.

Para saber más puede consultarse la compilación de artículos "La educación en el gobierno de Rafael Correa" en este blog.



▸ Comencemos con la inversión. ¿Qué prioridades se están dando en la inversión en educación?

Como siempre, empiezo por reiterar lo que se reconoce a nivel internacional: más importante que cuánto se invierte es en qué y cómo se invierte, es decir, la calidad de la inversión, la calidad del gasto. Sigue arraigada la idea de que a más inversión, más y mejor educación. Esto no es necesariamente así. Lo corrobora la OCDE.

La bonanza económica posibilitada en este período sobre todo por los altos precios internacionales del petróleo no tiene parangón en la historia del Ecuador. Eso ha permitido holgados presupuestos en todos los campos. La inversión en educación (y en el sector social en general) en el actual gobierno no tiene antecedentes en el país y es pieza clave de la "revolución educativa".

La inversión en carreteras, hospitales e infraestructura para la educación es tema recurrentemente mencionado. En el campo de la educación, los datos que más se repiten se refieren a la educación superior. 

Eneko
¿En qué se invierte? Al inicio, el énfasis estuvo en avanzar hacia la universalización del acceso a la educación básica (10 años de escolaridad), eliminando las "cuotas voluntarias" que pagaban los padres de familia y entregando gratuitamente uniformes y textos escolares. Se recuperó la gratuidad de la educación, en todos los niveles. No obstante, falta universalizar la terminación de la educación básica (la deserción persiste, aumenta en el nivel secundario y superior, y es más aguda en zonas rurales).

Ahora la prioridad está puesta en la educación superior. Se reitera que el Ecuador es hoy líder en este rubro en América Latina y que se han entregado más de 10.000 becas para estudiar en "las mejores universidades del mundo". Los estudiantes que obtienen altos puntajes en el examen de ingreso a la universidad (ENES) pueden acceder a dichas becas; varios prefieren usarlas quedándose a estudiar en el país. El ENES no mide conocimietos sino aptitudes básicas (verbal, numérica y razonamiento abstracto). También se crearon (fines de 2013) cuatro nuevas y muy costosas universidades públicas, con gran infraestructura y equipamiento, personal extranjero, que en 2015 apenas empiezan a arrancar. Algunos temas a analizarse: la pertinencia, sustentabilidad y costo de oportunidad de las nuevas universidades; la validez del ENES como instrumento idóneo de la cultura "meritocrática" que se busca instalar; la inserción laboral de los becarios a su regreso al país.

¿En qué debería invertirse más y mejor? Hay hoy consenso internacional sobre la importancia de la primera infancia y la educación inicial, donde se juegan cuestiones fundamentales del presente y del futuro de los niños. Los países con fuerte inversión en bienestar y desarrollo infantil sientan bases sólidas en materia educativa y en términos de aprendizaje, dentro y fuera de la escuela.

Pese al cúmulo de estudios y declaraciones internacionales y nacionales, en el Ecuador la primera infancia no ha sido prioridad para el Estado. Recordemos que cerca de 25% de los niños ecuatorianos menores de 5 años padece desnutrición crónica (42% en el caso de los niños indígenas), lo que tiene consecuencias devastadoras, entre otras a nivel cognitivo. (Ver: La niñez y la adolescencia en el Ecuador contemporáneo: Avances y brechas en el ejercicio de derechos, Observatorio Social del Ecuador, UNICEF, 2014). Ahora se le está dando más importancia a la educación inicial, pero lejos de la atención dada a la educación superior. La discusión techo versus cimientos está planteada.

La educación intercultural y bilingüe - y, en general, la educación indígena - sigue rezagada, tema espinoso de persistente confrontación y disputa con el movimiento indígena y en particular con la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE). Más que avances, en este campo el movimiento indígena ve pérdidas y retrocesos. (Ver Resoluciones del Congreso Anual de la CONAIE, 17-18 julio 2015). De hecho, según los resultados del TERCE/UNESCO (2013), los niños indígenas siguen obteniendo los peores resultados de aprendizaje en todas las áreas y grados evaluados (4º y 7º de básica: Lectura, Escritura, Matemáticas y Ciencias Naturales).

El campo de la educación de adultos, como es usual, tiene escasa atención. En 2009 hubo un fallido intento de declarar al Ecuador "Patria Alfabetizada". Luego se dijo que se erradicará el analfabetismo para el 2017. (Ecuador: El fiasco de la alfabetización)

Cabe resaltar que Cuba es el único país en América Latina y el Caribe que alcanzó las metas de la iniciativa mundial de Educación para Todos 2000-2015. El Ecuador no alcanzó ninguna de las metas.

▸ ¿Para qué ha servido lo invertido en Centros Infantiles del Buen Vivir (CIBV) y Unidades Educativas del Milenio (UEM)?

En todo el sistema educativo la prioridad en estos 9 años de gobierno se ha puesto en la infraestructura. (Una evaluación del BID encuentra que los CIBV tienen una calidad deficiente). Hasta el momento se han construido 52 Unidades Educativas del Milenio (UEM), 62 Centros Infantiles del Buen Vivir (CIBV), 4 nuevas universidades públicas.

Las prioridades y la lógica de la inversión en educación es un tema que hay que discutir en el país, pero no se abre a debate. Antes hablé de las prioridades por niveles educativos; ahora hablo de prioridades en cuanto a componentes de la educación.

La infraestructura no es el principal factor de calidad educativa, ni siquiera condición del hecho educativo. Puede haber buena educación sin buena infraestructura - incluso a la intemperie - y puede haber mala educación con la mejor infraestructura. No obstante, en el imaginario social, educación es en primer lugar edificio (Los espejismos de la infraestructura educativa). En toda América Latina, los padres de familia valoran la infraestructura más que los aprendizajes de sus hijos.

Un gran consenso internacional es que el principal factor de calidad de la educación en el ámbito escolar son los maestros. Esto se reafirmó en el Foro Mundial de Educación realizado en Corea, donde se revisó las metas incumplidas de la Educación para Todos y se acordó una nueva agenda educativa mundial para los próximos 15 años, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, hasta el 2030.

La "revolución educativa" ecuatoriana tiene aquí también las prioridades al revés: primero infraestructura, segundo tecnologías y en tercer lugar docentes. Una inadecuada priorización es también un problema de calidad de las políticas y de calidad del gasto.

▸ El que los maestros tengan que someterese a concursos de méritos y oposición como requisito para entrar al magisterio debe haber mejorado en algo la calidad de la docencia...

Teóricamente. Lo ideal, en efecto, es seleccionar a los futuros maestros. Seleccionarlos antes de que ingresen a estudiar la carrera docente. Invertir en formación y capacitación de gente que no es la adecuada, es un desperdicio de dinero y de tiempo. Es importante establecer si las personas que optan por la docencia son idóneas para la enseñanza, empezando con la vocación.

El tema a discutir es si la manera cómo se determina idoneidad y calidad docente es la adecuada. ¿Se están usando las herramientas y los procedimientos apropiados para seleccionar a los futuros buenos docentes y para evaluar su desempeño?

Personalmente, soy anti-pruebas. Las pruebas tienen una limitadísima capacidad para identificar y medir las habilidades, los talentos, los saberes de las personas. Las pruebas miden cuestiones muy acotadas e implican generalmente situaciones de gran estrés (otro factor de distorsión). En el caso de los docentes, una prueba de conocimientos dice muy poco acerca de la capacidad y el potencial de una persona para convertirse en un buen docente.

En Finlandia no se toma pruebas de evaluación a los maestros. En la selección inicial, lo fundamental es una entrevista personal. Cuenta asimismo su trayectoria, no solo de estudios sino de vida (hobbies, hábitos de lectura, idiomas, habilidades artísticas, participación en actividades de voluntariado y servicio social, etc.).

▸ Las pruebas que se están aplicando al alumnado. En los datos del estudio de la UNESCO se ve que el alumnado ecuatoriano ha mejorado. ¿Qué opina de esas pruebas?

En primer lugar, les doy más importancia a estas pruebas que aplica en América Latina la UNESCO, las pruebas del Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE), que a las pruebas PISA de la OCDE. PISA está pensada desde otras realidades (mide competencias en lectura, matemáticas y ciencias entre jóvenes de 15 años). Soy crítica de la utilidad de PISA en nuestros países, sobre todo para mejorar aprendizajes escolares. Y discrepo, por muchas razones, con la decisión del Ecuador de ingresar a PISA.

En efecto: en las pruebas del LLECE que se aplicaron en 2013 (TERCE), el Ecuador - y la mayoría de países de América Latina en los que se aplicaron estas pruebas - hay mejoría en los puntajes de Lenguaje y Matemáticas (el Ecuador también tomó la prueba de Ciencias Naturales, que no tomó en la prueba anterior en 2006, de modo que no se puede ver si hay avance). Pero delimitemos: estas pruebas se aplican en dos áreas del currículo y en dos grados de primaria (3º y 6º, que en el Ecuador equivale a 4º y 7º de educación básica) (Esta tabla resume los resultados de los países participantes en el TERCE. El Ecuador está ubicado en la media regional y por debajo de la media regional en Lectura y Escritura en 6º grado, una alerta roja que el gobierno no menciona). Ver: El Ecuador en las pruebas del LLECE (SERCE y TERCE).

En definitiva: a partir de esto no se puede concluir que "la educación (pública) ecuatoriana está mejorando" y, menos aún, que "el Ecuador es el país que más está mejorando en educación", como repiten el Ministro de Educación y el Presidente de la República. UNESCO rechaza la noción de rankings, de competencia entre países, en las pruebas del LLECE. Lo que propone es que cada país se compare consigo mismo, con los resultados de estas pruebas en el tiempo.

Los aprendizajes escolares abarcan todo el currículo. Pero, además, lo que se aprende no se limita al currículo prescrito sino que incluye al llamado currículo oculto, a veces más importante que el currículo prescrito (el clima escolar, las relaciones entre profesores y alumnos y entre estos, los valores y prácticas aprendidos en la convivencia diaria, etc.).

Hay que trabajar mucho en educación ciudadana para clarificar estos y otros temas. Se cree que el que saca el mejor puntaje en una prueba es el más inteligente o el mejor estudiante. Pero no es necesariamente así. Es más: hay estudios que muestran que los estudiantes inteligentes, los que disfrutan el aprendizaje, los que leen, tienen más problemas con las pruebas estandarizadas, porque son creativos, no se dejan estandarizar fácilmente, tienen dudas frente a problemas, piensan más.

▸ ¿Qué diagnóstico hace de la calidad de la educación pública? En estos últimos años ha habido en el país un desplazamiento de estudiantes de las escuelas privadas a las escuelas públicas.

Ahí hay dos preguntas distintas. Una referida a la gratuidad y otra referida a la calidad.

¿Por qué hay familias que deciden pasar a sus hijos de la escuela privada a la pública?. (Cuando decimos 'escuela privada' estamos nombrando a un universo muy heterogéneo, desde escuelas muy pobres, en las que se paga una cuota mínima, hasta escuelas costosas de élite). La gratuidad es un gran incentivo para los padres de familia, sobre todo para los pobres y los sectores medios bajos.

La matrícula en el sistema público ha subido inmediatamente en los países en que se ha eliminado el pago de matrícula; esto independientemente de la calidad de las instituciones escolares. En Malawi, en Africa, por ejemplo, la matrícula en educación primaria explotó cuando se eliminó el pago.

La segunda pregunta se refiere a la calidad. ¿Ha mejorado la calidad de la educación pública en estos 9 años? Es una pregunta compleja que daría para un interesante debate nacional y que nos llevaría a preguntarnos, en serio, qué es calidad en educación.

Son muchos los factores y componentes que hacen a la calidad de la educación escolar: currículo, pedagogía, infraestructura, equipamiento, recursos didácticos, clima escolar, participación (ciudadana, de alumnos, profesores, padres de familia), selección y formación docente, investigación, diseño de políticas, evaluación, administración, etc. Mejorar la calidad del sistema educativo, de manera integral, toma décadas. No se puede avanzar simultáneamente en todos los frentes y por eso, también aquí, hay que definir prioridades, siempre poniendo en el centro a los alumnos y a los aprendizajes (tanto de los alumnos como de los docentes).

El Ecuador ha avanzado en infraestructura. No obstante, las Unidades del Milenio construidas cubren solo una mínima parte del estudiantado a nivel nacional. Lo mismo los centros infantiles.También hay avances en equipamiento y tecnologías. (Desconozco si hay estudios nacionales sobre usos e impactos de las TICs en las aulas y en los aprendizajes escolares. La educación privada sigue estando mejor equipada que la pública).

¿Ha mejorado la calidad docente? No tengo claro. La calidad docente no se ve en los diplomas sino en la práctica, en las aulas, en el trato con los alumnos, en la pedagogía. Ahora se está invirtiendo en educación a distancia en maestrías para docentes, en convenio con universidades españolas. Educación a distancia ha habido poca en el país y especialmente en formación docente. Además, no cualquiera aprovecha bien esta modalidad; se requiere autodisciplina, habilidades de estudio autónomo, condiciones especiales de espacio y tiempo, etc. Tampoco tengo claro cuál es la calidad y la pertinencia de la oferta de estudio. Y no es cierto que a más formación docente mejora la enseñanza. Hay mucha investigación que corrobora esto. Yo misma he escrito mucho sobre el tema formación docente.

El salario es factor importante de la calidad docente. Porque está muy vinculado a satisfacción docente. Un maestro que gana mal no solo está insatiefcho sino preocupado y ocupado con su propia supervivencia, obligado a redondear su salario con otras actividades que lo distraen de la docencia. Creo que el salario es en este momento en el Ecuador una mejor garantía de mejoría de calidad docente, vía satisfacción docente, que la formación y la capacitación como tales. Solo en varios años vamos a poder evaluar el impacto de la formación docente que se está ofreciendo, sobre la calidad de la enseñanza y de los aprendizajes escolares. Por ahora, no hay ninguna evaluación del Ministerio de Educación sobre lo hecho en estos años en este campo de la formación/capacitación docente.

No hay información sobre satisfacción docente, tampoco sobre satisfacción de los estudiantes y de los padres de familia con el sistema público. No es claro que haya mejorado la participación,  tema clave de la calidad de la educación. Nuestro sistema escolar sigue siendo altamente normativo, las decisiones de política educativa se toman arriba, sin consulta o debate social, muy rara vez con participación de los docentes, menos de los estudiantes y padres de familia. Este gobierno ha exacerbado esos rasgos. La "rectoría" de la educación ha significado una re-concentración y re-centralización de las decisiones. Hemos llegado al punto en que el gobierno ha creado su propia organización docente, la Red de Maestros por la Revolución Educativa. El ministro de educación dice que no recibirá ni dialogará con los maestros de la Unión Nacional de Educadores (UNE) mientras no "pidan perdón al país" por el daño hecho a la educación.

En resumen: hace falta investigaciones para poder afirmar que ha mejorado la calidad de la educación pública y establecer en qué componentes y dimensiones se está dando dicho mejoramiento.

La prueba de fuego será cuando migren de la privada a la pública los hijos de los miembros del gabinete y demás funcionarios del Estado.

La educación que se está impartiendo, ¿enseña a los alumnos ecuatorianos a pensar?

No. Nuestra educación ha sido y sigue siendo jerárquica, autoritaria, memorística, enciclopédica, formal, disciplinaria, rígida. (Esto refleja rasgos de la cultura nacional, no solo de la cultura escolar sino de la cultura política).

La pedagogía es poco tenida en cuenta en la educación ecuatoriana. Permanece en el sótano. Los políticos y la sociedad dan importancia a lo que se ve. Por eso la obra física tiene tanta popularidad y rédito político. 

¿Qué es la pedagogía? La enseñanza y el aprendizaje, el corazón de la educación. Todo lo demás puede ser decorativo si no cambiamos las relaciones pedagógicas, la visión del alumno, la concepción de la enseñanza, la concepción del aprendizaje.

Cuando fui ministra de educación, en el 2003, entre las primeras cosas que hice fue organizar una Campaña de Renovación Pedagógica. Lastimosamente solo estuve seis meses en el ministerio, me tuve que ir cuando teníamos los materiales listos y estábamos por lanzar la campaña. Ningún ministro retomó posteriormente la idea y aprovechó estos materiales.

La campaña consistía en una serie de láminas, fáciles de fotocopiar y multiplicar en cualquier lugar. Cada lámina contenía una caricatura y una frase alusiva al pie. La idea era poner estas láminas a la vista de todos - estudiantes, padres de familia, docentes, ciudadanía en general - en todas las instituciones educativas y en sitios públicos.

Una lámina dice por ejemplo: "Las plantas no necesitan moverse, los niños sí". El dibujo es de Frato (Francesco Tonucci), especialista y caricaturista italiano muy conocido.


Otra lámina: un profesor frente a un alumno con pico, un alumno-loro. Abajo la frase: "Repetir no es aprender". La ilustración en este caso es de Claudius, conocido caricaturista y comunicador brasileño.


Necesitamos en el Ecuador una gran campaña de renovación pedagógica, que no espere el proceso laborioso, complejo, lento, de la formación docente. Una campaña nacional de comunicación y educación ciudadana sobre el tema educativo y pedagógico específicamete. Todo el país, toda la sociedad, entendiendo qué es buena educacion y qué es mala educación (en el hogar, en las aulas, en los medios, en las organizaciones sociales, en la tarima política, en los púlpitos).

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Un pacto con el maestro Marco López

 
Rosa María Torres
Ministra de Educación y Culturas

Quito, 31 mayo, 2003

Conocí al maestro Marco López en la Cima de la Libertad, el pasado sábado 24 de mayo. El y yo habíamos llegado al lugar temprano, por la misma razón: asistir al acto de conmemoración de la gesta libertaria del 24 de mayo, acto solemne con la presencia del Presidente de la República, el gabinete y otras autoridades, las Fuerzas Armadas, entre otros. Yo estaba allí como Ministra de Estado, cumpliendo con un compromiso gubernamental; él había llegado allí porque “me gustan estos actos”, motivado por un sentido patriótico inculcado por un padre militar, y - agrego yo – alimentado por su propia vocación de maestro.

Terminado el acto, cuando ya casi todos, invitados y periodistas, se habían ido, él se me acercó, tímido, inseguro, pidiendo disculpas por el atrevimiento, y me pidió que interceda a fin de que se eleven los salarios del magisterio y se termine cuanto antes el paro. Le expliqué, por mi parte, lo que he venido haciendo y lo que todo maestro de este país debería saber a estas alturas: que el Ministerio de Educación es uno de los más mal pagados y más pobres de todo el Estado, que no decide sobre el presupuesto educativo ni sobre cuánto ganan los maestros, ni siquiera sobre cuándo cobran. Que todo esto lo decide, lo viene decidiendo desde hace muchos años, el Ministerio de las Platas. Y que mi papel es luchar, junto con los maestros, los padres de familia, los alumnos, la sociedad toda, a fin de que el Ministerio de las Platas, los demás ministerios, el Presidente de la República, el Congreso Nacional, asuman de una vez por todas que la educación es la inversión más importante que puede hacer un país para salir del atraso, de la pobreza, de la dependencia externa.  

Superada la timidez inicial, empezamos a conversar. Supe que es profesor en la escuela Rosa Zárate, ubicada en San Roque, en Quito. Vive en Toctiuco Alto. Recibe 180 dólares mensuales. Es casado y tiene un hijito. Le habría gustado venir ahora con su mujer, pero no les alcanzaba para el pasaje de bus. Ella se quedó, pues, con el guagua, y él se tomó el bus con los últimos centavos, para llegar, a tiempo, jadeando el último tramo, hasta la Cima de la Libertad. Está pensando dejar el magisterio y buscar empleo en alguna otra cosa, pues la situación económica ya no da para más. Su mujer hace costura y aporta algo al ingreso del hogar. No quisiera hacerlo, pues le gusta enseñar, le gusta ser maestra, y le entusiasma hacer algo por sus alumnos, de familias pobres, pero la situación económica ya no da para más.

Todo esto me va contando mientras vamos en el auto ministerial, pues me ofrecí a llevarle a su casa, en Toctiuco Alto, allá arriba, serpenteando calles angostas, de piedra, y serpenteando la pobreza de los barrios empinados de Quito. Llegamos. El auto no puede subir más, él debe subir una cuadra más a pie. Me pide, acholado, que le espere un ratito, que quisiera presentarme a su mujer y a su hijito. En un rato regresa, agitado. La mujer carga al guagua, un guagua lindo, gordito, con ojos brillantes, arropado de pies a cabeza. Tiene un año y medio. La ilusión del maestro es que yo le cargue, pero el niño no se deja. Sin saber cómo halagarme, va y viene de la tienda de la esquina comprándome una Fioravanti con vaso de plástico.

“Es la Ministra de Educación”, decía eufórico a los vecinos que salían a husmear. Entre ellas, una señora que resultó ser la conserje del centro infantil que está frente a la tienda, y que pidió si me lo podía enseñar. Un centro bien equipado, amplio, moderno, que contrasta con la pobreza del barrio. Ni el maestro Marco ni su mujer han entrado jamás  al centro. Aquí irá seguramente Marquito cuando cumpla dos años. Pienso que está en mi poder emitir un acuerdo que establezca que los hijos e hijas de los maestros tengan prioridad para ser admitidos en estos centros infantiles. Como Ministra tengo poco dinero y poco poder sobre el Ministerio de las Platas, pero tengo la posibilidad de hacer cosas como éstas, que permitan mejorar la calidad de vida de los maestros y de sus hijos.

La mujer arranca en llanto. Le pregunto por qué llora y me dice que de la emoción. “Parece un sueño”, dice, haber hablado con una Ministra.

Me despido de todos. Ya desde el auto, abro la ventana y le pido nuevamente al maestro Marco que no deje el magisterio, que siga adelante, que no pierda la fe. El me dice que no renunciará. Y me pide que yo tampoco renuncie. Le acepto el desafío.

Tengo, pues, un pacto con el maestro Marco López, que es en verdad un pacto con todos los maestros y maestras de este país, con los niños, los jóvenes y los adultos deseosos de aprender, con la escuela pública y con la sociedad ecuatoriana. Desde el Ministerio ahora, desde el llano antes y después, no cejaré en mi empeño por cambiar la educación, por recuperar la dignidad y la esperanza de los pobres en una educación que les prepare para un futuro mejor.


What Happened at the World Education Forum in Dakar (2000)?


Rosa María Torres


In 1990, at the World Conference on Education for All, six education goals were adopted, dealing with children, youth and adults, in and out of school.

In 2000, at the World Education Forum held in Dakar-Senegal, the evaluation of the 1990-2000 EFA decade was presented. The goals had not been met. The deadline was postponed until the year 2015.

In 2015, once again, the goals were not met. Another World Education Forum took place, this time in Incheon-Republic of Korea (18-21 May 2015), to adopt a post-2015 global education agenda. The deadline is 2030. The goal is broader and more ambitious: "Equitable and inclusive quality education and lifelong learning for all by 2030."

Now that a new global goals have been adopted for 2015-2030, with old goals still pending, it is useful to revisit what happened at the Dakar Forum in 2000.

I published the text below in Adult Education and Development No. 56, DVV, Bonn, 2001. 


What Happened at the World Education Forum in Dakar?

Little information circulated in public before and after the World Education Forum, held in Dakar, Senegal from 26 to 28 April 2000. In the days following the conference there were a few newspaper reports, especially in those countries that sent journalists to cover the event. However, in many cases one wondered at the costs and benefits of a week-long trip to Africa at the end of which what was written was descriptions, personal stories and travelogues, rather than substantive, analytical accounts of the complex world of education and of the myriad relationships, positions, power conflicts, interests and games that are usually at stake in this type of events.

The purpose of the Forum was to present the global results of the evaluation of the Decade of “Education for All” (EFA) launched at the World Conference on Education for All held in Jomtien, Thailand, in March 1990, and to adopt a new Framework for Action in order to continue the task. As was already evident half way through the decade, the six EFA goals set in Jomtien for the year 2000 had not been met. Thus, the Framework for Action adopted in Dakar basically “reaffirmed” the vision of the goals laid down in Jomtien, and extended them for another 15 years, until 2015. Why 15? There was apparently no rational calculation or scientific answer.

The event was organized by the International Consultative Forum on Education for All (the EFA Forum), a body created in 1991 to monitor EFA and composed of representatives of the five international agencies that sponsored the EFA initiative – UNESCO, UNICEF, UNDP, UNFPA and the World Bank – and of bilateral cooperation agencies, governments and NGOs, as well as some education specialists.

The Forum was attended by over a thousand people, representing governments, the civil society and international agencies. One salient feature (which was noted with displeasure by several national delegations) was the overbearing presence of functionaries from international agencies at the conference as a whole and on the various panels and committees, especially the two most important and most coveted: the Drafting Committee and the “Futures Group”. The latter was charged with suggesting mechanisms for following up the commitments made at the Forum up until 2015.

Since the Forum was held in Africa, there was a significant presence of participants from Africa and, to a lesser extent, from Asia. The Latin American presence was weak and hampered by the fact that translation into Spanish was available only in plenary sessions. The differences between national delegations were also striking: large delegations, and one-person delegations; delegations headed by Ministers or high-ranking officials, and those made up of junior officials; delegations that were exclusively governmental, and those in which the government had had the good sense to involve academics, members of NGOs, experts and even trade unionists.

The Forum lasted three days. The programme was organized in plenary sessions (“broad policy issues”) and strategy sessions (“key operational issues”) linked with the theme of each plenary. Since the programme of an event says much about its nature and intentions (the selection, organization and prioritization of its contents, and the proposed methodology), a list of the themes covered in the various sessions is included in Box A. The Forum concluded with a final plenary session that included the adoption of commitments and the “Voices from the Grassroots”: statements by teachers and learners from Africa, the Arab States, Europe and Latin America.
Box A: Programme: Themes addressed
Plenary sessions
I. Improving the quality and equity of education for all
II. Making effective use of resources for education
III. Cooperating with civil society to achieve social goals through education
IV. Promoting education for democracy and citizenship
V. Fulfilling our shared commitment to Education for All
VI. The new partnership for EFA

Sub-Plenaries (within the Strategy Sessions)

» Technology for basic education: a luxury or a necessity?
» Overcoming obstacles to educating girls
» Overcoming the effects of HIV/AIDS on basic education
» Fighting poverty and marginalization through basic education
Strategy Sessions

» Meeting special and diverse education needs: making inclusive education a reality

» Universalizing free and compulsory primary education

» Expanding access to early childhood development programmes

» Designing basic education content to meet the needs and values of society

» Assessing learning achievement

» Enabling teachers to enable learners

» Utilizing debt relief for education

» Working with the business community to strengthen basic education

» Strategic choices in development and use of teaching and learning resources

» Providing basic education in situations of emergency and crisis

» Monitoring the provision and outcomes of basic education

» Mobilizing new resources for basic education

» Building effective partnerships with funding agencies

» Promoting population and reproductive health, especially among young people, through basic education

» Building social integration through bilingual and mother tongue education

» A FRESH start to school health: improving learning and educational outcomes by improving health, hygiene and nutrition

» Promoting basic education and democracy: the role of the media

» Including the excluded: enhancing educational access and quality

» Literacy for all: a renewed vision for a ten-year global action plan

» After primary education, what?

It should be explained that during the week, Dakar was host not to one but to two international events concerned with EFA: the World Education Forum, that is to say, the “governmental”, “official” event, and the International Consultation of NGOs (24-25 April), the “alternative” event held immediately before. The NGO event was organized by the “Collective Consultation of NGOs on Literacy and Education for All”2 and the NGO-UNESCO Liaison Committee. OXFAM and Action Aid, two international NGOs participating in this Collective Consultation, launched in 1999 by the Global Campaign for Education, later joined by Education International (EI), the international confederation of teachers’ organizations. This campaign, which is critical of the work done by the EFA movement over the 90s, put forward its own Global Action Plan to achieve EFA. Some of those who took part in the NGO event also participated in the official conference, a number of them fulfilling important functions at it.

An Event Without Expectations

Not much happened at Dakar. It was a huge and costly meeting without sparkle and without expectations, with complicated logistics, with few surprises and with anticipated outcomes, as is usual at events that are concerned essentially with discussing and approving documents that have been prepared in advance and have already been through various drafts. What is left open for discussion is form rather than content: replacing, deleting or adding words, moving paragraphs, or highlighting one particular idea among the whole. Frequently, battles and victories revolve around “including” sentences or paragraphs that each person or group considers relevant from their own point of view or field of interest: education for girls, protecting the environment, debt cancellation, early childhood development, street children, eradication of child work, the gender perspective, HIV/AIDS prevention, indigenous groups, South-South cooperation, teacher development, community involvement, the fight against poverty, and so on. This results in documents that are cover-alls, including everyone but neither representing nor satisfying anyone in particular. That is how international documents and declarations are drawn up and how they end up talking about generalities, coming back to commonplaces, enshrining vagueness and ambiguity, and creating the illusion of shared ideals, consensus and commitment.

It was, as has been said, an event without big surprises. The broad results of the EFA end-of-decade global assessment were known prior to Dakar (see a brief summary in Boxes B and C). The assessment process began in mid-1998, with national reports drawn up by governments in each country (on the basis of 18 indicators proposed by the EFA Forum), which were then incorporated into regional reports presented and discussed at regional meetings.3 There was also a special meeting held in Recife, Brazil, in February 2000 to evaluate the “Nine Most Populous Countries Initiative” E-9 (Bangladesh, Brazil, China, Egypt, India, Indonesia, Mexico, Nigeria and Pakistan), a sub-programme launched in 1993 by the same international agencies within the framework of EFA.

Information about the assessment process was provided step by step by the various publications and web pages of the EFA Forum, UNESCO and the other EFA partners. National and regional reports on the end of the decade were released on the web. Thus, even though the national reports were generally drawn up in government offices by small groups of technicians and consultants working against the clock and with no or very little social participation or consultation, any educated person with access to the Internet could be informed before the Dakar Forum that the Jomtien goals had not been met, and could read such reports on the web.

Box B: 1990–2000: Some Comparative Data


1990 (Jomtien) 2000 (Dakar)




Expenditure per pupil as a percentage of Gross National Product (GNP) per capita
Between 6%  and 19% Between 8% and 20% (1998)
Children in early childhood development and education programmes (0 to 6 years) 99 million 104 million (out of a total of over 800 million)
Children in school 599 million 681 million (44 million of this increase being girls)
Children with no access to school 106 million 117 million (60% girls)
Illiterate adults 895 million 880 million (60% women)
Adult literacy rate 75% 80% (85% men, 74% women)

Sources:
* WCEFA (Inter-Agency Commission World Conference on Education for All), Final Report, World Conference on Education for All (Jomtien, Thailand, 5-9 March 1990), New York: UNICEF, 1990.
*
EFA FORUM, Statistical Document, World Education Forum (Dakar, 26-28 April 2000), Paris: UNESCO, 2000.  


The proposal to extend the period until 2015 had already been put forward in the EFA bulletins prior to Dakar. The six goals adopted in Dakar are essentially a ratification of those agreed in Jomtien, although there are some changes in content and form that are worth noting (see Box D): this time, education is acknowledged as a right4 and it is specifically stated that primary schooling should be free, compulsory and of good quality; there is a reminder that the outcomes of education should be visible and measurable; greater emphasis is placed on the elimination of gender inequality in both primary and secondary education, with particular reference to girls;5 and there is a request that adult education should be fully integrated into national education systems and policies.

Box C: Some Data From the EFA 2000 Global Assessment
  • In around 60 countries which carried out learning assessment operations, only 5% of primary pupils attained or surpassed the minimum level of learning.
  • The figures for repetition remained extremely high.
  • One of the causes of the low quality of education were teachers' low salaries and poor training.
  • Worldwide, 63% of the cost of education was covered by governments, 35% by the private sector (including parents) and 2% by external cooperation.
  • Half of the developing countries which supplied information reported spending less than 1.7% of their GNP on basic education in 1998.
Sources:
  • EFA FORUM, Statistical Document, World Education Forum (Dakar, 26-28 April 2000), Paris: UNESCO, 2000.
  • Countdown, N° 21, UNESCO, Paris (June-August 2000).
It should not be forgotten that we arrived at Dakar with a considerable reduction in the “expanded vision” of basic education adopted in Jomtien, where EFA was meant to satisfy the basic learning needs of all – children, young people and adults – throughout life, within and outside the formal school system. Nonetheless, over the course of the decade, this “all” visibly shrank, as did the contexts and levels of satisfaction of such basic learning needs.6 The “focus on poverty” (i.e. not on the poor but on the poorest of the poor, since the poor are in the majority and their number is growing worldwide), combined with the focus on childhood and, within this, on girls, may mean now that Education for All gets further reduced to Education for [the Poorest] Girls. Also, while the notion of basic education in Jomtien had the potential to include secondary education (Goal 2: “universal access to primary education or whatever higher level of education is considered basic”), in Dakar the upper limit is clearly primary schooling, even though the issue of gender equality extends to secondary education.

Box D: Jomtien and Dakar: The Goals
1990–2000: Jomtien 2000–2015: Dakar

1. Expansion of early childhood care and development activities, including family and community
interventions, especially for poor, disadvantaged and disabled children.
1. Expanding and improving comprehensive early childhood care and education, especially for the most vulnerable and disadvantaged children.







2. Universal access to, and completion of, primary
education (or whatever higher level of education is considered “basic”) by the year 2000.

2. Ensuring that by 2015 all children, particularly girls, children in difficult circumstances and those belonging to ethnic minorities, have access to and complete free and compulsory primary education of good quality.

3. Improvement in learning achievement such that an
agreed percentage of an appropriate age cohort
(e.g. 80% of 14 year-olds) attains or surpasses a defined level of necessary learning achievement.

3. Ensuring that the learning needs of all young people and adults are met through equitable access to appropriate learning and life skills programmes.
4. Reduction in the adult illiteracy rate (the appropriate age cohort to be determined in each country) to, say, one-half its 1990 level by the year 2000, with sufficient emphasis on female literacy to significantly reduce the current disparity between the male and female illiteracy rates.

4. Achieving a 50 per cent improvement in levels of adult literacy by 2015, especially for women, and equitable access to basic and continuing education for all adults.
5. Expansion of provision of basic education and
training in other essential skills required by youth and adults, with programme effectiveness assessed in terms
of behavioural changes and impacts on health, employment and productivity.

5. Eliminating gender disparities in primary and secondary education by 2015, with a focus on ensuring girls’ full and equal access to and achievement in basic education of good quality.
6. Increased acquisition by individuals and families
of the knowledge, skills and values required for
better living and sound and sustainable
development, made available through all
educational channels including the mass media,
other forms of modern and traditional communication, and social action, with
effectiveness assessed in terms of behavioural change.
6. Improving all aspects of the quality of education and ensuring excellence for all so that recognized and measurable learning outcomes are achieved by all, especially in literacy, numeracy and essential life skills.


An Accolade from Governments for UNESCO – for a New UNESCO

Perhaps the greatest surprise, the tensest moment and the source of most contention at the conference, was countries’ reaction to the proposal put forward by the Futures Group for the monitoring of implementation of this second stage of EFA (2000-2015). The proposal entrusted global coordination of follow-up to a special body to be set up by the international agencies that sponsored EFA, and by representatives of governments and the civil society. The who and the how of this follow-up had been the subject of critical discussions among the international agencies in the lead-up to Dakar, and one of the topics entrusted to the Futures Group during the Forum. The mechanism proposed was expressly designed to avoid UNESCO’s taking on the global coordination of Dakar+15. “Part of the criticism is that UNESCO has not given enough importance to Education for All”, said John Longmore, a United Nations official and coordinator of the Futures Group, the day before.7

However, a number of speakers from government delegations, from Latin America and the Caribbean, Africa and Asia, rejected the proposed mechanism in firm and even heated terms, and requested that the leadership of EFA should be taken by UNESCO as the specialized educational organization within the United Nations system. The speakers were equally emphatic in agreeing that the task should be entrusted not to the present UNESCO but to a restructured UNESCO.

This development took everyone by surprise, including UNESCO itself, both honoured and worried by the responsibility and the implications of the task. The Futures Group had to reconvene in an additional unplanned emergency session to amend the original proposal.8 At the final plenary, the Director of UNESCO, Koichiro Matsuura, made a commitment to such a restructuring. This means, of course, an urgent major reform on which depends not only the chance to give new impetus to the renewed worldwide commitment to EFA but also the very survival of the organization.9


From Jomtien to Dakar: Inevitable Contrasts

There were huge differences between the Jomtien and Dakar conferences, not merely because of the ten years of dramatic and turbulent changes in the world that lay between them, but also because of the spirit surrounding each of them. For those of us who were in Dakar and had also been in Jomtien ten years earlier, where what was being evaluated in Dakar began, the differences were enormous, and obvious.

Jomtien succeeded in creating a spirit of a fresh start, of hope, of “this time it’ll work”. In Dakar, both agencies and national delegations inevitably arrived with a feeling of failure, of a task half done. In Jomtien, anything seemed possible, the future looked promising, quality and equity were somewhat new words, and made for credible goals.

Ten years on, there has been an unprecedented growth in poverty throughout the world, in exclusion, unemployment, hunger, despair and AIDS. Quality and equity are now worn-out words, with little relation to reality. In 1990, technology seemed to be the magic wand that would scatter its gifts, ushering in longed-for educational innovations, mass access and enjoyable, rapid learning for children, young people and adults.

At the start of this century, the potential and promises of developments in information and communication technologies leave us speechless; at the same time, the “digital divide” is a new phenomenon and a new term already incorporated in educational jargon – one more problem and one more division between rich and poor, between the included and the excluded. Jomtien was an invitation to create, to invent and to dream. Dakar, faced with the crass contrast between rhetoric and reality, between documents and facts, between goals and achievements, restrained the imagination, encouraged excuses and self-justification, and provided a temptation to inflate numbers and to blur realities.

The international agencies that organized the 1990 conference arrived in Jomtien disposed to try to strengthen the inter-agency collaboration to which they were committed, in the knowledge that this was a requirement if they were to set the necessary example of leadership of a world initiative that proclaimed cooperation, partnership, multisectoral policies and efficient use of resources. These same agencies, ten years later, experienced the real difficulties of such collaboration, withdrew into their own “niches” and institutional styles, and developed the well-known “donor fatigue” syndrome. The differences and disputes between them, which were already present in 1990, have not diminished but have rather worsened over the decade.

Perhaps the most unfortunate aspect of Dakar was the infighting between agencies, particularly between UNESCO and UNICEF, sister agencies in the United Nations system and today in open competition for hegemony over the world panorama of education, and specifically over EFA. Each is dismissive of the other’s technical quality. UNESCO resents the fact that the United Nations gave UNICEF world leadership over education for girls, while UNICEF resents that UNESCO was ratified by national governments as the lead agency for Education for All. The only organization that appears not to have problems with its identity and hegemony is the World Bank, which has its own agenda and huge financial and political resources with which to pursue it, and which, in the technical vacuum effectively created in the field of education on a global scale, has succeeded in imposing a new type of technical “expertise” and legitimacy in the field.

National delegations arrived in Dakar without much security or conviction. Even though those heading governments and education ministries were not the same people as in 1990, today’s officials knew that they had to accept liability for the success or failure of their predecessors and to present a decent image of their countries. In many cases, however, the reality and the statistics gave them no help. At the end of the decade, several countries had no information available with which to respond to some of the 18 indicators laid down. Few had data on learning achievement; in some cases, the data were there but progress had not been made in the very field which was defined as crucial in Jomtien: learning.

Many countries admitted in their reports that they had ignored adult and non-formal education, while regarding Education for All as Primary Education for All, and, even worse, as access to primary education, with little attention to retention, completion and effective learning. For all the juggling with words and figures, governments know that they are subject today to the watchful eye of civil society, of researchers and specialists who may want to scrutinize the truthfulness of figures and statements. While ten years ago, government reports were confidential documents locked away in the archives of education ministries, today they are exposed to generalized demands for information, transparency and accountability.

Academic institutions and non-governmental organizations have no reason either to feel satisfied with their participation in EFA. NGOs became increasingly involved and concerned in the progress of EFA as a macro policy and programme at national and international level, over the final few years when EFA was being assessed and the decade was drawing to a close. The Global Campaign for Education, critical of and alternative to the “official” EFA movement, was set up at the instigation of international NGOs from the North rather than as an endogenous movement founded by NGOs from countries in the South. The loss of a critical attitude among NGOs – and of progressive intellectuals as a whole – is a well-known phenomenon of the era.

Heavy reliance on international and national funding, and their growing role as consultants, service providers and implementers of government social policies and compensatory programmes, have placed NGOs in a difficult position as the “ham in the sandwich”, causing them to lose much of their autonomy and to become reactive rather than proactive. Furthermore, activism and focus on local concerns and projects have meant that many national NGOs have remained on the fringes of the national and international issues and forums that decide on the policies and guidelines that eventually govern their own activities at local community level.

Between Jomtien and Dakar, not only were goals not fully met, but the original ideas of EFA also stood still. Despite the weaknesses to be found in the Jomtien documents, they had the potential and power to inspire a renewal of education at many levels and in many ways. The “broad vision” of basic education espoused in Jomtien remains indeed as a current challenge, to be developed in theory and delivered in practice in the coming years. One decade on, Dakar did not pretend to elaborate or offer anything new: it presented itself as a Jomtien+10, that is, as a staging post between the evaluation of a decade of EFA and its extension for another 15 years.

The 1990s initiated a new historical era10 and the world changed fundamentally over the decade, but this is not reflected in the Dakar documents. The “poverty alleviation” discourse continues to be repeated over and over again, while in this very decade we reached a point where we need to ask ourselves whether the problem is to improve education in order to alleviate poverty or rather to alleviate poverty in order to improve education and, moreover, to make education and learning possible. Trust is still placed in economic growth as the solution to social inequity, while what was reaffirmed in the 1990s is that growth is not enough, that the distribution of income remains unchanged and wealth is becoming ever more concentrated in a few hands.

The reiteration of Jomtien´s vision and goals, and the postponement of the target date, assume that failure and potential success can be explained in terms of a linear axis between more and less, that what is needed is not to rethink the diagnosis, objectives and strategies, but more of the same: more time (15 more years), more money (new loans and donations, and better use of existing resources), more commitment, and more action.11 Once again, no consideration or criticism of the major changes that need to be introduced at local, national and global level to the ways of thinking about and confronting education policy, educational reform and international cooperation in this field.

Where is the new theoretical and practical knowledge about education that was acquired in the course of the decade? What was learnt at global, regional, national and local level, from the attempt to translate the ideas of EFA into policies, programmes, projects and action plans? What should have been done differently, at all levels? Neither the national and regional reports, nor the global EFA report, contain substantial answers to these questions. In fact, the global end-of-decade assessment was largely quantitative (the 18 indicators) and unilateral (international agencies requesting evaluation by governments without evaluating their own performance).

In comparison with 1990, there are now more refined statistics, which allow the magnitude of the problems to be better understood, but neither the Declaration nor the Framework for Action suggests that ten years of practical application of EFA have led to any better understanding of the nature of these problems or of suitable ways of dealing with them. The only international EFA partner that worked out and published its “lessons learnt” during the decade was the World Bank. Such lessons, however, show the Bank as a slow learner, only just grasping what has been known in theory and through painful practical experience – often assisted by the same World Bank and by other donors – in most poor countries in the South for many years.12
 
Perhaps the greatest difference between Jomtien and Dakar was the deep erosion of the collective confidence and credence placed in the usefulness and effectiveness of international conferences, agreements and commitments. The continued postponement of deadlines for the same repeated objectives and goals has made them seem commonplaces – eradication of illiteracy, universal primary education, free and compulsory education, basic education, leading role of teachers, quality improvement, gender equality, alleviation of poverty – towards which there is little progress, at least as measured by the conventional indicators and mechanisms with which education continues to be evaluated.

What Next?

It has repeatedly been said of EFA that it began and remained an eminently “donor-driven” initiative. One of the key “lessons learnt” by international EFA partners during the 1990s is that the mechanisms for implementing and monitoring EFA were not sufficiently clearly defined in Jomtien, and that implementation and monitoring were not based at the country level. This time, the Framework for Action agreed in Dakar defines better the roles and mechanisms at the various levels, and reaffirms that “the heart” of the action must lie at the national level. However, it was clear from the Dakar Forum itself that it will take a great effort for the international organizations to go beyond rhetoric and good intentions, to give up their roles as protagonists and to abide by the lessons that they themselves have learnt.

In the new Framework for Action adopted, countries undertake by 2002 to draw up, or revise, National Plans for EFA to meet the six goals agreed. As in Jomtien, but more explicitly, there is an emphasis on the need for participatory mechanisms and processes within each country in order to design, implement and monitor these National Plans.
“The heart of EFA activity lies at the country level. National EFA Forums will be strengthened or established to support the achievement of EFA. All relevant ministries and national civil society organizations will be systematically represented in these Forums. They should be transparent and democratic and should constitute a framework for implementation at sub-national levels.”13
National delegations left Dakar with the task of organizing, in the immediate future, National EFA Forums and drawing up – in a participatory manner – National EFA Plans by 2002. The lack of conviction and enthusiasm with which many of those present took on this task may be well understood. It is to be expected that some will not see the sense of the exercise and will go about it like schoolchildren passing on the task to their fathers or mothers (that is, engaging consultants to produce a document) or will do it simply in order to please teacher. It is even to be expected that some will not carry out the task at all.14
 
In this respect, it is necessary to keep in mind that the Dakar Forum – and the Jomtien Conference, in its day – may have marked a BEFORE and AFTER for international agencies, but not necessarily for countries.

Firstly, countries move in real time and real situations. Governments, unlike international agencies, are elected by popular votes and are turned out if they fail to fulfil people’s expectations. They are guided by time frames that do not coincide with the time frames and rhythms laid down and agreed, homogeneously, at the international level. Government signatories to the Dakar Declaration, like those who signed the Jomtien Declaration ten years earlier, belong to governments which may be outgoing, incoming or part way through their terms of office. Between 2000 and 2015, countries will experience at least three or four changes of government. And we know what that usually means. “Education as an affair of state rather than of government” remains more a catchphrase than a reality in most countries.

Secondly, literacy, universal primary education, quality, efficiency, equity and gender equality in education are national and international goals which in many cases go back to the 1950s and ‘60s. In the 1990s, the vast majority of countries developed education plans and reforms to promote basic education in line with the goals set at Jomtien. Dakar essentially means updating or reorienting these plans, and giving them an extra 15 years.

One lesson which should have been firmly learnt in the 1990s is that educational reform is not a technocratic top-down enterprise, either at the international or at the national level. Developing and changing education and education systems require the understanding, commitment and active participation of those directly involved and of the population at large: teachers, parents, learners, the academic community, NGOs, private enterprise and the churches. No international agency or declaration can ensure that real governments and citizens will develop the will, or that plans will be carried through. This is an internal matter for each country, a political and sovereign fight in the collective effort to build a democratic state and an informed citizenry able to participate, to be watchful, to demand and to contribute at the same time.

Education for All 1990-2000 was essentially a top-down movement planned, conducted and evaluated by international and national political and technocratic elites, with scant information or encouragement to participate given to citizens, even to teachers and education researchers and specialists. National EFA plans were usually government plans, drawn up and discussed behind closed doors by national and international functionaries. The global, regional and national meetings to monitor EFA were meetings attended by a few familiar faces. Few people knew about the work done by the EFA Forum – the international body monitoring EFA, the secretariat of which was located in the offices of UNESCO, in Paris – or about the composition of its Steering Committee, its meetings and decisions.15 The end-of-decade EFA assessment was, for many people, a reminder that there was something called Education for All, which was being evaluated by others and which was already coming to a close.

The next 15 years must not be a repeat of this story. It is not possible to separate thought (top) from action (bottom), either in the relationship between international agencies and national governments or in that between national/local governments and national/local societies. Accepting this distinction means accepting that there are some who plan and others who are restricted to implementation, that the investigation and analysis are already done and that all that is left is converting them into Action Plans. Doing things well means thinking and acting at all levels. Discussing the diagnosis and the strategies adopted at a macro level, and making suggestions as to the “what” and “how” for each specific context, are tasks for the National EFA Forums and for civil society as a whole.

This time it should not be possible to arrive at the year 2015 and complain about lack of achievement. Participation is built in as a prerequisite and as a channel open to all, and for that to take place information and evaluation will have to be transparent, flowing in both directions between the local and the global. In 1990, information and communication were undertakings requiring considerable time and money, tons of paper, distribution of materials, organization of meetings, travel and delays; today we can also use electronic mail and the Internet. No one should arrive at 2015 and unload on to others responsibility for what has not been done, done badly or only half done. It is the responsibility of ALL – the national and the international community, from the local to the global – to ensure that Education for All becomes a reality.

Fifteen years seem a long time, but ten also seemed a long time when governments and the international community made a commitment in Jomtien to attain six goals by the year 2000. Just as happened with the Jomtien Declaration and Framework for Action, it will soon be “realized” that the goals set in Dakar are too ambitious for the resources and time available. Hence the need for realistic and flexible national plans that are constantly revised and updated, in which governments and national societies examine their capabilities and jointly draw up, and make a commitment to achieving, plans for EFA, setting goals and intermediate deadlines which can serve as plausible objectives and achievements that help smooth the way. An action plan is more than an expression of intent, a list of objectives and goals to which indicators of success and statistics of achievement are tacked on: it implies establishing – and creating on the move – the conditions and requirements, strategies, methods, partnerships, and human and financial resources needed to reach those objectives and goals. In the field of education there is no longer space for rhetoric, for goals without strategies or budgets, or for unreal and non-committal declarations.

There is no worse plan than one that cannot be implemented. There is no worse commitment than one which cannot be achieved. This time we have to be serious. The year 2015 must not be a Jomtien+10+15, to which more and more extra time is given. Because there will simply be no more time. In the next 15 years we have the chance to raise education from its present state, or to let it collapse finally.

Notes

2 This is a UNESCO-NGO co-operative programme. It was initiated by UNESCO in 1984 as a Collective Consultation of NGOs on Literacy. Later, in the context of the Jomtien Conference, its name and scope were changed to Collective Consultation of NGOs on Literacy and Education for All. Around 100 NGOs –mostly international NGOs- have been involved in this programme over the past few years.

3 The regional meetings were:
Sub-Saharan Africa: Johannesburg, South Africa, 6–10 December 1999
Asia and the Pacific: Bangkok, Thailand, 17–20 January 2000
Arab States: Cairo, Egypt, 24–27 January 2000
Europe and North America: Warsaw, Poland, 6–8 February 2000
Latin America and the Caribbean: Santo Domingo, Dominican Republic, 10–12 February 2000

4 The Jomtien documents avoided talking of education as a right. The formula adopted was ‘taking advantage of opportunities’: “Every person – child, youth and adult – shall be able to benefit from educational opportunities designed to meet their basic learning needs».

5 During the Forum, Kofi Annan, Secretary General of the United Nations, officially launched an Initiative for Girls’ Education, within the framework of EFA and under the leadership of UNICEF.

6 See: R.M.Torres, 2000. One Decade of Education for All: The Challenge Ahead [Una década de Educación para Todos: La tarea pendiente], FUM-TEP, Montevideo; Editorial Popular, Madrid; Editorial Laboratorio Educativo, Caracas; IIPE UNESCO, Buenos Aires; Artmed Editora, Porto Alegre.

7 In: Education Forum, Newsletter of the World Education Forum, N° 3, Dakar, 28 April 2000, p. 1.

8 A duplicated sheet circulated by the Futures Group on the last day of the Forum explains: “Explanatory note: After a first draft of the Futures Group was orally presented to the plenary on Thursday, a late evening meeting was convened of all group members who could be traced (50% of the original group) to develop this second draft in response to the comments from the Ministers”.

9 The United States might rejoin UNESCO, according to statements made by Gene Sperling, Clinton’s economic adviser, at a press conference at the end of the Forum.

10 See: Eric Hobsbawn, The Age of Extremes: A History of the World 1914-1991, New York, Pantheon Books, 1994.

11 Throughout the Forum the need for less rhetoric and more action was stressed. “As we look forward, we want to put emphasis on action. We do not need any more global talk shops. We need action on the ground — country by country by country,” the Canadian Minister of International Cooperation, Maria Minna, stated at the final plenary by way of conclusion. She was reading her report on behalf of the following bilateral donors: Canada, Denmark, Finland, France, Germany, Italy, the Netherlands, Norway, Sweden, Switzerland, the United Kingdom and the United States.

12 The eight “lessons learnt” by the World Bank in the 1990s in the context of Education for All are as follows: 1. Strong political commitment is the cornerstone of success; 2. Quality is as important as quantity; 3. Governments cannot deliver on EFA alone, partnerships are key; 4. Countries make better progress when they have developed sector policy frameworks; 5. Inefficient utilization of education resources constrains progress; 6. Education must adapt quickly to new economic, technological and social challenges; 7. Education must be cushioned during crises; 8. Educational expansion needs to be supported by a growing economy». In: World Bank, Education for All: From Jomtien to Dakar and Beyond. Paper prepared by the World Bank for the World Education Forum in Dakar, Senegal (April 26-28, 2000). Washington, D.C., 2000.

13 In: The Dakar Framework for Action, Education for All: Meeting our Collective Commitments, final draft, Dakar, 28 April 2000.

14 National Action Plans were often abused in the 1990s. There were governments which prepared two, three or more in the course of the decade due to changes of administration or in response to the demands of different international agencies.

15 There is an evaluation of the EFA Forum, commissioned by the EFA Forum at the end of 1999 as part of the global EFA 2000 assessment (see: A. Little and E. Miller, The International Consultative Forum on Education for All 1990-2000: An Evaluation. A Report to the EFA Forum Steering Committee, Paris, UNESCO, EFA Forum Secretariat, 2000).

Un bouquet de rosas





La persistencia del nepotismo en el Ecuador me ha hecho rememorar mi experiencia con el tema cuando fui Directora Pedagógica de la Campaña Nacional de Alfabetización (1988-1990) y cuando estuve al frente del Ministerio de Educación y Culturas (2003). 

Recuerdo mi sorpresa, en 1988, al encontrar sobre el escritorio una multitud de tarjetas (congresistas, ministros, funcionarios y políticos de todo tipo, color y nivel) en las que, al reverso, el o la titular de la tarjeta me presentaba al hijo, al papá, a la mamá, a la tía, al yerno, a fin de que lo tuviera en cuenta en algún cargo, función o compra. Guardé en un cajón las tarjetas y se fueron marchitando solas. De vez en cuando, una llamada me refrescaba algún nombre, me insistía y hasta reclamaba, pero no pasó de eso.

En 2003, en mi primera reunión amplia con el personal del Ministerio dejé claro que cualquier Torres o cualquier Del Castillo que apareciera por ahí, no sería mi pariente. Tan acostumbrados están a las parentelas, los compadrazgos y el pago de favores que aquello debió sonar a muchos como un saludo a la bandera.

Esta vez las tarjetas provinieron sobre todo de la familia Gutiérrez, que hizo historia en el país en materia de nepotismo. Junto con compañeros de Pachakutik, me ví obligada a recibir y entrevistar a algunos de los elegidos por la familia Gutiérrez para ocupar cargos, y terminar diciéndole, a la mayoría, que no eran aptos. La ira hizo que se tomaran el despacho exigiendo ser posesionados. Por fortuna, yo estaba a esa hora en una entrevista en Radio Quito. Me salvé de la avalancha y de los destrozos.

El primer lunes después de haber entrado al despacho recibí un enorme bouquet de rosas. La belleza del arreglo causó gran revuelo y la ausencia de tarjeta de remitente grandes especulaciones. Por mi parte, lo tomé como felicitación y bienvenida de alguien que me estimaba mucho pero prefería el anonimato. Secretamente, imaginé de quién/es se trataba.

El lunes siguiente apareció otro bouquet, espectacular como el anterior. Esta vez con tarjeta y nombre. Se trataba de un primo al que no veía hace mucho y de quien sabía se había dedicado a la floricultura. La secretaria del despacho me preguntó si debía llamar a agradecer. Le dije que no, que lo haría personalmente.

El tercer lunes llegó un tercer bouquet. Supe entonces, sin dudar, que las rosas tenían mensaje propio. Más claramente: un pedido de favor. Decidí no contestar, no darme por enterada. El primo siguió enviando bouquets hasta que se cansó. Finalmente llegó el lunes en que no hubo rosas y, con gran alivio, las extrañé.

Mi familia cercana tenía claro el asunto. Nadie me pidió ningún favor - y todos atajaron pedidos de sus amigos - por lo cual les estuve y estoy enormemente agradecida. Las tensiones vinieron de la familia ampliada, de los amigos de los amigos, de los conocidos, de los allegados.

Una prima querida se animó a llamarme un día, pese al cerco de advertencias, y me pidió que le ayudara a gestionar un traslado a otra institución. Con mucha pena le dije que no podía ayudarle, precisamente porque estaba en una función de gobierno. No lo tomó bien. ¿Quién podría, en un país donde se considera obvio ubicar en cargos a parientes y amigos, elegir la "confianza" sobre el profesionalismo, hacer "favores" a mansalva, cuando se "llega al poder"?

Una de las primeras cosas que hice cuando salí del ministerio fue una gran reunión familiar en la que junté y agasajé a toda mi familia y les pedí perdón. Recién ese día supe qué era lo que había querido pedirme el primo de las rosas. Le agradecí y me disculpé. Me alegró saber que había logrado resolver el problema sin mi intermediación. 

Maestros de inicios del siglo XX


Justo Serra con maestros de la Academia de San Carlos, México, 1910

Rosa María Torres
"Si usted sabe de alguna fábrica en que hagan maestros de acero o de palo, que no tengan necesidades morales ni físicas, mándeme el catálogo de precios para que encarguemos los diez o veinte millones que la República necesita".

(Fragmento de carta del Ministro Justo Sierra al Ministro de Hacienda Limantour, México, principios del siglo XX).

Cartas conservadas en archivos mexicanos de inicios de siglo, escritas por maestros y maestras urbanos y rurales, y dirigidas al Presidente Porfirio Díaz, dejan ver la penuria en que se desenvolvía la vida y el trabajo de los maestros en esos días.

¿Qué le pedían los maestros a Porfirio Díaz?

Licencias por enfermedad o simplemente para descansar. Abandonar el puesto por un tiempo, incluso corto, tenía el riesgo de encontrarlo ocupado al regreso.

Jubilaciones, pues únicamente tenían derecho a ellas quienes enseñaban en la capital y tenían al menos 30 años ininterrumpidos de servicio.

Ropa, pues el salario no alcanzaba para vestirse "a la altura de las circunstancias", lo que - según lo narrado por los maestros - provocaba crítica y hasta rechazo por parte de los padres de familia, la comunidad y los propios maestros y autoridades educativas.

Mejores salarios o, en su defecto, préstamos para pagarlos en abonos y poder comprar una máquina de escribir o de coser, a fin de hacerse unos pesos adicionales.

Las cartas expresan queja, descontento, baja moral, desmotivación, pedido de mayor atención y de menor exigencia de sacrificio a los maestros.

Pasó un siglo y corrió mucha agua. No obstante, con las distancias del caso, hay situaciones que persisten: maestros desatendidos y expuestos a toda clase de penurias; Ministros de Educación a la sombra y al antojo de los Ministros de Finanzas; Ministros de Finanzas con la sartén por el mango, siempre dispuestos a retacear el presupuesto destinado a la educación y a creer - en efecto - que los maestros son de acero y palo.

La madre que está detrás


Romero Britto

Para mi mamá

Está hiperdestacada la figura de la madre en relación al bienestar de los hijos e hiperdemostrado el impacto de la educación materna sobre la educación infantil. Pero poco o nada se sabe o se dice sobre el papel que tienen en la experiencia escolar el cuidado, el afecto, la confianza y las expectativas de las madres. No es cierto, como asumen muchos desde el llano prejuicio, que las madres analfabetas no valoran la educación de sus hijos. Madres con poca o ninguna escolaridad son a menudo campeonas de la educación, con más garra que muchas mujeres hiperescolarizadas. Precisamente porque son capaces de dar todo para que sus hijos e hijas tengan la oportunidad de aprender, lograr y realizar lo que ellas no pudieron.

Detrás de cada persona de bien hay a menudo madres de primera. Madres cargadas de sueños y de empeños, no necesariamente de libros o de títulos. Mujeres visionarias, luchadoras, generosas.

Los sistemas escolares les deben a las madres mucho más de lo que imaginan y están dispuestos a aceptar. Detrás de cada alumno que va a clases todos los días, vestido, lavado, peinado, abrigado, con la mochila en orden, hay una madre pendiente y diligente.  

Ejércitos de madres están detrás de la camisa blanca, la falda planchada, los zapatos limpios, los libros y cuadernos en su sitio. Madres que comparten la tensión del examen, la alegría o el trago amargo de las calificaciones, las malas noches, los madrugones, los magullones y las caídas, la convocatoria de directores y profesores, los actos escolares, los reclamos y abusos que nunca faltan.

En nuestras culturas patriarcales y machistas, es la madre quien se ocupa por lo general del mundo escolar de los hijos. Son ellas quienes pueblan las mal llamadas «reuniones de padres de familia», las que están pendientes de los deberes, las que se ocupan de uniformes y loncheras. Un trabajo de amor y cuidado invisible que la sociedad no valora, porque lo considera una extensión del trabajo doméstico, que tampoco valora.

El renombrado despegue educativo de los «Tigres Asiáticos» no puede entenderse sin el papel preponderante - a menudo esclavizante - de las mujeres asiáticas en la educación escolar de los hijos. Ellas colaboran codo a codo con la escuela, gestionan el horario extra de las academias de estudio, cultivan con su propio ejemplo el esfuerzo y la perseverancia, aseguran en el hogar los espacios y las condiciones básicas para el aprendizaje, acompañan día a día a los hijos en el trayecto agobiante y tremendamente competitivo que lleva a la universidad.

He visto y valorado, desde niña, a madres que madrugan con sus hijos pequeños y les llevan a la escuela caminando, en medio de gran frío, por calles o parajes. Madres que cargan a sus bebés a la espalda mientras cocinan, cortan leña, acarrean agua, dan de comer a los animales. Madres que preparan la lonchera, cada día, como si fuera la primera vez. Madres que dan bendiciones a los hijos, convencidas de que hay algo divino en ellas y en su misión. Madres que lavan apuradas el único uniforme para que esté seco y listo al día siguiente. Madres que batallan con las injusticias y los maltratos escolares. Madres que llegan cansadas, pero que no se pierden por nada del mundo el recuento de las glorias o miserias de la jornada escolar. Madres que repasan lo que estudiaron hace mucho tiempo para poder ayudar a los hijos con las fatídicas tareas escolares.


Toda la vida ví a mi mamá creer en mí, enorgullecerse, alentarme, acompañarme en mis elecciones y en mis equivocaciones. Todas las noches, mientras fui estudiante, le ví dejarme el uniforme colgado al pie de la cama. Todas las tardes, durante varios años, me acompañó de ida y vuelta al Conservatorio Nacional de Música donde aprendí a leer música, a tocar el violín y a bailar ballet. Todas las semanas compró y me trajo materiales de lectura, para que aprendiera a convivir con ella y a disfrutarla, sin condiciones ni imposiciones de ningún tipo.

Hoy quiero homenajear a todas esas madres que - como la mía - trabajan y trabajaron tesoneramente, generosamente, para construir el sueño de hijos e hijas mejores que ellas. 

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